Fate 10: La marca
Los arboles eran esquivados con agilidad en diferentes niveles, los jadeos evidentes del tiempo sin descanso desde el momento en que partieron del lugar donde todo se desmorono.
Nadie hablaba, solo miradas de reojo para asegurarse que todos iban con bien, las pisadas haciendo eco del bosque donde un rastro de destrucción fue dejado por el ejercito de Saruman, nadie había hablado... nadie quería preguntar, aun cosas asombrosas como la funda mágica de Arturia y donde desapareció pues en su cintura no estaba.
Gandalf aun con su físico anciano, se movía magistralmente con su báculo en mano y la decisión en sus sabios ojos, encabezando aquel grupo que iban en búsqueda de esperanza... de sus pequeños hobbits y puede que algo mas.
Al lado del anciano y tan fresco como una caminata por Rivendel, era el inmutable y respetable Glorfindel, cuya mascara estaba muy puesta desde el momento en que la soledad ya no era una opción, por lo menos no con su única cómplice en el grupo... Arturia.
Un poco atrás y no por ser menos líder, era la dama azul, cuyos reflejos y agilidad eran de competencia para quienes encabezaban, sus ojos serenos a pesar de la actividad física... el cansancio solo era el reflejo del sudor en su frente, pero no hay queja ni gesto alguno que lo delate mejor.
Aragorn al lado de la rey de los caballeros, compitiendo en porte y destreza de años como guardabosques, su mirada siempre enfrente a pesar del tipo de compañía de leyenda que ahora encabezaban la comitiva o estaban a su izquierda.
A la derecha de Trancos un gesto rudo de Boromir, cuyas heridas habían sido historia gracias al auxilio de la leyenda de Dale, pero no hubo cuestiones, solo el apuro de alcanzar lo arrebatado... el gondor quería ocupar su mente al igual que Trancos para no pensar en perdidas ni mucho menos ironias de la vida... pues quien iba a pensar que Emiya tendría una vena de sacrificio en su interior.
Legolas un poco atrás, pero no menos lento, sus saltos felinos y mirada aguda eran un auxilio al esquivar obstáculos naturales del bosque, sus oídos captaban su entorno... todo con una finalidad aunque agradeciendo ya no ser el único elfo de la compañía, así había menos posibilidades de sorpresas en el camino.
-Por los valares- Gimli el ultimo, sin aliento y la barba mas revuelta que en sus despertares -pueden al menos acordarse del enano del grupo- murmuro entre jadeos masticando su pobre orgullo en aceptar tal comentario, pero días así estaba seguro que moriría de cansancio.
Siendo de complexión mas robusta y con pies mas cortos, el enviado de Erebor tenia mas dificultades en cuanto a llevarles el nivel del resto de sus colegas, su corazón latía rápido, el sudor se perdía entre su pelaje y estaba seguro que tenia un insecto en el oído.
-Solo un poco mas... mi amigo- Legolas le dio palmadas de animo al casi desfallecido enano, que le dio una mirada de reproche por tal objeción.
Como lo había predicho el príncipe, solo un rato mas de correr hasta que salieron del bosque, piedras fueron su vista y praderas mas desoladas, el enano esperaba que su corazón estuviera normal mientras el resto miraba su entorno.
Aragorn estaba analizando la tierra, mientras el resto se disponía a descansar -Mi señora- llamo Glorfindel con recato, esta le arqueo la ceja como un silenciosa amonestación -Arturia- dijo con rendición, sentándose al lado de esta pues aunque no necesitaba tanto el descanso, disfrutaba de la compañía.
La sonrisa discreta de la rubia, pues le daba gracia el cambio de actitud de "rebelde hablador" al "alto eldar" al cual se había sometido desde el momento en que entraron en contacto con la comunidad del anillo -dime, Glorfindel- pidió.
El viento soplo un poco, levantando algo de tierra suelta en el entorno al grupo variado, el peregrino gris apartado con su pica en boca, Boromir junto Aragorn conversando la ruta a la cual seguir, mientras Legolas miraba inquisitoriamente a un Gimli sin aliento... el alto eldar suspiro, para fijar su vista en su colega -solo quería conversar- sonrió brillante aunque discreto.
-Que te intriga- cuestiono curiosa, pero solo sus ojos mostraban ese sentimiento.
Glorfindel la vio por un segundo -la funda que utilizaste para curar al capitán de Gondor- aseguro con su porte serio, reconociendo la magia mas pura nunca antes vista, una esencia que podía rivalizar con la espada que tiene en su cadera.
Arturia le dio una mirada penetrante, que le saco una sonrisa nerviosa al eldar que debía admitir que de intensidad la pequeña rubia era de temer -es un legado- dijo secamente -solo puedo usarlo un lapso corto de tiempo... ya sea para defender o en ese caso... curar- aseguro.
El eldar se acariciaba la barbilla un poco, consiente de que el tema no era tratado a fondo -vi que desapareció... ¿tu interior?- cuestiono con sospecha -es la razón de que aquel disparo de la arma de helërandir haya curado a la perfección... aun a pesar del daño que aprecie-
El recuerdo de aquel día, de su retirada era presente para ambos, era verdad que a causa de la bala especial, Avalon tardo un poco mas en curarla de tal daño... pues no solo era físico, si no también a sus circuitos mágicos -si... tus sospechas son acertadas- dijo rendida ante el escrutinio animado del rubio.
-Hay mucho que quisiera saber... Arturia- aseguro el elfo con tranquilidad, una mirada con luz extraña para la mujer presente -pero creo que me conformare con tu dato... uno muy interesante y que alegra mi corazón- sonrió.
Un arqueo de ceja ante el comentario fuera de lugar -que tiene que ver tu corazón en ese asunto- cuestiono con inocencia en su gesto severo.
-No envejeces- dio de golpe con entendimiento en esa milagrosa funda, con sus teorías que si cura... entonces, no habría daño por el tiempo... era un inmortal.
Arturia frunció el ceño, alabando el entendimiento entre líneas del elfo a sus cortas palabras, en cuanto a Avalon, pero siguiendo con su intriga del porque le importaba ese detalle.
-Hay que movernos... Legolas afirma que los llevan a Isengard- Aragorn corto el poco descanso y platicas, moviéndose nuevamente a la velocidad para alcanzar a los secuestradores de los pequeños hobbits.
XXXXX
Saruman miraba todo con indiferencia, sentado en una carpa improvisada tras la perdida de su hogar, su brazo izquierdo arrebatado tras la lucha contra aquel que le quito su trofeo de las manos... su nombre Lancelot, un hecho mas allá del violento donde no tuvo alternativa que ceder por el momento... dejando escapar a aquellos que apostaron por el negro.
Dolor fue suficiente, no solo el físico... su orgullo en agonía tras caer por un salvaje, recordando ese día con sumo desprecio, los siguientes fueron una miseria entre el sufrir por su perdida de extremidad y heridas sangrantes de su pelea con el istari.
Pero eso no lo retraso tanto, siguiendo con sus pequeños golpes a Rohan además de no perder el contacto en Edoras, solo un grupo enviado para traerle ese anillo que el gris escolta hacia el sur... sobretodo, conseguir mas trofeos de su supremacía ante Emiya el negro con la intensión de presumir ante cualquier insensato que quisiera retarlo en sus dominios.
Días ajetreados que prometían su victoria por sobre Arda, ahora los escombros por fin habían sido quitados con el único objetivo de buscar, con pasos cansados... el antiguo guía de la orden Istari miraba ansioso en su entorno... pero frunció el ceño -donde esta- cuestiono a su gente.
Los uruk-hai se miraron unos a otros, luego bajando la cabeza ante la promesa de la ira del viejo, que conforme el silencio se extendía, era evidente que no le gustaría la respuesta.
XXXXX
Boromir era miserable e infeliz, en uno de los pocos descansos que obtuvieron mientras Aragorn o Legolas buscabas rastros a seguir, estaba mas que pensativo y se cuestionaba su salud mental al darle tanta importancia a la perdida del negro... por lo valares, hasta el dunadan parecía mas reacio a mostrar dolor.
Razonaba que el negro era distante además que siempre lo vio como un niño, recogió una piedra y la lanzo sin mirar donde, hasta que un "auch" se escucho -lo siento, mi señor- dijo de golpe, levantando la vista, donde Glorfindel se tapaba el área afectada... siendo la victima inesperada.
Una sonrisa torcida por parte del capitán de la ciudad blanca, tragando grueso pues también Arturia había volteado, ahora siendo victima de dos pares de ojos que rivalizaban en sabiduría y ¿burla? Ante esto ultimo, aseguro que en verdad su cordura estaba delicada.
El eldar entrecerró sus ojos, una expresión no vista para nadie fuera de su grupo de misión además que volvió incomodo al gondor -tienes buen brazo... capitán de Gondor- felicito secamente, tratando de mantener su voz noble al regresar a su porte con su amiga que le arqueo una ceja al apenado infractor del golpe.
-Y puntería- puntualizo con su temple sereno la antes siervo, compartiendo una sonrisa delicada con el eldar que parecía estar en conflicto en mostrar algo en su siempre alto gesto noble.
-¿Gracias?- no sabiendo que contestar ante el extraña atmósfera aislada de esos dos nuevos de la comunidad, Boromir tenia en mente que pareciera que entre ellos se entendiendo mejor y que probablemente en solitario serian mas abiertos... simples sospechas -le puedo ayudar en algo... mi señor- hablo con respeto a la figura que seguía mirándolo de reojo pues seguia su gesto hacia la pequeña rubia (que era leyenda, no importa el tamaño).
Glorfindel suspiro, perdiendo en el duelo de miradas ocultas contra Arturia, su atención por completo de nuevo al capitán de Gondor, levantándose en toda su gracia para sentarse al lado del hombre intrigado -Helërandir siempre hablaba de ti... capitan de Gondor- aseguro para sacar platica.
El gondor arqueo la ceja, ¿estaba tratando de hablar con el de el? Se cuestiono -espero que haya dicho cosas buenas- aseguro con sospecha pero educado, siendo la primera platica que tenia con ese nuevo integrante de la compañía.
-Claro... capitan de Gondor- aseguro con su posición derecha aun sentado en una piedra, el eldar mostraba un porte envidiable aun con algo tan denigrante como sentarse entre la suciedad de ese lugar desnudo de arboles -siempre alardeo de tu terquedad en sacarlo de quicio- su expresión seria, contrarrestaba lo dicho -que tenias un parecido terrible con Denethor senescal de gondor- continuo imperturbable -que solo imaginarte como ese hombre... era el terror del futuro-
Boromir abrió la boca incrédulo de lo dicho, busco la mirada de su entorno y solo Arturia parecía interesada en su intercambio, entrecerró sus ojos en ella ¿es normal su actitud? Se cuestiono en cuanto al inmortal -es acaso que busca ofenderme- pidió con amabilidad, no queriendo explotar, algo difícil considerando su temperamento.
El eldar negó con la misma solemnidad, compartiendo una sonrisa -es solo para recordarte... que el siempre te tuvo en su mente- aseguro con un brillo paternal en sus ojos -capitan de gondor-
Entonces Boromir entendió, ese respetable elfo había captado su melancolía y conflicto, pues el vacío que Emiya al parecer dejo, fue porque no aceptaba el hecho que ya no exista... que habia marchado sin haberlo reconocido no solo como colega... si no como un adulto.
-Aunque fuera solo para quejarse... aun muerto es una molestia recordarlo- dijo Glorfindel con un tono que el capitán identifico con ¿ironía?, levantándose sin esperar alguna contestación del ahora perturbado Gondor.
-Dijo lo que creo que dijo... con el tono que creo que expreso- Gimli se acerco con sus ojos fijos en ese eldar que volvía a su puesto con la leyenda de Erebor.
Boromir le dio una mirada severa al enano pues al parecer estuvo escuchando, pero desecho su molestia al ver al par de rubios que parecían complementarse en grandeza -y no me creían cuando les dije lo que Emiya me decía de el- con un tono de arrogancia, completo.
-Entonces agradezco que se este comportando- el enano se sento en la tierra con pesadez.
-Emiya siempre desechaba los discursos de padre, con el pretexto que tenia mejores duelos de ofensas con el doble cara del eldar... que con el- la sonrisa torcida por parte de Boromir ante el recuerdo, eran apuestas seguras cada vez que se miraban esos dos hombres en Gondor.
El enano se aterrorizo un poco, cuando una idea lo golpeo por completo -por Durin, espero que no se comporte como tu- pidio a los cielos ante un ofendido hombre-seria la perdición de mi paciencia- suspiro en derrota.
-Ey, Emiya era peor- aseguro en defensa Boromir -además el señor Glorfindel es una persona seria y noble- se cruzo de brazos tajante, aunque no se creyera sus palabras... siendo que el alardeaba de lo que Emiya decía de la mascara del eldar.
-Ni tu te crees esas palabras...- gruño el pelirrojo con una mirada sospechosa y una mueca en su rostro -solo espero que siga con su misma personalidad de Rivendel- sintió escalofríos de imaginar a otro con el mismo sentido del humor.
-No por mucho tiempo- la voz seria de Arturia sonó asustando a los que discutían -un detalle, Glorfindel tiene buen oído... puede escucharlos- advirtió con la misma severidad -si quieren hablar a sus espaldas, es mejor buscar un lugar lejano... es tonto de su parte andar platicando cercas- aseguro sin expresión alguna en su jovial rostro.
-Usted también... mi señora- ahora si estaba impactado el pobre enano de que al parecer el sentido del humor de ese negro era epidemia... habían contaminado a su heroína, pensó entre un gemido audible de dolor, la rubia parecía confundida por lo dicho.
-Ella nunca se da cuenta que puede ofender a la gente con su manera de ser directa- Glorfindel aseguro, sin impórtale el hecho que era el centro de la discusión... ni mucho menos que el enano parecía desesperado por su posible actitud futura, pues la rubia estaba a su lado todavía.
Silencio entre los cuatro, Arturia dando una mirada desconcertando a un Glorfindel que le respondía con una sonrisa brillante y galante, mientras Boromir parecía victorioso que todo lo que Emiya le dijo era verdad de ese alto eldar... mientras Gimli preguntaba a sus valares, si estaba pagando algo malo por tener tales compañeros.
-Es bueno saber que se están integrando- la voz de Gandalf llego hasta el grupo, el anciano se acercaba a paso pesado con una sonrisa orgullosa.
-No quiero que se integren- aseguro agrio Gimli, aunque nadie le puso atención pero la risa de Legolas fue lo único significado que en verdad si se escucho lo dicho.
Aragorn no sabia si debía ser ofensivo lo que el pelirrojo había dicho, pero la mirada de Glorfindel era de ¿diversión? Se suponía que debería estar ofendido, mientras Arturia parecía distante, para nada afectada por el discurso... miro a su colega, Boromir con su pecho inflado como si hubiera ganado la guerra y Gandalf junto a Legolas como esperando que algo divertido pasara -es hora de irnos- indico con mando.
-Pero apenas esto se estaba poniendo interesante- Legolas aseguro casual, ante la mirada de advertencia del enano.
-Bueno, pues yo estoy como si el sol hubiera por fin salido- un poco mas con ánimos continuo Boromir, pero sin ponerse de pie... para el heredero era un alivio ver que la tristeza había sido desechada.
-Tus ánimos son mejores- el peregrino gris dijo en voz alta lo que pensaba, mientras el hombre se encogía de hombros.
-Después hablamos... hay que seguir- rompió la antes siervo que estaba de pie, con su mirada reflejando su llama interna en todos los que parecían dispuestos a platicar... haciéndolos sentir regañados en general,
-Como Arturia lo dice- el alto eldar le siguió siempre cercas, llamándola por su nombre de pila ante todos (algo que no había hecho desde que se los toparon), para Trancos su actitud era sospechosa, pero no era momento de dedicarle segundos pensamientos aunque por la mirada del Istari gris, también pensaba lo mismo... Legolas y Boromir burlándose del pobre Gimli que gruñía por lo bajo algo de "estúpido negro" o algo por el estilo.
XXXXX
Theodred miraba al resto de su grupo en aquellas praderas después de una fructuosa cacería de orcos que paseaban sin rumbo en sus tierras, junto con Eomer se mostraban satisfechos de sus logros a pesar de ir en contra de lo ordenado por su padre.
Se habían visto obligados a abandonar Vados de Isen tiempo atrás por el llamado del rey hacia Edoras, dejándolo a manos de Erkenbrand y una adición nueva que les fue prestada por la buena voluntad de cierto grupo.
Lancelot del lago, caballero de armadura peculiar con extrañas habilidades, pero capaz de mantenerse firme al lado de Erkenbrand en esos momentos de necesidad... aun poco de conocerlo, pero era un hombre con honor y el sentido de justicia que rivaliza con cualquier Rohirrim... algo dentro de el le decía que solo habían visto lo superficial de sus habilidades.
El hombre tenia siempre un aire melancólico en su entorno, su lucha era fluida y elegante además de mortal, siempre inexpresivo y de pocas palabras... fácil de adaptarse a pesar de no socializar con su gente.
Sus pensamientos vagaron justo en la ultima lucha, cuando conocieron al caballero oscuro como le nombraron, donde habían llegado otros dos junto a este que fueron la diferencia, pues estaba seguro hubiera muerto por su imprudente movimiento en manos de los orcos.
Para el príncipe era incomodo pensar que una mujer luchara, pero no pudo protestar al igual que muchos de sus hombres ante la falta de honor de tener una damisela en las filas... pues dichoso espécimen había hecho una demostración de su valía como guerrero que callo muchas bocas... incluyéndose... dejando la lucha como el juez de su acto de presencia.
En el grupo también era un elfo, criaturas nunca antes vistas en el sur, además de hábil y que podían juzgar por su belleza a pesar de ser masculino... este gran eldar, era proveniente de tierras de ensueño, donde ningún Rohirrim había visto mas que leyendas contadas a voces.
Estos tres no dijeron de donde vinieron, su cansancio fue notorio además de un aire triste entre ellos que no dejaron en evidencia por mucho tiempo a causa de la constante lucha, un convivio corto sin buscar respuestas a fondo de sus pasados... solo sus nombres, aunque el comportamiento sobresalía por su grandeza que rivalizaba con alguien de linaje de reyes.
Prestaron su fuerza para asegurar Vados antes de marcharse, otorgando a Lancelot como protector bajo el mando de lo que se dijo era su señora Arturia, inédito que una mujer tenga el poder de ordenar a un hombre, pero nadie lo dijo en voz alta por respeto.
-Theodred- llamo Eomer sacándolo de sus pensamientos, mirando al hombre de su lado con curiosidad por su rostro que mostraba intriga -no crees que esos nombres los hemos escuchado antes- pidió frunciendo el ceño considerablemente.
El príncipe parpadeo algunas veces, mientras el sonido de los caballos hacían eco -nombres- pidió con mala memoria, era algo que no podía retener a menos que duraban tiempo a su lado.
Un bufido por parte del tercer mariscal -Arturia... Glorfindel- aseguro con voz alta -es algunas historias que el peregrino negro nos contaba cuando éramos niños- recordó su infancia, que se torno extraña entorno a dichoso istari con sus historias donde las doncellas luchaban en contra de cualquier prejuicio.
El noble rohirrim inclino la cabeza en un esfuerzo por recordar -el primero de la conquista de Erebor- dijo con duda, aunque mas confiado por la afirmación de su pariente -el segundo... un elfo engañoso- esto ultimo le provoco risas guturales por parte del tercero.
-solo era necesario recordar- sonrió Eomer con suspicacia -aunque tan pocas visitas... y la ultima vez que lo vimos fue hace tantos años- miro enfrente, como recordando la ultima de las visitas.
-Es mas cercano a Boromir- dijo Theodred, pues era verdad, pocas veces el negro visito Rohan durante el reinado de su padre, su infancia fueron momentáneas al lado de dichoso Istari que a su padre le agradaba por sacar de quicio a Denethor -agradezco eso... pues lo que me contaba Boromir, era lo doloroso que el báculo se sentía en su cabeza- otro momento de risas ante los recuerdos.
-Extraño esos momentos- continuo el príncipe -ahora mi padre es un desconocido... un titere- gruño apretando las correas, los momentos de recuerdo y risas olvidados.
Eomer sabia lo que decía, pues estaba seguro que enfrentarían la furia de Theodren cuando regresaran a Edoras a reportar, pues habían desobedecido y acababan de aniquilar orcos que cruzaron sus tierras rumbo a Isengard.
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Glorfindel estaba envidioso, aunque no lo demostraba, pues las capas otorgadas por Lorien servían muy bien para perderse en el entorno y esconder muy bien a la comunidad... aunque no pudo evitar una mirada burlista a Gandalf, pues el tampoco contaba con dichosas ropas.
Ahora la comitiva estaba sentados en una loma, esperando el grupo que Legolas y el advirtieron que venían, siendo Rohan los guerreros comandando por Theodred, el príncipe del lugar al cual habían abandonado tiempo atrás... antes de partir al encuentro de la comunidad.
Había sido un arduo camino, alegre que su compañera compartía la misma frescura de un elfo, pues Arturia parecía tranquila y expectante, con su vestido azul con blanco, sin ningún armamento solo su espada en la cadera.
El elfo esperaba que los hobbits estuvieran bien, pues siendo criaturas despreocupadas además de colegas de aventuras, aunque no fueran las mismas al principio... seria doloroso que se perdieran mas vidas.
Boromir se puso de pie cuando el sonido de los cascos estaban cercas, a su lado Arturia, algo que extraño a todos pero sabiendo que Lancelot quedo bajo el mando del príncipe, era normal... aunque no hubieran compartido mas que información general del paso por Vados de Isen.
-Yo me hago cargo... mi señora- aseguro el gondor con respeto en dirección a la pequeña rubia, siendo la diferencia de tallas abismal.
-Tonterías... deje a Lancelot bajo su mando, necesito saber porque no esta con ellos- gruño con mando, dando una mirada penetrante de reojo al rígido hombre.
-Pierdes Capitan de Gondor- susurro hostil Glorfindel desde donde estaba, aunque poniéndose de pie para estar detrás de la mujer.
El gondor resoplo, ya acostumbrado a las platicas sutiles y engañosas del todavía serio eldar, que parecía solo añadir comentarios en lugares exactos de conversaciones ajenas sin romper su porte.
-Entonces que sea un trabajo en equipo- Gandalf también de pie, detrás de las figuras que darían la cara por el grupo, aunque no tan preocupado siendo que el príncipe de Rohan ya conoció a Arturia y Glorfindel en buenos términos... no tendrían que ser hostiles, eso sin contar al hijo del senescal, siendo amigo de infancia.
Gimli gruño algo de "cansancio" y "malditos desconsiderados" para ponerse en la altura de la situacion, Legolas serio con su mirada al frente para esperar al grupo que seria visible en cuestion de tiempo.
-Espero que traigan noticias buenas- aseguro Aragorn con un suspiro, pues habían estado de acuerdo en esperar al grupo ya que venían de la dirección donde el ejercito de Saruman había partido, puede que sea algo bueno.
-Aunque no veo a ningún mediano con ellos- agrego casual Glorfindel, pero desinflando las esperanzas del grupo.
Arturia volteo a su dirección, dándole la mejor mirada de advertencia al elfo que se encogió de hombros y le susurro "es la verdad" para que nadie le escuchara en su modo "Infantil" que últimamente luchaba por salir.
Todos suspiraron, pero consientes que la posibilidad de malas noticias eran altas, pero mas que nada conscientes del cambio de actitud que es mas evidente en torno a Arturia por parte de Glorfindel.
Los caballos eran visibles, el porte de los que dirigían notable, el numero de guerreros considerable y la cara de sorpresa envidiable.
-Saludos, Theodred y Eomer- Boromir saludo jovial, mientras eran rodeados por los caballos con curiosidad en sus rostros.
-Donde esta Lancelot- demandante la voz suave de Arturia resonó, dando un paso en alto y expresando el porte intimidador a los lideres.
-Nuestro entrañable amigo- agrego la voz suave de Glorfindel, pero su mirada severa para dar a conocer su apoyo a su colega de misión.
El hijo del senescal se abstuvo de golpearse la frente por el rudo saludo, Aragorn suspiro aunque con interés siendo la primera vez vista el temperamento de la rey de los caballeros, Legolas arqueo la ceja por el tono, Gimli con su hacha lista para luchar (por si acaso) y Gandalf que sacaba su pipa dispuesto a ver el desarrollo de eventos.
Theodred dio una sonrisa discreta al bajarse del caballo para cumplir con el grupo, mientras Eomer echaba humos por la descortesía y exigencia de la mujer -es bueno verla de nuevo... Arturia- inclino su cabeza en suma cortesía y etiqueta el príncipe -y Glorfindel- siguió su saludo aunque mas rápido que el primero, pero el elfo no parecía feliz por alguna razón.
-Y yo- cuestiono Boromir sintiéndose olvidado por las grandes figuras que eran sus compañeros, aunque no sabia si su amigo sabia el alcance de las leyendas... pero sabiendo que Emiya cruzo Rohan algunas veces, ¿podían saberlo?
El principe junto con Eomer le dieron un abrazo cálido entre hombres, saludos se dieron pero la pregunta no fue olvidada... compartiendo que optaron por dejar a Lancelot a cargo de Vados junto a otro al mando.
-Que nos cuenta la marca- cuestiono Aragorn, saliendo del tema tranquilo al cual todo se convirtió.
XXXXX
Extra conmemorando los 10 capitulos (entre Moria y el anillo)
Cuando Emiya regreso de su viaje de Moria, aun con su reciente exilio de Erebor, el antes asesino parecía ajeno a cualquier molestia, con el cansancio mental y físico de su viaje de Gondor, donde conoció al hijo del futuro Senescal, Denethor... tenia un gran y suculento sentido de humor para enfrentar a un cierto elfo, que era todas las excepciones de su raza.
Rivendel con su aura de paz, hermosa arquitectura y fresca fragancia de las cascadas naturales, con las miradas curiosas de los elfos habitantes aunque manteniendo el silencio respetuoso por la entidad que caminaba a sus anchas por el ultimo refugio elfico del este, después de su gran victoria de reconquista.
Kiritsugu encontró una sala, ahi en una mesa llena de pergaminos su objetivo estaba mirándolo al principio con curiosidad para ver quien era, luego al reconocerlo se transformo a una llama de rabia contenida, esto provoco un arqueo de ceja -a que se debe la gran actitud del respetado eldar- cuestiono burlesco, sentándose sin invitación frente a el.
Un bufido poco digno de su raza salio del ahora natural Glorfindel -Todavía cuestionas- pregunto -he escuchado los rumores, pareces tan ajeno a la molestia de ser expulsado de un pueblo libre- regaño indiferente, señalando un mapa el lugar de Erebor
-Pequeñeces- quito importancia Emiya, fastidiado por la actitud del elfo que parecía mas preocupado que el mismo -pero a lo que vine...- silencio dramático, mientras una sonrisa arrogante se dibujaba en el rostro estoico del istari, mientras el inmortal trataba de tragarse su frustración de que su tema de molestia había sido dejado al lado -luche a un Balrog... Y VIVI- aseguro victorioso.
El antiguo capitán de Gondolin abrió sus ojos de manera sorprendida -eso es a lo que vienes a decirme... - gruño, siendo un tema delicado pues no superaba que le haya dicho "idiota martir" cuando se entero su relato tiempo atrás ademas del significado de "martir" de la boca de la fallecida reina de Erebor en una visita al bosque negro en el pasado.
-En efecto... fuiste un heroico estúpido- aguijoneo con desinterés, con su sonrisa descarada nunca antes vista en el estoico hombre, complacido del tema manejado sin importar lo delicado que fuera.
No sabia si hacia calor de repente, siendo que el elfo era tolerante a cualquier cambio de clima, o si era la ira hirviendo en sus venas -si no fuera por la reina de Erebor, estoy seguro que contarías los mismo- gruño apretando con fuerza un papel desafortunado que estaba bajo la palma de su mano, pues ahora estaba de pie recargado en la mesa amenazadoramente.
-Lastima, nunca lo sabremos- la sonrisa desapareció para ser remplazado con el gesto normal de indiferencia, para nada importaba el elfo con aires peligrosos enfrente, ni mucho menos que solo la mesa los separaba.
Una vena estaba seguro que le explotaría en la cien a Glorfindel, sus ojos en rendijas con un brillo abrazador que prometía el infierno si es que existiera en ese mundo, pero dibujo una sonrisa -entiendo- gruño, temblando sentándose para tratar de regresar a su temple.
-Nunca cometería la tontería de sacrificarme... fuiste un idiota- aseguro secamente Emiya, que fue la gota que derramo el vaso pues si no hubiera sido por Elrond, el salvajismo de Glorfindel se hubiera expresado en toda su gloria noble.
Por su parte el lider de Rivendel no entendía que había ocurrido, pues celebraba a su siempre calmado consejero por los brazos con la única intención de asesinar a un calmado Emiya olvidando toda la gracia característica de su temple.
...
-Y el mismo traiciono sus palabras- aseguro Arturia con comprensión, mientras miraban los Vados de Isen después de su pelea para repeler el ejercito de Saruman.
-Estoy seguro que el no razono sus acciones- suspiro Glorfindel todavía sin creer que su amigo optara por hacer las mismas estupideces que había jurado nunca haria -y si las razono... no entiendo porque lo hiso- se froto el puente de su nariz.
-Nunca se debe tratar de entender... lo inentendible- aseguro Lancelot, después de esa platica donde por fin supo de ese tema del Balrog por lo cual habían discutido aquellos extraños amigos.
-Buenas palabras...- sonrió el eldar, mientras miraba el cielo despejado con insistencia -después de eso... dure 5 o 10 años sin hablarle- se encogió de hombros -no tuve una noción del tiempo... la verdad no había pensado que fueron tantos años hasta que Estel lo dijo- suspiro.
-El no era una persona de pedir perdón- Arturia aseguro con sequedad -que fue lo que hiso el reconcilio- su curiosidad muy bien oculta entre sus gestos nobles.
-Sigue sin pedir perdón... solo me hablo de un día para otro, como si no hubiera ofensa- aflojo el porte, aprovechando que todos los Rohirrim parecían ocupados -yo me estaba aburriendo sin nuestras discusiones- acepto con malestar.
-Típico- Lancelot agrego sarcástico, ante la mirada ofendida del eldar y la de en blanco de su señora.
XXXXX
Fin del capitulo
Bien aquí otro de la comunidad del anillo ahora con los rubios serios y elegantes.
Glorfindel luchando con su mascara, aunque siendo "casual" en sus comentarios, pero no tan suelto como en privado.
Como veran un poco del recuerdo de la lucha del tema Balrog... recordando al viejo amigo caido como un extra.
Avalon le da una ventaja a Arturia en cuanto a curación y curar a otros (creo que para defender igual... aunque fuera cosa del anime solamente, al ser capaz de repeler el ataque de Gilgamesh)... también un poco de inmortalidad aunque no se si de alcance de un elfo.
el interes del alto eldar... sera bueno o malo.
Neah20 fuera...
