Hola...
¡UN CAPITULO MAAAAAAS Y ESTO SE CONVIERTE SOLAMENTE EL PRINCIPIO DEL FINAAAAL!
JA JA JA JA JA
Bueno, me dejo de risas para ANUNCIARLES que cuando suba el EPILOGO les dejare el resumen de AZUL TURQUESA para que se vayan enterando un poco de lo que va a tratar el siguiente FIC... Muchas Gracias y sin mas aqui les dejo el CAPITULO 9
9
Sangre de mi sangre.
- ¿Cuál es tú nombre? – preguntó Hermione.
Salazar le ayudó a ponerse de pie, tenía que ponerla a salvo antes que nada, la leona y la serpiente salieron corriendo hacia el pasillo, el polvo y las chispas provocadas por el pequeño incendio que se estaba provocando en la enorme habitación, el escenario perfecto para la llegada de la muerte…
- Tenemos que ayudar a Harry…- pidió Hermione en tono angustioso, Salazar no respondió, simplemente se dedicó a aquel ser que intentaba ir contra todo designio de la vida, su descendiente, se preguntó qué fue lo que había provocado, que aquella alma se corrompiera de tal manera, Hermione le miraba y como si fuera una adivina, supo que era lo que estaba pensando.
- Tom Riddle a temprana edad descubrió que hablaba pársel, Salazar, el profesor Dumbledore le descubrió y decidió llevarlo a Hogwarts, donde aprendió a usar sus poderes y se enteró que era tu heredero…encontró la cámara secreta y la abrió, fue culpa suya que una estudiante muggle muriera…
- Hermione…- le interrumpió, la castaña guardó silencio.- construí la cámara secreta para resguardar el basilisco hasta el día en que te encontrara, tú me habías dicho que venías de una época de guerra… yo le ordené estrictamente al basilisco que te buscara para protegerte…
- Entonces ¿por qué…?
- Voldemort también habla pársel y debió corromper mis órdenes… Sly debió haberlo confundido conmigo…- fue su respuesta más lógica. (Sly es el nombre del Basilisco, lo mencioné en Verde Esmeralda)
Draco respiraba agitadamente, había perseguido a Bellatrix por todo el maldito castillo, más lo único que había logrado encontrar era a su padre, quien se encontraba observando a través de la enorme ventana, aquella sala estaba tétricamente a oscuras, Draco podía visualizar a su padre gracias a la espontanea luz de los relámpagos, que entraban por las ventanas…
- Tú madre sufrió demasiado…- la ronca voz de Lucius hizo eco por todos lados.
- Y fuiste tú uno de sus peores torturadores…- acusó el muchacho mientras levantaba su varita.
- Sí, pero eso no significa que no la haya querido…- el hombre se giró, Draco se dio cuenta que no llevaba su arma.
- Si, por supuesto… tanto la amabas, que la metiste en esta mierda de guerra, la dejamos abandonada a merced de ese monstruo… ¡FUE CULPA NUESTRA SU MUERTE! – gritó el chico ya con los ojos húmedos.
- Lo sé, Hijo… lo sé… ¡Pero eso ya no será ningún problema, Draco! ¡Voldemort nos ha prometido regresárnosla! – el desquiciado gesto que Lucius Malfoy había puesto, le había causado más gracia que las palabras que había dicho.
- ¿y tú le creíste, no? ¡Ese hombre no va a ganar esta Guerra, entiéndelo! ¡Potter va a cavar con el de una vez por todas…!
- ¡Ayúdame entonces a que eso no pase! ¡el Lord va a resucitar a tu madre y…!
- ¡ ¿es que te has vuelto loco o qué? ¡Sabes perfectamente que la magia no puede devolver a la vida a nadie!
- Lord Voldemort ha suspendido el alma de tu madre… solo hace falta su cuerpo… los científicos Muggle le han…- pero Draco le interrumpió lanzándole un expeliarmus, Lucius Salió volando hasta topar con pared.
Su padre se había vuelto loco, ¿y de donde rayos había sacado que el alma de su madre estaba suspendida? Sabía que existía cierto tipo de magia que era tan oscura, que era capaz de encerrar el alma de un ser vivo en un objeto y sobre ponerla en otra cosa… ya fuera un objeto o un cuerpo incompatible… como humano o animal… pero aquello era tan aterrador, que el mundo mágico se negaba a creer de su existencia…
Bellatrix observaba la pelea que su señor llevaba a cabo contra Harry Potter, sonrió al ver a Salazar Slytherin al otro lado con la sangre sucia, gracias al humo provocado por las llamas, ninguno de los dos pudo verla apuntarles con la varita.
Salazar vio a Hermione salir disparada a un lado, la castaña se golpeo contra una pared hasta quedar inconsciente, él intentó ayudarla, pero una explosión se interpuso entre él y la muchacha…
Bellatrix se acercó rápidamente, más no dio un paso más de lo necesario, guardando las distancias prudentemente, ese hombre era peligroso, había sentido su poder…
- Tú tienes algo que es necesario para mi señor…- susurró la oscura bruja, Salazar simplemente intentaba no bajar la guardia, Hermione estaba tras de él y podría salir herida innecesariamente.
- ¿Qué es lo que quiere? Pensé que era a Potter a…
- Pero ahora que estás tú aquí, ese mocoso no es ningún problema… mi señor es mucho más poderoso que ese mocoso… en un par de minutos, el niño que vivió será el niño que murió…- Salazar frunció el ceño, aquella mujer estaba desquiciada en todos los sentidos de la palabra…
- Quiere tú sangre…- la vocecilla apenas audible de Hermione llegó a los oídos de ambos contrincantes.
- ¿Mi sangre…y para qué? – preguntó Salazar poniendo atención a la chica que apenas comenzaba a despertar, Hermione logró ponerse de pie tambaleándose.
- Voldemort…
- Mi señor quiere un cuerpo joven… pero necesita un ingrediente que sólo tú puedes darle…- fue su respuesta seguida por un Crucio. Su sangre. Era lo que Lord Voldemort deseaba de él.
Salazar se dio cuenta que la mujer no pretendía atacarlo a él, intentó repeler el hechizo más le fue imposible, lo único que pudo hacer para proteger a Hermione fue interponerse entre el malefició y la castaña.
- ¡YIAAAAAAAAAAAAAA! – el sonoro grito perturbó a la castaña, quien solo atinó a ver su sufrimiento mientras este caía al suelo pesadamente.
- ¡SALAZAR! – gritó Hermione al ver al hombre en el suelo, retorciéndose…- ¡Bombarda! – gritó la leona apuntando a Bella, pero esta se desvaneció y al aparecer de nuevo, golpeo a Hermione en la cara con la varita, la chica soltó un grito, Bellatrix, ni lenta ni perezosa, empujó a Hermione a la pared…
- ¡Crucio! – gritaron ambas mujeres, pero la fuerza de la castaña, al estar demasiado lastimada, le traicionó, siendo ella la que había recibido el hechizo…
Bellatrix sonrió triunfadamente, enseñando sus dientes amarillentos mientras se acercaba a Salazar, Hermione le observaba con horror…
- Mi amo agradecerá la cooperación para la causa…- dijo la mujer mientras se acuclillaba a lado de Salazar, quien seguía temblando por la maldición.
- ¡Déjalo en paz! – exclamó la castaña, intentando sacar fuerzas de donde no tenía.
- ¡Silencio sangre sucia! ¡Crucio! – el hechizo dio de lleno a la castaña, Salazar levantó la mano y tomó por la muñeca a la bruja, el crucio fue desvanecido gracias a que Salazar intervino, Bella zarandeo el agarre para luego tomar sus manos, la serpiente intentó moverse pero…
- ¡Petrificus! – Greyback había aparecido de entre el humo para ayudar a Bellatrix, la cual se había puesto de pie.
- Sujétalo bien…- ordenó la bruja, Hermione sentía los parpados demasiado pesados, que poco a poco fue quedándose inconsciente.
Mientras el hombre lobo y la demente de Lestrange, le hacían un corte en la mano del hombre, la sangre brotó de la herida casi de inmediato, Bella hizo levitar el líquido hasta guardarlo en un frasco que había tenido guardado…
- Con esto será más que suficiente.- había dicho la bruja mientras se daba la media vuelta, y se retiraba.
- ¿No vas a matarlos? – preguntó Fenrir Greyback mientras iba tras la mujer.
- No tenemos tiempo, Potter está luchando contra Voldemort... puedo sentir como su magia comienza a traicionarle… por eso tenemos que completar el hechizo y despertar su nuevo cuerpo… trae a Nagini... ella será necesaria.- y dicho, ambos personajes desaparecieron por el pasillo, esquivando uno que otro aliado de la orden…
Salazar alcanzaba a verle, los efectos secundarios del crucio aún no desaparecían, Hermione estaba temblando demasiado, intentó ponerse de rodillas al menos, pero el hechizo había sido tal, que su cuerpo comenzaba resentir el ataque…
Extendió su mano hacia ella, sentía el cabello empapado en sudor pegarse a la cara, descubriendo por entre los mechones oscuros, que la mujer le veía, Hermione se apoyó con sus brazos y comenzó a arrastrarse hacia él, Salazar se empujó hacia ella, los gritos de guerra era la música de un final que estaba próximo para todos…
Escuchó el Avada de Harry y el de Lord Voldemort, allá dentro de aquella sala, donde un cuerpo sin alma yacía, Bellatrix Lestrange pretendía traer al mundo a un nuevo Lord Voldemort, este planeaba matar a Harry para crear un nuevo trozo de su alma y transferirla a su nuevo cuerpo…
Y así, recuperaría el potencial de su poder y podría arrasar con todo el mundo mágico como el Muggle y adueñarse de todo el planeta…
Hermione extendió su mano hacia él, sus dedos apenas se rozaron cuando una nueva explosión provocó la oleada de polvo por todos lados, cubriendo sus cuerpos…
- Si morimos… no olvides que te amo.- Salazar logró escuchar la apenas audible voz de la castaña, no podía verle, pero podía imaginar su figura frente a él.
- No vamos a morir, Hermione…- le había susurrado antes de cerrar los ojos.
Ni uno ni el otro se dio cuenta del destello que las varitas de ambos comenzaban a emitir en aquellos momentos…
Ron Salió tras los hermanos Carrow, quienes habían herido de gravedad a Neville, Luna se había quedado con el chico, cuidando que estuviera bien, el pelirrojo lanzó un petrificus mientras corría, dándole en la espalda a Electo, su hermano Amycus, se detuvo para asegurarse de que su hermana viniera con él, tal fue su sorpresa al ver a la mujer estallar ante un Avada, que la ira se apoderó del mortío, Ron, ya harto de todo aquello, simplemente se limitó a lanzar un Accio, con el cual, atrajo la varita del último hermano Carrow que quedaba…
- Eres un mal….- pero su voz se apagó al recibir el Avada de Ronald Weasley.
- ¡Avada Kadavra! – había gritado el pelirrojo.
El pasillo solitario.
Donde el Weasley encontró a Salazar quien comenzaba a despertarse, su rostro estaba perlado de sudor, al parecer había estado muy activo…
- ¿Dónde está Hermione? – preguntó Ron, Salazar volteo a ver el lugar donde le había visto por última vez.
- No tengo ni idea, estaba aquí hace unos momentos.- contestó Slytherin mientras respiraba agitadamente, Ron, quien estaba arrodillado en una pierna, le ayudó a ponerse de pie, Salazar levantó la varita, buscando la de Hermione…
- Al parecer se ha despertado primero… espero que no haga una estupidez como buscar la muerte…- masculló el pelirrojo, recibiendo una mirada severa de Salazar.
- Si algo le pasa… recuérdame reventarte esa boca.- le había dicho con un tono de burla y una de verdad. Ron sonrío.
Hermione había tenido que dejarlo ahí, al abrir los ojos lo primero que le vino a la mente era Bellatrix y Greyback intentando completar el conjuro que le daría a Voldemort, un nuevo cuerpo, un cuerpo que llevaría la sangre pura de Salazar Slytherin, cosa que no podía permitir…
- Mi madre no va a regresar a la vida, Lucius, entiéndelo… ¡Qué te quepa en la cabeza que ese infeliz solo busca su propio beneficio…sin importarle sus súbditos y sus esclavos! – Draco le miró furioso, Lucius estaba tranquilo, tirado de espaldas sobre el sucio suelo…
- Mátame…- pidió el hombre, Draco sé quedó aturdido por tal petición.
- Te has vuelto completamente loco…- le respondió este.
- Lo único bueno que me queda, eres tú hijo…pero eh fallado, como padre, como hombre y como esposo… tú madre murió por culpa mía, por ser un maldito cobarde…mátame, es lo que merezco.
- Mejor quédate aquí petrificado… ya veré que haré contigo cuando esto acabe…- y dicho, Draco Malfoy dejó a solas a un inmóvil Lucius, tenía que buscar a Hermione.
Harry Potter salió corriendo hacia los pilares, estos iban destruyéndose a voluntad de Voldemort, quien solo soltaba la carcajada a diestra y siniestra, intentando matar al niño que pronto sería llamado, el chico que murió, él sabía que estaba en las últimas, pero la esperanza de ver un mundo sin un mago oscuro, eran aún más grandes, y eso era lo que le volvía fuerte, Ginny estaba ayudando, junto con su madre, a atender a los heridos… y liberar a los prisioneros que Voldemort había estado torturando y atrapando…
Ginny, tenía que salir vivo de aquello si quería volver a verla, si quería ver su sonrisa y si quería pedirle en matrimonio, lo había estado pensando bastante desde hace algún tiempo, quizá poco antes de que la guerra empezara…
Hermione vio a Greyback cargar con el cuerpo de un joven Voldemort, apretujó la varita entre sus manos y lanzó un Avada Kadavra casi al instante, Bellatrix se estremeció al ver salir al hombre lobo salir volando, el cuerpo de Tom Riddle rodó unos cuantos metros, la mujer vio a la sangre sucia frente a ella, con sus marrones ojos demasiado oscuros, casi podía decir que eran completamente negros…
- ¡No voy a permitir que hagas tal cosa! ¡Demente! ¡Avada Kadavra! – gritó la chica mientras lanzaba el hechizo, Bellatrix soltó la carcajada mientras repelía el hechizo…
- ¡Demasiado tarde, Sangre sucia! ¡Solo falta darle de beber la sangre! – contestó la mujer mientras salía corriendo hacia el cuerpo dormido de Voldemort, Hermione se aterró ante tal confesión, levantó su varita, pero se vio interrumpida ante una enorme explosión a su lado, la castaña salió lanzada a un lado, su varita rodó varios metros lejos de ella, al abrir los ojos, Hermione vio a Pansy Parkinson frente a ella, la cual puso su pesada bota sobre su pecho, aplastándole…
La oscura capa de la morena ondeando de un lado a otro.
- Pero mira… si es la traga libros…- dijo Pansy en un tono de burla, Hermione frunció el ceño.
- Anda… la zorra de Parkinson en persona…- escupió la muchacha mientras concentraba su mirada en la chica, Pansy pateó el vientre de Hermione, esta soltó un chillido, pero casi de inmediato, la leona sujetó la pierna de esta y la giró, Bella había aprovechado para lanzarse sobre el cuerpo durmiente de Voldemort, habían extraído de Nagini el trozo de alma de Voldemort, que dormía en ella, pero lamentablemente, la serpiente había muerto en el proceso…
Hermione se echó sobre Pansy, la cual había dejado caer su varita, la castaña le aventó un puñetazo a la cara, la morena se retorcía de bajo de la leona, la castaña, ya harta de todo aquel numerito, lanzó un Desmaius verbal y le dejó descansando en la inconsciencia…
Ahora su objetivo era Bellatrix, quien estaba al lado del cuerpo de Tom Riddle.
- ¡Bombarda! – gritó Hermione mientras corría hacia la mujer, Bella se giró para verle, había estado a un pelo de completar el hechizo cuando todo a su alrededor se había vuelto añicos.
- ¡Maldita sangre inmunda! – el grito de Bellatrix se volvió solo eco, Hermione había salido volando extrañamente hacia el frente, era como si una extraña energía le hubiera atraído…
La castaña intentó ponerse de pie, todo era oscuro debido al polvo y chispas de fuego flotando en el aire, se sorprendió al sentir algo blando bajo ella, intentó buscar algo más que le dijera que era aquello, pasando sus manos, encontrando un suave y frio rostro…
La castaña se sorprendió, al ver el polvo disuelto, el rostro de Tom Riddle bajo sus manos, respiró agitadamente hasta que se separó de aquel cuerpo, se sobresaltó al verlo ahí, era como si aquello le hubiera quemado las manos…
- ¿Dónde estoy…? – se escuchó una suave voz infantil.
Hermione se volvió, encontrando tras de ella, a un niño, la castaña se puso de pie y se dirigió hacia él, las explosiones de hechizos y los gritos no habían cesado, Harry y Voldemort estaban peleando no muy lejos, y accidentalmente podrían hechizarlos…
- ¿Qué es lo que estás haciendo aquí, es que no sabes que estamos en medio de una batalla? ¡Podrían hacerte daño! – decía la leona mientras tomaba de la mano al joven, este sé le quedaba mirando, sin decirle nada…
- Maldición, vamos, allá hay un pasillo, buscaremos un sitio seguro donde podremos esconderte…- seguía diciendo Hermione mientras corría, con la mano de aquel misterioso chiquillo entre la suya…
Hermione llamó a su varita, esta llegó a ella casi de inmediato, el pequeño desconocido pareció sorprendido ante aquello, la castaña se detuvo en seco al ver a un mortío frente a ella y al cual hechizó casi de inmediato.
Al llegar al pasillo, Hermione encontró una puerta, en la cual ambos entraron para esconderse, al menos un rato…
Hermione puso seguro a la puerta, hechizándola casi de inmediato, se giró para ver a su joven y misterioso compañero…
- Tengo que volver, tú quédate aquí ¿Está bien? Si puedo mandaré a alguien para que venga por ti y te ponga en un lugar a salvo…- Hermione esperó una respuesta, pero el niño no dijo nada.
- Bien… yo soy Hermione Granger, si no vuelvo por ti y ves a alguien de confianza, simplemente da mi nombre… por el amor a dios, no te acerques a los tipos de negro, si te ven, tal vez te maten…- la castaña abrió la puerta pero antes de eso se volvió para mirar al joven al que había rescatado de entre el polvo y explosiones.
Salazar le había visto unos segundos antes salir corriendo con un mocoso entre las manos, estaba buscándola, las cosas estaban complicándosele para Harry Potter, Ron ya se había ido a buscar al elegido, pero antes, se vieron sorprendidos al encontrar el cadáver de Nagini, él último Horrocrux que quedaba. Ahora tenía que encontrar a Hermione antes que nada.
- ¿Cómo te llamas, chico? – preguntó Hermione por último, esperando una respuesta, el niño sé le quedó mirando, la chica se rindió y comenzó a cerrar la puerta.
- Me llamo Tom Riddle…- Hermione escuchó su respuesta tras la puerta, con los ojos desmesuradamente abiertos por la sorpresa. CONTINUARA.
