Hola, lamento no haber podido escribir últimamente. Básicamente me había desilusionado por la falta de lectores que he tenido, pero gracias al último marcado como favorito que he tenido de "Natsume Maya Sama" me he animado a concluir.
Sigan leyendo los últimos cuatro capítulos que prepare con tanto gusto para ustedes.
Espero que disfruten del gran final de esta historia.
Un abrazo;
Verónica Granger
Estaba decidido. Se irían juntos esa misma semana. Sin importarles lo que los señores Granger les pudieran decir, ya era suficiente con los secretos, ahora se trataba de una nueva vida; su hijo, y eso debería de ser mas importante que todo lo demás.
Ambos sabían que habían pocas probabilidades de que se llegara al termino del embarazo, y mas aun que Hermione viviera para estar junto a su hijo. Estaba demasiado débil para traer niños al mundo, pero ellos lo intentarían, sin importarles la triste verdad que no podían ignorar.
A pesar de todo, estaban positivos, sobre todo Viktor. Quien le decía al oído una y otra vez que nacería un niño o niña sano y que ellos tres estarían juntos por siempre.
No se lo había dicho a su joven esposa, pero realmente Viktor deseaba en lo más profundo de su corazón que el bebé resultara un varón que llevara su nombre y fuera el próximo buscador estrella del Quidditch… aunque si resultaba niña, de igual manera él la entrenaría personalmente para hacerla llegar muy muy lejos.
Hermione, por su parte, quería que fuese niña, y enseñarle, a leer ella misma.
Pero lo primero de todos, y como aspecto más importante; sus padres tenían que saber acerca de su matrimonio. Ya que celebraría una ceremonia para hacerlo oficial entre la sociedad, pero de cualquier manera el matrimonio ya estaba firme y bien consumado.
La ponía nerviosa, pero a la vez la liberaba de cualquier culpa y reproche. Su padre tenía que aprender que no todo siempre iría a ser como el deseaba.
Esa mañana trato de no desayunar demasiado, ir casual para la ocasión y ponerse por primera vez su anillo de pedida y de matrimonio. No los quería espantar demasiado en cuanto entrara a la casa, así que decidió ponerse encima un guante, y después de haber hablado con ellos quitárselo de una vez por todas y definitivamente.
"Iré contigo" Dijo Viktor en calzoncillos, completamente seguro de lo que quería hacer.
Su torso desnudo mostraba unos músculos completamente bien formados y una espalda ancha.
Merlín, por qué tendré un marido tan guapo… pensaba ella mientras lo veía cambiándose.
De pronto, despertó de su trance hipnótico y se dio cuenta de lo que quería hacer Viktor. Así que respondió.
"No. Esto es algo que necesito hacer sola. No quiero que mi padre quiera sacarte un arma o algo así."
Viktor rió.
"Mi amor, sabes bien que las armas muggles son fáciles de evadir…"
"Lo sé, pero sería una escena bastante desagradable ver a mi padre y a ti peleando."
"Pero éste también es mi problema. Y ése también es mi hijo." Hablo fuerte mientras toco su vientre. "Y sería muy poco hombre si me quedo al margen de esto y te dejo sola al contarle la verdad a tu padre. Porque esta también es mi verdad, y mi responsabilidad."
¿Cómo podría alguien humano a resistir cuando él hablaba así?
"Está bien. Pero por favor, haz lo que esté en tus manos por que esto sea lo menos feo posible."
"Descuida. Trataré al viejo con respeto."
"Y entra a la casa cuando yo te diga."
"Será un placer, señora Krum."
Y, aunque Viktor estaba un poco emocionado, incluso divertido de ver la cara de su suegro al saber que su hija estaba casada y le daría un nieto, o nieta, Hermione estaba bastante nerviosa, pues no sabía exactamente que palabras usar ni cómo sacar el tema a relucir.
No podía llegar y decir. "¿Qué onda pa? ¿Ya te dije que estoy embarazada? Ah sí, y por cierto de un hijo de Viktor, con quien ya llevo tiempo casada a tus espaldas."
Y que él respondiera algo como "Muy bien hijita. Me avisas cuando nazca para ir a Londres a visitarlos."
O su madre diciendo algo como "¿Así es que por eso estabas tan rara últimamente eh? Pícara." Con una gran sonrisa en los labios.
Pero lo cierto es que, además de estar furiosos, también estarían muy asustados, por su casi inminente muerte.
Se quedarían sin una hija, y con un nieto a quien raras veces verían, pues estaría con su padre y con la familia de éste. Si es que ese nieto llegaba a nacer.
Sin querer, y sin esperarlo, le rondaron por los ojos dos grandes lágrimas que Viktor limpió con un beso.
"No temas. Todo irá bien… Tranquila."
Caminaron juntos a través de ese lindo jardín frontal tomados de la mano. Y al llegar a la puerta. Viktor se sentó en una mecedora y Hermione entró a la casa sin tocar la puerta.
Se topó a sus padres, ambos terminando la comida, y tomando té en la sala de estar.
Era obvio que su padre estaba furioso con ella. Y como adivinó, más de lo que habría estado en toda su vida.
"Mi amor, no te esperábamos tan temprano. Pero cuando estábamos hablando por teléfono dijiste que era algo muy urgente y me espantaste. ¿Qué pasa mi niña?"
Hermione tomo aire. Y le hizo señas a su madre para que se sentara enseguida del molesto hombre que tenía como marido. Para ella situarse de frente a ellos, viéndolos de cara a cara.
Viktor esperaba afuera, con unas orejas extensibles, esperando el momento oportuno para hacer su magistral aparición.
Aaron Granger esperaba que su hija comenzara a hablar con los brazos firmemente cruzados alrededor de su pecho. Pero ella sabía bien que eso no duraría mucho. Que apenas ella comenzara a hablar el se pondría a gritar y no la dejaría continuar. Así que decidió no andarse por las ramas e ir directo al tema.
"Vengo de hablar del porqué rechacé de esa manera la propuesta de Mijail…"
"No importa cariño..."
"Nada de eso Melinda. Primero lo primero; más te vale jovencita que aceptes la propuesta de ser la señora Yovanovich porque…"
"¿Por qué papá? ¿Por qué debería de casarme con el por dinero como cualquier prostituta? Yo quiero amor. Y por Misha no siento nada.
La señora Granger estaba paralizada en su asiento mientras su marido y su hija discutían como nunca lo habían hecho.
"¿Ah sí?" Dijo él. "Prostituta es una palabra muy fuerte. No te estarás mordiendo la lengua respecto a lo que haces con tu amiguito Krum?"
"¿Y tú qué sabes?" Dijo por primera vez con nerviosismo. La habían pillado en la movida.
"Ayer escuché los rumores de tus vecinos, sobre un hombre que llega a tu casa en las noches, y se va todas las mañanas antes de que lo vean. Pero que hacen un escándalo de cerdos, y las noches que él no se queda en tu casa, tú no llegas a dormir, seguramente por ir con él. ¡Y niégame que ése hombre no es Viktor Krum!"
La señora Granger se tapó la boca con las manos. Ella ignoraba tal información.
Pero Hermione se llenó de valor y respondió.
"Sí, es verdad. Y ese hombre sí es Viktor"
En realidad Aaron Granger nunca había creído aquello, solo quería sacarlo a relucir delante de su madre para herirla un poco. Pero jamás se imaginó que fuera verdad.
Miro a su hija como si nunca antes lo hubiera hecho, con los ojos saliéndosele de las cuencas y a su vez llenos de lágrimas.
Y por primera vez en su vida, alzó la mano para que éste llegara a la mejilla de su primogénita.
Pero a medio camino, algo duro como un tronco lo detuvo.
La mano de Viktor surgió de la nada y presionó la suya tan fuerte que creyó que se la iría a romper.
Viktor miro a su suegro a los ojos venenosamente. Mientras las dos mujeres lloraban abrazadas.
Ahora ya no le parecía divertido aquello al buscador.
Y después lo soltó como algo muy natural, sin darse cuenta, hasta mucho después de que ambos se fueran de aquella casa.
"¡De mi cuenta corre que nadie le toque un solo pelo a mi esposa ni a mi hijo!" dijo aquello con voz de trueno, y profundísima, que invadió la casa entera y se quedó después de mucho rato en los oídos de los señores Granger. Que quedaron traumatizados.
Incluso Hermione se espantó un poco. Jamás lo había escuchado así.
La señora Granger se echó a llorar. (Nadie nunca supo si era por alegría o tristeza)
Y Aaron, fue hacia su habitación. Para no salir de ahí en 4 largos meses.
"Vas a tener un hermano querida. Y es extraño que tu hermano y tu hijo serán de la misma edad"
Hermione y Viktor se dejaron caer en el sofá, absortos por la repentina revelación de Melinda.
"¿Después de tantos años?" Se atrevió a decir Hermione.
Melinda simplemente asintió con la cabeza.
"Bueno. Menos mal. Así si tiene un hijo varón verá cumplidos todos sus deseos y ya no se avergonzará de tener una hija como yo."
"No digas eso. Tu padre no se avergüenza. Solo está preocupado por ti…."
"No madre. No te atrevas a decir eso de nuevo por que ya no me lo trago. Vi la mirada que me lanzó, como si fuera un trapo sucio. Menos mal que tendrá otro hijito que tal vez pueda no ser un mago y a mí me deje en paz de una vez…. Viktor vámonos…"
"¿A dónde van?"
A Hermione se le bajó el enojo de golpe al ver el rostro de su madre. Mentiría si dijera que ella no había sido buena con ella, atenta, generosa y comprensiva. Bajó el tono de su voz y la tomo de las manos.
"Vamos a Londres. Ya no podemos trabajar aquí. Ninguno de los dos. Gracias al marido de tu hermana y su hijo loco… Te quiero mucho mamá, cuídate bien y por favor avísame en cuanto nazca mi hermano ¿Cuánto tienes de embarazo?"
"Dos meses y medio"
"Yo uno. Mi hermano será mayor."
Se dieron el abrazo más largo de sus vidas. Como si no hubiera un mañana para alguna de ellas. Y de cierta manera, así era.
Lloraron en silencio. E incluso Melinda abrazó también a Viktor y le plantó un beso en la mejilla.
"Por favor. Cuídala muy bien."
"Desde luego."
Viajaron con toda la familia de Viktor hacia Londres. Y tuvieron que hacerlo del modo muggle, por avión. Ya que aparecerse en estado de embarazo peligroso no era recomendable.
Todos fruncieron el entrecejo cuando Viktor les informó su medio de transporte. Pero nadie protestó.
"¿Qué dijeron tus padres, querida" Preguntó la señora Krum.
"Lo que esperábamos. Y una sorpresa adicional: Tendré un hermano".
Todos en la sala de estar. Salvo Viktor, se quedaron en estado de shock. Nadie hablo durante el resto de la noche, y se preguntaban si aquello había sido en broma. ¿Qué edad tendría su madre? ¿Unos cuarenta y tantos?
Ambos eran embarazos riesgosos. Pero todos sabían que el de Hermione lo era aún más.
No hacían comentarios en su presencia. Pero entre ellos debatían la mejor manera de ayudar a Viktor a reponerse cuando ella muriera. No les parecía nada fácil, pero lo intentarían con todas sus fuerzas.
Al viajar en el avión, todos salvo ella se quedaron dormidos. Estaba pensando en Harry, Ginny, y sí, también un poco en Ron. Se preguntaba como estarían y si la extrañaban tanto como ella a ellos.
Miraba a la ventana, hacia las nubes y recordaba a Buckbeack, llevándolos a ella, a Harry y a Sirius en su lomo. No se podía quejar. Había tenido una buena vida llena de aventuras.
Compraron una casa, o más bien dicho mansión enorme en un terreno de colinas y como Hermione se enteró más tarde. Aquel lugar ya había sido previamente mandado a construir por Viktor desde que se casaron a escondidas;
Había sido perfecto. Íntimo, solo ellos dos y el juez. Que tras murmurar rápidamente unas palabras los declaró marido y mujer y les pidió firmar un pedazo de papel.
Después de aquello celebraron en grande. Como era de esperarse.
Habían pasado apenas seis meses desde entonces y ahí estaba ella. Delante de su casi castillo perfecto y con un embarazo de un mes que aun no era evidente.
En una semana su cuñada planeo toda la "boda" e invito a todos los magos de todo Londres. Sin excepción. Y como la recepción; el gran castillo de la pareja. Que opacaba a cualquier otra mansión de magos tenebrosos antiguos.
Incluso mucho más majestuosa que la mansión Yovanovich y Malfoy en sus mejores tiempos.
El jardín era un terreno circular lleno de plantas y flores y un lindo pasillo con alfombra de terciopelo roja por donde caminaría la novia.
Su vestido era precioso. Y cada mas mínimo detalle había sido planificado con sumo cuidado.
Todo era realmente hermoso.
El gran día llego y como era de esperarse todos los Weasleys acudieron a su boda. Salvo Ron. Incluso Draco Malfoy llegó un poco tarde, pero ahí estaba.
Ningún Yovanovich fue invitado.
Pero todos los magos, hacían notar su sorpresa ante ese matrimonio. Pues nadie estaba enterado de que si quiera ellos dos tuviesen una relación todavía aparte del amor de verano de hacia tantos años.
Bailaron y bebieron. Todos la estaban pasando muy bien.
De repente, acudieron diez aurores que llevaban arrastrando a alguien. Tapándole la cabeza con una cobijia. Y llamaron a los nuevos señores Krum. Para hablar con ellos en privado.
Aquello causo un poco de escándalo, pero tras unos minutos todos se relajaron y volvieron a lo suyo.
"Señora Krum." Dijo el auror más delgado de todos (que convenientemente era Harry). "Lamentamos interrumpir su gran celebración así, pero hemos encontrado a alguien espiándola y creímos que puede no tener buenas intenciones. ¿Lo reconoces?"
Le quitó la tela de la cara y Hermione pudo ver a su primo Nikolay, con los ojos encendidos. Y un aspecto para nada sano.
Le quitó la mordaza de la boca y al instante se arrepintió de haberlo hecho.
"¡Tú! ¿Cómo te atreves a celebrar una boda cuando mi hermano está sufriendo por ti?"
"¿Misha? Él ya está grandecito, no necesita de mí…"
"Pero tú lo ilusionaste. Y luego lo botaste como un perro delante de todos. Y resulta que ya hasta te casaste con otro hombre. Pensé que eras diferente…"
"Y yo te creí más inteligente Niko. Yo no lo ilusioné, tu santo padre lo hizo. ¿Acaso no te dije yo alguna vez que nunca tendría nada con él? Ellos trataron de forzar las cosas. Por eso tuve que huir y hacer este teatrito. Yo ya estaba casada Niko. Desde hacia tiempo. Esto es solo para hacerlo oficial. O más bien público. Y lo hago ahora y lo hice así, a escondidas porque entre mi padre y el tuyo no podía divulgar nada acerca de Viktor y yo. Vladimir me amenazó, ¿Qué otra cosa podía hacer?".
Niko, dándose cuenta de su error, se echó a llorar.
"Es que estamos todos en casa muy desesperados. Misha no aparece por ningún lado. Y creemos que se suicidó."
"Descuida, Misha no haría eso. No tiene los huevos para siquiera intentarlo." Dijo Viktor.
Hermione volvió a la boda tratando de sacar su mejor sonrisa. Y al acabarse la celebración todos los felicitaron por lo exquisita que estuvo la cena y lo hermoso de la decoración.
Su cuñada estaba que no cabía en sí del orgullo.
Pero Hermione lloró toda la noche. Pensando en Mijail.
Viktor la abrazaba, besaba y acariciaba el pelo y la espalda tratando de tranquilizarla. Pero por primera vez. Sus caricias no lograron apagar su llanto.
Los meses transcurrían, y en vez de ir a trabajar como ella habría deseado. Tenía que quedarse en cama, mientras su vientre crecía cada vez más, y limitarse a atender su trabajo con el ministerio vía lechuza.
Estaba en el departamento de las criaturas mágicas y Viktor había vuelto al Quidditch. Esta vez para el equipo de Gran Bretaña.
Su bebé sería un niño. Y se llamaría Viktor Herman Krum.
Era bastante aburrido estar acostada todo el día. Y más aún llena de animagos alrededor hostigándola y preguntándole que si se sentía bien a cada tres minutos.
También porque en algunos aspectos y clausulas su trabajo era algo tedioso y como ella no podía salir a inspeccionar por si misma tuvo que conseguirse un asistente para que la ayudara en ello. Que convenientemente era Draco Malfoy.
