Perdón por la tardanza, surgieron cosas y bueno, me ahorraré excusas, sólo disfruten.

Gracias por su increíble lista de reviews, me hacen llorar de felicidad. Siempre me sorprende la aceptación que esta historia tiene.

Sin más disfruten.

Declaimer:

Naruto NO es mío, es de Masashi Kishimoto.


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Episodio

X

Los impulsos del lobo

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En ese momento no sé qué pasó por mi cabeza.

Tú eras la culpable de mis actos.

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Se tumbó de lado sobre el mullido colchón de su lecho, aspiró el aroma a lavanda del detergente con el cual su madre lavaba las ropas de cama dejando que este le inundara las fosas nasales. Se aflojó la estúpida corbata que Mikoto lo había obligado a utilizar para la "importantísima" cena con la candidata a esposa; siendo sinceros, Ai Misushima no era para nada una mujer con la cual desearía pasar el resto de su vida, su tono chillón y ademanes exageradamente elegantes le hicieron extrañar la torpeza de su oveja personal. Se dio cuenta a mitad de la velada con esa chica, quien no dejaba de parlotear sobre lo bien que encajarían sus intereses económicos y sociales si el matrimonio llegaba a orquestarse entre ambos, que inevitablemente cada cosa que le desagradaba de la prospecta resultaba que Hinata ganaba por gran diferencia en cada uno de los aspectos. Sus ademanes eran patosos, pero lindos, su familia tenía poder, pero ella no hablaba de ello, era inteligente y bonita, no tenía autoestima, pero con la ayuda correcta se convertiría en una persona capaz de enorgullecerse de su propia fuerza. No pudo sino simplemente pensar que Hinata Hyuuga era la mujer perfecta para él. Y eso era tan estúpido. Se rió de si mismo antes de ponerse de pie y acabar con toda esa tontería de la cena, Ai Mitsushima, jamás podría convenirse en su prometida ¿Por qué? Porque él se la pasaba comparándola con una chica a la cual simplemente quería capturar por presunción.

¿En serio sólo era por orgullo?

Si Itachi se enteraba de lo que rondaba por su cabeza, seguramente lo molestaría hasta la muerte. ¿De verdad sólo era por la apuesta que el lobo pensaba tanto en la oveja? Ó ¿Había otra razón? Una vocecilla molesta en lo profundo de sus pensamientos, le gritaba una respuesta. Sin embargo, él, Sasuke Uchiha, se negaba rotundamente a creer que estaba enamorado de Hinata.

¿Estaba enamorado?

—¡Arg! Mierda—gruñó despeinándose.

No, no estaba enamorado.

Pero ciertamente, había algo dentro de él que se removía cada vez que veía a la Hyuuga, cada vez que la besaba, cada vez que la veía llorar. ¡Dios! Ya ni siquiera encontraba orden en su cabeza. Arrojó uno de sus almohadones contra el techo y gruñó. ¡Maldita oveja que le quitaba el hilo de la coherencia! Y lo peor de todo, es que se halló a si mismo ansioso por él mañana. Habían pasado cerca de 12hrs desde que dejó a Hinata en la estación de trenes luego de su pequeña escapada y ya comenzaba a desear molestarla nuevamente… ¡Eso era! A él le encantaba molestarla, verle nerviosa hasta el tuétano y disfrutar de sus sonrojos y cobrarle los tartamudeos. Era el más entretenido de los juegos. Sólo eso. No obstante había algo en la palabra "juego" que le sonaba asqueroso y molesto. Hinata no era un simple juego.

Ella era solamente su oveja.

Quería eludir a toda costa algo más profundo que eso. No estaba dentro de sus estadísticas, no era una ruta fiable, al menos no por el momento. No podía simplemente aceptar que estaba enamorado de la Hyuuga, porque en si nunca contemplo el amor como algo para él; es decir, hasta hace poco consideraba a todas las chicas, incluida la oveja, como seres molestos. Así que, no era un error de cálculo que no consintiera la posibilidad de amarla. Era sencillamente que no se veía capaz de tal cosa. Al menos eso pensaba. Había algo que se escocía lento en lo más profundo de su pecho, algo que brotaba cada que sus manos, su piel y sus labios rozaban o poseían los de la ojiperla. Era una sensación que sacudía las fibras de su sistema nervioso. Un sentimiento que podría llamarse…deseo. El lobo comenzaba a desear a la oveja. Quizás de eso no tenía duda.

Miró su mano y recordó el calor de Hinata, memoró también esa paz que lo embargó al tenerla a su lado por la noche mientras velaba su sueño dispuesto a espantar las pesadillas y fantasmas que osaran acosarla e igualmente reconoció contra su voluntad la inminente envidia que tendía a brotar en su estomago cuando recordaba que Hinata estaba enamorada de su mejor amigo. Quería que ella lo mirara, que lo tuviera presente en cada uno de sus pensamientos y que su amor fuera por y para él, anhelaba ser el dueño de su cuerpo, su piel, su todo. Añoraba monopolizarla, marcarla, grabar en cada rincón de su cuerpo que Hinata Hyuuga era propiedad de Sasuke Uchiha.

Apretó la tela del cobertor y chasqueó la lengua. De verdad que no se entendía ni él mismo.


Se golpeó las mejillas por cuarta vez en el día mientras trataba de concentrarse en los últimos arreglos para el festival, el cual iniciaba en una hora. Aún seguía cavilando en el fin de semana que había pasado con el Uchiha, todo le resultaba tan difícil de creer que llegó a pensar se trataba de un simple sueño. No concebía la idea de que Sasuke la hubiera llevado a un lugar donde no había nadie más aparte de ellos, que hubiera mentido para quedarse con él y que ahora se sintiera más cercana al moreno. Después de todo le dio consejos que no sabía si podría poner en práctica pero aún así le agradecía la molestia y sobre todo la había escuchado atento cuando le contó lo de su madre. De alguna forma eso le había dejado un sentimiento cálido en el pecho, ahora sabía que él era una de las pocas personas que querían estar a su lado. Ciertamente aún tenía sus dudas respecto a que tan serio era Sasuke con ella, pero ahora sentía que tal vez y sólo tal vez había una posibilidad de que dejara de mirar a un amor platónico y su mente y corazón dieran todo de sí mismos para corresponderlo.

El lobo tenía una oportunidad.

De eso estaba segura, el zumbido de su corazón se lo decía, la sangre de sus mejillas al recordar al pelinegro se lo confirmaba y que desde la tarde de ayer sólo pensara en él predicaba que el lobo negro estaba abriéndose paso entre las corazas de su corazón. Quizás Sasuke era la fuerza que necesitaba para poder cumplir lo que su madre deseaba para ella. Posiblemente el Uchiha era la persona indicada para ella. ¿Sería eso permisible? ¿Sería acaso que su madre le mandaba al fin algo a lo que podía aferrarse completamente sin temor a salir herida?

¿Era Sasuke Uchiha la persona a la que podía entregar todo de ella?

—Te vas a lastimar—la voz del moreno la sorprendió horriblemente y antes de que pudiese gritar por el susto un par de brazos la detuvieron a centímetros de que se estrellara contra una columna del pasillo. Iba tan metida en sus pensamientos que no la había visto. Giró la cabeza con lentitud. ¿Cómo le hacía Sasuke para aparecer delante de ella cuando menos lo esperaba? Era una cualidad muy misteriosa.

—Gracias… ¿Huh?—sus ojos perla no ocultaron la sorpresa al verlo.

—¿Qué?—gruñó entrecerrando la mirada.

—Esa…ropa—apuntó abriendo la boca y él atinó a desviar la mirada mientras metía las manos en los bolsillos del pantalón negro que era parte de su atuendo; la peliazul se sonrojó al ver el traje de que llevaba Sasuke, pantalones con costuras cruzadas y una camisa sin mangas de cuello de alto, en los brazos llevaba unos calentadores con cintillos de hebillas parecidas a los collares de perro y unas orejas negras en su cabeza hacían juego con una cola atada al cinturón que tenía un adorno en forma de cruz.

Un "lobo" definitivamente.

—¿Qué tiene mi ropa?—se cruzó de brazos y el sonrojo de ella se acentuó.

—Te…te sienta bien—alagó bajando la voz, Sasuke ladeó la cabeza y por algún motivo un ligerísimo rubor apareció en su cara—, las chicas del curso sí que se han esmerado—agregó jugueteando con sus manos.

—No digas tonterías—rezongó mirando hacía la ventana.

—¡Lo siento!—se disculpó nerviosa.

—No tienes que disculparte por todo—exhaló.

—Pero…

—Cuando te disculpas—se sesgó hacia ella—, me dan ganas de comerte.

—¡¿Eh?!—su corazón pulsó acelerado.

—En fin, si no eres cuidadosa te morderé—sonrió de lado, era divertido hacer enrojecer a Hinata.

—¡Sasuke-san!—reprochó roja como tomate. El moreno respingó y sus cejas se alzaron con desconcierto al oírla.

—¿Cómo me llamaste?—escudriñó, lo había pillado con la guardia baja. En muchos sentidos. De alguna forma se sintió emocionado y prefirió ignorar la razón que le era desconocida en su totalidad. Vale, tal vez no tanto.

—¿Qué?

—Dijiste mi nombre—apuntó acercándose más a ella, la Hyuuga miró a todos lados, dándose cuenta que por el apuro de la inauguración del festival nadie les prestaba atención.

Y eso que los dos estaban a mitad de pasillo.

—¿No puedo?—preguntó temerosa de su proximidad.

Él se mantuvo callado durante un minuto, luego velozmente, tanto que sólo era cuestión de una fracción de segundo, deposito un beso en los labios de la ojiperla.

—Vuelves a hacer una pregunta tan estúpida y no sólo te beso para la próxima—amenazó alejándose de ella para dar media vuelta—, por cierto, no dejes que tomen ventaja de ti hoy—añadió—. Saldrás castigada de lo contrario— viró un cuarto para mirarla de reojo —, ¿lo entiendes?.

—¡Sí!...creo—la peliazul se tensó.

—Hi…

—¡Teme!—se vio interrumpido por la voz de Naruto, entrecerró los ojos con molestia y volteó la cara para fulminar a su hiperactivo amigo. Hinata respingó al oír al Uzumaki y se separó considerablemente del moreno. Un marcado rubor se grabó en sus mofletes.

—¿Qué?—inquirió seco parándose frente a la Hyuuga, no quería que el rubio la viera.

—¿Por qué te fuiste así?, ¡Eres un cabrón por dejarme con esas locas!—recriminó fingiendo llanto—, ¡Ah! Buenos días Hinata-chan—saludó asomándose por el costado del moreno.

—Bu…buenos—devolvió la peliazul observándolo—, Te… queda bien el…disfraz—trató de alagarlo sin tartamudear.

—¿A que sí, verdad? Esto me sienta de maravilla—sonrió extendiendo los brazos para mostrarle su ropa estilo samurái con una cola y orejas de zorro, además de que habían acentuado sus marcas de nacimiento, como bigotes habían dicho; definitivamente todo un zorro tratando de robar la atención de la oveja en las narices del lobo.

—Bueno, ¿otra cosa?—cuestionó de mal modo el Uchiha cruzándose de brazos. Maldito Naruto.

—Eh, pues la verdad, sólo quería salir de ese lugar—se rascó la nuca—. ¿Qué estaban haciendo los dos?

—Nada que te importe—refunfuñó el moreno.

—Maldito—susurró entrecerrando los ojos—, de esta forma pareciera que sales a escondidas con Hinata-chan—sugirió con sospecha—, eso no es posible—descartó sin ver que Sasuke se puso serio y Hinata nerviosa, lo cual ella no comprendía, pues en si el Uchiha no tenía nada considerado "oficial".

—Dobe, cierra la boca—le ordenó.

—Digo, eres según las chicas guapo, pero tu actitud apesta en serio—Sasuke alzó una ceja y el Uzumaki lo miró divertido—, que malo eres, vas a espantar a todas las mujeres lobito.

—Repite eso.

—¿Lobito?

—¿Sasuke-san?—Hinata vio temblar la espalda del pelinegro.

—Naruto—llamó con la voz estoica—. Estas muerto.

—Mierda—masculló alejándose un paso a la vez—, se me soltó la boca—dio media vuelta—, pero igual eres un lobito con malas pulgas—agregó echándose a correr. Sasuke estaba dispuesto a seguirlo hasta que un tirón ligero lo hizo detener a mitad de sus intenciones.

—Suéltame—exigió—, te besare si no lo haces, Hinata—amenazó.

—N-no, no le hagas nada a Naruto-kun—se mordió el labio ante su error, pero aun así no soltó al azabache. Sasuke la observó, se veía decidida a retenerlo, y le molestó el hecho de que fuera para evitar que golpeara a su querido rubio. Con un gruñido anidándose en la base de su estomago empujó a la ojiperla hasta un salón lleno de cajas.

—Vale no haré nada, pero te lo cobraré a ti— le tomó por las muñecas ocasionando que los papeles que la chica cargaba se cayeran al suelo estrepitosamente y pegó el cuerpo de Hinata a la columna más cercana.

La Hyuuga abrió los ojos, pero después lo cerró, sabedora de que en cuestión de segundos sus labios serian tomado con una dulce brusquedad. ¿Dulce? ¿Desde cuándo consideraba aquel tacto dulce? Su organismo dio un respingo en cuanto los labios del ojinegro se apoderaron de los de ella. Era un beso como cualquier otro que había recibido ya por parte de él, sin embargo había una pequeñísima diferencia. En esta ocasión, había un sentimiento que comenzaba a nacer en su corazón.

Quizás estaba empezando a enamorarse de Sasuke.

No podría negar que lo tomó con la guardia baja el que Hinata lo correspondiera en el beso, usualmente él dirigía y ella sólo se mantenía quieta, pero esta vez, la Hyuuga había rodeado inconsciente y torpemente su cuello con ese par de brazos sin fuerza que poseía. Se dio el lujo de profundizar la caricia a los belfos de la chica mientras que aun manteniéndola prisionera contra la columna sesta vez usando su propio cuerpo y dejando que sus manos se dirigieran a la cintura y espalda de la oveja. Sentía la necesidad de tenerla mucho, pero mucho, más cerca. Cuando el oxigeno fue reclamado por ambos pulmones, dejó libre su boca y casi de inmediato, respirando apenas un cuarto de aire, atacó la yugular de Hinata. La ojiperla lanzó un ligero quejido e intentó apartarlo, pero él ejerció presión y todo quedo en un vano conato de oposición. Su brazo izquierdo se enroscó en torno a la pequeña figura de ella, al tiempo que el derecho lo utilizaba para desatar el lazo negro del uniforme de marinerita. El lobo quería devorar ya a la oveja. Sasuke Uchiha quería poseer a Hinata Hyuuga.

La puerta se abrió.

—¿Huh? Aquí tampoco esta, ¿dónde estará Hyuuga-san?—indagó la voz del presidente del consejo—, menuda bronca nos echaremos si no la encontramos—se oyó el sonido de la puerta siendo deslizada y poco después los pasos ruidosos alejándose. Hinata respiró pesadamente contra la mano que Sasuke había utilizado para callarla al ocultarse rápidamente tras una gran pila de cajas.

—Maldición—farfulló el moreno.

—Sasuke-san—gimoteó la ojiperla—, ¿puedes soltarme?

—¿Por qué…lloras?

Ella no contestó, simplemente bajó la cabeza. Entonces él lo entendió, Hinata había estado temblando todo el tiempo.

Había tenido miedo.

—Lo siento—musitó la ojiperla limpiándose la cara. En el fondo el Uchiha se sintió culpable.

—Sólo cállate, no te iba a hacer nada tonta—regañó y dudoso extendió una mano hacia ella—, deja de llorar—bufó posando sus dedos en la coronilla de la chica y acariciándola un poco.

Ella levantó el rostro un poco con temor.

—Vale.

—¿Y porque sigues llorando?

—No sé.

—Eres tan torpe Hinata—sonrió de lado y la Hyuuga se sintió un poco más calmada. Qué raro.

—Lo siento.

—¿Disculpándote otra vez?

—No puedo evitarlo—replicó y al darse cuenta se cubrió la boca, él la miró luego rió un poco.

—Vale, pero como te disculpaste 2 veces tienes que hacer algo.

—¿Eh? ¿Qué cosa?—sus ojos reflejaron un poco de curiosidad. Aunque a decir verdad, estaba aterrada, a saber Dios que le diría el lobo esta vez.

—Tienes que pasar tiempo conmigo en el festival—dijo clavando su mirada ónix en ella.

—Pero, ¿y si nos ven?—a duras penas le regresaba el gesto—, además no sé si estaré… libre.

—Tienes que estarlo—tajó haciéndola temblar—, no eres la única responsable de todo esto.

—Bien, pero, no prometo nada Sasuke-san.

—Si no vienes atente a las consecuencias Hinata.

—Sasuke-san, ¿te gusta molestarme no es así?—soltó de pronto la Hyuuga, el pelinegro abrió los ojos.

—Es porque me gustas—claro que no era sincero en esa confesión.

¿No lo era?

—Sasuke-san…

—Me gustas—repitió—, ¿Cuándo vas a darte cuenta de que digo la verdad y dejaras de dudar? Desiste de pensar en otro y mírame a mí—se sentía estúpido al decir tantas mentiras.

¿Eran mentiras?

—Yo…

—Te quiero—interrumpió, aunque esto último incluso a él mismo lo sorprendió. Maldita cabeza loca, no comprendía sus propias palabras. No quería hacerlo.

Perla contra ónix.

—Necesito…más tiempo Sasuke-san.

—¿Cuánto? Te recuerdo que mi paciencia se agota.

—Yo…no puedo responder—desvió la mirada, rompiendo así el mítico contacto entre sus ojos. Por un poco más y podrían haber visto el alma del otro reflejados en esos iris tan contrastantes.

—Está bien, pero hay un límite para mí y si lo pasas no seré responsable de mis actos—se cernió sobre ella. El corazón de Hinata se detuvo—, recuérdalo—la mordió en la mejilla y después se alejó hacia la puerta. La Hyuuga sintió sus rodillas convertirse en gelatina y dejarla caer sobre el suelo del aula. Sasuke la observó de reojo y mentalmente se reprochó aquel insólito acto.

El lobo cada vez más enloquecía por la oveja y ni él mismo era capaz de aceptarlo.


El gimnasio de la escuela estaba completamente abarrotado, todos los alumnos de la institución, maestros y alguno que otro invitado se encontraban esperando la ceremonia de apertura del festival. Diversos matices, vestimentas, mascaras y demás se podían apreciar en las caras emocionados de los protagonistas del evento cultural más esperado del año. El Uchiha entró al salón de actos y se escurrió entre la multitud hasta donde estaba el Uzumaki junto a una Sakura vestida de maid. El rubio se escondió tras la Haruno exclamando a viva voz que no le fuera a hacer nada enfrente de todos. A lo que el moreno simplemente optó por ignorar, ya luego se vengaría, dirigió su vista al pódium donde se había parado la directora, una hermosa mujer madura de cabellos rubios como los de Ino y ojos feroces color avellana, Tsunade Senju era la quinta directora que tenía la institución. Dio un muy resumido discurso respecto al comportamiento y diversión de los estudiantes en el festival y con una voz tan cantarina que Shizune pensó desde la fila de profesores que Tsunade se había vuelto a embriagar en el trabajo.

—Ahora, unas palabras del presidente—cortó de pronto y se fue a sentar y con cierta desvergüenza cruzó la pierna.

El recinto quedó sumido en un silencio sepulcral, mientras tras el telón situado en la plataforma Hinata seguía con la misma cara de estupefacción que había adoptado al enterarse que tanto el presidente como la vicepresidenta, le habían pedido que saliera a decir el discurso por ellos, ya que estaban, según esto, indispuestos por las circunstancias "repentinas" de salud del presidente.

—Te lo ruego Hyuuga-chan—pidió la chica de cabellos cortos, Fuka Shimotsuki, vicepresidente del consejo.

—Pero…pero el presidente ya tenía ensayado el discurso Shimotsuki-san.

—Discúlpame Hyuuga-san, Fuka tiene que acompañarme a la enfermería ya que no puedo andar bien, de lo contrario no tendrías que hacer esto también— dijo "adolorido" Kento Sawaki, el presidente.

—Presidente Sawaki…—trató de negarse.

"—No dejes que tomen ventaja de ti hoy—"

—"Lo siento Sasuke-san"—pensó y asintió mientras oía como la directora anunciaba la entrada de quien en esos momentos se iba muy contento con su, en realidad, novia a la enfermería a "descansar", suspiró con pesadumbres; no tenía la fuerza necesaria para evitar aquella injusticia, ella ya había hecho todo para que el festival saliera bien sin que nadie la ayudase y ahora también tendría que hacer aquello. Por más que Sasuke la enseñara a defenderse, sabía muy en el fondo que no era capaz de poner en práctica sus consejos.

La oveja no podía defenderse.

La luz del reflector le pegó directo en el rostro y la sensación de flacidez en sus piernas en poco a poco más constante, al reparar en los expectantes rostros de sus compañero, extrañados por la aparición de aquella chica en lugar del afamado presidente Sawaki. Pero por sobre todo una de las miradas resaltaba entre todos los pares de ojos, Sasuke estaba molesto, podía verlo.

—¿Hinata-chan?—Naruto alzó una ceja.

—¿Qué hace ahí?—Sakura pareció preocuparse.

—Mierda eso no está bien—dijo Kiba quien estaba detrás del moreno, él iba vestido con una botarga de perro.

—Si no puede hablar en una exposición frente a 23 personas, no será capaz de hablar frente a 1500—obvió Sai.

—"Bastardos"—el Uchiha gruñó mentalmente irritado. Esos idiotas del consejo se lo pagarían, si Hinata salía lastimada, no los dejaría salir ilesos del asunto.

—Yo…—la peliazul golpeo con sus dedos el micrófono haciendo que produjera un horrible eco, se puso roja y el sudor corrió por su espina dorsal. Algunos se rieron de su torpeza y otros se quejaron.

—No está hablando, que alguien baje a esa estúpida.

—¿Y el presidente Sawaki?

—Pobre chica.

Los murmullos comenzaron a marearla. Miró el discurso que le habían dado sus superiores y las palabras se revolvieron sobre el papel. Oh no, iba a desmayarse. Que inútil era.

—El festival cultural es…—la hoja salió volando del estrado y el mundo se le vino a los pies, una arcada horrible se alojó en su estomago —, lo…siento—suplicó cerrando fuertemente los ojos para agacharse a recoger la hoja.

—¡Bájate de ahí tonta!

—¡No sirves para esto Bakajo!

—Si tienes dignidad retírate chica!

Sintió que iba a llorar, no corrijo, sintió que no iba a parar de llorar, apretó el papel mientras seguía escondida tras el pódium. Shizune miró preocupada la situación, mientras Tsunade esperaba expectante la reacción.

—Pobre Hyuuga—susurró Sai.

—Maldita bola de idiotas—rezongó Kiba fulminando a los que insultaban a Hinata.

—¿Y Sasuke-kun?—Sakura buscó al moreno pero ya no estaba donde antes.

—¿Huh? ¿Y el Teme?

—Esto sí que es inesperado—sonrió Ino.

Se cubrió las orejas para tratar de ignorar todos los gritos, se los merecía, era una idiota por pensar que sería útil o que tan siquiera podría lograr hacerse fuerte. Sasuke estaba perdiendo el tiempo con alguien como ella. Era una oveja negra después de todo, una asesina, no merecía ser fuerte. No merecía ser querida por alguien.

No merecía nada.

Alguien la cogió de la cintura, abrió los ojos con sorpresa y lágrimas plasmadas en ellos.

—¡Cierren la boca de una vez!—la orden se escuchó por todo el lugar y la atención de todos aquellos que insultaba a la ojiperla se posó en el moreno que había golpeado el estrado por lo molesto y que sostenía a Hinata fuertemente contra él.

Mutismo.

—Sasu…ke-san—articuló pasmada.

—¿Sasuke-kun?

—¿Teme?

—Mujer estúpida, inútil, tonta, ninguno de ustedes sabe lo que dicen, sólo hablan por que tiene una boca muy grande e inservible. Creen que por el simple hecho de decirle eso a alguien que se esforzó por el festival más que nadie y tuvo el valor de plantarse frente a una montón de idiotas cuando claramente es consciente de que no puede hablar sin desmayarse , van a cambiar en algo sus podridas vidas, están muy equivocados. Ella es alguien a quien ustedes deberían tener mucho más respeto; pues esta mujer estúpida e inútil, casi se mata en sus esfuerzos para que cada uno de ustedes disfrute el festival, aunque claro jamás lo sabrían, ya que el inútil presidente tomaría el crédito, así como todos aquellos que tomaron ventaja de de ella. Ahora callen su malditas bocas y escuchen a quien se le debe esto.

Estaba furioso.

—Sasuke-san ¿Qué estás haciendo?—inquirió alarmada la Hyuuga, el llanto había parado por culpa de la confusión.

—Te dije que no dejaras que nadie tomara ventaja de ti—respondió mirándola—, fui ingenuo al creer que lo lograrías.

—Lo siento, no soy alguien fuerte y te estoy causando problemas—musitó por lo bajo—. Incluso tienes que sostenerme para no caer, realmente soy una inútil.

—Di el discurso.

—¿Qué?—preguntó sin entender.

—Que digas el discurso—reiteró.

—Pero…

—No te soltare hasta que lo digas—dijo por lo bajo, sin que nadie más a parte de ella lo escuchara—, te prestaré mi fuerza, pero recuerda que mereces un castigo por dejar que tomaran ventaja de ti otra vez—el lobo no estaba jugando. Sus ojos se lo decían y por alguna razón esa convicción tan férrea la hizo tener un poco más de coraje y confianza.

Quizá esta era la fuerza a la que se refería su madre. Sentía que lo era.

—Vale—aceptó y se giró hacia la muchedumbre que seguía sin creer lo que veía y oía, respiró hondo y sintió el calor de Sasuke envolverle, ya ni le importaba que todo el mundo los viera—. El festival cultural es una tradición que llevamos realizando por más de dieciséis generaciones en la institución, es un momento que ya nunca se podrá recuperar pues la vida tiene un único sentido y no hay repeticiones. El otoño es una estación de renovación, donde lo viejo se va para dejar camino a lo nuevo pero en el proceso deja algo de sí mismo; donde nosotros debemos dejar una huella de nuestro paso por este lugar para las futuras generaciones. Diviértanse, lloren y mantenga siempre la voluntad de fuego que el fundador y director de Konoha Gakuen nos dejó a nosotros, la futura, y pronto, pasada generación. El decimosexto festival oficialmente da inicio—terminó haciendo una torpe reverencia. Esperó callada a que el público reaccionara.

Aplausos.

Naruto, Sakura, Kiba y los demás empezaron a aplaudir con fuerza. Y Hinata sintió que otra vez lloraría cuando los demás poco a poco empezaron a unírseles.

—Eso es todo—agregó Sasuke, de reojo vio como Hinata seguía temblando.

—¡No!—gritó alguien en el gentío.

—¿Qué más?—gruñó afianzando su agarre a la Hyuuga.

—¡¿Qué relación tienes con ella?!—vociferó otra chica. El moreno se quedó callado y el lugar nuevamente se sumergió en la expectación.

¿Qué relación tenia? no lo sabía, ni siquiera sabía porque había salido corriendo a salvarla. Simplemente había sido un impulso. Un estúpido impulso de lobo protector hacia la oveja, irónico, pues la oveja era su comida.

No.

Debía aceptarlo, a pesar de que esto le costara más que nada en el mundo.

—Ella es la persona de la que me he enamorado—dijo y luego se fue remolcando a Hinata que se había paralizado al oír eso. Misma reacción que habían tenido la mayoría.

—¡¿Qué?!

El mismo se lo preguntaba. Pero así era, él inevitablemente, a pesar de que dijo que no pasaría una y otra vez, que no quería aceptarlo por terquedad o lo que fuera, se había empezado a enamorar de ella, que esas sutiles trampas de torpeza y sonrisas lo habían capturado contra su voluntad; todo era claro, sólo que él no era lo suficientemente honesto para reconocerlo, al menos no hasta que vio que la iban a romper frente a sus ojos. Que estaban a punto de dañarla delante suyo, él no podía permitirlo. Aunque sonara hipócrita dadas sus intenciones iníciales, quería proteger a Hinata.

Lo aceptaba.

El lobo impulsivamente se había enamorado de la oveja.


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Continuara

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Lo sé, lo sé, me he tardado siglos, pero la buena noticia es que regresé y en dos semanas salgo de vacaciones, por lo que es muchísimo más probable que tenga actualizaciones seguidas.

Bien. Este es más largo para recompensar la espera y por fin hay un avance significativo en todo el asunto. Respecto a sus preguntas, pues si Naruto saldrá más seguido, Itachi, yo creo que un poco más adelante, lo de las citas no creo que sea posible ya que Itachi tiene prometida y pues ya verán cómo esta todo ese ;)

Siento si hay errores o Ooc, trato de no ponerlo demasiado, mañana que despierte Aoko-neesan corregiré los errores que vea, es sólo que estoy impaciente porque lean esto :B

Regálenme un Review, Fav o Follow por favor. Sólo de ese modo sé si les gusta la historia.

Sin más…

Akari se despide

Yanne!