PARTE 10
No podía evitar observar intranquila la carretera, habíamos estado dos días fuera de casa, dejando a los chicos solos, no es nuestra costumbre hacerlo pero la expectativa de la llegada del bebe de Emily venció mi buen juicio, y permití que los chicos se quedaron sin supervisión en casa, además la relación de ellos con Isabella, Alice y Emmett todavía no había progresado, no paraba de preguntarme si esa situación algún día se solucionaría, no es normal que los dueños y sus licántropos no se dirijan más de dos palabras por día, y lo peor de todo, es que no había nada bajo mi poder hacer algo para facilitar esta situación, era el problema de ellos solos tenían que arreglar. El parto de Emily fue una falsa alarma, Sam estaba desesperado mientras que mi buena amiga leía una libro tranquilamente, me quede con ella para hacerle compañía y Carlisle con su licántropo que no paraba de temblar ante el inminente parto que no sucedió. Carlisle me miró de reojo mientras conducía.
-¿Por qué estas tan impaciente, querida? El bebe y Emily van a estar bien, el único que es seguro que va a sufrir un colapso nervioso es Sam, pero es entendible, es papá primerizo, y además no se si recuerdas que cuando nacieron Jasper y Rose, de los nervios tome unos 12 litros de sangre causando que casi me pierda el alumbramiento por estar internado en otro piso con una severa intoxicación- recordó, si ese día fue bastante gracioso, yo estaba embarazada de gemelos a punto de dar a luz, cuidando a mi esposo, que se quejaba de su dolor de estómago.
-no, no es eso, lo que pasa es que me preocupan los niños- confesé con tristeza.
-Aunque lamento tener que matar tus sueños y desilusionarte, nuestros hijos son lo bastantes autosuficientes como para manejarse sin nuestra constante cuidado, a veces considero que hasta nosotros dos les estorbamos-se rió ante sus palabras, hoy estaba muy gracioso mi esposo.
-lo que me preocupa es la relación de ellos con sus licántropos, no puede ser que no sean amigos, cuando yo conocí a Emily, enseguida la invita para que durmiera en mi casa, y se quedo conmigo unos cuatro meses, solloce cuando se tuvo que ir de nuevo para su casa, no podía estar sin ella, aun no puedo.
-bueno, querida, considera que ellos son de otra cultura, no tienen nuestra maneras de comportarnos, no se cual habrá sido su tipo de vida en Volterra, pero de algo estoy seguro es que no fue fácil, nada es fácil en ese lugar; además nuestros hijos no son fácil de relacionarse por decirlo de una manera, pero todo se solucionara- murmuró divertido, si tenía razón los niños nunca fueron muy sociables, y cuando lo eran no tenían buenas intenciones.
-Ojala que tengas razón, ya van tres meses desde que llegaron-me deprimí un instante, no sabía que hacer ante la posibilidad de que ellos nunca se lleven bien, por que los estoy considerando mis hijos, los licántropos eran también mis hijos, por eso deseo con todo mi corazón que se lleven bien entre ellos, ser una familia completa de una buena vez.
-Cada licántropo, por lo que me explico Sam, imprima a su dueño basado en que su personalidad complementa a la del vampiro, hay algo en el licántropo que el vampiro necesita y espera que le ofrezca, no es al azar, el vampiro es como un rompecabezas que esta incompleto y que espera a su licántropo para estar completo al fin, es decir, que es su destino estar juntos, así fueron predestinados, y no hay nada que nadie pueda hacer para evitarlo, ni siquiera las partes involucradas. No importa la actitud de nuestros hijos o los licántropos, ellos van a estar juntos y felices aunque no lo quieran, por siempre.- sentencio orgulloso-así que deja esa cara- estiró su mano y me acarició la mejilla.- todo se va a solucionar, ya lo veras- sonrió y yo también lo hice.
Cuando llegamos a la casa, notamos que no había nadie adentro.
-Pero ¿Dónde esta? – se extraño Carlisle, no es propio de los chicos irse de la casa sin nuestro consentimiento, empezamos a buscar cuando escuchamos un grito, era Rosalie. ¿Qué paso? ¿Por qué mi hija estaba gritando?, nos desesperamos y salimos corriendo hacia el patio, creo que en mi apuro rompí un sofá, pero no sabría decirlo, porque estaba muy preocupada por ver que le pasaba a mi niña; entonces, cuando llegue al patio, vi a Rose corriendo mientras que un gran lobo negro (era de enorme tamaño) la perseguía, con sus fauces abiertas, al segundo le saltó encima y ambos cayeron al suelo, estaba por atacarla, lo destruiría por lastimar a mi hija, lo despedazaría por tan solo haber intentado tocarla, ella es mi hija, nadie tiene el derecho a maltratar a mis hijos, comencé a gruñir con ira y estaba por ir a matar al lobo, cuando algo fuertemente me sostuvo de la cadera, era Carlisle.
-¿pero que haces? ¿Por qué me detienes?- grité desesperada, ¿Cómo puede ser que me detenga? ¿no ve que Rose esta siendo atacada?, luche para liberarme de su agarre, cuando el acerco su rostro a un costado de mi cara, susurrando
-shh…mira-no entendí a lo que se refería, entonces note como Rose reía, ella estaba riendo, el lobo estaba encima de ella jugando, ambos estaban jugando, por su mirada me di cuenta que el lobo era Emmett, pero su mirada era diferente, como la de un niño, el le estaba lamiendo la cara.
-Emmett, basta que me da costillas- pero él seguía lamiéndola, causando que aumente sus risas, estaba hipnotizada ante el escenario enfrente mío, ella se estaba divirtiendo, Rosalie nunca se divierte, y Emmett estaba jugando, desde que llego nunca demostró comportarse como un niño, y ahora lo hacía.
-¡hola! Mi señora Esme, mi señor Carlisle-una voz cantarina me obligo a quitar mi atención de ellos, era Alice, baje mi mirada para admirarla y estaba hermosa, tenía un vestidito rosa con una bincha del mismo color, era la ropa que le había comprado, tenía una preciosa sonrisa, tan dulce y cálida-Jazzy me dijo que me quedaba mejor esta ropa-¿Jazzy? mi hijo estaba sentado en la base de un árbol mirándonos, mejor dicho mirándola, estaba fascinado ante Alice, jamás vi ese rostro, tan relajado y despreocupado, y todo a causa de ella, ella lo había cambiado- ¡muchas gracias por comprármela!-me agradeció dándome un abrazo, tuve que agacharme para regresárselo, era tan pequeña, todo en ella es tan diminuto, ella era desde ahora mi hija, es tan tierna. Se rió y se alejo de mí corriendo hacia donde estaba Jasper, saltó hacia él donde el la recibió con los brazos abiertos, él sonreía ¿mi hijo mayor riendo? Era algo que espero desde que nació, al fin pude ver su sonrisa.
-Padre, madre- nos saludo solemnemente él, pero note en su voz alegría, era algo maravilloso lo que estaba pasando mis hijos estaban felices.
-ho… hola-respondí tratando de salir de mi sorpresa, Carlisle sostuvo mi mano y me sonrió.
Alice comenzó ha hablarle rápidamente y él la escuchaba atentamente. Busque a Edward con la vista, y él estaba recostado en una banca con los ojos cerrados, con su cabeza apoyada sobre las piernas de Isabella mientras ella le leía un libro, y con otra mano jugaba con un mechón del cabello de él; ella también tenía puesto un vestido de color azul, que le había comprado, resaltando sus hermosas facciones. Cuando noto nuestra presencia, ella nos saludo.
-mis señores- dijo en voz baja.
-Isabella- bajo la cabeza Carlisle.
-es Bella, papá-le corrigió Edward causando que ella se sonroje, ¿Bella? Hermoso nombre y tan perfecto para ella.
-Bella- se rió Carlisle ante el comportamiento de nuestro hijo.
-mamá ¿estas bien?- me preguntó, todas las miradas se enfocaron en mí, se preocuparon por mi.
-nada- logre modular entre mis sollozos- solo estoy feliz.
Ya se que fue corto, en un ratito ya subo el siguiente capítulo que se cuenta desde el punto de vista de Carlisle, no tenía muchas ganas de contar estas partes, pero bueno eran necesarias.
Los personajes no me pertenecen tan solo la historia.
