X-X-X-X-X: Cambio de escena.
*w*w*w*w*w*: Escena transcurrida al mismo tiempo en diferente lugar.
Canción: Because I'm Stupid - SS501.
Voces lejanas e inentendibles llegaban a sus oídos. Sus ojos relativamente abiertos eran cegados por diversas luces blancas que le apuntaban directo al rostro. Podía percibir el estrés en el ambiente, pero la debilidad en su cuerpo no le permitían emitir palabra alguna, se sentía convaleciente. Sin embargo, entre todo el bullicio, una pequeña frase logró entender. Aquellas palabras de las cuales siempre soñó escuchar.
"Wallabee está orgulloso de ti".
La japonesa revoloteó los párpados levemente al recuperar la consciencia, poco a poco se fue dando cuenta que se hallaba en la cama de su habitación. Observó hacia todos lados consternada al notar su ubicación, mas al querer levantarse su cuerpo reaccionó de diferente manera, el dolor extenuante de sus huesos no permitió que realizara tal acción. Lanzó un pequeño quejido de dolor y decidió mantenerse recostada. Al lanzar un suspiro volvió a abrir los ojos para contemplar el techo. Todo fue tan confuso y rápido que no podía diferenciar si lo acontecido anteriormente fue por un sueño, o real. Apoyó su mano en su frente y sintió lo caliente y sudorosa que estaba, masajeó levemente su sien. De pronto, la puerta de su cuarto se abrió de manera repentina, mostrando a su mamá dentro de la habitación. Se acercaba a ella con termómetro en mano.
—¡Gracias al cielo que despertaste! —colocó el aparato en su boca. Tras unos segundos después lo retiró y observó los resultados—. ¡Sigues ardiendo en fiebre! Ay Kuki, sigo sin entender la razón de tremenda travesía que hiciste en ese estado de salud. Pudo haberte pasado algo peor.
—Creí que iba a poder aguantar, mamá. Lo siento tanto. ¿Y papá?
—Agradece que no está aquí. Su cuerpo estaba caliente también, pero de la furia. Se tuvo que ir a un viaje de negocios. El doctor recomendó que descanses por lo menos dos semanas, el tiempo suficiente para tu castigo. Ahora te traeré algo de sopa.
Genki se levantó para dirigirse a la cocina, un poco más aliviada porque ya logró ver los ojos de su hija abrirse. Cuando cerró la puerta, Kuki ocupó su mente en tratar de recapitular los sucesos anteriores a encontrarse en su recámara, pero era una acción imposible. No lograba recordar mayor cosa. Intentaba unir las escenas aleatorias de su cabeza para que cobrasen sentido y, sin embargo, no lograba entender del todo lo que había pasado. Recordaba que audicionó para ser miembro de los Chicos del Barrio… después de eso, no sabía más. En un instante, sus pensamientos fueron interrumpidos al notar que su madre volvió a abrir la puerta de su cuarto.
—Llamaron a la puerta y… es un chico, dice que quiere verte.
Los ojos de la japonesa se exaltaron, ya que no podía imaginar quién era el que esperaba por ella. Genki continuó hablando.
¿Le digo que se vaya?
No mamá —interrumpió Kuki—. Por favor, ¿puedes dejarlo pasar? Es de mi escuela. Tal vez quiera dejarme alguna tarea.
La japonesa mayor pensó detenidamente lo que estaba a punto de hacer.
—Los voy a estar vigilando.
Kuki asintió con la cabeza. Al irse, los nervios invadieron su ser. La duda realmente no resultaba en "quien será", sino "cuál de los dos será". Primeramente pensó en Ace, muchacho que, después de lo sucedido entre los dos, mostraba mucha preocupación por ella. Sinceramente, no deseaba verlo, ya que no tenía ganas de mostrarle una sonrisa fingida. Por otra parte, pensó en Wally. Muchacho que había ganado una parte de su corazón, pero bien reconocía que él no la soportaba. A sus oídos llegaron los pasos de alguien que subía las escaleras, aproximándose a la puerta. El tembleque en su cuerpo no dudó en aparecer. Se preguntaba otra vez si era Ace o Wally. La ansiedad del momento la obligaron a cubrir su rostro con las sábanas que tenía alrededor. La puerta finalmente se abrió.
—Te traje unas flores.
Un signo de interrogación apareció en su cabeza. En efecto, no era Wally, mucho menos Ace; inclusive, aquel acento británico era difícil de confundir. La japonesa retiró las mantas de su rostro para diferenciar aquel personaje. Se mostró sorprendida al darse cuenta que se trataba del mismo líder de los Chicos del Barrio.
—Pero no me malinterpretes, todos pusimos para comprarlas, solo vine a traértelas.
La asiática mostró cierta intriga en su rostro debido a tan repentina visita, ya que sinceramente no esperaba que sea él aquel personaje misterioso que se avecinaba a verla. Nigel, mientras tanto, se acercó para dejar el ramo de flores en sus manos.
—Gracias… no se hubieran molestado. —bajó la mirada—. Después de todo, fue mi culpa que todo esto haya pasado.
—Oye, no te culpes. Hiciste lo que estaba a tu alcance, es más, te exigiste demasiado. ¿Sabes? Por un momento sentí que te obligué a hacer la audición. Así que, no creo que te sientas tan culpable como yo. —bromeó al final.
La japonesa sonrió levemente.
—Podemos compartir la culpa, si quieres. —le dijo al inglés.
—Me parece una buena idea.
Los dos rieron un poco. Kuki decidió mirar el adorno floral, realmente estaban hermosas, sobretodo porque venían del grupo que ella, pese a todo, admiraba muchísimo.
—Si me hubieras avisado que estabas enferma habría comprendido. —habló el inglés con un tono más serio.
—Es que… no podía dejar pasar esta oportunidad. Ustedes se toman muy en serio estas audiciones. Exactamente hace cuatro años atrás que no hacían una. No era algo que podía tomármelo a la ligera.
Nigel colocó su mano en la barbilla.
—Vaya, ¿cuatro años? Ni yo había tomado la cuenta. —Rió por lo bajo. —Realmente me sorprende tu devoción al grupo. Nunca había conocido a alguien así.
Tras decir eso, acercó su mano a la cabeza de la asiática y despeinó delicadamente sus cabellos. Ella cerró los ojos y encogió los hombros al sentir tal acto. Al terminar, el inglés se dirigió a la puerta.
—¿Tan pronto se va?
—Solo estaba de paso, necesito regresar al Punto. —Antes de dirigirse a la puerta, regresó su mirada a la pelinegra para pronunciar unas últimas palabras—. Nos vemos en dos semanas, Kuki Sanban.
Cerró la puerta.
Kuki movió levemente su mano en son de despedida. Mas la intriga volvió en su ser debido a las ultimas palabras que pronunció el británico. ¿A qué se refería con verse en "dos semanas"? Quiso analizar alguna respuesta pero la belleza de aquellas flores que tenía en frente suyo la cautivaron por completo. Realmente le atinaron, ella adora los girasoles. Mientras los veía, se dio cuenta que había una pequeña nota encima del adorno. Al sacarlo de su lugar se dispuso a leerlo.
Sus ojos se abrieron como platos, su respiración aceleró su potencia y sus manos comenzaron a agitarse sobre el aire de la emoción. El grito que la señorita Sanban acostumbraba realizar fue interrumpido por su fuerte dolor de huesos, tosió levemente y aclaró su garganta con la mano en el pecho. Pero la felicidad por enterarse lo que decían esas palabras nadie se la quitaba. Comenzó a dar saltitos ligeros sentada en su cama y volvió a leer la hermosa nota en voz alta.
—"Kuki Sanban, te damos este presente como regalo de bienvenida. Felicitaciones, eres el nuevo miembro de los Chicos del Barrio". ¡No puede ser! ¡Lo logré! —Exclamó a más no poder.
De pronto se dio cuenta que dentro del sobre había otra sorpresa. Con entusiasmo revisó que era. Su emoción aumentó.
—Son… son las llaves del Punto.
Abrazó aquel objeto metálico con dulzura y, tras dar un suspiro, abalanzó su cuerpo a la cama. No podía creer que pese a las dificultades logró su objetivo. Al parecer, todo su esfuerzo valió la pena.
X-X-X-X-X
En el Punto, los muchachos, a excepción del líder, se encontraban sentados en el suelo formando una especie de ronda. Todos estaban comiendo. Ya era una costumbre cenar en grupo para pasar un rato ameno; sin embargo, aquella ocasión fue distinta. Pese a la cercanía, nadie emitía palabra alguna, se mantenían en lo suyo observando sus alimentos. Algunos hablaban entre sí, pero solo susurraban pequeñas frases con el que tenían a lado. El silencio incómodo se mantuvo por un tiempo prudencial.
—¿Ya están listos para tener a la fresita merodeando por aquí?
Como siempre, en ese tipo de situaciones, Chad era el indicado para romper el hielo y tomar la batuta.
—No hables de esa tonta. —Joe respondió—. Me da odio con solo pensar que ella va a estar aquí.
—No creo que sea tan malo. Podemos acoplarnos a un nuevo miembro, así como lo hicieron conmigo, ¿no? —habló Bartie con dulzura.
—¿Y quién dice que ya te soportamos? —Bromeó Kenny mientras le dio un manotón en la cabeza. Algunos rieron.
—Pero tiene razón, debemos mentalizarnos que ella va a estar aquí. —Añadió Mauricio.
—Además que tendremos "buena vista" cuando haga sus piruetas. —dijo Justin con un tono seductor. Los muchachos rodaron los ojos al escucharlos.
—Claro, eso es lo único que te importa. —Señaló Rachel con un tono aburridón.
—Si quieres sólo te veo a ti.
Los muchachos hicieron bulla junto con risas al escuchar la propuesta de Justin. La rubia rió sarcásticamente mientras le mostraba el dedo de en medio.
—Que ni se te ocurra morbosear a Kuki. Ella es delicada como una pluma. —Habló Peter poéticamente mientras Pete saca una rosa roja mágicamente de su manga.
—Y nosotros seremos sus ángeles de la guarda. —Los gemelos extendieron la rosa con poses dramáticas. Sin darse cuenta de a quién se la estaban dando.
—Ay, chicos, deténganse, su encanto me emociona. —bufó Jason con un tono afeminado.
Ambos jóvenes gritaron del horror y se apartaron con rapidez. De forma inmediata, todos rieron a carcajadas por la broma del rubio.
Pero habían dos personas que no estaban formando parte de la algarabía. Uno de ellos los observaba fijamente. Cada día le fastidiaba más su compañía. El estar con los de La Otra Cuadra provocó que los considerara sus inferiores, como los perdedores que siempre habían sido.
—¿Podrían callarse?
El silencio regresó. Mas ahora, en vez de incomodidad, lo que se sintió en el ambiente era fastidio. Miraron a Ace en espera de una razón por la cual debían hacerle caso. El muchacho se veía frustrado, respiraba de forma agitada. Ni siquiera él sabía por qué ordenó algo como eso, simplemente no estaba de ánimos para escuchar risas.
—Si tanto te molesta, ¿por qué no te vas?
Las miradas de todos se dirigieron hacia él. Aquel güero que tan solo se había dispuesto a escuchar. Él tampoco estaba con el entusiasmo suficiente para compartir la alegría del resto, pero sintió coraje al escuchar a Ace. Algo había cambiado en él, sentía que ya no era el mismo, razón por la cual sentía que no merecía ser tratado como siempre ha sido. Si era momento de decirle las cosas en la cara no había problema. Pero mejor decidió dejar el asunto ahí. Wally se levantó para alejarse del grupo. Aunque no miró hacia atrás, podía sentir las miradas de todos vigilando cada uno de sus pasos hasta perderlo de vista.
—Ya no tengo hambre.
El hispano soltó su hamburguesa para que cayera al suelo y se fue de inmediato. Su partida fue más rápida que el muchacho anterior.
El silencio en el resto del grupo duro unos segundos más, tan solo porque nadie entendió la razón por la que esos dos se hallaban tan amargados.
—Sí, ahora estoy convencido de que Nigel tomó una pésima decisión al dejarla entrar.
—No exageres, Chad. —el moreno respondió a la acusación del rubio.
—¿Acaso no ves? La entrada de esa niña solo traerá problemas. Este lugar es para verdaderos Skaters, no para novatos melodramáticos como ella.
—Oye, yo la vi en vivo y en directo. —Kenny interrumpió—. Esa chica tiene talento.
—Todos aquí tenemos talento, pero no fue tan fácil entrar aquí. ¿Cuánto nos costó? ¿Un día? ¿Dos? Se la pusieron muy fácil.
—Ahí si concuerdo contigo. —Añadió Jason—. ¿Recuerdan la iniciación que me hicieron para entrar? Aún tengo los traumas. —esto último dijo mientras mostraba un ligero tic en el ojo.
Fue ahí cuando el foco imaginario de las ideas se encendió en la mente del rubio.
—¿Saben qué? Eso es lo que tenemos que hacer.
Los muchachos le prestaron atención con cautela para averiguar a qué se refería.
—Lo único que necesita esa fresita es una pequeña sacudida. "Los tres chiflados" la dejaron entrar con facilidad, pero nunca dijeron que nosotros no podemos darle una cordial bienvenida… al estilo de los Chicos del Barrio.
Inmediatamente se dieron cuenta de los planes del rubio.
—No, Chad. Debemos seguir las reglas. Prometimos no hacer nada de ese tipo de cosas para evitar peleas.
—¿Y quién nos va a reprender? ¿Nigel? Tú y yo somos más experimentados que él, y lo sabes.
—Sí, pero yo hice las reglas y digo que no. —Esta vez, Kenny habló con un tono de voz más serio—. Deja de tenerle celos a una simple niña y terminemos esta conversación de una buena vez.
—Pero Chad tiene razón. —Balooka intervino—. Nadie le hizo difícil su entrada a los Chicos del Barrio. ¿Dónde quedaron nuestras tradiciones? Tradiciones que tú impusiste.
Las dudas aparecían en la mente de todos. Sabían que la forma en la que Kuki ingresó fue demasiado sencilla comparado a todo lo que cada uno de ellos tuvieron que pasar. Sonaba un poco injusto.
—Vamos chicos, debemos hacerlo. ¿Acaso no extrañan molestar a alguien como en los viejos tiempos? Ese don de ser abusivos recorre por nuestras venas. —Bromeó para ganarse las risas de sus amigos— ¿Quién está conmigo?
El rubio estiró su brazo hacia al frente, esperando que alguien más lo apoyara ya que sabía que una travesía de esa índole no la lograría solo. Mantuvo su brazo estirado por unos segundos, sintiéndose incómodo al ver que nadie apoyaba su moción.
De pronto, alguien mas estiró el brazo y colocó su mano encima de la del rubio. Todos se sorprendieron en gran manera al ver de quién se trataba.
—¿Bartie?
El castaño lanzó un suspiro.
—Dijiste algo muy cierto. A mí me costó lágrimas para estar aquí. No debe ser tan fácil para ella.
Chad sonrió de lado, contento de que alguien le hiciera caso. Sabía que si uno tomaba la iniciativa, el resto cedería con facilidad.
Otra mano se unió al par de chicos.
—Yo te apoyo hermano, tú sabes que para eso estamos los amigos. —Comentó Justin.
—También me uno. Esa niña necesita conocer con quienes se va a meter. —dijo Jason mientras extendió el brazo.
Los gemelos se miraron entre sí.
—P-pero, no vamos a ser tan crueles, ¿verdad?
—Porque, no quisiéramos que le pase algo malo o…
—Ay, ya déjense de mamadas. —exclamó Balooka mientras empujó a los dos pelinegros y los unió al gentío. Los tres colocaron sus manos junto al resto.
Chad estaba emocionado de que sus compañeros hayan accedido a su idea. Pero faltaban tres personas. Los más difíciles de convencer y, al mismo tiempo, los más importantes para él. Sabía bien que si ningunos de ellos aceptaba ayudarlo, su plan iba a resultar en desastre. Los necesitaba.
—Oigan. Ustedes saben que lo que dije es verdad. Debemos mantener nuestra reputación, sobretodo frente a esa novata.
Rachel lo observaba con atención. Su rostro no mostraba interés alguno, es más, parecía que lo único que quería era irse de ahí. Mauricio negaba con la cabeza mientras cruzaba los brazos, no podía creer que su amigo se hallara en chiquilladas como esa. Kenny denotaba seguridad en su mirar, él ya tenía la respuesta en su mente, todo estaba claro para él.
—Es ilógico lo que quieres hacer, Chad. —Respondió el moreno—. No está mal darle una oportunidad a Kuki. Es una buena chica.
—No te hagas.
Mauricio la miró inmediatamente. No esperaba que soltara una acusación de ese modo, más aún porque pensaba que iba a estar de su lado.
—Tú tampoco la soportas. Solo que, a diferencia de estos incompetentes, eres todo un caballero.
Él mantuvo silencio. No pudo debatir ante aquella muchacha que lo conocía perfectamente. Más nervios le dieron al escuchar la risa sarcástica de Kenny, personaje que también apoyó la palabras de la rubia.
Rachel se levantó para acercarse a los muchachos, quienes aplaudieron y celebraron al darse cuenta que ella sí los iba a apoyar. Con eso la seguridad en Chad regresó.
Ahora observaron al último personaje. Mauricio les importaba poco, ya que esto era un efecto dominó. Si él accedía, al otro no le iba a quedar otra opción.
Kenny colocó una mano en su barbilla para pensar un poco. En efecto, sus reglas eran bien directas y por todos estos años trataba de acatarlas a carta cabal. Y una de ellas era que para formar parte de los Chicos del Barrio debía pasar por sinnúmero de pruebas. Así que lo que ellos le iban a hacer no se comparaba a lo que realmente debería pasarle a la nuevo miembro del grupo.
—Como fundador de los Chicos del Barrio opino… ¿quién carajos es Nigel? ¡Yo lo parí!
El grupo entero carcajeó al escuchar tremenda broma. Cuando Kenny se levantó, Mauricio imitó tal acción para detenerlo.
—Kenny, piénsalo bien.
El castaño volteó a verlo.
—¿Recuerdas este lugar cuando sólo éramos tú, yo, y un par de pandilleros? Tú sabes el precio que tuvimos que pagar para estar donde estamos. Al resto sólo les estamos cobrando los intereses. Y faltan los de la fresita.
El bullicio de los chicos aumentó a recibir a Kenny para la travesura que iban a hacer. Mauricio lanzó un suspiro, se hallaba atado de manos. Nunca negó todo lo que se había dicho, ya que bien sabía que tenían razón, su manera de entrar fue demasiado sencilla.
—No vamos a hacerle nada malo, solo la queremos asustar un poco. Que se dé cuenta que el grupo no solo lo conforman tres personas.
Escuchó atentamente las palabras de Chad. Todos estaban atentos esperando su reacción.
La mano del moreno se posicionó justo encima del grupo. Ahora ya estaban completos para el propósito malévolo que tenían en mente. El rubio se hallaba más que satisfecho al notar que su plan iba a salir a la perfección.
—Vamos a mostrarle a la fresita quienes mandan realmente en El Punto. Este es el plan.
Los chicos se acercaron más para escuchar su idea.
*w*w*w*w*w*
Se dirigió al balcón del establecimiento, un poco molesto por la mala actitud de Ace. En el borde de la terraza se dispuso a observar el paisaje, aquellas fábricas lanzaban humo por el techo como si se tratase de un ferrocarril. Su mente estaba en blanco por el extraño acontecimiento que hubo en El Punto. Qué fastidio era para él saber que, en definitiva, Kuki Sanban iba a ser la nueva miembro de los Chicos del Barrio. Ya había tenido suficiente "ternura" en el dichoso fan meeting. Ahora va a tener que soportarla hasta el fin de los tiempos por las tontas decisiones de su líder.
De pronto, en su mente asaltaron otros pensamientos, sacando su forma de ser interior. En efecto, esa muchacha le parecía un ser insoportable y, al mismo tiempo, valiente y tenaz. No podía creer que haya realizado tremenda travesía aun cuando las fuerzas no estaban de su lado.
Wallabee cargó a Kuki para llevarla de inmediato al hospital, todos se dispersaron para abrirle paso. Los muchachos le ayudaron a tomar un taxi, él colocó a Kuki con delicadeza en el asiento para después sentarse a su lado y dirigir al taxi a su destino.
El tráfico estaba un poco pesado, pero el estrés del chofer se debía más bien a los gritos del güero, quien ordenaba con voz fuerte a que acelerara, acción que no podía hacer debido a los autos que tenía en frente. Ambos personajes llevaron una pequeña discusión sobre las leyes de tránsito y la urgencia de llegar rápido al hospital.
El australiano respiraba de manera agitada mientras recostaba a la asiática hacia su hombro, podía ver como su rostro estaba mojado en sudor, lucía más pálida que de costumbre. Sus labios se movían levemente, parecía que trataba de decir algo pero él solo podía escuchar unos leves quejidos.
Lanzó un suspiro mientras acomodaba el cerquillo de su frente para ventilarla un poco.
—¿Por qué rayos hiciste eso? ¿Ves en el lío que nos metiste?
Los labios de la japonesa lograron pronunciar algo más. El güero no lograba entenderla, hasta que escuchó con atención; se llevó una gran sorpresa.
—Wallabee…
Arrugó las cejas en sorpresa. No supo como ella pudo descubrir que lo tenía a su lado, ya que estaba inconsciente cuando el la cargó. Su asombro fue más fuerte al escuchar a la asiática pronunciar su nombre nuevamente. Quiso soltarla, ya que en sus planes no estaba que ella sepa que fue él quien acudió a su rescate de manera inmediata. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por las siguientes palabras de la señorita.
—Debo volver… tengo… tengo que… impresionar a Wallabee…
Los ojos del güero se volvieron saltones. Quedó atónito, no podía creer que todo lo que había hecho Kuki Sanban, realizar su audición de Skateboarding en esas condiciones, poniendo en riesgo su propia vida, sí tenían un propósito. Más que impresionar a todos, más que ser miembro de los Chicos del Barrio, más que ganarse el lucro por su talento, lo más importante para ella era que Wallabee Beatles la vea y quede impresionado. Quedó sin palabras, mientras observaba el cuerpo convaleciente de su acompañante. Se dio cuenta de que, sin importar cuán dulce y un poco insoportable sea su personalidad, ella podía demostrar el coraje que todo Skater debía tener. De pronto, otro lado de la forma de ser del australiano resurgió. Acercó más la pequeña cabeza de la japonesa a su hombro y arregló un poco los mechones de cabello que se posaban en su frente. Aprovechó para apreciar su rostro con ternura, se veía tan vulnerable… tan dulce. Después de pasar sus dedos por su mejilla pronunció las siguientes palabras.
—Wallabee está orgulloso de ti.
No podía creerlo, pero la asiática calmó un poco su rostro y dejó de moverse tanto al escuchar esas palabras, era como si había encontrado la paz en aquel instante. Él no paraba de observarla, acarició su cabellera nuevamente muestras se fijaba en cada detalle de su rostro, sus mejillas pálidas, su frente sudorosa, sus ojos caídos… sus labios delgados.
Agitó su cabeza con rapidez y comenzó a darse manotones en su sien abruptamente. Cuánto coraje sentía al darse cuenta de que no podía quitarse a esa muchacha de sus pensamientos. Nadie supo lo que pasó en ese taxi, era un recuerdo que ni siquiera la japonesa iba a presenciarlo. Solo él se dio cuenta de que, en lo más profundo de su ser, sentía interés por la señorita Sanban.
Pero no, no pensaba admitirlo, mucho menos demostrarlo, apenas la conoce y, aunque le haya parecido atractiva no significaba que iba a cambiar su personalidad frente suyo; no lo había hecho con nadie, mucho menos con ella. De todos modos, le pareció muy apresurada la decisión de aceptarla como miembro oficial de los Chicos del Barrio tan solo por pena, o al menos eso piensa que Nigel sintió por aquel suceso. Ella va a volver al Punto, tendrá que verla nuevamente, pero las cosas no cambian. Kuki Sanban es un ser despreciable para él y debe demostrárselo.
Cerró sus ojos mientras asentía con la cabeza para convencerse de aquel pensamiento.
X-X-X-X-X
El rubio se hallaba en una habitación con poca iluminación, tan solo una lámpara posicionada en el escritorio era la única luz frente suyo. Quien estaba sentado ahí era alguien superior a él, un personaje a quien debía obedecer y agachar la cabeza para escuchar sus ordenes si era necesario. Bruce estaba con David y Lenny bajo su resguardo, pero los tres sabían que en aquel momento no debían hacer más que dejar que su ira fluya porque, en efecto, el que estaba en el sillón se encontraba molesto.
—Sé que Ace no hizo bien su trabajo en traerla con nosotros, —Expuso el rubio de ojos azules— pero por eso doy mi propuesta, estoy dispuesto a conquistarla con el fin de atraerla a nuestro lado.
Los codos de la figura masculina que se escondía en las sombras se colocaron en el borde del escritorio.
—Mi pregunta es… ¿cómo lograrás pasar desapercibido del resto del grupo? Eres el enemigo número uno de los Chicos del Barrio. Harán que se aleje de ti.
—Estoy ganándome su confianza, puedo sentirlo. Sé que ella seguirá conmigo, sin importar lo que los otros le digan de mí.
—Estúpido Ace… —pronunció el hombre mientras se apoyó en el respaldar de la silla—, si él hubiera hecho bien las cosas no estaríamos en esta situación… tú no vas a caer en el mismo error, ¿o sí?
—¿Yo? ¿Enamorarme? —Soltó una carcajada burlona— he tenido mejores muchachas que esa, no se preocupe por ello.
—Y… ¿Qué hay de Beatles?
Esa pregunta provocó un pequeño silencio en la habitación. Los amigos de Bruce lo miraron esperando que él diera una respuesta, pero sinceramente no la tenía. Odiaba admitir que Wally estaba ganando terreno en el corazón de aquella muchacha sin siquiera pelear por ella.
—Justo como lo imaginé, no sabes cómo deshacerte de él. —dijo el hombre misterioso.
—Estamos en eso, se lo prometo. Solo que él es un hueso duro de roer. Pero ella lo está intentando, creo que ha avanzado lo suficiente.
El hombre colocó su mano en su barbilla y luego chasqueó los dedos.
—Tráiganla.
Lenny y David salieron de inmediato para llamarla. Tras unos segundos de espera, la señorita misteriosa entró a la habitación. El personaje tras el sillón comenzó a hablar.
—Espero que tú también te hayas "ganado su confianza". —La última frase la dijo con sarcasmo haciendo las señas de comillas con dos de sus dedos.
—Hago lo que puedo, y estoy segura de que lo voy a lograr.
—¿Ah sí?… entonces, ¡¿Por qué diablos no lo veo acabado aún?!
Al gritar esa pregunta golpeó la mesa y lanzó casi todos los objetos que habían en ella, por poco y botaba la lámpara. Los muchachos dieron un respingo al escuchar tal estruendo, pero trataban de guardar la calma.
—Puede que me esté demorando, pero no significa que todo esté perdido. —dijo la muchacha.
El hombre se sentó en el sillón y masajeó la sien de su cabeza. Su silencio fue señal suficiente para darle a entender que siguiera hablando.
—Nos está pidiendo prontitud, y lo estamos haciendo. Pero un corazón tan duro como el de Wallabee Beatles necesita más que un pequeño cruce de palabras. No le pido tiempo, porque eso ya lo tengo controlado. Solo le pido calma. Observe tranquilamente como cae en mis redes…
Ella se acercó al borde del escritorio, quedando frente a frente con el superior. Apoyó las manos en la mesa y reclinó su cuerpo hacia adelante. La luz de la lámpara logro mostrar finalmente el rostro de la señorita.
—¿O qué? ¿Lo he decepcionado alguna vez?
La oscuridad no permitía ver las facciones del hombre, pero se notaba que una sonrisa malévola se pintó en su rostro. Una pequeña risa se escuchó por la oficina.
—Siempre te gusta tener la última respuesta, ¿verdad, Fulbright?
La sonrisa de la chica se formó con más picardía. Se trataba de la mismísima Fanny Fulbright, la joven escocesa de risos pelirrojos, la niña ruda malhumorada que no tiene amigos. La, aparentemente, fan de Wally que se acercaba a él con sentimientos ocultos los cuales quería descubrirlos a medida que se conocieran más. Por supuesto que tenía planes ocultos, planes malévolos debajo de la manga que tenían que ver con Los de la Otra Cuadra. El hombre escondido en las sombras continuó hablando.
—Solo quiero ver a Beatles acabado, y a Sanban de mi lado. La manera es lo que menos me importa. Ahora vayan y continúen con el trabajo.
Inmediatamente, los cuatro jóvenes salieron, mostrando alivio en sus rostros porque al fin se alejaron de esa oficina llena de estrés y temor. Antes de que Fanny se distanciara del resto, Bruce tomó su brazo para detener su caminar.
—Más te vale que no cometas ningún error. Me he dado cuenta como miras a ese güero, así que no quiero más anomalías.
—¿Crees que soy Ace? Ya dije que lo tengo todo bajo control y no descansaré hasta que Wally caiga rendido a mis pies. —Se acercó más al rubio—. Aleja a Kuki Sanban de él. Lo quiero solo para mí.
La risa de Bruce llegó a los oídos de la pelirroja.
—Tampoco te tomes el lujo de dudar de mis tácticas. Yo nunca me rindo hasta conseguir lo que quiero. —El rubio acaricio la mejilla de la señorita con delicadeza—. Y lo que quiero ahora es verte feliz.
Tras decir eso, se fue, dejando a la señorita Fulbright con total satisfacción. Ella también estaba dispuesta a sacar sus mejores tácticas, aun si implicaba hacerse la mosca muerta, no descansaría hasta lograr su objetivo, el objetivo de todos Los de la Otra Cuadra, destruir a los Chicos del Barrio, uno por uno.
Siempre se empieza por el más fuerte.
¿Alguien se acuerda de mi? No me resiento si no, he tardado mucho en actualizar TuT
Es mas, por lo que veo, este fandom esta requete muerto xd
En serio lamento la demora, pero el 2017 fue un año muy dificil para mi por muchas razones. Espero este año sea distinto (aunque ya vayamos tres meses de el y las cosas estan medio igual pero ya que xddd). Hare lo posible por acrualizar con prontitud. Y espero este capitulo les haya sido de su agrado. (Si no recuerdan algunos detalles, tranquilos, pueden volver a leer el fic sin ningun problema XDDDD okno).
¿Review? :'3
