ACALARACIONES:

Ni Gravitation ni sus personajes me pertenecen…aunque es una lástima jejejej

Tampoco recibo ningún pago por esto, lo hago por mero gusto para mis lectores

––––––– cambio de escena

–blabla– diálogos

Pensamientos

Énfasis

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Bueno aquí está el capítulo, lo se….me tardé miles de siglos (Ya se acostumbraron a que soy exagerada?) Pero esta bien largo…obviamente no es puro lemon pero hay 3 si TRES escenas de lemon, dos mas o menos corticas pero intensas y la otra….bueno léanla! Jejejej. Hay algo de historia también así que no hagan trampa y se la salten! Jejeje…bueno al final hagan lo que quieran jejeje pero léanlo y disfruten….

Espero que haya valido la pena la espera!!

Capítulo 10Reconciliación

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Mucho antes de llegar al apartamento Shuichi ya se había quedado dormido en el carro, durante una luz roja Yuki volteó a mirarlo y acarició suavemente su cabello, su intención no era despertarlo pero el chico no estaba durmiendo profundamente así que cuando sintió la mano que tocaba su pelo abrió sus grandes ojos muy lentamente para ver al escritor.

–Hola… –dijo Shuichi con una pequeña sonrisa, aquel saludo hizo que el escritor sonriera.

–Hola baka… –fue la respuesta del rubio y ahora fue el turno del cantante de sonreír.

–¿Por donde vamos? –preguntó el perlirrosa enderezándose en el asiento.

–Faltan un par de cuadras hasta la autopista… –le explicó el novelista.

–No recordaba que el hospital estaba tan lejos de casa… –confesó Shuichi –La otra vez cuando Touma-san me trajo estaba tan nervioso que en verdad no le presté nada de atención al camino.

–Tampoco tienes por que prestar atención esta vez… –dijo Yuki con un velo de culpabilidad en su voz –Vuelve a dormir.

–No se si pueda… –contestó el cantante.

–¿Por qué lo dices? –preguntó el escritor mientras conducía entrando a la autopista.

–Es que… estoy… nervioso… –admitió Shuichi.

–¿Nervioso? –cuestionó Yuki.

–Si… no sabría explicarlo… –habló el pelirrosa –Estoy realmente cansado pero cada vez que cierro los ojos mi corazón comienza a latir con mucha fuerza y no puedo quedarme dormido…

Yuki suspiró, A eso se le llama estado de ansiedad.

–Tranquilo ya verás que cuando lleguemos a casa te sientes mejor –dijo Yuki –En lo que estés en la cama caerás rendido como un bebé.

Aquel comentario hizo que el cantante soltara una carcajada, Eiri no solía expresarse de esa forma por lo que le resultó extremadamente gracioso. Al ver a su niño reír el escritor no pudo evitar acompañarlo, se sentía bien viendo al muchacho aunque fuera un poco animado.

Pasaron aproximadamente unos diez minutos antes de que salieran de la autopista y otros tantos para que llegaran a casa. Luego de hablar con los policías y de que Touma, quien los había estado escoltando se despidiera, Yuki ayudó a su niño a bajarse del auto sirviéndole de apoyo ya que el pequeño no podía apoyar su pie izquierdo. Pero tuvieron inconvenientes, primero el cantante es más bajo que Eiri así que al pasar su brazo por el cuello de éste para apoyarse el rubio tenía que encorvarse, y cuando el escritor fue a agarrar el costado de niño para sostenerlo se dio cuenta de que ese era el lado de las costillas lesionadas del pequeño. Suspirando con frustración Eiri alzó a su niño en brazos y los policías que estarían en la puerta de su apartamento les ayudaron con el par de bolsos que llevaban y a abrir las puertas.

A penas entraron en el apartamento, Shuichi que iba guindado con sus brazos del cuello de su koibito esbozó una enorme sonrisa.

–¿De que te ríes mocoso? –preguntó Yuki mientras lo dejaba en el sillón.

–Estoy feliz de estar en casa… –admitió el pelirrosa –En verdad estoy muy feliz de estar aquí… contigo.

Aquella frase hizo que el escritor sintiera como su corazón se fuera a derretir, ¡Este mocoso es tan tierno!Se dijo a si mismo mientras se acercaba lentamente para besarlo de una manera muy dulce.

–Okaeri Shuichi (Bienvenido) –susurró Yuki en el oído de su niño luego de que terminara el beso, mientras lo abrazaba. Shuichi no contestó nada simplemente devolvió el abrazo y se quedaron así, sentados en el sillón de la sala, en silencio abrazándose durante un buen rato, disfrutando de la compañía del otro hasta que Yuki se levantó al baño, cuando regresó se encontró a Shuichi registrando todos los rincones del apartamento con la vista.

–¿Eiri y mis cosas? –preguntó a penas vio a su koibito, antes no había casi ninguna cosa del pelirrosa en el apartamento más que unos cuantos CDs y DVDs regados por ahí, por que el otro no le había permitido colocar ni si quiera un porta retrato a ninguna habitación, así que no le extrañaba no ver nada suyo por allí… lo que si era raro es que no había notado las cajas en las que estaban sus cosas las última vez que las vio…

–En su lugar –contestó el escritor sin darle mucha importancia al asunto.

–¿En su lugar? –repitió el cantante poniéndose de pie apoyándose del sillón

–Las volví a poner en sus sitios –confesó Yuki bajando la cabeza.

–Ah… Ya veo –fue la respuesta del pelirrosa mientras avanzaba saltando en un pie agarrándose de la pared para llegar a la cocina.

–¿Por que no puedes quedarte quieto? –inquirió el escritor al ver las maniobras del chiquillo, era evidente que de un momento a otro se caería.

–Quiero un te… o quizás eso que me diste en el hospital el otro día –se explicó Shuichi.

–¿Sigues nervioso mocoso? –cuestionó Yuki mientras lo alzaba para llevarlo a la cocina, cuando tuvo a su niño entre sus brazos pudo notar que temblaba ligeramente.

–Algo… –dijo Shuichi escondiendo su rostro en el pecho de su koibito.

Yuki lo sentó en la mesa que estaba en la cocina lo cual le causó gracia al cantante, esperaba que el escritor lo ubicara en una silla, no encima de la mesa. Sin decir nada más el rubio comenzó a preparar la manzanilla con leche que le había pedido su niño ante la atenta mirada de éste, una vez lista colocó la taza caliente en las pequeñas manos del chico y le dio la espalda para lavar los trastos hasta que oyó la taza quebrarse contra el piso.

–Shu que demonios… –preguntó Yuki molesto ante el evidente desperdicio de su trabajo, pero en cuanto vio al pelirrosa pasó de la molestia a la preocupación, el chico estaba temblando.

–Lo… lo… lo siento… –comenzó a hablar entrecortadamente Shuichi en lo que el escritor lo miró –No… no se por qué pero me tiemblan mucho las manos… –empezó a sollozar –Tengo…

–¿Shu? ¿Te sientes bien? –inquirió tontamente el escritor, sabía que su niño no estaba bien, se acercó a él y abrió los brazos, el chico se lanzó hacia el rubio inmediatamente –Tranquilo Shu… todo está bien… –dijo mientras lo acariciaba suavemente esperando calmarlo sin que llegara a mayores… Así será realmente imposible que duerma se dijo a si mismo y entonces recordó la conversación que tuvo un rato antes con la psicóloga.

––––––Inicio del Flashback –––––

–Buenas Yuki-san –saludó la Dra. Kokomi al entrar al cuarto.

–Hola –contestó escuetamente el escritor –Shuichi está tomando una ducha.

–Eso nos da algo de tiempo… quería hablar contigo a cerca del estado mental de Shuichi-kun –explicó la doctora.

Al oír esa frase el cuerpo de Yuki se tensó, sabía que la condición física del cantante no era algo de lo que preocuparse, pero estaba claro que su niño estaba bastante trastornado con lo sucedido incluso antes del episodio de hoy, así que probablemente las cosas empeorarían, por lo visto la Dra. pensaba lo mismo, haciéndole una seña la condujo hasta la parte de la habitación más alejada de la puerta del baño y le hizo un gesto de que hablara en voz baja.

–Como ya sabes las pesadillas de Shuichi-kun son producto de las situaciones traumáticas que vivió –comenzó la psicóloga –Éstas se deben a que está en un estado de ansiedad constante pero hasta ahora no había experimentado realmente ningún ataque de pánico.

–Hasta el de hoy –confirmó Yuki.

–Exacto, Shuichi-kun sentía tanto miedo cuando estaba huyendo que ni si quiera fue capaz de reconocerte –la doctora hablaba con seriedad –A decir verdad lo manejaste bastante bien pero me temo que estos ataques de pánico se vuelvan frecuentes así que quiero estar segura de que entiendes lo que Shuichi-kun siente en ese momento y voy a darte unas cuantas herramientas para que lo enfrentes adecuadamente por que de lo contrario el chico podría desarrollar fobias bien sea al sitio en el que se encuentra mientras experimenta el ataque de pánico o a las personas con las que esté.

–¿Por eso es que quiere irse tan desesperadamente de aquí? –preguntó Yuki –Es decir, a él nunca le han gustado los hospitales pero cuando Hayato-sensei le dijo que iba a dejarlo aquí unos días más se negó con todas sus fuerzas, quiere salir de aquí sin importar que….

–Posiblemente, pero ya trataremos eso en otro momento –admitió la doctora –Por ahora hablemos de lo que nos interesa de momento antes de que Shuichi-kun salga del baño.

Yuki asintió.

–Verás, generalmente los ataques de pánico se manifiestan como episodios inesperados sin causa aparente –comenzó a explicar Kokomi –El individuo presenta una gran variedad de síntomas asociados al miedo como hipertensión arterial, taquicardia, dificultad respiratoria, mareos e inestabilidad, sudoración, vómitos o náuseas... –tomo aire y siguió –Todos esos síntomas perfectamente coherentes con la emoción de miedo que los provoca.

–Eso lo sé –dijo Yuki con tono de fastidio, no necesitaba que le explicaran como a un niño solo necesitaba las cosas importantes.

–Generalmente esta crisis viene acompaña una extrañeza del "yo" junto a una percepción de irrealidad y de no reconocimiento del entorno –continuó explicando la Dra. omitiendo completamente el comentario del rubio –A menudo el individuo siente que está en peligro de muerte inminente y tiene una necesidad imperativa de escapar de un lugar o de una situación temida. Pero lo que es realmente importante…

–Al fin –interrumpió de nuevo el escritor.

–Lo que es realmente importante –dijo nuevamente la Dra. después de mirar a Yuki amenazantemente –Es que los ataques de pánico no duran mucho, pero son tan intensos que parecen durar una eternidad para el afectado y el hecho de no poder escapar físicamente de la situación de miedo extremo en que se encuentra acentúa los síntomas de pánico en sobremanera. Experimentar un ataque de pánico es una terrible, incómoda e intensa experiencia por lo cual no debes dejarlo solo hasta que se le pase, no me importa si estas en el momento cumbre de tu novela o si se quemará la cena, no lo dejes solo Yuki…

–¡De acuerdo, de acuerdo lo entiendo! –confirmó Yuki –No lo dejaré solo, ¿¿Pero que pasa si como esta tarde quiere huir de mi?? No creo que lo mejor sea forzarlo a quedarse conmigo…

–¡Pues si lo es! –le reprendió la chica –El individuo en medio de un ataque de pánico no piensa racionalmente, las cosas que uno haría normalmente como cruzar la calle cuando el semáforo está en rojo ¡No son comprensibles cuando eres presa de semejante ansiedad y desesperación! ¡Por eso es realmente peligroso que lo dejes solo cuando esté en medio de un ataque de pánico!

–Ya, ya… entendí –gruñó Yuki, ahora estaba preocupado.

–Ok, pues bien cuando Shuichi-kun entre en estado de pánico será evidente –continuó la Dra. –Por eso tienes que estar pendiente de él, te recuerdo que esto ocurre rápidamente, en un momento puede estar perfectamente y al siguiente estar tan ansioso que podría desmayarse –suspiró –Si te deja, abrázalo, has que se sienta seguro, recuérdale que nada está pasando que no hay nada ni dañino ni peligroso que solo está experimentando una sensación desagradable, que nada peor puede pasar. NO lo alarmes sobre lo que está pasando o lo que podría ocurrir, mantente pendiente de lo que pasa con su cuerpo en todo momento, dile que espere a que pase el temor, que mientras más rápido deje de pensar en cosas atemorizantes más rápido desaparecerá el miedo y cuando finalmente comience a sentirse mejor estimúlalo a planear que será lo siguiente que hará para que le ayudes a aclarar su mente. Pero es MUY importante que cuando se sienta preparado para continuar comience despacio, relajado, no le permitas esforzarse mucho, luego de un ataque de pánico su cuerpo estará tan agotado como si hubiese corrido un maratón, dale algo de beber y asegúrate de quedarte con el y mantenerlo vigilado hasta que este completamente calmado.

Yuki escuchó todo con atención haciendo notas mentales de que cosas eran importantes, cuando la Dra. terminó de hablar él seguía pensando así que ella le preguntó.

–¿Necesitas que te lo repita para que lo escribas?

–¡Muy chistosa! –le contestó el escritor –¿Algo más?

–Si, dado lo ocurrido hoy dudo que Shuichi-kun sea capaz de dormir algo esta noche –comenzó la Dra. y mientras le entregaba un frasco de medicamentos al escritor dijo –Por eso quiero que le des esta pastilla…

–Shu no quiere tomar ninguna medicina para dormir –dijo Yuki pero igual tomo el frasco.

–Lo se, pero su cuerpo muestra señas del stress al que ha estado sometido –dijo Kokomi –Sus ojeras son enormes y ha perdido bastante peso y lo sabes, pero lo que realmente me preocupa es que la falta de sueño sumado a todo lo que ha vivido lo conduzca a una profunda depresión o que su cuerpo sencillamente colapse por el cansancio…

–Ya veo… –dijo Yuki pensativo, la Dra. tenía razón y lo sabia pero no quería obligar al muchacho a nada –Voy a dejarlo dormir… si veo que le es imposible se la daré –concluyó el escritor a lo que la doctora sintió y poniéndose de pie fueron hasta la puerta del cuarto donde se despidieron no sin antes ponerse de acuerdo sobre la próxima sesión. Justo en el momento en que la mujer se fue el cantante salió del baño.

–Ne… Eiri… –dijo Shuichi cuando salió del baño con el cabello empapado y solo llevando pantalones –¿Me ayudarías a secarme el cabello?

––––––Fin del Flashback–––––

Impresionantemente, al menos desde el punto de vista del escritor, el chico pareció calmarse con el abrazo, luego de unos minutos dejó de temblar y volvió a respirar con normalidad.

–¿Ya te sientes mejor? –preguntó Yuki sin soltar a su niño.

–Si… no se que me pasó…–contestó Shuichi.

–Tuviste un pequeño ataque de ansiedad –explicó el escritor aún acariciando la espalda del pelirrosa –No es la gran cosa…

–¿Y tú cómo sabes de eso? –inquirió el cantante despegándose del cuerpo del otro para mirarlo con intriga.

–Kokomi-sensei me explicó, dijo que era normal –contestó Yuki, no tenía intenciones de mentirle al chico sobre aquella conversación, salvo la pastilla, no había razón para ocultar nada –De hecho cuadré tu próxima cita con ella…

–Ah… ya veo… –dijo Shuichi pensativo –¿Entonces esto… es normal? ¿No me estoy volviendo loco?

–¡Claro que es normal Baka! –contestó Yuki entre risas –¿Por que crees que te estas volviendo loco mocoso?

–Es que… –Shuichi pensó un momento si decir algo o no, pero decidió que no le haría bien guardarse todo eso –Estaba muy asustado… no estaba pasando nada… pero yo estaba muy asustado… no es lógico.

–¿Quién te dijo que tu alguna vez has actuado lógicamente? –preguntó el escritor en tono de broma, ante eso el cantante hizo un puchero –¿Quieres que vuelva a prepararte la manzanilla?

–Más tarde… aún tengo el estomago un poco revuelto… –fue la respuesta del chico.

–¿Entonces vayamos a la sala a ver algo de televisión o prefieres acostarte un rato?

–Sala… –murmuró Shuichi contra el cuello de Yuki, estaba seguro de que no podía dormir en ese momento.

Luego de una hora viendo programas que a Yuki le parecían extremadamente aburridos, tanto que se había quedado dormido, Shuichi sintió ganas de ir al baño, hizo un torpe esfuerzo por ponerse de pie sin despertar al rubio, pero su intento falló cuando cayó al suelo.

–¿A dónde vas Baka? –le preguntó Yuki tratando de auto controlarse y no gritarle por haberlo despertado de su placentero sueño

–Al baño…

–¡Baka! –le regañó gentilmente mientras lo llevaba al baño, esperó y lo trajo de vuelta a la cocina para preparar algo de comer.

Yuki hizo unos sandwichs no muy elaborados, más bien algo ligero, Shuichi comió sin ganas, pero no quiso despreciar el esfuerzo del escritor así que no dejó nada en el plato, cuando terminaron volvió a pedir por la manzanilla, alegó que estaba comenzando a sentir sueño y que eso lo ayudaba a relajarse, Yuki se la preparó pero antes de dársela lo llevó al cuarto y lo acostó en la cama. Shuichi bebió todo el contenido de la taza y se acostó sobre el pecho del rubio quien leía calmadamente un libro, no tardó ni un minuto en quedarse profundamente dormido. Yuki lo miró durante un rato acariciando su cabello hasta que el sueño lo venció.


Cuando llegaron al apartamento de Hiro, tanto él como K estaban cansados por el día que habían vivido pero el pelirrojo tenía una extraña sensación… no era extraña, la conocía perfectamente lo raro era que la tuviera precisamente hoy, con todo lo que habían vivido cualquiera pensaría que lo más normal sería cenar, tomar una ducha y acostarse a dormir para tratar de olvidar el stress y todo lo ocurrido.

Pero no, el guitarrista quería algo antes de eso… quería sexo, el único problema es que había discutido tontamente con K, claro que solo ahora le parecía tonto, pero en el momento estaba tan molesto… no sabía que lo había molestado más, si que K arriesgara la vida de esa manera, aunque no hubiese ocurrido nada, o que el norteamericano no lo hubiese dejado ir a buscar a su mejor amigo cuando estaba desaparecido. Aquello hizo que la pareja discutiera fuertemente, ahora estaban cada uno por su lado con cara de enojo. Pero sus ganas de sexo solo aumentaron al recordar la riña, el sexo de reconciliación tenía fama de ser muy bueno y él quería comprobarlo.

Decidido, Hiro se acercó hasta K sentándose a su lado en el sofá, esperó… quizás su manager pensaba como él y se lanzaba a besarlo, pasaron unos minutos pero el norteamericano parecía más interesado en la televisión que en el chicho sentado a su lado. El pelirrojo se sintió un poco frustrado pero decidió continuar, sin mucho preámbulo puso su cabeza sobre las piernas del rubio, pero en vez de acostarse mirando hacia la televisión lo hizo de manera tal que quedó mirando directamente a la entrepierna de K.

K se sorprendió realmente cuando el guitarrista se apoyó en sus piernas, y tragó con fuerza al sentir su respiración directamente sobre su pantalón en esa área de su cuerpo.

–What's up with you? (¿Qué pasa contigo?) –preguntó el norteamericano ciertamente intrigado ante la actitud del otro – I think you were still angry (Pensé que seguías molesto)

–No tanto –contestó Hiro mientras desbrochaba el cinturón del rubio.

–What if I'm still angry? (¿Qué pasa si todavía estoy enojado?) –dijo K, solo para ver que contestaba el pelirrojo, las manos del guitarrista acariciando la parte baja de su estómago lo estaban excitando aún cuando ni si quiera estaba rozando su miembro.

–¿Sigues molesto? ¿No quieres esto? –preguntó Hiro haciéndose el ofendido, dejó de tocar al rubio y se levantó de su regazo –Lo siento…

–¡¡Hey!! ¿A dónde vas? –cuestionó el rubio, sabía que la pregunta molestaría a su koibito pero no tanto como para hacerlo desistir –I didn't say I don't want to! (¡No dije que no quería!)

Hiro se volteó sonriendo, había escuchado exactamente lo que quería oír, cuando K vio la sonrisa traviesa del otro entendió que había caído en su trampa, pero no le importó ahora se sentía caliente y deseoso.

El guitarrista se acercó al manager y lo besó arrodillándose en el sofá con una pierna a cada lado de las del rubio, aquel no era un beso tierno ni mucho menos puro, era un beso lleno de lujuria y deseo, sus brazos se engancharon en el cuello del otro acariciándolo. K por su parte apretó el cuerpo del más joven con fuerza provocando que el roce entre sus cuerpos se intensificara y devolvió el beso igual de demandante, completamente embriagado con la pasión que estaban sintiendo. Cuando la falta de aire los hizo detenerse ambos se miraban devorándose hasta que el norteamericano habló.

–Are you going to continue what you were doing? (¿Vas a continuar con lo que estabas haciendo?)

Hiro no dijo nada pero se colocó en el suelo frente a K, ubicándose entre sus piernas acariciándolas con sus manos, recorriendo sus muslos arrancándole pequeños gemidos al rubio, finalmente decidió terminar de despojarlo de sus pantalones así que bajó el cierre con sus dientes con mucho cuidado y luego puso sus manos en las caderas del manager, éste entendió inmediatamente y las elevó para facilitarle el trabajo de quitarle los pantalones, pero lo que no se esperaba es que Hiro mientras lo despojaba también de sus bóxers acariciara sus nalgas, eso hizo que la electricidad viajara por el cuerpo de el mayor directo a su miembro.

Una vez sin pantalones sintió como Hiro se apoyaba contra él besando su cuello seductoramente mientras desbrochaba su camisa hasta que se la quitó por completo bajando por su cuerpo repartiendo besos aquí y allá hasta que finalmente estuvo a la altura de su miembro. El pelirrojo comenzó a tocar el pene del K como si de una guitarra se tratara, eran toques delicados pero solo contribuían a elevar la excitación del manager quien ya respiraba entrecortadamente, justo cuando estaba a punto de exigir algo más el más joven comenzó a lamer toda su longitud recorriéndola de arriba a bajo haciéndola brillar por la saliva. Cuando estuvo satisfecho con eso comenzó a meter el miembro en su boca, aunque Hiro no era un experto el sexo oral K no se quejaba, pero que el guitarrista se le insinuara de esa manera lo había excitado más de la cuenta así que tuvo que detener las caricias en su miembro por miedo a correrse demasiado rápido.

Hiro se sorprendió un poco cuando K lo detuvo pero no tuvo chance de preguntar ya que el norteamericano lo besó profundamente mientras los hacía cambiar de posiciones de manera tal que ahora era el guitarrista quien estaba sentado en el mueble y el manager arrodillado en el suelo entre sus piernas. A penas terminaron el beso K decidió quitarle la camisa al joven de una manera rápida y práctica, tomándola por el cuello haló arrancando todos los botones, para luego quitarle el resto de la ropa desesperadamente. Una vez desnudo Hiro estaba realmente excitado por lo rudo que estaba siendo K, Parece un animal en celo.

Rápidamente K engulló el miembro de Hiro arrancándole sonoros gemidos, luego de un par de minutos el guitarrista buscó entre los cojines hasta que encontró un frasco de lubricante, y se lo pasó a su koibito en señal de que necesitaba sentirlo ¡Ya! K tomó el frasco y sin dejar de chupar, lamer y morder suavemente el miembro en su boca echó una cantidad de líquido en sus manos y mientras succionaba la cabeza del pene del pelirrojo comenzó a masajear su entrada con un dedo mientras que con la otra jugaba suavemente con el escroto del chico apretándolo un poco en su mano. Pronto un dedo jugando en su entrada se convirtió en dos y dos en tres, y a todas éstas K no había dejado de estimular su miembro también… Hiro estaba tan caliente, estaba a punto de correrse y justo en ese momento en que K dejó de tocarlo completamente, lo miró con desaprobación a lo que el rubio contestó.

–Sorry… but… I can't wait any longer… (Lo siento... pero... no puedo esperar más...) –dijo el norteamericano mientras se acomodaba entre las piernas del japonés y colocaba su miembro presionando contra esa caliente cavidad, aquello hizo que Hiro gimiera al sentir el contacto.

Con una sola estocada K entró completamente en el cuerpo de Hiro arrancándole un sonoro gemido mientras se agarraba con fuerza de su cuello y enrollaba sus piernas apretando el cuerpo del norteamericano empujándolo lo más adentro posible levantando sus caderas. K le dio un momento para acostumbrarse pero mientras esperaba comenzó a masajear nuevamente el miembro del pelirrojo, cuanto éste empezó a mover sus caderas el rubio no pudo detenerse y comenzó a embestirlo rápida, fuerte y profundamente mientras Hiro gemía frases inentendibles entre uno que otro "K". Pasaron un par de minutos, ambos hombres sudaban y se besaban con desesperación, el norteamericano no había dejado de masturbar ni por un segundo el miembro del otro con su mano provocándole un fuerte orgasmo. Cuando Hiro sintió que llegaba al clímax se agarró de la espalda del manager con todas sus fuerzas clavándole las uñas mientras su cuerpo convulsionaba preso del placer.

El dolor en su espalda, el cuerpo retorciéndose bajo el suyo, el líquido caliente derramándose en su mano, el grito ahogado de Hiro al venirse y la forma en que aquel anillo de músculos se contrajo provocaron que con un par de estocadas más el rubio se corriera con mucha intensidad arqueando su espalda y apretando las nalgas del otro con tanta fuerza que sabía que le saldrían morados al día siguiente pero no le importó ¡Su orgasmo fue increíble!

Una vez terminó de correrse K se desplomó sobre Hiro quien lo abrazó hasta que los dos recuperaron el aliento, finalmente el norteamericano salió del cuerpo del más joven poniéndose de pie y lo haló hasta el cuarto para meterse bajo las sábanas y dormir placenteramente.


Lentamente Shuichi bostezó y comenzó tomar conciencia de su entorno, no quería abrir los ojos aún… aunque se sentía bastante descansado, quería quedarse así un rato más, estaba siendo abrazado, sabía que estaba durmiendo en el pecho del escritor, podía sentir su calor y el vaivén de su cuerpo al respirar rítmicamente, inspiró profundamente inhalando el aroma de su koibito… Si este es el olor de Eiri… se siente tan bien estar así…… ¿Cuánto habré dormido?... lentamente abrió sus ojos y se sorprendió al notar que el cuarto estaba perfectamente iluminado, a decir verdad el cantante creía que había dormido a penas un par de horas, era raro que no se hubiese despertado en medio de una pesadilla como lo había hecho las últimas dos semanas, de hecho estaba seguro de que no lograría conciliar el sueño luego de haber visto de nuevo al gerente… aún así era de día… No puedo haber dormido tanto….

–Eiri… –dijo Shuichi suavemente, no quería despertar al escritor que parecía dormir tan plácidamente pero necesitaba moverse y el brazo del rubio no se lo permitía –Eiri… –repitió al ver que el novelista no lo soltaba.

–Maldito mocoso quédate quieto y vuelve a dormir –contestó Yuki sin abrir los ojos.

Shuichi hizo su mejor intento por hacer lo que se le dijo, de hecho estaba muy impresionado por que el simple hecho de estar en su casa, en su cama, con Eiri, después de que el escritor le había dicho que lo amaba le había permitido dormir una noche entera tranquilamente, o al menos eso creía él. Luego de unos cuantos minutos el pelirrosa se dio cuenta de que le sería imposible seguir durmiendo, tenía sed y hambre, intentó salirse del agarre del rubio pero por su puesto no pudo hacerlo y en cambio logró volverlo a despertar.

–¡Mocoso del demonio deja de moverte! –gruñó Yuki esta vez sí, abriendo los ojos para observar que era lo que le pasaba al cantante que no lo dejaba dormir.

–Déjame levantarme Eiri –pidió Shuichi poniendo ojitos de cachorro –Ya no puedo seguir durmiendo… –dijo mientras sentía como el escritor lo soltaba, así que se sentó en la cama pero tan pronto como lo hizo se sintió mareado llevándose las manos a la cabeza.

–¡Hey!¿ Mocoso estas bien? –preguntó Yuki preocupado al ver que el chico se tambaleaba, se sentó en la cama y lo tomó por los hombros justo antes de que el pelirrosa se desplomara, no perdió el conocimiento pero parecía que todas las fuerzas le habían abandonado –¿Shu?

–Lo siento… –contestó Shuichi hablando muy bajito –De pronto me sentí muy débil…

–¡No necesitas disculparte por eso mocoso! –le reprendió el rubio en tono amable mientras lo abrazaba durante algunos minutos, Yuki estaba comenzando a preocuparse, no había ninguna razón real para que el chico estuviera tan débil, pronto su mente se iluminó… La pastilla…esto debe ser un efecto segundario… ¡Arg!...¡¡¡sabía que no tenía que darle esa pastilla!!!.

Un tanto molesto consigo mismo Yuki tomó el teléfono y pidió unos cuantos servicios de comida a domicilio, cuando terminó el cantante comenzó a hablar.

–Lo siento Eiri… –se disculpó de nuevo Shuichi.

–¿Por qué te disculpas baka? –preguntó el escritor ¿Es que no sabe decir otra cosa?

–Por que estas molesto… –explicó el cantante –Aunque no se por qué… pero seguro es mi culpa…

–¡¡¡¡Baka!!!!! –gruñó Yuki mientras giraba al chico para encararlo y decirle muy dulcemente –Estoy molesto pero no es contigo… de hecho estoy molesto… conmigo…

–¿Contigo? –inquirió el pelirrosa extrañando.

–Es mi culpa que no te sientas bien… probablemente –confesó Yuki mientras sacaba de la mesa de noche las pastillas que le había dado la Dra. Kokomi –Te di esto para que pudieras dormir y…

–¡¡¡¡¿Qué?!!!! –interrumpió Shuichi tomando el frasco –Tu… ¡¡¡TU!!! –dijo mientras lo señalaba con el dedo índice y se alejaba de él –¡Sabías que no quiero estas cosas! ¡Lo sabías! ¿¿Entonces por que me diste esto?? ¿¿Cuándo me lo diste???

–Anoche… disuelta en la manzanilla –explicó el escritor –Kokomi-sensei me las dio para que te ayudaran a dormir… ¡Sabes muy bien que después de lo de ayer no hubieses dormido ni un par de horas a no ser por eso!

–¡No volveré a beber nada de lo que me des! –dijo el cantante con un poco de rabia, sabía que Yuki tenía razón pero se sentía algo traicionado… luego de un momento se calmó y agregó –Me hubieses dicho…

–Te hubieses negado… –Yuki sabía que el chico se molestaría con el por dárselas pero también sabía que era lo mejor –Lo necesitabas Shu… admite que estabas agotado, tu cuerpo no iba a soportar estar sometido a tanto cansancio por mucho tiempo… ¡Y el mío tampoco mocoso! –añadió en tono de reproche pero no sonó realmente convincente –Los dos necesitábamos una buena noche de sueño…

–Lo se… Tienes razón –admitió Shuichi quien había leído las instrucciones del medicamento para luego mirar a su koibito con determinación –La próxima vez que decidas drogarme con una cosa de éstas –dijo mientras sacudía el frasco y lo miraba seriamente –¿Podrías decírmelo? ¡O por lo menos lee las instrucciones!

–¿Las instrucciones? Kokomi-sensei me dijo que te diera una pastilla –contestó confiadamente Yuki.

–Pues se equivocó –dijo Shuichi con firmeza –Aquí dice que se administre una pastilla completa a un adulto, con peso y contextura de adulto… Y la última vez que me miré en el espejo no tenía ninguna de las dos cosas… yo aún sigo tomando las dosis para niños –confesó mientras se sonrojaba, aquello no era algo de lo que se sintiera particularmente orgulloso, sobre todo porque Hiro siempre se metía con él por eso.

–A ver… –dijo Yuki mientras agarraba el dichoso frasco para comprobar que el chico tenía razón, y la tenía…Menudo descuido…menos mal que no era algo más fuerte o hubiese podido matarlopensó extremista mente –Aquí dice que los efectos desaparecen totalmente a las 12 horas aproximadamente… si te la tomaste a las diez… ya es casi mediodía… deberías sentirte mejor en un par de horas…

–Lo sé… –dijo Shuichi sintiéndose débil de nuevo –¿Eiri me traerías algo de beber?… muero de sed…

Yuki levantó una ceja ante el pedido, iba a quejarse, ¿Desde cuándo él, Yuki Eiri, era el mayordomo del baka pelirrosa? Pero antes de decir algo su conciencia lo abofeteó, no era culpa del chico no poder ir él mismo a buscar un vaso de agua… de hecho el escritor tenía bastante responsabilidad por ello. Una vez que comprendió eso le sonrió al cantante y fue por un "par de cosas" a la cocina y regreso con las manos llenas de jugos y botellas de agua y cerveza. Cuando entró al cuarto encontró a Shuichi leyendo la parte de atrás de su última novela, a decir verdad Yuki no sabía que su niño leyera sus novelas, el cantante estaba realmente concentrado así que no le prestó atención al escritor quien luego de poner todos los envases en la neverita del cuarto se sentó en la cama a su lado y le preguntó.

–¿Te parece interesante?

–¿Ah? ¡Eiri! ¡Me asustaste! –dijo Shuichi luego de dar un pequeño salto al oír la voz del otro –¿Es una especie de continuación de la anterior?

–Pues si… ¿Pero cómo demonios sabes tú eso? –preguntó el escritor levantando una ceja – ¿A caso las lees?

–¡¡¡Claaaro!!! –afirmó Shuichi con sinceridad pero cuando vio la expresión de asombro en el rostro del rubio se sintió apenado y se sonrojó –¿Te molesta que lo haga?

–No… solo me sorprende… –dijo Yuki, en verdad no se imaginaba que el chico pudiera concentrarse lo suficiente como para leer un libro con seriedad –¿Cuántas has leído?

–¡Todas! –contestó Shuichi con una sonrisa –Solo me falta ésta…

–¿Todas? ¿Desde cuándo las lees?

–Si todas… comencé a leerlas cuando me mudé para acá –comenzó a explicar el pelirrosa –Tu editora siempre te las trae antes de que las publiques así que siempre las leo antes que el resto –agregó sintiéndose orgulloso, Yuki no pudo más que sonreír, se sentía realmente feliz de que su niño leyera su trabajo.

Sin decirle nada más tomó el rostro del pequeño entre sus manos y lo besó tiernamente, cuando el cantante contestó posando sus manos en sus hombros acercándolo, lo abrazó, en poco tiempo el beso se volvió más pasional, ambos hombres se deseaban con fuerza y lo expresaban recorriendo el cuerpo del otro con sus manos sin separar sus labios ni un momento enredando sus lenguas. Cuando Shuichi iba a romper el beso por que estaba comenzando a sentirse débil bajo las diestras manos del escritor sonó el timbre anunciando que la comida que ordenaron había llegado, Yuki se levantó de la cama con un bufido.

Cuando Eiri regresó al cuarto el chico no estaba en la cama en donde él lo había dejado, el escritor lo llamó con desesperación y su niño le contestó desde el baño, luego de cargar al cantante de vuelta a la cama ambos comieron un plato de sopa, que el rubio había pedido con la intención de devolverle las fuerzas al chico, y un par de cosas más pero al momento del postre Shuichi dijo que estaba lleno y mientras el escritor comía un pedazo de tarta de fresa el cantante se acostó en su regazo y se volvió a quedar dormido. Cuando Yuki notó que el pelirrosa dormía profundamente suspiró con frustración, le estaba costando Dios y su ayuda contenerse, quería hacerle el amor a su niño, ahora que estaban en su casa nadie los interrumpiría como ayer en el hospital, además su niño lo había perdonado y quería sellar su reconciliación haciéndolo suyo nuevamente, deseaba tan desesperadamente oír los gemidos de placer de su niño… Yuki tuvo que sacudir su cabeza para alejar esos pensamientos antes de que la excitación que le producían los recuerdos de sus momentos con el chico fuera demasiada, resignado acomodó a Shuichi sobre su pecho y se durmió con él.

Aunque no había pasado ni una hora desde que se habían vuelto a dormir, Yuki había despertado hace rato y estaba comenzando a aburrirse de mirar al techo cuando sintió como su niño se revolvía entre sus brazos.

–Al fin despertaste… –dijo el escritor mientras el niño se levantaba para mirarlo –¿Te sientes mejor?

–¡Si! ¡Gracias! –contestó Shuichi sonriendo.

–¿Gracias?

–Si… por más que me molestara… bueno realmente necesitaba una noche de sueño completa –explicó el cantante –¡Gracias a eso me siento renovado y la sopa también estaba muy rica y me cayó de maravilla! ¡Fue una buena elección!

–¡Pues claro! Que esperabas la escogí yo después de todo… –dijo Yuki con tono de sobrado, con lo cual se ganó otra sonrisa del chico.

–Ne… Eiri… –comenzó Shuichi a hablar sonrojándose, cosa que el otro no pasó por alto –¿Qué vas a hacer ahora?

–¿A qué te refieres?

–Digo… ¿Vas a ponerte a trabajar? –preguntó el cantante, cuando el otro negó con la cabeza sonrió y se lanzó a sus brazos diciendo –¡Genial entonces podemos pasar el día juntos!

–¿Y? ¿Qué quieres hacer? –inquirió Yuki, aunque ya sabía por donde venía la cosa ¡Este mocoso es tan transparente! pensó mientras devolvía el abrazo.

–Mmmm… no lo sé… –dijo Shuichi antes de besar el cuello del escritor justo debajo de su oreja.

Aquel beso se tradujo en una fuerte corriente eléctrica que recorrió todo el cuerpo de Yuki, mandando el mensaje claro de que el chico quería sexo… y él lo había estado esperando por mucho tiempo… ni loco iba a negarse… Haló al chico de manera tal que la parte de arriba del cuerpo del cantante quedó sobre su propio cuerpo haciendo que sus rostros estuvieran a la misma altura. Yuki no lo dudó un segundo luego de ver un destello de deseo en esa gemas amatistas y lo besó con pasión, sin contenerse apretando su cuerpo pero teniendo cuidado de no ejercer presión sobre las costillas lesionadas del chico, no quería herirlo y que eso los interrumpiera.

Mientras se besaban Yuki los hizo girar de manera de quedar él sobre el cuerpo de pelirrosa pero asegurándose de apoyar su peso en sus manos y no en el cuerpo de otro, eventualmente cuando la falta de aire los hizo separarse ambos hombres se miraban con deseo, el escritor terminó de acomodarse arrodillándose entre las piernas del otro y mientras volvía a besarlo con una mano comenzó a subir la camisa de chico dejando al descubierto su ombligo. Cuando comenzó a acariciar la piel expuesta del pequeño se dio cuenta de que éste estaba temblando, se maldijo mentalmente por ser tan atorado, quizás su niño aún no estaba preparado para eso todavía.

–Shu… estas temblando –dijo el escritor mientras retiraba un mechón de cabello de la cara del cantante –No tenemos que hacerlo… si no quieres…

–Yo… si quiero Eiri… –dijo el pelirrosa mirando a su koibito a los ojos pero sin dejar de temblar.

–¿Seguro? –preguntó Yuki, en verdad no quería obligar a su niño a nada –No me voy a molestar ni nada…

–Estoy seguro Eiri –contestó Shuichi y sonrojándose al máximo agregó –Quiero que me… me hagas tuyo…. yo… necesito sentirme tuyo de nuevo…

Aquello era exactamente lo que el novelista quería escuchar y lo que quería hacer, le sonrío al chico acostado en la cama para hacerle entender que iba a complacerlo, volvió a besarlo a lo que el pelirrosa respondió agarrándose del cuello del escritor pero seguía temblando, no podía evitarlo, aunque deseaba mas que nada que Eiri lo tomara como antes y sentir de nuevo que era uno con él, sentía miedo, sabía que su koibito no le haría daño ni mucho menos pero cada vez que cerraba los ojos tratando de dejarse llevar por el momento tenía pequeños flashback nada agradables.

Yuki comprendió perfectamente lo que estaba pasando por la mente de su niño, lo mismo le había pasado luego del incidente con Aisawa, al chico le llevó un tiempo antes de poder tener sexo nuevamente con el escritor.

Eiri dejó de besar a Shuichi y mirándolo a los ojos le dijo

–Te Amo y Te Deseo muchísimo Shuichi –dijo casi en un susurro –Yo también quiero tomarte y hacerte mío de nuevo… No tienes por que tener miedo –lo besó en el cuello – Pero si sientes que es demasiado y necesitas detenerte solo dilo y yo me detendré….

–Yo también Te Amo Eiri –contestó Shuichi sonriendo pero con los ojos aguados –Y me siento muy feliz de poder hacer esto contigo… en verdad deseo hacerlo… pero se gentil… yo… yo aún estoy herido y…

–Tranquilo Shu… –dijo Yuki muy bajito directamente sobre el oído del otro –Voy a hacerte el amor de la manera más delicada que jamás lo halla hecho.

Luego de decir aquello sintió como el cuerpo del cantante se relajaba casi completamente así que comenzó a mordisquear suavemente el lóbulo de la oreja del chico mientras recorría su torso con sus manos muy lentamente casi sin tocarlo. Luego de un rato de besar el cuello del pelirrosa hasta que éste finalmente se relajara del todo, se separó de él y lo hizo sentarse para despojarlo de su camisa, desabrochó lentamente cada botón y la retiró dejando al descubierto el pecho vendado del chico. Acto seguido Yuki le pidió a Shuichi que lo mirara atentamente, quería que su niño se concentrara en sus caricias y no pensara en los malos recuerdos que tenía… comenzó a repartir pequeños besos sobre las costillas lastimadas de su niño casi con reverencia mientras acariciaba su espalda con una mano y la otra estaba posaba gentilmente sobre una de las rodillas del chico.

Cuando Shuichi vio la manera en que Eiri estaba besando sus heridas sintió como si fuera a desmayarse, no por debilidad sino por lo intenso del momento… sus ojos comenzaron a anegarse, no por miedo sino por felicidad, amaba mucho a Eiri y Eiri lo amaba a él, se lo estaba demostrando con cada caricia, se llevó una mano a la cara para secarse las lágrimas pero Yuki se le adelantó y las limpió con sus pulgares para luego besarlo tiernamente mientras lo hacía acostarse de nuevo en la cama. Bajó por su cuello repartiendo besos aquí y allá pero antes de seguir con su pecho el escritor empujó al pelirrosa acomodándolo sobre las almohadas haciéndole quedar casi sentado para que no perdiera detalle de lo que hacía.

Yuki retomó el ataque de besos sobre el cuello del chico mientras lo sostenía por la cintura para luego bajar lentamente lamiendo y besando hasta que alcanzó el pezón derecho del cantante, en el momento en que comenzó a succionarlo y mordisquearlo suavemente logró arrancarle los primeros gemidos al pelirrosa, esos gemidos eran como música para los oídos del escritor que había pasado tanto tiempo deseando oírlos. Cuando el pezón derecho estuvo completamente duro repitió las mismas acciones en el izquierdo recorriendo con sus manos los brazos de chico, una vez satisfecho con el nivel de excitación que había provocado tomó una de las manos del chico y la besó mirando al cantante a los ojos, besó su mano como los príncipes besaban las manos de las princesas en la edad media, Shuichi soltó una risita tímida ante el gesto lo cual sólo logro estimular al escritor a seguir, lamiendo y besando fue subiendo poco a poco por el brazo del chico hasta que alcanzó y lamió de manera lasciva la oreja de su niño haciéndolo gemir nuevamente. Se tomó su tiempo besándolo de nuevo y luego bajó por el otro brazo de la misma manera que había recorrido el anterior y cuando alcanzó la mano de chico la besó de tal cual como había besado la otra minutos antes, luego tomo las dos manos del pequeño con las suyas y las besó como antes y en las palmas, siempre manteniendo el contacto visual con las dos amatistas que lo observaban.

Shuichi aprovechó la cercanía de la cara de Yuki y luego de que éste besara sus manos tan tiernamente el cantante se inclinó hacia adelante y tomando el rostro del rubio con sus manos se acercó para besarlo mientras acariciaba suavemente los mechones de cabello dorado y lo sostenía por la nuca. Yuki entendió que el chiquillo quería devolverle las caricias que acababa de recibir pero él todavía no había terminado de adorar el cuerpo de su niño así que empujándolo de nuevo contra las almohadas volvió a besar sus pezones alternadamente mientras tocaba todo el torso del chico con sus manos sin ejercer presión sólo rozándolo, provocándolo.

A este punto Shuichi respiraba con fuerza y miraba embelesado como su koibito acariciaba su cuerpo, para cuando Yuki alcanzó el borde del pantalón del chico éste gimió entrecortadamente al notar como los expertos dedos del escritor rozaban ligeramente esa delicada zona mientras tiraba de los pantalones de elástico de los que se conformaba la pijama del pelirrosa para bajarlos al igual que su ropa interior, ante los roces que estaba recibiendo el cantante involuntariamente movió sus caderas hacia adelante para hallar más contacto, cosa que fue aprovechada por el rubio para despojarlo del resto de la ropa descendiendo lentamente por las esbeltas piernas del chico. Una vez se deshizo de los pantalones Yuki tomó el pie lesionado de su niño y lo besó, primero en la planta haciéndole cosquillas y luego sobre las vendas de la misma manera, prácticamente reverente, con la que había besado los vendajes de su pecho, cuando terminó y aún sosteniendo con delicadeza el pie del chiquillo haciendo que su pierna no tocara la cama continuó su camino ascendente besando y lamiendo cada centímetro de piel a su alcance.

Unos segundos más tarde alcanzó la rodilla del cantante, se detuvo un momento para acariciarla y continuó subiendo repartiendo besos y lamidas no solo por la parte frontal de los muslos del chico sino también por su parte interna, con cada toque un gemido se escapaba de la garganta de Shuichi, Yuki continuó por la ingle del pelirrosa hasta el erecto miembro de éste, estaba secretamente orgulloso de haber logrado que el chico se excitara con sus caricias después de todo lo que había vivido, así que decidió que le daría todo el placer que pudiera para hacerlo olvidar cualquier toque que no fuera el suyo. Asegurándose de que Shuichi lo miraba el escritor lamió suavemente el miembro del chico desde la base hacia arriba haciendo especial presión en esa hendidura en forma de v debajo de la cabeza del pene, aquello hizo que el cantante soltara el gemido más sonoro que hubiese pronunciado hasta el momento, con una sonrisa Eiri siguió lamiendo un poco más pero luego se movió otra vez hasta la ingle del chicho para comenzar a recorrer, esta vez de bajada, la otra pierna del pelirrosa, repitiendo metódicamente cada caricia y cada beso hasta que alcanzó el pie sano del niño y lo besó con la misma devoción con la que había besado el otro.

Se detuvo un momento para contemplar a su niño quien lo miraba con esas grandes gemas amatistas inundadas de deseo y amor, con su boca entre abierta respirando entrecortadamente. Shuichi pudo ver como Eiri lo observaba detalladamente como si estuviera viendo una obra en un museo y aquello hizo que se sonrojara al máximo, cuando el escritor se percató del color aumentando en las mejillas del chico le sonrió traviesamente y se abalanzó sobre su boca, inmediatamente el cantante se abrazó del cuello del otro mientras sus lenguas se enfrentaban en sus bocas haciendo que la saliva comenzara a derramarse por la comisura de sus labios. Yuki deslizó una mano hasta el miembro de su niño y comenzó a masturbarlo lentamente ahogando los gemidos del pelirrosa con su beso. Cuando la falta de aire le hizo soltar los labios ahora rojos del cantante, el rubio se movió hasta que su cara quedara directamente sobre su pene y sin miramientos se lo llevó a la boca y comenzó a chupar mientras lo masajeaba, aquello obligó a Shuichi a agarrase con fuerza de las sábanas con una mano mientras que con la otra se apoyó del hombro de su koibito mirando con los ojos entre abiertos a los luceros dorados que le observaban mientras su dueño engullía su miembro.

Shuichi no iba a poder contenerse mucho más, las caricias de Eiri tan tiernas y delicadas lo habían estimulado increíblemente, ciertamente su koibito le estaba haciendo el amor de una manera totalmente nueva, no solo era la forma en la que lo tocaba, la mirada en los ojos dorados del escritor, Shuichi no podía desengancharse de ella, era tan irreal para el que su adorado rubio lo mirara con amor y no solo con pasión. Todo esto aunado la excelente dosis de sexo oral que estaba recibiendo hacían que gemidos cada vez más fuertes.

–E… ahhh… Eiri… nnnggg… –Shuichi estaba cerca de su límite, el escritor lo sabía, así que sin sacar ni un momento el miembro del niño de su boca estrujó suavemente su escroto dándole el estímulo final –Me… vengo… –gimió el cantante, Yuki pudo observar las contracciones en la cara de Shuichi cuando alcanzó el orgasmo mientras chorros de líquido caliente eran disparados en su boca y el cuerpo del chiquillo se estremecía mientras gemía roncamente su nombre –E… Eeeeeiriiiiiii………

Yuki siguió chupando hasta la última gota sin dejar escapar nada, cuando el cuerpo del chico dejó de estremecerse el escritor se colocó delicadamente sobre él para besarlo en el cuello mientras el pelirrosa trataba de normalizar su respiración, luego de un momento muy breve las manos de Shuichi tomaron el rostro del rubio, el cantante lo besó con entrega, con pasión, con amor… Yuki estaba sorprendido de que su niño pudiera besarlo siempre con la dosis justa de todos los sentimientos que sentían…Dios no puedo creer lo mucho que extrañaba esto se dijo a si mismo el novelista mientras besaba al chico.

Luego de unos minutos de besos entre cortados para respirar, Eiri dejó de besar definitivamente a Shuichi para mirarlo… no podía evitarlo… su niño se veía tan hermoso perlado por el sudor… con esa mancha rosada en sus mejillas y los ojos brillando entre el amor y el deseo…

–Eiri… ¿No vas a hacerlo? –preguntó Shuichi luego de un par de minutos que le parecieron eternos ya que su koibito solo lo había estado mirando… estaba empezando a preocuparse…. todo estaba siendo realmente maravilloso… pero…. generalmente, bueno, siempre, era el pelirrosa el primero en correrse, pero nunca el escritor se había tardado tanto en poseerlo… Shuichi estaba comenzando a dudar… ¿Y si Eiri ya no quiere hacerlo conmigo?...

–Claro que voy a hacerlo –contestó Yuki mientras sonreía, podía leer los pensamientos en la mente de su niño como si de un libro abierto se tratara… –Ni pienses que hoy te salvas –aseguró en tono juguetón para luego volver a besar al cantante.

Mientras lo besaba, Yuki hizo que Shuichi se separara del respaldar de almohadas en el que había estado apoyado y lo fue moviendo hacia el centro de la cama. Cuando rompieron el beso en busca de aire Eiri se levantó de la cama ante la mirada de intriga del otro. Con toda la elegancia que lo caracteriza el escritor comenzó a desvestirse lentamente asegurándose de darle un buen espectáculo al chico cuyas gemas amatistas ahora comenzaban a mirarlo con hambre… una vez completamente desnudo y con su miembro dolorosamente erecto a la vista volvió a la cama, se abalanzó sobre el cuerpo del chico para besarlo, no se cansaba de besarlo una y otra vez, cuando su miembro duro rozó contra el pene semierecto del pelirrosa Yuki soltó un gemido, tuvo que hacer un gran esfuerzo mental para no montarse al chico en ese mismo instante sin prepararlo siquiera.

Cuando los besos, caricias y roces hicieron que Shuichi estuviera nuevamente duro, cosa que no le llevo casi nada de tiempo pues la visión de Eiri desnudo y completamente erecto con semejante mirada de pasión y deseo en esas orbes doradas era el mayor afrodisíaco que existía para Shuichi, Yuki se separó de él y le pidió que se girase, el cantante obedeció rápidamente poniéndose sobre manos y rodillas dándole una excelente visión de su entrada a su koibito.

Yuki tragó con fuerza, necesitaba sentirse rodeado por su niño ¡Ya!, pero la nueva posición del muchacho había puesto al descubierto muchos centímetros de piel que no habían sido besados. Armándose de autocontrol Eiri se colocó de rodillas entre las piernas del otro y se apoyó ligeramente en su cuerpo, con una mano se sostenía mientras que con la otra quitaba el cabello de la nuca del pelirrosa para comenzar allí su nuevo ataque de besos. Besó su cuello hasta el cansancio para luego besar ambos hombros y comenzar a descender lentamente por la columna vertebral del chico, siempre besando o lamiendo acariciando sus costados suavemente con sus manos. Cuando llegó a las nalgas del pelirrosa se detuvo y las acarició una con cada mano para luego acariciar sus muslos y sus pantorrillas repartiendo besos eventuales en uno que otro lugar hasta que la visión del cuerpo de Shuichi nuevamente bañado en sudor y completamente duro con su entrada al alcance de sus manos fue demasiado para el escritor quien rindiéndose a sus deseos se acercó hasta las nalgas del chico para besarlas y morderlas un momento. Mientras acariciaba los glúteos de su niño los separó suavemente para dejar completamente al descubierto su entrada y comenzar a lamer alrededor de ella pero sin presionar para entrar. Yuki continuó estimulando al pelirrosa pero cuando chupó suavemente el lugar donde el escroto de chico se une con su cuerpo Shuichi perdió toda la fuerza de sus brazos y terminó con la cara contra la cama y las caderas elevadas permitiéndole a Yuki un mejor acceso. Sin pensárselo dos veces el escritor volvió sobre sus pasos y comenzó meter su lengua sobre ese anillo de músculos, luego de dilatarlo un poco se retiró del cuerpo del chico en busca de lubricante.

Una vez encontrada la dichosa botella volvió posicionarse entre las piernas de Shuichi quien respiraba nuevamente de manera entrecortada, al notar eso Yuki le preguntó si se encontraba bien, el chico contestó que si pero igual el escritor lo hizo volver a ponerse sobre sus manos, estaba convencido de que estar con la cara en la cama no era precisamente lo más cómodo para el lesionado cantante. Con todo acomodado Yuki volvió a besar el cuello de su niño, no sin antes echarse una generosa cantidad de lubricante en la mano para comenzar a meter un dedo en la entrada del chico. Para cuando el escritor empujó su segundo dedo a través del anillo de músculos su amante soltó un gemido que sonaba más a dolor que a placer así que Yuki se tomó su tiempo en dilatarlo apropiadamente, había pasado mucho tiempo desde la última vez así que Shuichi estaba realmente estrecho, continuó moviendo sus dedos en forma de tijera, alternando intrusiones con movimientos circulares hasta que el tercer dedo entró sin recibir ninguna seña de dolor por parte del cantante, jugó un poco más dentro del cuerpo del pelirrosa con sus dedos hasta que éste soltó un gemido ronco y fuerte, había dado con la próstata del chico y cada vez que sus dedos se adentraban en él la rozaban nuevamente. Shuichi comenzó a balbucear y tuvo que luchar fuertemente contra las sensaciones que invadían su cuerpo para poder concentrarse y hablar.

–Eiri… nggg… Eiri… –dijo Shuichi entrecortadamente con la voz roca llena de placer.

–¿Uhm? –preguntó Yuki haciéndose el tonto.

–Te… necesito… –fueron las siguientes palabras que abandonaron la boca del cantante.

Yuki se estremeció ante aquellas palabras por fin había llegado el momento que llevaba semanas esperando. Le pidió a Shuichi que volviera a girarse, quería ver su cara mientras lo penetraba… lo besó haciendo que sus miembros se rozaran y que ambos gimieran para luego buscar la mejor manera de acomodarse para el siguiente paso… una vez posicionado entre las abiertas piernas del pelirrosa Yuki tomó su miembro y luego de cubrirse de lubricante lo apuntó a la entrada de su koibito penetrándolo lentamente mientras se miraban a los ojos, levantó un poco las caderas de Shuichi para hacerse más fácil la entrada y reducir el dolor que estaba sintiendo el chico, evidenciado en las lágrimas que se escapaban de sus ojos, pero aquella posición si era incómoda para el cantante ya que lo hacía apoyarse sobre la parte alta de sus espalda curvando su columna al tratar de sostenerse eso hizo que Shuichi soltara un gemido de dolor puro. Cuando Yuki vio el dolor reflejado en el rostro de su niño y lo escuchó quejarse comprendió de inmediato que esa posición hacía que le dolieran sus costillas lesionadas… en un movimiento rápido el escritor levantó a su koibito de la cama para tratar de aliviarlo pero no fue la decisión más inteligente por que al alzarlo y acercarlo a él hizo que Shuichi se sentara sobre su miembro penetrándolo profundamente y arrancándole otro gemido de dolor mientras se sostenía con fuerza por el cuello.

–Shu… ¿Estás bien? Lo siento… –susurró Yuki mientras acariciaba la espalda del otro y le besaba el hombro, su intención no había sido penetrarlo tan violentamente pero se desesperó cuando se dio cuenta que en la posición anterior le estaba haciendo daño en sus heridas y actuó en un impulso.

–Estoy bien… –contestó Shuichi con la cabeza apoyada en el hombro de Eiri mientras trataba de reponerse del pinchazo que había sentido en sus costillas y del dolor que sentía en su ano, en realidad la penetración no había sido ruda solo necesitaba acostumbrarse nuevamente al miembro de Eiri en su cuerpo –Solo… dame un momento… ha pasado mucho tiempo y yo…

–Lo sé… –le interrumpió Yuki –Estás muy estrecho… estás tan estrecho que me estás volviendo loco –confesó el escritor conteniéndose para no moverse, en realidad la presión que el pelirrosa estaba ejerciendo sobre su miembro amenazaba con provocarle un orgasmo en cualquier momento, aún si no se movía, así que mientras besaba el cuello del chico y acariciaba su espalda trato de auto controlarse un poco, no quería correrse tan rápido, quería disfrutar más de su niño, quería hacer a su niño disfrutar más.

Luego de un par de minutos Shuichi se acomodó de manera que quedó arrodillado, con una pierna a cada lado del escritor y completamente empalado sobre el miembro de éste mirándolo de frente. Cuando Yuki sintió que su niño se acomodó y giró sus caderas ligeramente comenzando a moverse supo que ya podía comenzar a embestirlo, aún así se lo tomó con calma, lo beso nuevamente y colocó sus manos en las caderas del chico para ayudarlo a moverse hacia arriba y hacia abajo.

Suichi pasó un brazo detrás del cuello del escritor para sostenerse mientras que con su otra mano se agarraba del hombro del mismo. Yuki quitó una de sus manos de las caderas del chico para posarla sobre el miembro de éste y masturbarlo a contra tiempo con las embestidas que el cantante se estaba haciendo sobre su miembro. Yuki llevaba al ritmo ayudando a Shuichi a bajar y a subir por su miembro una y otra vez, ambos hombres sudando y gimiendo mientras luchaban por algo de aire entre besos. Cuando estaban cerca del clímax el escritor se quedó enganchado el los ojos amatistas que lo miraban… ahora Yuki movía sus caderas certeramente para embestir a su niño profundamente…

Cuando el orgasmo atravesó el cuerpo de Shuichi éste se estremeció arqueando su espalda, echando su cabeza hacia atrás agarrándose con fuerza de su koibito mientras gemía su nombre y se corría derramando todo ese líquido caliente sobre la mano del escritor y sobre sus vientres. Eiri no se perdió ni por un segundo de la imagen de su niño mientras se corría mientras él lo penetraba, era tan jodidamente sexy las contracciones de placer en la cara del pelirrosa… el escritor había estado conteniéndose más tiempo del que había creído posible pero cuando su niño pronunció su nombre mientras se corría Eiri fue empujado por el camino sin retorno y apretándose contra el cuerpo del cantante se corrió en su interior a la vez que el también gemía el nombre de su koibito.

En lo que terminó el orgasmo Yuki se dejó caer de espaldas en la cama arrastrando a su niño consigo, Shuichi terminó acostado sobre el pecho del rubio quien lo abrazaba fuertemente pero sin hacerle dañó mientras los dos luchaban por recuperar la respiración y sus cuerpos continuaba estremeciéndose aún. Cuando Yuki finalmente respiraba con normalidad y sus sentidos comenzaban a responderle de nuevo se dio cuenta que su niño seguía respirando entrecortadamente y luego sintió como su pecho se mojaba con las lágrimas del pelirrosa mientras éste sollozaba suavemente apretándose contra él.

–Shu… ¿Qué pasa? ¿Estas bien? –preguntó Yuki preocupado, no entendía por que el chico estaba llorando… tomó su rostro para intentar mirarlo pero su niño se negó estrujando la cara contra su cuello, aquello solo hizo que el escritor se preocupara más y volviera a preguntarle –Shu… háblame… ¿Estás bien? ¿Que pasa?

–Estoy… bien… –contestó Shuichi entrecortadamente casi susurrando.

–¿Entonces por qué estas llorando baka? –inquirió Yuki, una vez que le dijo que estaba bien el rubio estaba comenzando a entender así que tratando de aligerar el ambiente agregó –¿Podrías tener algo de consideración con mi ego? –dijo tratando de sonar a represaría pero terminó como un tono gentil y juguetón cuando dijo –¿Tan mal estuvo?

Aquella pregunta hizo que Shuichi se estremeciera y se levantara inmediatamente para mirarlo a los ojos muy seriamente aún cuando las lágrimas seguían derramándose de ellos.

–¡No estuvo mal Eiri no Baka! –dijo Shuichi con una sonrisa pero con lo ojos anegados –Es solo… de hecho es que –el pelirrosa se puso como un tomate al decir –Estuvo maravilloso Eiri… Realmente maravilloso.

–¿Entonces por qué lloras baka? –inquirió de nuevo Yuki mientras le secaba las lágrimas al chico.

–Es que… nunca me habías hecho sentir así… –dijo Shuichi tratando de explicarse –Nunca me había sentido así…

–¿Así?

–Tan amado –contestó el cantante sonriendo sonrojado

Dicho esto besó al escritor mientras éste lo abrazaba, no fue un beso largo, cuando lo terminaron Shuichi volvió a refugiarse en el pecho del rubio y cuando estaba a punto de quedarse dormido Yuki se movió para sentarse y con mucho cuidado lo acostó sobre la cama mientras se salía de él para luego acomodarlo sobre las almohadas y echarse a su lado. En lo que el escritor se acostó Shuichi se le abalanzó y apoyó su cabeza sobre el pecho de su koibito.

–Ne… Eiri… –comenzó Shuichi a hablar mientras miraba las orbes doradas que tanto le gustaban con la barbilla apoyada aún en el pecho del escritor – Te amo… Te amo mucho Eiri –dijo con una sonrisa.

–Yo también… Te Amo Shuichi –le contestó Yuki mientras tomaba su rostro para darle un casto beso en lo labios y luego otro en la frente para después cubrirlos a ambos con las sábanas y acariciar el cabello del cantante hasta que su niño se quedó dormido entre sus brazos… –Tu eres mío… completamente mío –le susurró Yuki mientras lo apretaba con fuerza, se sentía completo y feliz, como si nada en el mundo pudiera hacerles daño… se rió un poco al darse cuenta de los pensamientos tan cursis que estaba teniendo pero no le dio mayor importancia… conocía perfectamente el porqué de esos pensamientos y por primera vez en su vida no sentía miedo ni se sentía avergonzado por la razón –Te amo Shuichi… –dijo suavemente antes de quedarse dormido también.

Un par de horas más tarde el ring de teléfono los despertó a ambos de su plácido sueño.

–Yuki Eiri –contestó el escritor molesto.

–Yuki-san es Hiro –habló el guitarrista completamente ajeno al hecho de estar interrumpiendo un momento de paz –¿Me pasas a Shu?

Yuki no le contestó simplemente se limitó a darle el teléfono al cantante mientras se ponía de pie camino al baño para asearse un poco, el semen seco en su cuerpo le comenzaba a fastidiar.

–Moshi Moshi Hiro –contestó Shuichi quien adivinó que era su amigo quien llamaba al ver la expresión de la cara de su koibito.

–Hola Shu –le saludo su amigo –¿Cómo te sientes?

–Bien gracias –dijo Shuichi sonriendo sin percatarse que Yuki lo miraba apoyado en el umbral de la puerta del baño –Estoy realmente bien…

–Me alegro… mira estaba pensando en pasarte a visitar dentro de un rato… –comentó Hiro –¿Qué te parece?…

–No lo creo Hiro –contestó el cantante al ver la mirada hambrienta que le estaba dedicando el rubio –Mejor ven mañana….

–De acuerdo Shu –dijo Hiro entre risas, solo había una razón en el mundo por la que le cantante se negaría a verlo… Yuki Eiri, el guitarrista se sentía contento… aquello significaba que su amigo había perdonado al escritor completamente –No interrumpiré tu tarde de sexo con Yuki-san –agregó entre risas.

–¡¡¡Hiro!!! –gritó Shuichi al sentirse descubierto provocándole carcajadas a su mejor amigo y a su koibito, luego de despedirse el cantante colgó el teléfono y se volteó a mirar al escritor.

–¿Qué tal si tomas una ducha? –dijo Yuki a penas su niño lo miró –Estás hecho un desastre.

Ante ese comentario Shuichi levantó las sábanas para verse, efectivamente tenía manchas de semen seco en su vientre y en la parte interna de sus muslos, tapándose nuevamente miró al escritor sonrojado. Yuki le sonrió, su niño le parecía extremadamente tierno cuando se sonrojaba por ese tipo de cosas, se le acercó y le sirvió de apoyo para ponerse de pie. Cuando el cantante se levantó sintió cierto dolor en la parte baja de su espalda como las primeras veces que había tenido sexo con el escritor pero no le importo, aquel pequeño dolor le recordaba que Eiri lo había hecho suyo de nuevo…

Cuando entraron en el baño Yuki ubicó al chico frente a lavamanos para que se sostuviera del mismo mientras él le quitaba las vendas que cubrían su pecho, en verdad no necesitaba cambiarlas realmente a no ser por las manchas blanquecinas que tenían ahora. Al apreciar el pecho descubierto de su niño puedo darse cuenta de que el cantante si había bajado mucho de peso, acarició su torso suavemente aliviando las pequeñas marcas dejadas por las vendas y le habló.

–Has perdido peso mocoso –dijo con seriedad.

–Tú también –contestó Shuichi con una sonrisa, hace unos minutos cuando miraba al escritor en la puerta del baño pensó que su koibito estaba más flaco.

Yuki solo se limitó a medio sonreír ante el comentario, era verdad pero prefería no ahondar en el tema y tener que terminar confesando que la preocupación por su niño era la causa de que hubiese perdido algo de peso. Eiri giró al cantante y lo alzó para sentarlo en el mueble del lavamanos y poderle quitar más cómodamente la venda del pie, ésta estaba limpia pero el escritor había puesto a llenar la bañera… no tenía sentido que se metiera en ella con la venda puesta. Cuando Yuki tocó el pie lastimado Shuichi dio un salto y reprimió un gritico de dolor con sus manos… el escritor se acordó en ese momento que el chico no se había tomado ningún analgésico desde el día anterior, ¡Por eso es que le duele! Baaka….una vez sin nada que le estorbase colocó a su niño dentro de la ducha bajo el chorro de agua tibia para luego enjuagar su cuerpo con una esponja y jabón, apenas terminó Shuichi le quitó el jabón decididamente de sus manos y se dedicó a enjabonar el cuerpo del escritor con sus manos, ésta era su oportunidad para volver aprenderse cada rincón del cuerpo de su koibito ya que era una especie de ritual que hacían muy seguido… eso de bañarse el uno al otro.

Cuando enjabonó el pecho del escritor Shuichi se dio cuenta de que estaba en desventaja, no podía sostenerse de pie por si mismo, de hecho el rubio lo había estado sosteniendo todo el tiempo mientras él lo enjabonaba… tenía que hallar una manera de alcanzar el resto del cuerpo de su koibito… por lo pronto de abrazó a él juntando sus cuerpos y comenzó a enjabonarle la espalda mientras se apoyaba contra él para sostenerse. Por su parte Yuki había dejado que su niño lo acariciara por el único motivo de que disfrutaba las pequeñas manos del cantante, sabía que el chico no podría enjabonarlo por todas partes pero se sorprendió cuando Shuichi se dejó caer suavemente aún apoyándose en su cuerpo hasta estar de rodillas frente a él. El pelirrosa pasó sus manos por las piernas del otro una y otra vez hasta que estuvieron blancas de espuma y luego, con algo de timidez tomó el miembro del escritor y comenzó a masturbarlo muy suavemente. La sensación de las manos de su niño deslizándose por su pene gracias al jabón hizo que Eiri se pusiera duro rápidamente. Shuichi pareció distraerse un momento, quería… siempre había disfrutado hacerle sexo oral a su koibito… solo que cada vez que lo pensaba las imágenes del gerente venían a su cabeza, se las sacudió sin dejarlas ir muy lejos decidido a olvidarlas de la mejor forma posible reemplazándolas con imágenes nuevas y agradables.

–Eiri abre la ducha… –dijo Shuichi mirándolo a los ojos sonrojado –Quiero enjuagarte para…

–Ven –interrumpió Yuki halándolo hasta ponerlo de pie, sabía lo que su niño quería, sabía que el jabón le estorbaba así que los metió a ambos bajo la ducha y dejó correr el agua mientras ambos se besaban durante un rato.

Luego los sacó de allí y sentó a Shuichi sobre una toalla colocada cuidadosamente sobre el inodoro y volvió a besarlo, cuando la falta de aire los hizo parar Eiri se erguió quedando su miembro justo a una altura cómoda para el cantante si es que este se decidía a seguir, nuevamente lo estaba pensando… Yuki podía ver como las ideas bailaban en la cabeza del chico, iba a decirle que lo dejaran para otro día cuando una mano se apoderó de su miembro y otra lo tomaba por la cadera obligándolo a acercarse. Eiri soltó un gemido largo y ronco cuando Shuichi metió su miembro en su boca, cuando miró hacia abajo y se encontró con los ojos amatistas de su koibito mientras éste no dejaba de recorrer con su lengua la cabeza de su pene… sintió como su excitación se multiplicaba por mil. Era una lástima que en esa posición Shuichi no pudiera meterse completamente el largo y grueso miembro del rubio en la boca pero aún así el trabajo oral que estaba realizando era impecable, en un punto el escritor tomó los cabellos rosas del chico con su mano para internarse hasta la garganta del chico, pero eso sólo hizo que el cantante se ahogara un poco… iba a disculparse pero su niño le sonrió pícaramente y siguió con lo suyo hasta que ya fue demasiada excitación para el novelista quien luego de una pequeña advertencia se corrió en la boca de su niño con un orgasmo fuerte que hizo que sus piernas se tambalearan.

Shuichi tragó todo el semen caliente del escritor menos el último chorro con el cual jugó un poco en su boca, saboreándolo antes de tragarlo finalmente y sonreírle a su koibito. Cuando Yuki se repuso del orgasmo besó a su niño y sosteniéndolo por el trasero lo levantó del asiento en el que se encontraba, Shuichi inmediatamente se enganchó a él con manos y piernas. Sin perder el tiempo Yuki comenzó a preparar la entrada del chico sin dejar de besarlo, para cuando el pelirrosa estaba nuevamente listo para ser penetrado Yuki ya estaba duro de nuevo así que colocó su miembro en la entrada de su niño y lo miró, Shuichi hizo un pequeño gesto de asentimiento y bajó sus caderas para empalarse en una sola estocada sobre el miembro de Yuki. Luego de un momento el escritor preguntó si ya podía moverse y comenzó a embestirlo rápidamente mientras presionaba el cuerpo del chico contra la fría pared del baño y lo masturbaba. No pasó mucho tiempo antes de que el tan preciado orgasmo atravesara sus cuerpos mientras ambos hombres gemían fuertemente el nombre del otro. Cuando recuperaron la respiración Yuki los puso de nuevo debajo de la ducha y luego se metieron en la bañera abrazándose susurrándose eventuales te amo….

Continuará…

Bueno este si que es el capítulo más largo que he escrito!!!! Espero que les haya gustado…me esforcé por que quedara largo para que valiera la pena la espera. Como les dije tiene algo de avance en la historia, si quieren saber lo de los ataques de pánico lo saqué de unas cuantas páginas pero principalmente de Wikipedia…jejeje...traté de mantenerlo todo lo más realista posible…digo después de vivir lo que Shu pasó no es normal que el chico sea nuevamente el mismo de un día para el otro y quiera tener sexo desenfrenado jejejej…

Respuesta a los Reviewer que no están registrados:

Almach: Gracias por dejar review!!! Me alegra que te haya gustado la escena del escape por que me costó muchísimo jejeje espero que este capítulo te haya gustado y que también me dejes reviews!!

Próximo Capítulo: Volviendo a la normalidad

Bueno el título lo dice todo, el próximo capítulo es bastante calmado las cosas comienzan a volver a la normalidad

Se les quiere!!!!

GRACIAS por leer!!!

Ah….y Por Favor!.....Dejen Reviews!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!