CAPITULO 10
Despertó cuando sintió una mano sacudirlo, poco a poco abrió sus ojos y noto como su hermana trataba de despertarlo.
-Vamos Hayato, cámbiate y baja a desayunar-
Miro a su alrededor y noto dos cosas, una, se había quedado dormido en la cama de su hermana, dos, un amanecer precioso, más bello que cualquier otro se presentaba frente sus ojos a través de la ventana.
El resto de la semana había pasado bastante rápido, ya era viernes por la tarde, dentro de poco llegaría Hibari y después aparecería el médico Dino Cavallone para tratar de conquistar a su hermana.
La idea de que su hermana saliera con aquel medico torpe e idiota ya no le agradaba del todo ahora que pensaba con frialdad.
Observaba a su hermana cepillar su larga cabellera rosa, aquella que combinaba tan bien con su vestido tinto de tirantes, no, ese idiota no se merecía a su hermana.
Entonces vio como su hermana lo miraba sonriente desde el reflejo del espejo mientras se colocaba los pendientes, y el timbre sonó, indicando la llegada de uno de los dos pretendientes de ambos hermanos.
El menor bajo a abrir, y de inmediato se topó con un par de hermosas orbes azules, no puedo ocultar su sonrisa, esa expresión de felicidad que suelen poner nuestros cachorros al vernos regresar de la escuela.
-están esperando a mi cuñada- hablo Hibari mientras se hacía a un lado, permitiendo que el italiano visualizara a cierto hombre rubio, bastante nervioso, cada 5 segundos se miraba al espejo de su auto para ver que todo estuviera en orden, y que ningún mechón de la rubia cabellera hubiera salido de su formación.
-claro... iré a avisarle- pero en cuanto se dio la vuelta su hermana iba bajando
-adiós, cuídense niños, Hibari como regresare tarde, puedes quedarte a dormir, ¡pero nada de pasarse de listo con mi hermano! –
-hmp, como usted diga cuñada-
-ok, y Hayato… no te pongas celoso, el jamás ocupara tu lugar- comentó la chica al notar el ataque de celos que su hermano había tenido hace unos momentos.
Y finalmente la atractiva chica salió de la casa y subió al auto en compañía del rubio.
El japonés cerró la puerta y entró, era la segunda vez que caminaba por aquellos pasillos, pero solo que esta era bastante diferente a la primera, ya que en una él llevaba al menor en sus brazos, en cambio ahora ambos subían entre besos y caricias algo subidas de tono, pasaban volando sobre algunos escalones, mientras que en otros se detenían para permitir aparecer un beso fiero y apasionado.
Finalmente llegaron a el cuarto del italiano donde ambos se recostaron, el prefecto vio fijamente las orbes verdes del chico bajo de él y no pudo evitar reír.
-¿Qué sucede? –interrogó el menor un poco avergonzado
-aun no Hayato… aun no….- mencionó el prefecto provocando que las mejillas de su pareja fueran nubladas por un tono carmesí.
Fue todo lo que dijo el japonés por el resto de la noche…
El reloj marcaba las 3 am y ella apenas regresaba a casa, entró con sigilo, con cuidado de no hacer ruido subió las escaleras hasta llegar a la habitación de su hermanito, giro el picaporte y entro poco a poco, como un asesino al entrar en la habitación de su próxima víctima.
Hay estaban ambos adolescentes dormidos en la cama, abrazados mutuamente.
No pudo evitar reprimir su sonrisa, ya que la que adornaba los labios de su hermanito era tan bella y sincera, asía tanto tiempo que no lo veía dormir tan tranquilo y despreocupado del mundo.
Tomó una sabana y cubrió ambos cuerpos, era mejor dejarlos descansar, que tuvieran un momento de paz, porque…
Todos solo tenemos el hoy, el ayer son solo recuerdos, y el mañana
¿Quién nos garantiza que estará ahí?
Un suave rayo de luz, se va colando por la ventana, son las 9 de la mañana y tú te encuentras pegadito a mi herbívoro, no quiero ni respirar, por miedo a espantar tu sueño y provocar que dejes de soñar.
¿Qué soñaras? ¿Conmigo quizá? ¿O con alguien más?
Sabes…. Yo soñé contigo, un carnívoro…. Soñé con mi presa, con lo que me es vital para vivir….
La suerte parece estar de mi lado, mi camino parece haberse enderezado por ti, ahora tú eres mi alegría.
El día apenas ha empezado y yo no sé si continúo soñando, o si en verdad esto está pasando
Duerme un poco más, hazme imaginar que a mi lado es donde encuentras tu paz
Duerme un poco más, que quizá mientras duermes sea capaz de curar los dolores de tu vida… tan solo duerme un poco más herbívoro….
Mis dedos rozan tu piel navegan por tu cuerpo, una y otra ves
Duerme…. Que quizá mientras duermas sea capaz de curar todos tus males… lo que oculta tu sonrisa, lo que sea que tú me ocultas, por que se que lo haces…
O tal vez sea capaz de evitar que te inundes en gotas de agua salada a escondidas de los demás…
Sueña…. Tan solo un poco mas…
Que soñar no cuesta nada, y los sueños son perfectos….
~Un futuro no muy distante~
El japonés despertó, se había quedado dormido en el sofá cuidando de su amado herbívoro, miro el reloj, eran las 9:00 am.
Miro a su querido italiano, se veía tan…frágil, débil… tan delicado…quería besarlo, abrazarlo, transmitirle un poco de su vida, pero aquello no era posible.
Se acerco a la camilla con cuidado de no hacer ruido, casi flotando, continuaba durmiendo, esa estúpida enfermedad era lo causante de todo, de todas sus penas.
Maldijo a pandora, por caer en la tentación, esa maldita mujer se atrevió a abrir aquella pequeña caja, liberando demonios, males, enfermedades, condeno a toda la humanidad por culpa de su curiosidad.
Y pensar, que hace un tiempo atrás todo era perfecto para ellos, todo era único y maravilloso…. Pero no más, nunca más.
-Hayato…..- pronuncio el nombre del menor mientras retiraba un par de mechones plateados de su rostro – si… tan solo esa tarde me hubiera contenido como aquella noche, tu situación sería muy distinta, tu no estarías aquí…aunque… si me hubiera rehusado … puede que no tuviéramos un motivo más para seguir amore mio.
La perfección no existe, y los cuentos de hadas no son eternos.
Al parecer dios no conoce el final
"y vivieron felices para siempre"
"no me clasifiquen, léanme.
soy escritor, no un género"
