En japones "Ore-sama" se traduce "yo", pero dicho de manera arrogante. Significa algo como: "su rey" o "su majestad".


Capítulo 10

Demon Trouble 4


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No me gustaba ir a lugares demasiados poblados ya que siempre algo salía mal, yo era un imán de eventos catastróficos, los que estaban a mi alrededor debían saberlo. Aun así, cuando Rin me invitó a la playa poniendo esa tonta sonrisa, no me pude negar, aun sabiendo el riesgo que corría yendo a ese lugar. Recuerdo que mi última visita a la playa había sido un completo desastre, ese era un lugar muy visitado por chicas, mujeres vistiendo diminutos trajes de baño, mostrando más de lo reglamentario. Todo el día me la había pasado refugiado entre las palmeras, la arena me quemaba los pies, el sol me quemaba la piel y la playa era tan inmensa que me extraviaba a cada rato. Juré nunca más visitar la playa desde ese día, pero por una razón desconocida, no puedo decir que "no" a esa sonrisa.

La sonrisa de Rin. ¿En qué momento Rin me subyugó? ¿En qué momento Rin obtuvo el control de mis decisiones?

Cuando propuso un viaje a la playa, Akaito la apoyó añadiendo que tenían una casa en la bahía donde podíamos quedarnos, sólo era cuestión de montar las cosas en el automóvil y partir. El hecho de que estábamos en el apogeo del verano incitaba al viaje, sobre todo porque se acercaba el invierno, y en esas fechas era imposible nadar en las playas.

—¡Maldición, déjeme tranquilo! —Yo por supuesto me negué de buena manera, pero ya conocen a Rin, ella literalmente me arrastró consigo al viaje. Ella y su jodida sonrisa me derrotaron.

Yo sabía que de una u otra forma algo malo iba a suceder.

—Si sigues pensando de esa forma, es seguro que algo malo pase. —dijo Rin, me reprochó que siempre andaba quejándome de todo, y que seguramente sea por mi negatividad que siempre me pasaban cosas malas. Pero no es como si yo lo hiciera al propósito, no quiero dármela de víctima del destino, es sólo que a diferencia de otras personas, yo si acepto la realidad que me rodea ya que veo innecesario el hecho de engañarse a uno mismo. Si sabes que las cosas van a ir mal, no es necesario pretender que van a salir bien. Eso era lo que yo pensaba.

Dos días después de la celebración por el triunfo de Rin, todos nos fuimos a la playa. Con 'todos' me refiero a Kaito, Akaito, Neru, Rin, Gakupo-san y yo. Sí, por donde se viera, era claro que todo terminaría en una catástrofe. Akaito aún estaba resentido con Kaito, por lo que el ambiente incómodo no se hizo esperar. Al principio no se me hizo raro que Neru se apuntara al viaje, puesto que ella y Akaito siempre se la pasaban juntos, pero definitivamente nadie se esperaba que Neru se mudara a vivir con Akaito y establecieran su relación; ya sabía yo que esos dos se amaban. Gakupo-san se coló en el viaje por pura coincidencia, ya que tenía unos asuntos que arreglar en el lugar donde nos dirigíamos, y Rin le propuso acompañarnos, él accedió alegremente.

Partimos el martes en la madrugada y llegamos a la playa tres horas después. No era la primera vez que la visitaba, pero de igual manera me fue imposible no sorprenderme al ver la majestuosidad de la casa, sí que era enorme y hermosa para tratarse de una simple casa de verano. Los chicos tenían fiebre de mojarse con agua salada, así que no permanecimos ni quince minutos en la casa cuando ya nos dirigíamos a la playa. Por supuesto, por ser el más displicente, yo era el que cargaba con las sombrillas y bentos.

Mientras que Akaito y Kaito se revolcaban mutuamente en la arena, Rin se bañaba en la playa, Neru revisaba su celular, y Gakupo-san y yo nos manteníamos refugiados del sol bajo la sombrilla. Un hombre como de dos metros y con exagerada musculatura que pasaba en frente de nosotros, accidentalmente tropezó con una piedra y derramó todo su helado encima de mí.

No sé ya cuántas veces he dejado esto en claro, pero soy muy volátil. Soy tan volátil como lo es el metano al contacto con el fuego.

—Lo lamento… —El hombre con complejo neandertal trató de disculparse, pero no lo escuché. Me levanté y le lancé un puñetazo con todas mis fuerzas. Repentinamente la playa pareció haber quedado en silencio, y todos dirigieron la mirada hacia nosotros. El hecho de que el puñetazo que le lancé directo a su rostro me haya dolido más a mí que a él, me dio una idea de la fuerza que debía poseer el sujeto.

Neru y Gakupo tuvieron que intervenir para que ese sujeto no me matara a golpes. Por suerte no resulté tan herido. Yo estaba muy acostumbrado a esa clase de golpes, por lo que no me mortifiqué. Lo que verdaderamente me impactó fue el gesto de preocupación que colocó Rin. Parpadeé confundido antes de darme cuenta que la razón de su angustia eran los moretones en mi rostro.

Me sentí extraño. Había pasado mucho tiempo desde que alguien mostraba tanta preocupación por mí, mejor dicho, no recordaba con exactitud que alguien pusiera ese gesto de inquietud por unos simples golpes en mi rostro. No sabía si era correcto sentir felicidad a costa de la angustia de Rin, pero notarla tan preocupada por mí me causó un extraño sentimiento de bienestar, cualquiera podía acostumbrarse a esa sensación. En ese tipo de situaciones me sentía bien estar rodeado de las personas a las que realmente les importo, por lo que el mal sabor de los golpes desapareció rápidamente.

Minutos después, Rin se acercó con un botiquín de emergencia, y se ofreció a sanar los moretones en mi cara.

—Len, tienes que aprender a controlarte, mira nada más como dejaron tu hermoso rostro. —dijo mientas bañaba en alcohol una bola de algodón, para luego colocarla en mi mejilla inflamada. Por supuesto, Akaito también se acercó a regañarme:

—Cierto cabeza de banana, si un hombre con complejo de gorila sin querer te tira su helado encima, lo más correcto es que no hagas nada, es más, deberías agradecérselo, deberías decir 'oh, es usted muy amable, me siento honrado de que su helado me haya caído encima'… es eso, o que te mate. —dijo, fingiendo sabiduría. Sólo un idiota como él diría algo tan vergonzoso como eso.

—Len siempre ha sido así, en la escuela siempre solía salvarlo de los brabucones. —Añadió Neru, uniéndose a la conversación. Entonces Kaito también se acercó.

—Sí, recuerdo que conocí a Len-kun en una pelea, estaba en la azotea de la universidad junto con otros dos tipos, después que lo salvé, nació una bonita amistad entre nosotros. —recordó con una sonrisa.

—¡Auch! ¡Rin, se más cuidadosa! —exclamé adolorido, Rin era bruta cuando se lo proponía, pero en realidad no me dolía tanto. El gesto aterrado que colocó ante mi queja fue digno de recordar para toda la vida, diciendo 'disculpa, disculpa' me abrazó y me dio un fugaz beso en los labios, cualquiera que la haya visto hubiese pensado que era ella a la que le dolían los moretones, en vez de mí. Me gustaba ver a Rin preocupada por mí, y me gustaba que sonriera a cada que miraba mis ojos.

Por Kami-sama… que cursi me he vuelto. Me aliviaba saber que esas palabras sólo se reproducían en mi mente, y nadie más podía escucharlas.


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El día podía ser muy cálido, pero en la noche sí que hacía frío. La fogata no bastaba para calentarnos, así que nos tuvimos que colocar ropa un poco más abrigada. Los hermanos Shion y Neru habían partido a la casa de verano para buscar 'unas cosas'. En esa ocasión nos encontrábamos la imperativa problemática, el sujeto peli-morado y ore-sama.

Estaba bien para mí si permanecer callado lo que restaba de la noche, sin embargo con Rin a mi lado, era imposible permanecer dos minutos en silencio. Ella se encargó de investigar el trozo de nuestras vidas que aún no conocía, bombardeándonos con numerosas preguntas; al final surgió una conversación interesante, donde tocamos el tema de la vocación de Rin. Descubrí muchos detalles en ese momento.

—Ya veo, entonces gracias a Gakupo-san has podido conseguir el contrato con Vocaloid. —comente asombrado. Eso no me lo esperaba. Recuerdo que cuando Rin me presentó a Gakupo-san, agregó que era su profesor de música, pero no tenía idea de que además era su manager.

—¡Sí! ¡Es el mejor mánager de todos! —Su grito de euforia se escuchó en toda la bahía. Me dio pena ajena ver la cara de modestia que caraba Gakupo-san ante la euforia de su alumna, ¿Cómo es que podía aguantarse a esa gritona? Me pregunté.

—Se me hizo fácil recomendar a Rin-chan ya que tengo muchos compañeros cantantes en mi trabajo. —dijo Gakupo-san. Quedé pensativo al escuchar su confesión.

—¿Y de que trabaja? —pregunté. Gakupo-san y Rin me respondieron de manera unísona, formando una amplia sonrisa.

—De seiyuu.

—Vaya, no tenía idea. —Aunque no lo aparentaba, eso me había sorprendido bastante.

—Moou~ que desconsiderado eres Len, discúlpate. —intervino Rin de repente, cruzándose de brazos.

—¿Por qué? ¿Qué culpa tengo de no tener tiempo para ver anime? No me conozco los nombres de todos los seiyuus de Japón.

—Bueno, pues Gakupo-san es el mejor seiyuu de toda Japón, todos los personajes que interpreta son geniales, y todos sus trabajos son impecables, principalmente ¡Los CD dramas boy's love! —Rin siguió alzando su voz, como si quisiera que todos a nuestro alrededor escucharan sus palabras. A pesar de estar de noche, la playa estaba incluso más poblada que en el día.

—¿Bois qué? ¿Qué es eso? —No soy muy bueno en el inglés, así que no estuvo mal que me informara un poco. Por su parte, Rin me dedicó una mirada que escalofrió todo mi cuerpo e hizo que retrocediera, ¿Era un pecado que no supiera?

—Boy's love es amor entre hombres… no creo que jamás hayas escuchado algo al respecto.

—Ahh, ya sé, ya sé, tú te refieres al yaoi. —Rin me asintió, ahora señalando al peli-morado.

—Gakupo-san interpreta muy bien los roles boy's love, principalmente cuando representa al personaje 'seme'. Tiene una voz muy sensual, soy una de sus fieles seguidoras~ —canturrió, sus mejillas se sonrojaron al decir aquello. No quise ni imaginarme los gustos que tenía esa enferma mental. Yo respeto los gustos de los demás, pero personalmente pienso que ese género es asqueroso, no lo pasaba ni lo pasaría nunca. Aunque también sabía que el yaoi era un género bastante complejo, considerado 'arte' por muchas personas.

—Vaya, jamás lo hubiese imaginado Gakupo-san… —comente, absorto en mis pensamientos— pero un momento, ¿no es un poco complicado? Es decir, hacer ese tipo de cosas, debe ser incómodo.

—Lo es —asintió, cruzándose de brazos—, principalmente después de las grabaciones, nos cuenta mirarnos a la cara después de haber interpretado los libretos. —Me imaginé.

La conversación estaba interesante, pero llegaron los hermanos Shion y la relativa tranquilidad que nos rodeaba, se esfumó.

—¡Conseguimos helados! —Informó Kaito, sentándose a mi lado.

—Estás demente, con este frío es más viable tomar algo caliente. —comenté mirando hacia el litro de helado en las piernas de mi amigo. Si seguía así, se le congelarían las únicas tres neuronas que le quedaban.

—Tiene razón —habló el cabeza de ají, sentándose junto a Neru con una sospechosa bolsa en las manos—, hay que calentarse, así que debemos tomar sake.

Lo sabía. Sabía que eso sucedería. Por el bien de todos decidí no beber ni una gota de alcohol, alguien tenía que prevalecer sobrio para evitar alguna calamidad. Cuando me negué a tomar el vaso de sake, sentí una extraña mirada a mi costado, inconscientemente viré mi cabeza y me encontré con los ojos de Rin, mirándome de una manera extraña. No le presté atención al momento, pero debido a su insistencia tuve que preguntar si tenía algún problema. A pesar de ser mi novia, aún era muy incómodo ese tipo de detalles.

—Nada, te estoy mirando. —respondió seria. Una venita creció en mi frente. Eso ya lo sabía, la verdadera pregunta era ¿por qué? Era molesto.

Volví mi rostro a la fogata y le resté importancia a su insistente mirada. Fingí no haberme dado cuenta de su acercamiento y pretendí no sentir su cálida mano encima de la mía. Sin darme cuenta, al pasar de los minutos, Rin estaba aferrada a todo mi brazo, y yo tenía mi segundo vaso de sake a medio acabar. Sí, dije que no bebería, pero la inquietud de tener a esa rubia tan cerca de mi cuerpo me estaba haciendo sudar, debía calmar esa intranquilidad de alguna manera.

—Len-kun, nunca me dijiste que conocías a Neru-chan desde hace años —comentó Kaito repentinamente—. Estuvimos hablando y me contó que eran amigos de la infancia, ¿Cómo es que no te daba miedo siendo mujer?

Una muy buena pregunta que poseía una respuesta simple:

—Más que una mujer, Neru parecía un demonio, por eso no me daba miedo. —Remarqué una sonrisa al recordar la violencia que utilizaba Neru para golpear a todos los chicos que se metían con ella. En más de una ocasión me salvó el trasero. Neru estaba en una clase distinta a la mía, sin embargo en ocasiones compartió su almuerzo conmigo y un par de veces caminamos juntos hasta la estación del metro. Era un demonio en cuanto a peleas se trataba, pero en el fondo era una chica muy amable.

—Ser capaz de defenderme no significa que parezca un demonio. —Se defendió la del tema en cuestión.

—Me refiero a que eras muy masculina para ser una chica. —corregí.

—Hay algo que me causa curiosidad, ¿siempre le has tenido miedo a las mujeres? —preguntó Gakupo-san.

De repente, todo se silenció, todas las miradas se posaron en mí. Aunque mi vista estaba perdida en algún lugar de la arena, pude percibir que todos esperaban expectantes la respuesta.

A partir de allí, me incomodó el rumbo de la conversación.

—Pues, no siempre…

—Entonces ¿Qué fue lo que desarrolló tu miedo hacia ellas? —preguntó Gakupo-san inocentemente. Digo 'inocentemente' ya que él no sabía lo mucho que detestaba esa pregunta, pero supongo que mi gesto habló por si solo ya que al verme, Gakupo-san pareció arrepentirse de haberla preguntado.

—Wow, la pregunta del millón de yenes. —Y Akaito terminó de dañar la atmosfera.

—Oh, no, no la tienes que responder si no deseas —se apresuró Gakupo-san, apenado, rascándose la parte inferior de la cabeza—. A veces me entrometo demasiado, lo siento.

—¡Nada de eso Gakupo-san! —Exclamó Rin, acabando con mis oídos—. Es normal que quieras saberlo, yo se lo he preguntado muchas veces, pero jamás me cuenta nada.

—Eso es porque quiero olvidarlo… pero tú te encargas de recordármelo a diario. —respondí entre dientes.

—Yo también se lo he preguntado, pero nunca me responde. —dijo Akaito.

En busca de información, Rin dirigió su mirada hacia el tonto del grupo.

—Kaito, tú eres su mejor amigo, tú debes saberlo.

—No lo sé —respondió el aludido con simpleza—, Len-kun tampoco me lo ha dicho.

—Vaya, si nii-san no sabe, y Rin-chan tampoco sabe, pues es un completo misterio. —declaró el pelirrojo, mirando a todos con intriga.

Yo bajé la cabeza y me puse a formar figuras en la arena con mi dedo. Intente opinar lo menos posible. No quería dar ninguna opinión sobre eso. Eso era algo de lo que no quería hablar con nadie, jamás.

—Pero Neru-san lo conoce desde la infancia, estudiaron juntos en la primaria, ella debe saberlo. —dijo Rin de repente.

Yo abrí mis ojos hasta más no poder. No. Era imposible que Neru supiera algo al respecto. Eran pocas las personas en el mundo que conocían la razón de mi fobia hacia las mujeres, era improbable que esa tsundere supiera algo.

—Lo sé. —afirmó la rubia. Un escalofrío surcó toda mi espalda. No podía ser cierto. ¡No podía ser cierto, maldición!

—¡Wow~! —Todos exclamaron al unísono, mirándola con fascinación.

—¡Que mentirosa eres, no sabes nada! —La señalé desafiantemente. Esa maniática a los móviles estaba mintiendo, lo veía en sus desagradables ojos miel. Las únicas personas que sabían mi secreto, estaban muy lejos de Tokio, era imposible que Neru supiese algo.

—Tienes razón, relativamente no sé nada —Su respuesta me alivió mucho. Los demás hicieron un bufido de desilusión—. Sólo sé que la ginefobia de Len está relacionada con la existencia de un baúl.

Sí, era cierto. Pero me tranquilizaba el hecho de que desconocía los detalles importantes.

—¿Eh? ¿Cómo demonios debemos interpretar eso? —preguntó Akaito. Neru le dirigió una mirada severa, que nos congeló el cuerpo a todos.

—Ah, verdad, se me olvidaba que estoy tratando con personas que carecen de capacidad intelectual, disculpen mi torpeza. Explico de mejor manera: ese 'algo' que le causo el grave trauma a Len, reside en un baúl, posiblemente se trate de alguna fotografía, video, o libro, el cual se encuentra en su posesión. Una vez en nuestra escuela hubo una altercado entre Len y los del último año, que desató una serie de rumores, donde aseguraban que 'Kagamine-san se exponía vergonzosamente' y se burlaban de ello. —Manifestó Neru—. ¿Entendiste Akaito-kun? ¿O te lo explico con un dibujito?

—E-entendí… —asintió el pelirrojo.

—Nee, Len ¿Es cierto lo que dice Neru-san?

La pregunta de Rin me hizo enmudecer. Me delató el exagerado sonrojo cubrió mi rostro, y mi transpiración no me ayudó en nada.

—¡Miren su cara! ¡Claro que es cierto! ¡Debemos encontrar ese baúl! —Akaito se levantó repentinamente, y antes de que hiciera otra acotación, le interrumpí de la misma manera:

—¡Por encima de mi cadáver dejaré que toquen ese maldito baúl! —Mi advertencia fue seria y sombría. Yo me había esforzado demasiado por mantener oculta la existencia de ese baúl, no iba a permitir que ellos husmearan en un pasado que quería borrar de mi memoria.

—Ya nos acaba de confirmar que el baúl existe —dijo Neru con serenidad—. Es algo que Len cuida celosamente, así que lo más probable es que se encuentre en su habitación. —añadió. Detesto la inteligencia de esa chica.

A pesar de la simpleza que representaba la propuesta de Neru, los hermanos Shion suspiraron con desilusión.

—¿Qué sucede? —preguntó Rin al ver el gesto de sus primos. Akaito contestó con despecho:

—Nadie ha podido entrar a la habitación de Len, ese lugar es como 'el triángulo de las bermudas'…tan tenebroso que nadie se atreve a entrar. —Esa fue una respuesta bastante exagerada, aunque proviniendo de Akaito, no era de extrañarse.

—No creo que ese sea el mejor ejemplo —interrumpió Kaito colocando un gesto sombrío—, ese lugar es más bien como 'el área 51' nadie puede entrar allí ya que hay una seguridad extrema, no se sabe lo que hay porque nadie ha entrado. La única zona de nuestra mansión que no hemos pisado en años, es la habitación de Len-kun. —Hm, él sí se acercó a la definición. Era cierto, yo no permitía que nadie entrara a mi habitación, ese era el único lugar en el que podía sentirme un poco más seguro, tenía por sentado que ninguna chica me molestaría allí. A pesar de ser un lugar oscuro, o incluso tenebroso, era el sitio perfecto para relajarme.

—Pero yo entré una vez… sí, el primer día que llegué a la mansión, cuando intenté violarlo en su propia cama. —dijo Rin acabando con el silencio, acabado con mi tranquilidad.

—¡No divulgues ese tipo de información, demonios! —exclamé poniéndome todo rojo. ¿Acaso Rin no tenía pudor? ¡¿Cómo se le ocurría decir algo semejante en frente de todos?!

—Eres grandiosa Rin-chan, has logrado lo que nadie más ha podido, entraste a la habitación de Len-kun, lo besaste, lo sacaste de su soltería e incluso le causaste un orgasmo, cosa que ni él mismo había podido alcanzar —Akaito abrió su mal oliente boca, acabando con mi poca paciencia. Él y Kaito tenían una especie de obsesión en decir que yo era virgen hasta en el tema de la masturbación, y lo más molesto era que tenían razón. Que Akaito lo recordara, me enojaba mucho.

—Ya deja de molestarme, enfermo mental, me das asco, pervertidos como tú deberían estar internados en un manicomio, imbécil —lancé un sutil insulto, señalándole—… además, ¿Cómo sabes que Rin me causó un orgasmo? No me digas que también eres voyerista, eso le pondría la fresa al pastel.

—Yo le conté. —dijo Rin mientras sonreía.

—¡¿Por qué?! —Exclamé, poniéndome aún más rojo. Mi cara podía igualar el desagradable color del cabello de Akaito, sentía que iba a morir de la vergüenza. Es decir, se supone que las cosas eróticas entre una pareja son personales, íntimas, secretas, no se andan divulgando a cualquier pendejo que se encuentre por la vida. ¿En qué estaba pensando Rin cuando lo confesó al retorcido de Akaito? No, lo que realmente me preocupo fue imaginar los detalles que esa depravada le narró.

—Lo importante del asunto es que gracias a Rin-chan descubrimos que Len-kun no era asexual. —Interrumpió Kaito. Por lo menos su comentario destensó un poco la atmosfera.

—No, lo importante del asunto es hallar una manera de entrar a la habitación de Len y buscar ese baúl, para resolver el misterio. —recordó Neru.

—Mucha infelicidad por hoy, me voy a dormir. —Me levanté y me fui.


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Estaba cansado en todos los sentidos. El sendero hacia la casa era oscuro, por suerte no me asesinaron en el camino. Llegué con los pies destrozados pero aun podía respirar, era lo que importaba. Hice lo que estuvo al alcance de mi imaginación para lograr algo decente en la cena, sólo había ramen instantáneo y zumo de sandía en la despensa. Luego de unos minutos, me recosté en el sofá y me dormí casi de inmediato.

Me supuse que la panda de idiotas debió haberse quedado charlando hasta la madrugada, y bebiendo y gritando como los ejemplares de manicomio que son. Neru, la única persona con un poco más de CI que todos nosotros, regresó poco después que yo, pero los demás permanecieron en la playa hasta que el fuego carcomió por completo a la leña y el hasta que licor se acabó, y era mucha leña y mucho sake. Los imaginé ideando una forma para entrar a mi habitación cuando volviéramos a la ciudad, también me los imaginé sacando conclusiones que pudieran acercarse a lo que causó mi miedo hacia las mujeres. Cuando el tema en cuestión es interesante, y el protagonista se marcha del grupo, los resultantes suelen hablar sobre ello con más libertad, sin embargo, ellos hablan libremente sobre mi fobia, estando o no estando yo presente; por esa razón preferí marcharme.

Podían decir lo que se les viniera en gana, a mí no me importaba, de todas formas, la mayoría de sus conclusiones eran erróneas. Y eso era algo de lo que no quería hablar ni conmigo mismo, así que no iba acotar al respecto. No podía negar que el problema tenía relación con un baúl, sí, adentró de ese baúl estaba el cincuenta por ciento de lo que me había causado un trauma hacia las mujeres; pero esa razón no me obligaba a tener que explicar toda las circunstancias. ¡Dejando en claro que no me violaron ni nada por el estilo! Es más, puede ser que mi miedo no estuviese justificado del todo, pero cada mente es un mundo, y mi confianza hacia las mujeres quedó pisoteada después de los tres años que viví junto a mi padre y su esposa. Existen muchas personas astrafóbicas, y el hecho de que le tengan miedo a los relámpagos no quiere decir que les cayó uno encima, simplemente le temen y no hay nada que hacer para evitarlo. Conmigo es levemente diferente, ya que no siempre fui ginefóbico, sin embargo mi miedo a las mujeres es inevitable, sea o no sea justificado.

Me dije que jamás hablaría sobre ello nuevamente, esa era una promesa personal que quería mantener hasta mi muerte. Incluso si Rin sonreía como lo hacía, no me iba dejar manipular.

—Pssss, Len. Len…

Escuché una suave voz, llamándome. Era muy insistente. En cierto momento sentí un peso extra encima de mi pelvis, lo que me dio la obligación de abrir los ojos. Aunque la sala estaba a oscuras, pude ver a Rin encima de mí, sonriéndome, muy cerca de mi rostro. Esa fue una imagen bastante repentina, bastante perturbadora, y bastante macabra.

—¡¿Qué demo…?! —exclamé, tratando de incorporarme, mi posición no era la más favorable. Pero Rin me tapó la boca utilizando tanta fuerza que volví a quedar acostado, y sus brillantes ojos zafiros me miraron fijamente.

—Shhh, vas a despertarlos. —susurró, quitando su mano de mi boca con lentitud.

—¿Qué te pasa? —Pregunté somnoliento y enojado. Le exigí que se bajara de mí, y que me diera una buena razón para despertarme a semejantes horas de la madrugada.

—Quiero hacer el amor. —Lo dijo sin inmutarse, mientras sus orbes zafiros me miraban profundamente.

—¿Ehh? Deja de joderme, ¿para eso me despertaste? Mira, son las cuatro de la mañana. —Intenté no sonar demasiado afectado por su propuesta, aunque supongo que mis manos temblorosas y mi gesto contrariado hablaron por sí solos. Esperaba desde lo más profundo de mi corazón que todo fuese una broma de muy mal gusto.

—Sí, hagámoslo. —Pero Rin parecía muy dispuesta a conseguir su objetivo. Se acercó a mi rostro sin despegar su mirada de la mía y ambos permanecimos inmóviles por un tiempo. Yo estaba paralizado del terror, temía que en cualquier momento ella me atacara la boca (como había hecho en anteriores ocasiones, cuando nadie la veía) y me obligara a penetrarla, aun si yo no quería hacerlo.

Podía huir, o simplemente gritar, de esa manera despertaría a todos en la casa, pero no podía mover ni un musculo, era como si su mirada hubiese paralizado cada área de mi cuerpo. Ella parecía disfrutar mi condición, remarcó una sonrisa traviesa y finalmente hizo el primer movimiento. Cerré los ojos esperando lo inevitable, sin embargo, sólo sentí su mano en mi cabello.

—Es broma.

Abrí los ojos de par en par. ¿Dijo que era broma? ¡Me acababa de tomar el pelo, literal y metafóricamente hablando! ¡Y yo había caído como un perfecto idiota! Lo peor fue que sentí una leve decepción, por lo que me sonrojé levemente. ¿Acaso esperaba que ella y yo hiciéramos algo?

—La verdad quiero que veas algo junto a mí. —Rin me jaló de la mano, obligándome a seguirla.

Salimos de la casa, nos dirigimos a la playa.

—¿Qué cosa? —pregunté con desconfianza, Rin estaba actuando de manera muy sospechosa. ¿Qué demonios se supone que hacía una pareja, en plena madrugada, en la playa? No debía tratarse de nada sano, mucho menos tratándose de Rin.

—Sólo sígueme, y no hagas ruido. —simplificó la rubia, sin darme ninguna explicación concreta.

Finalmente llegamos a la playa luego de unos incómodos diez minutos de caminata tomados de la mano.

Yo debía acostumbrarme a su mano, después de todo ella era mi novia. Para los novios un simple apretón de manos era igual de insignificante que un intercambio de palabras. Aun así ¡me fue imposible pensar con claridad teniendo mi mano ardientemente agarrada por la suya!

—¿Qué vinimos a hacer acá? —pregunté, sentándome a la orilla del mar. Esa era una bonita vista nocturna del horizonte, pero debía existir una segunda razón aparte de sentarnos en la arena simplemente a ver las estrellas.

Entonces ella me mostró un bonito collar con colgante de una botella, noté que la botella tenía una nota en su interior. Era un colgante de 'la nota en la botella',

—Es muy lindo. —dije. Rin asintió, colocando una cálida sonrisa en su rostro y a pesar de que hacía frío, me sentí cálido con sólo verla.

—Una vez mi padre me contó una historia, en la que un hermano se sacrifica para salvar a su hermana gemela —relató, poniendo su mirada en el horizonte oscuro—. Teniendo en cuenta que la muerte de su hermano había sido su culpa, la chica escribe en un pergamino un deseo, lo coloca en una botella, y lo lanza al mar. Según la leyenda, si lo haces, tu deseo se hará realidad. La chica estaba muy arrepentida, por lo que deseó renacer en otra vida y encontrarse con su hermano gemelo para "jugar juntos nuevamente".

Yo igualmente miré al horizonte, apoyé mis manos sobre la arena y me dediqué a escuchar. Su voz era calmada, contrario a las veces anteriores que parecía gritar en lugar de hablar. Me pareció haber escuchado la historia del cual hablaba, pero no lo recordaba con exactitud. Parecía de esas historias que son bastante comunes.

—Es una historia muy trágica para contársela a tu pequeña hija. Aun así, mi padre me la narró, y lejos de molestarme, me pareció fascinante —continuó, sin despegar su mirada del horizonte—. Las niñas pequeñas siempre quieren escuchar historias que tengan un final feliz, ya que son ingenuas, pero es sólo cuestión de tiempo para que entiendan por que las llaman "cuentos de hadas", ya que en realidad no existen los "finales felices". Esa historia me hizo mirar el mundo distinto desde muy temprana edad. Me enseñó sobre la maldad, sobre la avaricia, sobre el karma, sobre el valor que tiene las personas, y sobre el verdadero amor. Le agradezco a mi padre todas las veces que me la contó, que fueron muchas… creo que un mes entero, noche tras noche. Nunca se negaba cuando se lo pedía.

De alguna manera escucharla hablar de su padre era peculiar, él estaba muerto (asesinado), pero Rin hablaba de él con una sonrisa, sin que su voz se quebrara o sus ojos se cristalizaran. Hablaba como si él estuviese con ella, como si estuviese recordando su infancia simplemente por recordar, y no por melancolía.

—Mi padre me compró este collar —dijo alzando el objeto en cuestión—. Dijo que cuando lo vio en el mostrador y detalló el colgante, supo que debía estar en mi cuello. Este collar es muy importante para mí, ya que está relacionado con esa historia y con mi padre.

Sonrió, dirigiendo su mirada hacia mí.

—A mi padre le gustaba ir a la playa y esperar el alba —continuó—. Cuando el primer rayo de sol aparece en el horizonte del mar, un gran destello purpura ilumina todo el cielo, es tan rápido que si parpadeas, te lo pierdes. Pocas personas lo han visto en su vida, a pesar de que sucede a diario. A él le gustaba, así que en nuestros viajes a la playa, siempre esperábamos el alba para ver esa extraña luz, él la veía, pero yo nunca la pude ver —Explicó, volviendo su mirada al horizonte. Lanzó un suspiro—. Después que murió, escribí una nota y la metí en una botella. La nota decía "Quisiera que me contaras la historia nuevamente".

Una vez escuché hablar de ese "mágico destello". Dicen que la gente cambia al verlo, muy poca gente lo ha visto, pero los que han tenido la suerte, alegan que es hermoso. El cielo, las nueves, el mar, todo se ilumina con un color exótico. Es uno de esos extraños fenómenos de la naturaleza, el cual jamás había tenido la dicha de ver.

—Ese día espere al alba y sorpresivamente vi el extraño destello por primera vez. —Los sentimientos de Rin estaban a flor de piel, era tanta la emoción de sus palabras, que no pude evitar sonreír y sentirme emocionado con su relato. Dijo que incluso la experiencia le sirvió como inspiración para el tema de una canción.

Al final Rin se posicionó a mis espaldas y me colocó su preciado collar.

—¿Qué haces?

—Te lo estoy dando.

—No puedo aceptarlo —Me alejé de ella, pero el collar ya estaba en mi cuello. Me lo quité. No podía aceptarlo de ninguna manera—, esto es algo importante para ti.

—Bueno, entonces te lo presto —Se guindó en mi cuello y volvió a colocarme el collar—. Devuélvemelo cuando seas feliz.

Rin era la chica más problemática de todo el universo. Tenía que tener serios problemas mentales para dejar el preciado recuerdo de su fallecido padre en las manos de un desdichado como lo era yo. ¿Qué se lo devolviera cuando yo sea feliz? ¡Me lo estaba regalando!

—A ti te queda mejor que a mí. —intenté hacerle recapacitar, pero sucedió lo contrario.

—¿U-un cumplido? —Rin tartamudeó, sonrojándose. Fingí que no vi su reacción, pero eso no evitó que también me sonrojara levemente. Esa era ella, buscando cumplidos en cualquier comentario que salía de mi boca.

—Tómalo como quieras, lo cierto es que no puedo…

—¡OH! ¡¿Lo viste?! —Repentinamente Rin me interrumpió. Ella veía el horizonte, yo estaba de espaldas a éste. Me volteé y vi los primeros rayos del sol alumbrando el firmamento. Wow, que impresionante, pensé sarcásticamente.

—Sí, ya amaneció. —Dije más que obvio, no veía la razón de la emoción de Rin.

—¡No, baka! Que si viste el destello, ¿Lo viste?

—Sinceramente no vi nada. —Por si no lo había notado, yo estaba de espaldas al mar, intentando hacerla entrar en razón para devolverle su collar. No tenía ojos en la nuca para detallar el amanecer estando de espaldas a él.

—Que insensible eres, por lo menos fueses fingido haberlo visto. —dijo tristemente.

Me sorprendió lo niña que podía llegar a ser Rin, su labio curvándose de forma paulatina y su gesto cabizbajo, me hizo ver la fase inmadura de la Shion. Era tierna.

—Tranquila, de todas formas aún nos falta para volver a la ciudad, ¿verdad? —Le tomé de la mano mientras le sonreía, intenté parecer amable—. Tengo mañana y pasado mañana para intentar verlo. —Mi indirecta había sido muy clara. Y a juzgar por su sonrojo, Rin había captado mi invitación fácilmente.

—E-está bien. —Volvió a tartamudear.

Me senté al lado de ella y quedamos en silencio viendo el horizonte. Yo aún estaba sujetando su mano. Usé mucha concentración para acostumbrarme a su cálido tacto, no se sentía tan mal después de todo, sólo tenía que visualizar a Rin tomándome de la mano, y no a otra chica más del mundo. Rin no era cualquier chica, Rin era Rin. A partir de ese pensamiento, sujetar su mano se había vuelto una tarea fácil, incluso agradable.

—Etto… voy al baño, ya vengo. —dijo de repente, soltándose de mi mano.

—Ah… está bien. —asentí sin quitarle la mirada al horizonte. Luego sentí como los pasos de Rin se alejaban lentamente a mis espaldas, estuve tentado a voltear, pero seguí fingiendo que miraba el amanecer. Digo 'fingiendo' porque a pesar de tener mi mirada puesta en el mar, lo menos que hacía era fijarme en el amanecer. Más bien estaba pensativo.

Me había parecido ver un cambio en Rin, estaba algo nerviosa después de mi propuesta (ahora me daba por fijarme en esos pequeños detalles), la había tomado desprevenida. Tampoco es que yo quisiera madrugar estos últimos días para ver el amanecer con Rin, pero pienso que no sería tan malo.


.

No me di cuenta cuando el sol ya había salido completamente. Debían ser las seis de la mañana.

¿Dónde demonios se había metido Rin? ¿Por qué tardaba tanto? ¿Qué estaba haciendo? Si me fuese avisado que no iba a volver, no estuviese esperándola como un imbécil en la playa. La gente me empezaba a mirar raro, y en sí odio que me miren. Además, tenía algo de hambre, así que regresé a la casa.

La de los Shion era la casa de verano más llamativa de toda la zona, podía ser ubicada con facilidad. Tenía un gran jardín delantero, donde se alzaban varias palmas y arbustos de uva playera, y habían muchas flores tropicales; también tenía un jardín trasero demasiado amplio para tratarse de una casa de verano, había una piscina (estaba vacía) y unos baños. Los baños del jardín tenían un ancho jacuzzi, por lo que eran los preferidos en la casa. Todo era muy lujoso, era imposible no fijarse en los pequeños detalles. Yo tenía mi vista puesta en las flores que adornaban el jardín, las cuales me atrajeron desde que visité el lugar por primera vez, decidí irme por un camino rocoso que conectaba al jardín trasero. Andaba tan centrado en las flores, que no noté la trampa que había por el camino, y caí al suelo de una manera casi mortal.

Me imaginé a Kaito y Akaito de críos colocando trampas por todo el jardín cada vez que visitaban la casa con sus padres (cuando sus padres se hacían cargo de ellos), si me hubiesen visto, de seguro que molestarían con eso hasta el día de mi funeral. Era normal que a pesar de los años, aún existiesen esas trampas alrededor de la casa.

Me levanté adolorido del suelo, y me sacudí la ropa. Cuando bajé la mirada para revisar que todo en mí estuviese en su lugar, vi que el collar de Rin estaba roto… el collar de Rin estaba roto.

¡El maldito collar de Rin se había quebrado! O mejor dicho, ¡yo lo había aplastado con mi cuerpo! Sentí una horrible sensación de culpa, Rin me había explicado lo importante que era ese collar, el valor sentimental que poseía, lo que representaba para ella. ¿Cómo debía explicarle que lo acababa de quebrar? No había pasado una hora desde que me lo confió y yo lo había quebrado sin consideración alguna. No quería ni imaginarme lo que me sucedería cuando se enterara de que rompí su collar, el collar que su fallecido padre le obsequió con todo su cariño paterno.

¡No, no, no! Debía idear un plan. Debía buscar la manera de remplazar el colgante con uno nuevo, pero sin que ella lo notase. ¡Debía pensar en algo rápido!

Estaba desesperado. Y como si mi suerte no pudiera tornarse peor, escuché la chillona voz de Rin acercándose al jardín trasero. No tuve otra opción que esconderme en los baños. Pero allí estaba Neru, saliendo le la ducha. Agradecí su consideración de ponerse una toalla alrededor del cuerpo.

—Ara, si quieres ver a una dama desnuda, simplemente pídelo, Len. —comentó Neru con tranquilidad, mientras exprimía su cabello cuidadosamente. Esa fue la primera vez que vi a Neru sin su coleta de medio lado.

—¿Acaso me dejarías verte desnuda? —bromeé entre nervioso y desesperado. Fue mala idea esconderme allí por dos razones principales: Primero, el hecho de que Neru no se viera enojada por mi presencia, significaba que yo no saldría ileso de allí (Cuando Neru actúa con tranquilidad en ese tipo de situaciones, significa que está planeando una forma de asesinar sin hacer mucho ruido); Segundo, si Rin entraba al baño y malinterpretaba la situación, no sabía de lo que podía ser capaz (Rin tenía tendencias yandere), tendría que dar una explicación muy detallada del porque estaba en el baño con Neru, y al final tendría que confesar que quebré su collar. Sea como sea, estaba perdido.

—Por supuesto que no dejaría que un ginefóbico me viera desnuda, dudo mucho que vivirías para contarlo, pero sería más adecuado pedir permiso que pedir disculpas, ¿no? —Comentó Neru, acercándose tranquilamente hacia mí—…Ah, te recomiendo que vayas maquinando una buena excusa para explicar el motivo de tu conducta espía.

—¡No te estaba espiando! —exclamé nervioso. Con cada paso que Neru daba hacia mí, más aumentaba mi nerviosismo—. M-me estoy escondiendo de Rin.

—Vamos, Len, por amor al jodido Dios en cual pones tu fe, esfuérzate un poquito más. —Neru sonó sus nudillos.

—¡Es cierto, es cierto! no puedo toparme con Rin hasta no haber encontrado una manera de repararlo. —Le enseñé a Neru el collar con el colgante roto—. Al menos, podría ganar algo de tiempo para buscar un buen remplazo. —La rubia me miró pensativa por unos segundos, luego se cruzó de brazos.

—¡Rin-chan, Len está aquí, de paso, rompió tu collar! —gritó. Por poco sufro un infarto al escuchar lo que dijo. Como Rin estaba en el jardín, temí que hubiese escuchado algo—. ¡Rin-chan!

—¡Ahh! ¡Cierra la boca! —Me fui hacia ella para taparle la boca, pero el suelo estaba empapado con agua enjabonada, eso causó que resbalara y me balanceara hacia Neru. Intenté sujetarme de lo primero que tuve a mi alcance, eso resultó ser la toalla que envolvía el húmedo cuerpo de Neru. Como si no bastara con dejarla completamente desnuda, terminé cayendo encima de su cuerpo desnudo. Nuestros labios chocaron debido a las circunstancias, el beso fue de total carácter accidental. No tenía pensado prolongarlo de ese modo, pero no tuve culpa de que Neru abriera su boca, dejándome el camino libre para introducirme en ella, ¡Juro que todo fue completamente accidental!

Para ponerle la fresa al pastel, la puerta se abrió repentinamente.

—Escuché un grito y…

Rin quedó impactada al ver la escena. No la culpo, nadie se lo hubiese esperado. Sucede que como mi suerte es la peor del universo, mi grito no sólo había sido escuchado por Rin, sino por Akaito, el cual también se había aventurado a abrir la puerta junto con Rin para ver lo que sucedía adentro del baño. Neru desnuda y yo encima de ella, besándonos accidentalmente. Claro, Rin y Akaito aún no sabían que había sido accidental.