Capitulo10: No estás sola…
Una langosta caminaba lentamente por un cuarto oscuro hacia la computadora de mando de la guarida con una especie de caja en las pinzas. Llegando a su destino pudo observar a otra langosta, de color mas oscuro, que oprimía botones al azar en ese gran teclado
-¿todavía nada?-
-nada- contestó secamente el de la computadora -no se por qué demonios tarda tanto en responder-
-no debe tardar, se toma muy enserio este "trabajo", y sabes porque razón Larry-
-si bueno, ¿trajiste lo que te pedí?-
-si, aquí esta el distorsionador este… ¿sabes? Ni siquiera se por que sigo tus órdenes. Se supone que yo soy el, como decirlo, el "vicepresidente" solo el jefe me puede dar órdenes-
-si Termidor, pero olvidas que el jefe fue el que me puso a cargo del caso de…-
-linea entrante- habló la computadora cortando la charla entre ambos crustáceos
-finalmente- Larry se colocó en la cabeza unos auriculares y conectó el distorsionador –aquí Larry, ¿Cuál es el código?-
-12459213ftqrs- contestó la voz distorsionada
-¿Por qué tardaste tanto imbécil? El jefe necesita avances en esto!-
-ya lo se manos filosas, todo a su tiempo, recuerda que debo estar encubierto- su voz sonaba bastante tranquila
-si, lo que tu digas,¿ cuanto llevas ahorrado?-
-alrededor de 28 millones de dólares. Mañana en la noche te veo en el callejón del barrio chino para entregarte el dinero-
-bien. ¿y que hay con skipper y su equipo?-
-me vieron la noche pasada…-
-¿¡que!-
-no te alarmes. Me fui de allí en un segundo-
-si el jefe se llega a enterar de esto va a…-
-ya estaba enterado- dijo un monotrema que se acercaba en una especie de motoneta
-¡Doc. Espiráculo!- se sorprendió Termidor -no esperaba verlo despierto a las 2 de la mañana-
-pues si lo estoy. Ahora quisiera hablar en privado con Russel-
Ambas langostas se miraron entre si, luego se retiraron pensando en que hablarían ellos dos. Una vez solos el delfín miró unos momentos la gran pantalla que estaba frente a el como si pudiera ver al pingüino misterioso a través de ella, siendo esto imposible ya que lo único que aparecía era un fondo celeste con una línea azul oscuro que se marcaba el habla del ave que aguarda pacientemente que su jefe empezara a hablar
-hay un pequeño cambio de planes- se escucho silencio del otro lado
-¿a que se refiere señor?-
-el plan antes era que los eliminaras uno por uno ¿cierto?-
-así es-
-pues tengo una idea mejor… busca alguien que sea muy especial para skipper y tráemelo sin vida, servirá de carnada para que el y su equipo vengan a mi guarida sin saber que está muerto y mataremos 4 pájaros de un solo disparo.-
-… podría ser un lémur de cola anillada llamado Julien; he notado que son buenos amigos.-
-¡no! Ya he tenido experiencia con ese "espía 000nada". Debe haber alguien mas-
-… ¿tal vez cabo señor?-
Una sonrisa maliciosa se formo en el hocico del mamífero
-que comience el juego…-
-bonitos y gorditos muchachos- repetía Skipper mientras saludaba a la gente que venia a verles y tomarles algunas fotos
-ejem…- Rachel se aclaró la garganta
-oh! Lo siento. Muchachos y chica-
Rachel lo miró con una sonrisa antes de regresar la mirada hacia las personas sin dejar de mover su aleta de un lado a otro a modo de saludo. Le parecía curioso que esta simple acción llamara tanto la atención a los humanos
-¡mira mami! ¡Hay un pingüino nuevo!- gritaba una pequeña niña de unos 6 años trepándose por el barandal del estanque buscando ver a las aves mas de cerca
-ya lo vi cariño. Ya es hora de ir a casa, ven- le llamo una mujer joven agarrada de la mano con un hombre aparentemente de su edad. La niña salió corriendo hacia sus padres
La sonrisa de Rachel se fue borrando poco a poco. Como si fuera una película en cámara lenta veía como la pequeña era comida a besos por sus padres y esta reía sin control y los abrasaba. Los ojos de la pingüina comenzaron a volverse acuosos.
-¿Rachel, que te pasa?- pregunto cabo al ver como de un momento a otro la hembra cambiaba de ánimo
Ella no contesto solo salió corriendo hacia la base meneando su cabeza de un lado a otro sin siquiera asegurarse de cerrar la entrada
Rachel se encerró en el laboratorio y empezó a llorar amargamente sentada en un rincón con las aletas en el rostro. Dejo de llorar un momento para tomar la bolsa con sus pertenecías y sacó la foto de sus padres y ella.
La miro unos momentos antes de abrasarla a su pecho como si su vida dependiera de ello
-quisiera que estuvieran conmigo. Si no hubiera sido tan tonta… jamás debí irme de casa…-
-¿Rachel?- Cabo entró lentamente a la habitación
-déjame sola… por favor…- dijo ella ocultando su cara
-no Rachel, existe el lema del pingüino por una razón, y la razón es usarlo con tus amigos-
-algunas veces es mejor nadar solo Cabo… no hay nada que puedas hacer para cambiar lo que ya se hizo- dijo apretando la foto aún mas
Cabo meneo la cabeza de un lado a otro y la miro con una mirada de comprensión. Se sentó a su lado para empezar a hablar
-tienes razón no se puede arreglar lo que ya se hizo, pero eso no quiere decir que tengas que hundirte en esos problemas- Rachel le miró -se que no es fácil, pero hay que aprender a pasar la página-
-eso es imposible Cabo-
-solo es imposible si lo haces sola. Pero es completamente posible con el apoyo de tus amigos y familia. Porque… los muchachos son como la familia que jamás tuve…- Rachel se sorprendió por el comentario del menor, nunca habría pensado que era huérfano -y tú Rachel… también eres parte de ella-
Ambos pingüinos se fundieron en un gran abrazo. Ese pequeño niño era mucho mas fuerte de lo que parecía, el jamás tubo una familia, nunca sintió un cálido beso de buenas noches de una madre, nunca sintió la protección de un padre… y aún así veía cada día como un regalo del universo, ayudando a los demás sin pedir nada a cambio. Ese niño era en el fondo un ejemplo a seguir: un héroe
-y nunca vas a estar sola Rachel, nunca- los ojos de cabo también se habían vuelto vidriosos pero con una gran sonrisa en su pico
-Cabo… tu también eres parte de mi familia-
