DRABBLES PARA LLEVAR
DRABBLE 10: HELADO
"Levántate, Shizu-chan…"
"Cinco minutos más…"
"Si no te levantas, Yuuya-senpai nos encontrará de nuevo durmiendo en nuestro turno…"
"Que se vaya al demonio…"
Izaya suspiró mientras levantaba su mano para ver el reloj en su muñeca, el cual anunciaba las 4:38 a.m.
Ambos se habían escapado de la recepción del hospital, dejando solo a Shinra quien parecía tener el dormir como última cosa en mente en esa madrugada. Tener como acompañante a la sexy enfermera transferida de Irlanda era más potente que un café bien cargado a esas horas. Por ello, Shizuo e Izaya se habían tomado el atrevimiento de ir a descansar un poco.
La vida como residente de hospital era bastante agotadora aun cuando se estuviera acostumbrado a ello.
Adicionalmente, el jefe de los residentes no era nadie más que Yuuya quien parecía ser bastante estricto con sus kouhai. Por esta razón, ellos debían escoger con cuidado los lugares para dormir en donde no fueran encontrados a la primera por Yuuya. Debido a esto, Shizuo e Izaya estaban acostados en la misma cama de una habitación bastante alejada de las oficinas de recepción.
"Oye, despierta… En cualquier momento el senpai hará su ronda por aquí."
Izaya ya hastiado de esperar se levantó primero para comenzar a arreglarse su uniforme arrugado.
"Ya cállate, pulga…"
Shizuo sin previo aviso rodeó con su brazo a Izaya y lo arrastró de nuevo hacia la cama.
"¡Oye! ¡Suéltame de una vez!"
"Déjame comer mi helado…"
"¿Helado…?"
¡¿Aún Shizuo seguía dormido?!
"Si no dejas de balbucear, te juro que te voy a cortar~."
Izaya sacó su navaja con la intención de darle una lección a Shizuo, pero este fue más rápido y se apropió de sus muñecas con una sola mano.
"Eres un helado problemático…"
Shizuo aun medio dormido levantó con su mano libre la camisa de Izaya para lamer y morder todo lo que su boca encontrara en el camino.
"¡¿Q-Qué haces imbécil?! ¡Hace cosquillas!"
El pelinegro se inquietó más al percibir que la mano de Shizuo empezaba a bajar sus pantalones. El sonrojo que causó esta acción fue monumental, porque lo que menos se imaginaba Izaya que podía hacerle su compañero era aquello.
"Maldito plástico del helado…"
"¡Los helados no llevan plástico, bestia idiota!"
El menor ciertamente esperaba que ese último comentario terminara de despertar al rubio, pero lejos de aquello, lo más que logró fue que Shizuo tomara el control de su miembro. Izaya jadeó un poco mientras se preguntaba cómo demonios alguien podía seguir dormido aun con el escándalo que él estaba armando en la habitación. Para su consuelo, la mano dejó de masajear su parte baja por unos segundos. Tristemente, el alivio no le duró mucho a Izaya ya que el peso de Shizuo se puso de lleno sobre él.
Izaya podía percibir la respiración cálida del rubio golpeando su cuello.
Realmente esos toques no habían ayudado mucho en su situación, porque su cuerpo estaba respondiendo como no debía en esos momentos. Por no decir que se sobresaltaba con el simple contacto corporal que su compañero más odiado le estaba dando.
Era obvio que algo estaba muy mal con él…
"Shizuo. Quítate antes de que algo malo pase."
Advirtió Izaya con la esperanza que esta vez se quitara el rubio de encima. Pero la única respuesta que recibió fue un húmedo beso que derrumbó cualquier pensamiento relacionado con escapar. Entre más Shizuo forcejeaba con Izaya para mantenerse sobre él, más profundo el beso se volvía, atrapando a ambos en una espiral de sensaciones peligrosas.
Ya cuando Izaya se estaba por fin dejando llevar, la puerta se abrió de par en par para dejar vislumbrar un par de ojos completamente estupefactos.
"Yuuya-senpai… Esto no es lo que parece."
Yuuya los miró a ambos, pero solo Izaya le devolvió la mirada avergonzada, porque Shizuo parecía estar en cualquier parte menos en esa habitación.
"L-Les daré diez minutos para que vuelvan a su puesto…"
"Ok…"
Izaya no sabía que más decir en este incomodo instante. Así que en cuanto la puerta se cerró, el pelinegro pateó a Shizuo fuera de la cama para empezar a vestirse de nuevo.
"Te mataré si lo vuelves a hacer…"
Soltó Izaya antes de desaparecer de la habitación con un bochorno evidente en su rostro.
"La idea era que ese tal Yuuya lo viera, pulga…"
Shizuo se sentó en el piso viendo que su treta había matado a dos pájaros de un solo tiro. Primero, había logrado el acercamiento que quería con Izaya; y segundo, ahora Yuuya sabía de sus intenciones con el otro hombre. Sabía de antemano que Yuuya le echaba algunas miradas extrañas a Izaya y Shizuo no estaba dispuesto a que otro se metiera con su presa.
No, no señor.
Él atraparía a Izaya.
Más ahora que él había dado el primer paso para ello.
Si les suena, Yuuya-senpai es un personaje de otro fic (Kurobane), aunque allá todavía no es el encargado de los residentes del hospital en donde trabaja xD. Aunque aquí si lo es; y sus kouhai son Shizuo e Izaya. ¡Qué loco…! XDD
Como sea, no tengo idea por qué escribí esto, pero me divertí 83~.
PD: Algún día me dignaré a continuar esta historia, pero aún no está cerca ese día D8.
