¡QUÉ ONDA! ESPERO LES ESTÉ GUSTANDO ESTA HISTORIA XD Y GRACIAS A DEADGENES POR SUS COMENTARIOS AMABLES C: ¡CLARO QUE SEGUIREMOS ESTA HISTORIA! n.n

Capítulo 10: Revelaciones

Ya no podía separarse de ella, eso sólo era impensable ahora, además de ser su vigilante, ahora era su amigo y no quería fallarle por ningún motivo. Su relación mejoró desde que le sacó esas cuerdas de encima y se abrazaron como si el mañana no existiera, y mucho más cuando le curó esas fiebres… aún lo recordaba, y cuando lo hacía, su corazón se sacudía como nunca antes lo hubo hecho; la quería en efecto, la quería como nunca quiso antes a alguien, como si ese evento hubiera cruzado por su vida de forma no accidental para materializarse sólo en un castillo hecho de aire, una fantasía que empezó a vivir desde que la vio caminar por primera vez en la entrada de su casa.

Pese a ese contacto tan… íntimo para la gata, no habían tenido nada más, pues Shadow se había rehusado a quedarse sin hacer nada y se había ofrecido a cuidar de la chica… se había arrepentido más tarde porque ella era una víctima demasiado tranquila a pesar de llevar dos meses secuestrada y con los grilletes encima, unos que no podía incendiar si lo que deseaba era salir ilesa.
-Eres aburrida ¿lo sabías? –expresó Shadow en un tono obvio de descontento, pues podría estar haciendo cualquier cosa en ese instante, pero se había ofrecido a cuidar a la chica, la que parecía importarle muy poco si estaba adentro o afuera de un cuarto 4x4.

Ella en cambio, se sentía atrapada cuando se quedaba con Shadow, porque éste no hacía nada además de mirarla con odio y recelo; extrañaba a Silver y a sus ojos ambarinos, pues consideraba que toda la gente era un asco en el mundo, al menos la gran mayoría… pero entonces llegó ese erizo plateado y la hizo ver el otro lado de la luna.

-¿Y qué si lo soy? –respondió vacilante, esperando de nuevo otra bofetada que la hiciera sentir en casa, pero en lugar de eso, Shadow se limitó a escupirle en la cara y a salir azotando la puerta mientras le vociferaba a Silver que la chica ahora era "problema suyo". Entonces el aludido entró con la gata y preguntó qué había ocurrido –nada importante –se limitó a decir cuando lo vio cerrar la puerta con cuidado; incluso para eso era amable y hacendoso, y el hecho de que trabajara como asesino o secuestrador no le importaba demasiado, pues ella misma se había planteado en algún momento matar a su jefa sin encontrarle nada malo a la idea -¿qué trajiste ahora? –preguntó mientras se levantaba para estirar las piernas, Silver la miró con dulzura y ella volteó la mirada… jamás se había sentido así de feliz, mucho menos nadie había provocado ese sentir en ella, era como si viviera en un sueño, uno raro y fatal para muchos, pero para ella sólo uno inigualable.
-Espero que te guste la cecina –añadió alegre cuando sacó de su mochila un par de libros para ella y un envase de plástico grande que llevaba comida para dos, pues él también tenía hambre.
-¿No pudiste hacer algo mejor? –preguntó al ver la comida cuando fue desenvuelta de su envoltorio de aluminio.

-¿Por qué lo dices? –preguntó dudoso, entonces ella movió su pequeña manita y agarró la cecina… aún envuelta en su plástico -…detalles, tú no te fijes –añadió divirtiéndose con la expresión de la chica.
-¿Pretendes que coma plástico? –replicó desenvolviéndose, dejando de lado esa faceta seria que mostraba a todo aquel que la quería conocer, incluso con la eriza rosa, a pesar de que fuera un poco menos actuada su actitud con ella, igual se reservaba –me vas a matar haciendo eso.
Se acercó a ella poco a poco y entonces la vio sin dejar de recorrer sus ojos sobre su pequeño cuerpo. Le colocó un beso en la frente mientras empezó a acariciarle el rostro, el que llevaba menos moretones desde que la secuestraron. Sintió la saliva que seguramente Shadow le lanzó y se la limpió con ternura; ella no hizo nada por evitarlo y cerró los ojos vagamente mientras respiraba con tranquilidad. Pronto terminó de limpiarle toda la cara hasta que ella dio un respingo de dolor cuando tocó él su sien, la que estaba marcada con un fuerte punto de color oscuro, casi negro.
-¿Qué te pasó? –preguntó él rápidamente al notar el respingo que había dado su acompañante, porque así prefería verla: como una acompañante y no tanto como una víctima más de sus trabajos sucios. Tomó su rostro rápidamente y vio aquella marca con preocupación. Blaze sólo se limitó a bajar la cabeza en señal de vergüenza –dime, preciosa… ¿qué te pasó?

Sonrojó al escucharlo llamarle así, pues era la primera vez en su vida que le decían algo halagador sobre su apariencia, el resto era sólo murmullos o dudas sobre sus golpes, porque eso era en lo primero que se fijaban cuando hablaban de ella: "¿ya la viste? Seguramente intenta llamar la atención y se pinta golpes… como nadie la pela". Pero había algo diferente en él, porque su pregunta sonó tan sincera que la preocupación la comió por dentro.

-Nada… -respondió vacilante mientras regresaba su cabello a su sitio para tapar el golpe.
-Eso no se produce con un "nada" –dijo tajante, pero entonces ella lo volteó a ver; los ojos ambarinos se tiñeron de sinceridad y duda.

-No quiero hablar de eso ¿sí? –dijo y se fue al otro extremo del cuarto para alejarse de aquel tema. Se acercó lentamente a ella y la abrazó por detrás. Era la primera vez que sentía esa clase de contacto, por lo que sonrojó de sobremanera cuando sintió su fuerte y atractivo cuerpo encima de su espalda.
-Puedes contarme lo que sea –incitó, pero ella se mantuvo fuerte, silenciosa como sólo ella podía ser –veo que no quieres…

-En efecto, no quiero… -respondió con los ojos llorosos, pues no creyó que alguien de verdad se fuera a preocupar por su bienestar y que en especial le ofreciera tanta confianza para hablar de temas sumamente incómodos. Su voz sonó triste en ese momento, por eso mismo no la dejó de abrazar, pero aún seguía pensando en el golpe que tenía en el rostro; creyendo que no era posible que una chica como ella fuera una persona violenta todo el tiempo, pensó que alguien le tuvo que haber dado el golpe sin que ella lo esperara… dejó sus cavilaciones atrás para darle un beso tierno en la mejilla e invitarla a comer, bueno… a quitarle el envoltorio a la cecina.

Su corazón se desbocó al sentir sus labios sobre su piel, tal vez más que cuando sintió su cuerpo sobre ella… seguramente fue una combinación de ambas sensaciones, pero descartó la idea de inmediato, al menos hasta que le vio nuevamente a los ojos y su corazón dio un giro completo. De inmediato empezó a sonreír tontamente hasta que se dio cuenta de que él la estaba mirando, pues ella no se había movido ni un solo centímetro para contemplarlo. Se quedaron viendo por algunos segundos hasta que ella se acercó. Era hermosa cuando sonreía, sus mejillas creaban unas pequeñas líneas que la hacían ver increíblemente chica y adorable… como si la tristeza de su rostro nunca hubiera existido. De inmediato volvió a tomarla entre las manos para rogarle en silencio que sonriera otra vez, pero ella no entendió ese ruego; sin embargo, le besó la mejilla con un poco de ternura y lentamente hasta que se dio cuenta de la acción que había realizado. Se quedaron mirando fijamente de nuevo, sus rostros se acercaron poco a poco y se sostuvieron la cabeza con sus frentes.
"No lo hagas" pensaba Blaze con el lado racional, pero en el fondo lo deseaba, deseaba que hiciera lo que ella pensaba que él iba a hacer… "Sería una mala idea" musitó en voz baja pero audible.
-No lo creo –respondió lentamente mientras se acercaba a sus labios para rosarlos con lentitud. Ella quedó impactada al sentir ese nuevo contacto… su corazón latió con tal rapidez que creyó que le daría un paro cardiaco y su rostro se encendió como una flama inmediata. Correspondió con otro beso cuando él se separó de sus labios y la vio con un poco de duda.

-Lo fue –dijo tímidamente –ahora creo que no podré dejar de hacerlo –añadió sin dejar de verlo a los ojos ambarinos, él le miró a las estelas doradas que fungían el rol de ojos y la besó otra vez…

Shadow seguía caminando por aquellas calles que habían sido carbonizadas por la chica en aquel último encuentro; cuidarla era un martirio para él, porque siempre que se le acercaba, recibía un escupitajo en el rostro y ella un manotazo de él, por eso era que había intercambiado roles con Silver, porque no tenía la paciencia suficiente para lidiar con ella y porque no iba a matarla sin antes saber si la necesitaban viva aún, y al parecer, todo indicaba que era así, pues las incesantes llamadas de Eggman cargadas de preguntas sobre el estado de la gata no dejaban pensar otra cosa.

Respiró con pesadez mientras se subía y recargaba en algunas ramificaciones para contemplar todo el lugar con visión panorámica y olvidarse de todo… o al menos eso era lo que él quería, porque esas conversaciones no dejaban de retumbarle por el cráneo. No entendía la relación que Eggman podría tener con ellos, y tampoco entendía mucho sobre las investigaciones, pero algo le quedó muy claro… algo había ocurrido entre los políticos y Eggman, no lo sabía describir, pero sabía que era así, como si fuera increíblemente obvio. Suspiró para después mirar las nubes moverse con tranquilidad, una que no se le podía contagiar por más que quisiera y volteó a ver al suelo mientras pensaba en cómo averiguar más, ya no podía seguir escuchando las grabaciones de Eggman porque tarde o temprano lo descubriría… por lo que optó por volver a la presidencia para seguir escuchando al asistente presidencial hablar indiscretamente por teléfono.

"Caos control" invocó de inmediato y en menos de un segundo se encontraba en donde había deseado: justo atrás de esa puerta fiel, recargado y pegado con los oídos para no perderse absolutamente ni un detalle… tenía el presentimiento de que lo que fuera a escuchar en ese instante sería bastante importante.

-Ya te dije que te pagaría –respondió una voz peculiar, conocida por Shadow, quien no se inmutaba en su posición relajada, cuerpo inclinado y brazos cruzados a la vez que cerraba los ojos para concentrarse mejor en las palabras –no veo con qué podría lograrlo… no dude de mi voluntad para con usted –respondió con ese frío característico y entonces fue cuando se percató de que… quien hablaba era el asistente de presidencia: Doctor Cravioto -¿de verdad cree que le voy a creer ese cuento? Ella sabe defenderse –ahí fue donde paró en seco Shadow… ¿Ella? Entonces fue cuando decidió abrir un poco la puerta sin hacer ruido para ver a aquel personaje. Cuando lo vio de espaldas vio que el color de su pelaje era un color un poco más oscuro que el de Blaze, volteó y vio sus ojos penetrantes, del tono de un rayo amarillo fuerte que brillaban con un poco de maldad –no me puede hacer nada de eso, aún no ha terminado su trabajo ¿sabe? Sería una ruptura con nosotros –dijo con parsimonia y entonces dejó el teléfono sobre la mesa con un azote para salir de la oficina por la puerta trasera.

Shadow corrió con la velocidad de sus zapatos y tomó el teléfono para ver a quién le había llamado aquel personaje político… se aprendió el número de inmediato y entonces fue cuando Eggman le contactó.

-¡Shadow… quiero que vengas aquí de una buena vez! –exigió su jefe, el erizo sólo le respondió de mala gana y usó su control caos no sin antes devolver el teléfono, podría conseguirlo siempre que quisiera, por lo que no se le figuró un gran sacrificio… si sus cálculos eran correctos, entonces el Doctor Cravioto… era el padre de Blaze.

Llegó a la oficina con un destello que dejó a Eggman un poco ciego por algunos segundos… Eggman: su jefe, un hombre gordo, feo, que usaba lentes redondos de brillo azul y peinaba su bigote de manera estrafalaria de tal forma que parecía sostenerse sobre sí. Su mirada enojada mostraba descontento, el que siempre externaba hacia sus empleados, pero con Shadow había aprendido a tener cuidado, ahora sólo lo necesitaba para los informes diarios sobre el estado de la chica y encomendarle algo muy especial.

-La chica está bien, de hecho la cuida Silver todo el día –respondió Shadow –y sobretodo no parece interesada por irse –resopló mientras cruzaba los brazos y cerraba los ojos con indiferencia marcada.

-Bien... la traerás mañana para revisarla por mi cuenta y asegurarme de que vale lo que cuesta para ir cobrando el rescate –informó Eggman viendo a Shadow a los ojos, quien sólo alzó una ceja y fingió salir accediendo a la orden.

Eggman salió por la puerta trasera para regresar a su casa, lo que obligó a Shadow a esperar media hora para asegurarse de que no regresaría. Se sabía el número de memoria, no hacía falta más ciencia que la de confirmarlo en el identificador. Entró y empezó a hurgar para buscar los números y contactos de Eggman, fue entonces cuando encontró el teléfono y empezó a revisar los números… última llamada realizada… claves lada…

En ese momento lo confirmó y le dio un respingo al haber descubierto aquello, al haber logrado descifrar un rompecabezas de tal magnitud… no había secuestrado a una chica cualquiera, sino que había secuestrado a la hija de una gran figura política como lo era el Doctor Cravioto… y ahora que había acabado con esta duda, le llegaba otra a la cabeza: ¿por qué secuestrar a una chica de tales magnitudes? No lo sabía, pero pronto lo iba a averiguar.

Imaginó que el primer sitio en el que podría descubrir alguna pista sobre lo importante de la chica era en su propia casa, pero antes le quiso advertir a Silver sobre lo importante de su labor, y sobretodo que la cuidara bien, porque por el momento no quería problemas con nadie.

Tal vez, sólo tal vez Silver tenía razón: no debía meterse en ninguno de esos asuntos… pero con él siempre ha podido la curiosidad, como si se tratara de una droga, como si fuera algo de lo que jamás se hubiera podido despegar. Sonrió de lado al haberse percatado de que al fin y por primera vez desde que empezó a trabajar para su jefe, sabía algo y que ya no era una simple marioneta.

Con el control caos se dirigió a la casa de la chica secuestrada, una casa de la que no sabía demasiado y una familia de la que su vida también era un misterio. Caminó de manera casual enfrente de la puerta y entonces se detuvo a verla por un par de segundos… "elegante, sin duda elegante" pensó y entonces se adentró poco a poco al jardín, uno que durante dos meses transpiró muerte por la falta de los cuidados de la gata, Shadow, quien creía haberlo visto todo, se impresionó por el color grisáceo del patio "para ser una casa de ricos, no cuidan demasiado las apariencias, bueno… veamos qué hay adentro".

Se encaminó casa adentro y se encontró con el lujo encarnado: muros color perla, muebles hechos de caoba y sillones modernos que resaltaban la elegancia del lugar; ventanales que daban a la calle y a los patios, las cortinas que los cubrían brillaban con cierta luz trémula; las escaleras se veían enceradas y brillantes y la cocina lucía sumamente pulcra, como si no se usara jamás.

Bajaba de las escaleras una gata de apariencia grande con ceño amargado, Shadow se escondió atrás de un sofá enorme al momento de verla bajar con paso fuerte y lento, un paso intimidante para cualquiera. La vio murmullar algo en voz baja, como alguna especie de maldición mientras fijaba su vista al frente, queriendo perderse del todo, queriendo ignorarlo todo, pero no podía, sólo un pensamiento le retumbaba en la cabeza. Asomó la cabeza para verle directamente, pero ésta no se percató de ello y sólo se dedicó a abrir la puerta en cuanto el timbre fue tocado inmediatamente.

El Doctor Cravioto entró de improviso, lo que sorprendió a la señora porque sólo llegaba él por las noches. Le miraba con ojos fulminantes, tal vez celosos…

-¿Qué haces tan temprano en casa? –preguntó la señora con un tono de voz tan desdeñoso y venenoso que podría matar a alguien tan sólo con hablarle, Shadow prestó atención a toda la conversación, no quería perderse de nada –siempre llegas a la media noche.

-Olvidé algo –respondió él con brío, con esa sonrisa tan horrible que lo caracterizó siempre. Buscó entre las cosas de la mesa mientras sacaba su teléfono celular para después hacer llamadas –veo que has arreglado la casa –dijo con ese mismo tono inquietante.

-La estúpida de la niña esa no ha llegado –dijo con el mismo veneno –pero cuando aparezca, la haré escarmentar como nunca antes ha hecho ¡Me ha obligado a contratar a alguien para cuidar la casa y el jardín es un desastre!

-¿Qué es lo peor que le podrías hacer? La tiras de las escaleras siempre –aquello hizo que Shadow diera un respingo silencioso –la maltratas demasiado, no creo que pueda sufrir más.

-Verás que sí puede ser posible –respondió.

Un manotazo se escuchó de manera seguida después de aquella respuesta, Shadow volvió a sacar la cabeza para ver a la señora con la mano en la mejilla mientras intentaba sobarse para que ningún moretón saliera.

-¿Sabes lo que acabas de hacer? –preguntó iracunda.

-Sabes que eso no es nada comparado con lo que le haces a la chica –respondió un poco enojado, tomándoselo de manera personal, pero sin quitarle el tono cínico a su voz.

-Sabes que ella no debería existir –dijo por lo bajo, gruñendo poco a poco para hacer notar su enojo –sabes que ella…

-Ella existe porque así lo quise ¿está bien? –agregó gruñendo –si ella existe y está aquí es porque así lo quiero yo ¿entendiste?

-Ella…

-¡Ella es mi hija! –gritó exasperado, haciendo una revelación para Shadow, una que ya suponía, pero que tenía que confirmar a pesar de que no se esperó tal escena enfrente de él –y si le pasa algo por culpa de alguien más. Ten por seguro que esa persona no vivirá para contarlo –amenazó sacando su pistola y colocándosela en el cuello a la mujer –podría hacer el trabajo yo, en este instante… pero no me ensuciaré las manos. Me conoces, no soy de los que dejan huella.

-¡Eres un desgraciado! –gritó para ser callada de inmediato con otro manotazo -¡tu hija! ¡la hija por la que he pasado tantas penurias!

-Si me hubieras dado lo que quería desde un inicio, no hubiera tenido que follarme a Étincelle… a la MADRE de Blaze –repitió enfatizando la palabra que más odiaba la señora Cravioto, una palabra que le hacía hervir la sangre y le generaban ganas de matar a la niña en cuanto la viera… el odio de la traición de su marido se materializaba sobre la niña, aunque ella no tuviera culpas de nada –así que créeme cuando te digo que si la tocas, pagarás caro las consecuencias.

-Nada evitará… que esa chica… obtenga lo que… merece –jadeó la gata ocre mientras sentía el frío del cañón del arma de su marido.

-Tú serás la que obtendrá lo que merece si no dejas de golpearla o caminar sobre ella o tirarla de las escaleras o hacerle cortes en el cuerpo ¿entiendes? No creas que no sé lo que haces cuando no estoy aquí –dijo con parsimoniosa calma mientras sonreía con maldad. La señora lo único que podía hacer era mirarlo de frente, sin responderle, sin decir absolutamente nada que su cuerpo no dejara ver: miedo… miedo hacia su marido, miedo hacia su poder, miedo hacia todo lo que él pudiera representar. No era tonta, sabía que él era una persona sin ética y que el único motivo por el que la engañó era por el placer carnal que le producía tener a más de una mujer; sin embargo, no lo dejaba, jamás lo haría, pues la posición social que él le ofrecía era única y ella sabía que no habían más motivos que aquellos para seguir atorada en ese agujero de soledad, uno que mitigaba al creer que lo que la había llevado hasta ahí era aquella gata lila y todo lo que para ella representaba.

Shadow se escondió con el corazón en la boca, pero con el mismo ceño indiferente, haciendo creer que no se sentía impactado por lo que había estado escuchando… que sus pensamientos eran acertados: mantener a esa chica con ellos era peligroso, tanto para Silver como para él… incluso para su jefe.

No dudó en el momento y activó el caos control para irse de ahí y advertir a Silver… ¿pero cómo podría salvarlos? Si la mataba, les caería la buena, pero si la seguían reteniendo… también, al parecer no había escapatoria.

Ella se dispuso a seguir normalmente con su vida, pero era pésima en eso, algo que la caracterizaba era el hecho de no poder ocultar sus sentimientos así como sus pensamientos y actitudes, era un libro abierto, pero trataría lo más que pudiera. Llegó a la escuela, sólo que esta vez, en meses desde la desaparición de Blaze, ella no la esperó, llegó directamente a su primera clase, donde se sentó en el puesto vacío de Blaze, como si éste le diera la ubicación de la aludida.

Buscó en su bolso algún libro que pudiera leer y así tener una excusa para ignorar los saludos de sus compañeros, aunque, realmente no le estaba prestando ni la más mínima atención al libro, las letras se resaltaban y se reubicaban buscando atormentarla y formar los nombres del caso de asesinato…. Movió ligeramente la cabeza. Se estaba volviendo loca.

Alzó la vista, porque desde el rabillo del ojo pudo notar una mancha azul justo en frente de su mesa. Le tendió la mano como en el día anterior y con su usual sonrisa despreocupada que decía sin palabras que todo saldría bien… sabía, que Sonic siempre estaría para ella cuando lo necesitara… era su héroe, y por eso, ella no quería involucrarlo. Le ignoró, y entonces escuchó las quejas de su amor platónico.

–¡Oh, por favor, Amy! – dijo mientras le tomaba tiernamente la cara para fijar sus ojos verde olivo en los ojos verde jade de su amada – no puedes estar así todo el tiempo… sabes que yo te protegeré.

–Lo sé – dijo confiada. Ambos sonrieron, sentían sus corazones desbordados, los latidos eran tan fuertes que uno podía oír los sonidos acelerados del otro, sus labios estaban peligrosamente cerca. La eriza mordió su labio. Las respiraciones de ambos se habían acelerado hasta el punto de llegar a hiperventilarse, Sonic no sentía eso ni cuando corría a altas velocidades: "bésala de una vez, Sonic" se dijo a sí mismo entre pensamientos.
Cuando estaban a un centímetro de tocar sus labios… los bufidos, silbidos y alaridos se escucharon por todo el salón. Sonic y Amy se separaron casi inmediatamente, y se sonrojaron de sobre manera al recordar que se encontraban en clases, con un montón de compañeros inmaduros que les gritaban: "mejor váyanse a un cuarto" "exhibicionistas" y cosas parecidas mientras se reían estrepitosamente.

–¿Acaso ustedes nunca han tenidos parejas? –les dijo. Sonic se encogió de hombros, con una sonrisa divertida, se sentó al lado de Amy, quien seguía sonrojada, por lo cual, decidió esconderse nuevamente en su libro.
"Casi me besó" pensó, entonces resopló decepcionada, hubiera sido fantástico "también le gusto".

Una tarde sin sol se había formado ese día, cuando cierta eriza rosa estaba en sus clases, como todos los días de su aburrida y monótona vida, miraba por la ventana, esperando que las preocupaciones desaparecieran de un minuto a otro, pero el paisaje que la vista le ofrecía sólo era uno tormentoso, uno que anunciaba que las lluvias estarían próximas. El viento movía las ramas de los árboles con gran fuerza. Las nubes grises no dejaban ver ni una pizca del cielo azul. La mente de Amy Rose estaba hecha un lío con tantos temores, pero sólo le quedaba quedarse callada y esperar… una vez se preguntó qué pasara con la investigación de su amiga.

Por su lado, Sonic estaba preocupado por la extraña actitud de Amy, ésa no era su Amy, era otra persona, si fuera la misma chica de siempre, aquella que lo perseguía cada vez que lo veía después de soltar el grito de guerra, que le gustaba que lo persiguiera, y que a veces daba un poco de miedo diciendo que asesinaría a todas las chicas que se le acercaran, si fuera esa Amy ella no hubiera perdido la oportunidad, y lo habría besado sin importar que se encontraran en frente de todos sus compañeros.

"¿Y por qué pienso tanto en eso?" se decía Sonic, pues a él también le hubiera gustado que se besaran, estaba tan sonrojado que su pelaje azul estaba por volverse tan rojo como un tomate. La miró de reojo, ¡era preciosa! Sus ojos verdes como el jade, su cabello rosa lacio, sus labios finos y ligeramente rosados, sus mejillas tersas, ¡todo! Sin darse cuenta, solo la estaba mirando a ella.

El profesor de esa clase, miraba a sus dos alumnos más habladores de la clase, los que estaban un poco cohibidos y callados, lo que se les hizo raro, más en Sonic, quien veía fijamente a la eriza rosa a su lado, quien a su vez, miraba por la ventana. Sonic, quien siempre buscaba la manera de ridiculizar sus análisis, quien no dejaba de hablar para sacar conclusiones apresuradas de tareas que no les había mandado, estaba… callado.

Amy, quien era la alumna más participativa de su clase, quien siempre preguntaba lo que no tenía claro y tomaba apuntes para sus trabajos, miraba por la ventana con la vista vacía. Había leído el trabajo de la eriza rosa y sabía que quizás su actitud se debía a eso de lo que escribió.

–¡Rose! ¡Speed! – replicó el profesor, tratando de llamar la atención de los ambos chicos distraídos. Ambos, voltearon a mirarle confundidos –presten atención o sálganse.

Un coro de murmullos se hizo presente y risas provenientes de sus compañeros se escuchaban como acompañantes. Si era posible que Sonic se sonrojara más, lo hizo al darse cuenta de que las miradas de sus compañeros otra vez estaban sobre ellos. Mas Amy, no se inmutó, sólo fijó la mirada al frente y fingió prestar atención.
Pasados unos eternos minutos, el profesor de literatura empezó a entregar esos trabajos, cuando nombró al grupo de Amy, Sonic se levantó y con su rápida velocidad le llevó el trabajo hasta las manos de la chica, sonrió y le guiñó el ojo, Amy se sonrojó mientras sonreía tontamente, pero el documento en sus manos llamó su atención y le borró la sonrisa.

–¡Oh, vamos, Amy! –Se quejó su compañero –¿la sonrisa no puede durarte por lo menos un segundo?

Pero ella miró el documento, tenía un diez, calificación perfecta, como casi siempre… entonces miró una notificación que decía "hablaremos sobre el trabajo" La guardó en su bolso y asintió, sabía que el profesor la estaba mirando.

Sonic no se iría tan fácil, ahora con esa actitud de su Amy, él pensaba que era una chica más frágil, que con cualquier golpe se podía llegar a romper, sus hermanos notaban eso y ahora Sonic después de la escuela, le prestaba más atención a la eriza rosa, la seguía y la cuidaba, incluso ya no se iba con sus hermanos por decidir acompañarla hasta su casa. Ambos hermanos sabían que Amy era huérfana, que vivía sola, así que la compañía de Sonic debía ser de su agrado, eso alegraba a Sonia, quien sonreía para sí y molestaba a Sonic diciéndole "por fin tú y ella están juntos" o "¿Cómo está hoy mi cuñada?" porque eso quería Sonia, una cuñada que fuera como su hermana, ¿y quién mejor que Amy?

Después de que Sonic se dedicara a esperarla, y que Amy le dijera que tenía que hablar a solas con el profesor, el salió y la esperó afuera, sus hermanos al verle le saludaron y siguieron su camino, él, en cambio, fue afuera y miró por la ventana para ver a una Amy sentada frente el escritorio del profesor, y con la mirada baja y triste. "¿Qué estará pasando?"

Amy se sentó frente al escritorio del profesor luego de haberse quitado a un Sonic súper protector y obsesivo con ella y decirle "te veré luego", miraba penosamente sus manos que jugaban nerviosamente con el dobladillo de su falda. Todo estaba en completo silencio, había tanta tensión que se podía llegar a cortar el aire con un cuchillo. El profesor rompió el silencio.

– Quiero saber por qué escribiste esas cosas – le dijo su profesor con tono rudo, al parecer le atañía algo con respecto a su trabajo.

–Usted dijo que podía hacerse de tema libre –respondió a la defensiva, esperando que no tocara el tema que ella sabía que sería inevitable.

–No me refería a eso, Rose –la eriza alzó la mirada, el profesor resopló exasperado, se quitó sus lentes y evitó los ojos verdes de la pelirrosa –no puedes escribir esas cosas… te estás metiendo en asuntos políticos. ¿Cómo te enteraste de eso? -Su garganta se cerró, tenía tantas ganas contenidas de llorar que una lágrima silenciosa bajó por su mejilla.

–Fue sin querer –mintió, aunque era y no era una mentira, porque ella quería saber que más sabían de su amiga, no infiltrarse en asuntos como el asesinato del candidato presidencial.

–¿Te gusta la política? –preguntó, pero ella le miró con confusión mientras se limpiaba la lágrima con el dedo.

–No, es una mierda –contestó de igual forma defensiva y tímida, no quería mirarlo a los ojos.

–No vuelvas a escribir eso… te meterás en problemas si se llega a saber algo. Puedes irte, Amy –la llamó por su nombre para hacer que la chica tuviera confianza y no hacer de esa conversación algo tan serio como en realidad era. La pelirrosa se levantó, y con pasos perezosos, salió de ese salón.

El erizo azul trataba de escuchar lo que podía de la conversación, y una pregunta surgió en su mente mientras corría de regreso antes de que la chica se diera cuenta de que no la estaba esperando donde le dijo que la esperaría "¿qué va a llegarse a saber?" entonces su objetivo estaba claro, leería el documento.

Shadow siguió escuchando conversaciones que no le atañían: nuevamente el fiscal y el ahora declarado padre de Blaze. Pensó que si hacía algo así, podría tener la certeza de que aquel hombre los podría matar.

-Como le avisaron, el presidente no puede verlo ahora, ni en las próximas semanas –dijo el Doctor Cravioto con el mismo brío de siempre, con el mismo brío con el que amenazó a su esposa.

-Este es un informe preliminar –informó el fiscal lanzando la carpeta al escritorio –de lo que estamos seguros es de una investigación paralela, dirigida y financiada por usted.

-Ya me habían informado que estaba usted investigando otras cosas, en lugar de investigar al asesino.

-Aquí están las pruebas: estorban el trabajo, enturbian la investigación –declaró el fiscal.

-Por favor, ¡Oiga, pero qué sorpresa nos dio a todos! Primero un complot, luego el asesino solitario ¿qué sigue? ¿un suicidio premeditado? –preguntó con ironía y frialdad mientras buscaba algo entre sus cajones.

-Le daré este informe al presidente –dijo mientras cerraba su maletín –continuaré con mi trabajo.

-Ya le dije que el presidente no lo recibirá –contestó –no lo moleste con estupideces. Tal vez sería mejor para la investigación que usted… presentara su renuncia –sugirió con astucia.

-Si renuncio… denuncio –dijo lentamente, enfatizando la seriedad de sus palabras.

-Esa es frase de traidores –respondió mientras le hacía entrega de un fólder de cuero, uno que contenía la vida y obra del fiscal. Debía ser malo porque cuando lo abrió, su color de pelaje se volvió tal cual la cal y abrió los ojos desmesuradamente. Se enojó.

-¿Cómo se atreve?

-No se exalte.

-¡Esto es una infamia! ¡Es un chantaje! –gruñó.

-Todos tenemos un pasado, ¡claro! Algunos estamos más orgullosos de él que otros.

-¡Hijo de PUTA! –gritó exaltado y enojado, sabiendo que aquello no lo conduciría a nada, sabiendo que no podría hacer nada contra aquellos documentos. Salió hecho una fiera y entonces Shadow confirmó lo despiadado que era aquel señor… conservar a Blaze era un error.

Wave se dirigió a Vector feliz por su nuevo hallazgo, pues tenía cosas importantes entre manos, Vector, mientras tanto, analizaba algunas cosas del caso y a la vez hablaba con Knuckles y Rouge para confirmar datos sobre la chica desaparecida… de la que no dejaban observar nada, además de que sus actas rayadas no servían para hacer mucha investigación, pues sólo tenían fotocopias.

-¡Mire capitán! –exclamó la golondrina pavoneándose un poco –dos de tres –dijo enseñándole los documentos –coincide con la descripción, un poco más flaco.

-¿Será? –preguntó Vector al verlo, pero dejó que Wave prosiguiera.

-De Rack el Rodweiller nada, ni comisionado en el grupo de investigaciones, ni en su casa ni en la oficina… literalmente desaparecido –anunció Wave con un poco de decepción.

-Bueno, pues eso nos dice mucho ¿no?

-Y este es el del video –dijo con orgullo. Vector pegó la imagen en el tablero y los comparó.

-Es el mismo.

Habló después con Storm para informarle cómo estaba yendo todo.

-¡Por lo menos consíguete una escolta, Storm! –exigió Vector con preocupación.

-No, ya sabes cómo soy de terco.

-Pues ya descubrimos a dos… el primero es un burócrata apellidado D'Coolette; el segundo es un tal capitán Ray la ardilla voladora; es el cabrón que ha estado matando gente; los dos: agentes del grupo de investigaciones… hay que averiguar qué diablos hacen en Emerald Hill.

-Esto no deberías decírmelo por celular, estos aparatos no son de fiar –recalcó Storm.

-Nosotros los controlamos –dijo seguro Vector.

Al día siguiente, en una emisión especial del fiscal se declaró que O'Mayer actuó sólo en el asesinato con una serie de gráficas y explicaciones. A la semana siguiente, le confirmaron nombres: Antoine D'Coolette y el de su novia: Bunnie Rabbot. Le aseguraron que buscaba gente de "la misma facha".

Vector y Wave fueron al día siguiente a ver al secretario de gobernación, un hombre que era el padrino de Wave.

-Ella lo respeta mucho, por eso está aquí. Tome asiento –dijo finalmente –antes de entrar en detalles, quisiera contar una historia de vida de Green Hill. Cuando has estado bajo los reflectores por mucho tiempo, el sistema te ayuda a pasar a la sombra sin sobresaltos si has respetado las reglas… esto es para todos, incluso para el presidente. Este y su hermano no se quieren hacer a un lado, quieren seguir. Me llamó para apuntalar, y aunque el rechazo inicial fue fuerte, la población lo apoyó; era muy importante… recuerde que la mayoría pensó que perdió las elecciones y le aseguro, Vector, se deshizo de mí y bueno, llegaron los demás problemas con las otras zonas y el panorama cambió y es en este momento cuando debe elegir a su sucesor ¿a quién elegir? ¿quién será el más subordinado? De la Vega se lleva bien con el hermano, y eso le asegura impunidad para manejar los negocios ocultos, pero no le da carta abierta, amante de la intriga, nombra a Swallow "comisionado para la paz" el mismo día que De la Vega inicia campaña, él en primera plana y De la Vega en la página tres y el presidente no deja de apoyarlo; arrinconado, él rompe con el presidente, le quieren marcar un alto, a la mafia la ignora; finalmente soluciona el conflicto político y realiza una alianza con Swallow, tal vez fue su peor error… no la alianza, sino haberla hecho tarde. Los sondearon y supieron que no renunciaría y era preferible hacer algo antes que después de las elecciones, hicieron planes, reclutaron… eran muchos los que lo querían muerto. El caso es que comenzó a haber fallas en los sistemas de seguridad, órdenes, contraórdenes, selección de sitios que eran una trampa mortal, mala ubicación, empellones, arañazos. No somos incompetentes, sabemos cuidarnos… estamos más preparados de lo que muchos piensan. Usted mismo tiene capacitación en Christmas Island.

-¿Yo? –dijo curioso Vector.

-No sería quien soy si no lo hubiera investigado.

-¿De verdad era así de peligroso para ellos?

-De la Vega quiso rehacer su fuerza política ¿qué significa? Dejar fuera a los beneficiarios que lo había ungido, eso es inaceptable… todos lo planearon, pero nadie era el responsable. Gatilleros en distintos lugares, distintos momentos, distintas personas… libertad absoluta de acción y nadie le protegía de verdad. Si no era ahí, hubiera sido antes… o en el siguiente mitin. Es un crimen de estado, existe motivo, intención y se crean condiciones ¿quién se benefició? ¿Quién lo mató? ¡Fuente ovejuna! ¡Todos lo mataron!

-¿Por qué me cuenta esto?

-Perdí la candidatura… pero más sabe el diablo por viejo que por diablo. Sé para quién trabaja y quiero que sepan que yo sé.

Cuando volvió a su base, Vector entonces empezó a analizar todas sus pistas, teniendo en cuenta algo que de inmediato registró en cuanto terminó de ver los pizarrones. Wave lo volvió a interrumpir.

-Aquí tengo el registro de llamadas de Ray la ardilla voladora.

-El limpia testigos…

-Y el número con el que más se comunicaba –anunció señalando el número con un círculo rojo. Vector lo vio y de inmediato se preocupó, pues imaginaba a quién le pertenecía.

Por cierto, no sé si les agrade ese nombre como nombre del cap xD no me gusta ._. así que decidan si lo cambian n.n los quiere Tarah :D