Hola shamnes! Espero que su navidad haya sido maravillosa!
Como siempre, agradezco a todos los que dejen reviews, den fav, follow o sólo lean, agradezco que hayan esperado tanto y ahora actualizo y prometo que la próximo capítulo sí respondo sus reviews pero ahora debo dejar esto con prisa, chao!
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Nos situamos en el año 2003.
La paz y serenidad reinaban en la casa… no había nada, pero en serio… NADA, que pudiese alterar tal calma, las aves cantaban, el Sol aparecía tranquilamente por el horizonte, todo el ambiente era tranquilo, inclusive se podía decir que se escuchaba el sonido del río que estaba cerca, el sonido de las hojas caer al compás del viento, el invierno se iba tímidamente, dándole paso a una hermosa primavera, la verdad era una de esas mañanas de Enero muy cómodas, extrañamente en la casa… demasiado calladas…
–¡Horo Horo devuélveme lo que te robaste, animal!– Gritó un Ren muy furioso.
–¡Admítelo!– Dijo con una sonrisa confiada que hizo sonrojar a Ren.
–¡No lo haré!– Reclamó furioso el Tao mientras sus picos se elevaban.
–¿¡Qué es tanto escándalo!?– Apareció Pilika con un aura de fuego que daba terror.
–¡Este idiota robó una de mis… eh… revistas!– Gritó Ren mientras señalaba a Horo que le sacaba la lengua.
–¡Ren no quiere admitir que es una revista playboy, de la edición de este mes!– Respondió Horo mientras la abría y salía un chorro de sangre de su nariz.
–¡N-no es lo que crees!– Dijo el Tao muy sonrojado.
–¡Claro que sí, son bubis!– Gritó Horo mientras Ren se quedaba más rojo que un tomate.
–¿¡Bubis, dónde!?– Apareció Hao corriendo en pijama, mientras buscaba las "bubis" con unos binoculares, sin embargo las primeras que vio… –¡Nah, no era nada, sólo es la tabla de Pilika!– Reclamó con un puchero.
–¿¡QUÉ DIJISTE!?– Gritó la peli azul dando un puñetazo al lente derecho de los binoculares traspasando hasta la cara de Hao, que salió rodando hasta el tope del pasillo mientras Ren y Horo se quedaban helados.
–Buenos días.– Saludó Jun mientras salía de su habitación.
–Hola Jun.– Dijo Ren sin expresión alguna.
–¿Quieres ver la revista playboy de Ren?– Propuso Horo mostrándola, a lo que Ren se le lanzó encima.
–¡Eres un desgraciado!– Se quejó mientras sin darse cuenta, se rodaban por las escaleras.
–¿Qué pasa?– Preguntó Jun muy confundida al ver a Pilika masacrando a Hao a patadas mientras Ren y Horo se peleaban por la revista.
–Lo de siempre.– Apareció Tamao recogiendo su ahora más largo cabello con una cinta.
–Ya veo, ¿Qué tal si hacemos tortitas? (panqueques/tortas)– Propuso la peli verde.
–Ehm… yo de hecho tengo que salir.– Dijo Tamao tratando de ocultar su rubor.
–Tú y tu novio…– Suspiró con una sonrisa.
–¡Tamao ya se quiere casar, Tamao ya se quiere casar!– Aparecieron Konchi y Ponchi cantando.
–¡Cállense ambos AHORA!– Gritó Tamao furiosa y sonrojada.
–¡Vamos Tamao, estás flechada!– Gritó Ponchi con una sonrisa pícara, a lo que, un espíritu lo pisoteó.
–Gracias, Dai Tengu.– Sonrió la peli rosa, y el espíritu desapareció.
–Buenos días Tamao, Jun, Konchi, Puré de Ponchi.– Saludó Manta bajando las escaleras.
–Oye Manta, ¿Me ayudas con el desayuno?– Preguntó Jun.
–Claro.– Sonrió el enano cabezón.
Yoh tenía un pie en la cara, doblándole la nariz, pero aun así… roncaba, el hecho es que cuando el pequeño dedo pulgar se le metió dentro de la fosa nasal abrió torpemente el ojo izquierdo ya que el otro lo tenía pegado a la almohada, sonrió mientras se lo sacaba, su hijo abrazaba a su madre, mientras que a él le metía el pie en la nariz, ¿Y así sonreía? Bueno después de todo hablamos de Yoh Asakura…
–Buenos días…– Susurró mientras se quitaba el cabello del rostro.
–Buenos días.– Respondió de igual manera su esposa, al momento de que Yoh trató de besarla en los labios… recibió una patada en el rostro.
–¡No!– Recibió como respuesta mientras, como todas las mañanas cuando trataba de saludar a su propia esposa, su hijo no lo dejaba dándole una patada, un puñetazo, un jalón de pelo, o lo que sea que le asegurara que sería algo que le doliera y lo apartaría de Anna.
–¿Por qué nunca me dejas saludar a tu mami?– Preguntó con cascaditas en los ojos.
–¡Porque no, ella es mía, mía, mía, mía!– Y siguió gritando "mía" como unas mil veces más según contó Yoh.
–Bajemos a desayunar.– Dijo Anna mientras se sentaba aún con Han aferrado a ella.
–Pero yo quiero mi beso de buenos días…– Musitó Yoh aún con las cascaditas.
–No seas tonto Yoh, me puedes besar en cualquier otro momento.– Dijo la itako levantándose y dirigiéndose al armario.
–Vale, vale, no aclamo más del amor de mi esposa, pero… ¿Qué tal un pico de mi pequeñín?– Reclamó poniendo su mejilla al lado de su hijo, y… le dieron una patada como respuesta.
Bajaron las escaleras luego de vestirse, Jun, Manta y Lee Bruce Long hacían tortitas, mientras Ren estaba cruzado de brazos en silencio y Horo junto con Hao estaban heridos como de costumbre.
–Buenos días.– Saludó Yoh con una sonrisa.
–Hola Yoh.– Dijo Hao mientras tenía un bistec congelado en el ojo.
–Te lo mereces.– Bufó Pilika.
–¿Y Tamao?– Preguntó Yoh al no verla.
–Ya sabes dónde anda…– Respondió Manta.
–Tío Ren…– Llamó Hana mientras lo veía.
–¿Qué quieres?– Preguntó viéndolo de reojo.
–Tu pelo parece un tenedor.– Le dijo mientras veía al tenedor que tenía en la mano y luego al cabello del Tao.
–¿Algún problema con eso?– Cuestionó a secas mientras suspiraba.
–Tío Ren…– Llamó nuevamente.
–¿Qué?– Cuestionó de nuevo.
–¿Puedes comer con tu pelo?– Preguntó con inocencia a lo que Ren se le alzó un poco el cabello.
–No, no puedo.– Aclaró mientras dirigía la mirada a otro lado.
–¡Jajaja a lo mejor podrías comer un espagueti gigante!– Dijo Horo mientras una cuchara casi le vuela la cabeza.
–Bueno ya, no se peleen en la mesa.– Sonrió Jun mientras colocaba junto a Manta los últimos platos.
–¡A comer!– Dijeron todos mientras comenzaban a comer, en especial Horo.
Luego de comer Hao estaba leyendo unas revistas playboy para variar, mientras vio a su sobrino jugando con un balón.
–Oye Hana…– Lo llamó mientras este corría con él. –¿Qué quieres ser de mayor?–
–Hmm…– El niño lo pensó por un rato. –¡Un súper hédwoe!–
–¿Un qué, súper héroe?– Preguntó mientras bajaba su revista.
–¡Sí, súper hédwoe!– Respondió con una sonrisa.
–¿Qué tal un modelo prototipo de proxeneta?– Le preguntó mientras de la nada lo mandaban a volar.
–¡Nada de perversiones, Hao!– Gritó Jun mientras lo aporreaba contra el suelo.
–¿Qué haces, hijo?– Preguntó Yoh entrando en la habitación.
–Papá… ¿Qué es un moledo protorito de proseta?– Preguntó viéndolo con inocencia.
–¿Un mole-qué?– Dijo confundido.
–Creo que el señor Hao tiene algo que ver en esto, amo Yoh.– Apareció Amidamaru en su forma de hitodama.
–Eso supongo…– Dijo con una gotita de sudor en la sien.
–¡Papá, ¿Qué es, qué es?!– Insistió jalando del pantalón de su padre.
–Eh… es, eh… te lo diré cuando crezcas…– Divagó sin tener la menor idea de qué responder, a lo que Hana hizo un puchero.
–¡No es justo, no es justo, no, no, no, no, no!– Y siguieron muchos más "no" en los que una que otra durante el berrinche pateó la pierna de Yoh.
–Duele…– Susurró con una pequeña lágrima en el ojo derecho. –Ya hijo, deja de llorar.– Le dijo con tranquilidad mientras su hijo se tiraba al piso.
–¡No, no, no, no!– Gritaba una y otra… y otra vez dando puñetazos en el suelo.
–Ya Hana, ¿Qué quieres para que dejes de llorar?– Preguntó dándose por vencido.
–¡Un perrito!– Respondió mientras mágicamente paraba de llorar.
–¿Un perro?– Preguntó algo nervioso, sabía que la respuesta de Anna, sería NO.
–¡Sí, sí, ¿Me lo das papi, si, si, si?!– Preguntaba una y otra vez mientras se colgaba de la pierna de Yoh.
–Yo… eh…–
–¿Qué es tanto escándalo?– Preguntó Tamao apareciendo en la entrada con su... novio.
–Hana quiere un perrito…– Dijo Yoh con una gotita de sudor en la sien.
–Pues parece que te metiste en un lío.– Rió el joven al lado de Tamao.
–Jajaja no seas así.– Sonrió Tamao. –Pequeño Hana, ¿Es verdad que quieres un perrito?– Preguntó Tamao agachándose a la altura del niño.
–¡Sí, sí, yo quiero uno!–Respondió con una sonrisa.
–Pues… los perros de mi hermano tuvieron crías hace poco, y me ofreció uno, si lo quieres, te lo doy, yo no quiero quedármelo.– Dijo el novio de Tamao mientras a Hana le brillaron los ojos.
–¿Por qué no le preguntas a tu mami?– Propuso Yoh mientras que Hana cambió su gesto.
–¡Mami dirá no!– Reclamó con un puchero.
–Bueno con preguntarle no perderás nada.– Sonrió Tamao.
–¡Sí, sí, ¿Me das el perrito, sí?!– Le preguntó al novio de Tamao.
–Claro pero pregúntale a Anna-san primero.– Respondió con una sonrisa gentil.
–¡Hao saca estos gatos de mi habitación!– Reclamó Ren mientras su cabello se alzaba.
–¿Por qué? Son hermosos…– Respondió mientras se restregaba un gato con el rostro.
–¡Están cubriendo de pelos mi cama!– Gritó enfurecido mientras su cabello atravesaba el techo.
–¡Mis pompas!– Gritó alguien.
Pilika y estaba viendo unos correos mientras Horo estaba de cabeza atado con cinta adhesiva.
–¿Por qué me colgaste?– Preguntó con cascaditas en los ojos.
–No creas que no te vi husmeando en la ropa interior de Jun esta mañana.– Respondió con un aura de fuego.
–¿Cuándo aprenderás?– Preguntó Damuko apareciendo a su lado.
–¿Los cerdos vuelan?– Dijo Horo con una sonrisa confiada.
–Pues no te veo las alas.– Respondió mientras Horo tenía un aura violeta a su alrededor de depresión.
–¿Eh…?– Pilika pareció sorprenderse.
–¿Qué ocurre, Pilika?– Preguntó Damuko apareciendo a su lado.
–Esto le gustará a Ren…– Dijo con una sonrisa pícara.
Anna estaba leyendo un libro, la paz era presente, parecía que nada podría interrumpir su lectura… gran equivocación.
–¡Mami, mami, mami, mami!–
Suspiró. –¿Qué pasa?– Preguntó con una leve sonrisa.
–¡Mami quiero un perrito!–
Abajo Yoh estaba viendo T.V tranquilamente, tenía una naranja y un zumo de naranja, estaba a punto de comer su codiciada fruta…
–¡YOH ¿LE DIJISTE A HANA QUE PODÍA TENER UN PERRO?!–
CONTINUARÁ…
