Algo que no puede faltar: los personajes no son míos, pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia es de Rochelle Allison, yo solo traduzco.
En esta traducción como en las demás sigue presente mi amiga y Beta Erica Castelo. Gracias por seguir apoyándome.
Un año después
Alice se puso de pie, agarrando su bolsa. "Tengo que irme. Jasper me espera…"
Asintiendo, también me puse de pie. "Lo sé. Sin embargo, estoy aquí si me necesitas, ¿está bien?"
Con una suave sonrisa, se acercó, rodeándome con sus brazos. Ella era pequeña, pero sus abrazos eran potentes. "Gracias, Bella," me susurró, apretándome más fuerte antes de soltarme.
La emoción emergió dentro de mí, y todo lo que pude hacer fue asentir otra vez. Nos apartamos y la acompañé a la puerta, observándola en silencio caminar por el sendero hacia la calle, donde había estacionado.
Era un día frío, y ventoso. Estremeciéndome, me envolví con mis brazos y esperé hasta que Alice se hubiese marchado para volver a entrar. A pesar del cielo gris, este seguía siendo mi clima favorito. Siempre lo ha sido. Me recordaba la Navidad con mis padres antes de su divorcio, y pescar en el hielo con mi papá en Alaska después de eso. Mi madre siempre había odiado el invierno, que era la razón por la que ahora vivía en Florida, pero cuando era niña ella siempre había sido buena con los suministros interminables de chocolate y maratones de películas.
Estos días mi nostalgia estaba teñida con un dejo de melancolía. A pesar de mis esfuerzos, los recuerdos del año pasado seguían haciéndose presentes últimamente. Había hecho un buen trabajo en forzarme a no pensar en ese tiempo, en la cabaña en el bosque y estar atrapada en la nieve con un perfecto extraño, pero la vida tenía una manera de recordármelo. No pasaba tan a menudo como antes, pero la foto de Edward aparecía en el momento menos esperado: carteles del FBI en la oficina postal, en el programa America's Most Wanted (1) en la televisión—el tipo que habían conseguido para hacer la dramatización no se acercaba ni un poco a lo bien parecido que era—una vez incluso en el internet cuando buscaba algo que no tenía ninguna relación.
En las semanas y meses justo después, su foto había saturado las noticias. Era todo lo que veía, y me torturaba al ver y leer sobre ello constantemente. Cada día que continuaba sin ser capturado se sentía como una victoria, a pesar de lo jodida que era esa forma de pensar. Sin embargo, no podía evitarlo; él me había hecho algo.
Bueno, me hizo muchas cosas, cosas que saboreaba y revivía en cualquier momento, pero principalmente era la forma en que me había forzado a despertar. Había escuchado que las experiencias cercanas a la muerte tenían el poder de hacer eso en la gente—darles 'renovadas ganas de vivir'—y aunque nunca trató de lastimarme, la entera situación me había sacudido hasta los cimientos.
Sabía que era incorrecto, e imposible, pero echaba de menos lo que me hacía sentir. Lo deseaba. Quería sentirlo deseándome. Había sido muy intenso, muy vívido, y algunas veces todavía lo ansiaba.
Alice, que siempre había sido particularmente observadora e intuitiva, había sido la primera en notarlo. Tenía una semana de haber regresado y al fin había accedido a dejar mi departamento con las chicas. Después de tomar un café en nuestro sitio favorito, se acercó, sus malditos ojos casi brillando de anticipación, y preguntó, "Entonces, ¿lo besaste?"
Y me había sorprendido mucho como para mentir.
Rose, fiel a su personalidad, no fue tan benévola con su reacción, pero tampoco me recriminó por mis acciones. Solo estaba perpleja—y un poco asqueada.
"Podría tener una polla de tres metros y dar el mejor sexo oral de la Costa Oeste—pero de ninguna manera me follaría a un convicto. En especial…" Se estremeció. "A un traficante de metanfetamina. O sea, que asco. Si al menos fuera coca, ¿sabes? No tan sucio. O mejor aún, marihuana. Podría arreglármelas con un marihuanero."
"Hiciste que Emmett dejara de fumar marihuana cuando formalizaron su relación," le recordé.
"Sí, tienes razón. Todo es malo."
Fingiendo indiferencia, puse los ojos en blanco. "Lo sé, lo sé, ¿está bien? Fue un—"
"¿Error?" Me preguntó, sonriendo con suficiencia.
"Algo de una noche," le dije con un suspiro.
"Un crimen de oportunidad (2)," dijo Alice, meneando sus cejas. "Como sea; yo creo que es sexy. Vi su foto y mmm. Yo le entraría."
"Qué linda." Con un resoplido, revolví mi café. "De todos modos, no importa. Se fue."
Se había sentido bien el decirlo, y bien el admitir todo frente a mis amigas, al saber que ellas se llevarían las cosas que compartí con ellas a la tumba. Pero sabía que tenía que dejarlo así. Mis sentimientos por Edward eran inexplicablemente más profundos de lo que les permití creer a las chicas, y eso era algo con lo que tenía que lidiar yo sola.
Comprendí que tenía que dejar Seattle por un tiempo. Una razón, el rostro de Edward estaba por todas partes, persiguiéndome. Otra, la pasión de Jacob por el caso había alcanzado un nuevo nivel de locura. ¡Estaba entregado a encontrar a Edward y hundirlo! Su otra pasión era yo y, mientras disfrazaba su afecto con un tipo de comportamiento amistoso, los dos sabíamos lo que era realmente.
Así que me fui.
Empaqué mis cosas, subarrendé mi departamento a un estudiante de postgrado de la universidad de Washington, y volé al este para estar con mi madre. Alice y Rose estaban tristes, pero parecían entender que mi partida era algo bueno. Durante años había demostrado una falta general de entusiasmo hacia la vida, y eso finalmente había cambiado para mí. Pasé seis meses con mi madre en los cayos de Florida, asoleándome, visitando pubs y frecuentando las galerías de arte. Conseguí un trabajo atendiendo un bar, y aunque al principio la jodí un poco, era una profesional para cuando me fui.
Volví a Seattle justo cuando el otoño ahuyentaba al verano. El aire frío fue bienvenido después de meses de humedad bañada por el sol, y me sentía, por más cursi que suene, renovada. Conseguí un trabajo atendiendo un bar en el centro, para gran sorpresa de mis amigas, y me he reinscrito en la escuela. Quería enseñar, lo mismo que había querido cuando era una niñita (antes de que la vida hubiese opacado mi brillo, como lo diría Alice).
Me sentía… agradecida.
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Cerrando la puerta, suspiré cuando alcancé a ver algo de un rosa brillante. Alice había vuelto a dejar sus guantes. Entrando a la cocina, agarré mi teléfono y le envié un mensaje.
Estos guantes son míos ahora.
Respondió de inmediato. Iré por ellos el viernes, cariño.
Sacudiendo mi cabeza, guardé el teléfono en mi bolsillo y me acurruqué en el sofá. Era uno de esos pocos días libres, sin trabajo y sin escuela, y me entusiasmé con la idea de holgazanear. Solo deseaba no sentirme tan emo.
Había estado bien. Genial, incluso. El estar de vuelta en la ciudad había traído de vuelta ciertos sentimientos, pero se desvanecieron con el tiempo al forjar nuevos patrones—escuela de postgrado, trabajar y vivir en nuevos lugares. También estaba conociendo gente, como Ben. Era un año menor que yo pero dos por delante de mí en el programa, y teníamos algunas de las mismas clases. Encuentros casuales se convirtieron en citas de estudio, y luego citas para tomar un café, y luego en verdaderas citas. Después de estar soltera por tanto tiempo se sentía bien estar con alguien.
Otras cosas también habían evolucionado. Emmett y Rose se habían dado el sí después del compromiso más largo del mundo y ahora Alice y Jasper estaban esperando bebé.
Y en realidad, Alice estaba un poco asustada por eso, que fue la razón por la que había venido hoy. Estuvo tan platicadora y ansiosa que me había guardado mis noticias—que Ben y yo por fin habíamos terminado después de cuatro meses. No había sido nada dramático; solo nos dimos cuenta que no compaginábamos de la forma en que creíamos.
Sin embargo, todavía estaba un poco deprimida por ello.
En momentos como este pienso en Edward, me pregunto qué está haciendo. ¿Realmente lo había logrado? Supongo que sí—no se habían escuchado noticias de él en bastante tiempo. Jacob me diría si lo hubiesen atrapado, de todos modos. Luché contra el impulso de buscar en google.
Riéndome un poco, recordé que hubo un tiempo que esperaba que viniera por mí como lo había prometido. Había sido tan absurdo y, aun así, no podía negar que había albergado esa fantasía por meses. En Seattle, en Cayo Hueso. Imaginé levantar la vista y verlo ahí, ofreciéndome una salida.
Pero ya no necesitaba una salida. Me había liberado por mi cuenta, y me estaba yendo mejor de lo que me había ido en años. Aunque siendo sincera, supongo que podría admitir que lo extrañaba, lo que era tonto porque solo habíamos pasado tres días juntos. Mis ojos se posaron en el calendario sobre mi escritorio.
Wow. Hoy hace un año. ¿Realmente había pasado ese tiempo? Lo vi en mis recuerdos, inconsciente frente a la chimenea… en el porche con una escopeta… debajo de mí en el sofá de tío Phil… comiendo tocino…
Mi teléfono sonó: Jacob.
¿Estás en casa? Podría llevar pizza. Un six pack de esa cerveza que te gusta.
Mi estómago gruñó. Por un lado, estaba disfrutando de mi tiempo a solas. Pero por el otro, no había visto a Jacob por un par de semanas. Y estaba emocional—sola por lo de Ben y ahora, preocupada por Alice, maldita sea, recordando a Edward con una intensidad que no había sentido en un tiempo. Tal vez ahogar mis emociones en grasa y alcohol era lo mejor.
Le mandé un mensaje en respuesta, invitándolo a venir.
Jacob se quedó hasta tarde. Fue como en los viejos tiempos, comiendo como cerdos, poniéndonos al día y bebiendo cerveza. Me agradaba así, cuando era solo Jake. Apacible. Lo malo es que fue necesario un paquete de doce lograr que estuviera así.
"Te eché de menos," me dijo, sonriéndome de lado. "El trabajo ha sido una mierda últimamente."
Eructé, ganándome una carcajada. "También te eché de menos, no puedo mentir."
Sonriendo, me arrojó una servilleta y me señaló. "Tienes queso en la cara."
Me limpié, y luego, de la nada, se acercó para darme un beso. Estaba casi lo bastante ebria para permitírselo; él era algo conocido y teníamos una historia—y todavía estaba dolida por el rompimiento con Ben. Sin embargo, sabía que los dos nos sentiríamos como unos idiotas por la mañana. Empujándolo, sacudí mi cabeza. "No va a suceder, Jake. Vamos."
"Podría ser el adecuado para ti, Bella."
Sí, al parecer habíamos vuelto al principio con relación a los límites. Casi quería estar enojada con él, pero estaba muy cansada. Y también me sentía un poco mal. No porque hubiera hecho algo malo, sino porque él era un buen tipo—solo no el adecuado para mí.
Suspirando ruidosamente, me puse de pie. Jacob era un borracho sentimental. Y cachondo. "Muy bien. Voy a llamarte un taxi."
"Claro, claro," me dijo, cerrando sus ojos al echar su cabeza hacia atrás.
Veinte minutos más tarde, se escuchó un claxon afuera. "Vamos, Casanova, es para ti," le dije, acompañándolo a la puerta.
Bostezó, dándome un abrazo de lado a medias. "Bien. Cierra la puerta cuando me vaya."
"Lo haré. Te quiero, adiós." Lo empujé hacia el frío, viéndolo trastabillar hacia el taxi que esperaba. Y luego de verdad se tropezó.
"Mierda," murmuré, yendo a ayudarlo. "Jacob…"
"¿Qué demonios es eso?" Gimió, poniéndose de pie.
Porque ahí, en el sendero entre mi casa y la calle, estaba una pila de leña.
(1) American's Most Wanted – Los Más Buscados de América era un programa de televisión estadounidense que describía casos que involucraban la búsqueda y detención de fugitivos buscados por crímenes serios.
(2) Crimen de oportunidad – un delito que se comete sin planificación cuando el agresor ve que él / ella tiene la oportunidad de cometer el acto en ese momento y lo aprovecha. Tales actos tienen poca o ninguna premeditación.
*Tapándose los oídos* Casi me dejan sorda con los gritos. Entonces, ¿qué creen que signifique esa pila de leña, será una coincidencia? Ha pasado un año y ella ya daba por hecho que Edward no había cumplido su promesa, o sea que sí lo estaba esperando. ¿Creen que se hubiera ido con él? Si es él ahora, ¿lo hará? Mmmm… veremos que tienen que decir al respecto ;)
Dios chicas, como las amo! Gracias por alegrar mis días: Wawis Cullen, Anastacia T. Crawford, pili, isa Kathe, tinafraser, YessyVL13, cary, maribel, paosierra, Manligrez, Laura Katherine, NNuma, Nadiia16, Gissy Cullen Swan, Marie Sellory, Adriu, freedom2604, suhaylc, Antonia, Tata XOXO, Dess Cullen, Tahirizita grey pattz, Pam Malfoy Cullen, Paulina, jacke94, , patymdn, glow0718, Ericastelo, angelabarmtz, Gabriela Cullen, rosy canul, kitty, Sully YM, gaby9387, SkyC, Mafer, Bertlin, Roxy Sanchez, Yoliki y algunos anónimos. Saludos y el próximo capi depende de ustedes ;)
