- Título: Reuniendo las piezas perdidas
- Autor: Babi Cullen
- Disclaimer:Twilight y todas sus referencias no me pertenece, son de la escritora del best-seller, Stephanie Meyer.
- Algo que deben saber:
1.- Esta historia es de mi completa autoría, aunque no los personajes. Tiene aportes de mi amiga Jennifer, así que es de ella en parte.
2.- Escribo solo porque me gusta. No soy una experta y puede que tenga muchos errores, pero trato de hacer lo que se puede.
3.- Espero que a ustedes también les guste.
ENJOY!
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Después de unas cuantos días en cama, tratando de recuperarse de la faringitis que lo había atacado y recibiendo los mimos de su madre, Edward había regresado a clases y a su vida normal. Claro que al principio se rehusaba a regresar y quería seguir descansando, pero Esme no se lo permitió pues ya había perdido demasiadas clases a causa de la enfermedad. Además que ella no podía seguir cuidándolo en casa y él no quería que nadie más lo hiciera.
En todos esos días Carlisle se había acercado a la casa en unas cuantas ocasiones para saber cómo se encontraba su hijo y aprovechar de pasar tiempo con su amor. A veces se llevaba a sus hijos también para que le subieran el ánimo a Edward, pero él no parecía interesado en compartir con los pequeños y no les prestaba mayor atención.
Esa noche Esme se encontraba preparándose para su turno en el hospital. Tenía que volver a una noche de arduo trabajo en el área de pediatría, pero no podía evitar estar nerviosa. Edward aun no regresaba a casa después de su salida con Bella y ella ya debía marcharse.
De pronto escuchó el sonido de las ruedas de la patineta de su hijo en la calle y se asomó para ver si efectivamente era él. El cobrizo cogió su tabla y caminó rápidamente hacia la entrada.
Esme se encaminó hasta la puerta y, antes de que su hijo pudiera abrirla con sus llaves, giró el pomo para topárselo frente a frente.
— ¿Se puede saber por qué tardaste tanto? — le preguntó con las manos sobre sus caderas y con seriedad
— Estaba con Bella, mamá— le respondió quitándose la mochila
— Vamos a hablar de esto, muchachito. Pero ahora no porque llego tarde a mi turno— cogió su bolso y se lo colgó en el hombro— La cena está en el refrigerador, haz tus deberes y luego a la cama. Cualquier cosa…
— Te llamo, lo sé— rodó los ojos— Que tengas un buen turno— la besó en la mejilla y ella le devolvió el gesto
— Te quiero— se volteó y salió del lugar en dirección a su automóvil.
Edward cerró la puerta y regresó al interior de la casa.
Un turno tranquilo. Eso era lo que había pedido antes de marcharse y lo que había recibido por parte de su piso esa noche. No había tenido que correr para ningún lado, sus pacientes habían pasado una buena noche y no había tenido que asistir a ninguna crisis. Incluso había podido dormir por una hora para recuperar energías.
Pero a pesar de eso estaba cansada. Había perdido, en cierta forma, la costumbre de permanecer despierta toda una noche y su cuerpo se lo hacía notar.
— ¡Al fin! — suspiró, dejando su bolso sobre la mesa de la entrada y tirándose en el sofá de la sala. Estaba agotada.
Se quedó en ese lugar por unos cuantos minutos hasta que decidió ir a su habitación. No era muy decoroso quedarse dormida en la sala.
Estaba próxima a llegar a su dormitorio cuando sintió la ducha del cuarto de su hijo corriendo. Eso la extrañó pues era sábado y aún era temprano como para que estuviera levantado. Por lo general solía levantarse tarde en estos días.
— ¿Hijo? — tocó la puerta de su habitación y se quedó esperando una respuesta, pero nunca llegó. Esme, no te va a escuchar si está en la ducha se riñó mentalmente— La falta de sueño me afecta— se rió de sí misma y abrió la puerta del cuarto.
Había ropa tirada en el suelo y sobre la cama, una bandeja con los platos de la cena de la noche anterior— o quizás de un tiempo más—, la cama estaba desecha como si un grupo de monos hubiese estado jugando sobre ella y los cuadernos tirados sobre el escritorio. Ese cuarto era un desastre.
La castaña suspiró y se acercó a la puerta para tocar, pero su hijo no la escuchó. Tenía la música puesta como cada mañana y así era imposible que le prestara atención.
Sabiendo que no conseguiría nada, se alejó para recoger la ropa que estaba tirada por todo el lugar. Cogió primero la que estaba regada en el suelo y luego se acercó para tomar la que estaba sobre la cama. Pero casi desfallece del miedo cuando, lo que parecía ser un chaleco negro cobró vida y se movió.
— ¡¿Qué demonios?! — exclamó tirando nuevamente todo lo que estaba en sus manos y que había cogido hace poco del suelo.
La pequeña mota de pelos negros se comenzó a mover y se levantó con cuidado y gracia desde el lugar donde estaba para estirarse. Luego bostezó tiernamente y se quedó mirando a la castaña con esos profundos ojos verdes que parecía que la atravesaban.
— ¡Edward! — gritó y pronto escuchó como la llave de la ducha se cortaba.
La imagen esbelta de su hijo salió por la puerta del cuarto de baño poco después, con su cabello aun mojado y con solo una toalla atada a su cintura.
— ¡Mamá, llegaste! — exclamó el chico, impresionado por ver a su madre ahí a esa hora de la mañana.
— ¡Claro que llegué! ¡Llego a mi casa y me encuentro con esto! — señaló al pequeño gatito que aún la miraba y maullaba suavemente— ¡¿Me puedes explicar que es esto!
— Pues… Eso… Eso es un gatito
La mirada de Esme hizo que Edward se estremeciera. Al parecer no estaba para sus bromas en ese momento.
— ¡Ya sé que es un gato, Edward! ¡¿Quiero saber que hace en mi casa?! ¡¿De dónde salió?! — trató de calmarse un poco. No conseguiría nada alterándose.
— Bueno, él es Chimuelo y lo rescatamos con Bella de las garras de la horrible calle y el hambre— contestó el chico acercándose para coger al gatito. Este, de inmediato, comenzó a lamer el agua de sus manos y brazos— Teníamos que hacerlo, mamá. El pobre moriría en la calle y no podíamos permitirlo.
— No me vengas con melodramas baratos, Edward— rodó los ojos y bufó con molestia— Quiero que ahora mismo te lleves a esta cosa donde Bella. Que ella se haga cargo de él.
— No puedo, mamá
— ¿Y por qué no? Si se puede saber— sus manos se posaron sobre sus caderas y recargó su peso sobre una pierna.
— El señor Swan es alérgico a los gatos y supersticioso— le contestó encogiéndose de hombros
Esme suspiró audiblemente. Estaba enojada, no podía negarlo, pero el rostro de perro mojado que puso su hijo la mataba. Sabía que con eso conseguía lo que quería.
— ¡Ah, Edward! ¡¿Qué voy a hacer contigo?! — Exclamó con frustración— Ahora será doble el castigo, Edward. Por llegar tarde y por lo de… ¿Chimuelo? — el asintió— Pero lo hablaremos cuando despierte. Ya me comenzó a doler la cabeza.
Sin decir nada más, se volteó y salió el lugar para irse a su habitación. Necesitaba urgentemente dormir un poco.
Carlisle había salido hace poco de su turno y, luego de pasar a buscar a sus hijos a la casa de su amigo Eleazar, se marchó a la casa de Esme. Necesitaba verla y estar con ella un momento aunque Edward estuviera con mala cara todo el tiempo.
Descendió del automóvil junto a sus hijos y el pastel que había comprado para el postre del almuerzo. Los dos pequeños salieron corriendo hacia la puerta, discutiendo por quien tocaba el timbre.
Esme abrió la puerta casi al instante y los dejó pasar.
— ¡Papi, mira, un gatito! — gritó Jasper con el pequeño animal entre sus brazos, colgando.
— ¿Y ese gato? — le preguntó a su amada. No sabía que le gustaran los gatos
— No me lo recuerdes, por favor— suspiró, abrazándolo por la cintura— Es de Edward y Bella. Es como su hijo adoptivo.
— ¿Y por qué un gato? — preguntó con curiosidad y cierto deje de diversión.
— Se lo encontraron en la calle y decidieron quedárselo como su hijo. Solo por eso
— ¿Y por qué está acá y no con la madre? — preguntó ya entretenido con la situación. Esme solo permanecía molesta.
— Charlie es alérgico y Bella no podía llevárselo a la casa, así que Edward se lo trajo— le aclaró y el asintió, tratando de ocultar su sonrisa— Me volverá loca este niño.
Carlisle sonrió y besó el tope de su cabeza para ocultarla. Luego la abrazó y trató de confortarla. No quería que estuviera enojada.
Por el rabillo de su ojo vio a sus dos hijos pequeños jugando con el gatito y volvió a sonreír. En esa imagen solo faltaba su hijo mayor y todo sería perfecto.
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Hola a todos. Lo sé, lo sé, es tarde y el capítulo es corto y de verdad lo lamento. La próxima semana se los recompenso, lo juro.
Como consuelo… Les puedo decir que la historia está terminada por fin después de semanas de bloqueo mental. Así que pueden estar tranquilos de que no se quedaran sin el final de esta historia.
¿Qué les pareció el capítulo? Además de corto, que ya lo sé ¿Se esperaban lo del pequeño Chimuelo? ¿Qué habrían hecho en el lugar de Esme? Yo lo mato. Si hubiese sido un perrito, no tanto. Y si era un teckel (salchicha) o un cocker mucho menos ¿Qué prefieren ustedes? ¿Gato o perro?
Como cada semana le quiero agradecer a mi gran amiga Jennifer que es la que siempre me apoya en las buenas y en las malas y que me ayuda en mis bloqueos mentales para salir adelante. Aunque tengo que admitir que es la peor crítica de escritura que puedo tener porque todo le gusta… Pero bueno.
También les agradezco a:
— mellarkcullen: Hola. Créeme que también estoy ansiosa porque sepan cómo va a reaccionar Edward a esa noticia. Besos y nos leemos.
— RadioactiveMonsters98: Hola. Que bueno que te haya gustado el capítulo. La verdad es que las jugadas de Carlisle fueron muy buenas y lo de mi hermano… No sé cómo lo hace. Besos y nos leemos.
— namy33: Hola, no te preocupes que no me molesta, es tema superado. Besos y saludos.
— Yolo: Hola. Gracias por las buenas vibras, ojala hayan servido y pase victoriosa por esto. Ya la suerte está echada. Y no tienes que agradecer porque les actualice, es lo mínimo que se merecen por el apoyo.
Con respecto a la historia, si es bueno que Carlisle se la esté jugando por recuperar a su hijo. Besos y nos leemos.
— Lothine: Hola y bienvenida. Espero que la historia te guste. Besos y nos leemos.
— Kami: Hola. Si, Edward es un amargado y mañoso, pero así lo queremos ¿O no? Pero Carlisle se lo va a aprender a ganar de a poco, espero. Y lo de Carlisle y Esme… Amo a esos dos ¿No se nota? Que bueno que te guste mi historia, aunque lamento que los capítulos sean tan cortos. Besos y nos leemos.
— Green day forever: hola y bienvenida a la historia. Espero te agrade y seguirte viendo por aquí. Besos y nos leemos.
Bueno chicas y chicos, si es que los hay, me despido.
Nuevamente les pido perdón por lo corto de la historia y el retraso.
Nos leemos la próxima semana
¡Bye!
