HOLA! lo sé, me volví a demorar una eternidad en actualizar, es la escuela. hablando de escuelas, este lunes comienzan mis exámenes bimestrales y luego de eso tengo unas vacaciones de una semana, por lo que tal vez actualice en dos semanas! ha pasado mucho tiempo y ha pasado mucho! especialmente con HTTYD asdfghjk *emociones* bueno aquí les traigo el capitulo 10 y espero que les guste.
Disclaimer: los personajes de esta historia pertenecen a DREAMWORKS y/o CRESSIDA COWELL excpeto mis OC
Cap. 10 CAPTURA
Uster abrió la puerta del Gran Salón con toda la fuerza que tenía. Al entrar, se quedó parado en la entrada y buscó con la mirada a alguien en específico. Después de unos minutos de mover la cabeza lo encontró, estaba al costado de la fogata, hablando con Bocón, se oía muy poco de la conversación por todo el bullerío que causaban las personas en el salón. Uster empezó a moverse en dirección a la fogata, en donde estaba Estoico. Al llegar a donde él no dijo nada. Estoico sentía que alguien estaba atrás suyo, era evidente, se escuchaba la respiración y el calor que emanan todos los cuerpos, así que volteó y se encontró con el jefe de Clontarf.
Estoico lo saludó y le preguntó por qué había llegado tarde a la reunión. Uster seguía sin hablar, se quedó mirando a Estoico, ambos eran de la misma talla por lo que se los dos se miraban fijamente a los ojos. A Estoico le empezó a parecer un poco extraña esta situación, ya que había pasado minutos y seguían en la misma posición. Después de un momento Uster dio un paso hacia atrás y abrió la boca para decir "Ataquen".
Todos los vikingos veían confundidos como varios soldados de Clontarf penetraban el Gran Salón. Nadie sabía que estaba pasando.
Estoico estaba en la misma posición de hace unos minutos, no se había movido ni un milímetro, se encontraba en el mismo estado que todos las personas a su alrededor.
Los soldados de Uster destruían todo lo encontraban a su paso, las decoraciones, las mesas recién acomodadas, las personas. Al ver que los soldados estaban dañando a la gente, Estoico cogió su hacha y fue corriendo hacia ellos y empezó a defender al pueblo. Lo mismo pasó con la Dalla, Bocón y Spitelout, el padre de Patán. Todos ellos con sus respectivas armas corrían por todo el salón persiguiendo a los soldados.
Uster veía la escena desde afuera del Gran Salón. Veía como cada uno de los vikingos de Berk eran atacados por sus soldados, eso le daba satisfacción. Pasaron unos largos diez minutos y el ataque había acabado, pero no fue a favor de los de Berk. Todo era horrible, Estoico no podía creer lo que estaba viendo.
Cadáveres. Cadáveres de las personas que trataron de ayudar a su jefe. Nadie imaginó que iban a llegar a este punto, ni siquiera Uster. Uster, al ver que todo se había acabado, volvió a hablar, pero esta vez no era para atacar, sino que para hablar.
"Estoico, Estoico…" dijo con tono de burla, provocando que Estoico deje de mirar los cuerpos y dirigiera su mirada hacia a él. "No pensé que fueras tan ingenuo".
"Por qué hiciste esto?" dijo totalmente alterado mientras señalaba con su mano a todos los caídos en ese pequeño pero fatal ataque. "Cómo se te ocurre? Respóndeme!".
Uster no respondió, solo se quedó mirándolo, de nuevo, pero esta vez tenía una sonrisa en el rostro. Lo siguiente que hizo fue poner su mano en uno de los hombros de Estoico. Todo estaba tranquilo por un momento, pero acabó con el grito de dolor de Estoico. Uster estaba apretando su mano en el hombro de Estoico, cerca al nervio, provocando que se muera de dolor. Uster no era considerado uno de los hombres más fuertes del archipiélago por nada.
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Los chicos seguían en la plaza, confundidos por lo que Fergus les había dicho.
"Estoico ya no va a estar en Berk" eran las palabras que pasaban por la mente de Hipo. Al analizarlo un poco le vino uno de los pensamientos más feos que pudo haber tenido en toda su vida. Pero no estaba seguro, después de todo se lo había dicho Fergus, el chico que los engañó y destruyó la paz de Berk, todo para divertirse, al menos eso era lo que creía. Hipo siguió pensando, por qué Fergus diría cosas así sin tener conocimientos? Tal vez era una trampa, pero que otra opción tenía.
"Al Gran Salón" ordenó. Todos hicieron caso y lo siguieron. Hipo corrió lo más rápido que pudo, tenía un presentimiento, uno no muy bueno. Su corazón se paró al llegar al Gran Salón, ver todos los muertos, la sangre en las armas, todo era mucho para él. Habían pasado tan solo dos días desde el incidente de las explosiones y ya había el doble de muertos. Pero eso no fue lo único que lo afectó, ver a su padre atado en manos de los Clontarf confirmaba sus presentimientos. Volteó a la derecha para ver si había más víctimas. Dalla y a los padres de sus amigos desmayados.
"Hipo" lo saludó Uster "veo que ya te uniste a la fiesta, que pena que ya nos vamos" dijo mientras cogía a Estoico y lo llevaba hacia las escaleras. Hipo había visto la embarcación de los Clontarf en el puerto esa mañana. Sabía perfectamente que iban a hacer con su padre, lo estaban secuestrando, y en frente de sus ojos, no podía dejar que eso pase. Hipo empezó a acomodar la silla de Chimuelo para montarlo pero la voz de Uster lo detuvo "Si te atreves a seguirnos, no sabrás nada de él nunca más". Sin importarle lo que había oído, se sentó en Chimuelo y se puso al frente de Uster, quien ya estaba en la plaza. Estaba a punto de atacar cuando Estoico lo miró y movió la cabeza de arriba abajo. Significaba que no haga nada y de que él estaría bien.
Hipo quedó sorprendido por lo que su padre le indicó. Astrid y los demás observaban la escena, sin poder hacer nada. Astrid sabía lo que Hipo estaba sintiendo, confusión, dolor, tristeza y muchos sentimientos más que no podía describir. Sabía que tenía que ayudarlo, así fue corriendo a donde él.
"Quédate y cuida de Berk" fue lo que escuchó cuando llegó al costado de Hipo.
Hipo era un chico necio, seguía impidiéndole el paso a Uster. "Hipo…" susurró Astrid mientras ponía sus brazos en el brazo izquierdo del castaño para tratar de que baje de Chimuelo "No puedes hacer nada tú solo" Hipo seguía sin hacerle caso "Escucha a tu padre". Con esto fue con lo que lo cogió. Poco a poco se relajó y bajó de Chimuelo, dejando el paso libre.
Ver como su padre era empujado y arrastrado hacia el barco de los Clontarf sin poder hacer nada era algo que Hipo nunca pensó que pasaría.
Todos seguían en el mismo lugar, excepto Hipo quien se fue corriendo hacia la colina más alta de Berk para poder ver al barco enemigo llevándose a su padre lejos de él. No podía creerlo, su padre siendo capturado, dejándolo solo y a cargo de Berk. Hipo podría saber mucho sobre dragones, pero casi nada sobre ser jefe. Él en realidad no prestaba atención en las prácticas o consejos que su padre le daba, se las pasaba pensando en nuevos implementos para Chimuelo o modelos para sillas, pero la mayoría de veces pensaba en Astrid. Un día estaba tan sumergido en sus pensamientos que no se dio cuenta que había abierto el corral de los jabalíes y empezaron a seguirlo hasta casi un abismo, por poco se salvó. Pero al mismo momento que recordaba eso, pensaba en que esos momentos ya no existirían, que su padre no estaría junto a él para instruirlo. No, él no podía dejar que eso pase.
Hipo se dirigió al Gran Salón, cuando llegó pudo ver cómo la gente de Berk sacaba a los heridos y a los muertos. Bajó la mirada para evitar verlos. Su padre le dijo que cosas así pasarían muchas veces. Cómo se supone que él sea jefe si no podía ver a su gente caer?. Siguió caminando y pudo ver a sus amigos en su mesa de siempre. Estaban sentados, uno al costado de otro, hay un espacio vacío al costado de Astrid, Hipo va y se sienta junto a ella. Al sentarse notó que ella estaba con la cabeza entre sus brazos apoyada en la mesa. Él la había visto llorar pocas veces, pero sabía que lo estaba haciendo. De pronto recordó algo, Astrid había visto a su madre herida en el suelo. Ellas no tenían una buena relación, pero era su madre. Lo único que el castaño pudo hacer fue abrazarla.
Bocón le había pedido a Hipo que hable con el pueblo, pero él se negó, no sabía que decir. Haría el ridículo o tal vez alteraría más a las personas. Los amigos fueron a la casa de Hipo y ahí fue donde tomaron almuerzo. El silencio que todos odiaban volvió a aparecer, pero esta vez no duró mucho porque Hipo habló.
"Tengo que traer a mi padre de vuelta" dijo. Todos voltearon a mirarlo. "Tengo que rescatarlo"
"Qué estás diciendo? Hipo no sabes a dónde se lo han llevado" dijo Astrid.
"Es obvio que a Clontarf" le respondió.
"Y acaso sabes dónde se encuentra esa Isla?"
Esta vez Hipo tardó en responder. Era cierto, él no tenía idea de donde estaba esa isla, su padre no le había dado información ni mucho menos las coordenadas de la Clontarf. "Ehhhh…" fue todo lo que dijo.
"En realidad yo sí" era Patapez alzando la mano para que lo puedan escuchar. "La tribu Clontarf está al norte, no muy lejos".
"Parece que tomaremos un viaje al norte amigo" le dijo Hipo a Chimuelo.
"No" Astrid se interpuso en su camino, tal como él lo había hecho con Uster. "No vas a ir solo, somos un equipo" dijo mirando a todos.
"Pe…pero todos no alcanzamos en Chimuelo" se rascó la cabeza mientras lo decía. "No podemos ir en barco, nos demoraríamos más". Astrid puso sus manos en su cadera e inclinó su cabeza hacia la derecha, significaba que harían lo que ella dijera, sin importar que. "Está bien, zarpamos en media hora". A Astrid se le dibujó una sonrisa en su cara, siempre conseguía lo que quería.
Faltaban 10 minutos para que los chicos zarpen con dirección a Clontarf. Astrid estaba en su casa alistando sus cosas en sus pequeños bolsos, empacando la ropa y más cosas necesarias cuando de pronto Dalla aparece por detrás de ella.
"Te vas?" preguntó. Dalla se había recuperado lo suficiente como para ir a su casa, por lo que no lo pensó dos veces y regresó a ella. "Sabes cuándo vas a regresar?".
"No" respondió rápido terminando de empacar. "Estás mejor?". Ella se preocupaba por su madre, solo que todos los hechos pasados no dejaban que lo demostrara.
"Si" Dalla metió la mano al bolsillo de su abrigo de piel de zorro y sacó un collar. "Toma, supongo que recuerdas de quien era"
Obviamente que si lo recordaba. Era un collar de diente de dragón, de un pesadilla monstruosa, para ser exactos. Significaba mucho para ella que su madre le hubiera dado el collar de su padre. Astrid tenía el collar en su mano, lo vio y recordó todos los momentos que compartió con su padre antes de que muriera. Lágrimas querían salir de sus ojos, pero las contuvo, no quería llorar, ya no más. Alzó la mirada para poder ver a su madre y lo único que dijo fue "Gracias". Después de eso agarró su bolso y salió de su casa.
En el muelle estaba un barco listo para zarpar. Dentro estaban Hipo con los demás y Bocón. El viejo amigo del jefe se había ofrecido para acompañarlos. Ya era la hora y la nave estaba a punto de empezar a navegar cuando se olló a Heather gritar.
"Oigan espérenme" dijo corriendo hacia el barco con unas bolsas en sus hombros "Yo también voy". Se había acordado que todos irían, pero nunca dijeron que Heather estaba incluida. Al parecer a ella no le gustó que no la contaran. De alguna u otra forma logró subir al barco tan solo saltando, nadie sabía que era tan ágil. "No se olviden que esos locos de Clontarf también tiene a mi dragón" fue lo que dijo apenas tocó la cubierta.
El barco no era gran cosa. En realidad era uno de los pocos que estaban aptos para navegar. Era pequeño, pero tenía las comodidades suficientes para toda persona.
Ya era de noche y los amigos junto con Bocón estaban reunidos en una fogata que habían encendido para mantenerse calientes. Bocón tocaba una hermosa melodía con su zampoña, pero solo Heather y Patapez eran quienes le prestaban atención. Los demás estaban en otro grupo contando historias de terror o chistes. Los gemelos fueron quienes dieron la idea.
"Bueno chicos, será mejor que se vallan a dormir" dijo Bocón parándose y guardando su zampoña en una caja. Todos le hicieron caso y se dirigieron a sus habitaciones. Eran solo 2 habitaciones, una de para las mujeres y la otra los hombres.
Brutilda y Astrid no se sentían muy cómodas al dormir con Heather, Tilda no era muy amiga de ella y a Astrid definitivamente no le caía bien. Pero tuvieron que aceptarlo. Con los chicos era una cosa totalmente diferente, ellos eran amigos; aunque no podían dormir porque Brutacio roncaba como si de eso dependiera su vida.
A la mañana siguiente todos estaban despiertos. Heather era la encargada de preparar el desayuno, cosa que a Astrid no le gustó. Ella quería ser la que cocinara, pero sus amigos prefirieron a Heather por obvias razones. El desayuno constaba en una pierna de cordero cocido y leche de yak recién calentada. Cuando se sentaron en la mesa del pequeño comedor Astrid notó que faltaba alguien.
"Dónde está Hipo?"
"Fue a ver cuán lejos estamos del barco de los Clontarf" le respondió Patán. "Ya debe de estar por llegar. No te preocupes linda".
Astrid escupió su comida al oír a Patán. Linda. Ella pensaba que ya se había resignado y ya no intentaría coquetear con ella. "Cómo me has dicho?" preguntó mientras se limpiaba la boca con una servilleta.
"Vamos Astrid, fue solo una broma"
"Más te vale" terminó de limpiar la mesa "Y cómo es eso que Hipo se fue a por los de Clontarf. Están locos o qué? Lo pueden haber capturado a él también" gritó desesperada.
"Tranquila, no me ha pasado nada" dijo Hipo. Recién acababa de llegar de volar y ya estaba hambriento por eso fue al comedor donde se encontró a Astrid gritando. Astrid volteó y al verlo lo primero que hizo fue abrazarlo con todas sus fuerzas y lo segundo fue darle un golpe en el hombro como estaba acostumbrada.
"Y los encontraste? Dónde están?"
"No muy lejos. A unos 10 o 15 km a lo mucho" respondió sobándose el hombro. "Los alcanzaremos si seguimos a este ritmo".
Después de la charla Hipo se sentó en la mesa y empezó a desayunar junto con los demás. Tenía tanta hambre que se comió su comida en menos de cinco minutos.
Al terminar de lavar los platos, los amigos tenían que ocuparse dela limpieza del barco, mientras que Bocón terminaba sus "asuntos" en su dormitorio. Parecía cosa fácil para todos, así que aceptaron. Hipo con Patapez veían el mapa para poder seguir el rumbo, Astrid se encargaba de trapear la cubierta, Patán de barrer, Heather de botar toda la basura y los gemelos se encargaban de elevar las velas.
Aunque no lo demostrara Brutilda sufría al elevar las velas, era una vikinga verdad? Y los vikingos no se quejaban. De verdad ella pensó que sería mucho más sencillo. Ver a su hermano terminar de elevar su última vela e irse a donde Heather para quien sabe que la hizo enojar. Estaba a punto de terminar de elevar la última vela cuando empezó a sentir que sus manos le quemaban, como si las pusiera al fuego. Trató de resistir, solo faltaba un poco, pero ya no podía, por lo que tuvo que soltar la soga. Cayó con mucha fuerza al suelo, por suerte traía con ella su casco, sino se hubiera golpeado la cabeza y quedado inconsciente. Al levantarse sintió un ardor en sus manos y al verlas pudo notar un poco de sangre que había salido de la fricción de sus manos con la soga. Tocó sus heridas con sus dedos, mala idea, el ardor empeoró.
"Qué pasó?"
"Te importa? Patán?"
Patán se rio un poco al comienzo, pero después paró al ponerle más seriedad al asunto. "Vamos dime".
"Es solo un pequeño rasguño" dijo mientras soltaba un 'ay' muy agudo por tocarse otra vez sus heridas.
"Ven vamos". Patán jaló a la gemela de uno de sus brazos y los dos fueron a la habitación de los chicos. Brutilda se sentó en la cama de su hermano y vio como Patán traía una cubeta de agua y unos envases que parecían ser medicamentos. El chico agarró las manos de su amiga y empezó a lavarlas en el agua. Tilda trató de quitarse sus manos de encima, pero él no la dejó. Después de secarlas con un pequeño trapo, Patán agarró una de sus prendas y la cortó en dos pedazos pequeños en donde untó la sustancia que estaba dentro de los envases. "Ten, envuélvetelas alrededor de tus manos"
"Eres tonto o qué? No puedo ni mover mis manos y quieres que me envuelva esas cosas?"
"Entonces yo lo haré" trató de ser lo más cuidadoso que podía para evitar dañar más a Brutilda. Amarró con fuerza los pedazos de prenda, quería asegurarse de que no se desamarraran. Cuando terminó, votó toda la basura que había hecho a la cama de Hipo. Esa noche el castaño tendría que limpiar.
"Por qué lo haces?" preguntó Brutilda. Era raro que su amigo se comporte de esa manera con ella, especialmente después del gritón que le dio la vez pasada en Berk.
"Ha… hacer qué?"
"Por qué curas mis heridas?"
"Hay algún problema con que lo haga?" siguieron las preguntas. La rubia ya se había hartado de seguirle el juego por lo que dejó de preguntarle. "Te dije que no lo hicieras, pero me escuchaste? No."
"Aghh… ya empezaste con tus aburridos sermones" dijo mientras se echaba en la cama de su hermano para tomar su acostumbrada siesta de la tarde. Ya estaba echada y tapada con las sábanas, cuando escuchó que la puerta del cuarto se abría. Saltó de la cama lo más rápido que pudo y se paró junto a Patán.
"… si si Astrid ya lo…" Hipo dejó de hablar al ver a su primo y a Brutilda. "Estoy interrumpiendo algo?" dijo algo nervioso, como siempre, hubiera sido raro si no lo estuviera.
Los dos amigos le respondieron entre risas que no pasaba nada. Hipo asintió y cogió su espada, razón por la que había ido al cuarto. Antes de irse, les avisó a sus dos amigos que el almuerzo ya estaba servido y que los demás estaban esperando por ellos. Brutilda caminó con dirección a la puerta. Afuera del cuarto notó que Patán no estaba con ella. No creía que estaba a punto de hacer lo que iba a hacer, pero volvió al cuarto y llamó a Patán para decirle que valla a comer.
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Ya era de noche y todos estaban durmiendo excepto Astrid y Brutilda que se fueron las elegidas para lavar los platos de la cena. Limpios ya los trastes, Astrid se quedó en la cubierta. Se quedó contemplando el océano desde un extremo del barco. Era hermoso. Nunca lo había visto de esa forma, tal vez no lo había notado por sus preocupaciones y problemas del pasado. Verlo la hacía sentir en paz. Una paz que rara vez sentía. Poco a poco sin darse cuenta el sonido de las olas la arrullaban y se estaba quedando dormida, apoyada en el barco. Un toque en el hombro la despertó, volteó para ver quién era y se encontró con Brutilda. Le provocó un susto, de seguro había retomado su venganza de la vez que ella la había asustado.
"Eso es por lo de la vez pasada. No puedes dormir?"
"En realidad, estaba a punto de, hasta que me tocaste el hombro". Había acertado, el susto era por venganza. Pensándolo bien, su amiga le hizo un favor, no podía quedarse dormida parada. El sueño se había esfumado de su organismo y ahora lo único que tenía en mente era algo que Hipo le había dicho en el almuerzo, algo que no podía creer. "Es cierto que estabas con Patán en su cuarto?".
Brutilda saltó de sorpresa al oír la pregunta de su amiga. Cómo sabía que estaba en el cuarto de Patán. De seguro fue Hipo, esos dos se contaban todo. No es que haya pasado algo malo o extraño como para sospechar que pasaba algo con ellos dos. Pero era necesaria la pregunta? Astrid debería saber que este tipo de preguntas incomodan a cualquier persona y que Brutilda no era una excepción. La gemela trataba de formular una respuesta que sonara convincente. No podía decirle que se había rasguñado las manos con la soga, la conocía y sabía que se reiría en su cara. "Me estaba ayudando a colocar una trampa a mi hermano". Astrid la miró con cara de no creerle y se acercó más a ella para intimidarla y que le cuente la verdad. Brutilda calló en el truco y le tuvo que contar todo lo que había pasado. "Vamos a dormir si?" fue lo que dijo al notar que Astrid se quedó sin habla por lo que le contó.
Lo veía. Estaba volando montado en Chimuelo, lanzando rayos de plasma color morado a lo que parecía una embarcación de guerra. Iban ganando, eso era seguro, pero hubo algo que la distrajo e hizo que quitara la mira de él. Eso era Tormenta. No la había visto por muchos días, tantos que ya había perdido la cuenta. Corrió hacia a ella y le dio un gran abrazo. Pero un grito de dolor llamó su atención. Al voltear pudo ver que Hipo caía de Chimuelo, como aquella vez con la muerte roja, solo que esta vez veía como su cuerpo chocaba contra el suelo y salía sangre de su cabeza. Corrió hacia él lo más rápido que pudo, no le importaba todas las rocas, grietas y obstáculos que habían a su paso, los cruzaría todos para llegar hasta él. Cuando lo logró, lo vio con mucha más claridad. Era cierto lo que había visto desde lejos, sangre corría por el suelo descontroladamente. Trataba de despertarlo, pero no podía. Estaba muerto.
Astrid se despertó de sobresalto. Lágrimas corrían por su rostro, tenía la respiración agitada y las manos apretando las sábanas tan fuertemente que casi las descose. Tenía a mirada baja, después la fue subiendo hasta encontrarse con la quien menos desearía encontrarse. Heather. Estaba despierta, leyendo un libro de fantasía que se lo había regalado su abuelo según lo que dijo ella en la mañana. La chica de cabello negro la miraba con un poco de susto y preocupación en sus ojos. Ahí fue donde se dio cuenta que todo fue una pesadilla.
"Una pesadilla?". Astrid no le respondió y volvió a acostarse ignorándola completamente. "Astrid tienes que decirme, te sentirás mejor". Seguía sin responderle. "Sé que hemos tenido nuestros encuentros en el pasado, pero no crees que ya es tiempo de olvidarlos?". Con esas palabras pudo llamar la atención de Astrid, la cual se levantó y la volvió a mirar a los ojos, eran honestos y sinceros. Estaba a punto de decir algo cuando un fuerte sonido la detuvo. Pensaba que eran truenos y de que pronto empezaría una tormenta, pero luego de unos segundos volvió a escucharlo y le recordó a algo que había escuchado en Berk.
Astrid fue la primera en salir de la cama y salir del cuarto. Sus ojos expresaban terror. Lo que estaba viendo era algo que todos temían que pudiera pasar. Un dragón estaba encima de la embarcación, lanzando fuego hacia la cubierta. Eso no era lo único, el dragón estaba siendo montado. Parecía ser un joven de altura promedia, castaño. Pero no venía solo, abajo de él se encontraban varias embarcaciones que estaban preparándose para disparar. Astrid los conocía, eran Fergus y su armada.
El grito de susto de Heather despertó a todos, excepto a Brutilda, quien tenía un sueño pesado. Hipo y los demás salieron corriendo hacia cubierta y vieron todo lo que Astrid veía. Los ojos verdes de Hipo se iluminaron con el fuego que lanzaba el dragón de Fergus. Por un momento se quedó inmóvil, pero reaccionó y montó a Chimuelo. Iba a ser una batalla muy dura si no fuera porque la armada de Clontarf disparó todas sus bombas. La embarcación de Berk voló en varios pedazos. Todos los que estaban dentro terminaron en el océano. De una u otra manera los chicos lograron despertar a Brutilda y ahora estaba tratando de mantenerse a flote, igual que los demás. Hipo veía a todos, especialmente a Astrid. No podía ver su cara de terror, le dolía en el alma ver a la chica que amaba en esas condiciones. Decidió ir a ayudarlos, pero antes de que pueda llegar cerca a ellos, otro disparo por parte del enemigo hizo que Hipo caiga de Chimuelo y esté en las mismas condiciones de los demás.
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Los rayos de sol que pasaban por las rejas de la pequeña ventana de su celda hicieron que se despertara. Se sentía mojada, no recordaba muy bien lo que había pasado la noche anterior. Ni siquiera sabía en donde se encontraba, solo sabía que estaba en una celda, era obvio por las rejas que la rodeaban. Se sobó la cabeza para poder calmar su dolor que de seguro fue causado por dormir con la cabeza apoyada en una pared. Volteó la mirada y encontró a Brutilda y a Heather. La rubia estaba dormida, no quería despertarla, así que le preguntó a Heather lo que había pasado. Esta estaba sorprendida de que Astrid no recordara nada, pero le contó todo. Con lo que escuchó, a Astrid le empezaron a venir imágenes de la noche anterior. Fuego, bombas, el barco volando en pedazos, el horror que sintieron. Ahora sabía que estaban prisioneras en la isla de los Clontarf y de que los chicos posiblemente también.
Eso fue todo. espero que les aya gustado :D. por favor dejen reviews y díganme que les parece.
AGRADECIMIENTOS:
ctza7: muchas muchas gracias por todo! y lo siento se que te había dicho que actualizaría mucho antes pero no pudo. ahora aquí esta. espero que te guste. se que te encanta Rufflout, hice lo mejor que pude. espero el prox. capitulo de Un Cambio de Vida. ;)
Hiccupisnotuseless: thanks man! you left a review. i hope you continue Happines in Trouble soon.
Vainila: oh oh! me alegra que te parezca interesante! aqui esta tu continuación! dime que te parece :3. me encanta tu fic espero la actualizacion.
Me-Me Rotamundo: gracias! por todo siempre te agradecere y perdon por demorarme tanto.
Lupita Chapero: gracias chica! me alegra que te guste mi fic y gracias por el follow en tumblr! :D
voy a decir todos los 'Guest' en una: GRACIAAAAAAAAAAASSSSS! muchas graciassssss! aqui tienen su nuevo capitulo ;)
Bueno eso fue todo. ah! y si sienten que algo va a pasar dejenlo en los reviews y en el cap. 11 lo descubrirán.
BYE, Mapi!
