Capitulo 10

Japón, Era Sengoku... 1467 Guerra de Onin

Diversidad de parejas, unas solo nombradas, amores con un fin y nuevo comienzo, amores solo de pasada, amores sin poder ser llevados. Así que disfruten.

Mundo casi alterno. Muy casi alterno :3

Capítulo 10-¿ ½?


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—Amo nos atacan, hay muchos de esas criaturas... —. La voz de uno de sus más fieles sirvientes se alzo entre la multitud de soldados que estaban para proteger. La casa de la familia Taisho, estaba siendo atacada y sometida por los demonios malvados del emperador.

—Ya la veo. Jaken... que cuiden a todas las mujeres de la casa, principalmente la mía. Es hora de entrar en el campo de batalla.— el sirviente corrió lo que más pudo hacía las habitaciones donde estaban las damas del castillo.

Primero avisaría a la señora Irasue ella tendría que poner el orden con las mujeres. Él amo tendría que poder concentrarse mejor en el campo de batalla.

—Mi señora... el amo desea que vaya al refugio con las mujeres principalmente con la mujer de él.

—Ese hijo mío que se cree. ¡Que yo la gran dama de guerra estará tras unas murallas! y esa mujercita que tiene no me agrada, por mi que se muera.— la señora Irasue, expulso toda su cólera. Ella era una mujer, la mujer del ex lord del Oeste por que ese ya estaba muerto en combate y su furcia también. Ahora solo por petición de su único hijo estaba criando al bastardo de su difunto esposo.

Y cuando menos esperaron todo paso. La guerra empeoro, los demonios estaban más cerca de ellos y el fiel Jaken lucho, hasta que dio su vida para proteger a la mujer de su amo, la señora Rin. Mientras ella huía a toda prisa por los corredores del palacio pero aun así no escapo a su destino.

La dama de guerra mataba a todo aquel que podía y el bastardo de su esposo llamado Inuyasha, que también participaba en esa lucha contra esos demonios; aunque el muchacho solo tenía doce años de edad.

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Tras casi tres días después de salir y llevar a esos demonios fuera de sus puertas el actual lord de las tierras del Oeste se encontraba bañado en sangre y el cansancio pesaba en él. Cuando vio la entrada de su castillo sonrió un poco pero a medida que avanzaba se dio cuenta que las puertas estaban abiertas y las manchas de sangre seca en las paredes.

Corriendo se apresuro para llegar a la entrada de la casa pronto vio a los guardias bañados en sangre y más insectos venenosos también tirados en su patio delantero mientras seguía y observaba los corredores llenos de cuerpos.

—Hermano, estas aquí

—Inuyasha... estas vivo. ¿Y mi madre y esposa dónde están? —demando saber.

—No lo sé. La señora Irasue salio con un sable y estaba peleando y tu esposa pues no la vi desde que Jaken le dijo que fuera al refugio.

—...— Sesshomaru no tenía voz y sus músculos estaban débiles.

—Jaken... él esta muerto lo vi en los corredores que van para el ala sur—. Inuyasha solo bajo los ojos.

Ambos hermanos salieron directo por la dirección de la ala norte para poder estar cerca del refugio. Al llegar solo pudieron ver la puerta abierta y a miles de mujeres tiradas y ensangrentadas... los ojos de Sesshomaru se abrieron más de la cuenta su amada esposa, mujer de su alma también se encontraba ahí. Sin vida y sin espirito, por que las serpientes estaban ahí esas criaturas estaban llevándose todas las almas de los muertos.

—Hermano, lo lamento tanto.

—No, tú no sabes lo que siento, mi alma y mi esperanza de un mundo mejor ya no esta. El emperador Naraku pagara por esto.

—Hermano.— susurro Inuyasha con pesar, le heria enormemente el estado de su hermano mayor.

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Los años pasaron y el castillo del Oeste ya no era lo que antes fue, los hermanos ahora no eran los humanos que el pueblo adoraba y veneraba ya no eran sus reyes ahora eran temidos por todos ellos.

—Aun no me acostumbro a este cuerpo y ya son casi diez años en esta forma.

—Es toda culpa de ese monstruo.

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Naraku, vengo por mi venganza hace más de tres años que destruiste mi vida así que ya es tú hora.

Insolente humano, nunca harás nada para conmigo.

Mi hermano y yo te mataremos monstruo.

Joven Inuyasha, tan inocente. Jamas me harán daño así con esos cuerpos tan simples

y débiles.

...— de la nada una luz los rodio y mientra ellos caían en un sueño el demonio del emperador Naraku huía, la sacerdotisa Midoriko apareció entre esas luz y en la mente de los señores feudales Taisho les hablo. Prometiendo les poder y mucha fuerza. Ellos con sus corazones débiles por las perdidas de sus familiares y amadas aceptaron y con ello se convirtieron en bestias. Haciendo honor a su apellido fueron las bestias con cola. Unos Yukais.

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—Hace más tiempo que lo que creí. Hermano .

—Sí, ¿Sesshomaru?—. Preguntó Inuyasha.

—Temo por nuestras vidas, ya no somos humanos y las personas nos temen y hasta no cazan hay muchos grupos de odio para este tipo de vida. Nosotros somos los yukai con más poder y fuerza en este momento y las tierras que nos rodean son prosperas. Temo que nos quieran quitar nuestra casa, nuestros recuerdos.

—No lo harán. Iremos donde ese herrero y nos hará nuestras armas.

Así trascurrió el tiempo y ellos los hermanos Taisho se hicieron leyenda. Sus armas consistían no solo en matar a las bestias si no que si trabajaban con su energía hasta podían crear puertas para mundos del más allá.

De Naraku no se supo mucho, solo que tras salir herido por la miko Midoriko; escapo y se oculto en las tierras donde no podían adentrarse porque estaban infectadas de monstruos.

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1800 Japón

—Mira a donde hemos llegado, hermano de bestias a simples hombres donde crees que este ahora Naraku en todas la peleas que hemos participado no hemos podido cazarle y ya estamos casi por cumplir cuatrocientos años. Somos unos viejos.

—No lo sé. Pero mira en este tiempo poseemos suficiente dinero. Para pasar como los jóvenes más adecuados para contraer matrimonio, tal ves tu vayas a casarte es hora que te fijes en alguien querido hermano.

—La joven hija de párroco es muy bella, ella es la indicada.

Las vidas de los hermanos Taisho han avanzado más de lo que ellos pensaran eran casi inmortales pero eso evitaba que hicieran de su vida algo bueno con el tiempo pudieron pasar por humanos normales, más Inuyasha ahora usaba el cabello algo largo y sus marcas de color violeta solo con algo de maquillaje las ocultaba e igual a él también lo hacia.

La boda de Inuyasha se realizo dando así que la bella Kikyo entrara en su familia. Siempre ella ahí buscaba cosas que hacer pero el tiempo paso y ella dio a luz a una hermosa niña más humana que otra cosa, tanto él como su hermano estaban felices hasta que la niña despertó su lado demoníaco. Kikyo asustada no supo como hacerle frente a ese reto. Y la muerte fue la solución dejando a su hijo más pequeño de solo tres meses con cabellos blancos y ojos ámbar solo Akeni su hija mitad demonio lloró mucho.

Inuyasha devastado por la muerte de su esposa solo le quedo el consuelo de sus hijos. Sesshomaru supo que los humanos no los dejarían en paz asta que se casaran de nuevo los niños casi no salían de la casa y el pequeño Inu— en honor al padre de ambos— solo pedía estar tranquilo.

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Naraku por su parte también formo su familia, bueno encontró a su familiares su única hermana se caso y tuvo descendencia ahora vivía en un templo con sus tatara-tatara nietos sobrino.

—Tío Naraku, porque casi no escuchamos de ti.— la voz de su sobrino mayor se escucho en su cuarto

—Huí de casa cuando era más pequeño que tú y ahora tengo dinero para mantenerme y a ustedes claro mi familia.

—Oh y cuando te casaras tío, podré ser la niña de las flores— Emma la hija menor de la hoy en día sería la tatara-tatara nieta de su hermana, era muy bella pero molesta.

—Claro Emma.

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1990 Japón

—Papá creo que es hora que nosotros nos vayamos por nuestro propio mundo.

—Oh, Inu y Akemi... claro. Ya están más que mayores espero pronto tenerlos aquí con nosotros.

—Claro papá. Y tío Sesshomaru ya cásate estas haciéndote viejo.

—Claro... lo mismo para su padre. Verdad.— la cara de Akemi se torno roja y si era verdad ella amo mucho a su madre pero ver a su padre con otra por más de unos siglos después...

—Claro sería más que feliz ver a mi padre casado de nuevo.

—Mas que felices tío.

—Mis hijos me aman que me buscaran una novia. —Sesshomaru murmuro por lo bajo, sus sobrinos era cosa seria. A él lo único que le importaba era su hijo Riota que ahora debía de estar llegar para la celebración del tercer cumpleaños de Hojo. Su nieto.

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—Es niña, no es fantástico tío.— su único sobrino hasta ahora vivo y solo él conocedor de la verdad le sonrió jamas imagino que Emma se casara con un Higurashi. Y aun existieran.

—Sí y como la llamaras.

—Kagome como tu hermana, tío Naraku.— Naraku se lleno por primera vez en muchos años de algo conocido como ternura y amor hacía su familia. Por que a pesar de vivir siempre con ellos jamás entro de lleno a una familia y ahora gozaba de una a la que amaba con toda su alma.

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Continuara... si vale la pena hacerle dos capítulos a este.