Llegaban los primeros rayos de sol desde la ventana hasta los parpados del rubio, quien quiso evitarlos, pero ellos lograron quitarle el sueño, obligándolo a abrir sus ojos, quienes pelearon por permanecer cerrados.

Se notaban más pesados de lo normal, en parte por las pocas lágrimas que llegaron a escapar durante esa noche, esa última noche.

Su mirada rastreo al otro por todo el lugar, así le vio al lado suyo, un poco incómodo a su parecer, despeinado y con ojeras, se preguntaba si se vería igual.

Se zafó del brazo que colgaba en su cintura y acomodo al hombre con cuidado del que creía carecer si no se trataba de su hermano.

Lamentaba el que se hubieran terminado por dormir en aquel lugar, le dolían los músculos por la mala posición, tuvo que estirarse un par de veces antes de acomodar su ropa.

Pensó en despertar a Roy, pero este se notaba cansado, además… no se encontraba listo para enfrentarle ese único día, el destino se había escrito en la piedra desde que él lo conoció, era tan inútil pelear contra eso como lo era pelear contra la verdad.

Quiso mirarle más, poder tomar tantas fotos como lo hacía Hughes, poder recordar cada detalle en el rostro del hombre, sus pestañas, ojos, nariz…sus labios, de los que antes no pudo separarse, esos que podían ser su condena, ¿lo confundiría con el coronel? Despego su mirada antes de arrepentirse, saliendo de la sala lo más rápido que pudo.

Subió las escaleras, tratando de no tropezar con sus pies por la velocidad que se obligó a tomar, entrando torpemente a la habitación que había usado los últimos días, deteniéndose en el umbral para pensar rápido que tenía que hacer antes de que el día terminara.

Viendo en su escritorio gran cantidad de hojas y una pluma, tomo la última, sentándose en el escritorio, medito a quien tenía que escribir, que era eso que no podría decirle a quienes conoció a la cara, terminando con cinco cartas, una para Heid, otra para Hughes, para gracia, para Jack y Brent y la última, la más larga, para must… para Roy.

Las cerro, pero mientras más miraba la que iba dirigida a Roy más quería decirle, como si eso no fuera suficiente.

Se obligó a guardar todas en su bolsillo y mirar la habitación, buscando algo que pudiera considerar importante, casi con gracia lo primero que pudo tomar fue una figurilla que compro en un día por casualidad al recordar a su hermano.

No toma mucho más y mira sus pies, bajo ellos, un circulo incompleto, casi invisible, aun permaneciendo ahí, tomo la tiza en su bolsillo, viejos hábitos nunca se olvidan, pero no podía usarlo, negó con la cabeza para sí.

Sin nada más que hacer en el lugar tomo las llaves que le había dado Roy y sale de manera sigilosa, esforzándose por no despertar a quien aún estaba en la sala, aliviándose al estar fuera de peligro, por un rato al menos.

Pasando entre calles, con la casualidad de ser descubierto, nuevamente tratándose de Hughes, el de ese mundo claro está, forzándolo a aparentar tranquilidad inexistente para el en ese día.

Que por las palabras del hombre era claro que no lo logro como hubiera querido-chico ¿qué pasa? se te nota alterado.

Así tratando de remediarlo de inmediato, retomo sus intenciones - no es nada oficial…pero necesito hacer un par de cosas y necesito que nos veamos después.

- ¿No podría ser ahora? -

"claro, luego puedo tirarme de un puente al decir alguna estupidez" pensó - Preferiría que no… y no le diga a Mustang que me vio-imploro al amigo del escritor.

- ¿Sucedió algo? - dijo al cambio tan rápido del tema que le daba el chico, recordaba que ellos tenían buena relación como para que repentinamente no quisiera verlo.

-No, pero necesito tiempo-tuvo que ocultar su mirada, sentía que no podría mentir, rogando que Hughes entendiera y terminara ahí.

El oficial suspiro disimuladamente -Esta bien, pero espero que no te metas en problemas, preocuparas a gracia, a Heiderish… y a Roy.

Esto último golpeo al rubio, sintiendo como se estrujaba su corazón-Descuida… y por si acaso, adiós oficial Hughes…-

Lo último extraño al hombre, lo más seguro es que solo partiría a otro viaje, pero sonó de alguna manera diferente, aun así, solo atino a despedirse-Adiós Edward…

Ante esto Ed solo asiente, mirándolo un poco más antes de acelerar el paso, sin una palabra más, solo corre. Con el hombre a su espalda con gran duda, deseando más información, pero sin poder preguntarle al joven a metros de él.

Una cabellera dorada paso por calles y callejones, moviéndose con el viento, anunciando la llegada de su dueño por donde pasara, recalcando su presencia. Así hasta llegar a la universidad que ya le había visto más veces que cualquier otro lugar.

Exhausto, al menos agradecía que pudo llegar al lugar que quería, se encontraba atrás de la puerta, indeciso, estaba por despedirse de sus amigos… creyó que el día que se fuera eso no pasaría, pero ahora era el momento, ese que espero, debía estar feliz… no… él estaba feliz, pero le dolía que no pudiera verlos más, al final se encariño aun sin desearlo, el destino era cruel, pero eso era necesario, despedirse para seguir adelante como siempre lo hizo.

Abrió la puerta con una fuerza que no supo de donde surgió, viendo a sus compañeros, alterados por su llegada al parecer, diría que por como abrió la puerta, lo ignoro y camino a donde se encontraban, perdiendo un poco la energía que había conseguido al verlos, pero sin dejar que eso le detuviera.

-¡Edward! - exclamo Alphonse al verle, sorprendido de su llegada, pero enormemente feliz de verle sano y salvo luego de su abrupta desaparición. Le había asustado no encontrarle más luego del ultimo día que le vio, en verdad temió lo peor.

-Hey… cuanto tiempo-la cara de preocupación de todos le incomodo en sobremanera, robándole las palabras que tenía planeado decir.

-Ni lo digas, - dijo Jack con gran alivio y alegría, haciendo sus propios ojos brillar- ¿qué paso?, llevas desaparecido días, apenas y hemos sabido de ti-

- ¿Te encuentras bien? -pregunto Brent aun preocupado a la par que se acercaba al chico para observar si no tenía alguna herida.

Esto alegro a Edward, creyó que sería regañado por su desaparición en lugar de recibir ese trato tan cálido de ellos, casi lamentando que fuera así, le complicaba en gran medida lo que haría -Si, si chicos no le den importancia-

Pero en el lugar, uno de ellos no mantenía exactamente el mismo ánimo de los otros, este no era otro más que Heid, su mirada acusadora y brazos cruzados delataban que no se encontraba con los mejores ánimos, no pasó desapercibido por Edward, pero aun así tomo valor para hablar.

-yo solo…. Venía a despedirme…

Era mentira decir que no sorprendió a todos, incluso distrajo la gran ira que se formaba en Alphonse, cosa que no duro mucho más, no podía faltar quien recordara como era el ojimiel quitándole peso a esas palabras.

- ¿Ahora a dónde iras? -dijo Jack en un sutil tono de burla, a sabiendas que el chico viajaba demasiado pero siempre volvía.

-Bueno… - todos le miran haciendo que se cohíba - esta vez… no volveré. - Declaro con cautela.

- ¿Que?.. - pregunto Alphonse rápidamente sin entender el comportamiento tan diferente del Edward que creía conocer, con el actuar tan tímido y la voz tan baja con la que hablaba él no sabía si se trataba de verdad de su amigo.

-vamos, si es por las bromas de Jack lo podemos golpear para que se calle- quiso ofrecer Brent, tratando de convencer al más bajo de no decir tales cosas.

-no es eso…-

-podemos hacer que Brent deje de ser infantil- insistió Jackson.

- ¡oye! - se quejó Brent encarando a Jack, mirándose con chispas en sus ojos dispuestos a no ceder.

Heiderish esquivo a ambos y se acercó al rubio-Edward, ¿por qué?.. - quiso preguntar, con esperanzas de cambiar tal decisión.

Solo logrando que el agachara la cabeza incapaz de verlo a los ojos-es difícil de explicar

-somos todos oídos-dijo Jack poniendo su mano encima de la cara de Brent para hacerlo a un lado y volver a la plática. El otro no hizo más, centrándose mejor en lo que más les importaba a todos ahí. Siendo este su amigo soñador.

Así fue como Edward fue atrapado por sus miradas, sin escape, con el silencio como otro compañero en el lugar, obligado a ser el, el único que podría romper ese silencio abrumador.

Suspiro, sintiendo el gran nudo que formaba su estómago- ya no volveré, por que encontré como volver a mi hogar…-dijo incapaz de mentir, mirando a todos, esperando la mejor reacción de ser posible - ¿Qué?.. -ni el mismo lo sabía la razón, él quería creer que ellos lo apoyarían al menos esa vez, que no lo juzgarían.

-Edward…-dijeron Jack y Brent al unísono, dándole molestia a ambos, pero olvidándola de inmediato.

No quiso escucharlos - ya lo tengo todo-así que interrumpió- me iré hoy, no puedo volver a Alemania… pero… no podía irme sin agradecerles y disculparme por no venir antes. Los extrañare de verdad.

Esto creo opiniones divididas, mientras Brent y Jack no llegaban a considerar con gran seriedad lo que acababa de decir Heid era una historia diferente, no solo había desaparecido días, sin dejar más que una nota, si no que ahora declaraba volver a su mundo, su ridículo mundo.

-vamos Edward, seguro que regresas como siempre, aunque te tome meses- afirmo Jack queriendo creer que no era más que una exageración.

Y su compañero sin quedarse atrás le siguió-no digas esas cosas, claro que nos volveremos a ver-apoyo Brent.

- ¿¡que locuras dices?!-grito Alphonse al fin.

Haciendo que Edward se encogiera en sí mismo y los otros dos le miraran dándole total atención.

-Heiderish, calma, no es tanto-Brent quiso calmarle, recibiendo un golpe en la mano que trato de posar sobre el hombro del ojiazul.

-¡NO! Ya tuve suficiente, ¡deja ya de mentir con tus estupideces! - soltó con gran odio y veneno en esa simple línea, sin esperar se acercó a Edward.

Un golpe resonó en el lugar.

Heid tenía su mano derecha en el aire, acababa de ser el quien le dio ese gran golpe, con la mano abierta y el chico que ahora tenía su cara agachada en dirección contraria de donde recibió aquel golpe.

Una línea de sangre salió de su labio, aun así, no cambio de posición ni hizo el intento de limpiarse, solo manteniendo su posición.

-he tenido suficiente Edward, ya no puedes vivir en una estúpida mentira, ¿hasta cuándo seguirás con tu juego?… ¿crees que es divertido? Cuando lo dices en el bar es entretenido, pero ya empiezas a tomarlo como una realidad, no voy a permitir que un amigo enloquezca frente a mí-

-Heid- Brent volvió a tratar de calmarle. Siendo callado al momento por el chico que quería detener.

- ¡no lo protejan! No me dirán que nunca pensaron que estaba loco, yo ya no pienso soportar que él cuente historias fantásticas tomándolas por reales, tu-señalo acusadoramente a Ed- entiende de una vez la realidad.

- ¿qué demonios te sucede Heiderish? -intervino Jack, viendo como la situación salía de las manos de todos ahí.

-no quiero que se piense que está bien soñar con un mundo inexistente, eso sucede - respondió cada vez más furioso, elevando de a poco su tono con cada palabra.

- ¡no es razón para actuar así! – Brent quiso oponerse, aun sabiendo que en sus palabras podía haber algo de verdad.

- ¿a sí? Bien, y nunca se preguntaron cómo demonios perdió esas partes de su cuerpo, ¿que no lo han considerado?

-Alphonse- trato de detener Brent, antes de que dijera algo de lo que se arrepintiera.

-él dice que fue antes de llegar, ¿no? Pero no existen pruebas, ¡qué me dicen si se hizo eso por sus desvaríos!

Esto dejo a todos callados, los dos chicos que intentaron detenerlo ya no podían decir nada, todo había sido dicho, ni siquiera podían refutar, el único que podía se mantuvo callado todo ese tiempo, quieto como una estatua.

Así fue hasta que lentamente, acomodándose sin prisa, Ed fue levantando su cara, dirigiendo sus ojos a Heid, con una mirada inexpresiva, taladrando en el alma del otro, sin hablar aún.

De a poco una sonrisa socarrona, como la que el coronel muchas veces le dirigió en sus años de juventud, se comenzó a formar en la cara de Edward, poniendo los pelos de punta a los tres presentes, en espera de lo que viniera. - así que… era verdad, nunca me creíste, ¿eh?

Se miraron, parecía que mientras uno solo necesitaba decir eso el otro no tenía nada más que decir, solo mirándose, uno con rabia y el otro con superioridad impropia del mismo.

Siendo interrumpidos al fin por alguien en la puerta -Edward- dijo Roy desde la puerta, habiendo escuchado todo desde los pasillos al tratar de encontrarlo, guiándose por dichos gritos.

La cordura del alquimista se había desvanecido, un odio inmenso estaba naciendo en él, dejándose llevar por la adrenalina, solo actuó, sin pensar en las consecuencias -…llegas justo a tiempo-su sonrisa se tornó siniestra, entrando en un modo automático del que no saldría pronto.

-que…- quiso preguntar el pelinegro, sin esperar lo que venía.

Edward había tomado vuelo y hecho un puño su mano, sin miramiento golpeo a Heiderish, tan fuerte como le fue posible, dejándolo en el piso, consiente por fortuna.

- ¡¿qué está pasando?!- termino de decir Roy, sin ser escuchado ante las débiles palabras de Heid.

- ¿así será? -dijo él.

-no, -contesto Ed - mejor aún, ¿qué te parece si acabo con lo que empecé aquel día? - no espero respuesta, junto sus manos en un gran aplauso, chispas salieron de él, toco el piso, todos vieron como la luz de esas chispas se volvió más fuerte, dejándoles ciegos un momento, aun así, lograron ver como frente a ellos un gran cohete hecho de piedra se formó, igual al de sus planos, con un chico parado orgullosamente a su lado. - ¿y bien? ¿Todavía vengo de un mundo inventado?

en tu cara heid\:v/ ok les aclarare algo, quisiera terminar este fic para esta semana, así que para este domingo tal vez este el final, que realmente me parece largo, y créanme, lo haré sentimental para que vomiten arcoiris xD por lo mientras díganme una cosa en los comentarios, debería comenzar con un crossover entre danny phantom y fullmetal alchemist, una historia con universo alternativo o tienen alguna sugerencia. y antes de que lo pregunten, si, tengo planeado continuar con los otros fics que deje por escribir este, tal vez haga uno y uno o tome de lleno alguno. bueno, mejor no me extiendo tanto ¿opiniones, sugerencias, comentarios? nos leemos^^