Un pequeño Negocio

Disclaimer: La presente historia no me pertenece, la versión original es de Kokoro Black, con una adaptación por The Little Vampire. Los personajes de la Leyenda de Korra son de Bryke.

:::::::::MAKORRA::::::::

Capítulo 10 Hielo

Korra POV

Cuando Tenzin se marchó, fue como si me quedara sola en el diminuto y atiborrado despacho. Mako, aunque estaba físicamente presente, se había cerrado tanto que era como si hubiera olvidado que yo siguiera allí.

-Mako –me acerqué a él-. ¿Qué ocurre? ¿De qué hablaban Tenzin y tú? ¿Y por qué pareces tan enfadado?

-¿Enfadado? –Me miró con ojos fríos-. No estoy enfadado, Korra, solo ocupado –para dejarlo claro, levantó un montón de papeles, los cuadró y los introdujo en un archivador marrón.

-Ya. Demasiado ocupado para hablar conmigo, pero no para hablar con Tenzin, ¿no?

Él giró en la silla, apoyó los codos en la mesa y juntó los dedos. Ladeó la cabeza.

-Tu hermano apareció y no tuve más remedio que hablar con él. Igual que no tuve más remedio que dejar mí trabajo cuando oí a ese niño gritar.

Encogí los hombros y sonreí. Pero no obtuve ninguna reacción de él.

-El niño estaba emocionado, nada más. Sus padres van a comprar la yegua para él y para su hermana, y era la primera vez que montaba.

-No he preguntado porque gritó el niño –dijo Mako. Agarró un bolígrafo de la mesa-. Solo he dicho que el ruido es una distracción. No estoy acostumbrado a que tanta gente entre y salga del rancho. Y no me gusta.

Me sonroje con un destello de ira. Tal y como hablaba, cualquiera diría que organizaba desfiles a diario. Un par de personas a la semana no era nada. Era normal. Y si él saliera de su despacho a charlar con ellos de vez en cuando, tal vez no lo odiaría tanto. Pero siempre estaba a solo, trabajando. Al teléfono, recorriendo el rancho a caballo o reunido con algún comprador.

Para él estaba bien dedicarse a sus negocios, pero no quería permitirme a mí el mismo privilegio. Mi trabajo era tan importante como el rancho lo era para Mako. Debería ser capaz de entender eso, al menos.

Pero no tenía sentido discutir con un hombre cuya expresión dejaba claro que buscaba batalla. Yo no quería pelear con él, sino llegar a su corazón. Llegar al Mako que había conocido de niña. El que siempre me había defendido y que yo sabía estaba encerrado en algún oscuro rincón.

Así que cuando hable lo hice con tono razonable. Controlando mi genio.

-Solo han venido unas pocas personas a la semana, Mako. Tienen que ver a los Gypsy en persona y yo tengo que comprobar cómo se portan con los caballos. No podría evitarlo aunque quisiera. Cosa que, por cierto, no quiero.

-No quiero a esa gente por aquí.

-lamento oírlo –no iba a rendirme. Lo quería, pero no iba a permitir que me dominara.

-Esto no funcionara, Korra–apretó los labios con un gesto de desaprobación.

-¿Esto? –Agité la mano en el aire-. ¿El qué? ¿Los caballos? ¿La gente?

-El matrimonio –repuso él.

Me eché hacia atrás, impactada por su respuesta. Se me encogió el estómago. Controle el dolor que atenazaba mi corazón y pensé rápidamente. Rememoré el día y lo único que se me ocurrió que podía haber provocado esa reacción era el grito del niño. Entonces lo comprendí.

-Ha sido por el chiquillo, ¿verdad? –Susurré con preocupación-. El grito de él inició todo esto.

El rostro de él pareció helarse y supe que había acertado. Debería haberme dado cuenta antes. Había perdido un hijo y el grito del niño lo habría rasgado por dentro, haciéndole recordar.

-El niño no tiene nada que ver con esto.

-Creo que te equivocas.

-Ya sé que lo crees, pero eso no importa.

-Si importa, Mako–avancé un paso más hacia él. Mi ira se convirtió en compasión-. Oír al niño te hizo pensar en tu hijo.

Mako se puso de pie y se encaró a mí antes de que pudiera decir nada más.

-No tiene que ver con mi hijo. No mezcles el pasado con esto.

-El pasado influye en lo que tenemos ahora –argumenté.

-Puede que en tu mundo si, pero el pasado no influye en el mío – me miró con frialdad y comprendí que él realmente creía esa mentira. Sin embargo, sabía que el grito lo había removido por dentro, sacando a la luz algo que mantenía oculto, encerrado bajo llave.

-Esto no tiene que ver con el niño, sino con el trato que hicimos. Sé que llegamos a un acuerdo –dijo con ojos fríos y voz inexpresiva como la de un robot-, y creo que admitirás que he hecho lo posible por cumplir mi parte.

-Si –acepté, intentando ignorar la oleada de calor que sentí al pensar en las noches que había pasado en sus brazos. Si no hubiera utilizado el diafragma religiosamente, sin duda estaría embarazada. Mi madre siempre había dicho que las mujeres de la familia eran muy fértiles y Mako había puesto todo de su parte para crear ese bebe-. Lo has hecho. Y yo también –añadí.

-Cierto. Pero, dado que llevamos casados más de dos meses y aun no estás embarazada, creo que es hora de reconsiderar nuestro trato.

-¿Qué? – no esperaba eso. No había imaginado que Mako quisiera renegar de un pacto que le otorgaría la escritura de la tierra que tanto deseaba. Pero si quería hacerlo, no tenía forma de impedírselo. Era obvio que no había conseguido llegar a él. Tal vez pretendía que recogiera mis cosas y me fuera. Que olvidara el tiempo pasado con él y siguiera con mi vida.

Me estremecí por dentro.

Como si necesitara más espacio para mantener esa conversación, Mako salió al establo. El olor a caballos, heno y madera vieja era casi reconfortante. Salí a reunirme con él y seguí mirándolo incluso cuando él giró la cabeza hacia las puertas abiertas que daban al soleado jardín.

-¿Quieres poner fin al trato? –Pregunté, avergonzándome por lo débil e inquieta que sonó mi voz-. Porque no pienso acceder.

Debería acceder, por supuesto. Me pregunté qué clase de mujer se quedaría con un hombre que no la quería a su lado. Solo una dispuesta a renunciar a su dignidad y a su orgullo.

Sin embargo, sabía que mi orgullo había sucumbido al amor. Me justifique diciéndome que no había sido por gusto. Nadie elegía a quien amaba y yo llevaba enamorada de Mako casi toda la vida. A veces me sentía como si hubiera nacido amándolo. Y el tiempo pasado con él los últimos meses había reforzado mis sentimientos.

Pero no era idiota. Sabía que él no era perfecto; de hecho, estaba lejos de serlo. Podía ser frio y calculador. No era fácil llevarse bien con él, pero tampoco era cruel o desagradable a propósito. Sus ojos estaban ensombrecidos por un dolor que rara vez mostraba y sus escasas sonrisas me derretían el corazón.

No, no era perfecto. Pero siempre había sido perfecto para mí. Y, al fin y al cabo, en eso consistía el amor.

Él volvió a mirarme y deseé poder leer sus ojos. Pero era experto en ocultar sus emociones. Era demasiado buen negociante como para permitir que su oponente interpretara sus intenciones.

-No, no quiero poner fin al trato –dijo él por fin.

Inspiré lentamente, con alivio, aunque mi ansiedad no se disipó. Seguía inquieta.

-De acuerdo. Entonces, ¿Qué pretendes?

-Creo que sería mejor para ambos redefinirlo, nada más –afirmó él con voz queda-. Aun no estás embarazada…

-Solo han pasado poco más de dos meses – justifiqué.

-Cierto. ¿Pero si tardamos un año? ¿O dos?

No contesté, aunque sabía que a mí no me habría importado. Cuanto más tiempo pasara con Mako, más posibilidades tendría de llegar a él, de hacerle comprender lo bien que estábamos juntos.

-Lo que quiero decir –Mako se apartó el pelo de la frente-, es que creo que habría que fijar un límite de tiempo a nuestra empresa.

-¿Empresa?

Él ignoro el sarcasmo de mi voz.

-Si no estás embarazada cuando llevemos juntos seis meses, acabaremos con esto. Cada uno seguirá su camino y…

-¿Tu consigues tu tierra y yo nada? –barboteé, moviendo la cabeza.

-No había terminado –arrugó la frente y siguió-. Si no estás embarazada entonces, pondremos fin al matrimonio y al trato. Ambos saldremos perdiendo.

-¿Renunciarías a la tierra que tanto deseas? –me pregunté si ansiaba tanto librarse de mí, si nuestro matrimonio era tan horrible para él.

Era como si ni siquiera hubiera rozado su corazón.

Pero sabía que sí. Lo notaba en sus caricias todas las noches. Lo veía en el destello de deseo y necesidad de sus ojos cuando llegaba a la cama. No entendía por qué luchaba contra eso, por que tenía tanto empeño en alejarme. Tal vez no quisiera arriesgarse a ser feliz conmigo.

Tampoco entendía porque seguía yo allí. Por qué amaba a un hombre que anhelaba en librarse de mí.

-Encontrare otra forma de conseguir la tierra. Tu padre cambiara de actitud, antes o después –se metió las manos en los bolsillos traseros y sacudió la cabeza.- Es la única forma, Korra. ¿Qué sentido tendría alargar esto? Solo estaríamos poniéndonoslo difícil a nosotros mismos.

-Muchas gracias –rezongué.

Los labios de él se curvaron lentamente, sin llegar a esbozar una sonrisa. Lo lastimoso fue que a mí me dio un vuelco el corazón al verlo.

-Me gustas, Korra. Siempre me has gustado. La verdad, preferiría acabar con esto mientras sigamos cayéndonos bien. Si transcurridos seis meses no estás embarazada, ninguno de los dos estaremos satisfechos con el acuerdo.

-¿Te gusto?

-Si.

Me traguee una risa amarga. Yo lo amaba. A él le gustaba. Una gran diferencia.

-Creo que lo más justo será acabar transcurridos seis meses y asumir nuestras pérdidas. Además, así tendremos un plazo final y podremos hacer planes teniéndolo en cuenta.

-Entiendo –asentí, tragueé saliva a intenté controlar la burbuja de frustración que me quemaba la garganta-. El gran negociador presenta su plan maestro. Buena idea, Mako. No estaría bien tomárnoslo con calma y relajarnos.

-Korra…

-No, ¡no! –alcé ambas manos y empecé a andar.

No podía aguantar quieta un minuto más. Lo cierto era que no sabía quién se merecía más recibir una patada, si Mako o yo. Él era un cabezota y yo… masoquista, tal vez.

Me alejé unos pasos, lo pensé mejor y regresé.

-¿No te das cuenta de la locura que es eso? No, claro que no. Aun no estoy embarazada, y me pones un plazo para conseguirlo; así seguro que no me siento presionada –alcé las manos y luego las dejé caer sobre mis muslos con una palmada-. ¿Qué te parece que les mande un mensaje a mis óvulos? Algo corto y dulce como: "Pónganse en fila para ser fertilizados. ¿Qué los está deteniendo?".

Él hizo una mueca airada que no tuvo ningún efecto; estaba más que acostumbrada a verla.

-El sarcasmo no soluciona nada, ¿no crees?

-No creo que sea su función –repliqué-. El sarcasmo es un fin en sí mismo –eché la cabeza hacia atrás y lo miré fijamente-. Mako, ¿no lo entiendes? Poner plazo no ayudara. Necesitamos estar más unidos, no más centrados en el maldito tictac de un reloj.

-Si no recuerdo mal, hemos estados malditamente unidos casi todas las noches de los últimos dos meses –apuntó él alzando una ceja.

-Eso es típicamente masculino –moví la cabeza-. Asumes que practicar el sexo es estar unido.

-¿Y no lo es?

-¡No, claro que no! –Alcé la mano y me tiroteé del pelo, de pura frustración-. ¿Qué diablos les pasa a los hombres?

-Espera un minuto…

-NO. Espera tu –solté el aire e intenté recuperar la calma-. Mako, ¿no lo entiendes? Estamos juntos, pero no lo estamos. Dormimos juntos y me ignoras durante el día. Me haces el amor por la noche y a la mañana siguiente me alejas de ti. ¿Cómo diablos se supone que vamos a relajarnos lo bastante para crear un bebe?

Las facciones de él se volvieron rígidas y frías. Como era habitual.

-Por si lo has olvidado, esto no es un matrimonio típico.

-¿En serio? –di unos pasos hacia atrás con aire dramático y me llevé una mano al pecho-. ¿No lo es? Vaya. ¡Eso explica muchas cosas!

-Si no estás dispuesta a hablar de esto como una persona racional…

-¿Qué harás? –Pregunté golpeando el suelo de cemento con la punta de la bota-. ¿Contratar a alguien para que hable por mí? NO, espera. Sera mejor que contrates quien hable por ti. Así ni siquiera tendrías que mirarme hasta que llegara la hora de ir a la cama y cumplir tu tarea para con la dinastía y el rancho Phino.

-¿Piensas que hago el amor como si fuera una tarea? –Mako rechinó los dientes.

-¿Acaso no lo es para ti? –deseé haberme mordido la lengua. Era mejor no preguntar si uno temía que no iba a gustarle la respuesta.

Pero ya era demasiado tarde.

Mako parecía disfrutar haciéndome el amor, pero podía estar equivocándome también en eso. Tal vez solo estuviera cumpliendo con su parte del trato. Cabía la posibilidad de que ni siquiera hubiera llegado a él en la cama. Si era el caso, mejor saberlo. Y para eso tenía que presionarlo.

-Hicimos un trato –lo acusé, deseando con toda mi alma que negara lo que estaba pensando-, y vienes a mi cada noche para tachar el sexo de tu lista de cosas de hacer en el día.

-Lo que has dicho es una insensatez –dejó escapar una risa desdeñosa.

-¿Si? Entonces dime que me quieres, Mako. Dime que hacerme el amor es algo más que una tarea. Más que el cumplimiento de tu parte del trato – me acerqué a él y sentí el calor de su cuerpo-. Demuestra que me equivoco, Mako –lo reté-. Si soy más que eso para ti, demuéstramelo.

Pasaron los segundos mientras seguía mirándolo. Vi chispas surgir de las profundidades de sus orbes ámbar y me pregunté si lo había presionado demasiado.

Entonces él me agarró, me apretó contra sí y atrapó mi boca con fiera agresividad que derritió cada hueso de mi cuerpo.

Por lo visto, había presionado lo justo.

Mako POV

La ira que me había estado ahogando se estaba perdiendo en un mar de deseo. La rodeé con ambos brazos y me entregué a la necesidad que me atenazaba. Ella abrió la boca e introduje la lengua en su interior. La saboreé como si mi vida dependiera de ello. Korra era pura contradicción en muchos sentidos. Dulce pero también desafiante. Sexy y cálida, pero con mucho genio. Ella descontrolaba mi vida. Llevaba caos al orden. Arrastraba a desconocidos a mi propiedad. Me hacía sentir demasiado. Desear demasiado.

Enredó las manos en mi cabello y echó su cabeza atrás, dejándome tomar cuanto me ofrecía. Era como una droga que se hubiera introducido en mi sistema. Llenaba cada célula y despertaba cada terminación nerviosa.

Era peligrosa.

Ese pensamiento me sacó de mi hechizo e interrumpí el beso como un hombre que emergiera a tomar una última bocanada de aire antes de ahogarse. La solté y ella se tambaleó un segundo. Después se llevó una mano a la boca y me miró con ojos vidriosos.

Me esforcé para llenar mis pulmones de aire. Luché para ignorar el latido que sentía en la entrepierna, la frenética exigencia de llegar al final que clamaba en mi interior.

-No eres una tarea, Korra. Pero tampoco eres permanente. No puedes serlo –dije cuando recupere el aliento.

Vi un destello de pánico en los ojos de ella y me endurecí. No dejaría que me afectara. Mantendría el rumbo que me había fijado cuando había aceptado el trato que había dado al traste con la pacifica soledad de mi vida.

-¿Por qué, Mako? –Su voz sonó suave y tan dolida como sus ojos-. ¿Por qué estas empeñado en no sentir nada? Estuviste casado antes. Querías a Asami.

-No sabes nada de mi matrimonio –dije molesto. El fuego que había surcado mis venas se transformó en hielo. El más congelado de los hielos. Solo deseaba que Korra dejara el tema.

-Sé que se ha ido. Sé que el dolor que sentiste al perder a tu esposa y a tu hijo nunca desaparecerá.

-No sabes nada.

-¡Entonces háblame! –gritó ella-. ¿Cómo puedo saber lo que piensas si te niegas a hablar conmigo? Déjame acceder a ti, Mako.

Moví la cabeza, sin palabras. No quería darle acceso. Solo quería el trato impersonal que habíamos sellado. Mi pasado me pertenecía. Yo no tomaba decisiones basándome en la culpabilidad, el dolor o cualquier otra emoción que pudiera nublarme el juicio.

Dirigía mi vida como dirigía al rancho Phino: con frio y sereno raciocinio. Algo a lo que, obviamente, Korra no estaba acostumbrada.

-He visto las fotos de tu familia en la escalera y en toda la casa –sus ojos azules me miraron suplicantes-. Son de ti y de tus hermanos. Tus padres. Tus primos. Pero… no hay ninguna foto de Asami ni de tu hijo. ¿Por qué, Mako?

Hice acopió de todas mis fuerzas y mantuve la voz serena y mis sentimientos ocultos.

-¿Preferirías que llenara la casa con sus fotos? ¿Crees que quiero ver fotos de mi hijo y recordar su muerte? ¿Eso te parece divertido, Korra? Te aseguro que a mí no.

-Claro que no –agarró mi antebrazo con ambas manos. Sentí que su calor me traspasaba hasta el hueso… como si fuera fuego.- ¿Pero cómo puedes negar lo ocurrido? ¿Cómo puedes negarte a recordar a tu propio hijo?

Claro que recordaba. En ese momento la imagen de mi niño apareció en mi mente. Pequeño, con pelo negro como su madre y los ojos ámbar como los míos. Siempre sonriente, así lo recordaba. Pero eso era privado. No lo compartía.

Lentamente, liberé mi brazo y di un paso atrás.

-Que no me rodee de recuerdos físicos no implica que pueda o desee olvidarlo. Pero los recueros no dirigen mi vida, Korra. Ni mi futuro –me obligué a mirarla y a distanciarme de la decepción y desilusión que brillaba en sus ojos.

Ella había sabido desde el principio que yo no buscaba amor, si había llegado a tener la esperanza de conseguirlo, yo no tenía la culpa.

-Tenemos un trato de negocios, Korra –seguí, al ver que ella no respondía-. Nada más. No esperes de mi lo que no puedo dar y al final los dos obtendremos lo que deseamos.

Y así, frio como el hielo me protegí de ella… y de lo que me hacía sentir

:::::::::MAKORRA::::::::

Hola preciosas, y es que si creo que todas son chicas, ¿que pasó? primero me acostumbran a muchos reviews y luego solo hay pocos, pero en fin esos poquitos me impulsan a seguir aquí, y me emocionan muchisimo, ahora tengo dos noticias que darles:

1.- Este fic con todo el dolor de mi corazón está a punto de terminar (2 capitulos más), y es que alguien (Makorra-Love-Forever) me preguntó y creo que es agradable que todas lo sepan.

2.- Estoy a punto de publicar un nuevo fic Makorra se llamará "Fuego en Curacao" jaja ya se el nombre es raro pero en fin, y de verdad espeor que me echen porras y como me apoyaron con este lo hagan con el nuevo ya que ese si es netamente de mi cabecita loca.

ValSmile: Hola pequeña estoy apunto de leer tu actualización en fin; en efecto Korra se está cuidando para no quedar embarazada y estar más tiempo con Mako, y si sabe que puede estar con ella que ambos se quieren pero no quiere dejar que lo saque de su tristeza, abrazos psicologicos para ti, nos estamos leyendo, bye.

Kaya-Petrova: Muchas gracias por tureview, ya veremos que hará Mako con el bebé, por lo mientras, no deja de querer dar fin al trato pues sabe que su viuda solitaria podría tener fin.

MaKorra-Love-Forever: En efecto es muy cerrado y se castiga de sobremanera. Y pues si, el amor no es facil y debemos luchar por lo que queremos, muchas gracias por comparitr de rapidín la historia de tus papis, y lo más bello es que tenga final feliz ¿no crees? TT_TT. Jajaj ya se Tenzin con pelo, que loco o_O. Muchas gracias de verdad espeor tu apoyo y en fa lo subo se llamará "Fuego en Curacao" (jaja lo se el nombre suena muy fumado pero en fin). Y si chica lamento decirlo pero estamos a dos capitulos de terminar TT_TT. Muchas gracias también cuidate mucho y un abrazo psicologico y un beso de nutella a donde estés.

galaxy01: Pues si pobre Mako no entiende pero a veces debes perder ´para encontrar, gracias por tu review y estar pendiente.

MsPandiCornius:Dejame adivinar ¿pensaste en este fic de nuevo?, AJAJAJ esto hade ser obra de los espiritus chocarreros. Muchas gracias por apoyarme y espeor lo sigan haciendo con mi nuevo fic. Abrazos psicologicos y besos de nutella para ti.