Capítulo 9. Pequeños Sacrificios
—Por favor, disculpa a Gaara si te ha incomodado —se disculpó Kankuro con Shikamaru en nombre del pelirrojo, justo cuando el de Konoha se despidió de él tras anunciar que se marchaba. —Él no está acostumbrado a tener invitados —le dijo en un susurro tratando de ser amigable con el moreno, que esbozando una pequeña sonrisa cordial, respondió.
—Descuida, se que no es personal —le dijo estrechando su mano, y aunque Tenten puso los ojos en blanco ante el despiste de su amigo, el abogado no quiso sacarlo de su error…
—Sí, claro, no es personal —repitió aunque con un toque de ironía, mirando por breves instantes a Temari, que a espaldas del Nara, reprendió a su hermano con la mirada… hasta que el pelinegro se giró dispuesto a despedirse de ella también…
—Te acompaño a la puerta —ofreció rápidamente la rubia antes de que el muchacho dijera nada, y aunque por un segundo Shikamaru pensó en decirle que no era necesario, dando un paso apresurado la de chonguitos le dio un pequeño empujón.
—Anda, ve con cuidado- le pidió su amiga esbozando una gigantesca sonrisa, y aunque Temari también a ella la reprendió con la mirada unos segundos, la de morena ni se inmutó. —Que descanses Shikamaru —le deseó con una gran sonrisa Tenten, y aunque el de Konoha rodó los ojos ante aquella actitud tan obvia de su amiga, tan sólo asintió y siguiendo a su anfitriona, se encaminó hacia la salida.
Después de todo, él ya sabía de las intenciones de la castaña para emparejarlo con la hermana del Kazekage… y aunque desde el inicio había rechazado y agradecido las buenas intenciones de su amiga, al final de cuentas, él siempre terminaba haciendo dócilmente lo que sea que la novia de Kankuro planeaba… aunque según él, no por voluntad propia sino porque de alguna u otra manera ella lo había obligado a base de chantajes.
—Ten cuidado de vuelta a casa —escuchó de pronto la voz de Temari, que aunque había estado caminando a su lado no lo miró a la cara hasta que estuvieron ambos frente a la puerta principal de la casa… y de alguna manera, pudo notar algo inquietante en aquella mirada pero no dijo nada al respecto y a cambio sólo asintió.
—Claro —dijo, y tras uno o dos segundos, agregó: —gracias por invitarme, la cena estuvo exquisita —le agradeció imaginando que entonces su anfitriona le diría algo como «al contrario, gracias a ti por venir» y sin embargo ella respondió con otra cosa que lo desconcertó…
—Lamento haberte metido en aprietos —dijo de pronto sincera, mostrándose en verdad preocupada por la integridad física del muchacho a tal grado que acabó posando su mano sobre el antebrazo de él y presionándolo ligeramente... y ante aquel contacto, Shikamaru sintió una especie de corriente eléctrica a lo largo de su espina dorsal.
—Descuida... ya me lo compensarás después —susurró como atontado el muchacho, sintiéndose de pronto nervioso ante el contacto de la rubia que esbozando una pequeña sonrisa asintió.
—Supongo que sería lo justo —agregó ella, y tras unos segundos en los que ambos intercambiaron una larga y silenciosa mirada, el Nara repentinamente preguntó:
—¿Qué tal mañana? Podríamos ir juntos a comer…
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—Así que aquí te escondiste después de cenar…
Escuchando la tersa y comúnmente persuasiva de Kankuro en el interior de su estudio, el joven Kazekage se abstuvo de fijar su mirada en el rostro de su hermano.
—No recuerdo haberte dado el permiso para entrar en mi oficina —le dijo, leyendo todavía el contenido del urgente documento que minutos atrás le habían hecho llegar por medio del fax… y el abogado, sin quitarle la mirada de encima a su pelirrojo hermano, tan sólo esbozó una media sonrisa mientras se encaminaba hacia el elegante sofá de terciopelo que había hacia un costado, junto a una de las grandes ventanas.
—Esta casa también es mía así que no necesito de tus permisos hermanito —le retó el castaño, tomando asiento en el cómodo sofá y desviando entonces su mirada hacia la lámpara de cristal que pendía del techo unos segundos, dándole tiempo al otro de fulminarlo con la mirada mientras él fingía que aquello no le importaba… y dado que de cierta manera estaban peleados, el joven Kazekage no se anduvo con sentimentalismos.
—¿Qué demonios quieres Kankuro? —cuestionó bruscamente Gaara, conciente de que el castaño estaba ahí por que algo quería de él, y el de ojos avellanas, esbozando una pequeña sonrisa en su rostro, clavó entonces su mirada en las verdes orbes de su hermano y fue directo al punto.
—Temari va a ponerse furiosa cuando se entere que le has mentido y engañado —le dijo sin preocuparse siquiera en ocultar lo divertido que le parecía aquello.
—No se de que hablas —respondió serenamente el pelirrojo, negándose a hablar del asunto que muy a su pesar, sabía que era verdad, y arqueando exageradamente ambas cejas al tiempo que ampliaba un poco más su sonrisa, el castaño ironizó.
—¡No me digas! ¿Entonces tengo que creerme tu amistad con Matsuri, a quien por cierto, no dejaste hablar en toda la noche? —le dijo con evidente tono de burla y que le ganó una mirada fulminante por parte de su hermano, que sin embargo siguió sin comentar nada. —Vamos Gaara, si quieres que yo te lo crea, al menos deberías esforzarte un poquito más —le sugirió abiertamente, poniéndose de pie. —Después de todo, no puedes estar con ella todos los días para evitar que te desmienta y todo tu plan se vaya por la borda —le dijo, también sin ahondar más en detalles, y aunque por un segundo creyó que su querido hermano menor iba a mantener la fachada y lo iba a dejar ir, en el momento preciso en que el abogado le dio la espalda dirigiéndose hacia la puerta de la estancia, el ojiverde repentinamente le habló.
—¿No vas a decirle a Temari? —preguntó desconcertado y al mismo tiempo intrigado, ante lo cual el castaño esbozando una pequeña sonrisa satisfecha al saber que el Kazekage había mordido el anzuelo se medio giró para verlo…
—¿Porqué habría de hacerlo?— preguntó, a lo que el pelirrojo tras unos segundos en silencio en que meditó respecto a la pregunta, al final entrelazó ambas manos y apoyando los codos sobre la superficie del escritorio entornó sus ojos y miró con atención a su hermano mayor.
—Creía que estabas en mi contra —dijo reconociendo que la actitud de Kankuro estaba intrigándolo más antes de que su hermano le respondiera algo, preguntó. —¿Por qué cambiaste de opinión? Si no mal recuerdo, hace unos meses estabas furioso conmigo —le dijo y, suspirando, el abogado giró completamente para verlo cara a cara e introduciendo ambas manos en las bolsas de su pantalón le respondió…
—Temari me ha pedido que hablara contigo —le confesó. —No le gusta que estemos peleados y aunque sigo en desacuerdo con lo que sea que estés haciendo en contra de Shikamaru, no voy a hacer nada por evitarlo —le dijo, hablándole en parte con la verdad… y aunque durante unos segundos Gaara se mantuvo en silencio, asimilando lo dicho por su hermano, finalmente preguntó.
—¿Por qué? —quizo saber y el moreno esbozando nuevamente su sonrisa se encogió de hombros y le respondió.
—No es mi asunto… además tarde o temprano Temari va a enterarse — le dijo y sin esperar una respuesta por parte del Kazekage, el joven abogado se dio media vuelta y salió del despacho, satisfecho con lo que había logrado…
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—Entonces, Shikamaru te invitó a salir —repitió en voz baja Tenten, con su atenta mirada fija en los verdes ojos de su cuñada, que elevando la vista al techo, asintió tratando de ignorar en vano la amplia, satisfecha y pícara sonrisa de su mejor amiga.
—Si, eso fue lo que dije —le respondió, casi arrepintiéndose de haberle contado aquello a la morena, que sin poder ocultar la emoción que sentía al menos se estaba conteniendo de hacer un alboroto por aquello.
—Y entonces saldrán mañana en la tarde —de nuevo quiso la morena confirmar lo que su amiga había dicho, esperando pacientemente a la reacción de Temari, que echando un vistazo a su alrededor alejó a su amiga todavía un poco más del pasillo y de nueva cuenta asintió…
—Sí, mañana a las 2, saldremos a comer a un restaurante que hay cerca de la oficina —volvió a repetirle los detalles a su amiga a quien volvió a ver a la cara y al encontrarse todavía con aquella amplia sonrisa y esos ojos brillantes súper emocionados, la rubia no pudo mantenerse por más tiempo fingiéndose tranquila. —Tenten ¿puedes creerlo? A pesar del riesgo que eso implica ¡acepté salir con él! ¿Qué está pasando conmigo? —dijo, mostrándose entre preocupada y alarmada, lo cual hasta cierto punto dado el asunto que se traía entre manos, era algo completamente normal… y sin embargo la morena más enfocada en lo que verdaderamente significaba aquello, tratando de calmarla disminuyó ligeramente su sonrisa y mirándola con comprensión y un toque de dulzura le respondió.
—Lo que está pasando amiga es que Shikamaru te gusta, te gusta tanto que sin importar lo que pueda suceder, tú sólo quieres estar con él —le respondió… y aunque la de coletas se mantuvo en silencio, tan sólo mirando a su amiga a la cara, unos pocos segundos después bufó con molestia y lo negó.
—Por favor Tenten, no seas absurda — le dijo rechazando por completo aquella idea, pero su amiga que conocía demasiado bien a la rubia insistió sabiendo que aunque en ese momento se negara a reconocer sus sentimientos, tarde o temprano iba a acabar aceptándolos.
—¡Pero si no es ningún absurdo! —le dijo muy segura de si misma y sin embargo, antes de poder agregar algo al escuchar ambas los pasos en el pasillo de inmediato guardaron silencio y miraron al otro lado del comedor en donde Kankuro apareció.
—¿Estás lista? —preguntó el muchacho entrando en la sala, mirando tranquilo a su novia que sonrió y se levantó de la silla en que estaba para camina hasta él.
—Claro —le dijo y la rubia también se levantó.
—Vayan con cuidado —les dijo, y su hermano haciendo una seña con la mano que indicaba que él la llamaría después, los vio marcharse en silencio antes de volver a sentarse en su silla y comenzar a jugar con los restos de la natilla que durante la cena no se había podido terminar, dándole vueltas y vueltas a lo que Tenten había dicho pero negándose a aceptarlo una vez más…
Después de todo, a ella no podía gustarle en serio ese vago… ¿verdad?
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Respondiendo distraídamente uno de los crucigramas que se había encontrado en el periódico a la mañana siguiente, Matsuri, sentada en la silla detrás del escritorio que fungía como su oficina y como la recepción de la dirección general de embajadas de Konoha, esperaba ansiosa la llegada de su superiora.
Aquello era, por supuesto, su deber y obligación: a final de cuentas era una empleada más en aquel lugar… y sin embargo, tras la cena de la noche anterior a la que había sido invitada, la chica de cabellera castaña sentía que había dado un paso más en cuanto a su relación con la jefa, lo cual sin duda le brindaba ciertas esperanzas referentes a su vida personal que la tenían comiendo ansias…
Después de todo, durante los casi cinco años que tenía trabajando como asistente personal de Sabaku No Temari, la joven de cabellera castaña había soñado frecuentemente que, al igual que la anterior embajadora de Konoha en Suna -es decir la señorita Tenten-, ella se ganaba la confianza absoluta de su superiora, y tras convertirse en íntimas amigas, la rubia le permitía salir con el mismísimo Kazekage, quien por supuesto, había cautivado y robado el corazón de la asistente desde el primer momento en que lo vio…
Y aunque hasta el momento, la relación que sostenía la jovencita con su jefa era puramente laboral, dando por buena señal la invitación de la noche anterior, la ansiosa chica esperaba que a partir de ese momento la situación cambiara para mejor…
Sino, ¿por qué su jefa la habría invitado a aquella cena tan especial?, se preguntó como por centésima vez la ansiosa muchacha mientras esperaba, y sin embargo, antes de que en su mente se formulara de nuevo la respuesta que ella misma se había preparado entusiasmada, el timbre del ascensor de escuchó, y ella, dejando de inmediato el crucigrama, se puso rápidamente de pie, dispuesta a saludar con su mejor sonrisa a su jefa… que sin embargo no apareció en el elevador…
—Shikamaru san —no pudo evitar balbucear sorprendida, parpadeando incluso un par de veces más como para comprobar que su presencia en la oficina a aquellas horas era realidad… y como el muchacho no desapareció mientras le saludaba y avanzaba, recobrando la compostura tomó el fajo correspondiente de papeles y se lo tendió. —Su café estará listo en unos minutos más, no lo esperaba tan temprano —le dijo a modo de disculpa por no tenerle también la taza de café de siempre lista, más el muchacho sin darle importancia asintió.
—Descuida, vendré por él después —le dijo, recibiendo los papeles y tras echar un rápido vistazo a la oficina de la jefa, volvió de nueva cuenta su oscura mirada a la muchacha a quien le pidió un favor. —Cuando llegue Temari, ¿podrías decirle que aún no he llegado? Yo me encargaré de visitarla después —le pidió, y la muchacha gentilmente asintió.
—Por supuesto, pierda cuidado —dijo y tras pronunciar un agradecimiento el embajador de Konoha tranquilamente se marchó a su oficina, dejando nuevamente a solas a la asistente que con curiosidad notó que el joven Shikamaru estaba actuando extraño…
Después de todo, aquella era la primera vez que el pelinegro llegaba tan temprano a la embajada… pero antes incluso de que pudiera formular siquiera una sola hipótesis, el timbre del elevador nuevamente se escuchó y la jovencita vio aparecer a su jefa, quien nada más poner un pie fuera del elevador tranquilamente la saludó.
—Buenos días Matsuri, ¿tenemos pendientes para hoy? —la jefa preguntó, encaminándose directamente hacia su oficina y la asistente, cayendo en cuenta demasiado tarde que Sabaku no Temari ya se encontraba ahí, con torpeza tomó el fajo de papeles pendientes y la siguió.
—Únicamente la reunión de las 11 con la embajadora de Oto, la señorita Karin —le recordó eficientemente y la ojiverde recibiendo los papeles asintió.
—Entonces puedes retirarte, por favor que nadie me moleste mientras ella está aquí —le pidió, y aunque la castaña estuvo a punto de abrir la boca y agregar algo más, al escuchar el teléfono de su escritorio sonar asintió se apresuró a salir de la habitación.
—Trabajo es trabajo —sabiamente se recordó a sí misma la muchacha, dejando pasar la oportunidad de agradecer a su jefa por la invitación de la noche anterior, y aunque ciertamente no le causaba la menor gracia el que la hubiera interrumpido justamente cuando estaba por armarse de valor, modulando su voz para sonar lo más amable posible, descolgó el teléfono y contestó. —Dirección General de Embajadas en Suna, ¿en qué puedo servirle? —dijo con tono cordial, y sin embargo la voz que escuchó al otro lado de inmediato la desubicó.
—¿Matsuri? Buenos días, habla Gaara —le escuchó hablar con total claridad… y la castaña, sintiendo repentinamente las piernas como de gelatina y el rostro azorado, abrió y cerro la boca un par de veces antes de poder volver a hablar.
—Ga… ga… ¿Gaara sama? —repitió incrédula, y el muchacho al otro lado de la línea confirmó.
—Si, quería invitarte a comer esta tarde, ¿puedes? —dijo el muchacho, usando su tono de voz serio de siempre… y no obstante eso, Matsuri mucho más emocionada, aceptó de una manera tan efusiva que hasta al Kazekage le pareció que no cabía en sí de felicidad.
—¡Sí, sí, por supuesto, sería todo un honor —dijo la castaña, conteniéndose apenas para no gritar…
Y el pelirrojo desde su oficina, masajeándose con suavidad el entrecejo le prometió que pasaría por ella poco antes de las dos mientras se recordaba mentalmente a sí mismo que aquel encuentro sería un pequeño sacrificio para no levantar sospechas en su hermana, sobre la amistad que se suponía que mantenía con Matsuri…
Y aunque me excedí un poquito en cuanto al tamaño que se supone que tendría éste capitulo, estoy segura de que ustedes mis lectores me lo agradecerán, porque siempre quieren que escriba mas y más, jajajaja xD
Pero bueno, no saliéndonos del tema díganme, ¿qué les pareció la continuación?
Personalmente, mi parte favorita fue a inicio del capítulo, esa en donde hay interacción de Temari y Shikamaru, y él finalmente la invita a salir…
En fin, de antemano agradezco a todos los que leen el favor de su atención, les deseo un muy buen fin de semana, cuídense mucho, nos leemos después! nOn
