Capitulo 9
Sasuke
-¿Entonces quieres sincerarte y decirme por qué estás actuando como un imbécil esta semana, incluso más de lo normal? —Itachi estaba de pie mirándome, mientras yo hacía press de banco subiendo el peso sobre mi pecho. Me había pedido que fuese al gimnasio el sábado porque se suponía que debía empezar a rehabilitar su hombro.
Incluso golpeado olvidé cuan definido era mi hermano. Ejercitar con él me ponía en vergüenza y me pasé la mayor parte del entrenamiento tratando de no estremecerme cuando me daba cuenta cuánto mucho más peso estaba usando él de lo que normalmente usaba. Una vez que la barra estuvo bloqueada en su lugar me senté y pasé una toalla por mi sudoroso rostro y mi cabeza recién afeitada. No me lo había cortado todo el camino hasta el cuero cabelludo como lo usaba Naru, pero el mohawk se había ido y lo único que me quedaba era una barba oscura en toda la cabeza. Con
mis aros en la ceja y los tatuajes que se asomaban por el cuello pensaba que me hacía lucir un poco como un prisionero fugado.
—En realidad no. —Seguí a Itachi mientras se dirigía al conjunto de mancuernas y empezaba a levantar una arriba y abajo con el brazo malo.
Todavía le molestaba porque daba un respingo cada vez que lo retraía y lo extendía, pero no se quejó y simplemente continuó con las repeticiones.
Debería decirle que estaba todo molesto por lo de Sakura; probablemente tendría muy buenos consejos que darme porque yo estaba bastante seguro de que estaba en un camino destinado a arruinar algo que estaba resultando ser sorprendentemente bueno.
Cuando salió el miércoles para llevarla a cenar había sido todo lo que podía hacer para no derribarlo y exigirle saber si había preguntado por mí, si le estaba yendo bien, pero entonces recordé que yo no estaba respondiendo a propósito sus mensajes de texto o regresando sus llamadas y pensé que simplemente lo dejaría ser.
Sus ojos se encontraron con los míos en el espejo mientras su rostro se retorcía en una apretada mueca de dolor.
—No tendría nada que ver con por qué Sakura parecía un maldito fantasma el miércoles, cuando la vi, ¿verdad?
—¿Por qué crees que una cosa tendría que ver con la otra?
—Porque no soy estúpido. Ha tenido una cosa por ti desde hace tiempo y pensé que solo era cuestión de tiempo antes de que sacaras la cabeza lo suficientemente lejos de tu culo para verlo. Además, los dos han estado mirando fijamente sus teléfonos durante la última semana como si contuvieran todas las respuestas del universo y viéndose como cachorros pateados cuando éstos no tienen en ellos lo que se ustedes están buscando.
Maldije y atormenté mi aro de labio con la lengua.
—¿Realmente vas a ser agradable si te digo que Sakura y yo hemos estado saliendo? ¿O me vas a hacer daño?
—Mientras que sea más que solo salir voy a ser agradable como el infierno. Sakura no es uno de tus ligues de una noche y si la estás tratando así te voy a romper las dos piernas.
Le fruncí el ceño y le saqué el dedo en el espejo.
—¿Qué quieres decir con que yo le he gustado desde hace tiempo? Ella se emborrachó una noche y las cosas se calentaron y yo no podía evitar que sucediera, así que pensé ¿por qué no seguirle la corriente? Me gusta. Quiero decir que, me gusta pasar el tiempo con ella. Es divertida pero siempre está tan ocupada y este fin de semana volvió a Brookside con el bicho raro de su ex porque su mamá también le dijo. Simplemente no sé si puedo salir con alguien así. Tiene veinte años, debería estar viviendo su propia vida, no doblegándose a los caprichos de sus padres.
—Así que déjame adivinar, en lugar de tener una conversación racional y razonable con ella sobre eso donde expusieras tus preocupaciones probablemente solo la dejaste fuera y te negaste a hablar con ella mientras echabas humo y te enconabas en tu propia ira.
Encogí un hombro.
—Sasuke, Sakura te ha conocido por mucho tiempo. ¿Puedes imaginarte lo que está pensando que estás haciendo afuera mientras la estás ignorando? Vamos hermano, usa la cabeza por un maldito segundo. ¿Vale la pena arruinarlo todo incluso antes de hayan comenzado? Esa chica te ve, me refiero a que realmente te ve y creo que lo ha hecho desde el mismísimo principio, cuando todo el mundo estaba siempre mirando a tu alrededor para ver a Sai. Tienes que dejar de ser terco y hacer las cosas bien con ella.
—Ella se fue con su ex, Itachi.
—Sí, y tú saliste ayer por la noche y dejaste que alguna mujerzuela te metiera la lengua hasta la garganta. No todo el mundo se maneja con el mismo guión, Sasuke. La mayoría de la gente quiere hacer felices a sus padres, quieren tener su aprobación con lo que están haciendo con sus vidas, no todo el mundo puede quemar todos los puentes del modo en que tú lo haces. La mayoría de la gente quiere un camino de regreso a casa.
Me encogí un poco porque las palabras me golpearon justo en el centro. Si yo hubiese estado solo un poco más borracho, si hubiese sido solo un poco más estúpido, probablemente habría cometido un error anoche del que no había vuelta atrás. Por suerte, la pelirroja había sabido como a brillo de labios pegajoso y dulce y había olido a perfume floral barato y no tenía nada de la suavidad o la perfección de lo que se sentía besar a Sakura, así que la había enviado a seguir su camino y me sentí como una mierda por el resto de la noche. Sabía que iba a tener que hablar con Sakura. Yo no podía continuar así o iba a terminar saboteando deliberadamente todo lo que se estaba
construyendo entre nosotros.
—Me asusta, Itachi.
-¿Por qué?
—Sabes por qué. Una vez que alguien está dentro te mata cuando se van.
—Vamos Sasuke, las personas que se preocupan lo suficiente como para entrar normalmente no se quieren ir. Basta con mirar a tu alrededor, todavía estoy aquí, Naru no ha ido a ninguna parte, Neji y Gaara matarían por ti y si te tomaras un minuto para pensar en ello Sakura ha estado allí el mismo tiempo. Podrías haber pensado que ella estaba allí para Sai porque él siempre estaba pendiente de ti y la protegía, pero creo que eres lo suficientemente inteligente como para darte cuenta ahora que tal vez ella estaba tratando de cuidar de ti por otra razón, todo junto.
Dejó que las pesas traquetearan en el bastidor con un golpe seco y se volteó a mirarme con ojos fríos.
—Madura Sasuke, deja de actuar como un mocoso malcriado que no puede vivir fuera de la sombra de su hermano. Tienes una increíble carrera exitosa, un sólido grupo de amigos, una familia que podría estar rota pero no obstante te ama, y tienes una chica bastante espectacular a la espera de que te des cuenta que es tuya para tomarla.
—Hombre, cuando vas de hermano mayor vas por todo lo alto.
Me puso los ojos en blanco mientras hacíamos nuestro camino a los vestuarios. Me metí de nuevo en mi ropa de calle y lancé una rápida mirada a mi teléfono. Mi corazón se oprimió en mi pecho cuando vi el mensaje que ella había enviado.
Prácticamente podía oír lo triste que estaba en las palabras. En realidad era un idiota; podría haber hablado con ella en vez de enviarla con ese imbécil sin una palabra.
Estaba tratando de pensar en algo para escribir en respuesta cuando Itachi me golpeó con un ruido sordo en la parte posterior de la cabeza con la palma de la mano.
—Vámonos.
—Tengo que estar en el trabajo a mediodía de todos modos. Oye Itachi. —Esperé hasta que él se volteó y me miró a los ojos—. ¿Qué hay de mamá y papá?
-¿Qué pasa con ellos?
—Sakura y yo. Si consigo resolverlo, si me las arreglo para no arruinarlo soberanamente ¿qué se supone que debo hacer con ellos? Nunca lo entenderían.
—¿A quién le importa? Mereces ser feliz y lo mismo ocurre con Sakura. Sai se ha ido y eso es solo el modo en que es.
Me aclaré la garganta y pasé la mano por la parte de atrás de mi cuello.
—Sí, bueno Sakura nunca estuvo con Sai de esa manera.
Sus ojos se agrandaron y su boca como que se abrió.
—¿Quiero saber cómo sabes eso?
—Probablemente no, pero vamos a decir que sé a ciencia cierta que ella y Sai no tenían una relación de ese tipo.
—Bueno en cualquier caso eso no es de la incumbencia de mamá y papá.
Suspiré de nuevo.
—Sí, supongo.
Nos separamos y yo me dirigí a la tienda. Tuve un día ocupado con clientes uno detrás del otro y todavía estaba comprometido a ir al show con los chicos esa noche, además de que Brent —el vocalista de la banda— era un buen cliente y conseguí un montón de buena publicidad por mi trabajo en él desde que Artifice se había ampliado en los últimos años. Me fui a casa, me cambié y me alisté para salir con los chicos, pero mi mente seguía en Sakura y el texto que me envió esta mañana. Me había lastimado, y mientras yo era demasiado cabeza dura para admitir que esa era la razón por la que la había alejado. No la quería cerca del ex porque lógicamente era un partido mejor
para ella y no quería quedarme corto. Al empujarla lejos y no darle la oportunidad de hablar de ello, o una oportunidad para que pasáramos a través de esto, yo estaba cortando cualquier posibilidad de rechazo o de ser considerado deficiente antes de que pudiera comenzar. Yo era un idiota, de todas las personas en mi vida Sakura nunca había sido una de las que me hiciera sentir que yo era menos que nada. Sí, podía ser crítica y fría cuando se sentía presionada y acorralada, pero nunca me hizo sentir como si no fuese suficiente.
El show fue impresionante; nos trataron como estrellas de rock porque estábamos detrás del escenario y conocíamos a la banda. Las chicas que estaban alrededor eran tentadoras y seductoras, pero cuando llegó el momento del after party me escapé temprano y me fui a casa por mí mismo. Me di una ducha y me metí en la cama sin dejar de mirar el teléfono. Incapaz de contenerlo más finalmente le envié un texto en respuesta.
Besé a una chica anoche.
Contuve la respiración porque no sabía lo que iba a escribir en respuesta. Estaba totalmente preparado para que me dijera que todo había terminado, que había ido demasiado lejos, pero nada llegó. Me quedé mirando la pantalla durante unos buenos veinte minutos, con el corazón acelerado y todavía nada llegó.
Lo siento, no lo hice para lastimarte es solo que soy un idiota y esto es más
difícil de lo que pensé.
Todavía no había una respuesta y sentí ese extraño reptar en mi pecho que estaba atado a Sakura comenzar a romperse. Todo lo que sabía era que tenía que arreglar esto, que no estaba dispuesto a dejarla ir todavía. Itachi tenía razón en que tenía que madurar. Ni siquiera le había dado a esto una oportunidad justa, como siempre mi cabeza caliente estaba escribiendo cheques que el resto de mi cuerpo no estaba preparado para cobrar. Di vueltas en la cama toda la noche, nunca me llamó o me envió un mensaje de texto en respuesta y empecé a sentir pánico. Escuché a Naru entrar dando traspiés en algún momento después de las cuatro y esperé que Itachi durmiera todo el tiempo. Me levanté a la mañana siguiente y comencé a moverme alrededor del apartamento a un ritmo frenético. Me lavé los dientes y me metí un panecillo a la boca. Arrasé mi armario para encontrar la única camisa que tenía con botones en ella y encontré el único par de pantalones negros Dickie que tenía que no eran jeans. Me puse una sudadera negra con capucha y una chaqueta de raya diplomática sobre ella y salté por la puerta al mismo tiempo que mi hermano y mi compañero de cuarto me miraban como si me hubiese vuelto loco.
—Volveré más tarde.
—¿A dónde vas? ¿A la iglesia? —Naru se veía un poco peor por el desgaste y Itachi solo estaba mirándome con complicidad.
—Necesito hablar con Sakura.
—Entonces llámala.
—No está respondiendo el teléfono.
—¿Crees que su mamá simplemente va a dejar que te presentes en su casa y dejarte entrar?
—No me importa; tengo que hablar con ella así que voy a hablar con ella.
Itachi me guiñó un ojo y me saludó con su taza de café.
—¡Ese es mi muchacho! Llámame si te arrestan, absolutamente iré a sacarte.
—Hasta más tarde.
Tuve que parar y poner gasolina en la camioneta y por alguna razón había un montón de tráfico saliendo de la ciudad. Estaba impaciente y listo para tener un severo ataque de ira de carretera para el momento en que finalmente llegué a Brookside. Traté de llamarla una vez más y fui enviado directo al correo de voz, casi aplasté el teléfono en la mano cuando su saludo grabado alegremente me dijo que dejara un mensaje. Sabía dónde vivía su madre porque me había visto obligado a recogerla más de una vez y traerla a nuestra casa cuando yo todavía compartía un auto con Sai. Seguí al auto
frente mí a través de las puertas y encontré la casa sin ningún problema. Había una colección de todo tipo de autos sofisticados y costosos que en serio estaban fuera de lugar en Colorado estacionados en frente de la mansión estilo chalet.
Troté por las escaleras del frente y toqué el timbre. Estaba esperando que una sirvienta o tal vez algún mayordomo de culo sofisticado abriera la puerta, lo que no estaba esperando era una versión mayor y más severa de Sakura. No había duda de que esta mujer era la madre de Sakura, tenían el mismo cabello rosa pálido, los mismos penetrantes ojos verdes, pero donde Sakura era delicada y agradable, esta mujer se veía como si hubiese sido tallada de un sólido bloque de hielo. Vi sus ojos estrecharse y agudizarse cuando me vio, pero yo estaba en una misión y no me importaba quién era esta mujer, no iba a interponerse en mi camino, incluso si tenía que arrollarla.
—Necesito hablar con Sakura.
Su boca se tensó y puso su pequeño cuerpo sólidamente en la puerta.
—Eres el chico de Mikoto y Fugaku ¿no?
—Uno de ellos. —No éramos amigos, nunca íbamos a serlo y lo estaba dejando claro.
—¿Qué quieres de mi hija?
—Eso es personal. Solo necesito hablar con ella por un minuto y luego me iré.
—Estás interrumpiendo una reunión privada; Sakura está aquí con su novio, no creo que quiera verte.
Luché para evitar poner los ojos en blanco. La señora era manipuladora y lo pronunció como si fuese un hecho, pero yo no era estúpido, así que solo le devolví la mirada.
—Akatsuna es un acosador no su novio. Solo tráigamela ¿sí? —Pude ver que mi falta de respeto empezaba a meterse debajo de su piel demasiado gruesa.
—¿Cómo presumes saber lo que está pasando en la vida privada de mi hija? Siempre has sido solo un enamoramiento, todos sabemos que ustedes dos no son el uno para el otro y es hora de dejar de jugar juegos infantiles.
-Mire señora lo que está pasando entra Sakura y yo no tiene nada que ver con usted y le aseguro que no es un juego. No me importa hacer una escena si con eso consigo lo que quiero pero algo me dice que usted no querría tener a todos sus invitados preguntándose de qué se trataba la conmoción.—Levanté mi ceja perforada—. ¿Estoy en lo cierto? —Creo que ella estaba a punto de decirme que iba a llamar a la policía o gritarle a su marido pero no tuvo la oportunidad porque la pesada puerta fue arrancada de su mortal agarre y de repente el pálido rostro de Sakura apareció por la jamba de la puerta.
—¿Sasuke? ¿Qué estás haciendo aquí?
Su cabello estaba trenzado en algún diseño muy elaborado que parecía como que dolía. Llevaba un collar de perlas que parecía que era del año 1800 y un suéter rosado que se veía rizado y suave. También tenía un par de pantalones sueltos de color crema y llevaba un par de zapatos de tacón de color rosa que parecía que costaban tanto como mi camioneta. Estaba tan lejos de la Sakura con la que estaba acostumbrado a revolcarme por ahí desnudo que casi me di la vuelta y me fui sin decir una palabra, pero sus ojos verdes estaban muy abiertos y tristes y esa escurridiza sensación en el centro de mi pecho comenzó a palpitar. No me importaba que su madre estuviese mirándome con un ojo de águila, la agarré del brazo y la halé hacia la escalera de entrada conmigo. Tomé su rostro entre mis manos y la miré directamente a los ojos.
—Lo siento. —Puse mis manos sobre las suyas y parpadeó hacia mí.
—¿Qué?
—Te envié un texto anoche, traté toda la noche de devolverte la llamada y no me respondiste. Lo siento. Siento haberte alejado, siento haber actuado como un idiota, lo siento, no sé cómo hacer bien esta cosa entre nosotros, solo lo siento.
—Mi teléfono está roto.
—¿Qué? —pregunté con una risa. Quería besarla, quería tomarla en mis brazos y llevarla a un lugar bien lejos de aquí.
—Lo lancé contra la pared porque Tenten me dijo que te fuiste a casa con una chica el viernes por la noche; se le rompió la pantalla.
-Mierda, te compraré uno nuevo-. Cerró los ojos y apretó mis manos.
—¿Lo hiciste?, irte a casa con ella.
—No, la besé, lo que apesta de mi parte y me convierte en un cabrón, pero sabía que estaba mal así que lo detuve y juro que si aclaramos esto entre nosotros no permitiré que eso vuelva a suceder nunca. Estoy tratando de entender cómo funciona todo esto Sakura, odio que seas tú la que tenga que salir herida a causa de mi curva de aprendizaje.
—Me dejaste afuera, me dejaste sola en la oscuridad, Sasuke. No creo que alguna vez algo me haya hecho tanto daño.
—Lo sé Casper; lo sé, pero no te des por vencida conmigo ahora, ¿de acuerdo?
—¿Condujiste todo el camino hasta aquí solo para pedir perdón?
Asentí.
—Tenemos que arreglar esto.
Ella me dio una sonrisa de medio lado.
—Tenemos que aprender a no romperlo en primer lugar. —Tragué la súbita oleada de emoción en mi garganta y la atraje a un apretado abrazo. Me sentí como volver a casa, un sentimiento que no creo que en realidad hubiese experimentado nunca antes. La besé suavemente detrás de la oreja y le susurré—: Por cierto tu madre me odia, así como ODIARME.
Puso las manos en los bolsillos traseros de mis pantalones y se puso de puntillas para besar la parte inferior de mi mandíbula.
—Está bien, ella también me odia. ¿Por qué te cortaste todo el cabello? Se ve bien, te ves bien pero me gustaba el mohawk.
Tímidamente pasé una mano por mi cráneo desnudo.
—No lo sé. Solo necesitaba cambiarlo.
Me miró con ojos serios y dobló su mano en la mía.
-Este te hace parecerte más a Sai que todos tus otros peinados.
—Sakura dile adiós a tu amigo y vuelve adentro, tenemos invitados y estás siendo muy grosera.
Le echó un vistazo a su madre por encima de mi hombro y sentí su agarre sobre mi mano apretarse.
—No voy a entrar sin Sasuke. —Oh mierda, ella estaba haciéndolo de nuevo, poniéndose entre mí y otro padre desaprobador.
—Oye, está bien, siempre y cuando estemos bien me pondré al día contigo cuando regreses a Denver. Puedo esperar a verte más tarde.
—No.
—Sakura —la voz de su madre era todo un latigazo de advertencia—, esto termina ahora. Envíalo a seguir su camino y entra, ya has hecho suficiente de una escena.
—No. Estoy con él, si quieres que pase por otra comida en la que vas a ignorar descaradamente a Sasori tratando de manosearme y hacerme sentir incómoda deliberadamente entonces voy a hacerlo con Sasuke ahí para mantenerlo bajo control.
—Sakura, él no pertenece ahí dentro con ese grupo de personas.
Ahí estaba, el juicio, la censura, la idea de que porque vivía en mis propios términos y a mi manera no era lo suficientemente bueno para esta chica. La atraje a mi lado y encontré la feroz mirada de su madre con una de las mías. Sai podía haberla protegido dándole un refugio seguro, pero yo era un luchador por naturaleza y esta señora había empujado mis botones lo suficiente para durar por años.
—Correcto, pero soy con quien ella pasó su cumpleaños, soy el que la hace feliz y soy el que está dispuesto a protegerla del asqueroso que usted sigue empujando hacia ella. Estoy más que dispuesto a llevarla conmigo y evitar que usted la siga molestando, pero dudo que desee tratar de explicarle su salida precipitada a Akatsuna, así que ¿por qué no se calla por una vez en su vida y deja que su hija tenga algo, solo una cosa que la hace feliz?
-¿Sakura?-Ahora había confusión en su tono.
—Voy a donde él va, así que si no quieres que él entre entonces me voy de aquí, nunca debería haber venido en primer lugar… estoy cansada de ser manipulada y usada como un peón y un accesorio. Te conté sobre Sasori y te negaste a escuchar.
—Pero ustedes son la pareja perfecta.
—Claro, solo que yo quiero estar con él. —Curvó su pulgar en mi dirección.
—Admitió abiertamente engañarte hace solo un día, ¿honestamente qué tipo de relación crees que puedes tener con él? ¿Crees que tu padre va a seguir pagando por la universidad cuando se entere de esto?
Se encogió de hombros frente a mí y puse una mano en su cadera para tirar de su espalda contra mí.
—Estoy harta de preocuparme por eso, me da migraña y mi relación es mía para encontrarle la vuelta. Él no es perfecto y yo tampoco, si elijo o no perdonarlo tú no tienes nada que opinar en ello.
Me sentí como un canalla. No debería haber asumido que la pelirroja simplemente iba a ser olvidada, pero ella seguía dejándome abrazarla así que no estaba demasiado preocupado por eso.
—Bien. Entren, almuercen y traten de no avergonzarse a sí mismos mientras están en ello. Sakura quiero que te vayas tan pronto como termine el almuerzo y no pienses ni por un solo segundo que esto terminó. Solo espera hasta que hable con tu padre acerca de este circo.
Se dio la vuelta y desapareció en el interior de la enorme casa. Miré a Sakura y pasé un dedo por su frente arrugada.
—¿Estamos bien?
—En su mayoría. Vamos a salir de esto entonces nos preocupamos por el resto después. —Comenzó a alejarse de mí, pero la tomé por la cintura y la atraje hacia mí.
-Sakura.
—¿Sí?
La besé. La besé para que pudiera sentir mi arrepentimiento, mi deseo de hacer lo correcto, la forma en que ahora tenía un pedazo de mí y no iba a dejarla ir. La besé porque tenía que hacerlo y besarla me hacía sentir mejor. Cuando levanté la cabeza su boca parecía hinchada y húmeda y sus ojos estaban vidriosos con pasión acumulada.
—También te extrañé.
Ella se rió un poco y enganchó su codo alrededor de mi brazo.
—Se trata de un grupo de gente del country club y de socios políticos de mamá. Te arreglaste bien, pero no esperes que te den la bienvenida con los brazos abiertos. No creo que ninguno de ellos haya visto un tatuaje de cerca y en persona, así que prepárate para ser tratado como mitad paria y mitad exhibición de zoológico.
—Estará bien. Sin embargo, no puedo prometer portarme bien si ese idiota trata de poner sus manos sobre ti delante de mí.
Se estremeció contra mi costado.
—Él fue horrible anoche. Seguía tratando de moverme cada vez más lejos y él solo seguía. Mi madre está loca si piensa que voy a pasar un minuto más con él.
—¿No tienes que llevarlo hoy de regreso a la universidad?
—Estaba pensando en fingir un dolor de cabeza y simplemente dejarlo conducir mientras me acuesto en el asiento de atrás.
No me gustaba esa idea en absoluto; ella no tenía por qué estar vulnerable y sometida a esas tonterías.
—Solo dale las llaves del BMW y tú puedes regresar conmigo. Haz que te envíe un mensaje de texto cuando esté en casa y Naru y yo podemos ir a buscar tu auto esta noche.
—¿En serio?
-Sí, mira yo sé que metí la pata. Pero estoy aquí en serio ahora. Vamos a hacer esto y te prometo que me encargaré de ti lo mejor que pueda. Vas a tener que ser paciente conmigo porque estoy volando a ciegas, pero este es el tipo de cosas que debería estar haciendo por ti, aparte de que no te quiero en ningún lugar cerca de ese tipo. Él tiene algo sucediendo bajo todo ese polo y ese caqui, no confío en él ni un poco.
—Está bien, voy a arreglarlo, y si se niega simplemente le diré que tiene que encontrar su propio camino a casa entonces.
Me condujo a un comedor que estaba lleno de cada ama de casa real de Brookside y cada persona en el percentil más alto de ingresos del estado.
Había un montón de dinero y poder en este comedor y Sakura tenía razón, todos estaban mirándome como si yo fuese un animal salvaje al que dejaron escapar de una jaula. Ella apretó su agarre en mi brazo y me condujo a una mesa con todo tipo de alimentos distribuidos en ella. Todo el mundo se mantuvo lejos de nosotros por cerca de tres minutos, pero tan pronto como Sakura trató de llevarnos a la mesa fuimos detenidos por camiseta polo y el resto de la liga junior. Me miró de arriba a abajo y luego pasó rozando a Sakura en una manera que me hizo querer colgarlo de un árbol por sus propios intestinos.
—Esta es una función privada, dudo que fueses invitado.
Levanté una ceja y coloqué una mano en la parte baja de la espalda de Sakura.
—Está conmigo. —El tono de ella era frío y no dejaba lugar a discusión.
—Por ahora.
—Déjalo, camiseta polo. Este no es el momento ni el lugar.
—No perteneces aquí. Eres un matón y un perdedor, Sakura se va a cansar de vivir en el lado salvaje y entrará en razón.
—Aquí. —Ella empujó sus llaves hacia él y me arrastró detrás de ella al salón donde todos estaban sentados en una gran mesa. Todos los ojos estaban puestos en nosotros cuando ella irrumpió en la mesa gritando por encima de su hombro-. No voy a pasar un segundo más contigo, puedes tomar el Beamer para ir a casa por ti mismo o encontrar tu propio aventón.
Lo escuché balbucear, pero yo estaba demasiado ocupado sacando el asiento de Sakura y acomodándome junto a ella para disfrutarlo. Podía sentir la mayoría de los ojos en el salón sobre nosotros y la mirada de suficiencia de su madre desde la cabecera de la mesa, estaba a punto de decirle Sakura que esto era una tontería y que solo nos ponía a todos incómodos cuando oí una sorprendida voz decir mi nombre.
—¿Sasuke? ¿Sasuke Uchiha eres tú? ¿Qué estás haciendo todo el camino hasta aquí para almorzar? —El asiento a mi lado fue sacado y Alexander Carsten, un cliente mío de hace mucho tiempo, se acomodó en el asiento junto a mí. Le di una sonrisa y estreché la mano que me ofrecía.
—Qué hay Alex, mucho tiempo sin verte. ¿Cómo está la pieza de la pierna? ¿Se cura bien?
Se echó a reír a carcajadas. Alex era un abogado o algo así, estaba en sus cuarenta y tantos años y era bastante exitoso. Sabía que él conducía un Jaguar genial y tenía un piso impresionante en algún lugar en el BaJa pero era genial como el infierno para ser un tipo de persona conservadora. Le había hecho un par de piezas grandes en la pierna y en la espalda, y debajo de su apretada camisa y corbata de seda sabía que él tenía dos tatuajes de brazo completo, uno que le había hecho Naru y uno que le había hecho Gaara.
Pagaba mucho dinero y era una persona que daba propinas impresionantes.
Teniendo en cuenta que éste era el último lugar en la tierra en el que habría planeado encontrarme con un cliente me quedé atónito en un momentáneo silencio. Sentí que Sakura dejó caer su mano sobre mi muslo y la cubrí con la mía.
—Se curó perfectamente. En realidad estaba pensando en aparecerme por allá en un par de semanas y hacer que traces algo para mi pecho. Entonces, ¿qué estás haciendo aquí?
—En realidad soy de Brookside pero estoy aquí en particular porque mi chica es obstinada y está tratando de probar un punto. —Incliné mi cabeza hacia Sakura y ella entornó los ojos hacia mí. Alex miró alrededor de mí a Sakura y resopló de la risa.
—¿Estás saliendo con la hija de Mebuki Haruno? Apuesto a que le cayó tan bien como un carbón en Navidad. —Supongo que ella no había cambiado su apellido cuando dejó al padre de Sakura o tal vez era solo un mejor apellido para su propaganda política.
—Oh si, ella no es un fanática.
—Bueno, no te preocupes por eso que, por lo que he oído, no es fanática de muchos. Bueno, fue bueno ver una cara familiar en uno de estos jaleos. Espero que ella te mantenga por aquí, a estas personas les vendría bien el choque cultural. Este asunto suele ser tan aburrido.
Chocamos los puños y me di la vuelta hacia Sakura para preguntarle cuánto tiempo más nos teníamos que quedar, pero ahora todo el mundo en el salón entero estaba mirándome fijamente como si me hubiese crecido un rostro adicional.
—¿Qué?
Ella se rió y apoyó la cabeza en mi hombro.
—¿Tienes alguna idea de quién era ese?
Me metí un trozo de naranja en la boca y le apreté la mano con más fuerza en mi muslo.
—Alex. Yo lo tatué, en realidad todos lo hicimos, él es un cliente habitual.
Ella se estaba riendo tan fuerte que había lágrimas corriendo por su rostro.
—Ese es Alex Carsten.
—Acabo de decir que lo sé.
—Sasuke, Alex es el Fiscal General del Estado. Es la persona legal más influyente en todo Colorado. Mi madre ayudó a que fuese elegido.
Me comí otra rebanada de naranja y noté que la mamá de Sakura me miraba totalmente diferente ahora.
—Qué raro. Está tatuado como loco, bajo ese traje y corbata hay algunas serias obras de arte.
—Eso es demasiado gracioso.
—Oye ¿cuánto tiempo más tenemos que estar por aquí?
—Vamos a terminar de comer y luego tengo que empacar mis cosas en mi habitación. Puedes venir a ayudarme.
—¿Crees que la reina del castillo va a dejarme entrar a la torre de marfil?
Ella se acercó más a mí y movió su mano aún más arriba por mi muslo, y casi me hizo ahogarme con la naranja que estaba masticando.
—Puede que ella no te quiera ahí —sus ojos verdes brillaron hacia mí con alegría—, pero de seguro yo sí.
Este estúpido almuerzo no podía terminar lo suficientemente rápido.
Me metí otro trozo de naranja en la boca y traté de contar hacia atrás desde cien para poner mi libido bajo control. Pensaba que almorzar con mis padres era duro, estaba empezando a ver por qué Sakura estaba tan interesada en poner a mi fracturada familia junta de nuevo, incluso tan estropeados como estábamos los Uchiha, estos ricos nos ganaban en locos y desagradables por espadas.
