Pokémon Reset Bloodlines – Interludio de Clay
Escrito por Crossoverpairinglover, traducido por Fox McCloude.
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri y Nintendo. La historia de Reset Bloodlines pertenece a Crossoverpairinglover. Todos los derechos reservados.
Summary: Clay, el líder de gimnasio de Driftveil estaba teniendo un día perfectamente normal, hasta que se topó con un sujeto en busca de un "Rey". Y no se imaginó que su día solo empeoraría, cuando tuviera que enfrentarse con una niña de pelo rosado, con un Delcatty super aterrador...
Región de Unova…
…
Mi nombre es Clay. Hay algunas cosas que la gente necesita saber sobre mí.
Primero, que soy un hombre que ha llegado a dónde está a pulso. Mi familia viajó sin rumbo después que las minas de la Isla de Hierro quedaron totalmente vacías, y con el tiempo nos encontramos muy lejos de casa. Cuando era joven, viajé al norte, hasta que llegué a un pequeño puerto desolado cerca de una montaña. Construí mi casa y me establecí en ese pequeño puerto desolado. Ahora, ese pequeño puerto desolado se conoce como Ciudad Driftveil, y a mí me llaman el Jefe del Subterráneo, el Rey de las Minas.
Segundo, que soy un Whig. Si no sabes lo que es eso, está bien, solo no me molestes. Si lo sabes, y no eres uno de nosotros, no me des panfletos.
Tercero, que me gusta reciclar. ¿Por qué no hacerlo? Ahorra dinero, ayuda a ganar, y minimiza el número de gente que protesta y me fastidia por no hacerlo. Y además es un excelente ejemplo de servicio a la comunidad.
…
Hubo una vez un matemático llamado Malthus Shudo, que calculó unas estadísticas interesantes sobre entrenadores Pokémon. De cada mil chicos y chicas que salían de casa en busca de sus sueños, el 80% fallaban en lograrlo. Clay estaba al tanto de que esos cálculos se habían hecho solo con entrenadores convencionales en mente, pero había oído cosas similares sobre los coordinadores. Aquellos doscientos que lograban llegar a los circuitos de la liga y de los concursos competían allí, y hacían un buen dinero incluso sin llevarse a casa un trofeo o dos, aunque no se molestaran en ganar más medallas o listones adicionales para volver a participar. Podían arreglárselas bien hasta que decidieran retirarse.
Los otros ochocientos eran los que le interesaban a Clay fuera de su gimnasio, aquellos a los que Shudo había descrito como "futuros incompetentes". Un poco duro en su opinión. Se les podía reformar perfectamente en miembros funcionales y útiles a la sociedad, incluso como conserjes de limpieza. Después de todo, muchos de ellos no fallaban porque les faltara talento.
- Y bien, chico, escuché que eras muy inteligente. – le habló a un muchacho que estaba tendido en una cama de hospital, con vendas en los ojos.
Esa era una verdadera lástima, a Clay le gustaba mirar a la gente a los ojos cuando hacía sus negocios, y además hoy traía puesto su mejor sombrero. Qué pena que el chico no tuviese oportunidad de admirarlo, pues solo exhaló una respuesta muy triste.
- ¿Y qué importa si lo soy? Mis ojos están arruinados.
- Tranquilo, chico, solo están funcionando al 33% de eficiencia. – dijo Clay. – Suerte para ti que esa Enfermedad de Youngblood es curable.
- Eso no es lo que tengo. – replicó el chico.
- De acuerdo, incluso sin esa Enfermedad de Lou Gehrig…
- Eso tampoco es, y esa enfermedad es muscular. – volvió a interrumpir el chico, pero Clay siguió hablando.
- Diré que estoy realmente impresionado. Vi tus calificaciones. 94% en matemáticas, 96% en ciencias. Solo un 85% en lenguaje unovano, pero ya tenemos suficientes oradores en el mundo. Si hasta conseguiste cuatro medallas, incluyendo dos que realmente valen algo por el esfuerzo. Brycen y la chica pájara no son debiluchos, aunque tengan ese gusto para vestirse.
El chico casi parecía a punto de reírse en ese momento, ya fuera por el comentario, o por la idea de que él dijera algo de que otros se vistieran raro (lo había visto antes de que le pusieran los vendajes). Clay realmente no tenía idea.
- Claro, pero incluso si me hacen la cirugía, no podré viajar por mi cuenta nunca más. Mis ojos nunca volverán a funcionar al 100%...
- ¡No te dejes caer así! – Clay dio un fuerte pisotón, y señaló hacia la mesita de noche junto a la cama, donde había seis Pokébolas. – ¿Qué van a pensar ellos de ti? ¡Son tus compañeros, vaya!
- Liepard y los otros… ellos merecen a alguien mejor que yo. Les prometí que llegaríamos a la liga, que íbamos a demostrarles a todos que se equivocaron, que un "nerd estúpido" puede lograrlo…
Clay gruñó, la depresión del chico ya empezaba a irritarlo. Podría ser más tolerante con un hombre que lloraba porque una roca le empaló la pierna, pero hasta él tenía sus límites. Y podía decir lo mismo de los traumas en los ojos.
- Mira, chico, no te voy a suavizar las cosas y a decirte que todo serán paletas y arcoíris para ti. Te va a llevar tiempo acostumbrarte una vez que los doctores terminen de jugar con tus ojos cuando salgas de aquí. Pero eso no es el fin del mundo. La liga no irá a ninguna parte el próximo año, o en tres años desde hoy. Y tienes todo lo necesario para lograrlo aquí mismo, solo necesitas algo para mantenerte a flote mientras tanto. Cuando te den de alta, visita la Arena de Clay. Tengo algo en mente para ti cuando estés de vuelta. Será una buena paga, no tienes más que espantar Pidoves y ayudarme con las cuentas de la nómina.
El chico se levantó un poco, quedándose sentado sobre su cama.
- Pero no tengo dinero para pagar la cirugía. – le dijo. Clay se rio.
- De eso me encargo yo. Solo recuerda cuando salgas de aquí, no espero que trabajes para mí por el resto de tu vida, pero algún día espero ver ganancias de esa inversión. Después podemos hablar con calma para negociar los términos del contrato, ¿de acuerdo?
Y con estas palabras, Clay abandonó el ala de Heridas y Enfermedades Oculares del Hospital Yakon Memorial.
Al atardecer…
- Hey, Andrew. ¿Te queda algo de esa comida alolana del viernes pasado? Me gustaron esos macadamias. Y ya que el lugar está vacío, debería hacer valer el viaje hasta aquí.
El barman, un hombre alto de piel oscura y calvo, distraídamente limpiaba un vaso dándole la espalda al líder de gimnasio, y negó con la cabeza sin siquiera darse la vuelta.
- Clay, esas eran nueces. Estás pensando en malasada, y no, ya no me quedan. Fue solo oferta de un día aquí en el Café Dicey.
- ¡Garrr! ¡Odio las ofertas de un solo día! – Clay gruñó, mientras que Andrew se reía para sí mismo.
- Lo siento, Clay, pero así es como se desmorona la galleta. No mucha gente de por aquí importa ingredientes desde Alola para que sea algo regular: todo son Poffins y Poképuffs.
- ¿No me puedes al menos dar la receta? No seré un gourmet, pero sé cómo manejar el cuchillo y la estufa.
El barman dejó el vaso y fue a agarrar una libreta y una pluma para escribirle, y en ese instante, las puertas del acogedor pero vacío bar se abrieron bruscamente, mientras una cara nueva entraba al lugar. El nuevo visitante era un tipo con pelo rosado: de un tono pálido más cercando al de un Audino que al de un Deerling, con cejas pobladas del mismo color, ojos de un rosa oscuro y una banda roja en la cabeza. Llevaba una camiseta roja que exponía unos brazos musculosos, en el izquierdo tenía un típico tatuaje en forma de corazón y en el derecho uno de una corona atravesada por una espada en el mismo lugar. Sus jeans estaban sujetos por un cinturón con varias Pokébolas en él. El hombre se sentó junto a Clay, mirando a Andrew con seriedad.
- ¿Qué te sirvo?
- Leche. – dijo simplemente el hombre.
- ¿Leche? – repitió Clay. El tipo no tenía ese aspecto.
- Sí, eso dije, leche.
- ¿Ese no es un código para algo más en otro bar que hay en el puerto? Creo que le llamaban Bootleg o algo así. – Clay planeaba ir a investigar eso en algún momento.
- No, solo leche. – insistió el tipo pelirrosa, mientras Andrew se iba hacia el refrigerador.
- Sí sabes que es importada, ¿verdad? Hasta que no hayan limpiado todo ese herbicida del sistema no podemos usar leche nativa y sale mucho más cara. – dijo Andrew, pensando que tal vez el hombre no estaría al tanto de los últimos problemas que habían tenido con la leche local. – Sabes, por el mismo precio te podrías tomar dos tragos de…
La mirada del hombre dijo mil palabras, así que Andrew le dejó el vaso de leche fría enfrente. El tipo se lo bajó completo de un solo trago.
- No te había visto antes por aquí, ¿qué te trae por estos lugares? – le preguntó Clay al recién llegado, mientras el hombre se metía la mano al bolsillo para sacar su billetera. Ya que se quedó en silencio, Clay continuó. – Si vienes por una batalla de gimnasio, y viendo que traes Pokébolas seguramente ese es el caso, sin mencionar que tienes aspecto de que podrías ganarle en un concurso de vencidas a un Gurdurr, pues encontraste al líder del gimnasio aquí mismo, podemos pelear cuando hayas pagado. Eso claro, si crees que puedes vencer a Clay, el Rey de las Minas.
Se quedó congelado mientras empezaba a sacar el billete, y giró la mirada lentamente hacia Clay, como un Liepard que acababa de escuchar a un Pidove tratando de escapar.
- ¿Te haces llamar "Rey"?
Clay guardó silencio por un momento, sin tener idea de qué estaría pasando por la mente de este sujeto en este momento, pero finalmente le respondió.
- Me gané el título, así me dicen todos por aquí. – dijo Clay.
El hombre dejó caer violentamente el dinero sobre el mostrador junto al vaso, y se puso de pie mirando a Clay con ojos asesinos.
- Mi nombre es Pan, y soy el hombre que anda en busca del Rey. No tengo interés en medallas: quiero que me digas lo que sabes. Me darás respuestas.
- ¿Ah, conque así estamos? – Parándose también, Clay agarró su pico y le apuntó con él al pelirrosa musculoso. – ¿Quieres algo de mí? ¡De acuerdo, que sea aquí y ahora si quieres pelear!
Los dos se dispusieron a tomar sus Pokébolas, la batalla era inminente...
- ¡Ah, no, nada de peleas adentro de mi bar! ¡Se me van para el patio trasero primero!
La batalla sería inminente, y empezaría en cuanto los dos estuvieran afuera.
Afuera, un poco después…
Era muy raro que alguna persona le levantara el dedo en gesto de regaño. Solo había dos en todo el mundo: su madre, y la Enfermera Joy local. Y como su madre estaba muerta, eso solo dejaba a la enfermera para regañarlo. Bueno, a él y a Pan, el gruñón de pelo rosado de cualquier manera. Y ni por tener el mismo color de pelo se salvó de la ira de Joy.
- No me importa por qué estaban peleando ustedes dos, pero no quiero que vuelva a suceder. Lo último que quiero hacer es tener que estar sanando a heridos estando fuera de temporada. ¡Tengo un límite de tolerancia para las tonterías de hombres al año, y esta no es mi temporada!
- No estábamos jugando fútbol. – gruñó Pan mientras la Enfermera Joy le echaba una mirada.
- Fútbol, hockey, damas chinas, me vale un cuerno por qué estaban peleando, solo no se les ocurra volverlo a hacer. – Dicho esto, se dio la vuelta y volvió a las cámaras de curación.
Pan se dio la vuelta hacia Clay, tenía aspecto de alguien que estaba esperando en la fila una hora entera para comprar maíz, solo para llevarse un chasco al ver que era la fila para comprar apio.
- Pues vaya, qué pérdida de tiempo. – dijo Pan. Clay miró fijamente al hombre.
- ¡Tú empezaste, yo no fui el que desperdició tu tiempo, tú desperdiciaste el mío! – protestó. Pan rodó los ojos.
- No, es que tú no eres el que estoy buscando. No eres el rey.
- ¿Qué, es que pensaste que era un rey "rey"? ¿Qué estabas buscando, al rey perdido de Alola o algo así? ¿Te parece que me la paso mimando Meowths para vivir? – Clay miró al tipo con exasperación. Pan no se dignó responder. – No eres un tipo listo, ¿verdad?
El comentario de Clay hizo que Pan se volteara a verlo y se tronara los nudillos. Clay se metió las manos entre la chaqueta para sacar su confiable pico. Le iba a dar una buena lección a este pesado...
- ¡Dije que nada de peleas!
Una hora después…
Clay caminaba furioso por las calles de la ciudad, pateando una lata y maldiciendo. Todo por culpa de ese pelirrosa chiflado que le gritó, lo atacó y lo confundió con un rey, y luego la Enfermera Joy le confiscó el pico. De repente tenía muchas ganas de golpear algo rosado para descargar su furia. Sería bueno si alguien desafiara su gimnasio con un Audino en este momento. Metió la mano en el bolsillo para sacar su teléfono, marcando rápido hacia el gimnasio y gruñendo en cuanto la otra línea conectó.
- ¡Hey, Felix! ¡Dime que hay alguien en el gimnasio con algo de color rosa!
- ¿De color rosa? Lo siento señor, pero no. Mientras usted estuvo fuera un niño llamado Dino vino a tratar de pelear contra nosotros con un Swadloon y un Vullaby. Ya lo vencí.
- Que lástima, creí que podría haber algo con lo que podría descargar mi rabia. – Clay terminó la llamada, y de nuevo le vino el deseo de golpear algo. – Tal vez debería ir donde dice ese folleto de ejercicios, lugares como ese siempre tienen sacos para golpear.
Clay empezó a registrar sus bolsillos en busca de esa cosa, dispuesto a ver si tal vez le ayudaba a mejorar su humor, pero el ruido de unas ruedas aproximándose junto con una sirena de policía hizo que se detuviera
- Ay, vamos. – se quejó Clay al ver que una motocicleta de policía con sidecar se detenía junto a él. La Oficial Jenny que la montaba lo miraba con urgencia.
- Por fin te encuentro. Necesito que me acompañes.
- ¿No me digas que estoy bajo arresto? – dijo Clay secamente, preguntándose si terminaría por ser uno de esos días.
- ¿Qué? No, nada de eso. Estaba respondiendo una llamada de un grupo de agentes de comercio en el muelle. Al parecer un barco de transporte de Pokémon que venía desde Orre se topó con unos malos números. Cuando intentaron hablarlo estalló una pelea, y solicitan apoyo. Nos vendría bien tu ayuda para poner las cosas bajo control.
- Conque problemas, ¿eh? – dijo Clay. Grandioso, si esos tipos no querían hablar, tendría una excusa para golpearlos. Qué oportuno. – Dame un minuto para acomodarme en tu sidecar y estaré feliz de ayudarte.
Tras un incómodo y largo paseo por toda la ciudad…
Una vez en la escena, Clay se bajó (con dificultad) del sidecar de Jenny para ver lo que ocurría. Había un enorme barco negro y blanco, un transporte clase Libra, si estaba en lo correcto, estaba en todo el medio de un intercambio de fuego. Y eso era literal, ya que en el barco había un montón de tipos raros con armaduras (de color azul, púrpura y blanco, y con bufandas) estaban lanzándoles chorros de fuego con Lanzallamas, usando Pokémon de otras regiones: unos camellos jorobados, unas babosas que echaban burbujas y unos perros negros. Numel, Slugma y Houndour, así se llamaban esas cosas, aunque podría equivocarse.
Varios oficiales de policía estaban cubriéndose detrás de unas cajas, disparando ocasionalmente Atactruenos y Bolas de Sombra con sus Herdiers, pero los disparos no parecían tener mucho efecto. Clay se volteó a ver a la Jenny que le dio el aventón con el cejo fruncido.
- Hey, ¿no tienen algo mejor? ¿Es que no normalmente no usan Swannas o algo?
- Normalmente sí, pero la mayoría de nuestros Swannas están ahora en rotación para el programa de crianza, o los está usando el departamento de bomberos. – dijo Jenny.
Clay se sintió con ganas de señalar que en este momento había riesgos de una emergencia de incendio, pero se contuvo.
- De acuerdo, escucha, yo me encargo de todo aquí. – Sacando a su Seismitoad y Excadrill, Clay señaló hacia los sujetos con trajes raros. – ¡Muy bien, Seismitoad y Excadrill! ¡Hora del Especial Bola Rápida!
- ¿El especial qué? – Jenny frunció el cejo al ver como Seismitoad sonreía salvajemente y Excadrill suspiraba con resignación antes de aceptar su destino.
…
Entretanto, no muy lejos de ese lugar, mientras caminaba por el borde del océano, Pan respiró profundo, con frustración. Otra pista, otro callejón sin salida. El Rey Bloodliner seguía siendo tan evasivo como siempre, y era la segunda vez que lo buscaba por Unova. Johto y Sinnoh no le dieron nada excepto un gusto por la leche y un odio por los lagos. Sinnoh tenía demasiados de ellos, y siempre cuando se perdía terminaba en uno de ellos.
Sin embargo, no había sido una pérdida total. Su pista más reciente en las Islas Decolore todavía podía seguirla desde aquí, y si eso fallaba, después podría ir a Kanto. Muchos eventos extraños habían estado ocurriendo por allá: Pokémon comportándose de manera extraña en Ciudad Gringy, una extraña tormenta en la costa de Kanto que apareció y desapareció igual de rápido sin explicación, y una ola de entrenadores nacidos durante la era moderna de los bloodliners, destacándose enormemente entre los novatos. No podía ser una coincidencia: el Rey Bloodliner estaba metiendo mano allí. Él lo encontraría, para matarlo.
Y después la salvaría a ella…
De pronto alcanzó a ver un brillo distante por la esquina del ojo, desviando su atención hacia el puerto, para encontrarse con lo que parecía ser un Excadrill volando por el aire, usando Perforador. Este impactó contra el costado del barco rechinando el metal, y pronto el sonido de la batalla se llenó de fuego, rayos y los gritos de policías lanzándose a la carga.
Sacudiendo la cabeza, Pan continuó su camino. No le interesaba, no quería saberlo, eso no era su asunto…
Frío. Vacío. Odio. Ira.
Pan se quedó congelado, sintiendo que le bajaba un escalofrío por la espina como baba de Beartic. Sintió algo. Algo malo. Algo antinatural, inquietante, y desagradable. Algo que estaba totalmente mal en el mundo. Y venía desde el barco contra el que se había lanzado aquel Excadrill.
- ¡Muévelo!
- ¡¿Mover qué?!
- ¡La cosa esa! ¡La cosa que utilizan para subirse a los barcos! ¡Los policías ya vienen!
- ¡No puedo, ese maldito topo lo atascó!
- ¡Entonces quítalo!
- ¡¿Por qué no lo haces tú, no tienes el Quagsire?!
- ¡¿Acaso funcionaría con él?!
- La respuesta es sí, de hecho. Un Quagsire solo es un Seismitoad más tonto, así que por tipo sería bueno para pelear contra mi Excadrill. – Ese era Clay, hablándole al dueto con armadura que discutía debajo de él, mientras su Golurk descendía desde arriba y los dejaba a ambos en la cubierta del barco. – Pero dudo mucho que tengan la fuerza para hacerlo. ¿O quieren probarse conmigo?
Los dos idiotas con armadura salieron corriendo y se tiraron por la borda, haciendo que Clay se riera mientras dejaba salir al resto de sus Pokémon: Seismitoad, sus dos Krookodiles y Stunfisk.
- De acuerdo, ¡vamos a buscar a Excadrill y atrapémoslos a todos! – les ordenó, y todos se lanzaron hacia el frente, golpeando a cualquiera que tuviera armadura o Pokémon que no fueran unovanos.
El revuelo duró unos quince minutos, y fueron los quince minutos más divertidos que Clay tuvo desde hacía mucho tiempo. Nada como destrucción de propiedad sin control en una dosis sana para quitarse el estrés del día. Pronto se les unieron los oficiales de policía con sus Herdiers y Excadrill, y dejaron a su paso un rastro de tipos raros amarrados y esposados. Solo quedaba un lugar por revisar: el puente.
- ¡De acuerdo, aquí les habla la ley! ¡Abran esa puerta! – exigió Clay.
Sorprendentemente, la puerta se abrió, revelando a la líder de este extraño grupo. No era un sujeto raro con armadura como el resto de ellos, sino una niña de pelo rosa con ropa de científica. Y a pesar de verse lo bastante joven como para volverse loca por Elesa, los miraba con desdén.
- ¡Oh, oh! ¡O sea, ustedes son esos idiotas que nos bloquearon la partida tan groseramente! ¡Oh, y ahora por su culpa el jefe se pondrá furioso conmigo! ¡Hará miserables las vidas de todos, y es culpa suya! Ah, pero está bien. Solo tengo que ponerme un poco seria y sacarnos de esta basura de región. ¡Y ahora que lo pienso es perfecto! ¡No solo puedo quitar de en medio a estos estorbos, sino que además puedo hacer una prueba de campo en serio! ¡Caray, me sorprendo yo misma de mi genio! ¡No puedo creer que no se me ocurriera antes! ¿Oh? ¿Quieren saber de qué rayos estoy hablando? ¡Tranquilos, ya pronto lo sabrán! ¿Por qué? ¡Porque los voy a derrotar aquí mismo y ahora, idiotas!
- ¿Qué nos vas a derrotar? ¡Ja, si tus secuaces apenas pudieron aguantar antes por estar en terreno elevado! ¿Qué te hace pensar que tú podrás detenernos a todos?
Clay se rio, preguntándose qué mosca le picó a esta niña, y por qué era tan habladora. Sonriendo, la pelirrosa sacó una Pokébola, y esta tenía una etiqueta con un número en el mecanismo central: SD: 0014.
- ¡Te lo mostraré! ¡Ve, Delcatty!
La bola se abrió en un estallido de luz, revelando a un Pokémon delgado, púrpura oscuro que tenía el aspecto como que a alguien se le fue la mano rasurándole el pelo a su Liepard. La cosa se lanzó contra uno de los oficiales, de manera muy… extraña.
- Qué tierno, un Pokémon adorable para una niña linda. ¡Atrápalo, Seismitoad!
Colocándose entre el oficial y el felino, Seismitoad se tensó como un receptor de fútbol americano, listo para atrapar el balón. El Delcatty embistió a Seismitoad, y el impacto fue tan fuerte que el enorme y pesado sapo salió volando por los aires.
- ¡¿Qué diablos?! – gritó a Clay al ver como su atacante especial más fuerte, en vez de proteger al oficial, ahora volaba directo para aplastarlo. – ¡Regresa!
Clay usó la Pokébola para retornar a su Seismitoad antes de terminar con un policía aplastado. La niña se rio con fuerza (y realmente sonaba irritante) y su Delcatty movió la cabeza, como si estuviera disparando algo. Segundos después, algo explotó contra el oficial al que acababa de salvar, y la Jenny que le dio el aventón. Los dos cayeron al suelo con marcas de quemaduras. Empezaron a sujetarse en las áreas donde fueron afectados, y sus caras tenían una clara expresión de dolor.
- Y díganme, unovanos, ¿qué les parece? Esto es el futuro de las batallas. Mejor que me digan ahora, antes que los convierta a todos en polvo. – La chica sonrió como una psicópata, antes de que su Delcatty se lanzara contra los Krookodiles con una ferocidad antinatural. Clay tenía el presentimiento de que algo muy malo estaba por ocurrir…
Segundos después, Golurk se abrió paso a través de la nave con su enorme puño, mientras con su otra mano sujetaba a Clay, Excadrill y Stunfisk. Al aterrizar, los dejó con cuidado en el suelo, y Clay se agarró el pecho cayéndose de rodillas. Al mirarse allí, pudo ver que en el pecho tenía una enorme marca por un ataque que no había visto formarse, pero lo que hubiera sido, Clay estaba seguro de que le había roto una costilla…
- ¡Maldita sea!
O tal vez dos. Como fuera, le dolía y mucho. Ese Delcatty… no era normal. Acabó con la mitad de su equipo solo, y dejó fuera de combate a todo ese equipo de asalto de la policía. No estaba utilizando ningún movimiento que pudiera ver, y todo siempre golpeaba como si fuera extremadamente efectivo. Incluso si lo del tipo no tuviese ningún sentido, tenía que haber algo, algo más que tenía que estar mal, algo definitivamente siniestro y maligno. Sus movimientos, sus ojos… ese Delcatty parecía como si le faltara algo crucial para su existencia, su ser. O que se lo habían arrebatado, que se lo habían extraído por la fuerza. Definitivamente esa cosa era más anormal que los endulzantes sin azúcar que la gente pedía estos últimos días. Pero el falso azúcar fue reemplazado por una sal marina muy real cuando Clay se dio cuenta de que algo más no andaba bien.
- ¿Qué diablos…?
El barco ya no estaba anclado en el puerto, sino que estaba entrando a mar abierto, y la tierra se veía cada vez más lejana. El pensamiento lo golpeó como un rayo: estaba atrapado en ese barco con una abominación con forma de Delcatty sin manera de escapar, y no estaba para arriesgarse a ver si su Golurk se los podía llevar volando a todos fuera del barco antes que ese Delcatty dejara de perseguirlos y decidiera matar a sus víctimas. Solo podía decir una palabra apropiada en ese momento.
- Mierda. – declaró Clay en voz alta, y el sonido en el aire dispersándose anunció la llegada de algo muy rápido.
Diez segundos después, Golurk dejó salir un grito de dolor y colapsó, con el Delcatty de pie sobre el parcialmente caído Pokémon de tipo Fantasma. Sus ojos seguían igual de vacíos y malignos que antes.
- Oh, pero qué triste. Y patético. ¿Esto es lo mejor que tiene un líder de gimnasio?
Un par de lianas con espinas se extendió desde debajo del casco, sosteniendo a la chica pelirrosa junto con un Pokémon humanoide con rosas azules y rojas. Una Roserade, si no se equivocaba. La chica se paró muy cerca de su Delcatty, mientras Roserade se alejó lo más que pudo de la cosa, como si emanara muerte o algo. Clay no se sorprendería si esa cosa emanaba muerte, odio, maldad, agonía, cáncer, impuestos o cualquier otra cosa desagradable.
- De verdad que no haces honor a todo ese hype. – le dijo mientras regresaba a Roserade.
- ¡Y tú eres muy irritante! ¡Stunfisk, Escaldar! – gritó Clay apartándose, para que un chorro de agua caliente saliera disparado hacia ella.
- Delcatty...
La chica maligna solo hizo un pequeño gesto. El monstruo aulló y una vez disparó sus silenciosas e invisibles ondas de energía. Una de ellas bloqueó el Escaldar, y la segunda siguió de frente y golpeó a Stunfisk. Clay no pudo verlo para comprobar si eso lo había noqueado, pero tuvo el presentimiento de que así fue.
- Lindo, pero eso no servirá de nada. Delcatty, encárgate de ese último Pokémon, esa cosa Excélsior o como se llame. Pero déjalo vivo: tal vez podamos reciclarlo en algo bueno.
La bestia salió disparada, atravesando el barco con saltos largos. Todos de la misma longitud exacta, quizás con una o dos pulgadas de diferencia. Pero de todas maneras, tenía que aterrizar. Como resultado de sus años de cooperación, Clay y Excadrill se dieron cuenta de esto y lo que tenían que hacer en respuesta. Las garras de Excadrill brillaron de blanco con el poder de Demolición, incluso mientras Delcatty aterrizaba por un momento sobre el derrotado Stunfisk y continuaba lanzándose hacia Excadrill.
- ¿Quieres ver si golpear a mi Delcatty con un ataque de tipo Luchador lo detendrá? ¡Lo siento, pero eso no va a pasar! – se jactó la chica. Clay sacudió la cabeza.
- ¿Alguna vez has excavado en una mina?
- ¿Y eso es relevante, por qué? – La pelirrosa miró a Clay interrogante.
Delcatty ya se había puesto a tiro para golpear a Excadrill, listo para atacar. Sin embargo, justo antes de dar el último salto, un aura de electricidad rodeó al gato, haciendo que se ralentizara. Excadrill tomó la oportunidad para golpearlo con Demolición, mandándolo a volar por los aires. Se estrelló contra la chica, y los dos fueron a caer por la borda, directo hacia las aguas del mar con un fuerte salpicón, para luego desaparecer bajo la superficie.
Varias semanas después…
- … y eso fue lo que pasó. Por supuesto, estoy feliz que no me van a procesar por homicidio, pero lo que haya sido el Delcatty de esa niña, te juro que no quiero volver a ver uno igual en mi vida.
Después de que le dieran de alta por las costillas rotas, Clay ahora se encontraba relatando la historia de lo que pasó ese día. Ya tenía experiencia de sobra: había compartido el relato con la policía, con la Enfermera Joy local (que lo volvió a regañar), con Andrew en el Café Dicey, y con el chico con problemas en los ojos (cuyo nombre era Tires) y su Liepard, luego de que aceptó el trabajo que le estaba ofreciendo (aprovechando de capturar a un Pidove después de espantar al resto).
Su interlocutor escuchaba con atención, claramente perturbado por todo lo que había pasado.
- El reporte que dieron la policía y la Enfermera Joy por las heridas que sufrieron tú y tus Pokémon demuestran que estuviste más que justificado en emplear toda esa fuerza. Admito que si esto hubiera sido más cercano al incidente con el asesino llamado "El Segador", tal vez te verían de manera más crítica. Pero por ahora, no sufrirás consecuencias, más allá de lo que te hiciste tú mismo.
- No voy a tomar de pasatiempo arrojar a niñas que necesitan ganar unos cuantos kilos al océano, Alder. No tienes que preocuparte por eso. – respondió Clay sarcásticamente. El campeón unovano no se rio de vuelta.
- Lo que más me preocupa, es la clase de Pokémon que era ese Delcatty… ¿Habrá más como ese allá afuera? Rezaré porque no haya más que hayan sido afectados por lo que sea que le hicieron a ese. Aunque tu historia de aquel día tiene más partes perturbadoras de lo que te podrías imaginar.
- ¿Aparte de ese Delcatty endemoniado, y que en las últimas semanas las monjas me han estado preguntando si tengo que confesarme por algo? – dijo Clay sarcásticamente. Alder asintió.
- Me refiero a Pan. – dijo Alder, y Clay lo miró confuso.
- ¿Ese tipo raro que bebe leche?
- He visto a ese hombre varias veces en mis viajes. La primera vez fue cuando solo tenía cinco años, hace ya de eso una década y media. Fue cuando secuestraron a su hermana menor. – recordó Alder, mientras Clay fruncía el cejo.
- ¿La secuestraron? ¿Qué, se la llevaron de la parada del autobús?
- Más bien de la cuna. La niña, Venus, no tenía ni un año de edad entonces. El modus operandi de ese caso fue muy parecido al incidente de Striaton hace dieciocho años.
Clay no pudo responder a eso, pues después de que le mencionaron el incidente de Striaton, se acordó de otros dos muy similares, de niños de menos de un año que fueron secuestrados y desaparecieron sin dejar rastro, sin mencionar todo el alboroto que causaron.
- Desde aquel día, me he encontrado con Pan unas cuantas veces, la mayoría después de se fue de su casa y emprendió su viaje. Su inicial fue un Deino, si mal no recuerdo, y parecía estar más feliz cuando nos vimos la primera vez. Pero la segunda… estaba obsesionado con encontrar a un hombre al que llamaba "el Rey".
- Sí, de eso me di cuenta. Aparentemente no se refería al Rey de las Minas.
- No, este Rey con el que está obsesionado es la persona que él cree que se llevó a su hermana. Nunca pude sacarle una respuesta clara, pero tengo una teoría.
- No involucra Elgyems, ¿verdad? – dijo Clay. Alder sí se rio con esa un poco.
- No, que va, nada que ver con Elgyems. No, esto tiene que ver más con un rumor que he estado oyendo cada vez con más frecuencia durante los últimos quince años. Rumores de alguien que se hace llamar el Rey Bloodliner…
Mientras tanto, en el océano…
La chica pelirrosa, empapada hasta los huesos y casi muerta, ahora estaba conectada a una gran variedad de monitores médicos y bolsas de medicamentos. Sus signos vitales estaban terribles, pero iban mejorando poco a poco. Junto a ella, yacía la Pokébola con la etiqueta de SD: 0014. Un hombre alto vestido de azul con ojos grises se quedó viendo a la mujer con una expresión indescifrable.
- ¿Por qué nos molestamos en ir a pescarla de vuelta? Ein puede hacer el trabajo igual o mejor que ella. – se preguntó en voz alta. La voz grave de un anciano le respondió.
- Claro que puede, pero Lovrina es demasiado hábil para desecharla así como así. Sus innovaciones al programa de Pokémon Sombríos son realmente admirables.
- Aun así perdió. – señaló el tipo de azul. El anciano se rio.
- Es cierto, perdió después de acabar con todo un equipo de asalto de la policía, y nos demostró que incluso un Pokémon Sombrío débil es capaz de aniquilar por sí solo casi a un equipo completo de un líder de gimnasio. La data que nos dio con esto es invaluable. Pensar que creíamos que necesitaríamos un mínimo de treinta Pokémon Sombríos para eliminar a los líderes de gimnasio de una región a su máximo poder… claramente será más que suficiente con solo la mitad de eso.
FIN.
Notas del traductor:
Y bien, por fin aquí comienza la subtrama. Ahora sí lo puedo decir, ¿alguien se esperaba que incorporaran al Resetverso de esta forma la trama de los juegos de Pokémon Colosseum y XD, con los Pokémon Sombríos y todo? Si les soy sincero, yo nunca jugué esos juegos, pero se me hizo bastante interesante la forma en como lo insertaron aquí. Y serán toda una amenaza, nada más vean como con ese solo Delcatty aniquiló a todo el equipo SWAT de la policía y a casi todo el equipo de Clay. Será interesante ver cómo hará Ash para enfrentarse a ellos cuando se crucen.
El próximo capítulo será un gaiden que ahondará más dentro de esta trama en relación a los Pokémon Sombríos. En los capítulos tempranos de la historia principal hubo alguna que otra mención con la organización Cipher, y creo que es tiempo de que empiecen a saber un poco más de ellos y de lo que planean. Otro detallito menor, ese incidente sobre "El Segador" se detallará en otro gaiden que no está conectado con la subtrama, pero quizás lo decida traducir durante un descanso. Por último, les comento que la primera vez que leí, no capté las referencias de Andrew y el Café Dicey ya que todavía no había visto Sword Art Online. ¿A alguien más se le escapó?
Gracias por los reviews a dragon titanico, BRANDON369, pirata (si vas a hacer chistes, por lo menos que tengan sentido, tus bromas cada vez son más confusas), darkdan-sama, master master god y sonicmanuel. De nuevo no les doy fecha exacta para la próxima actualización, así que esperen pacientemente (además hoy tengo que terminar otro capítulo de "Hyrule Warriors: Lazos del Destino" sí o sí para mandárselo a mi compañera). Nos vemos.
