~Nuestra historia~

-Creo que de verdad necesitamos hablar sobre esto.- murmuró Kouji.

-Chicos.- llamó Takuya desde la mesa.

Voltearon dejando de lado por un segundo la pelea con Ryuto.

Kanbara les hizo una seña para que se acercaran y ellos lo hicieron, Ryuto también se levantó e iba a tomar los digivices pero ya no estaban, atrás de él, Kotaro le sonreía mientras le mostraba los aparatos que estaban en sus manos.

-¿Qué pasa?- preguntó Taichi.

-Ahora sí, cuéntennos todo lo que sucedió- les dijo Zoe.

Todos los chicos se miraron.

-¿Qué sucede?- preguntó Ryuto a Kaito.

-Van a contar su cuento de hadas- exclamó el pelinegro rodando los ojos.

Los chicos decidieron ir cada quien con sus padres y contarles por separado todo, desde que llegaron, sus Digispirits, lo que les habían dicho Ophanimon y Seraphimon y la tarea que les habían encargado.

Kaito traía puestos los audífonos y tecleaba cosas mientras mantenía la mirada fija en todo momento en el celular, mientras que Ryuto trataba, inútilmente, de ocultar su curiosidad y fascinación por las historias que contaban todos, poniéndole atención a su primo, a Kyoya, escuchando un poco de lo que decía Hikaru, espiando a Kotaro, oyendo a Tsubasa, recolectó cada fragmento de información que pudo.

-La pura prueba de que no mienten, son los digivice.- dijo JP.

-¿Todavía no nos creen?- exclamó Taichi.

Takuya miró a su hijo y suspiró.

-Cuando nosotros estuvimos ahí, pasaron muchas cosas.- miró de soslayo a Kouichi.- Y nos cuesta creer que haya sucedido otra vez.- esta vez miró a Yu.- Y ustedes lograron regresar antes de finalizar todo, eso es lo mas extraño.

-Nosotros estuvimos ahí hasta que acabamos con Lucemon.- le siguió Kouji.

-Pero antes solo eran 6 guerreros humanos y 4 digimon, esta vez si serán los 10.- dijo Yu.

-No es seguro que sean los diez.- recordó Tommy.

-Por lo menos 7, conocimos a una chica llamada Ayame.- dijo Hikaru.

-Pero tampoco es seguro que vayan.- exclamó Zoe.

-Pero tampoco podemos olvidarlo así como así.- le respondió Tsubasa.

-Lo sabemos pero, es peligroso.- dijo Kouichi.

-No podemos abandonarlo.- dijo Kyoya.

-Ophanimon y Seraphimon esperan que cumplamos la tarea.- dijo Kotaro.

-Ya somos mitad Digimon, conseguimos nuestros digispirits, pertenecemos también al digimundo.- dijo Taichi.

Los ex-guerreros esbozaron una sonrisa.

-De tal palo tal astilla.- exclamó Kouji mirando a Takuya.

-Nosotros también pertenecemos a allá, así que...hagan un buen trabajo.- dijo Takuya sonriendo.

-Solo tengan mucho, mucho cuidado- añadió Zoe mirando a sus hijos.

-Takuya Kanbara.- exclamó Hotaru.- ¿Y nuestra opinión no cuenta?- preguntó, detrás de ella, igual enojadas y con los brazos en jarra mirando a sus respectivos esposos estaban Mitzuki, Yuzuki y Lin.

-Etto...- los otros cuatro estaban considerando la opción de correr por sus vidas.

-Por favor.- pidió Yu con carita de perrito abandonado.

El aura enfurecida de Yuzuki bajo y se lanzó a abrazar a Yu.

-Prométeme que tendrás mucho cuidado, no quiero que...vuelva a pasar.

-Lo prometo.- dijo el pequeño devolviendo el abrazo.

Hotaru se acercó y pellizcó una mejilla de Taichi.

-Más te vale que no dejes de estudiar, cada vez que regreses me encargaré de que no te separes de las tareas.- le dijo la pelinegra sonriéndole.

-Auch, está bien.- dijo el chico sobando su mejilla.

Mitzuki suspiró.

-¿Qué puedo hacer? No queda de otra. Ve, lobito.- dijo la chica a su hijo.

-Nee...Kaito, ¿nosotros se supone que solo escuchemos?- dijo Ryuto haciendo pucheros.

-Tú escucha. Tengo cosas mas importantes que hacer, niño.- contestó el pelinegro ahora sacando un Nintendo.


La semana de clases que le siguió a ese día fue una eternidad para los siete chicos.

Los chicos buscaron a Ayame pero no encontraron nada sobre ella, solo con la esperanza de verla de nuevo en el digimundo.

Justo el viernes en la tarde los chicos irradiaban alegría, pasaron a sus casas, se quitaron el uniforme y una vez que sus padres llegaron a su casa, partieron...a Shibuya.

Como ya estaba anocheciendo la estación estaba más vacía y los padres acompañaron a los chicos hasta el ascensor.

-Regresaremos pronto.- prometió Hikaru.

-Eso espero.- dijo Zoe.

-Adiós.- dijo Taichi antes de que las puertas se cerrarán.

Los antiguos guerreros miraron la estación. Hotaru, Mitzuki, Yuzuki y Lin se habían quedado en sus respectivas casas.

Takuya y Kouji se sonrieron cuando el elevador vacío se abrió de nuevo.

Tommy sonrió cuando dio un vistazo hacia afuera, donde había unas bancas, cuando llegó su mensaje, sus padres habían ido a comprarle algo y su hermano se había ido.

JP sonrió cuando pasó uno de los trenes.

Zoe recorrió todo el lugar, ella vivía en Shinjuku y no había ido hacia Shibuya, esa vez estaba perdida.

Detuvo su recorrido al ver a Kouichi al pie de las escaleras, confundida se acercó a él. Después recordó, salieron del elevador, siguieron a Takuya.

"¿¡Donde esta?! ¿¡Donde esta mi hermano?! ¡Su nombre es Kouichi Kimura!"

Un escalofrío la recorrió completa, se apresuró a tomar la mano de su esposo. Este le devolvió la mirada y correspondió su gesto.

-No volverá a pasar.- prometió la rubia.-Estás bien ahora.

-Estamos bien ahora.-corrigió el de ojos azules mirándola.


-¿Creen que hoy volvamos a ver a Ophanimon y Seraphimon?- preguntó Kotaro.

-Quien sabe, tal vez hoy vayamos a otra parte- le contestó Taichi que estaba sentado con los brazos cruzados detrás de su cabeza.

-Ellos dijeron que por ahora tienen que buscar a los otros chicos con él digispirit.- dijo Neemon.

-Entonces no los veremos dentro de un tiempo...

-¿También habrá venido Ayame?- preguntó Yu mientras miraba por la ventana.

-Tal vez.-contestó esta vez Tsubasa.

-Mi hermano ansía ver a Ayame.- dijo Hikaru en burla, el rubio logró sonrojarse ligeramente.

-No es por nada, pero necesitamos buscarla, ella también es una guerrera legendaria.- recordó Kotaro.

-¿Tú también?- le dijo Taichi alzando las cejas.

-¡N-No!- le contestó el chico sonrojado.


Se había bajado antes del Trailmon, estaba cansada de viajar en él y ya estaba acostumbrada a recorrer el digimundo caminando.

Seguía siguiendo el mapa de su digivice el cual señalaba otros puntos.

-Si son ellos entonces valdrá la pena.- murmuró la chica.

-¡Alto ahí!- oyó detrás de ella.

No pudo evitar que una sonrisa se dibujara en su rostro.

-Oh, que bien.- murmuró. - Hace mucho que no hacía esto.

Se volteó y tomó su digivice firmemente.

- ¡Digispirit, digivolve, ah...Ranamon!


-¿Otro digimon corrupto?- dijo Kotaro alzando una ceja.

-Hace mucho que no combatimos.- le siguió Taichi.-¿Alguien más quiere divertirse?

- ¡Digispirit, digimon, ah..!

- Agunimon

- Lobomon

- Kazemon

- Beetlemon

Los cuatro guerreros se lanzaron sobre el Cherriermon.

-Salamandra ardiente.

-Luz cegadora.

-Tornado de Kazemon.

-Trueno de Thor.

Tsubasa los veía sentado a la sombra de el árbol.

-"Había olvidado ese pequeño detalle"- pensó sarcástico- "¿Por qué tenía ganas de venir?"

Yu se había quedado petrificado, aún tenía una mano en el aire y su digivice en la otra.

-Digispirit...- susurró agachando la cabeza.

-Yu.- llamó el rubio. El niño se dirigió con paso lento.- ¿Por qué-?

-No puedo.- interrumpió el castaño- No sé porque...n-no puedo digievolucionar.

La voz de su hermana cuando era mas pequeña le cruzó por la mente.-"No puedo recordar."- casi las mismas palabras, cuando tenía unos años menos que Yu, después del accidente.

Se levantó y abrazó al chico.

-Hablaremos con Ophanimon y Seraphimon, ellos sabrán que hacer.- trató de tranquilizarlo el rubio.

-No se lo digas a los chicos, por favor.- pidió el pequeño despegándose un poco para dejar ver sus ojos llorosos, Tsubasa sintió un pinchazo de remordimiento.

-Tenemos que hacerlo.

-Seré una carga mayor para ellos, por favor no.

-Está bien.- cedió el mayor- Yo no puedo luchar así que lo menos que puedo hacer es protegernos, Yu, te prometo que te cuidaré.

-No te preocupes por mí, Tsubasa-

-¿Cómo no iba a hacerlo?- le contestó el chico.

- ¡Vaya! Ese tipo era demasiado fácil de vencer.- exclamó Taichi alegremente.

Tsubasa y Yu se separaron cuando los chicos llegaron.

-Yu, ¿por qué no fuiste con nosotros?- preguntó Hikaru.

Yu se quedó mudo y Tsubasa notando eso decidió intervenir.

-Yo se lo impedí.- se apresuró a decir- Creí que tal vez era demasiado pronto, después de lo que pasó y pues, lo detuve antes de que digievolucionara.

-En eso tienes razón, no lo habíamos pensado.- dijo Kotaro.

Yu le dirigió una mirada de agradecimiento y Tsubasa asintió con una sonrisa triste en su rostro.

-"Se lo inútil que te sientes, no te preocupes"- pensó el rubio. - "¿Porque todos tienen su Digispirit y yo no?"

-¡Gracias a Dios! ¡Si eran ustedes los que aparecían en el mapa!- se voltearon para ver a Ayame con una gran sonrisa en su rostro.

-¡Ayame!- gritaron los chicos felices.

-Hola, siento haber demorado tuve que hacer una parada para derrotar a un digimon hace un rato.- explicó la chica.

- "Todos tienen su Digispirit"


Al fin termino mi tortura \*^*/ vine alegremente con otro capi ^-^

Se que tal vez no explique mucho lo de los chicos y sus padres pero es que mas adelante haré capis dedicados a cada chico con sus padres, para profundizar más en su historia y así ^-^

Mitzuki-Kazami: XD una matanza peor que Hitler XD Me imagino a los pobres de David y Peter XD no hay nada mejor que te traten como niño teniendo 13 y casi asfixiado por tu madre (?) Espero que te haya gustado el capi X3

Shadowywriter: Si lo se, pero la preocupación se reparte entre sus hijos y el digimundo u.u En capítulos más adelante haré que cada chico hable con sus padres en privado para que hablen libremente y sepan como se sienten tanto los actuales como los antiguos guerreros. Espero te haya gustado el capi ^-^

Creo que a partir de aquí ya no hay tantas correcciones pero aún así checaré xD