Legado de Fuego

Una versión techada del carruaje de la Princesa Celestia surcaba los cielos con rumbo a las fronteras de Equestria e Ikaruga, tirado por 3 pegasos y cuatro más a su alrededor como escolta. Dentro del carruaje viajaba la Princesa Celestia, Lady Twilight Sparkle y su amante dragón Spike.

-¿Nerviosa Twilight?- preguntó Celestia a su alumna que no despegaba la vista de la ventana.

-No claro que no solo… Todavía no puedo creer que vayamos a ir a conocer al Rey en persona y a pasearnos por la capital de su reino. Dicen que el valle sobre el que se fundó lo creó el mismo Rey Asura al utilizar el poder del Brahmastra para parar la guerra. ¡Estoy muy emocionada! Me pregunto si el Rey me dejará echar un vistazo en la biblioteca. ¡Ho cielos, solo de pensar en esos libros gigantes que deben usar los dragones muero de la emoción!- decía aplaudiendo de alegría.

-Esperemos que no le dé un paro cardiaco de la emoción cuando vea esos libros. ¿Tiene biblioteca no?- bromeó Spike.

-Por supuesto que sí. Y guardan muchísimo más que solo crónicas de guerra. Estoy segura de que Ragna no le importará que echen un vistazo- dijo relajada Celestia.

-¿Ragna?- preguntaron los novios.

-Así es. Todos sabemos que Ragnarok es un nombre muy largo. Pero no lo llamen por su apodo, a no ser que él se los pida o autorice, ¿De cuerdo?- dijo guiñándoles el ojos.


Más tarde el carruaje se topó al paso un grupo de dragones en armaduras. Twilight y Spike miraban atentamente por la ventana delantera a las formidables bestias que se acercaban a gran velocidad, cuando algo increíble ocurrió: se encogieron, haciéndose poco más grandes que los pegasos. El carruaje alentó su marcha mientras que los dragones abrieron formación para formar un perímetro al tiempo que uno de ellos, seguramente el líder, se acercaba al líder de los guardias reales.

Era un dragón negro de pies a cabeza, con dos grandes cuernos como de toro que se extendían desde detrás de sus ojos hacia el frente de su cara y un cuerno menor que brotaba de entre sus ojos hacia el frente como si toda su cabeza fuera un gran tridente. A diferencia del resto de los dragones este no llevaba armadura, a excepción de un brazalete plateado con una gema roja en el centro que llevaba en su brazo izquierdo. No usaba armadura porque sus escamas mismas estaban formadas en grandes placas que cubrían secciones enteras de cuerpo, como lo habría hecho una armadura. Además de tener salientes puntiagudas y filosas en sus brazos, piernas y su cola. En otras palabras, todo su cuerpo era un arma.

Él y el Teniente que guiaba a los pegasos intercambiaron unas cuantas palabras y poco después continuaron su travesía, no sin que antes el dragón negro mirara con sus resplandecientes ojos azules a la pareja dentro del carruaje.

-Ese dragón me da miedo- musitó Twilight.

-No se preocupen. Ese es el Capitán Agnus, guerrero de confianza del Rey. Ragna insistió en enviarlo a él y un puñado de sus mejores guerreros para escoltarnos como protección adicional hasta que lleguemos a la capital- dijo calmadamente Celestia.

-¿Por qué?- preguntó Spike -¿Qué hay algo de que tengamos que preocuparnos?-

-No pero luego de lo qué pasó cuando Cornelius y Zira viajaron a Equestria hace unos meses, Ragna insistió en que no corriéramos riesgos-

-¿Los embajadores?- preguntó Twilight no familiarizada con los nombres.

-Correcto. Seguramente tendrás oportunidad de conocerlos-

Unas horas más de vuelo y los viajeros pudieron ver en la distancia la ciudad imperial, Rennes le Chateau. Gigantescas murallas resguardaban la ciudad, tras las cuales se alzaban gigantescos edificios. Las diferencias en proporciones arquitectónicas con Canterlot eran inmensas. Lo que para la capital de Equestria era una calle de rápida circulación, aquí apenas daría para un callejón amplio. Lo extraño era que muchos edificios y casas tenían entradas pequeñas o en su defecto eran pequeñas, demasiado pequeñas para que cualquier dragón adulto entrara en ellas y sin embargo lo hacían, encogiéndose al momento de entrar como lo habían hecho los dragones guerreros que los escoltaban.

-¿Princesa Celestia cómo hacen eso? En los libros que usted me envió no decía nada de que los dragones pudieran cambiar su tamaño. En especial no tantas especies- dijo confundida Twilight.

-Paciencia Twilight. No olvides que a eso has venido. Deja tus dudas para el Rey- respondió divertida de la eterna curiosidad de su alumna.

Celestia digirió su atención a su hijo adoptivo quien miraba por la otra ventana con la nariz pegada al cristal. Todo era mejor de lo que había podido imaginar. Había comercio, artes, edificios de gobierno, de educación incluso. ¿Cómo es posible que no supiera de esto?

-Lo vez. Te dije que tú y tu raza tenían más para ofrecer que fuego y fuerza bruta- dijo Celestia posando sus pezuñas delanteras en los hombros de Spike.

El se limitó a sonreírle.

Finalmente llegaron al majestuoso palacio. Una gloriosa a la vez que intimidante edificación con arquitectura gótica, rodeada por altos muros, aunque sin el exceso de torres como en Canterlot. En su lugar aquella era una estructura más práctica, con muros lisos y ventanas pequeñas. Ciertamente el lugar estaba más acondicionado como una fortaleza que como una residencia. El carruaje se detuvo en un claro cerca de los jardines, donde uno de los pegasos abrió las puertas del carruaje para que bajaran la princesa y los novios.

-Princesa Celestia. Es un honor y una dicha tenerla de regreso- dijo arrodillándose el Capitán Agnus frente a ella.

-Un placer verlo de nuevo Capitán. ¿Pero no se han tomado demasiadas precauciones por motivo de nuestra visita?- dijo mirando hacia los muros del palacio, donde se veía una cantidad considerable de dragones guardias.

-Luego de los recientes eventos en su reino, el Rey Ragnarok no quiso arriesgarse a que pudiera ocurrir un incidente en su visita- respondió serenamente, para luego girar su cabeza y ver tras la Princesa.

-¿Son ellos entonces?- preguntó mirando a la pareja, que descendía del carruaje.

-Así es. Saluden muchachos-

-Twilight Sparkle… Guardiana de la Armonía y portadora del elemento de la Magia- dijo Twilight, no muy acostumbrada a usar todo su título.

-Mucho gusto Capitán. Yo soy Spike… Solo Spike- dijo avergonzado al notar que ordinario era en realidad.

Agnus miró a ambos amantes extrañado, alternando su atención entre uno y el otro como si esperara encontrar algo.

-¿Pasa algo Capitán?-

-N-no… Capitán Primero Agnus "El Terror Negro". Lo lamento jóvenes, es que para ser quienes despertaron el interés del Rey me esperaba a… Algo diferente. Como sea acompáñenme. Los llevaré con el Rey-

Los cuatro personajes entraron al palacio que obviamente había sido construido para albergar criaturas muchísimo más grandes que cualquiera de los presentes. El interior del palacio estaba decorado de manera sencilla nada ostentosa, de no ser porque los pocos adornos que había como estatuas, candelabros y demás, estaban tallados en oro puro o eran figuras de cristal que no eran cristal, sino alguna roca preciosa como esmeraldas, rubíes, zafiros etc.

Agnus guió al grupo a través de palacio donde los dragones prestaban especial interés sobre la pareja, quienes se llevaban miradas de sorpresa, incredulidad y asombro. Algunos intercambiaban palabras al verlos pasar, pero era difícil saber si decían cosas buenas o malas de ellos. Finalmente el grupo se detuvo frente a un gran portón rojo y dorado. Agnus entró solo, indicando al grupo esperar a que la puerta se abriera. Poco después las puertas se abrieron y se escuchó un inusual pero bello canto que entonaba una melodía similar al toque de trompetas cuando un poni importante se presenta en la Corte de Canterlot.

-¡Hace su entrada a la cámara Real la Princesa Celestia! Soberana de Equestria, Diosa del Sol. La acompañan Twilight Sparkle. Guardiana de la Armonía y portadora del elemento de la Magia. Las acompaña también Spike… El joven dragón…- concluyó la presentación de los recién llegador Agnus.

Si la cámara real de Canerlot era grande, la de Rennes le Chateau era masiva. Fácilmente cabrían ahí dentro todos los residentes de Canterlot, sino también los de Ponyville y quizás todavía sobraría espacio. El lugar tenía grandes pinturas en los muros laterales con imágenes que seguramente representaban momentos importantes en la historia del reino y había una considerable cantidad de candelabros de oro en el techo para iluminar el lugar. Del lado derecho había un grupo de dragones vestidos en togas blancas, con collares dorados y el mismo brazalete que usaban todos los dragones capaces de hacerse pequeños. Y al fondo sentado sobre su trono estaba el dueño de aquel lugar. Vestido con una elegante capa negra con encajes blancos en formas de llamas y botones de oro, estaba un dragón rojo y ojos dorados más grande que todos los presentes. De su cabeza se extendía una pronunciada cresta circular de la que brotaban 3 cuernos hacia su espalda cuya longevidad evidenciaba su procedencia de la realeza, aún sin su corona. Hizo una señal con la mano y el coro de dragones hiso silencio.

Celestia continuó avanzando hasta su trono donde hizo una pequeña reverencia que el rey respondió. Twilight y Spike por otra parte se arrodillaron frente a él. El rey se puso de pié en dos patas y caminó hacia ellos muy seriamente hasta detenerse frente a la princesa.

-Bienvenida Princesa Celestia. Es un placer poder una vez más disfrutar del espectáculo de vuestra hermosura- dijo amablemente, con una voz que indicaba que el rey era bastante joven.

-El placer es todo mío, por el honor de ser la única poni por cuya belleza usted suspira poderoso Rey-

-Tal vez. Pero estoy seguro de que su belleza saldría más a la luz, si en vez de una simple tiara de princesa usara una corona que hiciera mayor juego con sus hermosos ojos- dijo seductoramente.

-Me lo pensaré el día que dejes de hacer que se escuche como si me estuvieras haciendo un favor, Ragna- dijo burlonamente.

Spike y Twilight se sorprendieron… Por no decir que se asustaron de lo que semejante desprecio de un alago podría conseguirles a los tres en aquel lugar. Mayor fue su sorpresa cuando el rey comenzó a reírse intensamente.

-Déjenos solos por favor- dijo a los demás presentes, cuando dejó de reír.

Los dragones salieron de la cámara, haciendo una reverencia antes de salir. Finalmente Ragnarok miró cara a cara a los novios y les sonrió cálidamente.

-Así que son ustedes. Bienvenidos dama y caballero, yo soy Ragnarok "Explosión de fuego Infernal", Rey de Ikaruga. Un placer conocerlos-

-Muchísimo gusto majestad. Es un gran honor que nos haya invitado a su asombroso palacio- dijo Twilight.

-Es un placer señorita. Me sorprendí mucho cuando Celestia me habló de su singular unión. La verdad pensé que me estaba jugando una broma. Pero viendo la seriedad con la que trataba el tema supe que decía la verdad. Tenía muchos deseos de conocer a tan singular pareja-

-Nosotros también estábamos muy emocionados por conocerlo-

-Uno de ustedes parece que estaba más nervioso que emocionado- dijo mirando a Spike.

-L-lo siento mi Rey… Digo Rey mío, digo…- balbuceó Spike.

-Cálmate muchacho. Actúas como si estuvieras en tu primera entrevista laboral. Tengo muchos deseos de que nos conozcamos a fondo, pero ustedes son mis invitados, así que ustedes harán las preguntas primero. Pues no olviden que el motivo de esta visita es para calmar todas sus dudas respecto a lo que son en verdad los dragones y los peligros y beneficios que esto pueda representar para su relación a futuro-

-¡Ho,ho! ¡Yo tengo una pregunta!- dijo Twilight.

-Si, Celestia ya me había hablado de tu inagotable curiosidad- dijo mirando a la mentora de la hechicera.

-¿Cómo es que usted y los otros dragones logran encogerse tanto? Es obvio que cuando edificaron este palacio se hizo para que en el residieran criaturas gigantescas, pero usted y todos los demás son tan pequeños…-

-Muy buena pregunta. Pero antes de comenzar tendremos un pequeño "Curso de inducción a la historia de los dragones". Celestia si no te importa quisiera guiar a los chicos yo solo-

-¿Y que esperas que haga yo sola mientras tanto?-

-¿Por qué no te reúnes con los miembros del consejo de Comercio? Estuvimos trabajando en algunas propuestas que estoy seguro te interesarán-

-Me parece buena idea- dijo Celestia.

Encomendada a un guardia para guiarla donde los concejales, Twilight y Spike despidieron a su princesa y siguieron al Rey en la dirección contraria. Ambos estaban un poco nerviosos. Después de todo eran dos extraños en una tierra desconocida al lado de alguien que se hacía llamar "Explosión de fuego infernal".

-No me los voy a comer chicos, dejen de mirarme así- dijo el rey que caminaba frente a ellos.

-Mil perdones majestad es solo que…-

-Lo sé, lo sé. Ya es bastante malo estar en un sitio desconocido a kilómetros de casa, pero por desgracia los dragones tenemos muy mala imagen con los ponis. Ese es uno de los más grandes impedimentos con los que Celestia y yo hemos tenido que lidiar para poder unir nuestros reinos ¿Saben?- dijo fastidiado.

-¿Usted cree que sea posible que Equestria e Ikaruga formen una alianza?- preguntó Twilight.

-Claro que sí. De hecho, gracias a ustedes diría que estamos un paso más cerca- dijo optimista.

-¿Qué quiere decir?-

-Llegamos- dijo parándose frente a una gran puerta que tenía esculpida la cara de un dragón con el hocico abierto, mostrando sus colmillos.

-Bienvenidos a la Cámara de los Gobernantes- exclamó abriendo las puertas.

Dentro del lugar había barias estatuas de diferentes dragones, probablemente esculpidas en tamaño real. La primera era una estatua de un dragón robusto e imponente con dos grandes cuernos hacia su espalda y uno inmenso con forma de hoja de espada sobre su nariz. Tenía cuatro alas en su espalda y detrás de estas el símbolo de su divinidad, una Aureola con flamas hacia el exterior en forma de sol, y una infinidad de extraños símbolos en el medio.

-Helo aquí Spike. El gran padre de nuestra raza, Izanagi. Tras un largo viaje por el universo nuestros amados Ancestros reiniciaron su ardua labor de crear la vida. Luego de que Gaia, la venerable madre de Celestia creara nuestro bello mundo hacia falta darle forma. Izanagi tuvo la importante tarea de dividir la tierra de los mares creando todos los continentes e islas de nuestro bello mundo. Cuando el resto de los ancestros Hicieron su labor, llegó la hora de elegir donde criarían a sus pueblos- narraba orgulloso Ragnarok mirando la estatua de su ancestro.

-Izanagi llegó a estas tierras para criar a sus hijos al lado de su esposa… Con quien salió de pleito antes de que la nuestra llegase a ser una civilización y por eso no verán su estatua aquí- dijo con burlona ironía.

-En fin. Izanagi crió a sus tres hijos, Quetzalcóatl, Leviatán y Shenron en igualdad. Les enseñó todos sus conocimientos del arte de la guerra y les dijo que como las criaturas más poderosas del mundo, su destino sería la grandeza… Nunca fue suficiente para ninguno de los tres- suspiro con pesadumbre, caminando hacia la siguiente estatua, donde se veía a los tres hermanos luchar fieramente.

-Quetzalcóatl Señor de la Tierra. Leviatán Maestro de los Mares. Shenron Amo de los Cielos. Todos ellos sabían que lograrían grandes cosas en la vida, pero nada tan grande como su padre y menos con la competencia de sus otros dos hermanos. Separados por el orgullo y la ambición, pervirtieron las enseñanzas de su padre y guiaron a sus respectivos pueblos hacia la guerra en un espantoso conflicto bien conocido en los anales de todas las civilizaciones de nuestro mundo-

Caminó hacia la siguiente estatua. Esta era un dragón puro ordinario. Sus dos alas, sus cuatro extremidades, tan solo resaltaban las espinas de su espalda, menores en número pero notablemente mayores en tamaño, además de dos salientes en sus hombros delanteros como si usara una filosa armadura. Vestía una larga capa ceremonial y usaba una versión más sencilla de la corona de Ragnarok.

-Aún ahora es sorprendente que fuera no uno de los hermanos quienes pusieran fin a la guerra sino uno de sus súbditos, mi bisabuelo, Asura. Un poderoso dragón hechicero quien había perdido a su esposa durante el conflicto, pasó décadas enteras buscando un hechizo que le diera la fuerza para poner fin a la guerra. Mi abuelo me contaba historias sobre las incontables noches en que su padre trabajó sin descanso en su desesperada persecución de poder… y venganza por su esposa- Ragnarok hizo una pausa para luego mirar a Twilight quien miraba la estatua cautivada por la historia.

-Tú eres hechicera Twilight. ¿Puedes decirme cual es la diferencia entre como los dragones y ponis usan la magia?-

-Si mi Rey. La magia de los ponis, como todos los seres vivos que la usan, proviene del interior, de la armonía entre el cuerpo y la mente y del alma misma, según dicen algunos. Pero mientras que la magia de los ponis utiliza las emociones como combustible, los dragones usan la fuerza misma de la naturaleza. Manipulan el agua, disparan rayos de electricidad, sacuden la tierra y pueden proyectar fuego a voluntad-

-Exacto. Mi bisabuelo sabía que la magia le daría la fuerza para terminar la guerra, del mismo modo que supo tendría que usar un tipo de magia diferente a sus rivales. Por eso decidió que en vez de usar las fuerzas de la naturaleza usaría la de los seres vivos, la de los sentimientos. Y así pensando logró reunir la energía más abundante y poderosa que se había cosechado durante los siglos de guerra. La Ira. Y tras barios años de experimentar logró materializarla en un arma…-

-El Brahmastra…- murmuró Twilight.

-Correcto. Fue aquí en este mismo valle donde mi bisabuelo enfrentó solo a los tres hermanos y sus ejércitos. Mientras ellos luchaban, el descendió en forma de un cometa y dejó al poder del Brahmastra explotar desde dentro. Toda oposición fue sofocada… Mi bisabuelo se había vuelto muy poderoso, demasiado poderoso. Su fuerza ahora equiparaba la de los propios Ancestros. Un mortal convertido en un Dios. Asura el Destructor, Asúra el Redentor, Asura "El verdugo de Samsara". Y así, con los dictadores muertos, igual que el espíritu de lucha de sus pueblos mi bisabuelo unificó a los tres clanes, poniéndose el mismo como su Rey. Así fue como nació Ikaruga-

-Mi Rey perdone que lo interrumpa-

-Si Twilight ¿Qué sucede?-

-Es que… ¿Por qué el Brahmastra no aparece en esta estatua del Rey Asura?- preguntó Confundida.

-Porque el Brahmastra estaba dentro de él. Mi bisabuelo temía lo que podría pasar si el arma con el poder de los dioses caía en las manos equivocadas, así que tan pronto como estuvo terminada, la guardó dentro de su cuerpo. No me pregunten cómo porque no lo sé. Creo que ni mi abuelo Kiryu vio alguna vez el Brahmastra directamente. Quizás sea por eso que nadie la logró encontrar luego de que la muerte de mi bisabuelo-

-¿Entonces no la escondieron sus hijos?- preguntó confundido Spike.

-No. Asura guardaba el arma dentro de su propio cuerpo. Y aunque le concedió los poderes de un Dios, también quemó su cuerpo que obviamente no estaba hecho ara albergar tanto poder. En el momento de su muerte su cuerpo se encendió en una intensa luz como la de un sol rojo y escapó hacia el horizonte como una estrella fugaz. Dejando el trono a mi abuelo, un aún joven Rey Kiryu. Pero en su autopsia los doctores no encontraron nada. Algunos dicen que el alma de Asura se fundió con el Brahmastra y alcanzó un nivel nuevo de existencia similar pero diferente a los Ancestros. Otros dicen que todo era parte de un hechizo que haría al arma escondercé tras la muerte de su dueño para que ya no pudiera volver a ser usada. Otros dicen que el Brahmastra tomó consciencia de sí mismo y al morir su dueño, partió en busca de uno nuevo. Cualquiera fuera el caso, nunca se volvió a saber de él en esta ni ninguna otra tierra-

Finalmente los tres individuos caminaron a la siguiente estatua. Un dragón delgado, con tres columnas de espinas en su espalda, siendo la centras más grande que las laterales.

-Nuestro segundo Rey mi Abuelo Kiryu "Caballero de la Luna blanca". Ese si es un título largo ¿Verdad?- bromeó con sus invitados.

-¿Por qué los dragones usan títulos como esos, Rey?- inquirió Twilight.

-No lo sé. ¿Por qué los ponis se nombran a sí mismos con juegos de palabras en inglés "Chispa del Crepúsculo"?- respondió.

-… Touché- dijo sonriendo incómodamente.

-Mi padre tenía un dicho para las tradiciones: No porque sean cosas que hemos hecho por miles de años significa que no sean increíblemente estúpidas. Y de eso se trata todo esto muchachos, por eso estamos aquí. Para cambiar las cosas. Para probar que dragones y ponis pueden vivir y trabajar unidos. Cuando los ponis invadieron Ikarua después de un largo viaje, mi abuelo no tuvo más opción que honrar a sus ancestros y guiar a nuestro pueblo a la guerra con el suyo. No fue sino hasta que Celestia y Luna descendieron de los cielos que la guerra llegó a su fin y se logró la paz entre ambos reinos, pero las cicatrices del odio y rencor jamás se han podido borrar. Pero el momento para que eso pase ha llegado-

-¿Fue por eso que se ofreció a ayudarnos?- preguntó Spike.

-Sí. Es increíble que tuvieran que pasar casi seis mil años para que existiera otra pareja entre un dragó y una poni-

-¿!QUÉ?- preguntaron los novios.

-¿Sginifica que no somos la primer pareja poni/dragón de la historia?- inquirió anonadada Twilight.

-He... No… ¿No lo sabían?- preguntó confundido Ragnarok.

-No, nadie nos había dicho nada-

-Ya veo… Bueno la cosa está así: Con el fin de la guerra uno pensaría que dragones y ponis no querrían verse las caras de nuevo en un largo tiempo. Pero lo cierto es que entre las cenizas del conflicto floreció el amor entre un dragón y una poni. Ese dragón era mi Tío abuelo y hermano del Rey. El Príncipe Fafner. El y su amor secreto sabían que su unión no habría podido florecer en peores condiciones, así que escaparon a donde no serían juzgados por su amor-

-¿Y qué les pasó?- preguntó Twilight.

Ragnarok suspiró con pesadumbre.

-Lo que tenía que pasar… Llegó a su fin. Ella entró en razón, por llamarlo de alguna manera y le comentó al príncipe que lo mejor era que se olvidaran el uno del otro, pero Fafner… No estaba dispuesto a aceptar un no por respuesta, así que trató de cambiar las cosas. No hace falta decir que no lo logró y conoció un trágico destino-

-¿Murió?-

-No exactamente, pero si perdió su derecho a estar en la nómina y fue exiliado de Ikaruga. Ella regresó a Equestria donde afortunadamente, su romance nunca se volvió de dominio público. Pero en todo caso fue un desenlace trágico-

Twilight y Spike se miraron a los ojos preocupados de que su relación pudiera tener un final similar.

-Pero ustedes no teman hijos míos- dijo al ver sus angustiadas miradas.

-Su amor no conocerá tal fin. Para eso han recibido ya la bendición de sus amigos, familia y de sus princesas incluso. Y ahora de su Rey también-

Los novios miraron al Rey llenos de esperanza.

-Los traje aquí porque Celestia me dijo que ambos tienen dudas y preocupaciones de lo que el futuro pueda traerles. Sobre todo aquello que concierne a la desconocida naturaleza de los dragones-

-La Princesa nos dio barios libros especializados en dragones pero la mayoría son…-

-¿Viejos?-

-Iba a decir obsoletos, pero aplica igual-

-Bien entonces, supongo que es suficiente historia por ahora. Vayamos a la biblioteca para que puedan consultar toda la información que quieran actual y verídica. Pero antes responderé a la pregunta que me hiciste hace un rato Lady Twilight. Si, este palacio, como todos los edificios antiguos de la ciudad y el reino fueron hechos para dragones de "Tamaño real" pero mi abuelo notó que hacer hasta las casas más humildes para una familia de cuatro era usar mucha materia prima, así que mandó a construir estas- dijo mostrando el elegante guantelete dorado de su brazo izquierdo.

-Los Brazaletes de Mahakala. A diferencia de la mayoría de las criaturas afines a la magia, los dragones aumentan la cantidad de magia que son capaces de proyectar y controlar naturalmente; y a medida que maduran su control y vínculo con su magia más afín se fortalece. Los brazaletes básicamente suprimen el mana natural de nuestro cuerpo, permitiéndonos hacernos más pequeños. Así nos ahorramos millones en recursos naturales, textiles, alimenticios y de construcción-

Los ojos de Spike se iluminaron como luces de navidad. ¡Debía tener una de esas cosas! Sería la respuesta a un millón de problemas.

-El único problema es que son difíciles de usar y aún más difíciles de hacer. Y tampoco son baratos- la sonrisa de Twilight y Spike se les borró.

-Pero no se preocupen. Deduzco que tu crecimiento está lejos de ser un problema. Vamos síganme, le encantará nuestra biblioteca Lady Twilight-

-Solo Twilight está bien, Majestad- dijo caminando al lado del rey, muy emocionada.

Luego de un rato de caminar por el palacio, los dragones y la unicornio llegaron a la biblioteca, fácilmente tres veces más grande que la de Canterlot, con libros que llegaban a ser más grandes que el propio Rey. Twilight corría de aquí para allá mientras reía y gritaba de la emoción.

-¿Ella está… Bien?- preguntó Ragna encontrando sorprendente la fascinación de la unicornio por los libros.

-Sí, déjela. Le gustan mucho los libros-dijo despreocupado Spike.

-Eso se nota. Lo que me preocupa es que se sobre estimule demasiado. Pero bueno, hablemos- dijo seriamente.

-Si mi Rey- dijo después de una pausa.

Se sentaron frente a frente en una mesa circular cerca de la entrada, mientras Twilight seguía feliz de la vida, como una niña en una fábrica de muñecas.

-Espero que sepas que has elegido seguir un camino difícil muchacho-

-Si lo sé Señor. Aunque como usted dijo, gracias al apoyo de la Princesa Celestia y nuestros amigos y familia las cosas se han dado bastante bien-

-Salvo por el incidente que ocurrió con el que iba a ser tu cuñado- le corrigió.

-Si…-

-¿Fue la primera vez que tuviste que luchar por tu vida?-

-En realidad no… Unas dos semanas antes me había enfrentado a una mantícora, en el bosque Everfree cerca de nuestro hogar-

-Sorprendente para alguien de tu edad. ¿15 años? ¿Cómo escapaste vivo de ahí?-

-Me subí a la espalda de la mantícora y usé su propio aguijón para perforar su cráneo- dijo, no sintiéndose muy orgulloso.

-¿Se sintió bien el poder en esa batalla? ¿O cuando luchaste contra los ponis? Tu ex cuñado me dijo que por un momento lo tuviste a tu merced, mientras lo estrangulabas con tu cola. ¿Cómo te sentiste?-

-Me… Me gustó- admitió.

-Claro que sí. La persecución por poder es lo que define nuestra raza. No es coincidencia que nos hagamos más grandes y fuertes a medida que nuestra avaricia crece, es para que estemos listos si tenemos que enfrentarnos a enemigos poderosos en nuestra persecución por riquezas. Nuestro poder crece, independientemente de nuestros deseos-

-¿Pero y cómo podemos… Como puedo evitar convertirme en un monstruo? Durante mi primer cumpleaños en Ponyville perdí la cabeza y me entregué a mi avaricia y casi destruí el pueblo- preguntó muy angustiado.

-Somos dragones no monstruos. No existe criatura inteligente sobre la faz del universo incapaz de decidir si los poderes con que ha nacido son una bendición o una maldición- corrigió severamente.

-¿Y cómo podemos elegir?- inquirió Spike.

-Con voluntad y propósito- respondió.

-El Poder sin un propósito es inservible e insignificante, Spike. Como todo lo demás. Puedes aprender todas las técnicas de autocontrol que quieras, pero sin un propósito por el cual usarlas no te serán más útiles que aquellos instintos banales, que te alejarán de tus seres queridos. Dime Spike ¿Qué es lo que más amas en este mundo?-

Spike sin pensarlo miró donde su amada unicornio con la cara metida entre las páginas de un libro dos veces más grande que ella.

-A Twilight Sparkle, mi Rey-

-¿Y qué estarías dispuesto a hacer para estar siempre a su lado?-

-Lo que sea- contestó sin vacilación, solo para recibir un golpe en la cabeza.

-No estúpido. Estás hablando conmigo, no con tu novia. ¿Qué tanto estarías dispuesto a hacer para estar con ella? Recuerda la historia de mi tío abuelo. El estaba dispuesto a todo, y ve a dónde lo llevó. Necesitas pensar el algo más realista o al menos posible. ¿Qué estás dispuesto a hacer el día que el mundo te dé la espalda?-

-Yo… No lo sé. Hasta ahora solo he tenido miedo de lo que podría pasar el día que pierda el control. Miedo de perder el control de mis instintos otra vez y llegar a hacer algo por lo que jamás me perdone. Me prometí que jamás dejaría que algo así volvería a pasar y aunque a veces se me olvida siempre trato de estar atento de qué hago, por miedo a que algo se me pueda escapar-

-Mantener el control es importante. Pero estar siempre alerta es muy estresante y crea paranoia. No te preocupes, tendrás tiempo para prepararte para todo ello en tu estadía aquí-

-¿Estadía?-


Los novios, el Rey y la Princesa estaban sentados en el comedor real, esperando la cena, acompañados de una pareja de dragones serpiente. El macho era de color verde y ojos rojos. Lucia igual a una cobra real, pero con espinas al contorno de su capucha. La hembra era color amarillo con ojos con ojos azules y dos columnas de pequeñas espinas del mismo color sobre su espalda. Al no tener brazos, usaban sus brazaletes de Mahakala como collares.

-Entonces ustedes son los embajadores de Ikaruga. Mucho gusto en conocerlos- dijo Twilight.

-Igualmente linda. Spike nos había hablado mucho de ti- dijo la embajadora Zira.

-Aunque no mencionó nunca que ustedes fueran pareja- comentó su esposo Cornelius.

-Es porque cuando hablamos aquella vez, todavía no lo éramos- explicó Spike.

-¿Y ya lo han pensado bien?-

-Si muchas veces. ¿Es tan difícil de creer?-

-En absoluto. De hecho siempre contamos con que este tipo de relaciones se llegarían a dar en algún momento tras la unión de nuestros reinos, pero nunca imaginamos que antes dé- replicó Cornelius.

-¿Entonces nos quedaremos con ustedes todo un mes?- inquirió Twilight.

-Sí. Se estarán hospedando en nuestro hogar y todos los días podrán venir al castillo. Les enseñaremos todo lo básico respecto a nuestra raza y cultura- dijo Zira.

-¡Qué emoción! Muchas gracias-

-Yo aún sigo muy sorprendido. ¿Usted ya sabía que Twilight y yo no somos la primer pareja dragón y poni, Princesa?- dijo Spike.

Celestia enmudeció al instante, sus ojos se exaltaron y su pelaje blanco como el alabastro se volvió de un pálido fantasmal.

-¿Princesa?-

-L-lo siento… Perdónenme. Si lo sabía pero… No se los dije porque no pensé que tuviera importancia. Fue en otro tiempo y en otro lugar y es una historia triste de recordar. Pero la de ustedes tendrá un final feliz. Por eso hemos hecho todo este viaje- respondió poniendo su mejor sonrisa.

Twilight iba a cuestionarla al respecto al notar que se había puesto nerviosa, pero de pronto las puertas se abrieron y entró el personal de cocina, guiados por el chef. Sirvieron los diversos platillos, muchos de los cuales estaban cubiertos.

-¡Buen provecho!- dijo el chef, al tiempo que los sirvientes destaparon los platillos.

-¡HAA!- gritó aterrada Twilight lo que exaltó a todo el mundo.

-¿Twilight qué pasa?- preguntó angustiado Spike.

-R-rey Ragnarok su cena… Su cena… Y la de Spike- dijo mirando el platillo que le habían servido al rey.

-Esto es pierna de Cordero al Tequila. Y eso que tiene Spike es lomo ahumado de cerdo-

-P-p-pero…-

-Twilight tranquilízate. Los dragones comen carne. Pasaste medio día en la biblioteca, deberías saberlo- intentó calmarla la princesa.

-Pero esos son seres vivos- replicó.

-¿Y eso qué? Las frutas y verduras también lo son. Que no lloren ni se quejen no significa que no les duela o que no tengan algo que objetar cuando se las comen- respondió Ragnarok.

-Bueno supongo, pero…-

-Tranquilízate querida. Son criaturas inferiores. Hacen sus necesidades donde comen por todos los cielos. Además no nos los comemos por gusto. Aprenderás que no podemos mantener nuestra buena salud después de cierta edad a menos de que comamos carne regularmente- dijo Zira.

-¿Entonces por qué se la dan a Spike?- continuó Twilight.

-Spike es carnívoro por naturaleza, además seguro que nunca ha comido carne de esta manera. Le hará bien- dijo Cornelius, tomando una cucharada más de la sopa que le había servido.

-De hecho, jamás había comido carne- dijo apenadamente Spike.

Tal fue la sorpresa que Cornelius se tragó su sopa con todo y cuchara, la cual se atascó en su garganta. Inmediatamente el dragón comenzó a hiperventilar y a golpearse el pecho con su cola, para tratar de zafar el objeto que obstruía su respiración.

-¡Cornelius mi cielo! ¡Ayúdenlo por favor!- gritó su esposa angustiada.

-¡Viejo hazte, grande, hazte grande!- gritó Ragnarok.

El embajador hizo lo dicho, pero en su pánico creció tanto que su cuerpo derribó la mesa arrojando todo su contenido del lado contrario, sobre los visitantes de Equestria…


Más tarde después de una segunda cena Twilight y Spike se despidieron de la princesa y el rey y acompañaron a los embajadores a su casa, donde se estarían hospedando. Una bella mansión a las afueras de la ciudad. Celestia y sus guardias pasarían la noche en el palacio, pero antes de irse a dormir tenía asuntos que discutir con el rey.

-¡No puedo creer que les contarás esa vieja historia! ¡No tenían por qué saberla! Nadie fuera de nuestras familias lo sabe ¿Por qué deberían saberlo ellos? No cambiaría… ¿¡Me estás escuchando?- inquirió aún más iracunda de lo que ya estaba al ver como el rey no le prestaba atención.

-Ho… Lo siento no pensé que querrías que te prestara atención considerando que ya hemos pasado por eso unas veintitrés veces- respondió apático.

-¡Hay una razón por la cual esa historia es un secreto! Tu abuelo y padre se llevaron ese secreto a la tumba y tú vas por ahí contándolo como si fueras un paparazi-

-¡Hey, hey, hey! Ni que lo hubiera puesto en el periódico mural de todas las escuelas públicas de la ciudad. Solo se lo dije a tu alumna y su novio- respondió levantándose de su asiento.

-¡Sí! Porque esperabas que luego ellos me confrontarían a mí al respecto, para saber más-

-¡Celestia por todos los Ancestros, te comportas como una niña! No les conté esta historia para joderte ¿Me entiendes! ¡Ni siquira mencioné tu nombre! Lo hice para que tuvieran en cuenta que han escogido un camino difícil. Y honestamente pensé que TÚ ya se los habías dicho- le reclamó.

Celestia intentó contraatacar pero las palabras no salieron de su boca. Se dio media vuelta frustrada y se acercó a la ventana más cercana.

-Ese no fue amor Raga… Era joven y estúpida… Es algo que simplemente quisiera olvidar-

-¿Y al no poder hacerlo, finges que no pasó?-

-¿Qué quieres de mí? ¡Lo lamento! Yo no quería que las cosas salieran así…- dijo con ojos que empezaban a humedecer.

Ragnarok miró con lástima a la Diosa del sol a quien jamás había visto tan inestable y vulnerable.

-Celestia yo no quiero absolutamente nada de ti. Menos por algo que pasó antes de que yo naciera. Mi abuelo te perdonó. Mi padre te perdonó. Y a mi francamente no me interesa. No era mi intención ofenderte de ninguna manera al traer de regreso ese recuerdo- dijo cálidamente.

-Lo sé… Lo lamento- dijo dándole la espalda nuevamente.

-Mi familia te perdonó Celestia. ¿Cuándo planeas hacerlo tú?-

-Uno de estos días espero…- respondió en voz baja.

-Gracias Ragna-

-Cuando quieras, Amaterasu-

-Por cierto… ¿Qué pasó con Shinning Armor?- inquirió Celestia ya recuperada.

-El Sr. Armor estaba más que dispuesto a proporcionarme importante información clasificada de tu ejército y tu reino a cambio de que yo lo dejara vivir… Así que le arranqué la lengua para que no siguiera hablando. Cuando vio que negociar no era una opción, bueno… Se echó a llorar como una bebita- respondió maliciosamente.

-Aunque me hubiera gustado que le hubiesen dejado su cuerno, apuesto a que hubiera ofrecido más resistencia-

-Sé que voy a arrepentirme de preguntar pero… ¿Qué pasó al final?-

-La cabeza de un cobarde como él no merecía un lugar en mi sala de trofeos. Así que doné su cadáver a la escuela de medicina-

-Sí, ahora ya sé demasiado- respondió Celestia irónica.

-También tuvo barias últimas palabras. Dijo que amaría por siempre a su ex esposa, que lamentaba haber lastimado a su hermana. Y… ¡Ha sí! Dijo que eras una perra-

-He… Está bien…- dijo

-Y que te odiaba y que tu hermana era una llorona incompetente y que…-

-¡ESTÁ BIEN YA BASTA!- gritó dándole un golpe en el costado.

-¡Jajaja! Esa es la Celestia que me gusta- respondió contento.


-Esa si fue una cena para recordar ¿No te parece?- dijo Spike sentándose al lado de su novia que miraba las estrellas.

-No me la recuerdes- dijo apenada bajando la cabeza.

-¿Tú crees que haya ofendido al Rey?-

-No. Y si lo hiciste seguro nos perdonó luego que Cornelius nos convirtió a todos en buffet-

-Jajaja... La cara de la Princesa no tenía precio-

Rieron un poco y luego continuaron viendo las estrellas.

-Es una hermosa noche- dijo Twilight.

-Sí que lo es-

Ambos estaban en el jardín de la mansión de los embajadores a las afueras de la ciudad, tendidos sobre el pasto y rodeados de exóticas y extrañas flores que nunca habían visto.

-¿Qué tanto leíste esta tarde en la biblioteca?-

-Un poco de todo. Historia más que nada y un poco más sobre los artefactos de Mahakala. ¿Sabías que la gema que usan se produce solo en el corazón de los volcanes activos y tarda entre cien y ciento veinte años en concentrarse?-

-Eso explica porqué son tan caras- respondió irónico.

Quedaron en silencio por un rato. Twilight recargada en Spike quien la rodeaba con su brazo izquierdo.

-¿No te preocupaste un poco al escuchar la historia del príncipe Fafner?- preguntó Twilight rompiendo el silencio.

-Si un poco… Pero no demasiado- dijo optimista.

-¿Por qué no?-

-Porque lo que Ragnarok dijo sobre ella es verdad. El príncipe y quien quiera que fuera su novia tuvieron la mala fortuna de enamorarse en medio del peor de los escenarios. Eran ellos contra el mundo. Nosotros en cambio hemos sido bendecidos no solo con el amor que nos tenemos, sino con el apoyo de todos a nuestro alrededor para poder consumarlo- respondió alegremente.

-Si… Somos muy afortunados en verdad-

Hubo otro largo momento de silencio antes de que Twilight rompiera nuevamente el silencio.

-Spike… ¿Puedo hacerte una pregunta personal?-

-Por supuesto que sí-

-Bueno yo… Es algo complicado- dijo con algo de nervios.

-¿Qué sucede?-preguntó más interesado.

-Desde que leí tu diaro hay algo que me ha estado picando la pezuña-

-Bueno… No sufras más Twi. Déjalo salir-

-Si estuviste enamorado de mí desde siempre… ¿Por qué cuando llegamos a Ponyville decidiste ir tras de Rarity?- preguntó tímidamente, pero con mucha seriedad.

Spike se sorprendió por la pregunta, definitivamente no era lo que estaba esperando.

-E… ¡Está bien, no tienes que responder si no quieres- dijo temiendo haber ofendido a su novio.

-No, está bien está bien. Es solo que no esperaba esa pregunta-

Spike desvió su mirada de Twilight y suspiró.

-Dime Twilight ¿Cuándo fue que empezaste a darte cuenta que yo te gustaba?-

-Poco después del huracán-

-¿Y antes de pensar en mi como tu pareja potencial de qué manera me veías?-

-Como… Como si Asistente No. 1… Como mi hermano menor- respondió algo incómoda.

-Muy bien. ¿Y cómo habrías reaccionado si alguien te hubiera dicho que yo sería el amor que siempre avías buscado?- inquirió suspicaz.

Twilight procesó la pregunta unos instantes hasta que comprendió lo que quería decir. Intentó responder pero sus ideas no lograban organizarse y sus labios menos.

-Spie, yo no… No lo hubiera creido- respondió.

-Te habrías atascado de la risa Twilight- le corrigió Spike.

Y ella sabía que era verdad. Habría calificado tal evento como científicamente improbable, astronómicamente improbable. Habría desconfiado total e incorregiblemente de quien le dijera que Spike sería su gran amor, sin contemplar la menor posibilidad de que fuera posible.

-Lo lamento Spike. Fue… Siempre ha sido mi culpa- dijo muy avergonzada con las orejas caídas.

-Tú eras solo tú. La poni que adoro. Ante mis ojos tú siempre has sido perfecta Twilight. Eres lista, graciosa, emprendedora, hermosa. Demasiado para un simple dragón abandonado como yo. Y aunque no fuera así siempre supe que difícilmente lograría que me vieras como cualquier otra cosa que tu hermanito menor. Por eso al llegar a Ponyville pensé que sería la oportunidad perfecta para tratar de alejarme de ti y buscar nuevas oportunidades…-

-Y Rarity se volvió era oportunidad-

-Exacto. Por desgracia un arroz que no se coció-

-Lo siento mucho Spike. Todos esos años que sufriste en silencio, mientras yo ni me daba cuenta-

-No te martirices mi tesoro- dijo frotando su rostro con el de ella cariñosamente.

-La culpa fue también mía al no decir nada. Al tener miedo. Pero ya nada de eso importa. Ahora estamos juntos y lo estaremos siempre- dijo tratando de animarla.

Ella le sonrió y lo besó en los labios fugazmente.

-Creo que acabo de encontrar una razón más para amarte. Eres un maestro en decir: Te perdono- dijo acurrucándose junto a él.

-Solo porque tu eres tan buena para decir: Discúlpame-

-Te amo-

-Yo también-

Se besaron con suavidad y amor. Ahora más que nunca sabían que ninguna fuerza sobre la tierra los podría separar. Los cambios que podrían pasar, las adversidades que podrían enfrentar, los enemigos que pudiesen surgir. Pero por alguna razón ya nada les causaba temor, aún cuando ambos sabían que había mucho por lo que temer. Pero sin importar el que algo era seguro, lo enfrentarían y conquistarían juntos.


Otro capítulo largo. ¿Ven por qué tuve que hacer el anterior corto? Y así conocimos al poderoso Rey de los Dragones ¿No era lo que esperaban o sí? ¿Así que Celestia tuvo un romance con un antiguo príncipe dragón? Si y creo que todos sabemos que fue de él, luego de su exilio, pero esa es una historia para otro día. Y no sé por qué, pero algo me dice que muchos se estaban preguntando eso de porqué Spike había decidido ir tras Rarity si siempre había amado a Twilight. No sé, pero me dio la impresión de que era un Plot hole que realmente hacía falta llenar, por el bien de la historia.

Ya habrán ntoado que con esto de los dragones estoy haciendo un festival mitológico. Asura, Brahmastra, Samsara, Mahakala son hindús. Leviatán, Ragnarok y Fafner son nórdicos. Agnus es judío. Gaia es romano. Izanagi es japonés… Ustedes tranquilos, yo nervioso. No quiero que nadie se ofenda por diversificación religiosa, cada quien sabe a quién le reza y a quién no.

Y bueno como les dije, la otra semana regreso a la carrera, así que ténganme paciencia si se demora el siguiente capítulo.

Gracias a todos por seguir conmigo.

PD: Los nombres de los embajadores no son coincidencia. Y si entendieron la referencia o están viejos o son cinéfilos.