Los personajes pertenecen a la señora S. MEYER. Pero aquí estoy yo, jugando de nuevo con ellos.

Gracias a Wanda por ser mi pre lectora.


Solo tú, sin Normas ni Moral.

POV EDWARD (Parte 2)

"Que difícil es desear algo casi imposible
que difícil es decir no, cuando en realidad te mueres por decir sí
que difícil es no poder mandar todo a la mierda y dar el siguiente paso
que difícil que no me veas tal como yo te veo a ti
que difícil tener que esconder esto que siento... y que tú no sientas lo mismo
que difícil es poder aceptar ciertas cosas
que difícil es no estar a la altura de las circunstancias
que difícil es que yo sea invisible para ti…" Cleo Romano Pattinson.

Eran pasadas las doce cuando me fui rumbo al apartamento de mi mejor "amiga", era muy tarde pero sabía que le encontraría despierta. Me despediría de ella, me alejaría de su aroma y quizás poniendo más distancia entre nosotros pudiese aplacar esos deseos que sentía por enterrarme dentro de su cuerpo.

Después de una discusión en la que pensé tendría que devolverme a mi casa con el rabo entre las piernas por el poco apoyo que en principio me había demostrado, me quedé en una pieza cuando dijo que ella se iría conmigo.

¡Mierda! Yo queriendo huir de todo incluso de Bella y ella no me dejaba. Así que ambos nos largábamos en moto a recorrer la Ruta 66.

Comenzaba nuestra loca aventura, no sé cómo serían estos meses juntos pero lo primero que le dije es que dormiríamos en la misma habitación para no hacer gastos innecesarios.

—Estaba pensando que lo ideal sería quedarnos en la misma habitación, así podemos ahorrarnos un gasto doble y esa pasta utilizarla para algo más provechoso—comenté como algo de lo más natural del mundo.

—Claro por mí no hay problema, Ed—dijo haciendo un gesto con sus hombros restándole importancia.

Ok.

«¿Parecería un mariquita si hago el baile de la victoria en este momento?»

Sé que era la peor de las excusas, pero no me atreví decirle que me moría por tenerla en mi cama. Sin embargo no había sido la mejor idea, después de hacer varios intentos de acercarme a ella, su rechazo me hacía recular.

Algunas veces la veía tan arriesgada como nuestro mantra, "sin normas ni moral", pero otras la sentía tan inalcanzable, que el estar junto a ella y dormir toda la noche rozando su cuerpo me hacía más daño por no poder tocarla.

Era tan difícil lo que estaba viviendo. Cada noche era una maldita tortura, me quedaba afuera de la habitación a esperar que se quedara dormida para luego entrar y observarle dormir, tan serena y relajada mientras yo terminaba en el baño haciéndome una paja para poder conciliar el sueño.

¿Acaso había retrocedido a los quince?

«Imagínense tener un dulce a la mano, que tengas muchas ganas, se te haga agua la boca y no puedas comerlo». Bueno, así me sentía.

Moriría literalmente por inanición. Se leerían los titulares en la prensa: "Joven muere de Inanición por falta de coño". Suena un poco raro, lo sé.

Una noche soñé que la tocaba y la hacía mía, cuando desperté le estaba metiendo mano y con mi polla recostada fregándola contra su trasero.

¡Joder!, me tuve que apartar sobresaltado, menos mal que tenía puesto el pantalón del pijama, de lo contrario hubiese manchado las sabanas de manera irremediable, sus bragas y sus nalgas porque me corrí en ese momento sin poder evitarlo.

¡Lindo niño Jesús! Bella estaba en bragas.

Noooo, definitivamente eso no podía llamarse bragas. ¡Un jodido, diminuto y transparente pedazo de tela!

Sudando y con los ojos en blanco di unas fuertes respiraciones para tratar de recobrar la compostura. Mi pecho retumbaba cual caballo desbocado mientras mi erección tardaba en remitir a pesar de que sentí que había acabado en gran cantidad, la insolente seguía con un grosor de campeonato y no ayudaba el hecho de la vista que tenía justo al lado. El trasero de Bella parecía sonreírme.

Me levanté y me fui al baño a darme una ducha, mi jodido corazón parecía haberse multiplicado y cubrir cada parte de mi cuerpo ya que sentía sus palpitaciones desde el cerebro hasta mi polla.

¡Mierda! Lo único que me faltaba para ratificar que era un maldito enfermo.

«¿La próxima vez que harás idiota, te la follarás sin su consentimiento?» me recriminaba.

La tensión sexual me estaba matando y el masturbarme no me daba la satisfacción suficiente, así que ese día tomé la decisión de alejarme lo más posible de ella, a tal punto que Bella se percató que algo andaba mal y una noche me enfrentó. Preguntándome que si no deseaba hacer ese viaje con ella.

¿Cómo se le podía ocurrir algo semejante?

Yo estaba feliz…solo que… un poco "JODIDAMENTE" frustrado.

Así que decidí jugar una última carta siendo sincero con ella.

—No lo tomes a mal, pero creo que nos hace falta ligar. Me siento… frustrado—comenté apenado—. Necesito follar y estar en una cama contigo todas las noches no ayuda mucho.— Ok, ya lo había soltado.

Bella se quedó pensativa, ¿será que había captado mi indirecta? No sabía cómo decirle que quería follarla, que disfrutásemos de nuestros cuerpos sin normas ni moral.

Si lo sé, soy un idiota cobarde.

La verdad me sentía como un desgraciado y no deseaba ofenderla ni tenía idea como reaccionaria a mi sinceridad pero lo que más deseaba era dormir con ella entrelazados toda la jodida noche.

No, mejor…!Joderla toda la noche!

—Vale, pues por mí no te detengas. En nuestra próxima parada pedimos habitaciones separadas y fin del problema—concluyó colocándome el mando control remoto del televisor en mi regazo y dándome la espalda—. Buenas noches, Edward.

«¡Mierda! esto no había salido como lo había pensado. Todo estaba torcido».

—Buenas noches, B. — resoplé decepcionado mientras me acomodaba en la cama de espaldas a ella.

«¿Qué de malo había en querer follarte a tu mejor amiga? Que eres un enfermo, un depravado, Edward eres un maldito desquiciado». Me repetía mil veces mentalmente. Ya no encontraba un calificativo justo para mi aberración. Quería darme golpes a mí mismo como Jim Carrey en la película mentiroso mentiroso.

Sí, soy un inmaduro de mierda.

Siendo sincero hasta me sentía más tranquilo con el hecho de estar en camas separadas, esa sería la manera de evitar a toda costa dañar ese cariño que nos había unido tantos años, por satisfacer lo que supuse que era solo un deseo carnal.

Porque nada funciona bien si no es reciproco ¿cierto? Me divertiría con otras y trataría de olvidar la obsesión que sentía por su cuerpo. Sin embargo en el fondo de mi mente mientras me entregaba al sueño, una voz me susurraba que estaba equivocado y, lo que sentía por ella no era solo deseo sexual.

.

.

Pasaban los meses, continuábamos en nuestro viaje y todo había cambiado de manera radical, ahora estaba disfrutando sin normas y sin moral, saciando mis ganas de sexo con chicas desconocidas al igual que ella saciaba sus ganas con otros.

Pero sin duda algo faltaba porque en ocasiones sentía que no era lo correcto. Lo más triste es que a Bella no parecía importarle lo que yo hacía o dejaba de hacer, deseaba causarle celos, ver en ella algún atisbo que me demostrara que sentía algo más por mí que una simple amistad. El resultado siempre era el mismo y no lograba distinguir nada en su mirada.

Aunque tenía la plena seguridad que por el resto de mi vida recordaría la noche que Bella me vio con la polla dentro de la boca de Makenna.

Bella se encontraba recostada en la puerta de su habitación en la suite que habíamos tenido que compartir. Nos estaba observando embelesada, sus ojos reflejaban asombro y curiosidad mientras yo me imaginaba que era ella la que me succionaba dentro de su boca, pero lo que me conmocionó fue notar esa fiera sexualidad tangible que emanó de ella golpeándome fuerte. Observé como sacó su lengua y la pasó humedeciendo sus labios en un movimiento lento haciendo que mi cuerpo se estremeciera de satisfacción. Ese había sido el puto detónate logrando que me corriera en la boca de la otra chica.

Mi mente había guardado ese momento íntimo, con Bella como la única causante de ese jodido e increíble orgasmo.

Luego por segunda vez esa misma noche cual voyerista me observó poseyendo a la chica. Cuanto daría porque hubiese estado Bella en su lugar. Su mirada no perdió ninguno de mis movimientos hasta que pareció reaccionar y encerrarse en su habitación.

Al día siguiente la noté molesta haciéndome pensar que por lo visto yo no le era tan indiferente, tampoco me disculpé por lo que ella había tenido que presenciar, todo lo contrario, la realidad era que no tenía ni un ápice de vergüenza, me había gustado mucho que ella me viera con otra chica.

¡Dios, estaba realmente enfermo!

El problema más grave era cuando la veía con algún hombre, cada vez que otro la besaba, la tocaba y pasaba de mí. Afloraban esos celos y la posesividad que me aprisionaban el pecho.

¡Vaya cagada!

Así pasaron los meses, llevando extraños a nuestras respectivas camas. ¿Qué se podía esperar de un par de jóvenes que lo único en que pensaban era en vivir la vida sin complicaciones y disfrutar? Dieciocho años no son nada y ya estábamos por cumplir los diecinueve, así que a "follar que el mundo se va a acabar"…

Por otro lado las reservas de dinero que teníamos se estaban agotando y después de una discusión con mi padre este me negó continuar aportando dinero para cubrir los gastos, nos vimos obligados a buscar trabajo para poder seguir costeando nuestra aventura.

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Nuestro viaje culminaba de la mejor manera, llegamos a Las Vegas y lo primero que hice fue vender la moto, pasaríamos los últimos meses sin trabajar y con dinero suficiente. Unos días ganando y otros perdiendo un par de dólares en los casinos.

Estaba sentado en una de las mesas de póker, desde allí podía divisar a Bella al otro lado realizando sus apuestas en la ruleta. Unos minutos después se dirigió a los dados, podía ver su sonrisa de satisfacción cada vez que ganaba.

Perdí la concentración un par de veces en mi jugada por estar deleitándome viendo como ella besaba los dados antes de lanzarlos y luego levantar su mano empuñada en señal de triunfo, por lo menos Bella estaba ganando algunos dólares. Por mi parte esta noche había tenido una suerte de mierda, si volvía a fallar perdería los últimos quinientos dólares que tenía destinados para ese juego.

Las apuestas fueron bajas al principio y tanto las manos ganadas como las perdidas estaban parejas, pero el idiota sentado a mi lado parecía sacar las cartas debajo de la manga.

Luego vi como el imbécil miraba un par de veces a Bella hasta que me hartó uno de sus comentarios. El muy hijo de puta dijo de manera despectiva "que todas las mujeres tenían un precio y que se llevaría a la castaña a su casa esa noche".

«Eso pasaría solo sobre mi cadáver». Maldije internamente. A pesar de que no era mía no aceptaría que nadie se refiriera de ella de esa manera o que insinuara algún comentario ofensivo en su contra.

Era muy posesivo con Bella, algo que me hacía dudar de mis sentimientos hacia ella. Sabía que me quería al igual que yo, existía ese respeto mutuo, la complicidad y esa seguridad de que si sucediera algo estaríamos allí el uno para el otro de manera incondicional. Yo sin dudarlo daría mi vida por ella y aunque no creía estar enamorado cada día que pasaba me gustaba más sin importarme que ese sentimiento no fuese correspondido, las ocasiones que me le acercaba ella se alejaba con su actitud llegando a la conclusión que solo me quería como un gran amigo. Quizás por eso soportaba mis indirectas incluso mis descaradas insinuaciones nunca las tomaba a mal, más bien pareciera que disfrutara de ellas pero sin dejarme terminar de entrar.

Yo la deseaba y me reprendía por ese hecho, ella merecía a alguien mejor que yo, no un polvo de una noche ni mucho menos de un par de meses, — sabía que ese era el concepto o la manera que ella me veía—aunque en el fondo en muchas ocasiones me imaginaba y anhelaba un futuro junto a una persona como ella, sin embargo no me atrevía a seducirla por la sencilla razón de que si no resultaba perdería su amistad. Perdería a Bella para siempre.

Porque nadie termina siendo la mejor amiga de su ex ¿cierto? y nuestra amistad de años se desmoronaría como un endeble castillo de Naipes.

Jugué la última mano y me retiré rogándoles a todos los santos existentes de que el idiota sentado a mi lado no se la llevara con él esa noche.

Salí a las afueras del casino a fumarme un cigarro y mientras lo hacía recordé la cara sonriente de Bella cuando me había pedido le tomara una foto junto a uno de los chicos que estaba disfrazado de Spiderman, sin pensarlo me acerqué al hombre y por veinte dólares le compré la máscara. La guardaría y se la daría de recuerdo al terminar nuestra aventura.

Luego regresé al casino para echarle otro ojo a Bella, pero primero me fui al baño a descargar el tanque.

¡Sorpresa! El tipejo que me había ganado un par de manos en el póquer había ingresado al baño y reconocí su voz cuando le escuché hablar con alguien, sin embargo no oí una respuesta de vuelta y supuse que estaba hablando por su móvil.

—Estoy en el Royal Benetton… esta noche no se va a poder…tengo una chica castaña entre manos con un culo de campeonato que está pidiéndome a gritos ser follado y espero poder llevármela a casa…perfecto, mañana me va bien…adiós.

Así que mientras me sacudía a mi mejor amigo, antes de salir del reducido espacio, pensé que esta era mi oportunidad. Si, ya sé lo que están pensado, pero yo meaba en los cubículos como las señoritas, no me gustaba hacerlo en los urinarios y que los tíos se quedaran viéndome la polla. Ya había tenido un par de experiencias y esas miradas codiciosas —de preferencia particular— que vinieran procedentes del sexo femenino. Punto.

Sin meditarlo mucho saqué la máscara del bolsillo colocándomela y saliendo cual demonio encolerizado. Le tomé por sorpresa propinándole un gancho en su costado izquierdo, cuando se llevó la mano a la zona golpeada aproveché y le di un derechazo en el ojo y por último rematé con un fuerte golpe en la puta bocaza.

¡Lindo!

Había dejado medio tonto al gilipollas.

Vamos a ver si te quedan ganas de follártela. Con la misma salí pirado del cuarto de servicio guardando la máscara de nuevo en uno de mis bolsillos.

«Unos golpes sorpresivos serían suficientes para alejarlo de Bella». Pensé.

Media hora más tarde al verla llegar al Hotel completamente sola, me llenó de satisfacción, —mi plan había obtenido los resultados esperados—. Sin embargo todavía no podía cantar victoria, el imbécil la había invitado a una fiesta en su casa.

Seguramente esa noche no encontraría excusas para apartarla de él, tendría que hacer mi mejor actuación para que no me descubriera como su asaltante enmascarado y con el que había coincidido en las mesas de póquer. Esperaba tener suerte en eso y que el tipo no supiera cuanto era dos más dos. Por las dudas me desharía de la insipiente barba que había dejado crecer estos últimos días.

La fiesta donde el tal Jason había sido genial a pesar de mis reservas y de las ganas que tenía de partirle de nuevo su bonita cara, así que me mantuve alejado de ambos disfrutando y mezclándome entre la gente aunque de vez en cuando no podía evitar buscar a Bella con la mirada, deleitarme en su cuerpo y lo hermosa que se veía esa noche. Llevaba puesto el colgante que le di por su cumpleaños, por lo menos de esa manera me sentía muy cerca de su corazón y que cualquiera que fuese nuestro futuro, una parte de mí, siempre estaría con ella.

A las cinco de la mañana, bajo los tonos naranjas y azules del amanecer del cielo de Nevada, terminé teniendo sexo con un par de rubias encima de una de las tumbonas de la piscina. Sip, no con una sino con dos. Pensar que todo había comenzado con un simple juego de comer Sushi sobre sus cuerpos, tuvo un final más que feliz.

¿Bella? Seguramente ella estaría follando con el "gran gilipollas" sobre "su gran cama" entre "grandes y suaves sabanas de satén".

«! Ojalá y tenga la polla pequeña! el desgraciado no podía ser tan malditamente perfecto ¿O sí?» Me torturaba internamente. Pero no podía darme el lujo de pensar en eso mientras yo metía mi "gran polla" dentro del roll de una de las rubias. Porque de lo que estaba completamente orgulloso y agradecido, es que Dios me había bendecido con una de gran tamaño.

Y te estarás preguntando y la respuesta es: sí, también la sé usar, por lo menos hasta la fecha ninguna de las implicadas se ha quejado…

.

Dos días después estaba escogiendo fotos con Bella para elaborar un portafolio con mi información, Mi Book.

Nunca me imaginé que ella tuviese tantas fotos mías guardadas en su Laptop, me sorprendió de una grata manera e incluso descubrí algunas que no sabía en qué momento me las había tomado.

Podía notar la pasión de Bella por la fotografía, los detalles, las sombras. Jugaba con el reflejo de las luces haciendo que las fotos en blanco y negro tuviesen profundidad. Unas eran muy graciosas donde captaba mis muecas y gestos, otras solo aparecían mis manos con un cigarro o alguna parte de mi cuerpo, como mis labios exhalando el humo al fumar. Las que no vi eran las que me había tomado desnudo, quizás las había borrado.

También tenía imágenes de parejas tomadas de la mano, niños jugando y paisajes de todo el viaje que estábamos a punto de culminar. Definitivamente era todo un arte y ella era una fantástica profesional.

—Has pensado hacer alguna exhibición, Bella—indagué después de curiosear un montón de fotos que tenía seleccionadas y distribuidas en diferentes carpetas dentro de su Laptop.

—Ese sería el último paso antes de graduarme, pero aún falta mucho para eso. También me gustaría hacer algo de pintura sobre lienzo.

—Eres fantástica, ¿lo sabias? —le alabé.

Sip, me lo dicen todo el tiempo—concluyó sonriente mientras salíamos en busca de un foto estudio e imprimir las fotos que habíamos seleccionado juntos.

Una semana después Chelsea me había enviado un Whatsapp con la dirección donde tenía que llevar el Book. La entrevista fue sencilla, solo indagó si había tenido alguna experiencia similar.

Nunca me había llamado la atención ser actor aunque en la preparatoria había participado en varias obras de teatro en las que siempre recibía elogios por los papeles interpretados, así que nada perdía con intentarlo. Sin embargo no me comentó mayor cosa, solo que ella me llamarían si salía algo.

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El último mes de nuestra aventura recorrimos las playas de San Diego y Los Ángeles. Yo me quedaba en una tumbona con mis lentes oscuros disfrutando de la vista que me daba Bella, se veía divina en esos diminutos trajes de baño, volviéndome más loco y alimentando mis jodidas fantasías, donde en todas, ella era la principal protagonista.

De vuelta a la realidad y montados en el avión cómodamente sentados en primera clase, regresábamos rumbo a casa. Nuestra travesía a través de la Ruta 66 había terminado.

Lo que nunca hubiera visto venir, es que después de ese viaje, el destino cambiaría el rumbo de los engranajes de mi vida causando que ésta diera un giro de 180°.


Aquí les dejé un poco más de este guapo, espero les haya gustado y despejen sus dudas, antes del Epílogo les prometo otro POV.

La próxima semana retomamos a Bella.

Karen McCarthy: espero que con este capítulo hayas aclarado tus dudas sobre si fue un sueño o no, jejejeje.

Bienvenidas: Andy, ilogic5, Roxy Snchez.

Andy gracias por leer y comentar la historia, me alegro que sea de tu agrado.

ilogic5, gracias por leer y comentar cada capítulo, eres un sol.

Roxy Snchez, cariño gracias por tus palabras, como ves si llegó tu rewiev.

Gracias por los rr, mis nenas hermosas, no tengo palabras como agradecerles…ya son 100 y aunque no lo crean para mí es un logro inmenso, Shamix, Susanna Ramos, Bellaazul, DaninoPeace, rolu, Sandy56, emedemary (Mary Lestrange), Carelymh, marihanna . Carvajal . 3, cavedano13, Wanda Zimmerman, SexyMalefica, isis, Lover dark letter, Mss Brightside, ztrella znxez, danielaMc1, eLeTwihard, Twilight – love1694, supattinsondecullen, Tanya Masen Cullen, Karla, Maria José, megankvdw, Roxy Snchez, Tanya Denali Cullen Masen, ilogic5, Andy, Karen McCarthy, Maya Masen.

Gracias miles a las chicas que me tienen entre sus favoritos, a las lectoras silenciosas y a todas que siguen la historia.

Besos de a dos.

Cleo.