Summary: Especies distintas entre sí, una peligrosa por naturaleza y enamorada, la otra noble e indefensa ante los encantos de su amor, un accidente que lo cambio todo, una forma de apreciar lo que tiene, la tentación vista en los labios de un hombre y el pecado de ella al ceder a besarlos. ¿Qué será más fuerte los recuerdos de su pasado, el miedo de excederse en su fuerza o el amor que se tienen?.

Disclamer: Los personajes le pertecen a Stephenie Meyer, yo sólo me adjudico la trama de la historia, di NO al plagio.
Historia para mayores de edad por contenido fuerte y explícito en algunas escenas, si eres menor lees bajo vuestra responsabilidad. Este fic será un poco más oscuro en muchas partes debido a las circunstancias de la trama. Fuera de contexto.

*

Capítulo 9

¿Qué me pasa?

BellaPOV

¡Dios mío, ¿que estoy haciendo?! Pensé de manera abrupta mientras mordía cada vez más fuerte su cuello, si no paraba ahora, después lo lamentaría eternamente, esto no era lo que él quiere, notaba una ligera presión en mis colmillos y ¡oh sorpresa! estaban lo suficientemente largos como para perforar la carne de mi amado, serían unos movimientos precisos y podría degustar de el hermoso elixir de su vida a medida de que recorre mis secas venas, solo un pinchazo que sentirá él mezclado con el placer y se terminará todo.

Los pensamientos iban y venían mientras me aferraba cada vez más fuerte de sus alborotados cabellos, pero siempre las cuchillas seguían de cerca de su presa, con mi fría lengua delineaba toda la piel que estaba expuesta, pero de pronto sentí como las manos de Edward se estaban colando por debajo de mi polera mientras éstas dibujaban pequeñas figuras en mi espalda, su cálido tacto causaba estragos en mi fría piel, enviando ondas de placer hacia mi bajo vientre.

La situación estaba caliente a más no poder, creo que él al no poseer la vista hacia que su tacto fuera realmente enloquecedor, las caricias que dejaba con sus cálidas manos me hacían querer desgarrarle su ropa y tomarlo en el mismo momento, sabia de su propia boca que era virgen por lo tanto no tendría experiencia y si le sumábamos que yo tampoco la poseía, éramos la dupla perfecta, en el momento equivocado, personas incorrectas y un amor que era insano.

Pero lo quería.

Sus dedos de músico fueron lentamente hacia los contornos de mis senos mientras cambiábamos de posición quedando yo recostaba en la cama y él encima de mí. El peso de su cuerpo se sentía magnifico sobre mi anatomía, sentir cada musculo, cada firmeza de su cálida piel era sin duda alguna un trozo del cielo en mi oscuro mundo.

Bella, ¿real real …mente quieres se… se-guir? – dijo entre sonoros jadeos mientras en su cara comenzaba a distinguir pequeñas gotas de sudor.

Lo quiero todo Edward – fue mi respuesta. Sus labios carmesíes ya se encontraban sobre los míos en un beso que al principio comenzó siendo suave y tierno para convertirse en uno mucho más acalorado.

Las suaves sabanas de seda que cubrían mi cama eran las silenciosas amigas que cobijaban cada caricia que prodigaba mí amado en la helada piel de mi cuerpo. Sus manos fueron recorriendo los contornos de mis caderas dejando un camino por mis muslos y allá donde llegaban sus éstas.

Bella creo creo que tendrás que to-tomar tú el man…do de la situación– al decirlo no lo comprendí inmediatamente, pero después si ¡sus piernas!, por Dios ¿es que acaso la pasión cegaba a una vampira?, la respuesta es ¡sí! cegar es poco, creo que al no estar nunca en una situación tan comprometedora con un hombre me hacia prácticamente perder los estribos. –¿Amor que pasa, ya no, ya no quieres seguir? – por ¡Edward bendito! ¿cómo piensa esas cosas?.

No es eso Edward, es solo que tus piernas están delicadas aún y podría hacerte algún daño– le dije suavemente mientras depositaba un "casto" beso en su frente.

¿Bella me quieres dejas así en este estado? – mmm… la verdad es que me pasaría si lo dejaba con tremendo problema, pero no, debo ser fuerte y alejar mis manos de semejante cuerpo de placer.

Edward no me presiones, aún no estás recuperado al 100% y ante todo soy tú enfermera personal, por lo tanto me debes obediencia absoluta– le dije en un tono mandón que no me conocía, él debía de acatar mis órdenes por su propio bien.

¿Qué sugiere mi señora enfermera? – se te ocurren varias ideas Bella dijo mi morbosa mente.

Una ducha te vendría bien– mi tono fue un poco drástico, pero no quería ser empalagosa ni darle falsas oportunidades, no iba a pasar nada de nada, aunque lo desease.

Nuestros cuerpos se fueron separando de a poco, en su mirada pude percibir una nota de desconcierto y malestar, sabía que mi precioso ángel de cristal deseaba continuar, pero no quería hacerle daño, ¡maldita la hora en que soy vampira!.

Pero gracias a que eres vampira, haz podido conocer nuevamente el amor ese en el que un día creíste fehacientemente y tú prometido lo tiro por la borda, ese amor que un día te hizo caminar hasta altar y estar frente a Él, ese amor que un día nació y tú amado lo acabo contigo en sus brazos. La vida te da una nueva oportunidad con Edward aprovéchala y no dejes que los recuerdos del pasado con Edgard interfieran en la relación.

¡No! esos recuerdos ya no deben de volver, el pasado ahí está, mi presente es Edward y mi futuro mi Edward. Me sente en la orilla de la cama mientras acomodaba mi ropa y cabello, aún en mi piel se sentía el calor de la suya, aún impregnados en mí estaban la esencia de la dulzura y pasión de sus labios al mezclar nuestros alientos.

Te iré a preparar la ducha Edward, vuelvo en unos minutos– le dije con la voz más sería y profesional que pudiese poner después de semejante escenita.

No me di vuelta atrás ni nada, solo con la vista al frente y la cabeza alta, no podía decir siempre digna, porque eso hace muchos años había muerto, pero iba con la confianza de que la decisión que en esos momentos había tomado era la correcta. Correcta para la salud física de Edward, incorrecta para su ego masculino, a nadie le gustaba que lo rechacen, más teniendo un cuerpo de dios del Olimpo como el de Edward. Y bueno, yo tampoco estaba en buenas condiciones, creo que ni aunque me introdujera a una bañera llena de cubitos de hielo me quitaría el "calor interior".

Al llegar a la puerta del baño, giré la manilla y la puerta se abrió lentamente, un tenue olor a canela inundo mis fosas nasales seguidas de uno dulce también, vainilla. Sonreí melancólicamente pero antes de que los recuerdos inundarán mi mente, me puse a arreglar todo para un baño de Edward. Llene la bañera con agua caliente, la que medí con un termómetro quedando adecuada para la piel de un humano, las toallas estaban a mano y eran de un color blanco inmaculado, ambas grandes, una para el cuerpo y otra para el cabello. En las cercanías estaba un frasco de perfume que había comprado en una ocasión en la que salí a colación en el hospital, seguido de más artículos masculinos.

Una vez que estuvo todo terminado, fui a buscar a el modelito que descansaba en la cama. Su "mirada" estaba perdida en la inmensidad del techo, sus manos formaban puños que tenía como prisioneras a las sabanas, haciendo que éstas se arrugasen en algunos lugares y de su boca salía una melodía que cautivo mis sentidos.

Verlo así me hacia querer ayudarlo, correr a complacerlo, pero tenía miedo, un miedo infinito a que en algún momento mi fuerza sobrehumana causará destrozos en él, ¿ya lo había dicho?, pues bueno lo repito de nuevo, me exaspera la situación.

De sus labios dejo de salir la pequeña sinfonía que escuchaban mis agudos oídos, su respiración se acelero un poco y los puños que antes había formado, ahora se deshicieron acariciando suavemente las sabanas. Deseaba que esas caricias fueran hechas en mi cuerpo, que no pararán hasta hacerme perder la razón, ¡¿pero qué mierda me pasa?!.

Edward el baño está listo, te colocaré en la silla para que vamos– él no dijo nada solo murmuro algo por lo bajo que me sonó a ¡qué mujer!, mientras yo caminaba a él. Con movimientos pausados lo coloque en la silla para conducirlo al baño, mientras no hablábamos nada ¡maldición, ¿qué hice ahora?!. Una vez en esté lo deje cerca de la bañera, subí sus brazos y comencé a desnudarlo mientras me deleitaba con su cuerpo.

Es todo tuyo.

Ese cuerpo del placer te pertenece.

Esos abdominales pronunciados tienen tú nombre.

Los ojos que te "miran" buscan tú amor.

Los labios que te besan, quieren hacerte suya.

La polera que cubría su torso fue a dar a cualquier lugar del piso. Lentamente mis manos se dirigieron a sus pantalones para deslizarlos por sus caderas hacia abajo, Edward entiendo lo que hacía apoyo sus manos en la orilla de la silla, levantando así sus caderas, dejando a la vista una muy bien dotada parte de su anatomía.

¿Está ya todo listo? – pregunto con esa voz tan aterciopelada que posee, pese al accidente nunca la perdió.

Si– pronuncie, mientras sus ojos me "miraron" buscando una respuesta a la pregunta que implícitamente quedo formulada en al aire. Con grandes esfuerzos se puso de pie y con mi ayuda llego hasta la bañera afirmándose en la mampara que la rodeaba, un pie primero y luego el otro, sus manos hacían todo lo posible por no tocarme, no sabía a qué se debía si yo solamente hacia las cosas por su bien.

¿Me ayudas por favor? – claro, haría todo lo que me pidiera siempre y cuando no le causará daño alguno. Suavemente fue descendiendo hasta quedar sentado en la bañera mientras el agua cubría gran parte de su cuerpo, pero sus hombros y pecho se encontraban disponibles para mi propio deleite.

¿Te ayudo con el agua? – solo obtuve como respuesta un asentimiento con su cabeza. Con un vasito mediano sacaba agua de la bañera y la dejaba caer suavemente en su cuerpo, rápidamente corría el agua por su cuello y hombros para seguir aventurándose por el pecho y lo que quedaba de su abdomen al descubierto, mientras se juntaba con la demás que me ocultaba la visión más pecaminosa de si mismo.

Bella, ¿me podrías decir donde están las cosas para lavarme, por favor? – no, no iba a dejar que una "discusión" me alejará de su lado, ante todo está mi ética profesional y debía cuidarlo como lo requería, aún no me confiaba de su tan rápida recuperación. La botella de shampoo se encontraba al otro lado de Edward por lo que debí cruzarme por encima suyo, mojándome a su vez con su cuerpo y retirándome de inmediato; extendí un poco del cremoso contenido en mis manos para dirigirlo al rebelde cabello de mi amado. –Bella no tienes que hacerlo– dijo, pero no le preste la mayor atención, seguí con mi masaje dejando que mis dedos recorrieran su cráneo y a la vez tocando sus suaves mechones cobrizos de pelo.

Sabes Edward creo que tenemos una conversación pendiente, si quieres hacer el amor conmigo, tienes que saber muchas cosas acerca de mi persona, pero tienes que recuperarte antes de ahondar en esta relación– le dije con voz temerosa, estaba dispuesta a seguir, pero, ¿querría él involucrarse con una vampiresa?.

¿Porqué me lo dices mientras me bañas? creo que es verdad he estado un poco "subido en ánimos" contigo, pero yo te quiero de verdad Bella, nunca nadie había hecho algo así por mí, cuidándome, queriéndome, esperando que pueda brindarle algo a cambio; pero con esto que me dices me desespero un poco, si hay algo que me quieras decir puedes hacerlo libremente, solo te pido que no tomes en cuenta las discapacidades físicas que poseo en este momento, solo se tú– dijo mi ángel, solo se tú si supieras Edward con quién te estás involucrando en realidad.

Cada cosa a su tiempo Edward, por ahora disfrutemos del presente aunque no sepamos que nos depara el futuro– con una profunda observación filosófica di por zanjado el tema que yo misma abrí. Mire a mí alrededor buscando una esponja para enjabonar su cuerpo, al encontrarla coloque un poco de jabón y comencé a masajear sus hombros, cuello, pecho y brazos. –¿Podrías levantar tus piernas por favor? – uf venia la parte difícil, el inferior de su cuerpo.

¿Y si me levanto mejor?, alcanzarías todos los lugares que yo no puedo– y lo decía muy inocentemente ¡hombre pecaminoso!.

Está bien Edward pero apóyate en mi, ¿sí? – haciendo caso mi querido alumno, se apoyo en mi cuerpo mientras se paraba lentamente, mire "sin querer queriendo" hacia abajo y trague en seco.

¿Seguirás ayudándome? – mire hacia abajo nuevamente y mi mente empezó a maquinar cosas malvadas, si, cosas muy malas que podía hacer con este muchacho. No pronuncie ni media palabra de por medio, solo deslice la esponja por su cuello nuevamente, baje por su pecho y la deslice por el contorno de su cintura para seguir con sus marcadas caderas, de un lado hasta el otro, baje otro poquito más, pero omití aquella "parte" tan pronunciada de su anatomía. Sus piernas se encontraban cubiertas por un vello rubio oscuro y unos músculos que prometían muchas noches de placer ¡ah mente caliente!, mejor me concentraba en seguir bajando hasta sus pies, grandes y blancos, fuertes y que me decían que recorrería todos los caminos conmigo, está era la tercera vez que le echaba jabón a la esponja y el rastro que dejaba a su paso eran pequeñas burbujas con olor a hombre, esa esencia que se impregnaba en mis fosas nasales y se hacía más apetecible que su sangre, su cuerpo, eso era.

¿Bella te encuentras bien? – pregunto dubitativo mi ángel del pecado, ¡mal! estaba pésimo, solo quería saltarle encima y devorarlo, pero no, no debía, la mente domina el cuerpo, la mente domina el cuerpo, me decía a mí misma.

Sí, solo me falta un poco de jabón por la espalda– le mencione y en el acto de agarro de la barandilla que poseía la bañera para girarse lentamente, ¡me quiere matar Dios! si había una manera en que los vampiros pudiésemos morir, sin duda alguna, Edward sería el causante de aquello. Su espalda ancha, con cintura estrecha dejaba a su pasado unas bien pronunciadas caderas y un trasero ¡¿Dios no me quieres acaso?!, definitivamente de solo mirarlo sufría un especia de combustión espontánea. Me regodee en enjabonar cada parte posterior de su cuerpo, hasta la última curva y más, mezclando la esponja, jabón y mis manos.

Bella… me me está da dando frio– ¡pero qué bruta! si a estado tanto tiempo en cama y yo aquí divirtiéndome demasiado tiempo; me apresure a dejar la esponja en la orilla de la bañera para así coger nuevamente el vaso y limpiar su cuerpo de todo rastro de espuma, jabón y shampoo.

¡Terminamos! – exclame fingiendo alegría, en el fondo quería seguir pero ahí estaba presente otra vez la diferencia tan marcada, él era un humano con demasiadas necesidades, yo solo una vampiresa que clamaba por su amor en forma silenciosa. Lo ayude a salir lentamente mientras secaba todo su cuerpo, él no decía nada, por un lado me encantaba que fuera sumiso y dócil, por otra me preocupaba porque ni siquiera podía expresarme con miradas si algo le disgustaba, siempre me "miraba", pero no me veía en el fondo. Le coloque otro pijama que constaba de pantalón largo negro y polera manga corta blanca, puse sus brazos alrededor de mi cuello para ir bajándolo lentamente hasta la silla.

El pasillo estaba tenuemente iluminado por la luz del mismo, mientras que la habitación estaba desecha, por lo que pare de inmediato, me fije que Edward estuviera en una buena posición y lo deje silenciosamente, corrí hacia la habitación para hacer la cama y ordenar un poco, recogí los restos del plato con sopa y limpie el piso, volví corriendo nuevamente para seguir empujando nuevamente la silla.

¿Porqué paraste Bella? – vaya veo que mi amado es muy perceptivo.

Solo me miraba un poco en el espejo, unos mechones se me desacomodaron del moño en el que los traía, nada grave no te preocupes. – odiaba mentir, pero mientras no supiera la verdad era mejor "omitir" algunos detalles. Al entrar en la habitación, ésta se impregno de inmediato con ese olor tan característico a Edward, el ambiente estaba un poco frio así que de inmediato se tendría que ir a la cama. Nuevamente se apoyo en mí mientras se levantaba y al tiempo se sentaba en la cama, ascendí el resto de sus piernas a la cama y lo tapaba, de inmediato se enterró en la cama, arrastrando consigo las sabanas y la colcha.

¿Bella? –

¿Mmm? – murmuré.

¿Me puedes dar un vaso de leche por favor? – ¡uy que tierno! si hasta tomaba leche antes de dormir, bueno que estando en recuperación lo que más tiene que hacer es dormir y alimentarse bien.

Enseguida amor– le conteste mientras salía a paso humano esta vez de la habitación. Llegue a la cocina y busque en la despensa leche, ¡no había!, me dirigí al refrigerador y ahí estaban algunas cajas de leche líquida, saque una y puse su contenido a calentar en un vaso en el microondas; segundos después me dirigí hacia la habitación de Edward. Al llegar lo pude apreciar con sus ojos cerrados y una respiración demasiado acompasada, de todas maneras entre y deje el vaso en el velador, más se la daría si se despertaba, pero el muy pillo me murmuro:

Solo estaba descansando, me puedo tomar de todas maneras la leche– dijo triunfante mientras me regalaba una hermosa "mirada" color esmeralda.

Siéntate un poco por favor– al instante me obedeció y pose delicadamente en sus labios una orilla del vaso, con una mano sujetaba éste y con la otra aferraba su cabeza cariñosamente. Una traviesa gota de aquel liquido de escapo por la comisura de su boca mientras que descendía lentamente por su mentón. Mi instinto me decía que mi lengua la retirará, pero se me adelanto la suya, que delicadamente salió de su escondite para borrar aquella muestra de su necesidad alimenticia, deslizándose por toda la amplitud de sus labios; quedo un rastro por lo que mi dedo la quito del camino inmediatamente, lo lleve a mis labios para degustarlo ¡puaj! era asqueroso, ¿cómo podía beber aquel líquido?, claro era un humano.

Edward será mejor que duermas un poco, te noto cansado– le dije porque realmente desea pensar un poco.

Bueno, pero ¿me prometes que estarás para cuando despierte? – me dijo mientras hacia un adorable puchero.

Sí, no te preocupes, solo quiero alimentarme un poco– le dije mientras depositaba un casto beso en su frente. Quite el vaso para dejarlo en el velador, mientras el cuerpo de mi amado volvía nuevamente a cubrirse con las sabanas.

Necesitaba pensar, aquello que me pasaba no podía seguir así, era mucho tiempo el que se estaba repitiendo la misma rutina y no era muy hábil con mi autocontrol en lo que respecta a Edward. Sabía de sobra que me amaba, pero yo no estaba segura de su amor, o sea, ¡ay! i sé que me ama, pero ¿me seguirá amando cuando sepa que su compañera es una vampiresa? Sólo había una forma de averiguarlo y era decirle la verdad, si tenía que sufrir, preferiría que fuera luego, una herida superficial para que sanase más rápido, pero ¿sanaría igualmente mi muerto corazón? o ¿estaba realmente seguro de amarme sin importar las diferencias. Quería controlar mis sentimientos, mi amor y su nuevo compañero el deseo, iban de la mano caminando por mi eternidad desde que conocí a Edward, ¿pero seguirían a mi lado junto con él por siempre?.

*

Muchas gracias por la paciencia que me tienen. En verdad estuve un tiempo sin computador porque estaba malo y ahora hace días que intentaba hacer el capítulo correspondiente a este fic, pero no me resultaba.

Quise expresar el deseo que siente Bella por Edward, que como dice ella, caminan de la mano delante suyo, además de las interrogantes que rondan en su cabeza al verlo desnudo, ya que ella nunca vio a Edgard.

Les adelanto que el drama heavy viene más adelante, ya lo tengo todo planificado en mi hermosa cabeza.

Además estoy haciendo una nueva historia, en mi perfil sale un resumen, me gustaría que lo leyeran y si es de su agrado me lo comentaran mediante un review o mp, es importantísimo para mi saber si les gusta la historia para así seguir escribiéndola.

Muchos saludos, nos vemos lueguito.

P.D: Si se me paso un fallo ortográfico, discúlpenme, son las 02:00 de la mañana en Chile.