Lavaba despacio mis manos mientras a lo lejos podía escuchar la voz de Yukiho girando las últimas instrucciones a las dos chicas integrantes del club de estudios Idols. Ellas se habían unido hasta el año anterior, cuando Rin-senpai, Maki-senpai y Hanayo-senpai se graduaron. Hanayo-senpai dejó como presidenta a Yukiho, aunque yo deseaba serlo.
Estábamos practicando fuertemente para el Love Live, ya que en unos días tendríamos la semifinal y esperábamos, como había hecho μ's tres años atrás, sorprender y traer una alegría al colegio de Otonokizaka.
Bebí un poco de agua, cuando sentí una mano en la espalda. Al girarme, noté a Yukiho mirándome fijamente.
– ¿Estás bien Alisa?
–Eh… sí –le contesté con un tono no muy convencido. Sé que ella lo notó.
–Hasta mañana –dijeron nuestras dos compañeras mientras pasaban a nuestro lado. Yukiho y yo nos despedimos con la mano y una sonrisa.
–Hasta mañana. Recuerden que tenemos ensayo antes de las clases –les gritó mi amiga. Ellas asintieron y siguieron caminando. Yo solté un suspiro ahogado.
Ensayábamos dos veces al día, y el fin de semana. No queríamos cometer errores y queríamos llegar al corazón de las personas con nuestra interpretación. Aún recordaba la presentación de μ's, y yo quería hacer algo más.
Yukiho me miró fijamente unos segundos y enarcó una ceja.
–A ti te pasa algo Alisa. Anda, dime que sucede.
La miré y di media vuelta. Comencé a caminar hacia el colegio, ya que nuestro ensayo lo estábamos haciendo en el patio del lugar. Yukiho suspiró y comenzó a seguirme.
–Si no quieres hablar conmigo, está bien. Pero si eso va a afectar tu rendimiento, vas a causarle un problema al club.
Sabía que ella tenía razón. No era una chica enérgica como su hermana mayor, pero era más responsable. Desde que era la líder del club y la presidenta del colegio, Yukiho había madurado mucho. Saqué mis zapatos del casillero y me los cambié. Ella seguía tras de mí.
– ¿Cómo sabes si tu hermana te está mintiendo, Yukiho? –le pregunté en un susurro. Ella se mordió el labio.
–Bueno… Honoka es tan mala mentirosa, que sin mucho esfuerzo te das cuenta. Solo tienes que mirarla a la cara más de diez segundos y le comienza a temblar el pómulo y a tartamudear.
Asentí y comencé a caminar sin decir nada. Yukiho caminaba a mi lado, sin mirarme.
– ¿Sientes que Eli-chan te está ocultando algo?
Suspiré y asentí despacio. Yukiho lanzó un silbido al aire y continuamos caminando. No sabía si hablarle de lo que en ese momento me preocupaba, pero ella era mi mejor amiga, mi compañera de locuras. Decidí confiar en ella.
–Mi hermana, normalmente llama los domingos. Pero la semana pasada llamó antes, el jueves. Dijo que tenía algo que decirme, pero luego de un rato de conversar, no me dijo nada.
– ¿Y no te dio alguna idea o señal de lo que podría ser?
–No. Dijo que tenía que hablarlo con mamá también, pero no llamó el fin de semana. Y le mandé un correo desde el mismo jueves y no lo ha contestado.
Yukiho se detuvo y puso expresión pensativa. Yo la miré fijamente, esperando paciente a que hablara.
– ¿Será algo de tu abuela? –negué despacio.
–Me dijo que estaba bien.
– ¿Entonces de su trabajo o sus estudios?
–Es lo que pensé. Pero sus últimas notas son estupendas, así que no creo que sea eso. Y del trabajo, ella es una gran bailarina, y en el grupo de danza en el que está, la respetan mucho.
Yukiho se cruzó de brazos y puso una expresión pensativa tan parecida a la de Honoka-senpai, que no cabe duda que son hermanas. Yo suspiré y continué caminando.
–Tal vez estás pensando mucho las cosas. Tal vez no sea nada –me dijo al alcanzarme. Yo me encogí de hombros.
–Es normal que me preocupe. Eli es tan… tu nunca la has visto Yukiho, Eli se guarda muchas cosas para sí misma, y eso hace que se confine en su mundo y cuando ya esa burbuja explota, es tarde.
– ¿Tan terca es?
–Más que eso. Eli siente que siempre debe ser perfecta, mejor. No puede o debe fallar. Tengo un recuerdo muy vago de cuando ella perdió la final de un campeonato de ballet en Rusia. Creo que es uno de los peores días que recuerdo para ella.
–Vaya –dijo y suspiró.
–Solo sé de una persona que logra que mi hermana no sea así, pero…
-¿Hablas de Nozomi? –Asentí.
Volví a suspirar y bajé la mirada. Sin darnos cuenta habíamos llegado al centro de Akihabara. Posters gigantes de A-RISE se miraban por todo lado, anunciando su nuevo concierto.
Yukiho me tomó del brazo. Yo la miré algo sorprendida.
– ¿Te gustaría visitar a Umi-chan? Tal vez hoy si esté en casa.
Sonreí. Yukiho sabía que, además de mi hermana, la otra persona a la que más admiraba yo era Umi-senpai. Como Umi-senpai era amiga de la infancia de Honoka-senpai, Yukiho tenía una relación muy estrecha con ella, relación que yo también quería tener.
Y la tenía, la tenía hasta hace dos años cuando misteriosamente, luego de la fuerte discusión de Honoka-senpai con Kotori-senpai, Umi-senpai se desapareció. La llamé, le envié correos y la visité, pero nunca la podía ver. Yukiho dice que su hermana hizo lo mismo todos los días.
–No creo que esté. Ya has visto que no hemos tenido suerte las últimas seis veces que hemos ido.
–Pero tal vez hoy sea el día –dijo en tono triunfante.
Reí por la pose que hizo, exactamente igual a la de su hermana. Asentí y ambas caminamos hasta llegar a una enorme casa de estilo tradicional japonés. La casa tenía un enorme portón de madera que separaba la entrada de la vivienda de la del Dojo. Nos acercamos a la puerta en el mismo instante en que un hombre que no conocíamos salía de la casa. Llevaba una gabardina color café y un maletín en su mano.
Yukiho y yo nos miramos. Nos tomamos del brazo y nos acercamos despacio. El hombre nos miró y sonrió al terminar de cerrar la puerta.
–Buenos días señoritas, ¿se les ofrece algo?
Me mordí el labio y miré a Yukiho. Ella suspiró profundamente antes de hablar.
–Se… se encuentra la señorita Sonoda.
El hombre miró un momento la casa y luego nos miró nuevamente. Seguía con su sonrisa, pero pude ver que se desvanecía levemente.
–La señorita Sonoda no se encuentra. Creo que anda en la universidad. Ahora, si me disculpan.
El hombre se alejó de nosotras. Yukiho esperó hasta que dobló en la esquina y se acercó al comunicador de la puerta. Sin dudarlo mucho, presionó el botón. La voz de una mujer salió por el comunicador.
– ¿Sí?
–Buenas tardes señora. Soy Yukiho, la hermana de Honoka. ¿Umi-chan se encuentra?
Esperamos unos segundos. Yo miré a Yukiho con algo de esperanza. Realmente quería ver a Umi-senpai.
–Lo siento Yukiho. Umi no está y regresará hasta muy entrada la noche.
–Ah… bueno. Gracias.
Yukiho se desinfló igual que yo, pero unos segundos después sacó su teléfono. Buscó por un rato el contacto que tenía guardado y presionó el botón de llamar. Esperamos en silencio.
–"Hola. Este es el número de Sonoda Umi. No puedo atender en este momento. Gracias por dejar su mensaje".
Yukiho maldijo por lo bajo y se guardó el teléfono con molestia. Yo suspiré y bajé la mirada, triste.
–Vamos por un Parfait de chocolate.
Asentí y comenzamos a regresar al centro de Akihabara.
Estábamos ya dentro de la tienda. Cada una tenía un Parfait extra grande de chocolate con vainilla y trozos de fresa. Era el favorito de mi hermana, y desde que un día antes de que ella se marchara a Rusia me llevó a comerlo, se convirtió en mi favorito también.
–No puedo creer que Umi-chan esté tan ocupada. ¿Qué acaso estudia astronomía o medicina? –dijo en un tono más alto del que creo quería. Parecía una mujer ebria quejándose. Yo sonreí.
–Umi-senpai es muy responsable, creo que más que mi hermana. Es normal que le dedique mucho a sus estudios.
– ¿Pero no te parece raro? Digo, todos los días no está, y nunca atiende el teléfono.
Asentí despacio. Yukiho metió la cuchara con fuerza en su Parfait y sacó un gran trozo de helado que se metió a la boca, sorprendiéndome.
–Eh… ¿Yukiho?
Una voz nos llegó al lado de nosotras. Una chica, pequeña de cabello corto, que vestía una enorme boina para ocultarlo y unas gafas oscuras enormes nos miraba con una sonrisa. No reconocí a esa persona, pero Yukiho al verla casi se atraganta con el helado.
– ¡Tsubasa-san! –gritó.
La chica sonrió pero le tapó la boca con la mano a Yukiho y se puso un dedo en sus labios pidiéndonos silencio. Mis ojos se abrieron como platos. Ella se acomodó al lado de mi amiga en el asiento y miró en todas direcciones.
–Ando escapada de Erena y Anju –dijo en un susurro pero sin perder su sonrisa. Yukiho asintió y se mordió el labio.
–Perdón –y unió sus manos frente a ella. Tsubasa rio.
–No te preocupes –y se quitó las gafas. Sus brillantes ojos verdes me dejaron anonadada.
– ¿Qué haces aquí? –le preguntó Yukiho con apremio.
–Estamos en un ensayo para el concierto de la otra semana. Aproveché un descanso para salir a tomar aire y te vi pasar, así que te seguí.
Yukiho sonrió. Ponía una cara tan divertida que me dio risa. Tsubasa tomó la cuchara y sacó un poco de helado de la copa. Se lo llevó a la boca y sonrió.
–Está delicioso.
– ¿Verdad que sí? Es mi favorito y el de mi… cierto, no te he presentado a mi amiga.
Yukiho hablaba tan rápido que apenas se le entendía. Yo sabía que se debía a la emoción de tener a Tsubasa-san de A-RISE sentada a su lado. Tsubasa me miró y sonrió.
–Ella es mi amiga Ayase Alisa –yo sonreí.
– ¿Ayase? ¿Eres hermana de Ayase Eli?
Yo asentí. Tsubasa sonrió más y se quitó la boina. Su cabello se acomodó mejor y la hizo ver más hermosa. Yukiho suspiró y se le quedó mirando como hipnotizada.
– ¿Cómo está tu hermana? Hace mucho que no sé de ella.
–Eh… está muy bien. Ahora está en Rusia.
– ¿Rusia? –asentí.
–Vivimos muchos años allá. Mi abuela es rusa y nuestra infancia la pasamos en su casa. Ahora mismo, mi hermana vive con ella mientras estudia.
–Así que está estudiando fuera.
Tsubasa suspiró y miró a Yukiho. Ella se sonrojó y se metió otro gran bocado de helado dentro de la boca.
– ¿Y cómo le va a tu hermana?
Yukiho sonrió. En menos de un minuto comenzó a relatarle todo lo que había hecho Honoka-senpai en los últimos días. Como volvía a encontrar a Rin-senpai, Maki-senpai, Nico-senpai y Hanayo-senpai. Tsubasa sonreía más con cada palabra que escuchaba y su rostro se iluminaba completamente. Cuando Yukiho se quedó sin aire, Tsubasa suspiró.
–Así que lo está consiguiendo. Las está reuniendo.
–Sí. Hoy en la tarde tienen una reunión en mi casa.
– ¿Y las demás? ¿Umi, Kotori y Nozomi?
Yukiho ensombreció la mirada y yo también. Tsubasa notó el cambio de ambiente y comenzó a mirarnos alternadamente. Decidí hablar.
–De Nozomi-senpai no sabemos nada. Ella desapareció cuando mi hermana se fue. Kotori-senpai… –iba a decir que tal vez nunca volvería a hablar con Honoka-senpai, pero era algo que no me correspondía–…está en otro país y Umi-senpai, está ocupada con su universidad.
La sonrisa se borró de la cara de Tsubasa. Su mirada se tornó fría, y sus ojos dejaron de brillar. Yukiho también lo notó porque se acercó a ella.
– ¿Pasa algo Tsubasa-san?
Ella no respondió. Yukiho y yo intercambiamos miradas preocupadas. Unos segundos después, Tsubasa suspiró.
–Bueno, yo confío mucho en Honoka. Sé que ella es increíble y lo logrará.
Eso lo dijo más para ella que para nosotras. Sin que pudiéramos decir nada, se puso de pie, se colocó las gafas y la boina y nos sonrió.
–Gracias por contarme todo Yukiho. Ahora estoy un poco más tranquila. Sé que Honoka sigue adelante.
–Ella te lo prometió –le dijo Yukiho sonriendo.
Tsubasa asintió y se guardó las manos en su abrigo. Hizo una leve inclinación con su cabeza en señal de despedida y comenzó a caminar. Yukiho se levantó y la alcanzó pocos metros después. Al parecer le pidió el número de teléfono a Tsubasa-san porque lo apuntó con velocidad en su móvil. Segundos después regresó a la mesa con una sonrisa.
– ¿Conseguiste su número? –le pregunté curiosa. Ella asintió–. Se preocupa mucho por tu hermana.
–Sí. Por ella, es que Honoka está reuniendo a las demás. Si Tsubasa no le habla el día del festival, imagino que mi hermana ahora viviría en la calle.
– ¿En serio tu mamá la iba a echar de la casa? –Yukiho asintió.
Sentí el vibrar de mi teléfono y lo saqué rápidamente. Tenía un nuevo correo. Comencé a buscarlo con desespero y sonreí al ver que era de mi hermana. Con algo de temor lo abrí, mientras Yukiho se estiraba por encima de la mesa para leerlo conmigo.
"Alisa. Ya te dejé claro que estoy bien. No te preocupes. Luego hablaremos, así que no insistas."
Sentí un dolor en el pecho. Ese era el tono que Eli siempre usaba cuando intentaba ocultar algo. Siempre ruda, siempre molesta. Se mordí el labio.
–Vaya, te regañó fuerte.
–No es un regaño –dije tratando de no sollozar–. A mi hermana le pasa algo, algo grave.
Miré con lágrimas en los ojos a Yukiho que me miraba fijamente.
–Ara, ¿cómo que a Elichi le pasa algo? –dijo una voz detrás de nosotras.
Perdón por el retraso, pero los fines de semana son difíciles para mi. Aquí les pongo un nuevo capitulo. Espero les guste y dejen sus comentarios. Gracias a todos los que han dejado un review, me motivan a continuar.
PD: Se cambio una parte del capitulo 1 para que concordara con la historia en un capitulo posterior.
