Saint Seiya

-Cantos de Ultramar-

CAPITULO 9

LA LEYENDA DE LA ARGO NAVIS

"Deberías pensar en… como es que no te congelas tu mismo con tus técnicas de hielo"

-¿Cómo es que…- dijo Hyora ante las palabras de Gabriel -…no me congelo?-

-¡Así es!- afirmo Gabriel –Vamos… Piensa bien, Santo de Atena… ¡que deseo divertirme en serio contigo!-

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-¡Excelente Hyora!- dijo la voz firme de Teban –Veo que Ixas ha hecho muy buen trabajo contigo… pero ahora, es necesario que aprendas las técnicas secretas de Acuario-

Un Joven Hyora veía al maestro Teban determinado –¡De acuerdo Maestro!-

Teban sonrió –También es admirable… esa determinación tuya-

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"Siento frio"

-¡AHHH... Hyora al fin despiertas!- grito muy animado un chico, que permanecía a lado de la cama que recién percibían los sentidos de Hyora.

-¿ehh… Yoska… que paso?-

-¡pues no mucho, ya que llevas una semana inconsciente!-

-¿¡Que!- Hyora se incorporo violentamente pero sintió como si tuviese clavado 4 piedras enormes en su piel tratándolo de anclar a la cama -¿Que me ha pasado? lo único que recuerdo es un frio… un frio como el que jamás había sentido-

-El maestro Teban fue muy rudo contigo- siguió hablando con tono de burla Yoska –Tu realizaste técnicas de congelamiento, pero te congelaste a ti mismo… si el maestro Teban no te hubiera clavado esa 4 agujas de escorpión para causarte fiebre… estarías muerto-

-¿¡Agujas de escorpión!- se extraño Hyora y al instante aquella sensación de piedras en su piel tuvo sentido pues no tenía nada a simple vista

-Si- hablo Yoska –El maestro Aria practicaba todo el tiempo… son venenosas pero el maestro Teban también señalo tus puntos vitales para evitar que el veneno te matara y solo tuvieras fiebre-

"¿Todo eso… paso?" Hyora se ruborizo mientras pensó eso – ¡Que patético soy!-

-¿ehh? no te lo tomes tan a pecho- dijo Yoska –A mí el maestro Teban me dejo en el inframundo porque me separe de él… es muy cruel a veces, pero si deseamos aprender las técnicas secretas de nuestras armaduras, debemos obedecerlo, después de todo el es único que las conoce-

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-¡Lamento haberme desmayado!- dijo Hyora tan pronto volvió a su entrenamiento con Teban quien permanecía sentado como si estuviese meditando en silencio.

-Debes aprender a protegerte de tu propio frio- dijo Teban como si estuviese hablando en voz alta consigo mismo –Las técnicas congelantes son un arma de doble filo, pues aunque tu armadura es capaz de resistir temperatura congelantes, es tu deber como Santo de Acuario llegar al cero absoluto-

-¿El cero absoluto?- se extraño Hyora

-Así es, en las técnicas congelantes el cero absoluto es el límite mortal…- Teban se puso de pie ante Hyora - Inclusive la armadura dorada es incapaz de aguantar tal frio… es por ello que debes saber crear una barrera protectora, antes de lanzar tu técnica… ¿Entiendes eso Hyora?-

La mirada determinante de Hyora tomo por sorpresa a Teban "Su determinación es visible incluso en su mirada… a pesar de haber estado a punto de morir… el sigue deseando ser fuerte"

-¡Si, Lo entiendo maestro!- respondió Hyora

Teban sonrió –Excelente, entonces… ¡Sigamos con el entrenamiento!-

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-Veo… que al fin lo entiendes- dijo Gabriel –Antes de lanzar tu técnica creas una barrera de aire con el calor de tu cosmos, te toma menos de una fracción de segundo… pero a pesar de ser tan veloz, no escapo a mi ojo-

Hyora veía atentamente a Gabriel

-¡Cometiste un error, Hyora de Acuario!- siguió Gabriel –Usaste tu técnica básica… el polvo de diamantes y me delatase ese secreto, sé que no era tu intención… pero sucede que tu barrera de aire es la base de mis técnicas, ¡Técnicas que por supuesto he perfeccionado!-

Hyora vio en su mente el escudo invisible que protegió a Gabriel del polvo de diamantes –Ya veo… ¡En ese caso debo apostar a usar mi técnica suprema!-

-Je… ¿Pretendes que tu frio supere mi barrera de aire?- Gabriel sonrió –Excelente… ¡Eso es lo que esperaba oír!-

Hyora alzo sus brazos en vertical, con sus manos juntas

-¿La ejecución de Aurora, ehh?- hablo mas regocijado Gabriel –Si… una técnica devastadora… ¡Estoy impaciente por superarla!-

Hubo un zumbido que llamo la atención de Gabriel, una flecha dorada se dirigía en su contra –¿¡Qué diablos!-su mano derecha fue capaz de destruirla antes de que lo alcanzara –¡Malditas Amazonas!- Grito de rabia Gabriel mientras una nube negra de flechas se dirigía contra el –¿Creen que sus flechas son capaces de herirme?… ¡No me subestimen malditas!- Y Gabriel creó una enorme esfera de aire a presión que se expandió por aquella bahía, destruyendo aquellas flechas.

"Es mi oportunidad" pensó Hyora –¡EJECUCIÓN DE AURORA!- sus manos descendieron hasta colocarse en horizontal para después disparar un rayo frio contra Gabriel…

-¿¡Que!-

El rayo congelante no impacto a Gabriel sino que lo rodeo a 360 grados, creando una esfera luminosa.

-¿Acaso creíste que podrías sacar ventaja? …Santo de Atena- se escucho la voz de Gabriel desde el interior de la esfera –¡Estúpido Santo de Atena!-

-¡No…- Hyora grito fuerte dirigiéndose a las Amazonas -… HUYAN!-

Sin embargo no fue capaz de evitar la expansión de Aire a presión de Gabriel… La esfera luminosa creció, y junto con ella el ejecución de aurora contenida, generando una onda gélida que recorrió gran parte de la bahía, congelando el mar, la playa y a las Amazonas.

Hyora no pudo hacer más que defenderse a sí mismo de la aurora expandiéndose -No…- dirigió su mirada hacia el ejercito de Amazona y fue capaz de distinguir a Cri entre todas aquellas esculturas de Hielo –No…-

-Hyora, Hyora…- Gabriel sonrió -dime… ¿por qué lloras?-

-¡MALDITO!- y la rabia que cargaba la voz de Hyora hizo que su cosmos estallara, al mismo tiempo que el mar congelado trono y varias columnas de Agua salieron a obedeciendo al cosmos de Gabriel, Hyora lograba esquivarlos y congelarlos sin perder de vista a su objetivo… Gabriel

"Debo romper su barrera" pensaba mientras lo veía "quizás si…"

Hyora se precipito contra Gabriel, al pararse a escasos 2 pasos de él, utilizo la palma de su mano como cuchilla y trato de clavarla en el torso del General… pero la barrera de aire apareció

"¡Maldición!" Hyora trataba de sobrepasar aquella esfera invisible

-¡Es imposible!- Dijo Gabriel -¡Jamás atravesaras mi esfera de presión!

-¡No me subestimes!- Grito Hyora mientras su cosmos aumentaba… la barrera desapareció y su mano atravesó la escama de Hipocampo, y también atravesó el torso de Gabriel.

El rostro de Gabriel palideció y su postura titubeó –¡Maldito!…- sin embargo recobro la compostura -…¡Maldito Santo de Atena!- Volvió a crear una esfera de aire a presión, que causo heridas en la piel de Hyora, y desquebrajando el brazo de la armadura; Pero Hyora no se movió pues su cosmos lo anclaba firmemente.

-¡No me moverás!…- Hyora coloco su otro brazo de tal manera que su mano tocaba el antebrazo que luchaba contra la esfera - Porque no posees el cosmos para hacer a un lado la voluntad de los Santos de Atena… ¡Que te quede Claro!-

-¡Siento frio!- exclamo alarmado Gabriel… -¿¡Que haces maldito!-

-Ciertamente tu barrera de aire me impide congelarte a distancia…- hablo Hyora -… por eso lo hare desde tus entrañas- Hyora cerró los ojos.

Tras unos segundos todo regreso a la normalidad.

-Maldito… Santo de Atena- hablo para sí mismo Gabriel –Lo has logrado…- Gabriel sonrió causándose una herida en su piel congelada –Al menos me queda el consuelo… de haber empatado- y se desplomo sobre el congelado mar.

Hyora permanecía de pie a unos metros de donde yacía el cadáver de Gabriel "He vencido pero…" sus sentidos de enfocaron en su brazo congelado y en como el frio poco a poco recorría sus venas "pero en el último momento… no he podido protegerme de mi propio frio…"

-¡Santo de Atena!- se escucho a lo lejos

-Esa voz…- Hyora volteo buscando su origen -…es de aquella mujer, ¡Carina!-

Y en efecto Carina avanzaba sobre el mar congelado, junto con sus hermanas cargando un objeto entre brazos

-¿Acaso vienes a salvar mi vida?…- dijo Hyora cuando Carina llego a su lado

-Lo lamento, pero no puedo- respondió

-Je…- sonrió Hyora -…yo lo lamento mas, no pude llegar a la Argo Navis-

-Santo de Atena- Carina le mostro lo que cargaba en brazos era una especie de barco de juguete dorado sin velas, -Esta es la Argo Navis-

Hyora fue incapaz de ocultar su decepción, pues luchaba lo mas que podía contra el frio que lo invadía por dentro –Je… esperaba que fuera más grande-

-Santo, ya te he contado que mis hermanas y yo somos estrellas, juntas formamos la constelación de Argo Navis- Carina extendió sus brazos acercando aquel objeto a Hyora –Esta coraza, posee la misma naturaleza de las armaduras… pero está muerta, ¡Santo… debes hacer un último sacrificio, antes de que tu sangre se congele… debes revivir a la Argo Navis con tu sangre dorada, pues solo así volverá a Navegar!-

Hyora no dudo ni un momento y extendió su brazo que no estaba congelado e hizo un corte torpe con el que si lo estaba, La sangre comenzó a brotar y Carina coloco debajo de la herida la coraza, bañándola.

-Te prometí…- hablo a Hyora -… que la Argo Navis navegaría bajo tu guía, si… tu cosmos será su guía, ira hacia donde tu último deseo le ordene-

Carina se percato de que Hyora ya no la escuchaba pues su piel se había congelado por completo y su sangre había dejado de brotar.

Carina y sus hermanas comenzaron a brillar junto con la coraza bañada de sangre mientras el cuerpo de Hyora se desplomaba.

El cuerpo de Carina se volvía al mismo tiempo una especie de espectro mientras la Argo Navis crecía en tamaño, volviéndose poco a poco un hermoso navio dorado.

-Sí… ¡Santo de Atena, tu voluntad no murió aquí!... mis hermanas y yo navegaremos bajo tu guía e iremos hacia donde tu alma desee-

:::Continuara:::