Hola a todos!

Aquí está mi nuevo capítulo, muchas gracias por comentar, y por agregarme a favoritos. Así que…

Y ya sabes que ninguno de estos personajes son míos, solo los manipulo para que hagan lo que yo quiero buahajajaja.

Hermione se fue a dar una vuelta. Necesitaba pensar y aclarar sus ideas, y sin duda, estando en la misma habitación de Draco (en su subconsciente ya se permitía decirle así) no lo lograría. No había caminado ni medio minuto, que vio unas escaleras de piedra, que descendían, y al final había un embarcadero. Bajo las escaleras, maravillada. Nunca había estado cerca del Mediterráneo, y esa isla en concreto, le transmitía paz con el solo hecho de caminar por ella. Al final de las escaleras había unos metros de roca que acababan en una playa. Fue hacia la playa, la arena estaba caliente, el agua fría, y el contraste era perfecto. Se estiro en la arena, y se permitió cerrar los ojos un momento. El momento se alargó hasta que una sombra se interpuso entre ella y el sol.

-¿Señorita se puede saber que hace aquí?

-¿Eh?- Pregunto Hermione extrañada

-¿Que no ve que esto es una playa privada? Tendría que darle vergüenza.

-Yo lo siento mucho, no lo sabía, se lo juro.

-Eso ya se lo contara al amo.

-Mire señor, le juro que no sabía que esto era propiedad privada, déjeme ir, y esto no ha ocurrido.

-Usted va ha venirse conmigo. No hay discusión posible.

Y Hermione se vio obligada a acompañarle. Vio, que en efecto se trataba de una playa privada, pero Hermione había estado tan metida en la perfección del lugar que no había visto el cartel. Entró en la casa y el mayordomo la guio hasta una sala.

-Amo, ¿a que no sabe qué ha pasado? Esta muchacha ha querido colarse en su playa como si nada.

-Luke- dijo una voz dulce, que Hermione hacia bastante que no oía.- Te tengo dicho que no me llames amo, no soy tu amo, si ni tan solo soy un chico. Y en cuanto a la playa… es de todo quien quiera estar en ella. Sabes que te lo tengo dicho.

-Es usted demasiado buena, la playa la pago usted para que no la ensuciaran los turistas ni la urbanizaran.

-Y para evitar que desaparecieran los muffgelis.

-Luna, eso no existe. – dijo Hermione, por la costumbre, pero cuando Luna oyó su voz se giró emocionada.

-Hermy! Cuanto tiempo. Quería ir a veros, pero siempre hay mucho trabajo, y bueno han surgido cosas.

-Tranquila Luna, a mi me han raptado para venir. Ya te contaré. Como te he extrañado.

Las dos amigas se abrazaron, contentas de verse por fin. Luna se había mudado a Menorca porque según ella allí había gran cantidad de criaturas mágicas en peligro de extinción por culpa de turistas, y Hermione solo cayó en la cuenta de eso cuando oyó su voz a través de la puerta.

Hermione le contó todo acerca de los Potter, y de Ron, pero evitó hablar de ella misma, porque no sabía muy bien que decir. Cuando ya llevaban un buen rato hablando Hermione oyó una puerta cerrarse.

-Hermione.- Luna empezó a hablar y miró al suelo como si hubiera hecho algo malo- Durante estos meses, he conocido a alguien. Puede que no sea de tu agrado, pero sé que nunca lo has conoció como lo conozco yo, dale una oportunidad. No es como si fuera Draco Malfoy.

Hermione no pudo decir nada. No era quien para juzgar a Luna, si ella estaba liada con Malfoy. Aunque cuando el individuo entró en la habitación Hermione no pudo menos que sorprenderse ante la elección de Luna.

-Oh, Granger que sorpresa. ¿Te quedaras a comer?

Hermione sorprendida por el indiferente saludo de Theodore Nott casi abre la boca, pero se controló.

-No puedo, ya estoy tardando mucho y he dejado a Rose y Scorp mucho rato solos con…

-¿Scorp?- Repuso Theo- ¿Cómo el hijo de Draco?

-Si bueno… ¿Sabes que te dije que me habían raptado Luna? Es que Rose y Scorp han tramado junto con Draco este viaje.

Ante eso, Theo no pudo evitar abrir la boca de forma tan extremada que Luna le dio un codazo disimulado.

-Ya nos pondremos al dia. Les enviare una lechuza invitándolos a una cena.

-Gracias Luna. Encantada de haberte conocido Nott.

-Igualmente, pero llamame Theo.

Hermione se acabó de despedir, y volvió hacia su casa. Había estado varias horas fuera, y conociendo como conocía a Draco este estaría furioso Entro en la casa, y vio a los niños durmiendo en su camita, muertos por el viaje, y a Draco, sentado en una silla, leyéndoles un libro sin darse cuenta de que ya se habían dormido.

Hermione iba a decirle algo, pero no hizo falta.

-Ya era hora que volvieras, los niños preguntaban por ti.

-Lo siento es que me he encontrado con Luna

-¿Lunatica Lovegood?

-Prefiero Luna.

-Lo siento.

-¿Lo sientes?

-Mira Hermione- Hermione le miró a la cara. Vio que no tenía la picardía de siempre en sus ojos.- Estoy cansado de discutir. Si quieres irte durante horas con tu amiga, muy bien, pero me estoy cansando de intentar que funcione algo en lo que solo uno de los integrantes se está implicando.

A Hermione esa crítica le sentó fatal, pero no tuvo tiempo de decir nada, porque Draco se fue hacia su habitación. Hermione se quedo sentada en la silla que Draco había dejado vacia, pensando y pensando, hasta que sintió como los parpados se le caían del sueño. Fue hacia la habitación, se puso el primer pijama que vio en la maleta, y se estiro en la parte que no estaba Draco. Pero con su pijama corto se estaba quedando helada, y empezó a tiritar. Los dientes le castañeaban, y no le dio tiempo de ir a buscar una manta cuando un brazo la rodeó, y la acercó al cuerpo masculino de Draco. Paro de tiritar, y se acomodó entre esos brazos, que tanto había añorado.

A la mañana siguiente Draco se despertó y notó que ya no estaba Hermione. Pensó que al despertarse y ver que se estaban abrazando se habría ido, sin embargo, esta le sorprendió abriendo la puerta con una bandeja con el desayuno.

-A esto se le llama un cambio de actitud.- Hermione sonrió, y puso la bandeja sobre la mesa.

-Calla o me lo como todo yo sola.

-No te dejaría.

-¿Cómo piensas evitarlo?

Draco rió, y le empezó a hacer cosquillas. La puso boca arriba, y se sentó encima, teniendo cuidado de no aplastarla.

-Así.

-Pues no te hubiera funcionado.

-¿Cómo que no? Si no puedes moverte.

Y era razón, Draco tenía agarrados sus dos brazos, y estaba sentado sobre su barriga. Hermione sonrió, con una sonrisa que Draco no había visto nunca, era una sonrisa sensual, que le inducia a pecar con ella. Pero esa sonrisa no le había podido preparar para lo que paso a continuación. Hermione- mojigata- Granger se estaba restregando contra su cadera, mientras le miraba a los ojos y se lamia el labio superior. Y Draco era un hombre que sabía controlarse, pero eso estaba fuera de sus límites. Su amiguito se estaba despertando respondiendo a las caricias de Hermione , y él pensaba acabar lo que la leona había empezado. Se abalanzó hacia sus labios, y puso sus manos en las caderas de ella. Hermione se reincorporo, y giró, haciendo que Draco quedara abajo, y rompió el beso. Se quedó sentada sobre Draco, cogió un croissant de la bandeja del desayuno y lo mordió lentamente, sin dejar de mirar a Draco, y notando como el bulto de abajo suyo cada vez se hacía más grande.

-Ves como no te habría funcionado. Has de empezar a hacerme caso.

Le dio un piquito, y se fue a la ducha, a ducharse con agua ben fría, porque aunque hubiera valido la pena por ver a Draco perdiendo los papeles, ahora tenía que bajarse el calentón.

Espero que les haya gustado…. Y ya saben, COMENTEN