Hola lectores, espero que estén muy bien. Bueno como ven se me ha hecho casi imposible actualizar, pues no solo por mi nuevo trabajo sino porque el internet ha decidido literal, morirse cada 20 min, entonces tampoco he podido hacer mucho.
Finalmente, domingo casi lunes, pues logro actualizar. Como les dije se acabo la paz y de aquí en adelante, se vienen cosas fuertes para los chicos. A Kanon le toco sufrir esta vez, ahora hay que ver como salen de esta.
En fin espero les guste el capitulo, muchas gracias por continuar alentándome a escribir!
Advertencia: Tengan a mano sus pañuelitos :c
Capitulo 10
La Caída
Academia Nazionale— minutos antes
En el campo de la Squadra, Saga se quitaba el casco con algo de fastidio mientras caminaba a la banca. Nuevamente, otra práctica que lo dejaba molido a golpes, para su buena o mala suerte, el rubio no se había aparecido durante todo el día.
Sin embargo, la practica había sido dura y el equipo de Ángelo tenía a un tal Thor que media casi dos metros de altura, y aquel muchacho lo había revolcado en la tierra. Pero Saga no se quedó de brazos cruzados, había planeado una jugada con Aldebarán y juntos habían destrozado al italiano. Sonrió para si mismo mientras caminaba.
—Estas molido a palos, pero sonríes, creo que algo macabro hiciste— le dijo Saori que lo recibía con un beso
Saga estaba todo sudado, apaleado y lleno de tierra por aquella estúpida practica y todo para que el ruso no se apareciera. Pero sonreía porque tras él, venia un Ángelo molido, que se tomaba el costado y gruñía.
Saori soltó una risilla discreta— ¿Estas bien Ángelo? —
Ella no tenía nada en contra del italiano, lo conocía desde que estudiaba ahí y no tenía problemas con él, más que cuando se le ocurrió pretenderla, pero con la llegada de Saga, esas insinuaciones se habían terminado.
Ángelo gruño y miro con rabia al gemelo que sonrió terroríficamente.
—Oh no te preocupes chiquita, me siento vivo— Esta vez fue Ángelo el que sonrió ante el cumplido hacia la chica y la reacción del gemelo
Su sonrisa se fue al demonio, y tomo a Ángelo del cuello— Cuida tus palabras, italiano— amenazo el gemelo
—¿O que? Yo no la veo marcada— reto Ángelo con una mueca de burla
Saga reforzó su agarre y pretendía decir algo más, pero no pudo. Soltó a Ángelo repentinamente, lo que hizo que el italiano se sorprendiera, Saori que reía ante la tonta riña paro de inmediato cuando vio que algo no estaba bien.
El gemelo se sostuvo del mismo Ángelo para no caerse, comenzó a toser asfixiado. El italiano frunció el entrecejo y lo sostuvo, Saori entro de inmediato en pánico.
—¡Saga! — lo llamo y el gemelo no paraba de toser por la repentina falta de aire
Ángelo se movió rápido y lo puso sobre las bancas recostado. Saga intento controlar su respiración y sobre todo aquella sensación horrible que tenía en el pecho, aquella que le avisaba sobre su gemelo. Algo malo le sucedía a Kanon.
—¡Respira tarado! — le grito Ángelo de pronto, jamás admitiría que se había asustado
Saga respiro profundo y se concentró para evitar aquella conexión. Aquello sucedía cuando lo tomaban desprevenido y generalmente no podía controlarlo sino unos minutos después. Cuando calmo su respiración Ángelo lo soltó aliviado, aunque solo puso una mueca de disgusto.
—Amor ¿Qué paso? ¿estás bien? — Saori le pregunto
—Tal vez ya le vaciaron el cerebro o los pulmones de un golpe— sugirió Ángelo cruelmente
La pareja no le prestó atención Saori estaba enfocada en Saga y el, en respirar correctamente
—Es Kanon, necesito encontrar a Kanon— dijo con urgencia y se levantó de golpe lo que le ocasiono un vértigo momentáneo
—Amor espera, cálmate, ¿Por qué mejor…—
—No puedo esperar, Kanon está en problemas, y …— Saga no termino de hablar, escucho su celular repicar desde el bolso. Lo tomo lo más rápido que pudo y contesto
—Kanon ¿Dónde estás? ¿Qué diablos paso? — pregunto alarmado y grito cuando lo escucho toser innumerables veces—¡Kanon!—
—A…riccia, Saga— lo escucho toser otro poco y luego nada, silencio, uno mortal.
—¡Kanon!— le volvió a gritar aunque sabía que era inútil
Finalmente guardo su teléfono y se dispuso a ir al bosque lo más pronto posible. Saori le siguió de cerca casi trotando igual que Ángelo.
—¿A dónde crees que vas? — pregunto el gemelo en un tono no tan amigable, pues el italiano pretendía seguirlos e ir con ellos
—¿Cómo que a dónde? Según escuche hay problemas y a mí me encantan los problemas— Sonrió de manera burlona
—Escúchame muy bien desgrac…— amenazo Saga, pero finalmente interrumpido por Saori
—Saga déjalo ya, no hay tiempo, algo malo sucede, deja que venga con nosotros puede ayudar— Razono la chica y el gemelo chasqueo la lengua en respuesta
—Haz lo que quieras—
Bosque Ariccia
El hombre se percató de lo que sucedía demasiado tarde, aquello no lo había visto venir, pues no pudo saber cuál fue el origen o la causa de esa desgracia.
La pareja yacía ahí, en la tierra, la chica recostada a un árbol completamente inconsciente y aquel muchacho de cabello azul muy cerca de ella casi en las piernas de la castaña e igualmente desmayado.
Aquel hombre era alto, y a pesar de verse joven tenía varios años viviendo por el mundo. En su misión, se había puesto vigilar al chico, pero ese día había llegado tarde, por lo tanto, ahora enfrentaba una posible tragedia frente a sus ojos.
Los tocó a ambos y ardían en fiebre, aquello no era un desmayo común por la altura o el cansancio, había sido provocado. Sus instintos le gritaron que habían sido envenenados. Para el momento, el chico tenía alguna oportunidad, la muchacha… no estaba tan seguro de eso.
—Que desgracia, eres muy joven chiquilla, y al parecer lo haces a él muy feliz— comento en un suspiro
De uno de sus dedos libero una filosa garra y tomo la muñeca de la castaña abriendo una pequeña incisión que no la desangraría rápidamente, pero serviría para limpiar su sangre. Con el joven peli azul hizo lo mismo.
Aquel samaritano que los había encontrado sabía perfectamente lo que hacía, donde cortar y que hacer. No había dudas de que sabía sobre los seres sobrenaturales, así que atendió rápidamente a los jóvenes con facilidad.
Para su sorpresa el muchacho entre abrió los ojos, apenas recuperando la consciencia. El hombre parpadeo algo incrédulo, pero luego sonrió.
—Tranquilo muchacho, descansa, estas en buenas manos— murmuro el hombre, mientras que Kanon intentaba enfocar su vista, todo era muy borroso, no habia manera de saber la identidad de aquella persona
—E…Ella…que… — Kanon intento decir, le preocupaba Laika y ese había sido su primer pensamiento
—Ya te lo dije, tranquilízate, también estoy intentando salvarla, no te preocupes— repitió el hombre y el gemelo nuevamente cayo en la inconsciencia
Aquel salvador fue advertido por su olfato y oído sobre aquellas personas que se acercaban rápidamente. Percibía tres olores distintos, sus voces y sus pasos, era el momento de salir de ahí.
—Ojalá tengan suerte, en verdad que sería una lástima, pero al parecer ya tienen quien se encargue de ustedes. Nos volveremos a ver— dijo el desconocido y de inmediato corrió hacia la parte más frondosa del bosque.
…
Había percibido muy lejos el olor de su hermano cuando se introdujo al bosque, sin embargo, apenas unos minutos después aquella esencia se hizo más y más fuerte, Saga sabía lo que significaba. Instintivamente busco a alguien que le comprendiera y fue cuando se encontró con la mirada de Ángelo.
Para su sorpresa, no había ningún tipo de sonrisa o burla característica del italiano, esas que tanto odiaba. Por el contrario, podría apostar que su ceño fruncido y ojos entre cerrados denotaban preocupación.
Sin decirse nada, ambos se entendieron perfecto y corrieron rumbo al mismo sitio donde su olfato los llevaba, con una preocupada Saori intentando seguirles el paso.
Al llegar al sitio, Saga se dio cuenta que estaba bastante cerca del río, apenas unos 50 metros hacia arriba estaba aquel lugar que tanto le gustaba a Milo y a su gemelo. Saga gruño, paso saliva y continuo hasta encontrarse con lo que menos quería.
Detuvo sus pasos en seco, se paralizo de inmediato con la escena y no fue capaz de mover un solo musculo de su cuerpo, estaba clavado a la tierra.
Era Kanon otra vez, casi tan traumático como aquella vez que llego a casa hecho pedazos y eso a Saga le revolvió el estómago. De nuevo su hermano peligraba y podía sentirlo, su gemelo estaba ahí inmóvil con un reflejo de agonía en su rostro. Un pequeño rastro de sangre en su muñeca que parecía gotear el líquido lentamente.
Y ahí estaba su gemelo, junto a Laika, sin separarse de ella, pero ambos agonizantes. Simplemente pensó que no era justo, la noche anterior Kanon le había dicho que confesaría lo que sentía por aquella muchacha, esa con la que había decidido pasar el resto de su vida. Pero ahora, ambos se morían, porque podía sentir como la vida de su hermano se extinguía.
Aun así, no podía moverse.
Se demoraron al menos 10 minutos en llegar a Ariccia y otros 5 minutos en encontrarlos, por lo que el tiempo comenzaba a ser insuficiente para ambos. Ángelo actuó rápido y se lanzó directo hacia Kanon, rápidamente observo los síntomas en ambos.
No era necesario revisar el pulso, el italiano podía escuchar el débil latido de Laika y aquel suave golpeteo en Kanon.
—¡¿Te quedaras ahí parado?!— le grito Ángelo con un gruñido. Aquello despertó al gemelo de su trance momentáneo
—Apenas están vivos— informo Saori que estaba junto a Laika
Saga los escucho lejos, como si estuviera a kilómetros de ellos, su mente le estaba impidiendo acercarse y reaccionar. Tras los gritos de Ángelo, pudo sacudir aquellos pensamientos y el terror al que se enfrentaba
El italiano chasqueo la lengua— Si no nos damos prisa no lo van a lograr— se dirigió a Saori y la chica tembló— Puedo con los dos, los llevare a ambos a…—
—Olvídate de eso— Saga reacciono con un gruñido y se acercó, tomo a Kanon y lo levanto sobre sus hombros
Ángelo entendió que no rechazaba su ayuda, simplemente había sido un shock momentáneo del cual ya había reaccionado, comprendió que si Saga se encargaba de Kanon el llevaría a Laika y así lo hicieron. La prioridad era salvarlos y sus riñas no tenían lugar en aquella situación.
Academia Nazionale
Hilda había corrido con todo lo que tenía para alejarse de Camus. Estaba supremamente confundida y dolida, ahora con todo lo que el francés le había dicho, no estaba segura de nada, no tenía idea de que creer o pensar.
Era cierto que la vida de Camus y los demás estaba muy por encima de la de ella en niveles extraños, lo que para ella significaba una locura, para la manada era un día de campo y eso era lo que la tenía más pensativa. Camus podía haberle dicho la verdad, alguien tal vez se hacía pasar por él.
Pero era tan absurdo que no se lo podía creer, su mente se negaba. Y luego estaba su corazón, ese que le decía que él no tenía que mentir, que realmente la amaba, que no tenía sentido aquello que vio porque jamás la lastimaría. Además, estaba lo de los gemelos, esa era una situación igual o más grave que la de ellos.
Suspiro, cansada de tanto pensar.
—Tal vez debería…— pensó en voz alta
—¿Hablando sola?— comento una voz divertida y aquella no era más que Shaina
—Hola Shai— le saludo sin mucho animo
La chica de cabellos verdes alzo las cejas, suspiro resignada y se sentó junto a ella.
—¿Todavía pensando lo obvio?— comento Shaina
Hilda frunció levemente el entrecejo—¿Cómo que lo Obvio?—
Shaina rodo los ojos— Por todos los dioses Hilda, sabes que Camus no lo hizo y que hay un loco intentando separarnos a todos para luego matarnos uno por uno— Hablo muy rápido y agitando sus manos ante lo obvio de la respuesta—¿Por qué no has ido con él y te has puesto a besarlo hasta que se acabe el mundo—
Hilda se sonrojo hasta las orejas visiblemente—Po…porque yo, bueno… estoy confundida, sabes no es fácil ver a tu novio con otra—
—¡Pero no era el! —
—Ya sé, pero aun así es difícil— dijo en un suspiro
—Hilda, ese chico ha sufrido como mártir toda la semana y en un silencio devastador, no habla, no sale de su casa, no come bien, Milo dice que no sale de su habitación, y lo más importante, todos lo creen inocente a estas alturas, todos menos tu— sentencio de brazos cruzados
La chica noruega sonrió levemente en un suspiro— A mí también me duele…—
—¡Pues entonces ve a buscarlo! —
—¿Crees que todo sea igual que antes? —
Shaina negó con la cabeza, pero sonrió—Sera mucho mejor, créeme—
Hilda sonrió igualmente y ambas se levantaron para caminar juntas hacia los edificios donde sabían se hallaba el francés
Hospital Central, Roma
Oh como le revolvía el estómago ese sitio, el tan solo sentir el olor a alcohol y desinfectante lo hacía querer devolver todo. Definitivamente odiaba los hospitales, eso era seguro.
Y sus razones eran simples, desde niño había estado demasiadas veces en ese sitio más por el mismo, que por su hermano. Los hospitales siempre representaban desgracias para su concepto, y justo ahora no se equivocaba.
Laika estaba prácticamente muerta y Kanon luchaba con todo.
El padre de Mu estaba de guardia ese día, por eso se dirigieron al sitio lo más pronto posible. Saga sabía que Shion era el único que podía hacer algo por Laika y su gemelo, así que no perdió tiempo en contactarlo por teléfono antes de llegar.
Cuando pisaron el sitio, un equipo estaba preparado para atenderlos y de inmediato, sin perder tiempo, comenzaron con su trabajo. Shion se adentró a la habitación de terapia intensiva dejando un ambiente tenebroso en aquella sala de espera.
—Amor cálmate— intento Saori detener a un histérico Saga
—Es increíble que este en esta maldita situación otra vez— gruño Saga frustrado mientras caminaba de un lado a otro con manos empuñadas
Saori agacho la cabeza, ella también estaba muy preocupada, no sabía lo que sucedería y obviamente estaba nerviosa por la vida de ambos. Eran sus amigos después de todo.
Ángelo se mantenía callado, y un poco distanciado. Meterse en el camino del gemelo en ese momento era una sentencia de muerte; la frustración que Saga tenía acumulada podría convertirse en agresiones físicas hacia el si llegase a abrir la boca, así que sabiamente callo.
Pero el italiano cometió un pecado, uno grave, y fue sin ninguna intención, pero ante los ojos de Saga, era totalmente lo contrario y lo pagaría caro.
Ángelo atendió su celular cuando comenzó a repicar, suspiro con cansancio cuando visualizo el nombre de su padre en la pantalla. Se retiro unos pasos para hablar mejor, no estaba de humor para importunar a nadie, aunque esa fuera su naturaleza
—Padre… —fue lo primero que dijo al contestar
—Hola hijo, llamaba para decirte que traje a Syd conmigo, hable con el… insiste en que Bud fue el que le ataco, aun así, le explique y aunque parece entender no quiere ver a su hermano todavía, deberías ir a verlo—
El italiano se llevaba muy bien con los gemelos del tigre, siempre habían estado ahí fieles a sus causas, le habían defendido y protegido cuando necesito sin importar que…
—De acuerdo, tal vez vaya más tarde— dijo sin mucho animo
—Ángelo, no solo te llame por eso ¿estás bien? —
—En una pieza padre— comento algo burlón, pero no como siempre
Hubo un silencio que estremeció al italiano—Ángelo, ¿has visto a tus hermanos? Se que algo sucede—
Ángelo suspiro y gruño a la vez— Escucha, seré muy directo, igual te vas a enterar, Kanon y su novia están en el hospital, aun no nos dicen que diablos sucedió, pero creemos que fue envenenamiento—
Aspros calló, y en ese silencio el italiano lamento haber abierto la boca.
—Voy para allá—
—Espera…— quiso advertir Ángelo, pero su padre había colgado —Maldición, la que se va a armar cuando…—
El agarre del gemelo lo dejo estampado en la pared. Cuando lo observo sus ojos irradiaban rabia, era lo que había estado evitando desde que llego
—¿Por qué le dijiste? Él no tiene ningún derecho sobre nosotros— le grito Saga sin soltarlo
—En eso… te equivocas— gruño el italiano con esfuerzo— Es tu padre, aunque lo niegues, y el mío. Tiene derecho a ver a Kanon—
Saga lo empujo aún más fuerte— ¿Ah sí? y dime, ¿Dónde se metió todos estos años? Todo ese tiempo que necesitamos un padre nunca estuvo ahí y cuando decidió aparecerse quiso matarnos a ambos, ahora no lo necesitamos, yo no lo quiero—
—Puedes hacer todo tu berrinche las veces que quieras Saga, pero es su derecho y tú no puedes quitárselo— Y por primera vez, Ángelo hablaba con seriedad, con una que el gemelo jamás había visto
Gruño alto en advertencia, pero se detuvo y soltó al italiano cuando vio a Shion llegar con un extraño semblante en el rostro.
—Shion…— Llamo rápido el gemelo en un tono de desesperación
El hombre de cabellos verdes suspiro y les hizo una seña para que se acercaran más, pues la discreción debía mantenerse sobre todas las cosas.
—¿Laika y Kanon están bien? — Saori pregunto impaciente
Tras un suspiro de cansancio e impotencia Shion respondió— Nuestras sospechas son ciertas, fueron envenenados ambos, pero esto es más grave de lo que pensamos—
—Explícate… — pidió el gemelo
—No tenemos idea todavía del tipo de veneno, no es nada conocido aun, necesito hacer otros análisis, pero pueden descartar todo lo que conocen en este mundo—
Los tres jóvenes fruncieron el entrecejo ante la sorpresa, pero fue el italiano el que retomo la palabra
—Nada que conocemos, entonces que diablos, ¿me estás diciendo que hay una criatura con un veneno letal, suelta en Italia? — Ángelo gruño
Ninguno de los presentes lo había pensado así, y eso pareció iluminar las ideas de Shion.
—Creo que es, nuestra mejor apuesta Ángelo. En cuanto a Kanon, el veneno se esparce muy rápido, pero gracias a ese corte en su muñeca y su sistema inmunológico de licántropo lo está manejando bien, estará noqueado unas horas, pero eventualmente sanará como cualquier otra herida—
—¿Corte? —
—Ambos tenían ese corte pequeño, lo suficiente para limpiar su sangre mientras llegaban aquí, si me preguntan, les salvo la vida —
—¿Laika? Si Kanon sufrió siendo un lobo, entonces ella…—
—Estas en lo correcto Saori, Laika es otro asunto— Shion se llevó la mano a sus cabellos verdes en frustración— Prácticamente, no hay mucho que hacer por ella—
Los tres respingaron ante la declaración, las lágrimas de Saori de inmediato se dejaron ver y los otros dos jóvenes procesaban la información. La chica de cabellos lila se abrazó fuertemente a Saga buscando consuelo, y mecánicamente el gemelo la abrazo
—Vamos Shion tiene que haber algo, no puedes decirme esto— Saga pidió incrédulo de tanta desgracia
—En serio Saga, lo hemos hecho todo, pero recuerda, ella es humana, no puede resistir igual que Kanon. El veneno acabó con su sistema nervioso, y no permitió que el oxígeno llegara a su cerebro, está viva, pero en coma, no está respirando por si misma—
Para los chicos presentes aquello fue una sentencia de muerte más que obvia. Todo había sucedido tan rápido que nadie tuvo tiempo de pensar, de hacer algo, ni siquiera tenían certeza de lo que había pasado exactamente
—Voy a terminar los análisis de sangre, en serio lamento esto— se disculpó el hombre
—Gracias Shion…— murmuro el gemelo aun en shock
Ángelo se alejó nuevamente y llevo sus manos a la cabeza, ¿desde cuándo se había apegado tanto a esos tarados? Había tenido esa sensación horrible cuando vio a Kanon, ¿sería la sangre llamando a su propia sangre? Ahí estaba ese sentir de preocupación, incluso de rabia e impotencia por no poder hacer nada
Sin más que hacer, camino hasta las puertas de la entrada del hospital, esperaría a su padre ahí, no tenía ningunas ganas de seguir adentro.
Saori se largó a llorar por la sentenciada muerte de Laika, prácticamente Shion había dicho que las maquinas eran lo que la mantenía con vida. Estaba destrozada, ella había sido su amiga desde siempre, habían reído, llorado, enojado todo juntas, y por todos los dioses, como se lo iba a decir a las demás.
—Ya no llores Saori, por favor— Saga le pidió en un tono muy suave juntando su frente con la de ella
—Saga, ¿cómo les voy a decir a las chicas esto? No puedo creer que Laika este… —
—La verdad es que no se ni cómo manejar esto…— Saga le dijo sinceramente
—¡Dioses y Kanon!— exclamo de repente— ¿Cómo se lo vamos a decir?—
Saga respiro profundo, le dolía y no imaginaba cuanto más le iba a doler a su gemelo, sabía que al final no iba a poner resistencia frente a Kanon, se iba a quebrar igual que él, porque eran gemelos, porque lo que a uno le dolía al otro también.
—Yo… me voy a encargar de eso, ya veré como se lo digo—
Saori asintió y sollozo un poco más en el pecho de Saga y el muchacho suspiro.
¿Cómo iba a proteger a Saori? Kanon estaba junto a Laika y aun así intentaron matarlos a los dos, sus vidas se estaban tornando demasiado peligrosas, estar cerca de ellos no convenía y tenía que hacer algo al respecto
Pronto una idea paso por su cabeza, el nombre del culpable salto a su mente como una especie de revelación divina. Aquel hombre que había intentado matar a su hermano esa noche y que ahora estaba seguro: era el con sus cazadores los que habían dejado a su gemelo y futura cuñada en ese estado.
Frunció el entrecejo y gruño. Eso había sido bajo, ahora si estaba furioso.
Saga pensó que la vida no le daría tregua nunca cuando vio a Aspros entrar apurado y tras él un Ángelo intentando explicarle.
Los dioses sabían que estaba cansado de pelear, contra los cazadores, los demás sobrenaturales, los peligros, incluso contra el mismo y por supuesto, Aspros. De todos, él era quien le cansaba en extremo y eso era porque aquel hombre no se rendía. Por el contrario, insistía, pues ahora que tenía una relación decente con Kanon no quería separarse de él más de lo requerido y además quería intentar lo mismo con el mayor.
—Tu hermano… — comenzó Aspros, el gemelo lo sintió, aquel tono dolido en su voz, y se preguntaba porque, ¿Por qué ahora?
Saga trato de respirar y se aferró al abrazo de Saori, intentando ignorar por todos los medios aquella sensación de odio, así que finalmente no respondió, sino que fueron Ángelo y Saori los que le explicaron la situación a Aspros. El gemelo seguía inmóvil y manteniendo la distancia entre él y su padre biológico.
—Entiendo…— dijo en un suspiro mientras pasaba una mano por su cabello en señal de frustración—¿Que tienen pensado para Laika? —
Saga desvió la mirada, quería callarlo, sacarlo de ahí como fuera, no soportaba su presencia. Y ¿Por qué se atrevía a preguntar? No es como si le importara la vida de Laika, ya había intentado matarlos a todos incluyéndola, entonces, ¿Qué diablos hacia ahí?
Saori sintió la fuerza con la que el gemelo apretaba su puño, observo su mirada y esta irradiaba rabia, pero también confusión y tristeza, su mandíbula estaba muy tensa; la chica de cabellos lila sabía que a Saga le estaba costando y que, si no había movido un pie, era por Kanon.
—Creo que, lo mejor será que Kanon lo decida, somos sus amigos, pero el sin duda es el más cercano a ella— comento con tristeza
Aspros chasqueo la lengua, impotente. Aquella chica no merecía aquel fin, ¿Por qué se empeñaba el destino en hacerles daño? Él no lo sabía. Gruño alto y se alejó unos pasos con el celular en la mano.
Los tres más jóvenes lo vieron marcar un número. Ángelo conocía a su padre y sabía que estaba enojado, ese semblante lo había visto muchas veces en su vida, pero pocas tan severas como la de ahora.
—Siegfried— pronuncio con un tono de voz bastante tenebroso
El chico del otro lado de la línea frunció el entrecejo ante aquella llamada— Señor…—
—Reúne al equipo, los quiero a todos juntos, no me interesa si Syd o Bud están de acuerdo, los quiero a todos en Ariccia ahora mismo— ordeno Aspros
El chico proveniente de las tierras heladas respingo— ¿Pasa algo malo… Señor?—
—Pasa que los cazadores me tienen harto— sentencio furioso. — Pasa, que se han metido con un hijo mío, y eso, no lo voy a tolerar mientras viva— gruño, y Siegfried paso saliva— ¡Pasa, que los voy a cazar a todos! —dijo casi en un grito— Uno a uno, por eso los necesito a ustedes, quiero que peinen el área, busquen a cualquier cazador que este en el sitio y llévenlo al bunker, volveré al final de la tarde—
—Si, señor, voy a llamarlos a todos ¿Ángelo esta con usted?—
—Ángelo está aquí, lo enviare allá con instrucciones— dijo finalmente y culmino la llamada
—Padre…— se acercó Ángelo algo impaciente
—Ya me oíste Ángelo, quiero a todas esas ratas en mi poder, quiero que paguen por esto, porque sé muy bien que fueron ellos—
Ángelo asintió con determinación— Voy a Veleno, pasare por Afrodita primero, yo me voy a encargar—
—Sin fallas, Ángelo— Ambos se miraban a los ojos con mucha determinación, Ángelo había sido criado bajo las órdenes estrictas de su padre y se acostumbró a obedecer sin miramientos. Pero esto era distinto, se trataba de su propia familia, Aspros estaba irradiante de furia y el chico no podía evitar sentir empatía por su padre, aunque no se llevara bien con sus medios hermanos.
El joven italiano se retiró a paso firme dándole una última mirada a la pareja, pero en especial a Saori. Sabía bien que nada podría haber entre ellos, pero aun así ambos podían llegar a una relación amistosa cercana, además, técnicamente era su cuñada, aunque si Saga escuchaba aquello seguramente se retorcería de la rabia.
Y con ese pensamiento tan placentero, Ángelo sonrió con sorna y termino de marcharse…
Residencia en Roma
Para cuando Aiacos y Violate volvieron, todo estaba en un silencio muy cómodo. Pandora tocaba su instrumento favorito frente a Radamanthys que disfrutaba de su mejor whisky de antaño. Los más jóvenes, Irina y Yuri recostados sobre el sofá, pensativos e igualmente callados, deleitándose con la música de Pandora.
La pareja entro riendo y la chica alemana se detuvo abruptamente para ladear su cabeza hacia ellos ligeramente, intentando encontrar una respuesta.
—Ante la felicidad y jovialidad que sus rostros muestran, debo suponer que el trabajo está hecho— Pandora fue quien hablo en un tono severo
—¿Pero que clase de incompetentes piensas que somos? por supuesto que está hecho— gruño Violate de inmediato
—¿Muertos? — Yuri pregunto incrédulo
Aiacos asintió— Por supuesto, nadie puede resistirse a nuestro veneno—
Yuri chasqueo la lengua, Aiacos había tomado la batuta de aquella misión que le fue encomendada a ellos primero. Ahora tenía que reivindicarse con el director del Alto Mando si quería seguir vivo y dentro de la elite.
—¿Mataste al alfa, Aiacos?— Radamanthys cuestiono, la verdad era que conocía a la perfección a ese par, sabia lo letales que podían ser, pero se confiaban demasiado
El chico de cabellos azules lo pensó para responder, al decir verdad no tenía idea—Pues, la verdad no lo sé, pero relájate Radamanthys, son dos, y están muertos, el director quería ver cadáveres de esa manada, pues ahí los tiene—
—¿Los dejaste en el bosque? — Irina pregunto
—La verdad los dejamos libres, no caminarían mucho, así que probablemente murieron en el camino— Violate dijo relajada
Radamanthys chasqueo la lengua, eran impecables en su trabajo y estas imperfecciones le molestaban en demasía.
—Ustedes dos, vayan a Ariccia, si los cuerpos están, tráiganlos, si no, entonces averigüen que diablos sucedió con ese par— ordeno en un gruñido molesto a los más jóvenes
Irina y Yuri miraron con rabia a Aiacos y Violate, pero de inmediato salieron de la casa.
—Cálmate Radamanthys, nosotros no fallamos, tú mismo has probado nuestro veneno—Aiacos demando algo molesto por la desconfianza
Un pequeño gruñido escapo de la garganta de Pandora—Somos elite, Aiacos, no podemos permitirnos este tipo de fallas, no sé en que estabas pensando— sentencio en tono de reclamo
—¿Por qué en vez de criticar no se ocupan de su trabajo?— Violate gruño
—Saldremos en el momento indicado, ahora mismo, no es buena idea andar por los bosques— Radamanthys dijo meneando su vaso de whisky
—Pero…Yuri y…—la chica frunció el entrecejo
Pandora carcajeo discretamente cubriendo su sonrisa tímida con la mano. Radamanthys se deleitó con el sonido de su risa y la imito haciendo una seña para que se sentara sobre sus piernas.
El inglés tomo su mano con caballerosidad mientras ella tomaba asiento sobre él. Radamanthys beso su mano y fue ascendiendo poco a poco hasta besarla en los labios con pasión desbordada.
—Ustedes dos son un peligro realmente— sentencio Aiacos no muy convencido con el plan de la pareja.
—Son parte de la elite, Aiacos, deben ser certeros, precisos e inteligentes. Cuando se les da una misión es para que la cumplan—Explico Radamanthys
—Si son capaces de volver, entonces habrá merecido la pena. Los bosques estarán repletos de lobos esta noche, intentado vengar en vano la muerte de sus iguales, no es conveniente estar afuera—Pandora informo y Aiacos junto a Violate fruncieron el entrecejo
—Bueno, tendrán que cuidar su propio cuello— dijo finalmente Aiacos— Espero que se les ocurra algo inteligente también—
Los cuatro sonrieron ante aquellas palabras de Aiacos y juntos se sentaron a compartir algo de alcohol con una amena charla sangrienta.
Hospital Central
Ya en la noche, los jóvenes del grupo se habían enterado de la terrible noticia. Hilda y Shaina se habían enterado primero, pues ellas estaban junto a Milo y Camus cuando les avisaron. No les había dado tiempo de hablar con el francés, simplemente al conocer la noticia, los cuatro corrieron hasta el centro de la ciudad rumbo al hospital.
Al final, todos estaban ahí, junto a Saori y Saga, Aspros se había retirado como lo prometió, iría con su equipo a buscar venganza, se lo prometió a su hijo mayor, aunque este no le diera respuesta alguna y solo le mirara con indiferencia.
—Juro que no entiendo nada—Shaina dijo en un susurro y Milo la apretó entre sus brazos para reconfortarla
—Todos estamos igual, es increíble— Marín comento muy triste— No puedo creer que nuestra amiga este…— Aioria beso su frente con cariño intentando reconfortarla y tras un sollozo la chica se desplomo a llorar
—Shh, ya linda alguien va a pagar por esto, te lo aseguro— Aioria le dijo
Hilda se abrazó a si misma intentando reprimir el escalofrió que la embriagaba por semejante tragedia, jamás se imaginó algo como eso. Sin querer, recordó aquellas veces que bromeo con Laika, cuando Afrodita la pretendía, sin duda pasaron momentos geniales, divertidos, tristes, de enojo, pero siempre había sido su amiga.
Camus se moría por interferir, por abrazarla, reconfortarla, decirle que todo estaría bien, que se les ocurriría algo para salvarla. Pero nada podía hacer, ella no lo quería cerca, así que simplemente suspiro cansado y se sentó en una de las bancas a observarla.
Ella lo miro de reojo, como le hubiera gustado que el la abrazara, que le diera un poco de ánimo para sentirse mejor. No tuvo la oportunidad de hablar con Camus porque en ese momento se enteraron de lo de Laika y Kanon.
Aun así, ya había cambiado de opinión, Shaina la hizo reflexionar y nadie parecía culpar al francés. Se podía notar por la manera en cómo lo trataban, quiso creer que Laika también confió en su inocencia, y Camus le menciono que Kanon estaba seguro de ello.
Por otro lado, Saori seguía recostada en el pecho del gemelo, estaba sumamente triste y el silencio en el sitio lo decía todo. Saga no podía hacer mucho, estaba perdido en sus propios pensamientos, tenía la mirada fija y la única pregunta era ¿Cómo se lo diría a Kanon?
Sin dejarlo pensar mucho más, Shion apareció nuevamente en la sala, traía un rostro de cansancio, no físico sino emocional. Dohko ahí presente, pudo notarlo bien, sucedía cuando su amigo lo estaba dando el todo por el todo y nada le resultaba bien.
—¿Shion?— Dohko se adelantó preocupado.
El de cabellos verdes suspiro de nuevo mientras se masajeaba un poco el cuello — Kanon esta despierto, esta desorientado, pero consciente—
Los demás a pesar de todo sonrieron levemente, al menos el gemelo se recuperaba, era por decirlo un pequeño consuelo.
Ante las palabras de Shion, Saga no se movió, aun pensaba en lo difícil que seria, y el momento se acercaba mucho más a cada segundo.
—¿Iras tu, sobrino, o prefieres que lo haga yo?— Dohko le pregunto en tono compasivo al gemelo mayor.
Saga respiro profundo y tras besar la frente de Saori respondió— No, iré yo…—Dohko asintió con una leve sonrisa. El gemelo se levantó de su puesto y mientras se frotaba un ojo por el cansancio caminaba hasta donde Shion lo guiaba.
El gemelo tenía casi 24 horas sin dormir, la noche anterior la había pasado despierto, y ese día había sido terriblemente pesado con las prácticas deportivas, aquello termino de empeorar cuando supo lo de Kanon, oficialmente estaba hecho un desastre.
No se dio cuenta ni cuando llego al sitio, lo supo porque Shion se detuvo frente a la puerta. El hombre de cabellos verdes lo miro fijamente, y podía notar la preocupación que desbordaba en sus ojos, no entendía si era acaso por Kanon o simplemente la situación con Laika, pero lo siguiente que le dijo respondió a su pregunta.
—Como dije, está un poco desorientado por la falta de oxígeno, se recupera muy bien, pero no dejes que haga esfuerzos mayores— indico Shion y Saga asintió despacio— Cuando salgas de aquí, debes dormir muchacho, necesitas pensar con claridad y estar en esas condiciones no favorece a nadie— sugirió el Druida
Saga frunció el entrecejo, quiso replicar, pero la verdad es que no tenía fuerzas para hacerlo, estaba lo suficientemente exhausto como para discutir, sobre todo cuando tenía en puertas un problema mayor.
—Lo voy a intentar— murmuro finalmente para que Shion se quedara tranquilo. El padre de Mu asintió y lo dejo pasar.
Kanon estaba ahí recostado, algunos cables en su pecho descubierto y una intravenosa en su mano. El menor se esforzaba por mantenerse despierto, quería saber, necesitaba ver a alguien que le dijera algo sobre Laika. Y como si los dioses escucharan sus plegarias, su hermano atravesó la puerta
Su vista aún era borrosa y con varios intentos de parpadeo pudo reconocerlo—Saga… — dijo en un murmuro
—¿Cómo te sientes? — fue lo primero que Saga le pregunto evadiendo las posibles preguntas de su hermano
—Mareado, pero no importa, dime… ¿Dónde está Laika? —
Saga suspiro y acaricio sus cabellos azules en frustración. Kanon era su gemelo, sabia y conocía perfecto los gestos de su hermano.
—Escucha Kanon, tienes que mantenerte tranquilo o no voy a decirte nada—
Kanon gruño y se sentó de golpe, llevo una mano a su cabeza con un quejido cuando le sobrevino otro mareo fuerte. Sin embargo, eso no lo detuvo, observo a Saga directo a los ojos y hablo.
—Estaré tranquilo cuando me digas donde esta Laika, Saga, habla ya maldición— gruño Kanon
El mayor chasqueo la lengua—No te puedes esforzar cálmate de una buena vez y dime ¿que es lo último que recuerdas?—
El menor de los gemelos sostuvo su cabeza con una mano—Yo…estaba con ella en Ariccia y…— apretó aún más su agarre, le costaba pensar, recordar, había algo malo en el— no sé que sucedió, pero recuerdo que ella estaba muy mal. Dime ya Saga, por favor— le pidió casi en un quejido
Saga no estaba muy seguro, su hermano parecía desorientado, preocupado y algo débil, tal vez decirle le ocasionaría una recaída fuerte o algo, pero tenía que hacerlo, simplemente tenía que ponerse en su lugar, si la situación fuera contraria, le gustaría que le dijeran la verdad, así que se preparó mentalmente para hacerlo.
Sabía que su hermano reaccionaría mal, pero no había otra opción, merecía la verdad por más dura que fuer, pero juraba que cada lagrima que su gemelo derramara los cazadores lo iban a pagar con creces, eso era seguro. Así que sin más rodeo se colocó a un lado de su hermano, listo para hablar.
Continuara...
Bueno, espero que les haya gustado, hay emociones fuertes y en el próximo capitulo esto se va a inundar...
En fin, muchas gracias por su apoyo y la paciencia. Gracias por siempre comentar y opinar, ya saben, cualquier cosa me la dejan al privado y respondo, creo... es que se me vació el cerebro, no recuerdo si respondí o no! .-. como sea, lo haré! les mando un abrazo.
