Disclaimer: Los personajes usados en esta historia son propiedad únicamente de la maravillosa J. K. Rowling, yo únicamente los uso para jugar un rato.
Capítulo 10,
Seducción Zabini.
Bien sabía Zabini que ayudar a su amigo requería no solo de fuerza mental, sino también física y emocional y estaba predispuesto a ayudarlo con su problemilla.
Draco había decidió que la única solución coherente sería hablar directamente con la arpía que escribió el dichoso anuncio y mandó a su fiel y coqueto amigo a hacerlo, él podría arreglar todo con su encanto si se lo proponía.
Hermione había vuelto a su casa después de haber deambulado por más de dos horas por un parque muggle, no podía sacarse de la cabeza la idea de estar falsamente comprometida con Draco, le molestaba saber que muy, muy profundamente eso le parecía fascinante, pero claro era algo imposible; él la detestaba, quizás no como en el colegio, pero bien sabía que el odio que le profesaba seguía por ahí, aunque sea mínimo. Al llegar a su departamento vio fuera de este a su esperado amigo, Harry Potter había ido ahí después de ver como su esposa regresaba tan campante de hablar con Hermione y sin una gota de buen juicio le comentó lo ocurrido.
Cuando Ginny terminó de hablar sobre lo ocurrido en casa de Hermione, Harry Potter no podía estar más que sorprendido.
¿Cómo que Malfoy había pasado la noche en casa de Hermione? Esto no podía estar pasando, si Ron se llegaba a enterar… Harry tragó seco, ya demasiado era con lo que había ocurrido ayer y con la reacción de su pelirrojo amigo al ver que hoy las noticias se hacían "oficiales".
Ronald no podía parar de gritar a todo aquel que osara hacerlo entrar en razón, era como si su sentido común hubiese tomado un largo paseo en escoba y no estuviese dispuesto a volver en una larga temporada, había casi matado a la pobre lechuza que obligada traía el correo cada mañana y fue Harry y Ginny con quien desbocó su furia interna. El líder del trió dorado sabía cómo simplemente ignorar los comentarios de su amigo, estaba también al tanto que una vez desayunase sus nervios irían disminuyendo, pero otra cosa era Ginny Weasley, ella lo había soportado durante toda su vida y no estaba dispuesta a escuchar otro de sus lloriqueos y más aún, lloriqueos que se había ganado por su propia locura.
De un rápido movimiento se posicionó frente a su aturdido hermano que andaba de lado a lado como león enjaulado y le soltó un escueto golpe en la cabeza.
-¡Basta Ronald! No ves que esto no es más que un malentendido -dijo claramente ofuscada- Hermione y Malfoy ni siquiera andan y mucho menos están comprometidos. Fue tu culpa haber hecho crispar los nervios del hurón para que suelte semejante estupidez. -Ginny no sabía realmente porque Draco Malfoy había dicho lo que dijo, pero bien conocía ella que era simplemente una injuria para molestar a su hermano y de paso joder a Hermione, porque seguramente esto no estaba bien para ella. Lo pudo notar cuando hablaron, y Malfoy…, bueno, realmente fue extraño que se marchara así, pero estaba segura de que resolvería el problema o al menos eso quería pensar. No podía imaginar por qué Draco Malfoy quisiera continuar con una mentira como esta, dañando así su potente perfil del mago más deseado y un elitista de la sangre.
Después de calmar a Ron, vio cómo su esposo fue en busca de su amiga para intentar arreglar las cosas.
Esperaba que cuando finalizare este día todo haya quedado solo como un malentendido, un muy malentendido.
-Ronald -lo miró enojada- podrías por favor explicarme ¿por qué has hecho ese numerito anoche? Creí que te importaba lo que tenías con Lav-Lav -se mofó.
-Lavender me asfixia y además no creí que Hermione me fuese a traicionar y menos con ese mortífago -volvió al ataque- ¿a Hermione le gusta Malfoy? -preguntó con un tono de perrito mojado. Ginny a punto estuvo de asfixiarse, cómo podía su hermano preguntar esa estupidez, aunque fuera cierto, Ron no debía saberlo nunca.
-¡Pero qué dices! -intentó burlarse- ¿de dónde sacaste esa estupidez? Ya te dije que fue un comentario sin sentido -terminó.
-Pero entonces… ¿por qué Hermione me atacó a mí y no a él?
-Deja de hacer ideas locas -murmuró Ginny para quitar tensión al asunto- he hablado con ella y ya explicó que no es nada. Y si vas a seguir con tus tonto reclamos dícelos a ella, para ver si no te ataca de nuevo -rió.
-No puedo creer cómo Hermione me cambió por ese mortífago… -seguía parloteando Ron, mientras Ginny hacía oídos sordos a los balbuceos de su hermano quien a pesar de que Merlín mismo fuese quien le explicara todo, no estaría dispuesto a entender.
Harry se encontraba frente a su amiga que hace unos momentos acababa de llegar, sabía que después de hablar con ella por fin entendería qué es lo que realmente pasaba y eso era lo único que necesitaba tener en ese instante: una explicación coherente.
-Hermione ¿qué está pasando con Malfoy? -preguntó dubitativo después de unos segundos que para él se hicieron eternos. Una vez entrado al departamento ambos magos se habían sentado en la pequeña mesa de la cocina y el silencio había sido roto por la temerosa pregunta del pelinegro.
-Nada -respondió simple- Sabes bien que esto es una farsa ¿o no, Harry? -preguntó Hermione- sería imposible que el hurón y yo tengamos algo más que odio mutuo.
Harry no estuvo de acuerdo con la respuesta de su amiga, y no porque no creyese en su palabra, pero anoche sucedió algo que ciertamente para el salvador del mundo, hacía que las cosas sean vistas de otra manera.
-Entonces, ¿por qué anoche tuviste que ir con Malfoy? -preguntó dubitativo.
-Exacto, tú mismo lo has dicho -dijo la castaña sin mucho interés- tuve que ir, fue una obligación. Shacklebolt lo pidió así, ya sabes que he comenzado a trabajar, desgraciadamente, para Malfoy y no sé en qué momento se le cruzó por la cabeza al Señor Ministro que sería buena idea juntarnos para esto.
-Hermione, sabes que si pasa algo puedes decírmelo con toda confianza ¿no? -la preocupación de Harry iba en aumento, sabía que algo no estaba bien o quizás simplemente fuesen ideas suyas. ¿Podía acaso Hermione Granger querer o sentir algo por Draco Malfoy? Esa pregunta le recorría la mente desde el instante en que su castaña compañera había desaparecido junto con su enemigo del colegio y mucho más, cuando su esposa había comentado los acontecimientos de esta mañana. No Quería hacerse ideas de gana así que prefirió ignorar sus pensamientos.
-¿Estás enojada con Ron? -preguntó cambiando de tema.
-¡Cómo no estarlo! Aunque tengo que admitir que sabía que algo así pasaría, aunque jamás creí que llegaría a tal extremo -comentó apenada.
-Si quieres puedo hacer algo para ayudarte, Skeeter sabe que nos debe muchos favores por su secreto, no sé cómo fue capaz de publicar semejante cosa.
-Estaría muy agradecida Harry, porque realmente no sé cómo liberarme de esto, esa arpía seguramente tergiversa mis comentarios si le llego a reclamar algo. -decía Hermione mientras un suspiro abandonaba sus labios.
-Entonces no se diga más, iré a ver si puedo resolver esto -sonrió Harry, para después despedirse de su mejor amiga e ir rumbo a las Instalaciones de "El Profeta", pero nunca se le pasó por la cabeza lo que encontraría ahí.
Cuando Blaise Zabini se puso manos a la obra, sabía que no sería difícil cumplir con su cometido, pero tampoco quería dejarlo fácil para Draco, le daba pesar Granger al verse involucrada en semejante disparate, pero no podía negar que le causaba demasiada gracia como para hacerlo durar tan poco. También era consciente de que sea lo que sucediese después de que él se involucrara, Draco no estaría molesto así las consecuencias sean buenas o no, estaba muy seguro de que si la noticia se prolongaba un poco más él estaría no exactamente feliz, pero al menos residiría un dejo de buen humor por tocarle los cojones a su castaña favorita. Así que, sin más Blaise se apareció directamente fuera de la oficina de Rita Skeeter.
Él ya había estado ahí muchas veces, no por algo alardeaba el título de cotilla por excelencia, y no es que fuese un chismoso, pero le gustaba mucho estar al corriente de todo lo que su queridísima amiga Rita podía contarle, su amistad, si así se la podía llamar, había surgido después de que él, como muchos otros, habían descubierto el secreto de la reportera y ciertamente eso le había parecido maravilloso. Tenía que admitir que era una jugada muy ingeniosa de parte de la vieja bruja, pese a ello simplemente lo ignoró, pero como era de esperarse el agradecimiento por parte de Skeeter no tardó en aparecer y aunque a Blaise no se le diese el salir con una bruja que le pasaba por al menos veinticinco años, agradecía los detalles y la importancia que Skeeter le profesaba y no estaba demás todas las cosas siempre le mandaba y ahora, Blaise Zabini era muy bien recibido en las instalaciones de "El Profeta" donde nunca faltaban sus opiniones que eran aceptadas de la mejor manera.
Cuando se apareció muy cerca de la oficina principal de Rita Skeeter la muy coqueta secretaria a punto estuvo de lanzársele encima, cosa que no le hubiese molestado en absoluto, pero en estos momentos tenía cosas pendientes con una bruja mucho mayor que ella al otro lado de la puerta.
-Sabrina, querida -saludó con falso desinterés- ¿Está adentro la Srta. Skeeter? -sonrió al ver la cara de decepción de la joven bruja.
-Sí, adelante, sabe bien que usted siempre está invitado a entrar -dijo la bruja con un tono poco amigable, mientras veía como el moreno con su andar elegante se adentraba a la oficina repleta de pergaminos y vuelaplumas de la bruja que era Rita Skeeter.
-¡Oh, Blaise, querido! Cuánto tiempo -sonrió Rita con los ojos brillándole de la emoción- creí que ya te habías olvidado de mí, hace mucho que no te veía -parloteaba sin cesar la rubia mientras atraía al ex slytherin con un movimiento coqueto de su índice- ¿Traes acaso una jugosa noticia nueva o al contrario, quieres que yo te sea partícipe de una? -sonreía coqueta.
A Blaise internamente se le retorcían las entrañas, esa bruja debía estar loca al pensar siquiera que tenía alguna oportunidad con él, o quizás era él el que se hacía ideas locas y la juzgaba únicamente por la mirada que siempre le lanzaba, esa mirada intensa que parece estar desvistiéndote y peor aun comiéndote con todo y kétchup encima, al colarse esos pensamientos por la cabeza del moreno no hizo otra cosa que retorcerse de puro pánico y aversión. Poniendo su mejor cara de galán, ignoró esos pensamientos y prosiguió.
-Es que me conoces tan bien, querida -comentó con un tono completamente falso- debías estar al tanto de que después de semejante bomba vendría a verte.
-Por supuesto Blaise, por supuesto -decía Rita mientras recorría al joven con una mirada descarada y obligaba a su siempre compinche pluma a anotar todo lo que se dijese- ¿Podrías tú darme más detalles de todo esto?
-Para eso mismo venía -dijo Blaise mientras tomaba asiento e ignoraba la descarada mirada de la reportera- Draco está muy molesto con lo que has publicado, sabes bien cómo es él, la noticia de su compromiso era un secreto -dijo, mientras intentaba no reír por estar echando más leña al fuego- No te imaginas cómo se puso Hermione al ver cómo todo salía a luz -continuaba con su parloteo lleno de mentiras, aunque en cierta parte era verdad, Draco le había dicho que a Granger no le había caído nada bien la noticia de su falso compromiso.
-Rita, adorada y hermosa Rita -al decir esas palabras intentó no hacer una mueca de desagrado y contra todo pronóstico puso la mejor cara estilo Zabini a la que nadie ni bruja ni mago, podía resistirse- Deberías ser más precavida con lo que publicas, no vaya a ser que tu secretito se haga público también -y al decir esto la sonrisa de la bruja se esfumó dejándola completamente callada.
-No te pediré que lo desmientas -decía Zabini mientras se ponía de pie y se acercaba a la bruja- pero simplemente déjalo ahí, no queremos que los tórtolos se vayan a echar para atrás después de su trágico romance ¿o sí? -le alzó una ceja mientras tomaba con un mano color ébano la huesuda quijada de Skeeter.
Rita no podía ni pensar, la cercanía del mago la ponía tensa sumándole a esto que el joven estaba amenazándola con contar su secreto, no podía ser posible, bien sabía ella que sería estúpido no hacerle caso, porque la que saldría mal parada sería ella al saberse que era una animaga no registrada y estaría en muy graves problemas. Claro que eso únicamente pasaría si era ella, Rita Skeeter, la que seguía publicando cosas.
-¡Oh, querido! -susurró la bruja con un tono que intentó ser cautivador- tranquilízate, sabes que no quiero entrometerme en la relación de Draco, jamás lo haría, es solo que como a todos nos ha tomado de sorpres…
No pudo continuar, en ese momento Harry Potter había irrumpido la habitación con una alterada secretaria tras él que veía apenada y casi tan desconcertada como el joven auror la escena que se presentaba detrás del escritorio.
Blaise Zabini a escasos centímetros de la cara de Skeeter, diciéndole quien sabe que mientras Rita parecía una sumisa a los pies de su amo.
Harry no sabía qué pensar, quizás esta era la escenas más perturbadora y horripilante de la que había sido testigo en toda su vida, y eso que realmente el niño que vivió había presenciado numerosas escenas que jamás quería recordar, pero esto era demasiado para su memoria. Se aclaró la garganta mientras seguía aferrado al pomo de la puerta y con voz entre cortada susurró.
-¿Interrumpo algo?
Blaise Zabini con la mejor cara que pudo poner en ese momento miró a Potter con algo que no pudo describir, realmente se sentía avergonzado de que justamente sea él quien lo haya visto en semejante posición, solo esperaba que cara rajada no fuese capaz de contar lo ocurrido, a nadie.
-Pues como ves Potter, al parecer sí ¿O es que acaso ya no te funcionan tus gafas? -preguntó sarcásticamente mientras se alejaba de Skeeter- Pues bien querida, espero que hayamos llegado a un acuerdo, ahora te debo dejar para que charles amenamente con el salvador del mundo -dijo irónico mientras se despedía con una sonrisa Adiós Potter -dijo alegre y ya sin rastro de ironía, sabia bien que cara rajada estaba ahí por lo mismo que él, con la diferencia que él si quería arreglar el problema mientras que Blaise solo quería divertirse un poco y hacer que Drago se molestase, aunque sabia muy en el fondo que a Draco no le molestaría la inocente broma de su amigo.
Claramente no había pensado en la otra persona que también estaba dentro de la tormenta. Blaise no conocía la furia de la leona y cuando esta fuese descargada sobre él quizás llegara a existir aunque sea un mínimo sentimiento de arrepentimiento. Pero vamos, es Blaise Zabini de quien hablamos, aunque haya metido la pata poco o nada le importaba, ahora solo quería irse pronto para encontrar a su amiga cotilla, y poder así reírse a mas no poder con Pansy, por la jugarreta que había comenzado.
Indirectamente Blaise Zabini se había vuelto parte del Plan de Theo y su lunática novia.
…Continuará…
¡Hola!
Bueno, aquí les dejo el decimos capitulo de "El Plan" esperando que sea de su agrado. ¿Alguien extrañó a Draco en este capítulo? Pues esperen al siguiente que el rubio se acaparará todo el capítulo.
Quería decirles también un par de cosas; la primera es que este fic no es nada serio (creo que ya se habrán dado cuenta) con esto quiero decir que el drama será paródico, y los acontecimientos serán en su mayoría ridículos, porque he de decirles que soy como Molière, por más que quiera hacer un drama, la comedia vendrá a mí. A si que si les apetece leer una historia donde todo lo que suceda sea de lo más descabellado, intentado siempre mantenernos lo más cuerdos posibles ¡Esta es tu historia!
Segundo, no por ser un fic con abundante sentido del humor, perderá la esencia mágica y claro que existirán momentos de tensión al puro estilo dramione, pero eso será más adelante, cuando ya nuestra pareja favorita enfrente realmente todo.
Y por último, decirles que este es un fic abierto, por lo cual son bienvenidas todo tipo de propuestas, aunque ya tenga escrito varios capítulos siempre se podrá incluir cosas muevas. Y ya para no hacer más largo esto, me despido.
Pri.
