Lo prometido es deuda Ivet, aquí tienes un poco más del capi.

Tras unos instantes en las que ambas se succionaban y se besaban con pasión los labios, Maca poco a poco lograba apoyar a Esther sobre la pared del muro de la entrada del chiringuito y se seguían besando.

- Uhmm…Emma…- la susurraba mientras la besaba

- Regi...¡Regina!...- respondía con pasión a aquellos besos -

Menos mal que Emma estaba apoyada en la pared, porque otra vez una extraña debilidad invadía su cuerpo y era casi incapaz de mantenerse por si sola en equilibrio.

Sin pensarlo, y como un imán, la mano de Regina, se dirigió hacia uno de los pechos de Emma

- ¡Ahh…! - la apartaba la mano - no, no…Regina…no…no..

- Vale, vale…lo siento…- la besaba – lo siento…vale…

Y Regina, de nuevo volvía a abrazar y a besar a Emma.

- La rubia se apartaba un poco – No se Regina…

- Si…- la besaba – ¡si que lo sabes!...cuesta...¡pero lo sabes!...

- No, no… esto no…

- ¡Bésame Emma!...por favor…- le rogaba – ¡bésame! venga...- y la volvía a besar

- Es que no se… yo...

- Si…- la besaba – si lo sabes…- susurraba en sus labios – lo sabes...

- No… - respondía levemente a los labios de Regina -

- Si…Emma…si… - susurraba -

Pero la rubia empezaba a esquivar con su cabeza la de Regina, e iba cerrando poco a poco aquellos labios que insistentemente, Regina, tanto deseaba.

- Ummm –empujaba a la morena

- Regina se resistía y la seguía besando – ¡Si…venga Emma!...

- No, no…no Regina…¡esto no puede ser…!

- Si…¡Si Emma!...- seguía intentando cazar sus labios – ¡esto si puede ser!...¡y está siendo!...y

lo sabes…no me digas que no…

- No, Regina…por favor…

- Si… Emma…¡bésame…!

-Ummm, ummmmm…- cerrando casi herméticamente sus labios, la intentaba apartar

- Regina seguía aferrándose con fuerza a ella

- No, ¡Regina!...no... - se revolvía un poco -

- ¡Siii...! - persiguiendo los labios de Emma -

- Ummmmmmm… - cerrando sus labios - ¡Nooo!- gritando,la empujaba con fuerza apartándola de ella

- ¡Emma!...venga vale...tranquila... - la advertía con ambas manos - ¡vamos a hablar!...- intentaba razonar -

- No... ¡No Regina!...¡no quiero hablar de nada!

- Emma...¡ha pasado!...

- ¡No Regina!...¡no ha pasado nada!...

- Reginaa miró como retándola – Ahora puedes negar lo que quieras…pero…ahí dentro…mientras nos besábamos…¡se te estaba quitando hasta el mareo...y hace unos instantes...si no es porque estás apoyada ahí...te hubieras caido redonda al suelo de lo que estaba pasan...

No la dejó terminar la frase. Todo fue muy rápido. La mano de Esther se abalanzaba fuertemente sobre el rostro de Regina sin saber exactamente dónde apuntaba.

-Ummmmmmm…¡Nooo!- la empujaba con fuerza apartándola de ella

- Regina la miró como retándola – Ahora puedes negar lo que quieras…pero…ahí dentro…mientras nos besábamos…¡se te estaba quitando hasta el mare…

No la dejó terminar la frase. Todo fue muy rápido. La mano de Emma se abalanzaba fuertemente sobre el rostro de Maca sin saber exactamente dónde apuntaba.

- ¡Ahhh!... ¡Ayyy!...¡ay ay ay!... – se tapaba con la mano un ojo - ¡mi ojo joder!... ¡mi ojoo!

Emma avanzó unos cuantos pasos. ¿le habría hecho daño?...estuvo dudosa de si seguir o parar, pero algo la hizo parar y girarse, el silencio, la ausencia de Regina persiguiéndola.

A pocos metros, en la entrada del chiringuito, Regina, con la cabeza inclinada hacia abajo, se tapaba con la mano uno de sus ojos.

Y Regina, tapándose el ojo, no sabía si lloraba de rabia o de dolor. Noto cómo los pasos de Emma se detenían y levanto su rostro.

- ¡Joder!...¡me has metido el dedo en el ojo! ¡mierda!...¡creo que me has hecho una úlcera!...- la miraba con el ojo cerrado

-Lo siento Regina…me voy…adiós… - decía en un tono entre nervioso y sereno -

Y Emma se marchaba dirección a la carretera.

- ¡Espera joder!...¡que te acerco al hostal!

Pero Emma seguía andando sin responder.

- ¡Me cagüen…! …- susurrando se restregaba el ojo – ¡joder!...

Regina cogió su bolso y se dirigió hacia el coche con el ojo cerrado.

Emma, ya estaba iniciando su vuelta al pueblo por la carretera.

Andaba y andaba bastante rápido. Intentaba no pensar en nada, pero pensaba, y en su cabeza solo había un pensamiento…

- ¡Joder…que he besado a una mujer!...¡me he besado con una mujer !... ¡me he besado con una mujer!... ¡me he besado con una mujer!

Y cada vez que su mente repetía esa frase, más se acordaba de lo que había sentido y entonces, con una rabia insostenible, aceleraba más su paso.

Regina se calmó un poco. El ojo le lloraba bastante, así que…con el ojo guiñado, se dirigió hacia su coche, lo arrancó y salió hacia la carretera.

A pocos metros, divisó a Emma; estaba en el otro lado de la carretera. Descendió la velocidad.

- ¡Emma!...

- La rubia eguía andando

- ¡Venga sube!... ¡que te llevo a tu hostal!

Emma no contestaba –

- ¡Venga, Emma…joder!...

- gritando desde el otro lado - ¡Déjalo! ¡gracias!...¡pero me apetece ir andando!

Un coche, pasaba y pitaba al deportivo de Regina, ya que iba a 10 por hora. Regina se apartaba hacia un lado para dejarle pasar.

- ¡Emma!...¡venga, joder!...¡aun es de noche y te queda un buen trecho!...

- La rubia seguía andando

- ¡Por favor Emma!...mira…yo ahora voy a la farmacia de guardia, te juro que no pasará nada… ¡te lo juro!...

Emma se paraba y Regina se apartaba hacia un lado en el arcén, se bajaba y la miraba.

- Venga…por favor…- la decía seria y sinceramente – te lo pido de verdad…sube…te llevo…

Emma suspiró. Aunque no la conocía demasiado pero notaba total sinceridad en las palabras de Regina.

Miró a ambos lados de la carretera, vio que no venía ningún coche y cruzó hacia el coche de Regina sin decir palabra alguna.

- Venga sube… - le señalaba con la cabeza la otra puerta -

Emma subió y Regina arrancó el coche. Iban en silencio; Emma pudo observar cómo Regina iba con un ojo cerrado.

- Siento si… si te he hecho daño … de verdad…pero…

- No pasa nada…ahora…voy a irme a una farmacia de guardia a ver si me dan alguna pomada…debe ser una úlcera… en un par de días se pasa… además…me lo he merecido…

- Emma no contestaba -

En apenas cinco minutos, y en silencio, llegaron al hostal de Emma.

-Aquí es…

Regina paraba el coche y Emma se bajaba.