CAPITULO 10: Altibajo.
Draco le quito la banda de seda del cuello y la correa con la que la ataba. Volvian a estar en la habitacion privada.
Ella aun conmocionada por los acontecimientos de la noche.
El rubio guardo con mimo la correa y el collar y se fue al mueblebar. Saco una especie de libreta de tapas de cuero. Parecia un menu. Con la punta de la varita selecciono algunos platos de la lista. Tocandolos con la punta de la varita. Varios segundos despues, unos sordos pops anunciaron al mundo que losl elfos domesticos habian recivido el pedido por algun tipo de magia y habian mandado la comanda al dom. Draco miro los platos de carne asada, las patatas al horno y el salmon ahumado. Sonrio. Se acerco al bar y cogio una botella de vino. Y dos copas.
Lo puso todo en una bandeja, y la cargo hacia la mesa. Se sento en la silla y se puso a descorchar la botella.
-Sientate conmigo Granger...
Hermione tuvo la vaga sensacion de que le habian dicho algo sobre esa situacion. Y de pronto lo recordo al ver que no habian mas sillas. Debia sentarse a sus pies. Correteo hacia la silla y se sento en el suelo, junto a los pies de Malfoy.
Draco comenzo a comer distraidamente. Y de pronto, cargando el tenedor con una generosa racion de salmon, se lo ofrecio a ella. Hermione lo miro sorprendida, pero tenia hambre. Apenas habia comido nada en todo el dia y habia sido un dia ajetreado. Abrio la boca y dejo que el la alimentara. Cada dos bocados mas o menos, le daba uno a ella. Y cuando Draco estuvo saciado, siguio cargando el tenedor con delicadeza y acercandoselo a los labios. Como si no hubiera nada mejor en el mundo que dar de comer a una mujer adulta sentada a sus pies. Hermione no comprendia por que no la dejaba comer por si sola. Hubiera sido mas rapido. Aun que luego penso que quizas no tan divertido. Tener al mismisimo principe de las serpientes dandole la comida tenia algo...especial. Hermione se planteo de pronto que mirando la situacion desde un angulo distinto, no estaba tan claro quien servia a quien realmente.
Mientras Hermione masticaba, Draco lleno dos copas de vino. Bebio de la suya, y cuando vio a Hermione tragar, humedecio uno de sus dedos en el vino y se lo acerco a la boca. Ella la abrio, ansiosa. Pero el rubio retiro la mano enseguida.
-Quieta. No te he dado permiso para moverte.
La castaña parpadeo confusa. Acaso no queria que le lamiera el dedo? A veces no terminaba de comprender lo que Malfoy esperaba de ella. Pero asintio, intentando controlarse.
-Si, Maestro...
Luchando contra todos sus instintos, dejo que Draco le pasara el dedo humedecido con el vino por los labios, tiznandodoselos de un tono rojizo.
Hermione se sentia temblar. Vibrar. Los lentos y parsimoniosos movimientos del dedo de Malfoy sobre sus labios, la sutil caricia caprichosa y despreocupada viniendo de aquel rostro severo y desprivisto de toda emocion la estaban sacando de quicio. Parte de su ser le decia que se dejara hacer, que se dejara llevar. Pero otra parte, una que estaba a temperatura de fision nuclear le pedia a gritos que se hechara encima de Malfoy y lo devorara para saciarse. Se sentia dividida, rasgada. Algo dentro de si amenazaba con romperse si aquella marea de sensaciones nuevas seguia empujandola hacia todas direcciones a la vez. El vertigo volvia...la sensacion de que perdia el control la consumia...como algo podia sentirse tan bien y tan mal al mismo tiempo?
El rubio habia vuelto a mojar el dedo en la copa de vino y ahora se lo pasaba por el cuello, las claviculas, los hombros...dibujando pequeñas espirales sin pauta aparente. Dejando sobre su piel un reguero violaceo y rojizo que demostraban la teoria del caos. El mismo caos que ahora mismo pugnaba por avasallar su raciocinio dentro de su mente.
Acaso Malfoy no se daba cuenta de lo que la hacia sentir con aquellos gestos despreocupados? El dedo que de nuvo habia sido mojado en vino ahora recorria su nariz, en una linea ascendente hacia el nacimiento de su pelo, y volvia a descender recorriendo su mejilla izquierda hasta la oreja, donde pellizco el lobulo de la oreja y lo dejo humedo.
Draco se levanto, agarro a Hermione de las axilas y manejandola con una abrumadora fuerza fisica la levanto del suelo en volandas y la sento sin miramientos ni delicadezas encima de la mesa, apartando de un manotazo los restos de la cena que se fueron al suelo.
Hermione ardia, por dentro y por fuera, se tenia que morder los labios para jadear. Aquel exabrupto la habia excitado mas de lo que nunca reconoceria.
Draco la agarro del pecho y la empujo hacia atrás, tumbandola sobre la mesa con las piernas colgando por el borde. Le separo las rodillas, y se coloco entre medias. Sexo contra sexo. Hermione creia estar a punto de comenzar a delidar. Tenia a Malfoy entre sus piernas.
Draco levanto la camisa de seda blanca y dejo el vientre de Hermione al descubierto, y con toda la calma del mundo, como si lo que estaba haciendo no tuviera repercusiones en la mujer que tenia tumbada encima de la mesa, se puso a dejar caer gotitas de vino de la copa sobre la piel bronceada. Hermione las sentia. Frias, gelidas, resvalando sobre las curvas de su vientre.
Poco a poco, Draco fue vertiendo el vino, hasta que las gotitas fueron resvalando y fueron llenando la oquedad del hombligo. Como si el vientre de Hermione fuera un caliz.
Con una lentitud despreocupada y al mismo tiempo reverente, Draco se separo un poco de ella, y muy despacio, se fue doblando para acercar el rostro hacia aquella piel, rozando con los labios el abdomen femenino. Y abriendo la boca al llegar al hombligo, comenzo a beber de ella con desesperante parsimonia.
Hermione no pudo mas, estallo ante aquel contacto tan intimo y sensual, y arqueandose como una gata en celo gimio a merced de sus instintos, alargando una mano y acariciando el cabello platinado de Malfoy mientras rozaba el costado del hombre con las piernas.
Fue como dar un martillazo a un bucaro de cristal. Draco se separo de ella a la velocidad de una serpiente y la fulmino con la mirada. Luego sencillamente la agarro por las muñecas y le dio un tiron que la mando al suelo.
La castaña solo gimio primero por la sorpresa y luego chillo de forma breve y aguda por aquella respuesta agrresiva. Y miro a Malfoy con los ojos desorbitados, por la sorpresa y por no comprender que habia pasado.
-No te he dado permiso para tocarme, Granger...-le dijo el con una decepcion mas que visible- Ni para sentir placer. Y mucho menos para complacerte a ti misma. No tenias permiso para actuar por tu cuenta. Creo que no te habia dicho que ningun sumiso puede darse placer ni alcanzar el orgasmo sin el permiso de su Amo. Pero si te habia avisado de que no estabas aquí por tu placer, Granger. Si no por el mio. Eso es desobediencia. Y merece un castigo.
A Hermione se le dilataron las pupilas. Tanto por la sorpresa como por el miedo. Iba a castigarla por esa tonteria? Pero como se supone que una debe evitar un orgasmo? Como iba ella a saberlo? Que se suponia que debia haber hecho, quedarse de brazos cruzados y dejarse hacer sin participar en la diversion? Que gracia tenia entonces?
No pudo seguir preguntandose nada por que Draco la habia agarrado y la habia arrastrado hacia la cama, habia sacado la varita y de un gesto brusco, varias cuerdas y trabas habian aparecido, se habian aferrado a las muñecas de Hermine y la habian dejado atada en vertical contra los postes al pie del lecho. Otro juego de trabas la habia dejado con las piernas separadas, totalmente inmoviol.
Ahora si gemia, pero de puro terror. Nunca se habia sentido tan vulnerable ante otra persona. Abrio la boca dispuesta a acabar con todo, aquello habia ido demasiado lejos.
No pudo. Draco le habia tapado la boca con la mano.
-Dejame adivinar, Granger...-dijo con malicia y enfado- Ibas a decir tu palabra de seguridad?
Es que a ese hombre no se le escapaba nada? Tan trasparente era? Acaso podia leerla como si fuera un libro? Con temor siguio esuchando.
-Retirare mi mano, Granger, y entonces podras hablar. O podras callar. Pero dejame advertirte una cosa...si dices tu palabra de seguridad, aquí acabara todo. No te catigare. Te desatare. Y podras marcharte. Y creeme, Granger, cuando te digo que te marcharas. Esto no solo gira en torno a que tu confies en mi como tu maestro. No soy solo yo el que se tiene que ganar tu confianza. Tu te debes ganar la mia. Y si cada vez que cometes una transgresion usas tu palabra de seguridad como un comodin para evitar ser castigada, si no afrontas las consecuencias de tus errores, yo no confiare en ti. Y no deseo bajo ningun concepto a una sumisa en la que no confio. Asi que, tu decides, Granger...
La mano fue retirada, y Hermione de pronto, no sabia que decir. Se sentia como si la hubiran pillado haciendo trampas. Como si la hubieran insultado. Su orgullo Griffindor le exigia permanecer alli y aguantar estoicamente lo que le hechara encima ese arrogante malcriado solo para demostrar algo. Su orgullo femenino le exigia aullar la maldita palabra de seguridad y salir de alli con el rabo entre las piernas pero conservando la dignidad que ese cabron queria arrebatarle.
Pero habia algo mas...habia hecho un trato, no? Habia prometido someterse a las reglas. Y las habia quebrado. Y esas reglas imponian un castigo... asi que debia asumirlo. No?
Hermione jadeaba, sudaba de puro terror. Aquello no podia estar pasando. Pero a fin de cuentas, habia decidido hacer una sesion mas, y luego se olvidaria de todo...asi que por que no ir hasta el final, y asi no tendria que arrepentirse de no haberse atrevido? Asi podria sacarselo de la cabeza. A veces, la mejor manera de aprender a no meter los dedos en un enchufe es llevarse un calambrazo.
-Acepto mi castigo, Maestro...-susurro con los dientes apretados, luchando por no salir de alli huyendo.
-Y sabes por que estas siendo castigada, Granger?- Pregunto el con un tono frio y severo en la voz.
-Por buscar mi placer en lugar de procurar esforzarme por complaceros, Maestro...-recito ella con voz discordante.
Draco solo asintio con la cabeza. Se acerco a una de las cajoneras y saco varios cilindros. Eran velas.
Hermione las miro sin corprender. Malfoy las miro como si tomara una decision, y descartandolas todas menos una, se quedo con la que era mas fina. De un intenso color azul.
La prendio con una cerilla, hacinedo un gesto ligeramente teatral. El olor a azufre quemado lo impregno todo.
-Normalmente te vendaria los ojos para que la incertidumbre te envargara. Para remarcar mi dominacion, para ampliar tu espectro sensorial, para que no supieras que hago, o como lo hago. Pero esta vez, tu primera vez siendo castigada, no lo hare. Quiero que lo veas, Granger. Quiero que me mires castigandote. Quiero que me mires a la cara y veas lo que yo veo. Quiero que comprendas cual es tu lugar, y cual el mio. Lo has entendido?
-Si, Maestro...-dijo ella con un hilillo estrangulado de voz, asustada por todas las repuercusiones y significados de aquellas palabras.
Draco asintio, satisfecho por la respuesta de la chica. Tanto la oral como la expresiva, y se acerco con la amenazadora vela en la mano.
Sin poder apartar los ojos de la llama que ondeaba, Hermione, maniatada e impotente, vio como el rubio avanzaba hacia ella, y con una mano, agarraba la ligera camisa de seda y la arrancaba de un tiron brusco.
Hermione se bamboleo tironeando de sus ataduras, mordiendose los labios para no chillar. Sus pechos quedaron expuestos y muy a su pesar, la dureza de sus pezones.
Draco ni siquiera la miro, agarro la cinturilla de la falta y la despaso, dejandola alli, solo con aquellas ligerisimas y finas bragas de seda blanca. A un a sabiendas de que ya la habia visto desnuda, Hermione se ruborizo, y jadeo sintiendose mas vulnerable que nunca.
El ojigris la miro de arriba a abajo, como examinandola, como tomando una decision. La expectacion mataba a Hermione.
La mano que sujetaba la vela avanzo, y se doblo, haciendo ondear la llama a un par de palmos sobre la piel del pecho de Hermione. Un par de gotas de cera cayeron sobre su pezon izquierdo.
La ojimiel estuvo a punto de chillar. Mas por la sorpresa que por el dolor. Quemaba. Un calor abrasador alcanzo su pecho, y mas aun cuando la cera fundida chorreo hacia abajo salpicandole la parte baja del pecho y creo chorretones informes sobre su vientre. La vela fue volcada de nuevo, y otro chorreton de cera cayo sobre su canalillo, y sobre el pecho izquierdo.
Caliente, muy caliente. Hermione jadeaba y traspiraba. La cera se le quedaba pegada a la piel de forma tibia, imposibilitando a su piel caldeada por la quemazon inicial olvidar la sensacion termica. Otra vez, y esta vez la cera chorreo sobre su vientre, sobre sus hombros, sobre la cara interna de sus brazos y sus axilas.
Se retorcia, siendo consciente de las marcas de un intenso azul que quedaban pegadas a su piel cuando la cera se solidificaba.
Draco permanecia inmutable. Con su severo rostro que no transmitia emociona alguna. Hermione no podia evitar mirarlo. Cerro los ojos un segundo, y jadeo. La sorpresa inicial desaparecia, y cada gotarron de cera dejaba de ser un suplicio y un calvario. Solo podia ser consciente del calor. Cada vez mas caliente. Abrio los ojos y se dio cuenta de que se sentia febril. Era como ser consumida por las llamas, pero sin quemarse.
Draco la miro, saco la varita con la mano libre y con un gesto brusco, las ataduras se soltaron de los postes, Hermione dio la vuelta en el aire y volvio a quedar atada, pero de espaldas al rubio. El panico volvio. El control desaparecio.
Ahora era en sus hombros donde la cera era derramada. Y chorreaba sobre su espalda de forma aleatoria. Volvio a retorcerse y a gemir. A medida que la cera descendia, zonas cada vez mas sensibles eran alcanzadas. El panico la atenazo, y aun mas cuando las manos de Draco apartaron la tela que cubria sus nalgas y dejaron caer alli varias gotas de cera, que la hicieron extremecer.
De alguna forma incomprensible, Hermione se dio cuenta de que mas alla de toda logica, en algun momento el dolor empezo a dar paso al placer, y se mezclaban de manera tan sutil e indivisible como el dia y la noche se mezclan para dar paso al ocaso y el crepusculo. No podia haber uno sin el otro. Y al mismo tiempo se complementaban. Pero justo cuando tras largos minutos de suplicio empezaba a ser consciente de que podia disfrutar de aquella experiencia, Draco se detuvo. Y Hermione lo maldijo por ello. La piel le ardia y le quemaba, pero mas alla de toda cordura, mas alla de su voluntad y su raciocinio, su cuerpo pedia mas. Y la humedad de su entrepierna, que habia empezado a palpitar, era prueba de ello.
Draco la desato, esta vez sin usar la magia. Agarro con cuidado aquel menudo y tembloroso cuerpo y comenzo a desatar las trabas.
Cuando la hubo soltado, con extrema delicadeza la dejo en la cama. Camino hacia el mueblebar y volvio con la cubitera.
Se sento al lado de ella en la cama, y sin decir palabra, metio la mano en la cubitera, donde el hielo ya habia empezado a fundirse, y la saco, completamente empapada, y fria.
Con gestos pausados y deliberadamente afectuosos, Draco comenzo a pasar la palma helada de su mano contra la piel enrojecida por el castigo, donde la cera azul estaba pegada a la piel.
La castaña se retorcio. Su hipersensibilizada piel protestaba contra el frio, y a la vez agradecia la calma que proporcionaba contra el exceso de temperatura en la hepidermis. Pero no dijo nada, temblorosa y confusa, se dejo hacer.
Draco fue retirando con cuidado la cera, pasando trocitos de hielo sobre la piel enrojecida, haciendo que los pezones de la castaña aun se endurecieran mas y que ella tuviera que forzar cada musculo de su cuerpo para evitar arquearse y gemir con todas aquellas atenciones y sensaciones de placer y dolor enocontradas. Se sentia demasiado sensible a todo lo que estaba pasandole a su cuerpo.
Pero no duro mucho. Una vez Draco hubo revisado que no habian quemaduras serias, y que la vela que habia elegido no habia sido demasiado para aquella piel nunca antes quemada por cera, se levanto y la dejo sola, tendida en la cama incapaz de moverse.
Con movimientos rapidos, se quito las sandalias, los pantalones de seda negra y el chaleco de cuero. Y se puso su traje chaqueta. Se acordono los zapatos y se acerco a la puerta.
-Espero que esto no vuelva a repetirse, Granger. Creo que fui demasiado optimista con tu evolucion. Espero que estes aquí lista para mi el sabado a las cinco.
Y sin añadir nada mas, salio por la puerta y la cerro con un suave chasquido.
Hermione habria gritado de frustracion y desesperacion en ese mismo instante. Jurandose a si misma que no volveria, que ya tenia lo que habia ido a buscar, se descubrio mintiendose a si misma y se maldijo por ello. Pero no iba a volver. No queria volver, verdad? Llena de dudas, y con mas preguntas que respuestas, sintiendose insatisfecha, incompleta y confusa, fue a cambiarse de ropa. Pero no iba a volver. O puede que si. Una vez mas. Y luego lo dejaria. Podia dejarlo cuando quisiera. Malfoy no iba a controlar todas sus decisones. SI ese arrogante creia que iba a decidir por ella la llevaba clara. Era ella la que decidia. Si. Una vez mas. Y luego ese capullo podia irse a tomar viento fresco...
Satisfecha por la decision que habia tomado, y completamente segura de que tenia la situacion controlada, Hermione fue a cambiarse de ropa. Era ya bien entrada la noche del sabado. Y tenia una larga semana por delante en la que se habia prometido a si misma hasta la saciedad que no pensaria ni un solo segundo en cierto rubio de ojos grises...y por unos segundos, hasta se lo creyo y todo.
