Capítulo 10 – El regreso de Tom y todo lo que eso conlleva.
—¿Qué te hace suponer eso? —dijo cautelosa, midiendo sus palabras.
Lo que le había dicho Malfoy sólo confirmaba sus sospechas, pero no estaba segura de querer compartir lo que sabía con él.
—Lo sé.
Había tanta determinación en su mirada que a Hermione realmente le costaba dudar de él. Podía verlo tan cambiado y aun así jamás confiaría en el.
"La guerra… ¡La maldita guerra!"
—Nos ha cambiado a todos —dijo en un susurro mientras bajaba la mirada.
—¿Qué has dicho?—dijo Malfoy, acercándose a ella.
Hermione permaneció unos momentos más en silencio, recordando tantas cosas, pero la cercanía del Slytherin la sacó de sus pensamientos.
—Oye, Granger, sé que no me crees. Si fuera tú, no me creería a mí mismo, pero sé que estoy en lo cierto, ha llegado desde el infierno sin boleto de regreso.
Malfoy había cambiado mucho en los años que habían pasado. A Hermione le parecía que el rubio había crecido un poco más. Se había dejado crecer la barba sólo alrededor de la barbilla, lo que ahora le daba un aire maduro. Pero era su mirada lo que la hacía sentir que ya no era un idiota. Se había quebrado el hielo que cubría sus hermosas pupilas, y lo había hecho de la peor manera.
—Supongamos que te creo… ¿Qué planeas? No somos lo suficientemente fuertes para detenerlo.
—Debemos reunirlos, a todos, a los pocos que quedan de nuestro lado. Debemos pedir ayuda a los fuertes. Busquemos a Potter. Arregla las cosas con Weasley. Debemos enfrentarlo.
En ese momento la delegada del colegio Hogwarts se quedó sin aliento. No sabía si sería capaz de enfrentarlo.
—Déjame pensarlo, Malfoy. Aun no sabemos si de verdad es quien tú insinúas. Esperemos a que regrese y veremos que hacer.
De repente vio confusión en su mirada y la chica entendió que aquel rubio que ahora daba la vuelta y partía sin mirar atrás, se había acercado a ella con toda la confianza del mundo.
En ese momento su reloj de pulsera comenzó a emitir un ruido monótono y molesto, anunciándole que su guardia por los pasillos había terminado. Caminó cansada hacia su torre, donde se quitó la capa y simplemente se sumergió en su cama.
"¿Qué voy a hacer? No somos nada, no tengo porque protegerlo, ni estar de su lado… ¡Por Merlín, casi nos besamos! Tengo que admitir que de verdad anhelaba sentir sus labios. Pero sé que está mal, todo está mal, porque él es un profesor y yo soy una alumna.
Hay oscuridad dentro de él, siempre lo he sabido y aun así no me ha importado entrometerme en su vida, sentir la necesidad de saber qué planea, qué piensa… qué desea.
Quizá mentí aquel día que lo vi en el Gran Comedor y en realidad me parecía el hombre más apuesto que había visto en toda mi vida. Quizá todo ese asunto de seguirle la pista y ver qué tramaba era sólo una farsa para acercarme a él, quizá si él… ¡No Hermione, ubícate! Aquí hay gato encerrado y soy yo, el problema es que no sé si quiero ser liberada.
¿Qué va pasar cuando Malfoy me compruebe que de verdad Tom es una mala persona y que nos ha mentido? ¿Seré capaz de tomar mi lugar al lado de los buenos como lo hice una vez sin dudar? Antes era diferente, todos a quienes quería estaban de un solo lado, no era difícil escoger. Sé que si elijo lo que quiero perderé más de lo que ganaré, pero no puedo concebir la idea de alejarme de él, de no volver a sentir su fresco aliento alrededor de mi rostro o de jamás volver a tomar su mano, así de simple.
¿Qué voy a hacer?"
Y así, con esos pensamientos Hermione cayó en un profundo sueño del que difícilmente se levantaría al día siguiente, lo que le provocaría llegar tarde a su clase de pociones con el profesor Cliford.
…LuzEnLaOscuridad…
Un joven caminaba tranquilamente por la orilla del mar muerto.
No había parejas merodeando por el lugar, disfrutando de la noche para hacerla su cómplice en asuntos del amor. Los vendedores se habían retirado hacía unas horas y ahora las familias de turistas se encontraban en los hoteles que había por ahí.
Había tenido razón aquel viejo muggle, dueño del hostal en que se había quedado la noche anterior, cuando le dijo que por las noches esto era como un pueblo fantasma.
El tipo en cuestión simpatizó con Tom, cosa rara e inusual. El mago oscuro encontraba en aquel hombre una enciclopedia referente a todo lo que él deseaba saber del mundo muggle, eso sin contar a Hermione. Le había confirmado las leyendas que habían guiado a Tom hacia aquel lugar y le presentó al hombre que podría llevarlo justo a donde él quería.
"Como no lo vi antes… Siempre estuvo ahí".
Había algo de misterio en aquellos manuscritos y una vieja leyenda muggle que lo había llevado a ese frío lugar del mediterráneo.
Cuando había leído ese libro, años atrás, se había quedado sorprendido ante la posibilidad de que pudiera existir siquiera esa manera de obtener la inmortalidad, era simplemente imposible. Más aun, dudó cuando en el mundo mágico no encontró referencias de tal posibilidad.
Casi una década después, estaba a punto de obtenerla.
El tipo que lo llevaría al sitio donde se encontraba el secreto milenario le dijo que lo vería a la media noche del viernes. Cobraría mil dólares y después de regresarlo a tierra serían mil quinientos más. No era precio justo, dos mil quinientos dólares sería una miseria comparado con lo que él obtendría. Además Tom no poseía esa cantidad de dinero, pero tenía planeada la manera de engañar a ese ambicioso y asqueroso muggle.
A lo lejos, la luz de una pequeña lámpara iluminó el camino del mago más tenebroso de toda la historia. El pequeño bote era viejo y estaba sucio, parecía que apenas si podía mantenerse a flote. "El viajero" se podía distinguir escrito entre algunas algas que yacían pegadas a las orillas del navío. El escaso techo apenas si amparaba a sus ocupantes de la tormenta que se pronosticaba para esta noche.
Un hombre de unos veintisiete años se encontraba sentado sobre la popa con la mirada perdida en algún punto del mar muerto. Llevaba un pantalón de mezclilla que estaba roto en las rodillas, probablemente por lo viejos que eran, una sudadera negro con la gorra puesta y guantes negros. Conforme su rostro se definía más en medio de la oscura noche sin estrellas, se podía ver su cara pálida y carente de emoción alguna y una cicatriz que surcaba su ojo derecho. No sonreía ni se veía complacido de hacer lo que haría, pero era del tipo de personas que pensaban: "Dinero es dinero".
Tom se acercó a él sin decir una palabra. Cuando el tipo notó su presencia inmediatamente se levantó y se dirigió al frente del barco. Le hizo una seña con la cabeza a su cliente para indicarle que subiera al bote y encendió el motor.
¿Qué era lo que Tom buscaba en aquel lugar? ¿Por qué la urgencia de conseguir lo que fuera que estaba buscando?
Había desperdiciado las vacaciones intentando echarse al bolsillo a esa sangre sucia, necesitaba alguien así a su lado, pero no de la manera romántica. Él no podía concebirlo así, su corazón era ciego porque jamás había visto amor en los otros, era frío porque el hielo lo abrumó desde temprana edad. Simplemente él no podía amar, esa opción estaba descartada.
Pero eso no quería decir que no quisiera tenerla de su lado. Esa chica prometía ser un gran desafío, podría enseñarle cosas que jamás había imaginado, deslumbrarla con el conocimiento que su mente había guardado celosamente. Pero enredarse con ella…
"¿Con una sangre sucia? ¡Jamás!"
Ella tenía inteligencia, era audaz, capaz de tomar decisiones y de mover las piezas correctas en el momento y lugar adecuados. Pero sobre todo, ella era conocimiento puro, aún sin perturbar. Ella era blanca y él era negro.
Tom trataba de entender una y otra vez el por qué la necesidad de tenerla cerca. Una tarde llegó a pensar que la quería controlar, porque aunque le costara admitirlo, esa chica podría ser una gran aliada o su enemiga perfecta. Además, a él le gustaba que las cosas salieran acorde a sus planes y sabía que teniendo a Hermione bajo su supervisión, mantendría de cierto modo controlados sus movimientos. Todo se basaba en el poder y el control.
"¿Ahora es Hermione? ¿Por qué intenté besarla en el bosque prohibido? No tiene sentido, nada lo tiene".
Molesto por el rumbo de sus pensamientos, Tom volteó a ver al hombre que se encontraba frente a él. Eran escasas las palabras que habían cruzado, aun así, el muggle parecía saber a la perfección lo que él quería y buscaba con ansia desmedida. No hizo falta llegar a entablar una relación estrecha para entender que ese hombre podría proporcionarle lo que necesitaba. Por otra parte, Tom no prometía mucho después de obtener lo suyo.
"Quizá lo mate en cuanto toquemos tierra, o le borre la memoria… sería mejor"
La brisa helada del mar golpeó su rostro suavemente y de repente sus pensamientos cambiaron de rumbo.
El curso estaba por terminar. Debía decidir si quedarse en Hogwarts otro año sería conveniente para asegurar la correcta formación de sus futuros mortífagos, más fuertes y renovados, educados para amar el arte oscuro, unidos por un fin común, no por tradición. Leales por convicción, no por conveniencia.
Sabía que el momento de develar quién era realmente estaba cerca. Tom tenía tantas preguntas sin respuesta. ¿Lo dejaría McGonagall como director tras su repentina muerte? ¿Lo aceptarían los demás maestros? ¿Algún día vería de frente a Harry Potter, el niño que huyó? ¿Granger seguiría a su lado a pesar de todo?
Las estrellas no podían brillar debido a las densas nubes que pronto llorarían intensamente. El mar estaba especialmente agitado, se aproximaba una tormenta.
—Es aquí.
La voz del muggle era ronca y tosca, pero no lo suficiente para asustar a Tom.
El señor tenebroso se acercó a la orilla del bote y echó un vistazo al fondo del mar. Todo era negro. Absoluta oscuridad era lo único que podía divisar a lo ancho y a lo largo.
Mientras Tom examinaba el mar, el muggle estudiaba cuidadosamente al mago. No entendía cuál era la urgencia de su tío en ayudar a este misterioso hombre. No quería tener nada que ver con él y ciertamente su presencia lo perturbaba intensamente, pero le había prometido una gran paga y con eso sería suficiente para empezar una nueva vida, lejos de ese lugar.
Aún se preguntaba cómo planeaba el tipo entrar al agua. Es decir, ¿acaso no sabía por qué le llamaban el mar muerto? Las cantidades de sal eran enormes en esa parte del mediterráneo, impidiendo así la vida en el mar. Era un sitio constantemente visitado por los turistas y podían entrar y refrescarse un poco, pero a diez o veinte metros de la orilla, no en mar abierto. Lo que este sujeto pretendía era simplemente imposible.
Y así, bajo la mirada de incredulidad de aquel miserable muggle, Tom empezó a desvestirse.
—Oiga… ¿Qué va a hacer? No planeara entrar al agua, ¿o sí…?
Tom lo miró a los ojos tan intensamente que por un momento el muggle se sintió como en una especie de trance, hipnotizado por el tipo que tenía enfrente.
Entonces Tom vio su dolor, la desesperación y la ira de ese pobre ser que vagaba sin un fin. Vio sus miedos y sus traumas.
Lentamente fue quitándose la camisa sin dejar de hacer contacto visual. Entonces de su bolsillo izquierdo sacó su varita y apuntó con rapidez al muggle.
—¡Imperio!
En ese momento el brillo de los ojos de Mike se extinguió y sólo pudo ser capaz de seguir la orden de aquella voz que provenía de algún lugar desconocido para él.
—Quédate aquí.
Tom entró al agua de un sólo clavado y empezó a nadar a lo profundo del mar. Sólo tenía una hora antes de que el efecto de las braquialgas se acabara y no estaba seguro que la densidad del mar no afectara su tiempo disponible.
Nadó por mucho tiempo, bueno, al menos eso le pareció a él. Estaba a punto de rendirse y creer que en verdad le habían jugado una mala broma, cuando vio que en el fondo del mar como a unos cien metros de donde él estaba, se alzaban unas figuras humanas de piedra.
"Los de piedra… debo estar cerca"
Se acercó tan rápido como pudo y se detuvo a mirar las estatuas que se erguían desde la arena y las rocas enterradas desde hacía muchos siglos. A algunas les faltaban partes, pero en sí, estaban todas. Guiaban el camino para el viaje a las aguas de la muerte.
Siguió nadando unos minutos más hasta llegar al final del camino que escoltaban aquellas imponentes figuras, donde una de ellas estaba cerrando el recorrido con sus imponentes brazos y un cofre parecía estar enterrado entre la arena de sus pies.
"La encontré"
Tom se sintió eufórico. ¡Por fin lo había conseguido! ¡Por fin había descifrado la clave de la inmortalidad!
Podría ver el mundo nacer, crecer, morir y renovarse, podría mirar todas las generaciones y sacar lo mejor para sí.
Se acercó al lugar donde yacía el cofre y quitó la arena no sin dificultad. Vio el viejo candado que protegía los secretos que Tom tanto anhelaba y con un hechizo lo voló en pedazos.
—¡Bombarda!
Presuroso y algo nervioso tomó los pergaminos que había dentro del cofre. Pero aún faltaba algo.
"¿Dónde está? Debería estar aquí. He seguido todas las pistas, no puede ser que no esté."
De repente unas inmensas ganas de respirar aire lo invadieron. Era el efecto de las braquialgas que estaba pasando y Tom debía subir a la superficie si no quería morir enterrado en ese lugar.
Molesto por su patético descubrimiento, se llevó los pergaminos que sin saber, contenían el secreto que él tanto anhelaba. Sin embargo el cofre contenía una inscripción a la que él no prestó atención y que advertía tener cuidado con lo que uno deseaba, porque a veces nuestro mayor deseo se convierte en nuestra perdición.
…LuzEnLaOscuridad…
El ala de psiquiatría del hospital San Mungo de enfermedades y heridas mágicas se encontraba como de costumbre alborotada. Gritos iban y venían, saludos a nadie, regalos de extraños, era cosa de todos los días.
Los pacientes perdían la cordura que tenían al llegar lentamente. Una vez que entraban jamás salían, al menos no por la puerta principal.
—Señorita, por favor, tiene que cooperar con nosotros .
No era su culpa, habían dejado la puerta de su cuarto abierta y ella simplemente había querido ir a dar una vuelta por ahí.
Desde entonces, cada tarde hacía un pequeño recorrido por el pabellón número seis* siempre a la misma hora.
Había visto a Lockhard, que seguía tan cuerdo como siempre, también vio a Rita Skeeter en un par de ocasiones, aunque aun no entendía a qué se debían sus constantes visitas. Pero lo que más la había impactado era haber visto a los padres de su amigo Neville.
Ginny no ignoraba que los aurores Alice y Frank Longbottom habían sido torturados hasta la locura, pero en lo que llevaba de internada en San Mungo no había recordado el hecho, hasta que pasó justo enfrente de la habitación que ocupaba Alice.
La mujer estaba completamente perdida, no sabía el año ni mes actual, se ponía a divagar sobre cualquier cosa, pero el señor Frank tenía escasos momentos de lucidez, que por desgracia ningún sanador o enfermera había notado aún. Ginny aprovechaba esos minutos para contarle sobre Neville y lo que él quisiera saber.
—¿Y tiene novia? –preguntó el señor entusiasmado.
—Pues… sale con una amiga mía, Luna Lovegood. Es una buena chica.
Ginny había encontrado consuelo en esos momentos que podía platicar con el señor Longbottom como si ambos fueran personas completamente normales. Pero no lo eran, porque en cualquier segundo Frank empezaría a divagar sobre la noche que los torturaron a él y a su esposa y Ginny recordaría el motivo por el que estaba en ese lugar y empezaría a llorar hasta quedarse dormida.
Seguía sosteniendo lo que había visto, era él, justo como lo recordaba.
Nadie le creería jamás y tendría que aprender que si quería salir de ahí, tendría que dejar de seguir firme a su cordura. Porque sabía que el negarlo era una locura.
Pero Ginny estaba decidida a recuperarse, saldría de San Mungo, buscaría a Harry y le diría lo que había visto ese día que él había escapado en Hogwarts. Él le creería, esperaba que lo hiciera. Porque si no, eso era todo, se rendiría ante la vida y regresaría por su propio pie al ala psiquiátrica del hospital.
—No pienso seguir tomando esa opción poción que es un simple somnífero.
—Señorita, sabe que está prohibido la convivencia con otros pacientes, se pueden alterar y eso desencadenaría una crisis.
Ginny había estado todo el mes de diciembre haciendo sus visitas amistosas a los demás enfermos, pero al parecer solo a ellos les cayó de perlas.
Necesitaba empezar a cooperar y hacer las cosas de la manera que los sanadores querían. Lo único que lamentaba era que no podría seguir platicando con el padre de Neville, que era el único que le creía sobre el regreso de aquel horrible ser. Por desgracia, su juicio estaba en discusión y jamás les creerían a dos locos como ellos.
Tomó la poción que la enfermera le proporcionaba, después empezó a sentir que el sueño invadía su cuerpo y lentamente cerró los ojos. Ginny no lo sabía, pero en un par de meses saldría del hospital por su pronta recuperación y su buena conducta. Aunque eso le pareciera un poco ofensivo, pues no era como si hubiera salido de Azkaban.
Al final de cuentas, habría sido su internamiento en el ala psiquiátrica lo que la llevaría a ser una de las mejores sanadoras del país.
…LuzEnLaOscuridad…
Hacía mucho que no recibía un castigo, desde primer año, si recordaba bien, cuando la castigaron junto a Harry, Ron y Malfoy.
Volteó hacia la esquina del pasillo donde había escuchado voces y vio a un grupo de primer año mirándola en silencio; mientras unos mostraban sorpresa, otros reían. Se había esparcido rápido el rumor de que a Hermione Granger, la perfecta prefecta y la delegada con mejores calificaciones en décadas, la habían castigado.
Ahora se encontraba limpiando los trofeos más antiguos con tan solo un cepillo de dientes y un viejo trapo sucio.
Empezó a notar que el calor bajaba lentamente por su cuello y entonces se dio cuenta de que el sol se escondía despacio para ceder paso a la luna.
No había visto a Tom en todo el día.
Hermione comenzaba a delirar sobre si algún día regresaría por ella, le pediría que escaparan juntos y jamás volvieran. Después se reprendía mentalmente por tan inmorales pensamientos y se decía que cuando lo viera no sería nada del otro mundo, no habría mariposas en el estómago, ni ganas de correr a él, nada.
El sonido de alguien acercándose de nuevo la puso alerta. Estaba harta de esos chiquillos que sólo venían a reírse de ella, los echaría de ese pasillo y les restaría puntos por groseros.
Soltó sus utensilios de limpieza —si es que a un cepillo viejo y un trapo sucio se les podía llamar así— y se puso de pie para enfrentar a quien la molestaba esta vez, pero al momento quedó petrificada.
Tom la miraba tan intensamente, como si quisiera saciarse de ella después de la larga ausencia. Hermione anhelaba que la tomara en sus brazos y la acercara a su cuerpo. Su corazón y su mente debatían sobre lo que era correcto y lo que no. Tan sólo había un espacio reducido entre ambos, el aire que respiraban estaba tan húmedo que casi podrían jurar que era la exhalación del otro.
El heredero de Slytherin sonrió despacio sólo para hacerla sentir en confianza. Había usado legeremancia de nuevo, y ella lo había notado. Pudo haberlo sacado de su mente si hubiera querido, pero entonces Tom se dio cuenta de que Hermione se estaba dejando dominar por sus emociones y eso era bueno para él.
—¿Qué has hecho en mi larga ausencia, Hermione?
En seguida el calor se evaporó y la luz parecía esconderse del pasillo que ellos ocupaban. No sabía qué decirle o a qué venía la pregunta. No tenía caso responder, él lo había visto todo, sus pensamientos, la charla con Malfoy… ¿Para qué mentir?
—Sabes la respuesta —dijo sin ánimo, bajando la mirada.
Tom sabía que tenía que asegurar a Hermione de su lado ahora más que nunca, sólo que para hacerlo debía tenerla de la manera que más detestaba.
"Como mujer… qué desagradable"
Tomó su mentón delicadamente, obligándola a mirarlo a los ojos. Debía admitir que desde que había llegado a Hogwarts, esos ojos cafés habían sido su debilidad, siempre la predilecta, la destacable, a la que todos consultaban. Hermione era simplemente diferente.
La acercó lentamente a su rostro, deleitándose con sus ansias. Podía sentir su respiración agitada, el calor de su cuerpo y su mirada insistente sobre sus labios. Debía tenerla así, en la palma de su mano por siempre.
—Creo que te debo algo.
—Yo…
—Lo recuerdas, ¿cierto? Disculpa si huí aquel día del bosque prohibido, fue un momento de confusión. Pero ahora ya no hay más dudas —le dijo acercándose un poco más a ella.
En su interior se felicitaba por tan buena actuación y es que realmente la bruja más brillante de Hogwarts le creía hasta la última palabra.
Supo que el momento había llegado. Debía hacerlo.
"Todo sea por un bien mayor"
Sin pensarlo cerró sus ojos y se acercó a ella con rapidez, uniendo sus labios en un cálido y necesitado beso. Lentamente Tom movía sus labios alrededor de la boca de Hermione, quien correspondía con intensidad. Tom saboreó sus labios con su lengua en repetidas ocasiones, lo que provocó que Hermione soltara un par de gemidos. Después de unos segundos, sus lenguas se encontraron y causaron el efecto deseado. Todo un mar de sensaciones invadió a la joven pareja, porque aunque Tom lo quisiera negar, estaba disfrutando ese beso más que cualquier otra cosa en el mundo.
Hermione subió lentamente sus brazos por el pecho de su profesor hasta llegar a su cuello y colgarse de éste. Tom, por su parte, la abrazó de la cintura y la pegó más a su cuerpo. Quería tenerla, poseerla y hacerla suya para siempre. Claro que estos pensamientos no estaban del todo aceptados, pero el mago oscuro se apegaba al hecho de que su cuerpo sólo respondía al estímulo, y era el puro instinto carnal el que hablaba de deseos y lujuria.
Los segundos pasaban, pero el tiempo a su alrededor parecía congelado. La temperatura aumentaba y la ropa empezaba a estorbar, podían sentir lo que el otro sentía, lo que deseaba.
Entonces, Hermione deseó desaparecer en un instante, sólo un segundo no estar ahí, ni ella ni Tom. Deseó estar en cualquier otro lugar a su lado, sin preocupaciones, ni culpas. Pero sabía que eso era imposible, porque una tormenta se acercaba y llovería fuertemente sobre ella.
Lentamente Hermione empezó a separarse de Tom. Su profesor la miró confundido un momento, para después volver a inyectar oscuridad a su mirada.
De alguna manera, sus miradas se encontraron y se quedaron así por un largo tiempo. Entonces supieron que las cosas jamás volverían a ser como antes. Porque Hermione ya había elegido un bando, y no era con sus amigos. Y Tom… bueno alguien había conseguido arañar la superficie de su muerto y podrido corazón.
EXTRA! EXTRA! EL LAMENTO DE LA SERPIENTE NEGRA A SIDO ACTUALIZADO!
Hola, bueno aqui les traigo el cap 10 de mi humilde por los comentarios, me alegra saber que aun hay gente que le gusta mi historia y se toma unos minutos para dejarme un comentario, se los agradezco de verdad
DOS ACLARACIONES:
Primero: Estoy mezclando un par de mitos. Si estan familiarizad s con lo que es "La Epopeya de Gilgamesh" y los "Manuscritos del mar muerto" ya sabran más o menos de que va la historia
Segundo: El pabellon numero seis. Sacado de uno de los tantos cuentos de un gran médico y escritor: "Anton Chejov" :')
Bueno aqui estan las respuestas a sus comentarios:
Susan-black7: Hola! jaja muchas gracias por tu comentario. Asi es, desde hacia varios capitulos tenia ganas de darle algo de participacion a el huron jajaja la verdad es que es un gran personaje del que puedo sacar mucho provecho.
BlackAthena66: Tranquila! ya te traje la continuacion :) jajaja muchas gracias por tomarte unos minutos para escribirme. Por cierto... me encanto tu historia de HermionexSalazar.
Bella Black: Hola, que bueno que te gusto muchas gracias :)
Smithback: Gracias por tu comentario
Yuukimaru-chan: Hey si la verdad es que Draco tendra mas participacion a partir de ahora.
PrincesLynx: Hola. La verdad es que me encanta la idea de que Tom cambie por amor y se haga bueno etc... pero ¡NO SERIA EL! No quiero salirme mucho de la personalidad de los personajes, es decir si quiero crear una relacion o vinculo entre Hermione y Tom pero no mieloso y esas cosas. Creo que su relacion es algo asi como el amor apache, que nada mas se estan peleando pero no pueden estar separados, es decir, HERMIONE es Hermione y no quiero cambiarla ni hacerla conformista ante la vida pero ahora esta confundida porque se siente atraida por Tom pero sabe que el oculta muchas cosas malas y por eso no sabe que hacer.
Ya empeze la escuela asi que tal vez mi inspiracion se valla de vacaciones un tiempo. Ojo , ya tengo la idea de lo que mas o menos sera el siguiente capitulo pero no tendre el tiempo de sentarme a desarrollarlo, por lo menos no esta semana. No me odien por favor! pero les prometo que pronto volvere con otro capitulo.
Espero que les haya gustado mucho lo que leyeron, que sus dudas hayan sido respondidas y que me dejen un comentario :)
Mientras haya alguien que le guste este asunto xD yo seguire escribiendo :)
