16/09/2009
Muchísimas gracias por vuestros comentarios. ¡Olé olé!
Respondiendo a uno de ellos: "vaguear" es hacer el vago, no dar ni palo al agua, estar tirado a la bartola, es decir, no hacer nada de nada de nada...
Si tenéis más dudas con respecto a la jerga española, me lo decís y os responderé con mucho gusto. Por si acaso, también os voy a aclarar que Epi y Blas son dos personajes de Bárrio Sésamo (Sesame Street) que a menudo conversaban en la cama de forma más o menos estúpida. Creo que en otros países se llaman Beto y Enrique, no sé (Naruto piensa en ellos en algún capítulo anterior cuando Sasuke se queda a dormir en su casa)
No os entretengo más. Ahora, ¡a leer bajo vuestra propia responsabilidad!
10
Al tercer acelerón, Naruto decidió agarrarse a la cintura de Sasuke para no convertirse en puré. Todo había pasado demasiado rápido y ahora el moreno conducía a todo lo que daba la moto, frenando y acelerando bruscamente mientras murmuraba cosas que Naruto no podía comprender por el casco y por la velocidad, pero estaba seguro de que tenían que ver con Sakura. Después de su última sesión de sexo light –lo había llamado así en un alarde de originalidad–, Sasuke había encendido el móvil, que llevaba toda la mañana cargando, y se había encontrado con doce llamadas perdidas de Sakura de la noche anterior y dos de Gaara, además de un mensaje del segundo que decía "Llámame en cuanto leas esto". Así había sido, y Gaara le había explicado que Sakura había sido ingresada en el hospital la noche antes por haberse pasado con la bebida, pero que ya estaba en casa y no dejaba de preguntar por él. No había hecho falta nada más. Sasuke había colgado dejando a su amigo con la palabra en la boca y había salido a toda prisa, arrastrando a Naruto con él. Por eso ahora conducía como un kamikaze esquivando coches y saltándose los semáforos en ámbar, con un chico rubio fuertemente agarrado tras él, que no dejaba de preguntarse si ese comportamiento del moreno respondía simplemente a una amistad sin más.
Cuando llegaron, dejaron la moto aparcada en la puerta del piso y Sasuke llamó al portero. Contestó uno de sus amigos. Al entrar, un fuerte olor a marihuana les dio en la cara.
–¿Quieres pasar a verla conmigo?
–No, prefiero esperarte aquí, ¿vale?
Sasuke asintió.
Sakura estaba recostada en la cama. Cuando lo vio entrar, bajó la cabeza. Lo conocía muy bien y sabía que no iba a echarle ningún sermón ni nada parecido, pero de alguna manera, se sintió avergonzada. Él se acercó y se sentó en el borde de la cama.
–¿Cómo estás?
–He tenido días mejores –su voz sonaba como rasgar un trozo de seda con unas tijeras.
–Joder, ¿en qué estabas pensando? –no sonó como un reproche, sino como una de esas preguntas que no se dicen, pero que se piensan cuando alguien que te importa hace alguna tontería.
–En ti…
–Sakura…
–Lo siento, de verdad –volvió la cara mirando hacia otro lado–. No me sentía muy bien. Necesitaba hablar con alguien. Yo… te estuve llamando y… tú… tú estabas con Naruto, ¿verdad?
Él asintió.
–Has pasado la noche con él…
Volvió a asentir. Sabía adónde quería llegar. Gaara se lo había dicho cientos y cientos de veces. Que aquello no estaba bien, que tenía que cortar de raíz ese tipo de relación si ambos querían seguir adelante de una vez por todas, pero le resultaba muy difícil hacerlo. Sakura era su amiga y, durante algún tiempo, había sido mucho más que eso. Aún así, las circunstancias en las que se encontraba ahora y los sentimientos por cierto chico le obligaban a hacer lo que hacía tiempo debería haber hecho, aceptando las consecuencias que, de seguro, aquello iba a ocasionar. Miró de forma inconsciente hacia la puerta y al volver a mirar a Sakura, vio esa sonrisa triste que tan poco le gustaba.
–No has venido solo... Naruto está ahí fuera, ¿no? –cogió un cigarro de la mesilla de noche, pero él se lo quitó de la boca.
–¿De verdad tienes ganas de fumar ahora?
–Sólo un par de caladas.
Sasuke encendió el cigarro y se lo devolvió, pero en cuanto ella le hubo dado el par de caladas, se lo volvió a quitar.
–No se parece en nada a ti, lo sabes…
Sasuke se encogió de hombros, fumando de aquel cigarro como excusa para no seguir hablando. "Tal vez sea por eso por lo que me gusta tanto estar con él". Sakura se hundió más en la cama y sonrió, agarró a Sasuke por la camiseta y lo acercó a ella. Él sorteó la situación dándole un beso en la cara.
–Descansa.
–Sí –había captado la indirecta–, tengo sueño y, además, debo tener un aspecto horrible.
–Estás guapísima, como siempre –salió de la habitación. Naruto estaba en el pasillo, apoyado sobre la pared–. ¿Dónde están mis amigos?
–Están en el salón. ¿Cómo está Sakura?
–Bastante bien, no te preocupes...
–¿Y tú cómo estás?
–Espera aquí un momento.
"Bonita manera de esquivar la pregunta". Siguió apoyado en la pared, mirándose las zapatillas mientras Sasuke, probablemente, se despedía del resto. No le había gustado la forma de mirarlo, ni esa contestación tan parca y, mucho menos, la expresión que traía después de hablar con ellos y el 'Vamos, te llevo a tu casa' que le acababa de soltar.
–¡Sasuke!
Escuchó la llamada de Gaara, que sonaba a rabiosa advertencia. Naruto miró a Sasuke, pero ya se encontraban fuera del piso y éste simplemente cerró la puerta con cara de pocos amigos antes de comenzar a bajar las escaleras sin tomar en cuenta al rubio que lo seguía con la inquietud recorriéndole la piel.
.
ooOoo
.
–Nos vemos.
–Claro –Naruto cerró la puerta de su casa y se dejó caer al suelo resbalando la espalda por ella. Sasuke no había abierto la boca en todo el camino, ni le había mirado a los ojos. A veces era tan fácil de leer… y tan difícil de alcanzar. Entendía su preocupación, pero no el hecho de que lo dejara de lado. Se suponía que eran amigos, ¿no? No quería explicaciones, lo único que buscaba era que Sasuke supiera que él estaba allí, incondicionalmente, para lo que quisiera. Y que no iba a juzgarlo. Cerró los ojos dejando caer la cabeza sobre sus piernas flexionadas y suspiró. "Estúpido Sasuke".
.
ooOoo
.
Ya en su casa, Sasuke se tiró en el sofá. Vio un trozo de hachís encima de la caja que hacía las veces de mesa y decidió que aquel era un momento perfecto para fumarse un porro. Mientras fumaba, una frase le vino a la cabeza: 'Pero Alicia ya se había acostumbrado tanto a esperar que no sucedieran más que cosas insólitas que le parecía muy aburrido y estúpido que la vida siguiera como siempre...' La repitió en voz alta y estiró el brazo para coger el teléfono, pero finalmente no lo cogió. Tenía la cabeza demasiado llena de conversaciones interesantes y otras más estúpidas; llena de cosas, simplemente, así que sólo se dejó vencer por el sueño tras apagar la colilla en el cenicero.
.
ooOoo
.
Sintió la vibración del móvil en el bolsillo y lo sacó de mala gana. "¿Sakura?"
–Hola.
–Hola. Sasuke, ¿estás ocupado?
–No. Oye, ¿te ocurre algo?
–No, bueno, es sólo que todos se han ido ya y no me apetece estar sola esta noche. ¿Te importaría hacerme compañía?
–Claro. Ahora voy para allá.
Colgó el teléfono y se levantó del sofá pesadamente. Cualquiera diría que ese chico llevaba el peso del mundo sobre los hombros. No había pensado que esto sería tan precipitado, pero ahora que se le presentaba la oportunidad no podía desaprovecharla de ninguna manera. Dejaría las cosas claras, no sólo por su bien, sino también por el de ella. Principalmente por el bien de ella.
No tardó demasiado en llegar a la casa de Sakura. La puerta estaba entornada, así que la abrió y entró.
–¿Sakura?
–¡Estoy en el salón!
Sasuke atravesó el pasillo.
–¿Cómo te encuentras?
–Muy bien, ¿lo ves? –levantó un brazo y lo dobló como hacen los atletas para enseñar los bíceps.
–Sí, ya sé que eres muy fuerte.
–¿Por qué no te sientas aquí y hablamos un poco? Toma, te he preparado algo de beber –cogió un vaso de la mesa y se lo dio.
Sasuke lo aceptó y se lo bebió de un trago. "Relájate. No puede ser tan difícil".
–¿Quieres otro?
–Claro, ¿por qué no? Pero no te levantes, ya sé dónde están aquí las cosas, no es la primera vez que vengo, ¿verdad?
–Verdad. Hay hielo en el congelador, si quieres.
–¿Te traigo algo?
–No, gracias.
Al momento, volvió con otro whisky y se sentó al lado de Sakura.
–Me gusta que estés aquí. Te he echado de menos.
–Nunca me he ido.
–Sabes a lo que me refiero. Sueles desaparecer cuando tienes un rollo y tal, pero nunca habías estado tan desconectado. Siempre habías estado ahí para mí y ahora…
–Ahora sigo estando aquí.
–Pues demuéstramelo –se acercó a Sasuke y lo besó en los labios, sentándose a horcajadas sobre él mientras le subía la camiseta.
–Sakura, esto no…
–Sé a qué has venido esta noche –hablaba intercalando las palabras con besos en el cuello y en el pecho–. Lo sé, en serio. Te conozco demasiado bien. Tan sólo quiero despedirme de ti como se merece. Creo que es justo.
Se dejó besar. Su cuerpo reaccionaba acostumbrado a sus caricias. Se sentía terriblemente mal, culpable. Se sentía como un verdadero asco, pero no hizo nada por evitarlo. Estiró el brazo hasta la mesa para coger el vaso de whisky y se lo bebió otra vez de un solo trago, dejándolo en su sitio. A partir de ese momento, todo lo demás resultó confuso en la mente de Sasuke.
.
ooOoo
.
A la mañana siguiente, se despertó con una resaca enorme. A ese vaso lo habían seguido varios más. Sakura estaba tumbada en la cama, a su lado, desnuda. "Joder, soy gilipollas. Mierda". Se levantó tratando de no despertarla y buscó por el suelo su ropa, pero lo primero que se encontró, al lado de la cama, fue la botella de whisky vacía y un par de condones usados. "Al menos no la he cagado del todo".
–Sasuke, ¿qué haces, qué hora es?
–Alrededor de las doce.
–Acércate.
Él se puso los pantalones y los calcetines lo más rápido que pudo. No encontró los calzoncillos; y la camiseta, si no recordaba mal, debía estar en el salón. Después se sentó en la cama de nuevo.
–¿Qué ocurre?
–Nada. Oye, no tienes de qué preocuparte. Ambos sabemos que esto sólo ha sido sexo. Será nuestro pequeño secreto. El último –Sakura cogió la sábana y se la enrolló.
–¿Y eso te parece bien? –su amiga llevaba años detrás de él y, en la mayoría de las ocasiones, el culpable de ese comportamiento había sido él mismo. Cada vez que se cansaba de alguna tía, después de haberse acostado varias veces con ella y haberse dado cuenta de que no tenía ningún sentido seguir, volvía a Sakura. Sabía que Gaara hubiese sido duro y cruel con él, sabía que eso hubiese sido lo mejor, pero Sakura lo quería de una forma servil, lo dejaba caer y simplemente se hundía con él. Y en esos momentos, cuando se sentía el ser más insignificante de la Tierra, el hecho de que hubiera alguien que lo siguiera sin condiciones le hacía sentir bien. Eso, hasta que se daba cuenta de lo que estaba haciendo, aprovechándose de unos sentimientos distorsionados para sentirse mejor consigo mismo. Entonces se odiaba a sí mismo por encima de todas las cosas, se sentía tan repugnante que incluso le daban arcadas. Y volvía a beber y a salir con cualquier tía que pensara que él era genial, que era el mejor y que su compañía y el hecho de que se hubiera fijado en ella eran todo un privilegio.
–Estoy acostumbrada… –se encogió ligeramente de hombros con un gesto de resignación.
–Sakura, lo siento mucho. De verdad, espero que algún día puedas perdonarme –se había girado hasta darle la espalda y ella sólo lo miraba desde atrás, sentada también en la cama. El dolor de cabeza parecía aumentar por momentos.
–No hay nada que perdonar. Siempre he querido ser tu centro de atención, que te fijaras tan solo en mí. Tampoco he jugado limpio. Sabía que te sentirías culpable en este tipo de situaciones y que te obligarías a ti mismo a cuidar de mí sintiéndote responsable de todo –se acercó más a él y lo abrazó por la espalda con fuerza–. No eres el responsable de todo lo que ocurre a tu alrededor. La gente es libre de decidir. Nunca me has apuntado con un arma.
Sasuke agarró los brazos de su amiga y apoyó en ellos la mejilla, doblando la cabeza hacia ella.
–Gracias –cerró los ojos respirando hondo y dejándose abrazar. Gaara le había dicho la tarde anterior que Sakura pensaba marcharse de la ciudad e ir a vivir de nuevo con sus padres. El cambio de aires le sentaría bien, estaba seguro de eso. También le iba a sentar bien alejarse de él…–. Espero que seas muy feliz. Te lo mereces –se soltó del agarre de su amiga y la abrazó con toda la ternura de que era capaz, besándola en la mejilla justo antes de separarse completamente y dirigirse a la salida–. Cuídate.
–¡Sasuke!
–¿Hm? –contestó sin girarse, cuando ya iba saliendo por la puerta.
–Tú también lo mereces –"espero, de verdad, que lo consigas, Sasuke… No puedes hacerte una idea de cuánto lo envidio…"
