Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia lamentablemente tampoco es de mi propiedad, esta pertenece a EmbraceDiversity. Esta historia fue beteada por KattytoNebel.
Aclaración: Esta historia tiene lugar dos años después del capítulo 487.
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Capítulo Diez
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Los dos shinobis al llegar a Konoha se sorprendieron al descubrir que Nakamura fue puesto bajo custodia protegida y les dijeron que ya no eran necesarios. Oh, y que se quedaran con el cambio.
Teniendo en cuenta cómo todo había estado sucediendo últimamente, los dos estaban un poco escépticos. Todo iba bien y luego, silenciosamente hubo todos estos malos intentos de tratar de matar a Nakamura. Habían sido invitados a pasar una noche más y justo después del anochecer Sasuke entró en la habitación de Hinata.
—Hazlo —Él dijo mientras cerraba la puerta, cruzándose de brazos y apoyándose contra esta, Hinata activó su Byakugan. Cuando Sasuke no estaba con civiles mantenía activado su Sharingan, ni siquiera le requería de un esfuerzo consiente.
Vio cómo sus ojos se desplazaban de izquierda a derecha. Hizo una pequeña mueca y luego miró hacia abajo.
—Él ya no está en la casa —informó—, se lo han llevado a unos metros no muy lejos de aquí y —Ella jadeó y sus ojos se abrieron—… sus niveles de chakra son...
Como lo había sospechado. Estaba empezando a cansarse de esta charada.
—Lidera el camino.
Se movieron rápidamente a través de la oscuridad, fácilmente pasaron a los guardias, desactivaron las trampas y alarmas a medida que Hinata las veía. Nunca más volvería a dudar de las habilidades del Byakugan, él no podría ver a través de paredes, maldita sea.
Una sonrisa lenta surgió como un pensamiento vino a él. No podía evitarlo, tenía que preguntar.
—Así que, Hinata —comenzó, moviéndose a su lado—, tu Byakugan puede ver a través de las paredes, ¿verdad? Entonces puedes…
—No, no podemos ver a través de la ropa —dijo muy a la defensiva y él lo encontró divertido. Por supuesto le habían preguntado eso un montón de veces, y su reacción siempre era igual.
—Crees que Neji pueda…
—Por favor, no lo digas —Palideció y retrocedió un poco, Sasuke sintiéndose mucho mejor ahora que Hinata estaba nerviosa y frustrada. Odiaba sufrir solo. Además, había valido la pena ver la expresión de su rostro, se veía linda cuando se ruborizaba.
Su cliente estaba encerrado debajo de una casa de aspecto costosa. Escaneo alrededor, había sido capaz de encontrar una entrada por una bodega y cuidadosamente hicieron su camino hacia abajo. En vez de hablar Hinata solo lo seguía. Había tres hombres, y Nakamura estaba atado a una silla. No podía decir si eran shinobi o no, lo único que pudo ver es que se trataba de personas por su red de chakra. No había trampas, la capacidad de Hinata para ver las cosas era tan extraordinaria que ni siquiera se molestó en comprobar para asegurarse que ella no hubiera cometido un error.
El cuarto subterráneo era muy frío y olía bastante raro. Una luz tenue estaba colgada sobre la cabeza de Nakamura, iluminando sólo una pequeña parte de la habitación, y el resto era bañado por la oscuridad. Nakamura se veía horrible. Él había sido severamente golpeado, necesitaba llegar a un hospital.
Aun así, era demasiado fácil. Ella asintió cuando la miró.
Él iba a atraparlos en su genjutsu, mientras ella tomaba a Nakamura y trataba de sanarlo lo mejor que pudiese, había que deshacerse de la basura y ella no estaría demasiado contenta con eso, pero sabía que no debía discutir con él, luego ya se irían de allí.
—Hola, chicos —comenzó Sasuke, saliendo de la oscuridad—. Pensé que dijeron que esto era custodia protegida. —Los tres se volvieron hacia él, y quedaron atrapados en su genjutsu. Demasiado fácil.
En primer lugar, Hinata desató a Nakamura. Ella estaba haciendo todo lo posible para sanar las heridas más graves, pero no era una ninja médico.
—Él no está muriendo —le informó—, pero necesitará ir a un hospital. Si se le dan la debida atención todavía será capaz de testificar en la audiencia.
—Está bien, lo llevaremos a la superficie —Su mano buscó su espada—. Iré en un minuto.
El Uchiha supo que los hombres no eran más que matones a sueldo enviados para golpear y matar a Nakamura. Podría haber usado el Tsukiyomi, pero consideró que sería una pérdida de chakra. Dado que los hombres eran ya inútiles, los mato rápidamente y se reunió con Hinata en la parte superior.
—Yo lo llevo —el Uchiha se ofreció y ella ayudó a subir a Nakamura en la espalda de Sasuke—, está saliendo el sol, no podemos perder más tiempo. Vamos.
Así que su misión no había terminado después de todo, el pueblo parecía estar en contra de Nakamura. Tendrían que tomar turnos para vigilar al hombre mientras se recuperaba en el hospital, cualquier cosa podría suceder allí. Eso significaba que los dos obtendrían poco descanso y no podían confiar en nadie, el hombre probablemente terminaría muerto por la mañana. Sasuke se negó a dejar su misión, después de todo lo que pasó para proteger al pequeño cobarde llorón.
Sus ojos carmesí parpadearon cuando una oleada de información llegó a él a través de su clon. ¿Los habían encontrado ya? Una extraña sensación se apoderaba de su pecho. Rápidamente miró a Hinata que estaba sólo a unos metros de distancia, su Byakugan se activó.
—¡Hinata! —gritó para conseguir su atención. Ella no lo vio venir, no podía—. Hinata, deja de…
Todo sucedió en cámara lenta. Su mirada se había desplazado hacia él. Justo cuando estaba a punto de terminar la frase una explosión la lanzo lejos. Sus ojos se abrieron, el shock le impedía experimentar dolor. Ellos estaban en lo alto, entre los árboles, pero igual vio cómo el cuerpo de Hinata caía hasta chocar con el suelo, su sangre se mezclaba con la nieve.
¿Cuándo fue la última vez que se había preocupado por la muerte de alguien? Itachi. El dolor de eso, de saber la verdad, había sido el catalizador de su descenso hacia la locura. Había dejado de vivir, había dejado de sentir compasión y amor. Su mente se había adentrado hacia el pasado y se había negado a salir. Este sentimiento no era lo mismo, nada le haría sentir tan horrible dolor como la muerte de Itachi lo hizo... pero estaba jodidamente cerca.
Bajo a Nakamura. Con furia miró a la mujer, la que se había hecho pasar por «la madre», mientras se preparaba para atacar. Él se movió y la mujer lo veía con terror. Ella lanzó un grito de alarma, tenía los ojos muy abiertos por el miedo al ver un Sharingan que nunca había visto antes. ¿Negro con aspas rojas? ¿Cómo era posible?
El rostro del Uchiha estaba en blanco y frío. Una mano bruscamente, agarró a la mujer por el cuello y la lanzó de golpe contra una rama de un árbol algunos pies debajo de ellos. Ella tosió, luchó por ponerse de pie cuando oyó el sonido del metal deslizándose de una vaina. Cuando lo miró de nuevo se sentía como si estuviera mirando a los ojos de un demonio.
—Estás muerta —Fue todo lo que el demonio Uchiha le dijo.
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—Auch —Hinata dijo sin convicción cuando abrió los ojos. Escuchó un pequeño resoplido a su lado. Volviendo la cabeza, moverse era demasiado doloroso, vio a su compañero sentado en una silla junto a su cama. Su expresión era una mezcla de aburrimiento y diversión, si tal cosa fuera posible. Suavemente, ella movió su mano para frotar su pecho adolorido. ¿Qué paso? lo único que podía recordar era a Sasuke diciéndole que desactivara su Byakugan, dolor, la sensación de caída libre, y luego nada. A juzgar por los olores, sonidos y la sensación de una cama dura debajo de ella, estaba en un hospital.
—¡Ah! —Ella recordó de pronto y trató de incorporarse, pero fracasó miserablemente—. Nakamura-san, está...
—Bien —Él contestó, levantándose para empujarla ligeramente contra la cama. A tientas encontró el interruptor para mover la cama y quedar sentada—. El proceso ha terminado. Completé la misión. Podemos irnos tan pronto como estés lista para viajar.
—O-oh... —dijo mirándolo con un poco de confusión. ¿Era su imaginación o él la estaba mirando... de otra manera? Parpadeó y su rostro volvió a ser impasible. Debía haberlo imaginado, después de todo la estaban medicando—. ¿Paso algo malo?
Se encogió de hombros, aunque sabía que él estaba tenso.
—Vas a estar bien, nada vital fue golpeado. Yo no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde que estábamos siendo seguidos por esa chica. La niña era fácil de detectar, «la madre» no, así fueron diseñados para ser. Cuando el clon se dio cuenta de lo que estaba pasando, lo envié para conseguir información.
Ella dejó escapar un pequeño suspiro.
—Y por supuesto, yo no podía verlas con el Byakugan. Es por eso que me gritabas.
Una expresión realmente extraña cruzó por su rostro y se volvió, dándole un movimiento de cabeza.
—Sí. Nakamura fue capaz de declarar. No tengo ni idea de lo que va a pasar, y no me importa.
Hinata trató de reír, pero era doloroso por lo que se conformó con una sonrisa.
—¿Q-qué pasa con las chicas? ¿Qué pasó después de que me desmaye?
La mirada dura que surgió en su rostro le dio una idea.
—No necesitas saber —dijo con firmeza.
Una sensación de inquietud se apoderó de la Hyūga. Sasuke la miró... enfadado. Había algo muy frío y distante en sus gestos y expresiones. Se negó a mirarla durante un período prolongado de tiempo y había tensión en el aire. Ella terminó malinterpretando su enojo.
—Lo siento... —empezó—. Yo debería haber estado más atenta.
Los ojos negros se deslizaron hacia ella y habría saltado si su cuerpo hubiese estado en buen estado. La miró... enojado. Ella lo había visto enojado antes, pero nunca con ella, aun cuando él había estado pasando por su etapa de «odio a Hinata». Sasuke se veía muy inestable, como un gato salvaje enjaulado esperando para atacar.
—Cállate —Prácticamente gruñó las palabras y se levantó—. Ahora que estás despierta, voy a ir a entrenar.
Hinata no podía hacer nada, solo cerró los ojos hasta que él salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí.
«Qué... ¿qué acababa de suceder?»
Tres días más tarde, después de enviarle un mensaje a Tsunade para informarles de su regreso, Hinata estaba lista para viajar. Su pecho todavía le dolía y no podía mantener la velocidad de que antes, pero se encontraba mucho mejor que cuando había abierto los ojos.
El Uchiha no regresó a su habitación hasta que estuvo lo suficiente bien para ser dada de alta. Cuando lo vio tres días después, su rostro se veía atormentado y continuó evitando su mirada. Cualquier intento de conversación fue ignorado o respondía secamente. A pesar de sus protestas él llevó su mochila, así como la suya, sabiendo que ella no podía honestamente transportar tanto peso por el daño que sufrió.
Las enfermeras le habían dicho que cuando él la había llevado al hospital se había negado a abandonar la habitación y no la había dejado sola. Habían pensado que era tan «lindo» que estuviera tan preocupado por ella, y había sostenido su mano unas cuantas veces.
—Él no dijo mucho —una de las enfermeras le contó—, pero la forma en que te miraba... Me gustaría que mi novio me mirase de esa manera.
Él había estado bien, hasta que ella le había preguntado qué había pasado con ella. Después de eso se puso de muy mal humor y no tenía ni idea de qué hacer. ¿Iba a ser así la próxima semana y media? ¿Había hecho algo malo? Era difícil de creer todo lo que las enfermeras habían estado diciendo si él estaba actuando tan frío y distante.
Nerviosa, soltó un pequeño suspiro, mirando su espalda mientras caminaba delante de ella. Para el ojo no entrenado, Sasuke se veía como si estuviera caminando sin problemas, pero ella podía ver cómo sus hombros estaban tensos y sus puños raramente se aflojaban.
—¿S-Sasuke-san? —empezó a decir.
—Hinata —Él respondió rotundamente.
Otro suspiro.
—¿E-está bien? Um, ¿estás enojado conmigo?
—Estoy bien y no.
Así fueron la mayoría de sus conversaciones durante los primeros días. Cuando llegaron a una ciudad por la noche él durmió en una habitación aparte, estaba bien, supuso. Pero ellos ahorrarían dinero si simplemente usaban una habitación con dos camas, pero cuando ella lo mencionó Sasuke la había mirado como si quisiera matarla. Así que rápidamente guardo silencio.
Una vez en el puerto, empezó a darse cuenta de lo que estaba haciendo. Como había prometido, él estaba tratando de evitarla. Contacto, conversaciones, cualquier cosa, y todo lo que implicaba decisiones las trataba con la mayor rapidez posible. No podía negar que, una vez más, ella se sentía herida. ¿Fue realmente culpa suya enamorase de un hombre como Sasuke Uchiha? El hombre era irascible, cruel, temperamental e implacable cuando se trataba de sus enemigos, y se sentía realmente amargado con su vida forzada en Konoha. Era extremadamente sarcástico hasta el punto de ser salvaje.
Pero él también voluntariamente había recibido golpes que iban destinados a ella. Se había arriesgado seriamente esa noche en la emboscada sólo para salvarla del ataque del asesino. Él le había dicho que tenía sentimientos por ella y lo creía. Cuando quería, podía ser muy dulce y algo tierno. No sonreía a menudo, pero cuando lo hacía le pareció que su actitud se transformaba. Cuando él puso sus brazos alrededor de ella se había sentido segura y cómoda. Se sentía lo suficientemente cómoda a su alrededor para dormir en su presencia. Hubo momentos en que él la miraba y ella no podía nombrar la emoción que estaba allí, pero sabía que era intensa. Él era posesivo y no le gustaba que otros hombres la tocaran, o le coquetearan, ni siquiera que la miraran. Era autoritario, pero por alguna razón era... lindo.
No quería establecerse en Konoha porque no quería que sus futuros hijos fuesen utilizados por el pueblo. Hinata no podía culparlo teniendo en cuenta todo lo que había sucedido. Independientemente de que aceptaba su vida allí ahora, bueno no del todo, todavía no le gustaba su lugar de nacimiento y si tuviera la elección ni siquiera viviría allí. Sasuke no encajaba y no lo intentaba, quería que lo dejaran solo.
Le había dicho rotundamente que él no se casaría con ella. La relación entre los dos era prácticamente imposible, pero por alguna estúpida razón tenía esperanza. Era una locura, porque esa esperanza significaba que quería casarse con él y ni siquiera sabía si lo amaba. Sí, le gustaba, pero era demasiado confuso y él parecía estar más triste que feliz a su alrededor.
Así que después de un tiempo, dejó de intentar hablar con él. Era inútil intentar siquiera comunicarse con alguien, quien obviamente no quería tener nada que ver contigo incluso si ella le hubiera dicho palabras amables y hubiera sido cariñosa. Su suerte con los hombres era horrible, siempre se sentía atraída por personas inalcanzables. Primero Naruto, ahora Sasuke, el exgalán del pueblo. No es que las mujeres habían dejado de encontrar atractivo al Uchiha, sólo que él era tan inaccesible y hostil que ninguna se atrevía a hacer algo. Ella era la única tonta lo suficientemente valiente, al parecer, para acercársele. No sabía si reír o llorar ante lo absurdo de todo esto.
Una semana más tarde en el barco, rumbo a casa, Hinata comenzó a sentirse muy deprimida. Ahora que la misión había terminado, en todo lo que podía pensar era en su situación con Sasuke y lo exasperante de esta misma. Odiaba sentirse herida, odiaba el hecho de que una vez más había sido rechazada de un modo bastante irónico. Estaba dolida y enfadada con él, incluso ni se acercaba a ella. Hinata nunca hubiera tenido sentimientos por él si éste no le pusiera atención. Ahora que estaba sola, seguía suspirando por un hombre como una completa imbécil, y le dolía.
Así que lloraba. Sólo un par de veces, pero era su manera de dejar salir su frustración y el estrés. Hinata sabía que el llanto era visto como una debilidad, pero siempre se sentía mejor si lloraba después de que algo importante le sucedía. Al ser notada y luego finalmente rechazada, aunque le habían dicho que iba a suceder, sin duda era considerado como algo importante.
La segunda noche, una vez que habían llegado al continente, Hinata había salido a la ciudad. No hizo mucho, sólo unas pocas compras. Algunos de sus bocadillos favoritos, una baratija para Hanabi, que sabía que a su hermana le gustaría, cosas así. Fue a un maravilloso restaurante y había decidido comer allí y relajarse. Después regreso a su habitación de hotel y preparó todo para el día siguiente. Ellos llegarían a Konoha en tres días y su pecho se sentía mucho mejor ahora, por lo que sería capaz de ir a un mejor ritmo. Hinata se había sentido como una carga al principio porque Sasuke parecía molesto por tener que caminar más lento y llevar sus pertenencias a fin de no agravar la herida.
Él la trataba como si fuera algo asqueroso. Era doloroso. Tomó una ducha y comprobó su herida, estaba sanando bien, pero estaba segura de que dejaría una cicatriz. Los médicos normales no eran tan buenos como los ninja médicos de Konoha. Cambiando su vendaje se preparó para ir a la cama y se encontró incapaz de dormir. Sus pensamientos eran demasiado turbulentos y caóticos. Hinata se sentía perdida, ¿lo quería? ¿Por eso le dolía tanto? A ella le gustaba lo suficiente como para desear secretamente estar con él a pesar de que sabía lo que provocaría. ¿Significaba eso que estaba enamorada?
Rodando sobre su costado se enjugó el rostro. Ciertamente esperaba no amarlo. Si tenía suerte esta vez, su decisión de evitarla le permitiría ganar fuerza suficiente como para arrancarlo de su corazón.
—Hinata —dijo una voz en medio de su llanto—. Hime, no puedo soportar otra noche de esto. Deja de llorar.
Todo su cuerpo se puso rígido al oír el sonido de su voz. A diferencia de antes, su voz sonaba suave, incluso ¿dolida? Era el mismo tipo de voz que usaba cuando iba a abrazarla. ¿Qué quiso decir? ¿Estaba teniendo problemas con su llanto? ¡Era su culpa para empezar!
—¿P-por qué... por qué estás a-aquí? —su voz sonaba acuosa y se negó a mirarlo. De alguna manera había entrado en su habitación sin que se diera cuenta, sus defensas fueron anuladas y se sentó en la cama con ella completamente ajena a su presencia. Eso fue... desconcertante.
El Uchiha no respondió. En cambio, sentía el calor de su mano cuando él pasó sus dedos por su cabello. Siguieron sentados en silencio, su toque era reconfortante, era demasiado para ella. No dejaba de ir y venir con ella y no podía soportarlo más.
—Uchiha-san —comenzó—, por favor, váyase. Estoy muy cansada.
Alejó su mano de ella, pero se quedó sentado a su lado. El silencio y la tensión eran espesos en el cuarto oscuro. Justo cuando ella iba a hablar él preguntó.
—¿Por fin me rechazas, Hinata? —preguntó con calma, pero había algo extraño en su tono de voz.
Algo se rompió. Se incorporó y se dio la vuelta para mirarlo, sus ojos claros brillaban con dolor y rabia.
—¿Yo? ¿Yo lo rechazo? —lo empujó y él realmente parecía sorprendido, mirando su pecho y luego a ella como diciendo «¿de verdad lo hiciste?»—. T-tú... —Frustrada, se encontró empezando a balbucear—, desde el principio has sido tú, quien me rechaza. En un minuto me estás diciendo que yo te gusto y luego no, y sin piedad me empujas lejos —Esta vez, ella lo empujó más fuerte—. Me dices que no podemos estar juntos, y eres tú quien viene a buscarme... —Sus pequeños puños golpearon su pecho—. Así que sólo decide ya, si me vas a evitar al volver, quiero que me dejes en paz, tú n-no puedes manejar mi llanto, y yo... yo no puedo manejar la s-situación —Hinata se limpió las lágrimas con rabia cuando terminó.
Los únicos sonidos que se escuchaban eran sus hipidos y su respiración áspera. Los ojos oscuros quedaron en shock, al igual que su rostro. Como una tonta seguía tratando de buscar algo, cualquier cosa, pero se encontró con una pizarra en blanco. Era casi suficiente para hacerle llorar otra vez.
—P-por favor, vete... —Lo empujó de nuevo, pero esta vez él le agarró las muñecas. Hinata tiró a pesar de saber que era inútil; este hombre era mucho más fuerte de lo que ella nunca sería. Sin embargo, su expresión no cambió, probablemente ni siquiera parpadeó.
—Uchiha-san... —imploró.
—Casi mueres.
Todo pareció detenerse. Sus ojos se negaban a apartarse de ella por primera vez desde que salieron de País de la Nieve, ella no podía leer nada en su mirada ni expresión, porque no había mucho que sentir, pero había sonado tan... roto.
Finalmente encontró su voz.
— Sasuke…
—No pude mirarte —comenzó, y luego su expresión era una mezcla de frustración e indecisión—. No puedo... —Frunció el ceño—. No estaba tratando de ignorarte, era simplemente que no podía mirarte... —El Uchiha parecía absolutamente frustrado y descontento. Parecía saber lo que quería decir, pero simplemente no podía decirlo. Una mano se movió a través de su cabello—. Solo... solo deja de llorar. Por favor. Yo no estoy tratando de hacerte daño.
Una vez más, no fue capaz de mirarla y ella se sintió aturdida. Era difícil tratar de juntar todas sus frases para formar algo coherente.
—Has estado evitándome... ¿por qué cuando me miras te recuerda que casi muero? —Era lo que había podido juntar hasta ahora. ¿Realmente había estado a punto de morir? Su mano se movió contra su pecho, donde estaba su herida.
—Sí —dijo con voz suave y baja—. Cuando por fin llegué a tu lado habías dejado de respirar y tu cuerpo estaba frío —Sus ojos se estrecharon—. Un cuerpo muerto no es algo nuevo para mí, pero... —Una vez más negó con la cabeza, había tanto que quería decir, pero no podía.
—L-lo siento...
—Deja de pedir perdón —espetó con enojado—. ¿Qué necesitas lamentar? Yo soy el que debería haber estado protegiéndote de esas ratas de laboratorio. Odio que siempre estás diciendo lo siento, ¿siquiera sabes por qué estás pidiendo disculpas la mitad del tiempo?
Su boca se abrió y luego se cerró. Él quería decir más, pero no estaba hablando más. Él se culpaba por su casi muerte. Al ver su cuerpo en ese entonces le había afectado, le había hecho sentir algo feo cuando pensó que ella había muerto. Él la estaba ignorando porque se sentía frustrado y no quería que ella se echase la culpa encima.
Así que la había estado ignorando porque había tenido problemas para lidiar con ella. Por mucho que la tocaba y la hacía feliz no estaba abordando la cuestión principal, ponerle nombre a su relación. Independientemente de si había o no querido hacerle daño, no podía soportar otra noche en la que era amable y gentil con ella y luego a la mañana siguiente se volvería frio y distante. Ella no era tan fuerte.
—He dejado de llorar —dijo en voz baja, mirando hacia la cama—. Así que... puedes irte ahora. No voy a llorar de nuevo así que...
Poco a poco le soltó la mano y le dio la espalda.
—¿Qué harías si me voy de la habitación?
Esa fue una pregunta, quería saber más de lo que dejaba ver. Si se iba, ¿qué haría? ¿Ella lo rechazaría a partir de entonces?
—Yo —Se detuvo—. Me lo tomaría como que no quieres tener nada que ver conmigo, y-y así... yo trataría de hacer lo mismo.
—Ah —dijo y luego se hizo el silencio. Se mantuvo de espaldas y ella no podía apartar la mirada de él. Hinata realmente deseaba saber que pasaba por su cabeza. Después de una larga pausa, habló de nuevo.
—¿Qué quieres?
La irritación comenzó a aumentar de nuevo.
—L-l-lo que tú quieras.
Se volvió hacia ella, con su mirada buscaba su rostro para ver si estaba mintiendo o no.
—Esa no es una respuesta.
—Es que... nunca ha sido mi elección —admitió—. Si algo ocurre e-es porque alguien lo decidió. Si no es así, es porque no. Eres el único que no quiere una relación y no quiere casarse ni tener hijos, así que... ¿qué importa lo que pienso? —Sonaba cansada. Ella estaba cansada. Era demasiado duro lidiar con él a veces.
Inclinándose hacia delante envolvió sus brazos alrededor de ella y la atrajo hacia él. Ella puso una mano en su pecho para mantener un poco de distancia.
—Sasuke…
—Si te dijera que me casaré contigo y tendré una familia contigo, ¿a su vez me seguirías, incluso si eso significara dejar Konoha?
«Él es... él habla en serio»
Sus ojos se abrieron como platos. Todavía era demasiado difícil determinar lo que estaba pasando por su cabeza, pero esa pregunta puso un montón de cosas en perspectiva. ¿Esto significa que él quería estar con ella? ¿Estaba considerando seriamente que fuera su esposa...?
Hinata se dio cuenta de que esta vez la decisión descansaba en sus manos, su anterior pregunta de lo que ella quería era más clara ahora. Por alguna razón, había decidido que haría de tripas corazón para estar con ella, pero ¿ella estaba dispuesta a hacer un sacrificio igual?
La única razón por la que Sasuke no quería tener hijos era porque no quería que el pueblo los utilizara y manipulara. Eso era ciertamente comprensible, y honestamente no podía culparlo. Se había hecho más que claro que no iba a permitir que Konoha jugara con ningún hijo suyo; ¿podía manejar eso? Eso significaba que, si dejaba su vida y su carrera, ella lo tendría, tendrían una familia, pero tendría que dejar todo atrás. ¿A dónde se irían? ¿Se irían a la aldea del Sonido que fundó Orochimaru? No era como si no pudiera crear su propia aldea ninja, Sasuke ahora era mucho más fuerte que Orochimaru, y esa persona había sido uno de los Sannin Legendarios. Sasuke no parecía el tipo de persona que quisiera poder por más beneficios personales que trajeran, ya que sólo quería que lo dejaran solo.
Así que un sacrificio por un sacrificio. Si no decidiría establecerse en Konoha, no con el riesgo de que sus hijos fuesen sometidos a la misma cosa que él, Hinata no se creía a su vez capaz de abandonar a su familia y sus amigos para formar una familia con él y no tendría nada si se quedaba. Era «todo o nada», tenía que decidir si se quedaba a su lado o no.
Luchando contra las lágrimas, respondió honestamente.
—No lo sé. Una parte de mí quiere estar contigo, pero no entiendo lo que quieres de mí la mayor parte del tiempo, y he estado tan confundida. Y para dejar todo lo que he conocido y amado... eso no es algo que se puede decidir a la ligera. P-pero si yo tuviera que decidir si estar contigo. Yo... yo no quisiera que nuestros hijos fuesen manipulados tampoco. Y-yo los protegería.
Él la miró fijamente durante unos minutos antes de que cerrara los ojos.
—Está bien —Su voz sonaba plana, pero no la soltó, la atrajo aún más hacia él. Confundida, frunció el ceño, sin saber si finalmente la apartaría y abandonaría o no. Su respuesta no había sido un «sí», pero no había sido un «no» tampoco.
Podía al menos, dar una mejor respuesta que «está bien». Realmente, Hinata estaba tan estresada de todo esto y estaba empezando a pensar que lo estaba haciendo a propósito.
Sus manos subieron para acunar su rostro. Su mirada chocó con la suya y por un momento creyó ver algo, pero se había ido antes de que pudiera determinar que era. Se miraron por un momento antes de que él tirara de ella y la besara. Había algo allí que no había estado antes, algo más profundo que la lujuria. Puso sus brazos alrededor de su cuello y le devolvió el beso, sintiendo sus ojos ardiendo por una razón diferente. Ella no le había dicho que sí, pero aun así...
—Un año —le susurró contra sus labios cuando se habían separado—. Quiero tu respuesta final dentro de un año. Si todavía estás indecisa para entonces, ya no vale la pena seguir esperando un nosotros. Ahora, sólo para que no haya malos entendidos en el futuro, quiero saber, Hyūga Hinata, ¿quieres casarte conmigo?
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Fin Capítulo Diez.
Notas Naoko: La bellísima KattytoNebel, es la responsable que todo este gramaticalmente bien en esta historia, así que muchas gracias linda. Disfruten la historia.
Naoko Ichigo
