Hola desde Mexico¡
Quiero agradecer a todos los que me estan leyendo, a todos los lectores silentes que estan tras el monitor, mil gracias por acompañarme en este viaje.
Voy subiendo los capitulos lo mas rapido que puedo para que los disfruten mucho antes de que escriba el final, ojala podamos empatar ese momento.
Saludos afectuosos a todos.
Goza de mi lectura como yo goce escribiendo
Chica de Terry
DEUDA SALDADA
Pesadilla vuelta realidad
Capitulo 9
Domingo 21 de Octubre 12:30 AM
-Disculpe Señor, ¿a donde se dirige el tren que acaba de salir? -pregunto Anie agitada.
-Es el tren de las 12:15 de la noche, va con Destino a Chicago señorita,
-¿Una señorita rubia con abrigo blanco compro un pasaje para ese tren?
-¿Una con cabello muy rizado, ojos verdes muy linda? Si, esa señorita compro un pasaje para el expreso de media noche.
Terry regreso al anden, recogió su capa que se había quedado en alguna parte de su loca carrera, Gerard salto de la plataforma para ayudarlo ya que venia lastimado y no podía caminar muy bien, al verlo llegar Albert también salto para ayudarlo a subir, su rodilla sangraba y el pantalón de Terrence estaba rasgado, entre los dos lo ayudaron a trepar la alta plataforma, al incorporarse Terry noto como todos lo veían con asombro, con incredulidad, se sintió bicho raro al ser observado por todos, Albert lo tomo por el brazo y volvió al ataque nuevamente, le pedía explicaciones de su comportamiento para con Candy, estaba furioso.
Terry no lo escuchaba solo miraba al piso recordando lo que Candy le grito desde el tren en movimiento, sus pensamientos eran un mar de confusión, en tan pocas horas su mundo se puso de cabeza, había reencontrado a Candy con Albert la creyó feliz, después Susana en Philadelphia quien sabe por que razón, después se encuentra a su pecosa sola en la estación y pudo conocer lo que era el paraíso aquí en la tierra.
Ella en un completo disparate salta a las vías y arriesga la vida tratando de huir en el tren y para rematar le grita que siempre lo amará, la cabeza le punzaba, le daba vueltas, sentía que se desvanecía ahí mismo, ni siquiera sentía el dolor de la rodilla lastimada, la sangre que fluía empapando su pantalón, los golpes por todo su cuerpo por la caída en la penumbra, quiso salir corriendo de allí, pero sus piernas no le respondían, sin mas su vista se nublo y callo en vilo sin conocimiento.
-¡Terry! ¡Terry! - grito Susana.
La abuela en ese momento se desvaneció también y los chicos a excepción de Albert se llevaron a la abuela al automóvil para llevarla a un hospital, los primeros auxilios que Albert llamo ya estaban atendiendo a Terry en la enfermería de la estación dispuesta para esas emergencias, Susana estaba muy asustada y lloraba.
- Señor Adley retírese yo me encargare de Terry, ¿o piensa seguir con sus reclamos? Por favor, creo que por hoy fue suficiente,
-Tiene razón Señorita Marlow, con permiso no la importunare mas -Albert salió de la enfermería de la estación.
Patty se encontraba con su abuela en el asiento trasero del automóvil, la abuela no quería irse hasta no saber que Albert se les uniría,
-Abuela por favor puedes ponerte peor vámonos ya,
-solo dime Patricia ¿ya viene Albert hacia acá?
-Si abuela esta hablando con Archie, se dirigen hacia acá,
-Muy bien, ¡entonces ya me siento mucho mejor! -dijo con una gran sonrisa.
-¡Abuela! ¿fingiste todo el tiempo?
-Claro Patty, no iba a permitir que siguieran maltratando así a Terry, ¿no ves el estado en que venia?, llevaba todas las de perder a parte eran dos contra uno y el estaba lastimado, pobrecillo ya vez que fue tanta la impresión que hasta se desvaneció,
-¡Abuela no lo defiendas! es un bruto, un miserable, un poco hombre, canalla
-Patty pero que dices -sin decir mas Patricia abrió la puerta del coche y salió desbocada hacia la estación nuevamente- Gerard síguela, no vaya a cometer una locura.
En la enfermería Terry ya había reaccionado y le estaban vendando la rodilla lastimada, Susana esperaba tras la cortina mientras llevaban a cabo la tarea, en el mismo momento en que Patricia entraba los enfermeros salían, no presto atención a Susana y paso de lleno hasta donde se encontraba Terry.
El sonido metálico de la cortina hizo voltear a Terry que recibió una fuerte bofetada en el rostro de una furica Patricia fuera de control.
-¡Tu no la amas de verdad! ¡tu no la mereces! -gritaba entre sollozos- ¿por que viniste? ¿Por qué? ¡y con esta mujer!
Terrence se quedo parado, inmóvil, con ira en los ojos ante los reclamos que no entendía, donde quedó la tímida gordita que él recordaba, Susana se quedo mirando solamente sin saber que decir, entro Gerard y prácticamente se llevo a Patricia cargándola por la cintura,
-Lo siento ya no molestaremos más,
-Suéltame Gerard, ¡déjame decirle sus verdades! se las merece el muy… -Gerard trataba de tranquilizarla.
-Patricia O'Brien, te exijo que me digas que esta pasando -la voz de Anie la hizo volverse, entonces se calmo, se echo a llorar a los brazos de su amiga y regresaron todos al hotel, sin comentar mas del asunto.
-¿Terry te encuentras bien? Regresemos a Nueva York ya no quiero estar mas en esta horrible ciudad -Terry se encontraba totalmente aturdido por los acontecimientos, solo atino a asentir.
-Mi maleta la dejé en el andén.
-No te preocupes Terry yo la tengo, se que compraste un boleto para las dos de la mañana, ya compre el mío también, todo esta listo Vayámonos ya
Era la 1:30 de la madrugada faltaba muy poco para que el tren arribara, estaban sentados uno al lado del otro en la enfermería, Terry no entendió porque Susana no hacia reclamos, se convenció que al fin, había llegado el momento de enfrentar la realidad.
Subieron en silencio al vagón donde se encontraban los camarotes, Terry acompaño a Susana, la ayudo acomodar su maleta y para asombro de ella cerró la cabina, se sentó a su lado tomo su mano con delicadeza y ella entendió que el momento que tanto temía había llegado, la despedida.
Se quedaron así un momento Terry sentía la garganta cerrada no podía articular palabra, pero no podía ignorar mas el amor que aun existía entre Candy y él, de eso estaba completamente seguro el haberla sentido estremecer entre sus brazos, el deseo desatado que sintió cuando ella le acariciaba los cabellos, su temblor al acariciarle la espalda la entrega total en cada beso que se dieron, el amor que se expresaron solo con miradas, y las ultimas palabras de Candy, siempre te amaré.
-Seguramente ella esta confundida -dijo para si mismo pero una voz interna lo encaró.
-"Pero como no va a estarlo, tu estas comprometido desde hace mucho tiempo con Susana no puedes culparla por buscar un nuevo destino, ¿acaso tu no lo tienes ya? Ella te ama ya lo sabes, entonces que esperas, ve por ella"
-Susana yo…
-Todavía la amas ¿no es así? -ella lo veía a los ojos directamente.
-Si, no he dejado de hacerlo nunca Susana, lo siento.
–No Terry no digas mas, los dos hemos estados tan equivocados, hemos desperdiciado parte de nuestra juventud en esta absurda relación donde solo hemos sido infelices.
-Susana te juro que trate de que fuera diferente, de no lastimarte, perdóname, perdona como te trate esta noche yo…
-No te preocupes Terry todo ocurrió por el destino, creo, no se como llamar a esto tan extraño que nos paso, Terry asintió.
-¿La amas mucho?
-Mas que a mi vida Susana, desde que la conocí mi mente y mi corazón no han sido mas míos, ella se los robo para siempre o no se, si yo se los entregue sin dudar, no lo sé.
–Que lindo que alguien te ame de esa manera Terry, espero yo algún día poder encontrar una persona que me ame igual, sabes en este evento me sentí tan viva, tan útil, me sentí feliz,
-Así que lo que te trajo a Philadelphia fue el evento de Gerard
-No Terry, este evento tenia un fin recaudatorio para el hospital Santa Clara y como yo me rehabilite en el de Nueva York el Dr. Miller me invito para formar parte de él, di entrevistas, di platicas de cómo supere mi perdida, en fin fue muy lindo tratar de ayudar a otras personas que sufren como sufrí yo. Eso fue lo que me trajo a Philadelphia.
-Lo siento mucho Susana y yo pensando lo peor…
-Ya no sigas mas, te digo que esto fue muy extraño, yo te busque para que me acompañaras pero no te localice, incluso me pelee con mi madre porque no quería que asistiera yo sola, Te confieso que me divertí mucho, hasta que nos encontramos en el lobby y … bueno tu ya sabes lo demás.
Terry recordó lo sucedido, realmente fue la noche mas intensa de su vida.
-Susana no quiero hacerte mas daño, creo que nuestra relación es imposible ya, se que realmente tu no me quieres, ¿como podrías quererme si no eh sido un verdadero novio para ti? Solo te he hecho sufrir y…
-No Terry no digas eso por favor, te agradezco que hayas sacrificado tu amor por ayudarme cuando yo mas te necesitaba, Perdóname tu a mi por no haber sido valiente, por haberme dejado llevar por mi madre, por no haberte liberado de esta absurda carga, desde hace mucho tiempo atrás, fui una egoísta, este evento me dio otra perspectiva, la gente me admiro por lo que hice por mi misma, porque fui fuerte al salir adelante, lo único que lamento en verdad es que hasta ahora me de cuenta de ello, pero créeme ya estoy bien y quiero que tu también lo estés, es hora de que nuestros caminos sigan su curso, uno que no es en común.
-Susana quiero que sepas que siento un gran cariño por ti, es la verdad, tu estuviste siempre también para apoyarme en todos mis éxitos y cuando desaparecí por algún tiempo, tu no dudaste nunca de mi y me aceptaste nuevamente, me diste el empuje para salir adelante yo también te debo mucho,
-Vez Terry entonces estamos a mano ¿no crees? -Una lagrima corrió por su mejilla- así que no hay nada que perdonar, solo espero que seas muy feliz con Candy, porque ¿la buscaras verdad?, ya no desperdicies mas tiempo ella es una hermosa mujer y si no te pones listo te… -Susana vio como Terry se puso serio- Lo siento no quise…
-No Susana esta bien, tu eres una mujer muy hermosa también, hoy especialmente te veías preciosa debería decirte que me sorprendí demasiado de verte allí del brazo del Dr. Miller
-¿Celoso Terry?
- Quizás -jajajajaja los dos rieron con ganas,
Susana se sentía feliz de poder tener esa conversación con Terry aunque se tratara de la despedida definitiva, disfrutaba de esos momentos con él ya que nunca habían hablado de aquella forma como si fueran los mejores amigos del mundo, por fin los dos se habían sincerado y se sentían tranquilos.
Susana bajo la mirada y recordó a Terry besando la mano de Candy, la forma en como los dos se perdieron por un segundo mirándose fijamente, a ella nunca la había mirado de esa forma, no estaba segura de ser feliz con un hombre que amaba a otra, luego al ver a lo lejos la escena donde ellos dos estaban muy abrazados besándose con locura, luego el golpe que envió a Terry al suelo, pudo ver con claridad como ellos se amaban al grado de no importarles estar en un lugar publico para demostrarse su amor de esa manera tan intima.
No, no estaba segura de seguir viviendo bajo la sombra de Candy, como esperar que el pudiera acariciarla con ese deseo si ella no iba a estar segura, si era a ella a la que amaba o si Terrence se imaginaba que era a Candy a quien acariciaba, no podría vivir con esa duda en su corazón. Segura estaba ya que Terry no es, ni seria nunca el hombre que compartiría su vida.
-Susana sabes que siempre contaras conmigo para lo que necesites, si no te importa mucho podemos seguir siendo amigos,
-Si Terry, buenos amigos.
-Yo deseo con todo mi ser que encuentres al hombre que te haga realmente feliz y que sepa ver la gran mujer que eres tu Susana, eres una gran persona, tienes nobles sentimientos veo que te preocupan los demás y ayudarlos te hace feliz, eso te hace una gran mujer Susana.
-¿De verdad lo crees? -dijo ella emocionada.
-Claro que si Susi, ven aquí -la acurruco en sus brazos y ella por primera vez pudo sentir el calor que el cuerpo de Terry desprendía, se impregno de su aroma a lavanda y se acurruco en su pecho, él mas tranquilo acaricio su cabello rubio y al fin sintió una paz que le inundaba el alma, nunca imagino que su despedida fuera de esa manera tan racional y adulta, se sentía dichoso, apreciaba realmente a Susana después de todo fue su compañera por varios años,
La abrazo como si se tratara de una amiga entrañable, cerro los ojos y pensó en su amada pecosa, en lo bella que se veía y como su cuerpo adolescente se había convertido en el cuerpo de una tentadora mujer, sonrió, siguió con sus ensoñaciones de cómo correría a buscarla después de contarle a su madre lo sucedido, seguramente estaría muy feliz o mas que ni el mismo, volvió a esbozar su sonrisa retorcida.
Susana se quedo dormida en placida paz entre los brazos de Terry, una sensación de profunda tranquilidad la sobrecogía y por primera vez durmió las pocas horas que duró el trayecto hacia Nueva York sin ningún tipo de temor… por ahora.
Domingo 21 de Octubre 12:30 Pm
Todos comían en silencio nadie quería mencionar nada mas de lo sucedido la noche anterior, se retiraron a sus habitaciones, Anie miraba por la ventana con los brazos cruzados, intempestivamente salió de su alcoba y se dirigió a la que había sido asignada a Candy sabia que allí estaba Patricia que se había ofrecido a recoger el equipaje de su atrevida amiga, sin llamar abrió la puerta de golpe y se quedo en silencio al ver a Martha, Patricia y Gerard sentados en la salita de la habitación, los tres se sorprendieron al ver entrar a Anie y encontrarlos infraganti hablando sobre el plan "B".
-¿Cual plan es ese Martha? -todos se quedaron mirándose- Patty ya me lo conto todo ayer y quiero ayudarlos, por favor permítanme unirme a su equipo -Martha sonrió con alegría.
-¿Bienvenida al grupo mi niña! jajaja,
-Gerard ¿tu también eres parte de esto? -Pregunto Anie sorprendida, Gerard se encogió de hombros con gesto gracioso y resignado.
-Pues… ¡ya que! -el gesto hizo reír a las tres mujeres en la habitación.
-Vaya nunca pensé que las cosas se dieran de esta manera, el destino si que tiene formas extrañas de proceder ¿eh? -Decía la abuela Martha a los presentes- salió mejor que si lo hubiéramos planeado.
-Lastima que el encuentro fue un completo desastre -dijo Patty.
-No para ellos dos querida Patricia,
-¡Gerard! -Patty se sonrojo ante el comentario audaz del mago,
-Lo bueno es que ya estamos completamente seguros de que Terry si ama a Candy, eso es lo importante, ahora hay que llevar a cabo nuestro plan, el destino hizo su intento y no salió como todos esperábamos, así que les daremos una segunda oportunidad a esos dos y los encerraremos en un calabozo de ser necesario hasta que Candy salga en cinta y ya no haya poder humano que los separe mas,
-¡Abuela Martha! -gritaron Anie y Patty escandalizadas,
-jajajajajajaja -Gerard soltó unas carcajadas que solo enrojecieron mas a Patricia y Anie.
–Bueno, pues el plan a seguir es el siguiente, Ustedes se encargaran de Terry y nosotros de Candy ok. Tienen que convencerlo aunque lo traigan amarrado ¿entienden? Toma este sobre Patty y entrégaselo a Terry en mi nombre y asegúrate de que lo lea, entendido.
-Si abuela, lo hare, estoy muy apenada por mi reacción de anoche, espero que me escuche y no me cierre la puerta en la nariz,
-Si te cierra la puerta, la tumbas a patadas ¡entendiste Patty!
-Abuela
En la estación Archie no entendía por que Anie se empeñaba en ir a Nueva York con Patricia, ella argumentaba que la ciudad estaba muy cerca, ella no quería desaprovechar la oportunidad de ir y adquirir el guardarropa que usaría para la fiesta de compromiso de los dos, Archie no se veía muy convencido después de los acontecimientos de la noche anterior, pero no le quedo mas remedio que dejarlas ir ya que Albert y él tenían que estar en Chicago para el Martes.
Albert necesitaba llegar lo antes posible para buscar a Candy y cerciorarse de que se encontraba bien, aunque fuera de lejos, estaba seguro que ella no pensaba huir con Terry la situación había resultado muy embarazosa y como siempre la intromisión de los varones Adley altero el curso de los acontecimientos, entendió que de todas formas ella se iría a Chicago y que aquello que presenciaron era solamente la despedida que se negaron años atrás.
Se sintió tremendamente culpable de haberlos interrumpido de esa manera y haber sido testigos de la tremenda vergüenza que Candy sintió al ser descubiertos en un momento tan intimo, Albert se sentía fatal con esos dos ya que al igual que todos pudo darse cuenta que estaba equivocado y que Terry seguía amando a Candy de la misma manera que ella se desvivía por él.
Nueva York Domingo 21 de Octubre 1918
Era muy temprano en la gran manzana estaba oscuro aun, ya que la mañana lucia nublada incluso parecía que estaba a punto de caer una terrible tormenta, Terry no se sentía triste su corazón latía con fuerza y vigor de saberse amado por la mujer de sus tormentos, Terry bajo del coche que los llevo a casa de Susana, tendió la mano para ayudarla a bajar del carruaje la acompaño hasta la puerta, se miraron a los ojos y se abrazaron una vez mas en señal de tregua.
-Sabes donde encontrarme si alguna vez necesitas algo, Susana no te preocupes yo siempre estaré al pendiente de ti.
-No es necesario Terry tu empiezas una nueva vida, lo demás que importa.
-No Susana, no te desharás tan fácil de mi, ¿escuchaste? contaras siempre con mi apoyo, te ayudare a llevar tu equipaje,
-No es necesario Terry, Lilia lo hará,
-¿Segura?
-Si esta bien,
-Entonces me retiro -volvió a darle un abrazo fuerte subió al carruaje y se fue sin mirar atrás.
Susana desde la puerta de su casa lo vio marchar, la sonrisa fingida se le borro del rostro, entonces las lágrimas, los celos, la desesperación, la sensación de perdida y abandono se apodero de ella, lloró a mares estremeciéndose ante su inevitable dolor, sabia que había hecho lo correcto y no se arrepentía sabia que iba a sufrir aquel abandono de Terrence pero lo que mas temía era enfrentar a su estricta madre, el tener que ser ella la que le dijera que había roto el compromiso con Terry, que ya no habría boda, al menos no con él.
Temía enfrentar sus inagotables reclamos, su furia e improperios contra aquel que creía, había arruinado la vida de su hija, ella tendría que soportar por quien sabe cuanto tiempo el rencor de su Madre en contra de Terry pero descargado en ella. Sin importarle el equipaje, camino por la acera en dirección contraria a donde se fue el actor, necesitaba serenarse y tomar valor de alguna parte para enfrentar lo que se le venia encima
Seguramente los medios no la dejarían en paz y estaría en boca de todo Nueva York, sobre todo si Terry convencía a Candy y se anunciaba la boda de ellos dos, Marlow quedaría muy mal parada como la novia eterna vestida y alborotada, a la cual el prometido dejó para casarse con otra, sin importarle que ya tenían un compromiso desde hacia mucho tiempo atrás, ella seria el hazme reír de la comunidad teatral, empezó a sentirse fatal y los celos asomaron nuevamente a su corazón,
-¡Candy nunca te fuiste de nosotros! Viviste aquí como un fantasma y yo nunca lo note, prometí estar serena pero esto es mas fuerte que yo, duele, duele tanto el corazón, el orgullo, por fin has ganado, te llevaste a Terry de mi lado para siempre, para siempre… - comenzó a adentrarse en Central Park llorando hasta que se perdió entre la bruma matutina, comenzó a llover muy fuerte, Susana no volvió esa noche a su casa.
Mansión Baker Nueva York Domingo por la mañana
-Quien ha llamado a la puerta tan temprano Merry.
-Es tu hijo Eleonor,
-¿Terry esta aquí?
- Si, se encuentra en la estancia,
Eleonor bajo a toda prisa por la escalera topándose con un Terry que silbaba y se veía feliz.
-Hijo que sorpresa, ¿acaso los críticos ensalzaron tu trabajo sin ninguna objeción?
-Mejor que eso madre ¡soy el hombre más feliz del mundo! -abrazo a su progenitora y giro con ella sin control por la estancia.
Eleonor estaba que no cavia de su asombro, miraba a Terry tararear una tonada y sonreír como un tonto.
-¿Y a que se debe tanta felicidad? si se puede saber, al parecer te fue muy bien en Philadelphia
-Nunca creerás lo que me paso
-¿Viste al mago?
-Si
-¿Hablaste con el?
- Si
-¿Que explicación te dio?
-Ninguna
-¿Como?
-No sabes a quien me encontré allá.
-Dímelo, por favor.
-A Susana,
-¿Y por eso estas tan feliz?
-No
-¡Terry basta ya! No contestes con monosílabos, por favor cuéntame, cuéntame,
-¡Oh! La gran diva del teatro es una mujer muy curiosa y algo entrometida,
-¡Terry basta! -rio ante el buen humor que su hijo tenia que era bastante raro en él, de repente la soltó y camino hacia el perchero para colgar su sobretodo, Eleonor lo miro con detenimiento.
-Terry ¿que te paso? ¿Por que cojeas? Estas sucio pareciera que te hubieras peleado con dos hombres.
-Pues así fue Madre ¿Eres adivina o que? Jajajaja
-Que estas diciendo ¿te peleaste? Pero ¿con quien? ¿Por que?, ¿te encuentras bien? ¿No te lastimaron?
-Una pregunta a la vez Señora Baker, no me ve, me siento mejor que nunca -giro sobre si mismo cojeando un poco.
-Pues no te vez muy bien, pero si tu lo dices.
-jajajaja que buen sentido del humor tiene usted mi querida Señora,
Eleonor se estaba molestando porque no lograba sacarle a Terry la información que ella estaba ansiosa por saber, ¿que era aquello que tenia así a Terry? Sin dudarlo recordó que solo una persona en el mundo podía cambiarlo en un santiamén.
-¿Te encontraste con… Candy? -Pregunto muy despacio.
Terry volteo a mirarla y sonrió de medio lado con los ojos brillantes, Eleonor abrió sus labios en señal de asombro
-¡Es verdad! Entonces la encontraste y te peleaste con el tal Archie, y luego con el protector de Candy, se llama Albert ¿no es así?
-Si, si, si y si a todas tus preguntas madre.
Ahora fue el turno de Eleonor de bailotear y reír alrededor de la mesa de la estancia como una chiquilla alocada, Terry se sentía feliz al ver que su madre era participe de sus sentimientos hacia Candy,
nuevamente esa niña pecosa hacia de las suyas con él y con su familia, Se detuvo en seco frente a Terry, lo abrazo con fuerza,
-Cuéntamelo hijo ¡cuéntamelo todo!
-¡Auch madre! duele,
-¡Oh! Estas muy herido hijo ¿te lastimaron?
-No tanto madre lo que pasa es que me caí,
-¿Qué? Pero ¿como?
-Vayamos al comedor tengo mucho apetito, desde ayer en la tarde no he probado bocado,
-Pediré que te preparen algo muy, muy rico hijo -Se abrazaron y caminaron rumbo al amplio comedor.
Terry se sentó riendo desenfadadamente ya que su madre no lo dejo hacer ni un movimiento mas, estaba tan ansiosa de saber lo ocurrido en Philadelphia ya que a Terry le brotaba la felicidad por cada poro de la piel, el se burlaba constantemente de su madre, de la curiosidad que la consumía y Eleonor vio esa chispa en los ojos de su amado hijo, una que solo vio hacia mucho tiempo en Escocia cuando Terry le hablo por primera vez de Candy y de su deseo de quedarse en el colegio al lado de ella.
Terry empezó a narrar los acontecimientos paso a paso, Eleonor estaba fascinada con el relato desde como encontró a Susana y los motivos que la llevaron allá, el encuentro con Gerard y como volvió a ver a Candy del brazo de Albert , podía notar en Terry la gran emoción que sintió al volverla a ver, y como ella huyo de su presencia signo inequívoco de que también estaba impresionada por el encuentro marcado por el destino, luego vinieron los celos y el desquite con Susana, la inevitable escapatoria hacia la estación donde volvió a toparse con Candy sin planearlo, el paraíso entre los brazos de ella y el infierno al ser descubiertos y la loca carrera de Candy al pegar la huida.
Eleonor se tapo la boca con las manos de la impresión, Terry sonreía mientras degustaba un bocado, ese era el tipo de cosas estrafalarias y arriesgadas que caracterizaban a Candy y por las cuales el la amaba tanto, su espontaneidad y su forma loca de vivir la vida, sin convencionalismos ni poses, seguía siendo la misma revoltosa del San Pablo.
-Solo le falto sacar la soga jajaja, pero cuando la vuelva a tener en frente, la pondré en mis rodillas y le daré una merecida paliza por haberse arriesgado de esa manera, mi tarzán con pecas -pensó retorciendo sus labios con malicia mientras degustaba sus alimentos.
Terry termino de contar a su madre todo el relato, su pleito con los Adley, su caída tratando de detener a Candy y que ella le grito que lo amaba, Eleonor derramo unas cuantas lagrimas de felicidad mientras sonreía, se abstuvo de hacer algún tipo de comentario, Terry termino contándole a su madre que había regresado con Susana a Nueva York y que al fin habían roto el compromiso que los ataba a un matrimonio sin amor.
Eleonor estaba muy emocionada, por estos dos chicos tercos como mulas, pero afortunadamente habían encontrado su camino de regreso al amor, no podía estar mas feliz por Terry estaba ensimismada en sus pensamientos, que no se percato de que el se había levantado de la mesa y había llevado su servicio a la cocina.
De repente se escucharon unos fuertes golpes y un tiradero de trastos, asustada se levanto de inmediato y corrió hacia allá.
-¿Que sucede hijo? ¿Estas bien?
-Madre ella me engaño ¡se burlo de mi!
- ¿que estas diciendo Terry? de que hablas ¿de Candy?
-Si ¡de esa bruja embustera!
-¿Por que lo hizo madre? ¿Por que? Solo quería atormentarme mas, es una mentirosa -golpeaba la mesa con su puño, Eleonor estaba desconcertada, pero hacia apenas unos instantes todo era felicidad que fue lo que ocurrió.
-Terry hijo pero ¿por que lo dices?
-¡Míralo tu misma Madre! -en la mesa de la cocina había un diario de días atrás una nota pequeña en el diario con fecha del 13 de Octubre, donde se anunciaba el próximo matrimonio de los herederos Adley, Eleonor leyó con rapidez en silencio,
"El empresario William Albert Adley por fin lo confirmo, su próximo enlace matrimonial con la Señorita Candice White Adley, en la pasada inauguración del show del afamado ilusionista francés Gerard Bonot el mismo empresario afirmo mantener una relación sentimental con la dama y sus esponsales en breve, al fin los herederos Adley dejaran la soltería para formar una apreciable y distinguida familia propia" -rezaba la nota.
Venia una fotografía, la misma que esa noche les tomaran al entrar al salón El Márquez, mirándose directamente a los ojos y sonriendo.
Eleonor no sabia que contestar o como calmarlo, estaba muerto de celos, minutos antes hablaba de que estaba completamente seguro que Candy lo amaba, ella se lo grito.
-Terry esta nota ya es de días atrás, tal vez ella se arrepintió porque sabe que a quien ama es a ti, ¿no lo vez hijo?
Terry mostro desconcierto, recordó como la vio bajar por las escaleras del brazo de Albert sonriente y feliz, luego como huyo de su presencia como se recargaba en el pecho de su prometido y el la abrazaba llevándola a quien sabe donde, miles de imágenes se revolvían en su cabeza, luego la pasión con la que se besaron y acariciaron en la estación bajo las sombras de la noche, ¿que había sido todo aquello? ¿Acaso Candy intentaba jugar con los dos? ¿Por que le reclamo que no la siguiera? ella le pidió que la dejara sola, ¿que estaba pasando entonces? al fin ella termino por huir, ¿de él? ¿De Albert? ¿De quien huía?
No entendía lo que pasaba, estaba completamente confundido ya no estaba seguro de nada, aunque entonces ¿por que grito siempre te amare? o acaso escucho mal y solo fueron alucinaciones suyas, lo que si era un hecho y no imaginación fue el intercambio amoroso que hubo entre los dos, podía sentir los labios de Candy latiendo aun en los suyos, su aroma a rosas impregnado en su capa, como ella intento desfajar su camisa para acariciarlo, sensación que lo hizo estremecer, eso fue completamente real.
Los reclamos de Patricia Obrien, su bofetada, ¿que fue lo que ella reclamaba? que yo no merecía a Candy, que yo era un miserable, que ¿por que la fui a buscar? Pero yo no fui a buscarla, ni siquiera sabia que estaban allí en ese mismo lugar y luego sus ultimas palabras, "y con esta mujer", ¡se refería a Susana! Pensaron que yo iba con Susana, que trate de buscar a Candy aun comprometido con ella,
-¡Dios mío creo que me estoy volviendo loco! -se dejo caer en la silla completamente desconcertado ante el tumulto de información en su cabeza.
-Hijo creo que han sido demasiadas emociones en muy poco tiempo ve a bañarte y a descansar después podrás pensar con mayor claridad, creo que hay que cambiarte el vendaje mira se ve sangre en tu pantalón,
Terry se levanto de la silla iba confundido, hecho un manojo de dudas, subió a su recamara, se metió a bañar, antes de llamar algún sirviente para que le llevaran vendas y algún remedio para curación abrió su maleta para sacar su pijama que ni siquiera había usado la noche anterior, al tomarla la valija la desconoció.
-Tal vez me traje el equipaje de Susana -pensó, lo abrió con pena solo para cerciorase de ello, cual fue su sorpresa que al abrirla un aroma a rosas inundo su nariz.
-Candy ¡esta maleta es la de Candy! Entonces ellos se quedaron con la mía, ya que ella se fue sin nada.
No pudo evitarlo y tomo el suave camisón que seguramente era el que usaba ella para dormir, era tan parecido al que alguna vez le vio en el colegió, cuando ella le puso un vendaje en la pierna y el estaba completamente ebrio sonrió ante aquel recuerdo, solo que este era blanco de seda muy suave al tacto, en la parte de enfrente solo había encajes, Terry se estremeció al imaginar a Candy con esa prenda y como bajo el encaje podría mirar sus pechos, aquellos que sintió tan cerca, sin poder evitarlo pego la prenda a su cuerpo desnudo y abrazo con posesión la suave y fina tela, recordó como hacia horas atrás estaba abrazando de la misma manera a la dueña de aquella seductora bata.
-Mi pecosa eres mi mas anhelado sueño, mi mas excitante deseo, -suspiro, olía la prenda y acariciaba su cuerpo con ella, recorriendo su rostro, su pecho, sintiendo aquella suavidad en sus brazos, sintiéndose estremecer bajo el suave tacto de la prenda y el delicioso aroma que despedía.
-¿Que fue lo que me susurrabas antes de que nos interrumpieran mi amor? -trato de recordar, él estaba tan perdido besándola que no puso mucha atención a sus palabras, hizo un esfuerzo volvió su mente ante el recuerdo.
" Terry si yo me quedara… Solamente estorbaría en tu camino… pensare en ti… siempre te amaré… recuerdos agridulces es lo que me llevo… es lo mejor… no soy lo que necesitas… deseo que ames… "
-Candice te estabas despidiendo de mí y no me di cuenta ¿por que decías aquello? ¿Recuerdos agridulces Candy? Si, así es nuestra historia, agridulce, dices que me estorbarías. Lo dices por Susana no es así, no eres lo que yo necesito, Pero si tu eres la razón de mi vida Candice ¡como pues decirme que no te necesito si te amo mas que a mi vida!
"y se lo dijiste imbécil, -se reprocho internamente- no le dijiste nada quizá ella esperaba que tu la contradijeras pero estabas en tu paraíso y no dijiste nada, luego llego Susana y ella huyó, nuevamente se sintió la intrusa y tu no la detuviste"
-Lo intente, pero ella…
"Pero ella nuevamente tomo la decisión ¿no es así? nuevamente decidió por los dos y tu no hiciste nada, la hubieras tomado del brazo y la hubieras sacado de allí a como diera lugar lejos de todos, pero no, en lugar de centrar toda tu atención en ella te pusiste a pelear y a discutir, a demostrar quien merecía mas su cariño o tu o su prometido"
Se sentó en la cama estaba muy confundido, todo había pasado tan rápido y nuevamente Candy dijo adiós sin tomar la opinión de nadie, tomo su bata azul marino y se la puso sobre su cuerpo desnudo.
Se separo por fin de la prenda de su amada para seguir mirando el interior de la maleta, bajo el camisón había un libro, ese que Candy guardaba como un tesoro.
-El kamasutra… ¿que hace Candy con un libro así? - él en alguna ocasión lo había escuchado nombrar en los muchos bares de arrabal donde antes asistía, solo que los hombres que lo mencionaban hablaban de ese libro como algo pervertido sucio y depravado, un libro pornográfico de un país extranjero donde se podían ver atrocidades, donde hombres y mujeres desnudos cometían los peores desenfrenos.
El nunca quiso buscar ese libro para enterarse de lo que aquellos hombres ahogados en alcohol decían, no le llamaba la atención en lo mas mínimo, pero siendo Candy quien lo poseía no pudo quedarse con la duda, se cambio rápido, pidió el material de curación, se vendo nuevamente la rodilla y se acomodo entre los mullidos edredones dispuesto a enterarse por que Candy había llevado consigo aquel libro y no sus joyas, vestidos u otros objetos de valor indispensables para las mujeres.
-Veamos Candy, cada vez me sorprendes mas -abrió el broche que para su suerte no tenia llave, empezó por la primera pagina viendo solamente textos con un idioma extraño, siguió despacio hojeando hasta llegar a las paginas con las ilustraciones en blanco y negro y la pequeña explicación en su idioma.
-No me parece algo fuera de lo normal es bastante simple y común -se decía, siguió ojeando realmente atraído por aquel libro, las imágenes iban pareciéndole cada vez mas atrevidas pero no lo escandalizaban, al contrario pensó que dos personas que se aman, bien podían realizar todo aquello en el interior de su alcoba, siguió ojeando y fue el turno de Terry de sorprenderse ya que también no encontraba ni pies ni cabeza a algunas ilustraciones, pero como había leído los párrafos que las explicaban, aquellas imágenes no le parecieron perversas e inmorales ni nada por el estilo, el libro manejaba a un hombre y a una mujer que eran pareja, que se quería, y que a través del contacto físico trataban de expresar lo mucho que se amaban y que necesitaban expresarlo con sus cuerpos para alcanzar un estado llamado Nirvana que era la expresión máxima del amor físico, llevando a una experiencia fuera de este mundo a los participantes de esa practica legendaria.
Todo eso le pareció muy acertado así que siguió estudiando con detenimiento las imágenes y tratando de comprender cada una de las explicaciones a cada nueva posición que el veía, estuvo fascinado mirando aquel libro hasta llegar a la posición de "el abrazo de leche y agua" inmediatamente su vientre se encendió al mirar aquella imagen, su miembro despertó al recordar nuevamente la noche anterior cuando Candy y el estuvieron así, entrelazados mirándose a los ojos aunque sin estar sentados y "unidos" como lo mostraba la imagen,
-Mi niña pecosa…
Cerro los ojos y recordó tan vívidamente como se amaron estando vestidos en aquel lugar publico, el amor y deseo contenidos estuvieron a punto de hacerlo cometer una locura como había dicho Albert, si ellos no hubieran llegado seguramente si se hubiera fugado con Candy, su Candy…
-¿Por que tienes este libro? ¿Acaso estas estudiándolo para tu próximo marido? -Los celos lo hicieron nuevamente su presa y arrojo con furia el libro que rodo por el suelo, se tapo la cabeza y trato de dormir para olvidarlo todo, grave error.
El cansancio lo venció, un sueño tranquilo lo atrapo, volvía a revivir la forma en como se encontró con su pecosa, como se besaron ardientemente y se acariciaron llevándolos a la locura, le cerro su abrigo acomodo su saco, regresaron por su equipaje y subieron al tren con rumbo a Chicago ya en su cabina privada dieron rienda suelta a su pasión.
Continuaron con sus jugueteos amorosos, se aparto un momento de Candy se aseguro que la cabina estuviera cerrada y con el pasador puesto, la miro y ella audazmente recogió su cabello con las manos y se paro delante de el dándole la espalda, el complacido con el gesto desabotono lentamente cada diminuto botón de su vestido, ella se alejo y deslizo los brazos por las mangas hasta dejarlos desnudos, dejo caer sin mas el traje que la cubría y se quedo en ropa interior, un corsé blanco con listones entrelazados color perla, el faldón casi transparente dejaba ver su cadera ensanchada.
Ella tendió su mano y el la ayudo a salir del vestido que se encontraba a sus pies, tan cerca ya de él le quito el saco que cayo al piso, quito con cuidado las mancuernillas y se deshizo de su camisa, desabrocho seductoramente su cinturón de un jalón lo saco de las presillas, con ese movimiento brusco hizo que la cadera de Terry topara con la suya haciendo que ella pudiera sentir la gran excitación que ya reinaba en él, se turbo un momento al sentir la virilidad imponente del hombre que amaba pero aquello solo la hizo aumentar su deseo de seguir adelante.
Iba a bajar el cierre del pantalón cuando Terry la detuvo, la atrapo en sus brazos y la beso apasionadamente, podía sentir la mitad de su espalda desnuda y la suavidad de su nívea piel, se sentó en la orilla de la pequeña cama y sin ningún esfuerzo sentó a Candy en sus piernas por primera vez sentía su cuerpo casi desnudo tan cerca, ella en un arrebatador movimiento lo empujo a la cama, el cayo de espaldas sobre el colchón sin poder evitarlo, Candy se sentó a horcajadas tomo sus manos y las dirigio sobre su corsé para que lo desanudara y liberara las cintas que lo sujetaban, Terry gustoso se venció a las exigencias de su amada y fue desanudando lentamente los listones que guardaban ese gran tesoro, para por fin dejar al descubierto la piel blanca de sus senos, erguidos ya por aquel roce tan intimo de los dos.
Candy podía sentir la virilidad palpitante de su hombre en la parte mas intima de su anatomía femenina, su deseo aumentaba cada vez mas, su pecho se movía agitado y en un movimiento rápido ella quedo bajo el cuerpo de Terry atrapada bajo su peso.
Candy se desasía en deseos por sentirlo aun mas cerca, rodeo con sus piernas las caderas de ese hombre que estaba a punto de poseerla, ella gemía con desesperación jalaba los cabellos de su amado con fuerza haciéndolo gemir de placer ya encima de ella, hasta que se percato de que los cabellos de esos amantes febriles eran rubios y Candy en un ahogado gemido grito:
-¡Albert ámame!
Terrence despertó agitado, sudando frio, nuevamente las pesadillas volvían a perturbarlo a trastornarlo de celos, como podía ser posible que su tierna niña fuera una amante tan desinhibida y al final fuera a "su prometido" a quien deleitaba con su pasión desbordada, gritando su nombre en el momento del éxtasis,
-Será a él a quien le entregues tu cuerpo, tu corazón, el será el que conozca y despierte a la mujer que vive en ti ¡maldita sea Candy vas a volverme loco!
Candy venia extasiada sentada en el sillón del tren con las piernas atrapadas con sus brazos, se sentía flotar con lo que vivió la noche anterior en Philadelphia, pudo sentir al fin lo que era la pasión el deseo de la persona amada, no se arrepentía de nada, si se presentara la oportunidad lo volvería hacer sin pensarlo.
Terry la amaba, eso la hacia volar al mismo cielo, pudo al fin después de tanto tiempo sentir sus labios, saborear el dulce sabor de su boca, pudo acariciar sus cabellos, cuanto había deseado enredar sus dedos entre sus hebras castañas tan sedosas y bellas, pudo tocarlo sin pudor, ¡se atrevió a desvestirlo ahí en la estación! Aquel recuerdo la hizo sonrojarse y sonreír como alguien que a cometido una diablura.
¿Que importaba si los demás los descubrieron? ella estaba entregándole su amor al hombre de su vida, al único, aquel que no podía olvidar a pesar del tiempo y de la distancia ¿como podría estar haciendo algo malo?
-Bueno, quizá no fue el mejor lugar, ni mucho menos el más apropiado pero definitivamente no me arrepiento de nada -se decía.
Candy quería quedarse con ese recuerdo de Terry no quería vivir imaginándose toda la vida como seria estar en sus brazos, ella sabia que él pronto se casaría con Susana que mas daba un ultimo adiós, uno de verdad, uno donde le pudiera decir todo lo que ella sentía.
-El orgullo y la pena pueden esperar para después, tendré toda la vida para cargar con la vergüenza de haber sido descubierta pero jamás me arrepentiría de habérselo dicho y de haberle mostrado cuanto lo amaba, a pesar de todo, a pesar de todos, incluida Susana.
Por ese motivo no bajo la cabeza, le sostuvo la mirada a Susana y nuevamente se hizo a un lado para que ellos hicieran su vida aunque…
Terry corrió tras ella le pidió que volviera ¿que volviera a la estación? ¿O que volvieran a estar juntos al fin? ¿Seria eso lo que el quiso decir? -Candy trataba de entender- no quiso pensar en lo doloroso que fue el momento de dejarlo de aquella forma huyendo como una cobarde, hubiera preferido que fuera de otra manera.
Si Susana no se hubiera aparecido quizás todo hubiera sido diferente, sin embargo ella lo vio todo, mas que nada ella le había hecho una promesa de no quitarle a Terry y ellos estaban comprometidos, sintió al mirar a Susana que cada beso dado a Terrence era un beso robado, pero esos besos clandestinos que la alteraban haciéndola perder la sensatez que le hicieron hervir la sangre conociendo por primera vez lo que es desear entregarse a un hombre, esos besos eran suyos desde siempre, ¿por que tenia que bajar la mirada? si ella solo tomo lo que le pertenecía por derecho, se dijo a si misma.
-Perdóname Susana, pero era algo que tenia que hacer o jamás hubiera estado en paz, ahora se que él no me a olvidado, me ama, por eso tuve que irme, si me quedaba ya no me importaría nada y huiría con él al fin del mundo si me lo hubiera pedido en ese mismo instante pero el nunca menciono que ya no se casaba o que después de ese arrebato dejaría a Susana, no habían dicho nada.
Había tanto que decir ya que el tiempo no transcurre en balde y sus vidas son distintas desde hace tres años pero el amor se manifestó a si mismo y se limitaron a perderse en sus caricias y besos nada mas, ella reunió el valor y el coraje para decirle lo que su corazón le gritaba aunque al parecer el no puso mucha atención estaba perdido igual que ella en los besos tan deliciosos que se estaban dando, ella se perdió en su sensual voz al pronunciar su nombre,
-Candy, Candy… decía él con tanta emoción, me olvide del mundo, de la tristeza, del dolor de tantos años de soledad queriendo enterrar el pasado.
Su voz… su boca bendita me hizo olvidar hasta mi nombre, sus labios sanaron la herida que seguía abierta y con sus besos entre sus brazos, me hizo creer que entre nosotros nada había pasado, que el tiempo no había trascurrido, que a su lado volvía a vivir, su sola presencia me devolvió la alegría, hizo correr mi sangre a toda velocidad, sintiendo, querer, desear estar siempre con él, soñar en sus brazos y despertar juntos después del amor.
¡Dios mío! pero si apenas me reconozco, ¿que te pasa Candy? ¿Por que dices estas barbaridades? - sentía como los labios le pulsaban y como en su vientre un fuego se encendía llenándole de calor por todo el cuerpo haciéndola estremecer y deseando haber estado solos por mas tiempo y en otro lugar sin testigos, de ser posible juntos para siempre.
-Terry quédate junto a mí.
Domingo por la noche 21 de Octubre 1918
Mansión Adley Chicago
-Señorita Candy pase y ¿los señores?,
-George ellos llegaran mañana, eso creo,
-Ah ya veo, mandare a su habitación a la doncella para que la ayude con… su arreglo.
–Gracias George.
La mano derecha de Albert se retiro llevando el abrigo de Candy, al parecer algo había sucedido en Philadelphia el estado en que se encontraba Candy era de lo mas inusual, el cabello todo alborotado, el vestido sucio y rasgado, estaba hecha un desastre, afortunadamente el dinero con el que contaba lo traía en el bolsillo interior de su abrigo y con el pudo comer algo durante el viaje, a punto estaba de subir la escalera cuando Elisa salió del salón y la intercepto.
-Así que por fin te saliste con la tuya, la tía abuela esta furiosa, ¡huérfana de quinta! Primero Anthony encontró junto a ti la muerte, ¡maldita! después intentaste atrapar a Terry jajaja y el te mando al demonio, como iba a enredarse alguien de la realeza con una huérfana inmunda como tu, y ahora le tiraste a lo mas alto, ¡dama de establo! quieres ser la dueña absoluta de la fortuna Adley y eso ¡la tía abuela no lo va a permitir!
-¿Pero de que estas hablando Elisa?
-No te hagas la inocente conmigo, que a mi tu cara de mosca muerta no me engaña, ¡vas a casarte con el tío Albert! Pero que bien guardado te lo tenias Candy ¿como lo atrapaste? ¿Que fue lo que le diste? acaso ya te acostaste con el para convencerlo maldita p… -una tremenda bofetada se estrello en la cara de Elisa enviándola al piso,
- ¿Que sucede señorita Candy?
-¡como puedes llamarla señorita George si es una cualquiera!
-George, Elisa esta diciendo una sarta de mentiras, me esta ofendiendo, esta ofendiendo a Albert -comenzó a llorar.
-Acompáñeme por favor, señorita vayamos al despacho - Candy se dejo conducir por George.
-¡Ayúdame maldito sirviente! ¡Ayúdame te digo! -Eliza trababa de incorporarse insultando al mayordomo.
-Margot por favor atiende a la Señorita Elisa -dijo George a la mucama al ver que Eliza solo manoteaba al pobre mayordomo que no sabia de donde tomarla.
-Si señor -contesto la chica.
-No me toques con tus sucias manos, arruinas mi vestido.
-George ¿que esta pasando? Escuchaste todas las mentiras que dijo Elisa,
-Si, las escuche y son verdad,
-¿Como? -Candy no salía de su asombro, movía enérgicamente la cabeza en señal de negación.
-Señorita Candy yo sé, que lo del supuesto matrimonio no es verdad,
-Entonces George,
-Pero todo Chicago y gran parte del país lo dan por un hecho incluso la tía abuela que esta furiosa, lógicamente no lo aprueba; no por ser usted si no, porque no se le consulto con anterioridad a ella esa noticia,
-¡Te juro que no es verdad! ¿Como esta eso que medio país lo sabe? -dijo ella mientras la sangre corría furiosa por sus venas.
-Todo Chicago, Nueva York, Washington, los Ángeles, Florida, todas las ciudades donde esta el consorcio Adley , incluso en el extranjero
-Dices ¿que Nueva York también?
-Si, de hecho la noticia salió al mismo tiempo que aquí en Chicago.
-George pero no entiendo ¿cual noticia?
-Juzgue por usted misma.
Candy tomo el diario donde vio en primera plana la foto de ella y Albert mirándose a los ojos donde el encabezado decía que pronto se casarían, Candy no podía creer lo que leía y las lágrimas comenzaron a correr nuevamente.
-Seguramente el Señor William ni tiempo a tenido de ver los diarios ya que desde ese día están acumulados en la mesa donde se le entregan -señalo la mesita a un lado del sillón donde Albert se sentaba cómodamente a leer, veía la pila de diarios que se mantenían en completo orden.
-El Señor William tampoco debe de estar enterado de esa noticia errónea que se publico, aunque aseguran que el propio William lo confirmo -miro a Candy con detenimiento esperando su reacción, Candy recordó esa noche en la entrada del Márquez donde un reportero entrevisto a Albert pero la ultima pregunta no la escucharon ya que había demasiado ruido, recordó que Albert dijo que si, ella tampoco escucho la pregunta que le hicieron a su protector solo escucho que el reportero menciono su nombre, a lo cual Albert respondió afirmativamente, enseguida el reportero desapareció.
Entonces entendió todo, salió rumbo a su cuarto llorando, minutos después corrió en dirección a la calle con una pequeña maleta,
-¡dios mío! Terry no a leído esa nota pero en cuanto lo haga me odiara, pensara de mi lo peor, pensara que soy una cualquiera, estando comprometida con Albert e involucrándome con él de aquella manera tan impropia, ya todo acabo definitivamente, todo termino, el se casará con Susana y yo… ya no podré hacer nada, tenia una ultima esperanza, se que el me ama pero esto cambia las cosas, esta es una horrible pesadilla vuelta realidad, dios mío ¿yo casada con Albert? ¡No! Pero si él es como mi hermano.
Terry me odiara, nunca mas querrá saber de mi y al fin decepcionado, se casara con Susana, será ella quien disfrute de su pasión de esa fogosidad que sentí mía, mía nada más, el no querrá ni siquiera volver a mirarme -lloraba amargamente, aquel momento que ella creyó el recuerdo mas bello de toda su vida el momento de conocer de Terry su forma de amar, su pasional entrega, ahora ella ya nunca seria dueña de esa fogosidad arrebatada que era capaz de volverla loca, de perderse en sus ojos zafiros profundos como el mismo mar y ser su compañera para siempre.
Ahora ese recuerdo seria su peor tormento, conoció el fuego incontrolable de Terrence y saber que ella jamás lo volvería a probar quemándole la piel, la hacían sentirse terriblemente derrotada y celosa de Susana, sus besos dulces ya no los volvería a sentir mas, no volvería a morder esos labios que sabían a gloria, ese aliento con sabor a canela que le despertó los mas atrevidos pensamientos, sus manos tocándola haciéndola delirar, aquel atrevimiento que creyó guardar como el mas dulce tesoro, seria ahora la pesadilla que la acompañaría en todo momento y para siempre.
Sabiendo que ahora Terrence amaría a Susana cada noche, poseyéndola ardorosamente hasta la locura, muy dentro guardaba una pequeña esperanza de ser ella la dueña de tal vehemencia, del fuego que Terry emanaba por cada poro de su piel, era ya un hombre, un hombre con deseos que ella estaría dispuesta a satisfacer, Candy perdió la esperanza de ser su mujer, su peor pesadilla se había vuelto realidad.
Continuara…
Crecí, Madure, sigo siendo Orgullosamente Terrytana
