CAPITULO 10
(Pov Hakon)
La observé fumando un cigarrillo desde donde estaba, de rodillas su espalda pegada a la pared y con un vibrador al mínimo introducido en su sexo, ella se retorcía incapaz de juntar sus piernas ya que estaban separadas y atadas por grilletes y cadenas.
Acaricié su cabello y ella gimió.
-¿Todavía quieres irte?
-No...- gimió.
-¿Que quieres Xinia?
-A TI- gritó y le crucé la cara.
-Modales ¿reconoces esa palabra?
Ella asintió.
-Lo siento- susurró.
-Bien... abre la boca.
Ella lo hizo al instante y desnudo y empalmado como estaba metí mi miembro en su boca, ella comenzó a chuparlo con rapidez, ansiosa y expectante, sus ojos me miraron y yo acaricié su cabello y moví mi cadera para introducirme en su boca con más fuerza.
Eché mi cabeza atrás por el placer que su boca me estaba dando y me moví más rápido las caricias de la lengua de Xinia eran intensas saboreándome completamente así que llegué al orgasmo llenando su boca con mi sabor y ella gustosa se relamió.
Respiré agitado y con ganas de más.
-Por favor- susurró mirándome.
-Ahora suplicas ¿te parezco lo suficientemente hombre ahora Xinia?
Ella cerró los ojos y asintió.
-Bien, esa era mi intención.
-Te amo.
-Y yo también- me agaché para ponerme a su altura y me miraba con ojos tristes- maldita sea Xinia, te amo, eres y siempre serás tú pero esto es un castigo y sabes que lo mereces.
Asintió despacio y miró hacia abajo.
-Te necesito- musitó.
-Lo se... sé que me necesitas y que me lo harás pagar, pero es mi turno.
Asintió despacio y quité el vibrador. La solté de los grilletes y la llevé hacia la cama con sábanas blancas que había allí, una de matrimonio con grilletes en los postes.
Até sus tobillos y sus muñecas. Me puse entre sus piernas y la sujeté del trasero, me introduje
en su sexo y moví mi cadera circularmente aún estando en su interior lo que la hizo gritar de placer y cerrar sus ojos, me moví más rápido dentro y fuera de ella pero me retiré antes de dejar que se corriese.
-No...- lloriqueó.
-Si- siseé.
La besé en los labios y acaricié sus pechos..., bajé mi mano a su sexo y sujeté su clítoris. Sonreí y busqué en el cofre negro que había al lado de la cama unas pinzas genitales. Puse la pequeña pinza ajustable sobre el clítoris de Xinia y luego usé las otras dos para ponerlas en sus pezones, ella gimió mi nombre y cerró los ojos con lágrimas en los mismos.
-Estás preciosa Xinia...
Tiré un poco de las pinzas solo un poco y ella gimió y levantó su cadera.
Besé su sexo y se encogió un poco.
-Todavía no...- le susurré.
