Disclaimer: La historia pertenece a thatwritr. Yo sólo traduzco. Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer.

En un parpadeo

Capítulo diez

Edward vive sus días siguientes en una nube brillosa de esperanza renovada y panoramas de posibilidad. Se mantiene alejado de Bella para darle tiempo a Alice antes de que ella y Jasper regresen a Minnesota. Jasper ha regresado a Helen a visitar y Alice se une al grupo un par de días después. El tener por lo menos cuatro de ellos juntos otra vez, inmediatamente les ablanda el corazón y lo hacen volar, sin importar realmente quién falta.

— Carlisle está considerando tomar unas pequeñas vacaciones alrededor de Navidad, si queremos que regrese a casa— dice Esme mientras los cuatro están acostados en un valle del bosque a las afueras de Helen, descansando después de una cacería. No es que estén cansados; los vampiros no se cansan de esa manera. Es algo psicológico. Esta es su versión de "cena familiar," y el acostarse después tranquilamente, hablando entre ellos, es agradable. Esme le había mencionado las intenciones diplomáticas de Carlisle a Edward anteriormente, pero no a Alice y a Jasper.

Ahora, Alice se sienta y tuerce su torso para ver a Esme, quien está a unos cuantos metros. —Si viniera, vendríamos a visitar, por supuesto. La pregunta es… ¿quieres que regrese? ¿Estás lista? Siempre nos preguntas, pero creo que a veces te olvidas de ti misma. Esta vez, decídelo, Esme. Nosotros estaremos de acuerdo con tu decisión.

Esme sonríe cariñosamente. —Gracias, Alice— Se mantiene en silencio un rato. Edward hace su mayor esfuerzo por mantenerse fuera de su mente, pero no puede evitar escuchar la confusión de sus pensamientos. A pesar de sus desacuerdos, nunca ha dejado de amar a Carlisle porque fue Carlisle el que la enseñó lo que el amor verdadero era, por lo menos de un hombre a una mujer. Le mostró dulzura cuando ella sólo conocía violencia; le ofreció una nueva vida cuando había estado demasiado deprimida para seguir viviendo la vida a la que el destino la había condenado. Pero está frustrada con la manera en la que había manejado las decisiones de Edward en cuanto a Bella, las riñas que eso había causado en la familia, y su subsecuente culpa por los errores que percibía en sus actos. Una vez, jugando, le había dicho a Edward que pensaba que Carlisle estaba tenido una crisis vampírica de edad mediana. Necesitaba irse y hacer algo que sentía que debía haber hecho hace décadas—trabajar con pacientes de SIDA en África ya que era incapaz de ser infectado.

—Este no es el tipo de situación que manejo bien— le dijo a Edward. —Me siento inútil y abrumada porque no tengo nada que ofrecer. Pero Carlisle… él puede hacer algo productivo. Tal vez la mejor contribución que podía haber hecho era dejar que se fuera por un tiempo… dejar de detenerlo—. Así que Carlisle se había ido, y Edward se había quedado con Esme.

Pero Edward sabe que Esme extraña a su esposo. La ha escuchado llorando en la noche e incluso si no tiene lágrimas que derramar, no significa que su cuerpo no pueda hacer los movimientos. A pesar de su soledad, también se preocupa de que si Carlisle regresa, las viejas riñas empiecen de nuevo… especialmente entre Carlisle y Edward.

—Me portaré bien— dice Edward. —Y estoy seguro de que Bella se irá a Jacksonville en el receso de Navidad.

Alice gira su cabeza para aventarle una de sus miradas. Las esquinas de su boca están fruncidas. —¿Y qué tienen que ver los planes navideños de Bella con esto?

Edward se sonrojaría si pudiera… está seguro de que Jasper puede sentir su vergüenza repentina porque Jasper está sonriéndole al cielo de la montaña a punto de oscurecerse.

—Nada—dice Edward. —Sólo quería decir que si las cosas se ponen tensas podría… irme en un pequeño viaje o algo.

—Tal vez deberíamos invitar a Bella a Helen para el año nuevo— sugiere Alice en un tono casi juguetón.

—Todo lo que Bella dijo es que quiere ser mi amiga— advierte Edward. —No aceleremos nada, ¿de acuerdo?

—Claro— responde Alice. Jasper, nota Edward, está sonriendo aún más ampliamente e incluso Esme está intentado contener una risita.

Edward se levanta abruptamente. El bosque está lleno de neblina al ponerse el sol.

—No se burlen de mí—dice y regresa apresurado a su Audi estacionado en unos de las áreas de descanso panorámicas en la orilla sur del Bosque Nacional de Chattahoochee.

Al día siguiente, él y Alice están trabajando en colgar nuevas lámparas de techo en el restaurante que Esme está rediseñando. —No nos estábamos burlando de ti— dice Alice abruptamente.

—Yo los vi bastante divertidos—. Su voz está llena de oscuridad mientras instala los cables. Es afortunado que los vampiros no necesiten luz para ver de la manera que los humanos la necesitan. Han podido instalar la luz de la habitación y no necesitó una lámpara de mano, sólo la luna brillando a través de las ventanas del frente. Claro, pudo haberla conectado mientras la electricidad estaba conectada; el ser electrocutado no lo lastimaría pero podría afectar a la lámpara, o comenzar un incendio, y Esme le arrancaría la cabeza si arruinara todo su cuidadoso trabajo.

Y entonces Alice dice:

—Quieres estar con ella tan desesperadamente que prácticamente lo pululas. Sabes que está bien el estar feliz porque ella quiere ser tu amiga.

—Lo cual es sólo posible porque otro hombre está muerto. Me parece un poco… irrespetuoso… el estar feliz por algo así.

—Las emociones humanas no son cosas claras y ordenadas. Hay una gran diferencia entre estar brincando de gusto porque Mark Jackson haya muerto, lo cual no es el caso, y el estar feliz de que Bella esté interesada en renovar trato contigo. Piénsalo… piensa en la situación como pensarías en la donación de órganos.

—¿Una donación de órganos?

—Sí. La donación de órganos generalmente implica que alguien murió pero también significa muchas veces que otra persona tiene una nueva oportunidad de vida. Mark está muerto, eso es terrible, pero fue un accidente que no fue tu culpa, y no estás bailando de gusto. Pero también significa que tú y Bella tienen una segunda oportunidad. Después de todo, ¿no te pidió que la cuidaras si algo le pasaba?

Los labios de Edward se adelgazan y no contesta. En cambio dice, —No me fuerces a actuar la próxima vez.

—Estabas buscando pretextos.

—Estaba esperando. Pasó hace apenas dos meses. No iba a llegar como si nada a cortejarla mientras sigue en luto intenso.

—¿Lo hubieras hecho de otro modo?

—Sí. Como lo acabas de decir, le prometí a Mark que la cuidaría. No tomo mis promesas a la ligera. Lo que ella quiera, seré. Es sólo que... no tengo prisa.

—Sí, sí la tienes— sonríe.

Él para de trabajar en su penúltima lámpara y la mira ferozmente en la oscuridad de la noche. —Ya basta— dice. —Basta. No tengo ninguna prisa. Tengo la esperanza de que… algún día… seremos más que amigos otra vez, pero sería agradable que, no sé, me dé el tiempo de conocerla esta vez antes de eso.

Ella suspira; es intencionalmente dramático. —Ya la conoces. La has estado observando por diez años. La amas más ahora de lo que la amabas entonces.

Aprieta los dientes. —Ella no me conoce. No tan bien como debería.

Ahora estás siendo honesto. Pero lo hará.

—Basta con los comentarios crípticos, Alice. Por primera vez, no quiero saber.

Alice no responde a eso porque no necesita hacerlo. Está muy consciente de que él quiere saber—necesita saber, necesita creer en la posibilidad. Y no lo estaría presionando tan fuertemente si no hubiera una posibilidad, pero el hecho de que puede ver el futuro a veces la lleva a poner el carruaje antes de los caballos. Él era culpable de haberla escuchado la vez pasada y seguir su consejo. Alice había visto que podía amar a Bella, así que él había brincado ante la oportunidad sin ver bien. Ahora quería tomarlo lentamente, disfrutar la experiencia de un mutuo (re-)descubrimiento.

—Por lo menos no me corrió de su departamento— dice conversacionalmente.

—Agradece que Jasper y yo llegamos primero para que desahogara su enojo con nosotros, pero no asumas que ya te libraste. En algún momento recordará la razón por la que está enojada contigo y te desollará vivo… verbalmente por lo menos.

No puede evitar sonreír. —No tengo duda de eso. Y lo mereceré, y me disculparé lo más sinceramente posible y seré honesto.

—Y lo aguantarás todo el tiempo. Edward, creo que has desarrollado un gusto por las mujeres duras.

—Creo que siempre lo tuve. Sólo que la definición de "dura" tiende a cambiar con el tiempo.

—Realmente no—dice Alice. —Y apúrate con los cables.

—Este es el último. ¿Y a qué te refieres con "realmente no"?

—Digo que no es la definición de "dura" lo que cambia, sino la forma en que la dureza de expresa. Rosalie es dura también— Él hace una cara pero ella continúa. —Lo es. No lo expresa de la misma manera que Bella, o la manera en que yo lo hago, o Esme.

—De acuerdo— acepta al mismo tiempo que termina con el cableado en el techo. —Tal vez la forma en que la dureza se muestra sí cambia pero regresando a mi punto… Sí la hubiera contactado de nuevo. En algún punto del tiempo. —Salta de la escalera suavemente y ella hace lo mismo. La luna a través de las ventanas frontales está llena y brillante, plata líquida fluye por las mesas y el suelo.

—Eres tan lento como la melaza en invierno— lo regaña Alice, doblando su escalera y llevándola al almacén trasero. —Supongo que no se te ocurrió que hubiera sido una buena idea hacerte su amigo más temprano que tarde para que esté más propensa a aceptar ayuda, financiera y para su departamento, cuando tenga que prepararse para sus exámenes comprensivos y orales en enero. Si creías que te aceptaría al aparecerte en su puerta sin preparación, de verdad que no la entiendes. Tenía que hacer algo. Además, iba a descubrir que era Jasper el que pagó el funeral, y pude ver que si íbamos y lo confesábamos primero, se enojaría menos a largo plazo. Si la hubieras dejado ir con los técnicos de la universidad que abrieran ese archivo con toda la correspondencia entre tú y Mark, hubiera estado furiosa. Y buena suerte logrando que olvide eso en unos cuantos años.

Con las manos en la cadera, asiente, dándole la razón. —De acuerdo.

—Además, es secreto de Mark también y es mucho mejor si le dejas saber despacio la extensión del contacto que ustedes dos tenían. No es ser deshonesto, es ser sensitivo. Tu amistad con Mark llevó años en desarrollarse. No asumas que ella puede hacerse a la idea en unas cuantas horas. Suena como si usó los básicos de la mejor de las maneras que vi posibles—. Regresando a verlo a la cara, inclina su barbilla y saca su labio inferior. Sabe que el gesto está calculado para parecer una monada al máximo pero funciona de todos modos. —Y como dije, nos debes a Jasper y a mí en grande por disipar lo peor del fuego.

—Pensaré en una manera de compensarlos— promete.

—Más te vale—. Voltea hacia la parte trasera del restaurante donde está la caja de fusibles. Puede escuchar a Esme tarareando para sí misma en el otro cuarto y el ocasional comentario de Jasper, y en la calle de afuera, el ruido de un carro sobre el asfalto. Ya que el sentido del oído aumentado es algo normal, Edward generalmente ignora esos sonidos, pero este carro está disminuyendo la velocidad para dar vuelta hacia el estacionamiento. Por reflejo, voltea su mirada hacia el frente del restaurante. Ya pasa de la una de la mañana. ¿Será que algún tonto está planeando entrar a robar?

El carro se detiene. Alice se ha detenido también, y Jasper y Esme están en la puerta entre el almacén trasero y el área principal del restaurante. La luz de la otra habitación envuelve sus figuras con amarillo. Afuera, puertas de carro se cierran y pies se posan sobre la grava. Quien sea que fuera no está intentando ser sigiloso.

Entonces se escuchan las voces. —¿Estás segura que estarán aquí? Debimos haber ido a la casa primero.

—No, la conoces. Estará aquí. No la puedes mantener alejada de un proyecto así como no puedes evitar que Alice meta los dedos en la tarta.

Edward apenas tiene tiempo de reconocer las identidades de las voces cuando Emmett está tocando fuertemente la puerta del restaurante. —Sé que pueden oírme ahí adentro. ¿Nos van a dejar pasar?

Alice ya está en la puerta y la tiene abierta al mismo tiempo que se abalanza a los brazos abiertos de Emmett. Ambos están riendo. Edward piensa que por lo menos Alice estaría llorando si pudiera hacerlo. —¡Sí vinieron!

Rose le da un empujón ligero a su esposo y le pasa de lado. —Muévete, grandísimo buey. — La recibe Esme con un abrazo igualmente entusiasta, e incluso Jasper se acerca para abrazarla. Sólo Edward no se ha movido de donde estaba, mirando fijamente, boquiabierto. Rose se aleja de Jasper y voltea su mirada al mismo que Alice finalmente suelta a Emmett y deja que Esme y Jasper lo reciban.

—Entonces…— dice Rosalie. —Escuché que por fin tuviste los cojones de hablar con Bella. Ya era hora.

Notas: Okay, un día de retraso, pero mucho mejor que la vez pasada, ¿no? Van apareciendo los personajes poco a poco, y esto empieza a tomar forma. Intentaré tener otro capítulo para el fin de semana, a más tardar el lunes. Estaré un poquitín ocupada estos días, pero estoy tan emocionada con lo que está pasando en la historia en inglés que me urge empezar a traducir esos capítulos, así que intentaré traducir en cada espacio libre que tenga de tiempo. :D

De nuevo, mil gracias a los que dejaron review en el capítulo pasado, a los que me dijeron los orrores que tuve, y como de costumbre, ahora, si quieren un preview, se los mando en una respuesta de review XD Saludos!