Leaaan

Inesperados

La ojiperla estaba en su cuarto, feliz de haberla visto después de tanto tiempo, mirando el techo recordando los buenos momentos. Hasta que alguien tocó el vidrio de su ventana. Saltó de su cama completamente roja y fue hacia aquel ruido. Cuando abrió aquella ventana, se encontró con un Naruto sentado en una rama gruesa de aquel árbol de la entrada de su casa.

—"¡Naruto-kun!"— dijo al verlo algo irritado.

—"Ya era hora, no sabía que Kiba era tan íntimo contigo…inclusive tu padre lo dejó entrar a tu cuarto"—dijo, cosa que incomodo a la peli-azul. El Uzumaki luego se sintió raro para luego preguntarse para sí mismo…¿Y a él que le importaba?

—"Él es mi mejor amigo…e-es mi amigo desde que tengo tres años…yo…yo"—El rubio se comenzó a reír del nerviosismo de la ojiperla, cosa que hizo ponerla aún más colorada a la pobre de la muchacha.

—"No tienes porqué explicarme, Hinata, bueno, cambiando de tema, creo que ya conoces a Gaara"—dijo el ojiazul mientras que entraba a su cuarto.

—"Hmp"—asintió la ojiperla mientras que se sentaba en su cama algo sonrojada, él la imitó, sentándose a su costado.

—"Bueno, me dijo que el lerdo de Neji no fue a recogerte hoy…eso me huele raro, supuestamente tu padre te mantiene vigilada y Gaara me dio el informe de que solo habíacinco sujetos de negro vigilándote más o menos a 300 m2 a la redonda. Mmm. ¿Hinata, tú sabes algo?"—Dijo el Kyuubi mirando a la Hyuga pero cuando vio como sus ojos comenzaban a humedecerse este comenzó a alarmarse. —"¿Dije algo malo? Hinata…"—este se acercó a ella y ella se apresuró a limpiarse las lágrimas y sonreír.

—"No es nada, es que Neji-Nee-sama se va ir de viaje dentro de dos años, así es que ya está preparando sus papeles y su pasaporte."—dijo sin tartamudear ni un poco, pero sin quitar su mirada del suelo.

—"Así que se va…pero…Tú quieres mucho a Neji, ¿Verdad?"—esta vez la mirada del ojiazul se volvió tierna, cosa que hizo poner nerviosa a la de ojos de luna.

—"S-si…él es como mi hermano mayor…"—ella comenzó a jugar con sus dedos dándole pequeños choques con las puntas.

—"Creo que comprendo…Yo también tengo a alguien que considero como mi hermana mayor…"—y comenzó a reírse nervioso. La ojiperla sonrió. —"Ah…etto…Hinata… ¿Me ayudas con los deberes?…"—Este se puso rojo,mostrando un folder manila, por no saber cómo hacer química ni matemáticas pero la peli-azul aceptó gustosa.

Mientras tanto en la casa de los Haruno…

—"Kyaaa…Jajaja…No lo puedo creer…Sasuke actuando tan…tan ¡KAWAII!"—decía la ojijade mientras que rodaba por toda su cama abrazada de un gran oso de peluche de color crema.

Unos pasos apresurados se escucharon, subiendo por las escaleras hasta el cuarto de la joven Haruno.

—"¡Sakura!"—abrió la puerta del cuarto de su hija, un señor de cabello de un color rosa palo y de forma parecida a una flor de cerezo, obra maestra de su esposa.

—"¿Papá?"—la peli-rosa se sentó de repente.

—"¿¡por qué un chico de apariencia adinerada te está esperando en la puerta!?"—La ojijade lo botó de su cuarto con la típica excusa de "¡Luego te explico!" y comenzó a alistarse.

Cuando salió de la casa, el chico pelirrojo; del que tanto le había advertido el Uchiha, la esperaba apoyado en el árbol de cerezo de la entrada…Este se le quedó mirando, pues ella estaba con un vestido de color blanco, sin mangas y con cuello camisa de bebé color celeste pastel, no se le ceñía al cuerpo, simplemente caía libre hasta dos manos más arriba de sus rodillas. Traía puesto unas sandalias con taco cuña y en sus muñecas, pulseras de oro; delgadas y simples. Su cabello estaba amarrado en una cola, sujeto por el listón rojo que le vio usar…ayer.

—"Sakura…Creo que llego en mal momento… ¿Sales a algún lugar?"—la peli-rosa miró a todos lados antes de contestarle mientras que se aproximaba a él.

—"No voy a ningún lado, esta es mi ropa de casa. Mi madre es estilista así que…creo que esta es mi ropa más…como decirlo… ¿Simple?"—Sasori se rio por lo bajo.

—"Bueno, para mi estas más que hermosa con ese vestido…"—Él la miró fijamente mientras que sonreía de lado, haciendo que la peli-rosa se sonrojara—"Aunque…tú no eres nada simple. No lo digo por nada físico tuyo…más bien…tu forma de ser…"—y siguió con los halagos, produciendo en ella algo parecido a lo que sentía por Sasuke…latidos fuertes en su corazón…

—"Etto…gracias…Sasori-san…etto"—titubeó la ojijade

—"Solo dime Sasori, conmigo no van las formalidades. Sakura"—y de nuevo hizo que se ruborizara. Este sonrió de lado.

—"Y-ya es tarde…fue un gusto verte de nuevo… ¡Nos vemos!"—y le cerró la puerta sonrojada.

—"Hmp. Creo que será más fácil de lo que pensé"—y se dispuso a irse a su casa.

Ya en su cuarto de nuevo…

—"O me dices o me dices"—dijo retando a Sakura y sin dejarle opciones, su padre.

—"Es el chico nuevo del vecindario. Me acabo de hacer amiga de él. Así que no te alarmes, papá"—dijo apaciguándolo con sus manos.

—"Cada vez que llego temprano de trabajar es lo mismo. Igual fue con Sasuke."—dijo cruzándose de brazos

—"¡Pero estaba a punto de cumplir cinco! Papá. Así que no exageres"—y también se cruzó de brazos pero añadiéndole un puchero y una mirada filosa.

—"¡Ah! Pero si sacaste hasta el puchero de tu madre. Hierba mala nunca muere"—dijo pesadamente.

—"¡Vuelve a repetir eso y amaneces calvo y sin trabajo!"—gritó su madre desde su cuarto. Su padre saltó del susto ocasionando que su hija se matara de la risa.

—"Era broma mi amor…Jejeje…ya voy"—dijo mientras que caminaba de puntitas hasta su cuarto.

La peli-rosa suspiró.

En casa del director de la escuela, Minato.

El rubio tomaba de un caliente café negro, sentado en el escritorio de su pequeña biblioteca, ; y en una esquina de este mueble había un cuadro de su esposa y otro más pequeño de su hijo, revisando en su laptop algunos archivos en Excel para luego timbrarle al de informática del colegio y decirle algo. Cuando colgó, alguien tocó la puerta.

Este se levantó dejando su taza a medio tomar, abriendo la puerta de la habitación para dejar atrás aquel oscuro cuarto e ir a ver quién interrumpía su trabajo.

Caminó por la sala de estar hasta llegar a la puerta principal, y sin esperas le abrió paso a aquella visita.

— "¡Wah! Que cansado es esto Hinata"—dijo un ojiazul de mejillas marcadas derrumbándose en la cama de la ojiperla y ocasionando que ella se riera con un ligero rubor en sus mejillas.

—"Pero, ya terminamos Naruto-kun"—dijo mientras que cerraba los cuadernos y acomodaba las hojas de Naruto.

—"Si…pero estudiar da hambre…Será mejor que"—decía Naruto mirando al techo pero la ojiperla no le dejó hablar.

—"¡Ahora vuelvo!"—y se fue de su cuarto, dejando a Naruto perplejo.

La Hyuga bajaba apresurada por las escaleras hasta llegar al primer piso y correr hacia la cocina.

—"Señorita Hinata"—dijo una voz apareciendo en aquella estancia. Un hombre canoso de ojos perla pero con bordes verdes, de terno negro y camisa blanca. Un Hyuga de la rama menor…uno de los empleados, un Hyuga de sangre impura.

—"Mayordomo Hitoshiro-sama"—Dijo sorprendiéndose de su presencia.

—"No me trate con tanto respeto Lady Hinata. Dígame. ¿Qué es lo que le urge tanto para estar a estas horas en la cocina?"—Dijo con respeto ante la muchacha quien sonrió.

—"Mayordomo Hitoshiro-san. Solo tengo hambre"—dijo la ojiperla con gentileza y suavidad.

—"¿Desea que le ayude a prepararse algo? Lady Hinata"—ella sonrió para negar con la cabeza

—"Quiero ver si aún me acuerdo de una receta, pero si necesito algo de usted iré a avisarle. Le doy permiso para que descanse, ya es muy tarde"—Lo miró con gentileza y el mayordomo sonrió para luego asentir.

—"Muchas gracias Lady Hinata. Con su permiso"—y se fue.

Un rubio estaba que se balanceaba, sentado en la cama de la ojiperla, Algo raro le pasaba.

—"Me orino…"—decía mirando el baño—"Hinata no se molestara si uso su baño…¿No?"—

Una de las mucamas subía hacia el cuarto de la joven Hyuga…