Disclaimer: Sakura y todos los demás personajes no me pertenecen, le pertenecen a Clamp, mentes maravillosas, y la historia pertenece a Sherryl Woods, sólo adapto esta historia sin fines de lucro.
Un Lugar Mágico
Capítulo 9
Sakura observó el sándwich que tenía frente a ella intentando comprender cómo se podía estropear algo tan básico como un sándwich de atún. Tenía demasiada mayonesa y un gusto dulce que hacía que resultara imposible apreciar el sabor del atún. No pudo evitar preguntarse si se trataría de otro intento de Brenda de conseguir que no volviera más a su restaurante.
Trataba de reunir el valor necesario para terminarse el insípido bocado cuando un hombre se sentó frente a ella.
—Hola —la saludó con una enorme sonrisa en los labios—. Usted es Sakura Kinomoto, ¿verdad?
Todavía no se había acostumbrado a que en aquella ciudad pequeña la gente no dudara en acercarse a ella aunque no la conocieran. Si aquel hombre no hubiera llevado anillo de casado, habría creído que trataba de ligar con ella, pero enseguida le quedó claro que no era así.
—Yo soy Jeff Clayborne, un amigo de Shaoran. He oído muchas cosas de usted.
¿Clayborne? Era el nombre del vivero y aquél era el amigo del que Shaoran le había hablado. Sakura sintió inmediata curiosidad por saber cómo le habría explicado Shaoran lo que había entre ellos.
—¿Y qué es lo que le ha dicho Shaoran de mí? —preguntó, sólo para ver qué tipo de respuesta le daba.
—No se asuste —dijo él, percibiendo la tensión que Sakura no había sabido disimular—. Todo lo que me ha dicho es bueno, por eso tenía tanta curiosidad.
Sakura no supo qué decir, pero Jeff no se dejó desanimar por su silencio.
—Así que me estaba preguntando si le apetecería venir a cenar a casa alguna noche. Mi mujer se muere por conocerla.
—¿Por qué? —preguntó con sorpresa.
—Porque usted es la primera mujer por la que Shaoran ha mostrado interés desde que vive aquí —le explicó con total normalidad.
—Es decir, que quiere pasarme revista —dedujo Sakura—. ¿Por qué no mejor le dice que no tiene de qué preocuparse? Entre Shaoran y yo no hay nada.
Jeff la miró con gesto divertido.
—¿Por qué sonríe? —quiso saber ella.
—Porque tienen los dos el mismo poder de negación.
—Yo no estoy negando nada —aseguró Sakura sin el menor convencimiento—. Lo que le interesa a Shaoran es el jardín de mi abuela. Nada más.
—Shaoran pasaba todos los días por delante de la casa de su abuela desde que llegó aquí. Si le interesaba tanto, ¿por qué no hizo nada antes?
—No lo sé. Quizá no le guste entrar en una propiedad ajena —sugirió con sarcasmo.
Él se volvió a reír.
—Es posible, pero yo creo que mi explicación es más acertada.
Alguien se acercó a la mesa en ese momento.
—¿Qué explicación es esa? —preguntó Shaoran con una voz fría como el acero.
Sakura levantó la mirada automáticamente y se encontró con sus ojos; después miró a Jeff, en cuyo rostro no había el menor indicio de culpabilidad. Shaoran se sentó junto a Sakura y siguió mirando a su amigo con el ceño fruncido.
—¿Y bien?
—Sólo estaba invitando a Sakura a venir a cenar a casa alguna noche —explicó Jeff con soltura y sin responder a la pregunta de Shaoran.
—¿De verdad? ¿Y ha aceptado?
—No. La verdad es que ha rechazado mi invitación.
Shaoran asintió con actitud de aprobación.
—Chica lista.
—Bueno, creo que voy a dejarlos solos —dijo Jeff, y después le hizo un guiño a Sakura—. Si cambia de opinión sobre la cena…, o sobre cualquier otra cosa, díganoslo.
—No voy a cambiar de opinión —sentenció Sakura con menos seguridad de la que habría sentido si no hubiera tenido la pierna de Shaoran junto a la suya. Tanta cercanía apenas la dejaba pensar.
En cuanto Jeff se hubo marchado, Shaoran se separó un poco, como si fuera demasiado contacto también para él.
—Siento si te ha hecho sentir incómoda. Pam y él son muy buenos amigos míos, pero creen que eso les da derecho a entrometerse en mi vida privada.
—No ha sido tan horrible —aseguró ella.
—¿De verdad?
—Sí.
—Está bien. ¿Qué tal estás? —insistió Shaoran, que se sentía algo culpable.
—Bien. ¿Y tú?
—Bien.
Se hizo un incómodo silencio que Sakura deseaba romper desesperadamente, pero no se le ocurría nada que decir. Lo único que quería saber era dónde había estado aquellos días y por qué no había pasado por su casa. Aunque en realidad ya sabía la respuesta. Shaoran estaba evitándola, y no podía culparlo por ello.
—Siento no haber ido a tu casa en los últimos días —dijo él como si le hubiera leído el pensamiento—. Tenía que acabar un trabajo antes de que llegaran los dueños de la casa. Quieren que todo esté terminado antes de la fiesta de inauguración.
Algo parecido al alivio hizo sonreír a Sakura.
—¿Y vas a tener tiempo?
—Siempre y cuando Jeff deje de meterse en mi vida y me lleve las plantas —dijo Shaoran.
—Supongo que tenía buena intención.
—Igual que tus hermanas —respondió.
Después la miró a los ojos y le sostuvo la mirada durante una eternidad. Parecía estar tratando de decidir algo.
—¿Quieres salir conmigo? —preguntó por fin.
Sakura respiró hondo, tratando de reunir fuerzas para enfrentarse a la intensidad de su mirada.
—¿Una cita?
—Llámalo como quieras —se encogió de hombros—. Es sólo una cena.
—No lo sé —consiguió decir sin demasiado entusiasmo, a pesar de que su libido le pedía a gritos que aceptara la invitación.
—No tiene por qué significar nada más. Y, desde luego, no incluiría a Jeff y a Pam observándonos bajo el microscopio.
«Claro que significaba algo», pensó Sakura con desesperación. Era algo muy importante. Si salía con Shaoran, si él la rozaba siquiera, ya no habría vuelta atrás.
Shaoran no sabía qué demonios le había ocurrido para pedirle una cita a Sakura. Quizá había sido la vulnerabilidad que había visto en sus ojos mientras le explicaba por qué no había ido a verla durante varios días. Aquello había hecho que se diera cuenta de que a ella le había importado su ausencia y, de pronto, había querido demostrarle que no había estado evitándola, que no era un cretino que jugaba con una mujer, le metía toda clase de ideas en la cabeza y después se echaba atrás.
Quizá también quería demostrárselo a sí mismo. Y quizá quisiera demostrarle a Jeff que no estaba negando lo que sentía por ella. O quizá sólo quería tener otra oportunidad de besar a Sakura y hacerle olvidar todas esas normas. Seguramente era por eso último, se dijo a sí mismo. De hecho, apenas había pensado en otra cosa desde la última vez que la había visto. Todas sus normas y sus retos la habían convertido en irresistible.
—Esta noche —presionó al ver que no contestaba—. Ieran puede pasar un par de horas más con la canguro —sabiendo que Ieran no aguantaba mucho tiempo con nadie, no sentiría la tentación de alargar la cita. No habría peligro de que las cosas se les fueran de las manos. Sí, era un plan magnífico.
Sakura asintió muy despacio, como si hubiera comprendido el mensaje implícito. No habría aventura, ni perderían la noción del tiempo bajo las estrellas, besándose y acariciándose.
—Está bien —dijo por fin—. Sólo cenar.
Shaoran trató de no sonreír. Sonaba tan categórica…
—Te recogeré a las seis.
—Y volverás a llevarme a las ocho y media —añadió ella.
—Aproximadamente —afirmó.
Ni siquiera él era capaz de negar la realidad hasta el punto de negarse un pequeño margen.
Por si acaso, le diría a la canguro que no sabía hasta qué hora iba a necesitarla.
Miró a Sakura a los ojos y se le aceleró el pulso.
Le preguntaría a la canguro si podía quedarse a pasar la noche con Ieran. Por si acaso.
La cena fue estupenda. A la luz de las estrellas, la conversación se alargó durante el café. Fiel a su palabra, Shaoran la llevó de vuelta a Rose Cottage a eso de las ocho, pero entonces sugirió dar un paseo junto a la orilla de la bahía y ella no pudo negarse.
La luna se reflejaba en el agua y soplaba una agradable brisa.
—Es preciosa —susurró Sakura, contagiada por la tranquilidad de la noche.
—Preciosa —repitió Shaoran con una voz extraña, como ahogada.
Sakura se giró a mirarlo y vio que tenía la mirada fija en ella y sintió que se ahogaba también.
—Shaoran —volvió a susurrar.
—No hables —le dijo al tiempo que se acercaba a ella hasta conseguir que sus bocas se rozaran—. No digas una palabra.
Y después debió de olvidar todas las normas y la besó como si el futuro no existiera. Sakura creyó que iba a arder allí mismo, entre sus brazos. Era como si llevara toda su vida esperando a aquel hombre. Las dudas desaparecieron, arrolladas por la pasión.
—No sabes cuánto te deseo —susurró él sin apenas apartar los labios de los de ella—. Sé que es una pésima idea y sé que prometimos que esto no pasaría, pero también sé que no aguanto ni un día más sin hacerte el amor —la buscó con la mirada—. ¿Qué opinas? Di una palabra y fingiremos que esto no ha sucedido jamás.
¿Fingir que no había sucedido? Eso sería imposible, pensó Sakura mientras intentaba controlar los latidos de su corazón. El recuerdo de su boca, de sus manos rozándole los pechos, había quedado grabado en su cerebro para siempre. Había deseado a otros hombres en su vida, pero no de ese modo. No habría manera posible de volver a como habían estado quince minutos antes y fingir que aquello no había sucedido.
—No pares —le dijo por fin—. Por favor, no pares.
Shaoran la tomó en sus brazos y, antes de que pudiera darse cuenta, estaban en su dormitorio, en su cama. Y ya nada más importaba. Ni los cretinos que había elegido para enamorarse en el pasado, ni los secretos de Shaoran. Lo único que importaba era su ternura y la evidente necesidad que tenía de ella.
A Sakura le asustaba pensar hasta qué punto había llegado a necesitar a Shaoran en tan poco tiempo, pero no sabía cómo luchar contra lo que sentía. Algún día necesitaría respuestas, pero esa noche… Esa noche lo único que necesitaba era a Shaoran.
Sus manos ásperas se movían suavemente por la piel de Sakura. Sus dedos le desabrocharon la blusa muy lentamente y la despojaron de ella, dejando a la vista el sujetador de encaje y la piel desnuda. Shaoran se detuvo unos segundos para observarla con mirada apasionada antes de que un solo movimiento la liberara también del sujetador y la dejara completamente desnuda de cintura para arriba.(N/A: desde aquí empiezan escenas de mmmm… bueno ustedes saben de… aquello, O/ / /O)
Tomó un pezón en la boca y jugueteó con él, moviendo la lengua hasta que se puso duro y ella estuvo a punto de deshacerse en mil pedazos.
Entonces él emitió una especie de gruñido y se dejó caer sobre la cama.
—Hace tanto tiempo… No duraré a menos que vayamos un poco más despacio.
Sakura lo agarró del borde de la camiseta y deslizó ambas manos por debajo de la tela. Le acarició el pecho y el abdomen antes de quitársela del todo.
—Yo no quiero ir más despacio —dijo ella—. Lo quiero todo y lo quiero ahora.
—Impaciente, ¿eh? —preguntó Shaoran con una sonrisa.
—Puede que sea algo femenino. En cuanto una mujer sabe lo que quiere, no para hasta conseguirlo. (N/A: Aquí haremos una pausa XD)
Shaoran le tomó el rostro entre las manos.
—¿Y tú sabes lo que quieres en lo relacionado conmigo?
—Quiero esto —afirmó de inmediato.
—¿Nada más? —insistió él, repentinamente serio—. Porque no puede haber nada más.
—Lo sé —aseguró—. De todos modos, yo me iré dentro de poco. Así que lo único que tenemos es el aquí y el ahora.
La observó sin ocultar su escepticismo.
—Eso suena muy lógico, pero ¿de verdad es lo que sientes?
Sakura se sentó en la cama, algo irritada por la avalancha de preguntas.
—¿Es que crees que no sé lo que siento?
—No, no es eso, pero vi lo que tienes con tus hermanas. Seguramente quieras esa cercanía, esa confianza, y yo no puedo darte más que un encuentro.
—No tienes derecho a creer que sabes lo que yo deseo —replicó, consciente de que la conversación se estaba descontrolando.
—Entonces dime qué es lo que deseas.
La petición de Shaoran borró la rabia y le provocó una enorme sensación de impaciencia y exasperación.
—¿De verdad quieres tener esta conversación ahora?
Shaoran se puso las manos bajo la cabeza y se acomodó en los almohadones, parecía relajado y estaba increíblemente sexy.
—Sí, creo que sí.
—¿Estás loco?
—Probablemente —admitió con una carcajada—. Seguramente sea eso lo que me diga a mí mismo mañana por la mañana —entonces le guiñó un ojo—. Claro que también es posible que me convenzas de que lo que quieres es una aventura y nos levantemos los dos de la cama completamente satisfechos.
—Eres imposible —observó la expresión de su rostro unos segundos—. Pero no piensas dar tu brazo a torcer, ¿verdad?
—No.
—¿Y qué hay de lo de volver a casa pronto?
—Ieran está bien. Dime qué es lo que quieres, Sakura.
Sakura respiró hondo y se recostó también sobre los almohadones.
—Quería hacerte el amor, quería saber lo que sentía cuando te tuviera dentro de mí, llenándome y haciéndome gritar de placer.
Shaoran tragó saliva. Estupendo. Merecía sufrir un poco.
—¿Y a largo plazo? —preguntó, con voz rasgada—. ¿Qué quieres para el futuro?
—No tengo ni idea —admitió honestamente—. Últimamente he hecho todo lo posible para no pensar en el futuro. He descubierto que es mejor concentrarse en el presente y no tener expectativas poco realistas —a pesar de lo frustrada que estaba, lo miró para saber su opinión—. ¿Y tú? ¿Tú qué quieres para el futuro?
—Proporcionarle un buen hogar a mi hija —dijo sin dudarlo un segundo—. Y disfrutar de mi trabajo.
—¿Y no te apetece tener alguien con quien compartirlo? —preguntó, dando voz al único deseo que no había conseguido sacarse del corazón por mucho que lo había intentado.
—Eso es una expectativa poco realista —afirmó tajantemente.
—¿Porque no piensas volver a confiar en ninguna mujer?
—No puedo hacerlo. Si fuera sólo yo, quizá me arriesgara, pero no puedo arriesgarme a que Ieran pierda a otra persona sólo porque a mí me gustaría encontrar a alguien cuando llego casa por las noches.
Sakura se puso de lado apoyándose en un codo y lo miró de frente.
—¿Sabes lo que creo? Que no tiene nada que ver con Ieran, creo que te da miedo que vuelvan a romperte el corazón y que eres tú el que no ha superado que tu ex esposa no te considerara lo bastante importante para hacer un esfuerzo por dejar la droga y salvar vuestro matrimonio.
Shaoran no apartó la mirada, ni pareció inmutarse ante la acusación.
—Puede que tengas razón —dijo por fin—, me agarro a la ira, si cada minuto del día y de la noche recuerdo lo que fue ver a Meiling destruyéndose a sí misma y abandonarnos a Ieran y a mí. No volveré a cometer el mismo error.
—Eso es terrible —murmuró Sakura.
—¿Acaso tú eres mejor? —contraatacó él—. ¿Estás tú preparada para lanzarte y darle otra oportunidad al amor?
—Bueno, estoy aquí, ¿no?
—Claro, porque conmigo no corres ningún riesgo. Te he dejado muy claro que yo no busco nada excepto lo que tenemos ahora mismo, este encuentro, y eso te viene muy bien. Tú eres tan cobarde como yo —concluyó con tristeza—. O más, porque ni siquiera te atreves a contarme el motivo.
Sakura sintió un enorme escalofrío al oír la verdad.
—Porque me avergüenzo de lo que ocurrió —le dijo de pronto—. El hombre con el que estaba, al que creía conocer tan bien y del que me había enamorado, resultó que estaba casado y tenía dos hijos.
Shaoran la miró con incredulidad.
—¿Cómo que «resultó»? ¿Es que no lo sabías?
—No tenía ni idea —admitió—. Seguramente hubo un millón de indicios, pero o no los vi o preferí no verlos porque no quería saber la verdad. Bueno, ahora ya lo sabes, soy una estúpida.
—Confiaste en él y te mintió —dijo, acariciándole la mejilla—. El estúpido es él.
—Al menos, ahora sabes por qué mis hermanas se empeñaban en hacerse todas esas preguntas; no confiaban en que lo hiciera bien esta vez.
—Yo he sido sincero contigo desde el principio —le recordó—. Puede que no dé muchos detalles, pero te he dicho la verdad.
—Bueno, ¿y ahora qué? —preguntó ella—. ¿Simplemente nos utilizamos el uno al otro para el sexo?
—Nadie está utilizando a nadie —aclaró Shaoran firmemente—. Sólo estamos dejando las cosas claras para poder decidir si queremos seguir adelante.
—Si tenemos que pensarlo tanto, quizá no deberíamos hacerlo —admitió muy a su pesar, y después se lamentó—. No me lo puedo creer; estoy en la cama con un hombre guapísimo y medio desnudo y lo que hago es sugerirle que no hagamos nada.
—Sinceramente, ahora que todo ha quedado claro como el agua, creo que podríamos seguir donde lo habíamos dejado —propuso con una malévola sonrisa en los labios.
Sakura le dio un pequeño codazo en las costillas.
—Imposible. La verdad es que tanta sinceridad me ha quitado las ganas.
Pero él se tumbó sobre ella y comenzó a besarla.
—¿Cuánto te apuestas a que consigo volver a despertar esas ganas en un abrir y cerrar de ojos?
A Sakura, el corazón le dio un vuelco y el calor volvió a encenderse dentro de ella. (N/A: y volvemos a arrancar motores…^/ / /^)
—¿Crees que podrás?
—Lo sé —dijo antes de apoderarse de su boca y besarla hasta que la hizo jadear y gemir de placer.
—Vaya —murmuró después de unos segundos—. Supongo que estaba equivocada.
—¿Sobre qué?
—En realidad la sinceridad resulta muy excitante —de pronto no tenía la menor idea de por qué había esperado tanto para contarle la verdad. Ahora ya no había secretos entre ellos.
Cuando se hizo de día, Shaoran se levantó de la cama sigilosamente y se dirigió a la ducha. Hacía mucho, mucho tiempo que no se sentía tan vivo. Había algo en el sexo que hacía que la sangre volviera a correr por las venas.
Al salir del cuarto de baño, encontró a Sakura ocupando toda la cama, con la sábana enrollada de un modo que mostraba más de lo que cubría. Su cuerpo reaccionó de inmediato y sus planes de llegar pronto al trabajo y fingir que aquél era un día como cualquier otro, se borraron de su cerebro automáticamente.
Se sentó al borde de la cama y le acarició la espalda. El suave gemido que salió de su boca le recordó todos los gemidos de pasión que había oído durante la noche, mientras hacían el amor.
—Despierta, preciosa —susurró mientras la besaba en la base de la espalda.
—¿Ya es de día? —preguntó ella, adormilada.
—Sí.
—¿Te marchas?
—Ése era el plan.
Ella se dio media vuelta y lo miró con los ojos entreabiertos.
—¿«Era»? —repitió, sin duda intrigada por las posibilidades que ofrecía la palabra.
—A menos que quieras que me quede un rato —dijo en tono seductor.
—¿A desayunar? —respondió ella, igualmente provocadora.
—Sí, más tarde.
—Ah —se incorporó un poco para acariciarle el pecho—. ¿Ya te has duchado?
—Sí.
—Y estás casi vestido.
—Sólo casi —insistió él.
—Entonces no me costaría mucho convencerte de que vuelvas a desnudarte —concluyó, encantada.
—No mucho, no —asintió él—. Quizá bastaría con un beso.
—Eso es fácil —se acercó y le dio un inocente beso en la mejilla.
Shaoran se echó a reír.
—Vas a tener que hacerlo mejor. ¿Crees que podrás?
Sakura enterró los dedos en su cabello y lo besó hasta que le hizo olvidar la idea de marcharse. La única idea ahora era deshacerse de la ropa lo más rápido posible.
Ella estaba lista para él, levantó las caderas para recibirlo y lo acompañó en cada movimiento hasta que juntos alcanzaron un nuevo clímax, que estalló dentro de sus cuerpos con una fuerza desconocida.
Aquello era el cielo, pensó Shaoran, dejándose caer a su lado. ¿Cómo había podido olvidar que el sexo rápido y apasionado podía ser tan placentero como las eternas caricias y los lentos preliminares? A lo largo de la noche habían vivido todo tipo de experiencias, a cual más satisfactoria que la anterior.
Y aun así, no había sido suficiente. Shaoran sabía que volvería a desear a Sakura una hora después, y un día y un mes más tarde. Al darse cuenta sintió un verdadero sobresalto y después se apoderó de él el pánico y la imperiosa necesidad de salir corriendo. Sólo la seguridad de saber que Sakura no merecía un comportamiento tan cobarde le impidió escapar. Pero se quedó allí en silencio, ensimismado.
La noche anterior ella le había confiado su mayor secreto, le había hablado del hombre que la había engañado y traicionado. Ahora él no podía comportarse con el mismo egoísmo que aquel tipo.
—Puedes irte —le dijo después de un profundo suspiro—. Sé que quieres irte.
—No, yo… —empezó a decir, pero no pudo seguir al ver el modo en que ella lo miraba, como si supiera exactamente lo que estaba pensando.
—De verdad, no me importa. Ve a buscar a Ieran. Yo estoy bien. Sin expectativas, Shaoran, ése era el trato.
—Pero no me parece bien largarme así —le dijo.
—Yo no soy responsable de tu conciencia. Pero tienes mi permiso para irte.
Era cierto que tenía que ir a recoger a Ieran y llevarla al colegio, igual que era cierto que le aterraba lo que sentía por Sakura en ese instante, por eso se levantó de la cama y se puso la ropa.
—Te llamaré más tarde o me pasaré por aquí —le prometió entonces—. A lo mejor podríamos hacer algo los tres juntos esta noche.
Pero Sakura negó con la cabeza.
—Esta noche no.
—¿Por qué? ¿Tienes otros planes?
—No, pero creo que los dos necesitamos tomarnos las cosas con calma y recordar lo que hablamos anoche aquí mismo, y no sólo lo que hemos sentido estando juntos. El sexo ha sido genial, pero las palabras son igual de importantes. Shaoran, no podemos olvidar lo que hablamos —repitió con énfasis.
Shaoran se mordió el labio. Tenía razón.
—De todos modos te llamaré luego.
Ella sonrió, pero la sonrisa no alcanzó sus ojos.
—Bien.
Shaoran se dio media vuelta y salió de la habitación con aquella palabra retumbándole en la cabeza. «Bien». Estaban reduciendo algo increíble hasta dejarlo en nada, minimizándolo sólo para poder vivir con ello. ¿Qué demonios estaban haciendo?
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Notas de la escritora: Ho…la… O / / /O creo que aún sigo emmm roja… ¿Qué tal? ¿emmm?¿dónde van a ser las próximas olimpiadas? Jajaja, este… a que no se imaginaban que en esta escena iba a ser el adelanto de la semana pasada ¿verdad? Jojojojo y viene como bono (como cuando compras una computadora y te regalan la impresora ¡gratis! Jajaja (todavía tengo el cerebro un poco fundido XD)) la confesión de Saku sobre lo que le hizo el desdichado de Toshio, pero todo se fue al caño en el último diálogo entre los 2 ¡buuu! Y dispensaran la hora pero estaba ensayando la coreografía XD
Jeje bueno he aquí las respuestas a sus Reviews:
Carito-Chan0: jejeje le tenía ganas y se le quitaron jajajaja y bueno ya te enteraste de lo que pasa… la verdad? Sin comentarios…
rocio e-chan: etto… O/ /O Jeff como ayuda verdad? Jajaja aunque estos dos ya avancen solos pero no muy derechos ¡buu! Esperemos y enderecen el camino pronto muchas gracias por lo de tu concejo, lo seguí y me funcionó mucho, jejeje lo del chico guapo ¡que envidia! Lástima que en mi grupo no haya de esos XD
lolilla: que bueno que te haya divertido el capi anterior y si es muy bonita la historia por eso en cuanto la leí dije: esto debe ser un S&S n.n
saku.93: claro que no es por tonta el que nunca me hayas dejado un Review y aparte como dicen mejor tarde que nunca no? ^-^ y actualizo todos los sábados jejeje y bueno este capi ha sido el más picante no? y gracias por ponerme en tus favoritos :D
Emily Castro: abrazo recibido y yo también te mando uno ^_^ y bueno he aquí lo que pasará jejeje.
Kurumy: siii! Hemos aprendido una nueva táctica para controlar la mente masculina muajajaja XD y apuesto a que otra vez se te olvido Ieran con ese final! ;D
Sasha Kinoli: jeje así es ya tomaron un camin, chueco o el incorrecto pero juntos =D y gracias por ponerme en tus favoritos =D
Haruko Hinako: jajaja no los abandono aquí sigo jejeje gracias por el apoyo ^-^
Celina Sosa: jejeje la verdad yo tampoco sabía lo de que a un hombre hay que hablarle en psicología inversa pero lo pondré en practica jajaja ;D
Sakura Li Kou: bueno en primera gracias por leer, y segundo: esta historia no me pertenece es de Sherryl Woods yo sólo la adapto y como en el libro se desarrolla en EUA se me hizo lo más correcto respetar el lugar y si te entiendo, en realidad también estoy escribiendo un fanfic propio y me ha tocado tener que investigar todo sobre la cultura japonesa je! Me da mucho gusto que te haya gustado ^-^ y grax por ponerme en tus alertas y favoritos
crazy-mile: bueno sip ya se lo contó en medio de algo ejem importante…n.n
moonlight-Li: jejeje grax y sip ya puedo caminar XD y pues ya no hubo espera por fin Saku le confesó a Shao su pasado Yupi! Aunque en un momento emmm demasiado cof, cof, intenso como dice mi maestra de lite.. se pusieron a platicar arduamente X9
KagxInu 4 ever: por fin Saku le contó a Shaoran sus problemas así que ya por fin podrán y podremos dormir en paz XD
Gracias a: Princesa Sakura Ire hime y pricessitha45655por ponerme en sus favoritos y a Nikkychipupor ponerme en sus alertas, n olviden dejar un review va?
Aunque ahora me extrañó no leer de Music Of The Sun, RossinaDiFuoco, Soley, rukia alejandra y Endri-Chan espero y se encuentre bien n.n
Bueno y el adelanto…
—Pero eso ya ha quedado atrás. Ahora pueden empezar de nuevo.
—Puede que ninguno de los dos quiera hacerlo.
—¿Tú también prefieres regodearte en la autocompasión, como ha hecho Shaoran desde que se separó de su esposa?
Bueno ya saben lo que espero… Muchos y lindos Reviews como siempre ¿ne? ^_^
Se cuidan…
LQM
Bye =D
