Disclaimer: Los personajes de Soul Eater no me pertenecen, si no a el gran Atsushi Okubo-san, la trama esta basada en el Fan Book de KISS/Miya Katsura, lo único mío es la idea de hacerla mas extensa xD

¡Penúltimo capítulo!


My Master

Cap. 9 True to me

Soul POV

Las chicas no pudieron evitar soltar un chillido de alegría tan pronto termine de decirles mi pequeño plan.

- ¡Deberían de haber más hombres como tú, Soul! – dijo Liz mientras se secaba las lágrimas.

- Es verdad – coincidieron Patty, Tsubaki y Chrona.

Las mire con pena.

- Eh… si, como sea… pero no vayan a decirle nada a Maka, ¿entendido? – les dije.

- Entendido – respondieron todas a coro con una mirada cómplice.

Suspiré relajado. Bueno, si al menos contaba con la ayuda de las chicas esto sería mucho más sencillo y fácil…

¿Cierto?

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Miré el reloj que se encontraba en mi mesita de noche.

Las 9:56… mejor se lo decía de una buena vez.

Carraspeé un poco, llamando la atención de Maka, quien se encontraba leyendo un libro en la cama. Sonreí un poco ante la imagen, cualquiera que nos viera diría que éramos recién casados o algo por el estilo.

Pero la verdad es que eso no me importaba, desde hace dos semanas despertaba y me encontraba con los ojos color jade de mí novia. Desde hace dos semanas compartíamos cuarto, desde hace dos semanas los "te amo" inundaban nuestra vida – bueno, de parte de Maka eran maullidos –, desde hace dos semanas los labios de Maka me pertenecían… desde hace dos semanas, por fin había encontrado la felicidad.

Maka me miró sonriente, mientras que yo me acercaba a la cama y me sentaba en el borde de esta – seguía planteándome la necesidad de comprar una cama más grande –. Comencé a acariciarle la mejilla, haciendo que ella se acurrucara en mi mano y comenzara a ronronear.

- Hey Maka, ¿qué te parece si salimos este sábado a cenar? – le pregunté.

Ella me miró confundida.

- ¿Nya? – preguntó, interprete eso como un "¿a dónde?".

- Es un restaurante que acaban de abrir hace unas semanas, tiene una buena vista al lago que hay en las afueras de la ciudad, ¿qué te parece?

Maka se lo pensó por un momento, hasta que al final sonrió y asintió con la cabeza. Le sonreí de vuelta y le di un ligero beso en los labios, ella sólo se rió quedamente, para luego dejar el libro en la mesita de noche y apagar la lámpara que había sobre ella.

Como pudimos nos apretujamos en mi cama, abrazándonos con fuerza, tratando de dejar el mínimo espacio de separación entre su cuerpo y el mío. Sin duda alguna debía pensar seriamente en lo de la cama más grande…

… El sábado llegó antes de lo que esperaba. Maka y yo nos encontrábamos caminado hacia la entrada del restaurante. Este se llamaba "Sonorite", y tenía pinta de una vieja casa del siglo XVIII, y tal como decía el folleto la vista al lago que se encontraba en los límites de Death City era estupenda.

Pero claro, la vista del verde bosque no se comparaba a los bellos ojos color jade de Maka. Sencillamente, ella estaba hermosa esta noche. Un sencillo vestido negro de tirantes delgados que le llegaba un poco arriba de las rodillas, casi a medio muslo – esto era por culpa de su cola, si hubiese sido por mí la obligaría a usar uno más largo para evitar las miradas de tipos estúpidos sobre ella –. Su cabello suelto y peinado en unos lindos tirabuzones, y claro, un ligero toque de maquillaje que era opacado por su dulce sonrisa…

Por Dios… ¿desde cuándo era tan cursi?

En fin, después de pedir nuestra reservación nos encaminamos hacía el balcón, el cual tenía cientos de mesas con vista al lago, pero estaba totalmente desierto. Sin duda alguna tendría que darle las gracias a Liz por esto…

Maka se sentó frente a mí en una mesa que era sólo para dos. Ambos agarramos nuestros menús y comenzamos a leer los platillos que servían en el lugar.

No pude evitar reírme tan pronto leí los primeros diez platillos.

- Bien Maka… ¿quieres salmón empanizado, salmón con salsa o salmón en sopa? – le pregunté burlón.

Fue una suerte que lograra esquivar el menú a tiempo, o de lo contrario este me hubiera dado justo a la mitad de la cara. Ella refunfuñó molesta y desvió la mirada mientras inflaba los cachetes, se veía muy mona así, pero me aguanté la risa para no enojarla más.

- Ya, ya, perdón, ¿sí? – me disculpé mientras sujetaba sus manos y comenzaba a hacerle círculos en su dorso derecho con mi pulgar izquierdo.

Eso pareció dar resultado, ya que suspiró derrotada, para luego sonreírme ampliamente.

- ¿Te parece si pedimos pizza? Me dijeron que la que hacen aquí está deliciosa – le pregunté.

- ¡Nya! – maulló alegre, yo le sonreí.

¿Qué se le podía hacer? Cuando Maka era feliz, yo también lo era, por lo que me era inevitable sonreírle.

La pizza llegó en menos de veinte minutos – para alegría de Maka y de su estomago –. Comimos entre risas o intentos frustrados de platicas – digo frustrados ya que el único que hablaba era yo, ella solo maullaba en respuesta –. Y después de un rato, decidimos contemplar la apuesta de sol y el paisaje.

Miré fijamente el reloj que se encontraba colgado sobre el marco de la puerta. Tan pronto las manecillas marcaron las 7:00, una suave melodía de vals sonó en el lugar. Cuando Maka escuchó la tonada de "Un amor" me miro fijamente.

Volví a sonreírle.

- ¿Quieres bailar? – le pregunté mientras le tendía mi mano.

Ella me miró fijamente durante un rato, para luego sonreír ampliamente y aceptar mi mano. La llevé a una improvisada pista de baile, para luego comenzar a mecernos de un lado a otro, totalmente ajenos a lo que pasaba a nuestro alrededor.

Maka se recargó contra mi pecho y yo puse mi barbilla en su cabeza.

Había hecho esta cita no para crear el momento adecuado para tener relaciones con Maka – bueno… tal vez sí un poco, pero solo un poco –, si no para demostrarle así parte del amor que sentía hacía ella.

Si… tal vez ahora ya no era el mismo chico cool de antes, ¡pero qué va!, eso ya no me importaba en lo más mínimo. No mientras Maka estuviera a mi lado, sujetando mi mano con la misma fuerza que utiliza en este momento.

Sin duda había sido buena idea pedirles ayuda a las chicas para organizar todo esto, o de lo contrario yo no lo hubiera logrado – aunque aún así, algo me decía que Liz podía estar oculta en algún rincón grabándolo todo… –.

- Izquierda derecha, izquierda derecha… - canturreaba entre risas el diablillo, pero logré ignorarlo.

La tonada paró, para luego ser sustituida por otra. Sin embargo, ya no volvimos a bailar, puesto que encontrábamos más divertido perdernos en los ojos del otro.

Ella me sonrió, yo le sonreí.

Y juntamos nuestros labios en un tierno beso…

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No me di cuenta de a qué horas llegamos al departamento hasta que acosté a Maka en mi cama, sin romper el beso y sin quitármele de encima.

Nuestras manos estaban ansiosas por tocar la piel del otro. Mi tacto se deleitaba con la suavidad de la piel de ella. Mi olfato se embriagaba con el perfume que su piel emanaba. Mi gusto se empalagaba con el dulce sabor de sus labios. Todo en Maka adormecía por completo mis sentidos, pero a la vez los ponía en su límite.

Sus torpes y delicadas manos trataban de desabrocharme en vano los botones de mi camisa, haciendo que yo sonriera un poco. Esta no era la Maka segura de sí misma que me acosaba todos los días en la cama o en el baño, era la misma Maka que yo recordaba.

Mi camarada, mi amiga, mi Técnico, mi novia, mi amante.

Ella era todo eso y aún más. Era la mujer que amaba y siempre amaría, con la que quería pasar el resto de mis días y – si es posible – con la que desearía formar una familia.

Maka era mi todo.

Quise ahorrarle el sufrimiento de pelearse con unos simples botones, por lo que me quité la camisa sin preocuparme que estos se cayeran, luego podría coserlos…

Comencé a quitarle lentamente el vestido, besando toda la piel expuesta que me encontraba. Le arranqué – literalmente – su brassier y comencé a besar sus pechos. ¿Ya he dicho que sus gemidos me vuelven loco?

Maka enredaba sus dedos en mi cabello, jalándolo de vez en cuando, o simplemente me arañaba la espalda en un arranque de placer. Eso me hacía sonreír aún más, el sólo hecho de saber que era yo el que le provocaba esas sensaciones a Maka me hacía sentir… bien.

No soporté más que el cuerpo de Maka estuviera tapado de la cintura para abajo, por lo que termine de quitarle su vestido y su ropa interior. Ella hizo lo mismo y me ayudó a quitarme los pantalones y el bóxer, dejándonos completamente desnudos a los dos.

Sin duda alguna, nunca me cansaría de ver el cuerpo desnudo de Maka.

Volví a besarla, esta vez con más ternura. Ella me correspondió al momento, para luego juntar nuestras manos, indicándome que ella confiaba en mí…

… que ya era hora de lo inevitable.

- Te amo – susurré.

Me sorprendió la facilidad con la que nuestros cuerpos encajaban, como si fuesen dos piezas de rompecabezas. Maka dio un pequeño grito de dolor, haciendo que parara de moverme dentro de ella por un momento, sólo para besar sus labios y acariciar sus mejillas, tratando de aliviarle el dolor.

Después de un rato – que se me hizo eterno por culpa del dolor de Maka –, ella comenzó a regresarme los besos. La miré fijamente, pidiéndole permiso para seguir. Maka sonrió y asintió levemente con la cabeza.

Nuevamente juntamos nuestros labios, mientras que comenzaba a embestirla de manera suave al principio, tratando de no lastimarla más. Sin embargo, mis deseos pudieron más conmigo, haciendo que aumentara la velocidad.

El cuarto entero se llenó de jadeos y gritos de placer. Nuestros cuerpos brillaban bajo la tenue luz de la luna que se colaba por la ventana a causa del sudor que recorría nuestra piel. Los labios de Maka adquirieron un fuerte color rojo por culpa de todos los besos y mordidas que les daba, y de nuestras bocas no salían palabras que no fuesen nuestros nombres o un "te amo" – claro está, Maka seguía maullando, pero lograba entenderla a la perfección –.

Las caricias aumentaban, y la sensación de estar llegando al clímax se sentía más cercana, y justo antes de lograr tocar el cielo junto a Maka, volvimos a unir nuestros labios, a pesar de que el aire nos faltaba.

Caí rendido a su lado entre jadeos, Maka se aferró de mi pecho y ocultó su rostro en el hueco que dejaba mi cuello, haciendo que su respirar me hiciera cosquillas. La miré fijamente mientras le quitaba un mechón de cabello que tapaba celosamente su rostro dormido, pero sin duda, sonreí alegre al ver como las orejas de gato desaparecían de su cabeza, para recuperar la forma de unas totalmente humanas.

La apreté con más fuerza contra mí, deseando no separarme nunca más de ella.

Y en menos de un segundo, me quedé profundamente dormido…


Maka POV

Desperté tan pronto el despertador sonó, aunque a decir verdad, no recordaba que el mío sonara de una forma tan escandalosa.

Bostecé mientras me estiraba, pero tan pronto abrí los ojos me llevé el susto de mi vida.

¡¿Qué demonios hacía desnuda en el cuarto de Soul?!

Traté de recordar lo que había pasado anoche, pero mi mente sólo me mostraba imágenes de la sonrisa macabra de Blair mientras que esta decía su conjuro mágico. Asustada y nerviosa, intenté salir de la cama para ver qué demonios estaba pasando, sin embargo, algo me sujetó con fuerza de la cintura, impidiéndome cualquier forma de escapatoria.

Lentamente giré mi cabeza para ver al dueño de aquel brazo.

Esto no puede ser verdad…

- ¡¡AHHHHHHH!! – grité tan fuerte me lo permitieron mis pulmones.

Soul se levantó de golpe, haciendo que me sonrojara al notar que él estaba en las mismas condiciones que yo, o sea, desnudo.

- ¡¿Qué, qué pasa?! – preguntó exaltado.

- ¡¡Pervertido!! – grité nuevamente mientras agarraba un libro que se encontraba sobre la mesita de noche y se lo estrellaba de lleno en la cara.

Soul cayó como costal de papas sobre la almohada, totalmente inconsciente, mientras que yo salía rápidamente de la cama y me tapada con la sábana. Mi cara estaba roja por la vergüenza y por el motivo de que frente a mí se encontraba el chico que amaba totalmente como Dios lo trajo al mundo.

Sin tiempo que perder, me encaminé hacia mi habitación.

Nota mental: Matar a Blair cuando regresara del cabaret… y a Soul tan pronto se despertara y se pusiera algo decente.

Kami-sama… ¿por qué a mí?

Continuará…


Oh yeah! No puedo expresar con palabras lo feliz que me siento, ¡sólo falta el epilogo y se termina el fic!, tantos meses de pelearme con Doña Inspiración… snif… creo que lloraré TwT

Gracias, de verdad, gracias a todos por sus reviews, ¡no saben que feliz me hacen!, pero eso sí, si quieren leer el epilogo para el viernes, tendremos que llegar a los 116 reviews. ¡Espero y les haya gustado el cap! ¡nos leemos!


¿Review?