Adam: 13 años
Sam: 16 años
Dean: 20 años.
Sam estaba muerto, se había pasado la noche teniendo pesadillas. Y no había podido descansar bien. John dormía aun en su lado de la cama. Aquel motel, no estaba mal. La habitación era limpia, amplia y el papel de las paredes no parecía haber sido puesto hacía ya un par de décadas por un decorador ciego de crack. Sam miró por enésima vez el reloj de la pared. Las siete menos veinte. John había dicho que dormirían hasta las ocho y media. Después el iría a la biblioteca y al ayuntamiento, con la excusa de estar haciendo un trabajo para la escuela, o algo así, pediría ver los antiguos planos urbanísticos del pueblo. E intentaría encontrar donde descansaban los restos de los 17 suicidas y algo más de los Feishoes.
Menos cuarto. Sam comenzaba a pensar que ese reloj estaba estropeado. Se miró el reloj que llevaba en la mano, el reloj estaba perfectamente. Agarró el teléfono de la mesita y se puso a escribir mensajitos a Rebbeca. Pero no hubo respuesta, la chica debía de estar aun durmiendo. La echaba de menos. El olor de su pelo, que parecía siempre recién lavado. El tacto de su piel de terciopelo y el sabor de sus labios. Sam, apartó esos pensamientos de su mente no es bueno tener ese tipo de pensamientos cuanto tu padre duerme a unos centímetros de ti. Sam empezó a pensar en cosas menos agradables. ¿Cómo le iría a Adam con Dean? O mejor dicho ¿Cómo le iría a Dean con Adam? Miró de nuevo el reloj. Seguro que ahora estarían duchándose o ya de camino a casa de Bobby. Ojala su padre, hubiera pasado de ese trabajo. Vale, parecía simple, pero, ¿Por qué no podía haber llamado a uno de sus amigos que también eran cazadores? John y su maldita manía de hacerlo todo él. Su manía de mantenerlos apartados de todo y todos. Sam no quería ni pensar cómo sería ahora "Mr. Desconfía de todo y de todos" después que aquel monstruo les había engañado a y les había hecho creer a todos que era su hijita. Sam no podía más se fue al lavabo a mear y a estirar un poco las piernas, el colchón de la cama le empezaba a ser molesto a más no aguantar.
Sam tomó una larga ducha, ahora que eran tantos en casa, ese era un lujo que no podía tomarse. Cuando salió, de la ducha, su padre ya estaba en píe, viendo las noticias por la televisión.
- ¿Has dormido algo?
- Si, solo es que estoy acostumbrado a levantarme más temprano, debe ser una especie de despertador interno (Sam le dijo de forma casual y sonriéndole).
- Sammyyyy (alzando la ceja) Hemos dormido en la misma cama, y cada vez que me despertaba tú estaba despierto (dijo sonriéndole también. John no estaba de mal humor, solo quería saber que desvelaba a su hijo).
- Lo siento, no pensé que te darías cuenta (disculpándose pero sin perder la sonrisa de la cara). ¿Desayunamos aquí o fuera? ¡Tengo un hambre!
- No me cambies de tema Sammy (riéndose, John estaba convencido que sus hijos pensaban que tenía Alzheimer y que era incapaz de recordar lo que le decían tres minutos antes) ¿Qué pasa?
- No lo sé (encogiéndose de hombros) un mal presentimiento.
- Bueno, ahora iré a echarle un vistazo a la casa. Y después prepararemos todo lo necesario para acabar con el poltergeist ese.
- ¿solo? Seguro que no prefieres que te acompañe (Sam parecía preocupado).
- Hijo. (Apaciguando a su hijo) Solo es una ronda de reconocimiento, no voy a hacer nada. Tú ve a buscar la localización de esos restos.
- La biblioteca y el ayuntamiento abren a las nueve. Podríamos ir ahora y (Sam dijo tímidamente, John estaba de buen humor quizás cediera en eso pero John le interrumpió antes que pusiera acabar la frase)
- Samuel (aun calmado pero utilizando un tono de advertencia para que no insistiera), hijo. Jeff me ha dicho que el Poltergeist solo se manifiesta por la noche. Así que no sufras. Y haz lo que te he ordenado ¿vale? (John utilizaba un tono suave, bastante agradable. Muy alejado al tono marcial que le tenía tan acostumbrado).
- si, señor. Pero ten cuidado ¿ok?
- Siempre (sonriéndole y removiéndole el pelo) venga, vamos a desayunar algo, yo también tengo hambre.
- Papaaaaaaaaaaa. Que me acabo de peinar (zafándose de la presa de su padre).
- jajaja . Me ducho en 5 minutos y vamos a la cafetería creo que ya huelo los huevos revueltos y el café (haciendo como que olisqueaba algo muy agradable).
- Eres peor que Dean (riéndose).
- jajaja 5 minutos (John se metió en el baño).
John se fue a duchar y. Sam aprovechó para retomar su lectura, estaba leyendo un poco de "The grapes of Wrath" que esa noche cuando iban de camino al motel se había encontrado en la furgoneta de su padre.
John des de que Sam aprendiera a leer siempre llevaba un par de libros en la guantera. Algunos se los había leído tantas veces que había parágrafos que Sam se sabía de memoria. Pero de vez en cuando, John veía en algún rastrillo algún libro casi regalado y los reemplazaba. Aquel no era el caso, pero cuando Sam lo vio la noche anterior no lo reconoció, pensó que era uno de esos libros de rastrillo. Fue esa madrugada, mientras estaba tumbado en la cama intentando quedarse dormido, que se quedó mirándolo fijamente.
Ese era el último libro que le habían hecho leer a Dean en la escuela. John y Dean tuvieron una de las grandes broncas por culpa de ese libro. A dos meses para graduarse del instituto, Dean decidió relajarse con lo de los estudios y dedicar cada vez más y más horas a la caza. John no había dicho nada, es más, Sam podía jurar que John estaba encantado con su soldadito. Pero eso fue hasta que un buen día un profesor de Lengua muy cabreado llamó a John, explicándole que ya le había aplazado a Dean tres veces el plazo de entrega de la recensión de ese libro. Y que si tenía que aplazársela una vez más, no le dejaría graduarse con el resto de sus compañeros en Junio. Y tendría que esperar hasta Agosto para graduarse, tras terminar las clases de recuperación de verano.
Dean, en vez, de agachar la cabeza y aceptar la bronca, como siempre solía hacer. Plantó cara a su padre. Sam estaba flipando, por aquella época él era él único que se enfrentaba a su padre. Él era el mal hijo, el insubordinado, él problemático. Cómo si ser buen estudiante y querer aspirara a más en la vida fuera malo. John Y Dean discutieron durante horas sobre la necesidad de acabar los estudios, acatar órdenes, y que ser responsable y maduro no tenía nada que ver con la edad que pusiera en su licencia de conducir. Ahora que Sam estaba leyendo el libro, entendía menos a su hermano. Aquel libro estaba muy bien. No le hubiera costado nada leérselo y hacer la recensión. Pero a Dean le costó muy caro descubrirlo.
De repente le vino un flash a la cabeza. Ese mismo libro volando hacía la taza del lavabo de un baño roñoso. Y justo a continuación recordaba a John furiosísimo agarrando fuertemente del bíceps a Dean y obligando a Dean a recoger el libro del lavabo y cerrando la puerta del baño con tal fuerza que casi desencajó la puerta de sus goznes. Lo que oyó a continuación a través de aquella puerta fue algo que Sammy hacía años que no oía.
Dean se leyó ese libro en un tiempo record y se lo leyó de píe. Los siguientes dos meses que faltaban para graduarse Dean no acompañó a John ni a una cacería. Aquella fueron las primeras veces que John y Sam fueron de caza solos sin Dean. Y dos años después, ahí estaban los dos solos, de nuevo, Sam pensó mientras le recorría un escalofrío y dejaba un papelito dentro de "The grapes of Wrath" para retomar la lectura más tarde.
John salió del cuarto de baño, duchado y vestido. Se sentó en la cama y se puso las botas, estaba preparando la bolsa cuando de repente el teléfono de John que estaba aun en la mesita de noche sonó.
- papaaaaaaaaaaa el teléfono (3 timbres y colgar, tres timbre y colgar de nuevo. Será Dean, pensó Sammy).
- Hola Bobby. (sonriendo, Sam se sentó en la silla delante de su padre intentando oír algo de la conversación) Si, nos llevo un rato pero dimos con la tumba. ¿Está todo bien? (mirándose el reloj) ¿Llegó ya Dean? ¿Adam también? ¿Qué te parece el niño? ¿Un buen idiota? ¿Ya te ha dado problemas? Déjame que hable con él. ¿Seguro? Ok. ¿Me puedes mirar algo más sobre el dios pagano ese que adoraban esos tipos?(le hizo una señal a Sam para que le acercará su diario. Sam se lo dio y buscó en una de las notaciones) ¿Bhao Khandan? ¿Crees que lo tendrás antes de esta noche? Te debo una. (Sonrió de nuevo y levantó el pulgar a Sam, para indicarle que si) De Tequila de 15 años ¿no? (riendo. Sam también rió al pillar de lo que estaban hablando) Déjame que hable con ese idota de mi hijo pequeño (Sam le sonó raro, hasta ahora cuando John decía eso siempre se refería a él) . Hola Adam. Parece que has dejado una gran primera impresión en mi viejo amigo Bobby. (John se veía frío pero no sonaba enfadado) ¿Te había dicho o no te había dicho que te comportaras con Bobby? Pues Bobby no sonaba como si te estuvieras comportando.(John estaba utilizaba un tono muy paternal) Más vale que no tenga más llamadas de Bobby para quejarse de ti. O no te va a gustar nada las consecuencias ¿Lo has entendido, Adam? Así me gusta. Ahora te disculparás con Bobby y le enseñarás tus mejores modales. Y quiero que le pidas que te ponga algunos ejercicios de latín, aparte de los que yo te he dejado. (John subió un poco la voz y se puso un poco tenso) No nada de peros. No quiero que te pases el día holgazaneando. Y antes de comer quiero 50 flexiones 50 abdominales y 50 sentadillas. ¡ADAM! ES UNA ORDEN. OBEDECE. (Sam dio un respingo en la silla) Niñito ya estás dejando ese tonito de inmediato. ¡Dile a Dean que se ponga! ¡Ahora Adam! Adam, no tengo tiempo para estas niñerías. ¿Adam? ¿Adam?
John se quedó mirando el teléfono estupefacto. El niño acababa de colgarle. No podía ser, debía haberse cortado la línea, o algo. Ninguno de sus hijos es tan estúpido ni grosero como para colgarlo y dejarlo con la palabra en la boca. John volvió a llamar a Bobby.
- Bobby? Todo bien ¿Se ha cortado? ¡QUÉ! ¡ESE MOCOSO ME HA COLGADO! Dile que se ponga al teléfono, ¡Ahora mismo!(John rugió, Sam que había estado mirando a su padre como iba poco a poco acelerándose se encogió de miedo instintivamente) ¡Adam Francis Winchester si sabes lo que te conviene agarraras ese maldito teléfono! Bobby, déjalo. Está ahí Dean ¿Vedad? Llámalo quiero hablar con él (John esperó a que Dean se pusiera al teléfono. Miró a Sam).
- No sé que demonios le pasa a tu hermano. ¡Me ha colgado! Ayer cuando hablamos parecía una mosquita muerta y ahora me hace este desplante. ¡Si ese mocoso cree que porque no esté ahí, puede comportarse como un auténtico capullo, se equivoca y mucho! (John escuchó a su hijo al aparato) Hola Dean. Lo siento pero recuerdas de lo que hablamos antes de que me fuera. Pues creo que vamos a tener que replanteárnoslo. Ese maldito malcriado de tu hermano no tan solo le ha faltado al respeto a Bobby sino que a mi también, y me ha colgado dejándome con la palabra en al bocas. ¿Creo que ya sabes lo que te toca, no? Recuérdale que cuando yo regrese el jueves, nada más llegar, tendremos unas palabras él y yo. Hijo, no menos de 50 chirlos con el cinturón (Sam puso cara de horror). Llamaré a la noche antes de irnos a casa de Jeff para comprobar como ha ido todo (John colgó y empezó a respirar hondo para intentar calmarse)
