Neighbor
[Reto Multitemático de 10 días, en el foro ¡Siéntate!]
En Drabbles.
Disclaimer: 犬夜叉 (Inu-Yasha) pertenece única y exclusivamente a Takahashi Rumiko.
{*—Dolor/Consuelo—*}
Dejó que los cálidos brazos de su novio la apretaran contra él, transmitiéndole apoyo.
—Lo siento. —murmuró él, acariciándole el cabello con lentitud. —Yo tomé tus álbumes y tus cosas personales. Quería darte una sorpresa, no esperé que asaltaran todo el edificio y que llegaras a pasarla tan mal.
—Está bien, no importa.
Ese día se habían dado cuenta de que una banda enemiga del dueño del edificio en el que vivían decidió hacer un robo masivo a todos los apartamentos. El apartamento de su novio era el único apartamento que se había salvado, pero por otras razones.
—Había hecho un acuerdo con Sesshômaru. —continuó él. —Así que compré un apartamento más grande en otro edificio y ya había trasladado todas mis cosas. —ella asintió sin separar su rostro del pecho masculino. —Pensé que… Como teníamos varios años de ser vecinos y yo cenaba casi todos los días en tu apartamento…—se aclaró la garganta. —Que tal vez te gustaría mudarte conmigo y, para darte una sorpresa, entre a tu apartamento y tomé tus cosas.
Ella se apartó un poco de él, de golpe.
— ¿Cómo entraste? —reclamó con el ceño fruncido.
A él se le resbaló una gota de sudor por la sien y desvió la vista, con algo de vergüenza.
—Habías dejado abierto.
— ¿Qué? —murmuró, incrédula.
Él se encogió de hombros.
—A veces sales y lo olvidas, así que me cruzo y la cierro. —admitió. —Ese día lo aproveché y entré con un saco. —dejó ir su delito con las mejillas arremolinadas. —Lo siento, Kagome.
Ella negó, con una pequeña sonrisa.
—Gracias a ti no pudieron llevarse lo más importante que tenía ahí. Me hubiera vuelto loca si mi diploma de bachiller se hubiera perdido. —le sacó la lengua, juguetona.
—Supongo que tuve suerte de haberme llevado todas mis cosas antes del robo.
—Sí, pero yo no.
Se soltó de los brazos de su novio y observó su vacío apartamento, dejando ir un largo suspiro y sintiendo escocer su pecho por haber perdido lo que con tanto esfuerzo había conseguido. El trabajar y conseguir el dinero para alquilar ese apartamento le había costado mucho, al igual que todos los muebles que tenía allí. El que alguien entrara y se llevara todo era un golpe muy duro para ella.
Sintió como, despacio, los brazos del hombre tras ella la rodeaban, quedando así su espalda apoyada en el amplio pecho masculino.
—Trabajé mucho para poder vivir aquí. —dejó ir ella con dolor en la voz.
Lo escuchó suspirar.
— ¿Te irás a vivir conmigo?
Ella parpadeó, entre sorprendida y confundida.
— ¿Qué? —se dio la vuelta para verlo. Él tenía las mejillas levemente sonrojadas.
— ¿No escuchaste nada de lo que dije antes? —se quejó. —Cambie varios muebles. Hay espacio para ti.
— ¿Debería mudarme con un asalta-casas? —rió.
— ¡Oye!
Al final, no pudo hacer otra cosa que juntar sus labios con los masculinos y pensar en que, lo más probable, era que en el nuevo apartamento de su novio solo hubiera una única cama.
Fin.
