La primera vez que Lily le dijo a Scorpius que le quería fue en medio del Gran Comedor. Lo había chillado con tanta fuerza que no creía que quedase nadie en todo Hogwarts que no lo hubiese escuchado, pero eso le daba totalmente igual.
Estaba tan ocupada siendo feliz que no tenía tiempo para preocuparse por pequeñeces como el ceño fruncido de James, los puños apretados de Lorcan, la sonrisa juguetona de Joanna y la simulación de estar vomitando que estaba llevando a cabo Albus.
Scorpius le había regalado por su cumpleaños el colgante con forma de serpiente simulando ser una S. Scorpius siempre lo llevaba al cuello, una vez le había contado a Lily que había sido un regalo de su madre , que se lo había regalado en cuanto lo habían seleccionado en Slytherin. Lily nunca le había dicho nada, pero siempre le había encantado.
En cuanto Scorpius le puso el colgante se giró hacia él y lo abrazó, y entonces Lily se sintió completa.
