Capítulo 09 Intranquilo corazón.

Era sábado por la tarde, la celebración del aniversario de la escuela había concluido de forma inolvidable, aunque alguien en serio quería olvidar todo. El modelo Agreste estaba recostado en el sofá, tenía tantas cosas que pensar, pero todas ellas eran dolorosas.

La noche anterior no se quedó al concierto, le pidió al chofer que lo llevara a casa y luego regresara por sus amigos. Le mando un mensaje a Nino comentándole que no se sentía bien y tuvo que irse además que no le contara nada a su hermano, que no se preocuparan por que la limosina los esperaría y los llevaría a casa.

El chico le contesto que descansara y no se preocupara pues Félix al enterarse que su hermano ya no estaba se ofreció a llevarlos y no se perderían la oportunidad de ir en un Lamborghini.

Adrien no bajó a desayunar a pesar de las súplicas del ojiazul y su insistencia de ir con un médico si su malestar no desaparecía, a lo que el menor solo decía que tenía un fuerte dolor de cabeza que con descanso sería suficiente.

Félix pensaba que podría ser por las desveladas que sufría el chico al salir a patrullar, pues lo había visto salir todas las noches y regresar entrada la madrugada, por lo que optó dejarlo descansar mientras el regresaba a la oficina para coordinar la presentación de la temporada.

Adrien estaba inmerso en sus pensamientos tal vez sólo quería acercarse a Marinette porque su hermano pasaba más tiempo con ella y eso lo hacía sentir como un ser repulsivo.

Pero no era la primera vez que se sentía así; antes que Félix se fuera a la Universidad, pasaba mucho tiempo en la biblioteca de la casa donde siempre estaba Charlotte, comenzaban a platicar sobre muchos temas que Adrien no entendía pero al verlos tan felices siempre sonriendo, se involucraba fuera para distraerlos o separarlos.

Félix era un imán para las personas agradables, aunque él las tratara pésimo, de ahí se derivó una personalidad tranquila de Adrien pues si su hermano las trataba mal irían a buscarlo a él por ser amable, ansiaba que ese tipo de personas estuvieran con él, pero su plan siempre fallaba.

Su madre no hablaba como lo hacía con su hermano, incluso Chloé se sintió triste cuando Félix se fue y comenzó a actuar más como una niña malcriada quién regresaba a su forma real cuando el ojiazul estaba cerca o tan solo con escuchar su voz. Ahora otra fémina había caído ante el encanto del hermano mayor.

- ¡¿Por qué siempre tiene toda la atención?! ¡Él no las aprecia como yo lo hago! ¡No se las merece! –gritaba el modelo tratando de sacar toda la frustración.

- Tranquilo Adrien, ¿Qué te pasa? –Preguntó el kwami mientras hacía una montaña de Camembert.

- Mi hermano. No lo entiendo: Es serio, grosero, antipático y le agrada a todas las mujeres. Yo soy amable y ninguna quiere estar conmigo.

- ¿Qué dices de Chloé? –comentó Plagg.

- No ha pisado esta casa desde que Félix se fue, ni siquiera ha hablado conmigo como antes. Ahora Marinette quiere estar con él.

- A ver niño, estas celoso que Marinette este con Félix o que no esté contigo.

- ¡Quiero tener la atención de alguien! Siempre ha sido él, hasta mi padre lo pone de ejemplo. Es por eso que sólo tengo a mi Lady, ella está conmigo y sé que me aprecia.

- Adrien, Félix tiene muchas admiradoras pero sólo demuestra sus sentimientos con algunas personas. ¿No te has puesto a pensar en que hizo para que Marinette lo quiera tanto?

- ¿A qué te refieres? –Preguntó con interés el rubio.

- Él se interesó en las cosas que a Marinette le gustan y a cambio el mostró sus gustos. Al ver que eran afines, nació una amistad. Ese es el orden de las cosas.

- ¿Cómo voy a saber que le gusta a ella?

- Pues hablando con ella –la pequeña criatura golpeó su frente con la mano ante la pregunta del rubio.

- Sabes lo que voy a hacer, me voy a asegurar que mi Lady jamás lo conozca así no me la quitará.

- También serviría que hablarás sobre tu inseguridad y baja autoestima, eso atrae a las chicas –dijo con sarcasmo el kwami. –Adrien, no es que las personas no se conozcan, o prohibirles que tengan amistades con alguien más.

- No te entiendo.

- Marinette estará en la pasarela y en la fiesta, Félix no podrá estar con ella pero tu si, conócela primero y si tienes afinidad con ella pues trata de acercarte más. Pero CO-NÓ-CE-LA, por favor.

- Está bien, si quiero tener una amiga de verdad primero debo conocerla y que me conozca. Si funciona con ella lo haré con mi Lady y así estaremos juntos.

- Adrien… eres un idiota. –Comentó la pequeña criatura dejando al rubio en sus ensoñaciones.

Al otro lado de la ciudad, en la panadería Dupain-Cheng, el dúo de amigas estaba viendo todas las fotografías y videos que la morena había tomado entre risas y palomitas de maíz.

- Alya, anoche fue… inolvidable. –Decía la azabache lanzando un cojín al techo para luego abrazarlo.

- Ayer fuiste la reina de la noche, me alegra que hayas conocido a Félix, se nota que se quieren mucho.

- Hablando de Fél, ¿quisieras acompañarme a la Fashion Week? ¡Por favor!

- Marinette la moda es lo tuyo, creo que no es mi ramo.

- Por favor, Fél me dio el otro boleto especialmente para ti.

- Ummmh, está bien iré, pero quiero que me acompañes a un lugar.

La morena le explicó que siguió investigando las noticias de los héroes de hacía ocho años, topándose con un reportero que sí pudo entrevistar a Ladybug y tenía una teoría sobre Nightmare, pero nadie le creyó. Perdió su trabajo como reportero en el periódico más importante de París y ahora trabajaba en una revista de sociales.

- Y ¿por qué no lo has contactado? –preguntó Marinette.

- A decir verdad, hablé con él por teléfono y teníamos algunas ideas en común, pero me da miedo ir a la casa de un tipo sola.

- Está bien vamos. Pero ¿Qué tipo de ideas tenían?

- Bueno todo iba bien hasta que me dijo que la Ladybug y Chatnoir que conocemos son farsantes y que el enemigo con el que pelean tiene un objetivo más amplio que solo conseguir los Miraculous. Comenzó a ponerse intenso y preferí colgarle pero tengo su dirección.

La azabache se quedó pensando en lo que su amiga le había dicho, quería encontrarse con su antecesora tal vez ella supiera porque Hawkmoth ansiaba los Miraculous con vehemencia, probablemente solo estaban viendo la punta del iceberg y habría más problemas en el futuro más grandes que la Tragedia de Elyseum. La cual había investigado por internet; algunas fotografía y videos de explosiones y personas siendo atacadas por lo que parecían Akumas era lo único que rondaba. Necesitaba respuesta y tal vez ese reportero tenía algunas pues había estado en contacto con Ladybug.

Al caer la noche en la ciudad, sólo se veía como se iluminaban las calles y el barullo de los turistas aumentaba; la heroína optó por salir a patrullar temprano pues quería trabajar en el diseño de su vestimenta para la Fashion Week. Se puso en contacto con el felino para verse en la torre Eiffel y comenzar a trabajar, Adrien estaba feliz pues nada le había quitado su pésimo humor y escuchar la voz de su Lady lo había animado, que Félix se quedara con todas las mujeres que quisiera pues, él siendo Chat Noir podría estar al lado de la única mujer que se interesaba y lo cuidaba.

La necesitaba urgentemente, sin duda su primera fiesta estudiantil había sido robada por su hermano, pues todos se preguntaban quién era aquél caballero que había cautivado a la presidenta de clase y que ponía nerviosa a la princesita Burgeois. Sólo Ladybug podría calmar su ansiedad, pues una mujer como ella no caería ante galanterías baratas que usaba su hermano.

Llegó falto de aire a la Torre Eiffel, pero podía ver en la cima a la dueña de sus suspiros; aquélla figura femenina de pie llena de heroísmo, seguridad y estoicismo. Mientras estuviera a su lado daría su vida para que ella pudiera estar bien.

- Oh mi lady estabas ansiosa de verme y por eso me citaste más temprano ¿verdad? –comentó Chat noir tratando de abrazarla.

- Cálmate gato tonto, tengo cosas que hacer y necesito descansar. –Dijo Ladybug zafándose del abrazo.

- Bugaboo, eres tan fría con el futuro padre de tus gatitos y Catarinas

- No, en serio, me das miedo cuando hablas así.

- Muy bien, ¿Qué dices si vamos por la ciudad y nos escapamos? Para aprovechar este momento. –Dijo Chat Noir tomando el mentón de Ladybug y acercándose a sus labios. Ella estaba demasiado nerviosa y trato de empujarlo pero Chat la apretó más contra su pecho. Estaba a punto de besarla cuando…

- Por favor, por favor no lo hagas, por favor…-susurraba Ladybug asustada ante la expresión de su compañero.

Chat termino soltándola y alejándose un poco de ella quien trataba de limpiarse las lágrimas que comenzaban a mostrarse, Adrien se sintió como una basura al ser el causante de los sollozos de su compañera, pero en serio necesitaba poseerla pues era la única mujer que aún no lo cambiaba por su hermano.

- Por favor no lo vuelvas a hacer Chat, yo te veo como un compañero nada más.

- Mi Lady, eso puede cambiar en serio me gustas y…

- ¿Cómo puedes decir que te gusto si no me conoces? –Interrumpió Ladybug. –Además hay alguien que me gusta.

Chat Noir sintió un vacío en el estómago y como un nudo se formaba en la garganta, quería exigirle que le dijera el nombre de esa persona pero pensándolo detenidamente no sabía nada de ella ni su edad o su nombre o si tenía alguna relación. No podía reclamarle que aceptara sus sentimientos si ni siquiera él tenía el valor de revelarse como el modelo Adrien Agreste.

- Lo siento, Ladybug por favor perdona mi impertinencia.

- Espero que no te estés haciendo ideas equivocadas por el beso que te di cuando peleamos contra Dark Cupid, eso fue para que salieras del hechizo.

- Tú… ¿me besaste?

- ¿N-no lo recuerdas?

- Jamás me olvidaría del beso dado por la mujer más importante en mi vida.

- No te hagas ilusiones por favor, no podría enamorarme de alguien a quien no… conozco.

Marinette cayó en cuenta, se sentía atraída por Adrien gracias a la amabilidad que le mostró por eso ella quería saber todo acerca de ese chico y se dedicó a investigar todo de él, desde sus horarios hasta su comida favorita, no era un enamoramiento solo se sentía agradecida por el gesto que había tenido al prestarle su paraguas aquél día.

Estaba confundida, pues también sentía algo por su compañero de batallas ella misma lo había escrito en su diario "Si no estuviera Adrien, podría darle una oportunidad a Chat", alguien que había arriesgado su vida a la par de ella para salvar a la ciudad. Tal vez Chat podía formar parte de su vida, pero eso sería darle la espalda a Adrien; pero si cometía un error podría lastimar al gato negro y negarse a tratar al modelo sólo por no haber llegado a la misma opinión por su hermano y que la tratara como compañera de clases…

- ¿Mi Lady? –preguntó el gato.

- Lo siento Chat, no estoy lista para hablar de esto. Ve a patrullar la parte sur de la ciudad yo iré al lado norte, si ocurre algo nos comunicaremos. Adiós.

La chica con el traje carmesí, comenzó a deslizarse con su yoyo por la ciudad dejando a un gato con el corazón estrujándose dentro de él, preguntándose por que la mujer más importante para él lo trataba así. Le haría caso a su kwami conocería primero a las personas y sabía perfectamente quien sería la primera, la chica de orbes azules que lo había cautivado en la fiesta: Marinette.

Félix iba saliendo de la oficina estaba cansado por todos el trabajo que se acumulaba más y más, cuando vio a una figura gatuna deslizándose entre los edificios. Rogaba para que ese nuevo villano no se mostrara; desde la akumatización en el hotel de los Burgeois no había ocurrido otro incidente y lo mantenía optimista, sin akumas no habría peligro por lo tanto no habría heridas para su hermanito.

El empresario quería acercarse más a él, pero últimamente el modelo lo rechazaba, no entendía su actitud y sobre todo no veía un avance entre Adrien y Marinette. Si el Ying y el Yang siempre estaban juntos era porque el hilo rojo del destino los unía y su hermano no apoyaba en nada a la relación además de conocer bien el rechazo de Ladybug hacía el felino eso no terminaría de formarse si no daban el primer paso. Era tan fácil criticar estando en un lado neutro y no dentro del ruedo, él lo había echado a perder con su Ladybug pero eso era lo mejor, jamás podrían estar juntos por el bien de ambos.

El chico de ojos azules llegó a la mansión Agreste y se quedó un rato contemplando el cielo iluminado por las estrellas que tintineaban para entretener a su intranquilo corazón que se preguntaba todas las noches por los últimos ocho años por el paradero de su compañera de batallas y deseando que estuviera bien, pues aunque tenía su información, otorgada por sus familiares, aún no reunía el valor de enfrentarse a ella.