Ruichi-chan les trae el EPÍLOGO de esta historia!
YO y +La Fundación 'Reviews para ésta loquita ^.^' + les dedica este capi a los q me dejaron review en el capi pasado, muchas grax x sus comentarios! También quiero agradecerle a todos los que leyeron esta historia en algún momento.
*CESE-yopo *kaoru240 *alessandra08 *Kuchiki Hanako *Dita34 *esaichiruki (jeje, actualización tan pronto como pude! Qué bueno q te haya gustado la historia, sí que me hiciste feliz! XD Grax x tu review!)
Bueno, la simbología:
-blablabla…-diálogos
'Pensamientos'
"Flashback…Fin Flashback"
Recuerden que Bleach no es mío, todo es de Kubo Tite-sama, yo solo me invento la trama de esta historia sin otro fin más que el de entretener jojo ^_^ La perversión va sin querer queriendo, jeje
Let's Read!
Capítulo 10
"El amor es el principio de todo, la razón de todo, el final de todo." Lacordaire
Epílogue: From now on…
Ichigo y Rukia caminaban tomados de la mano por los jardines de la casa de los Kuchiki. Hacía ya dos semanas desde que sus amigos habían regresado al mundo humano y era hora de que ellos hicieran lo mismo. Unohana-taicho les había informado que la herida de Ichigo había progresado con rapidez y que ya no habría problemas ni inconvenientes si regresaba a su cuerpo.
En cuanto Rukia despertó y Byakuya se enteró le pidió autorización a Unohana-taicho para que la diera de alta y pudiera irse a descansar a su casa para que estuviera más cómoda y mejor atendida. Como era de esperarse el peli naranja se mudo con ella, en habitaciones separadas, para que pudieran hablar tan pronto como cada uno despertara. Todos los empleados de la casa susurraban cosas como "Mira que lindos, están unidos por el destino" y esas cosas, pero el capitán del quinto escuadrón ya comenzaba a hartarse de la situación. Esos dos hacían todo lo decentemente posible juntos: comían juntos, paseaban juntos, tomaban siestas juntos, incluso hacían nada juntos.
Muy sutilmente le dio a entender al ojimiel que era hora de que se fuera por lo que ambos comenzaban a considerar que harían ahora. Ciertamente Ichigo debía regresar, pero para Rukia era mejor que se quedara un tiempo más hasta que su cuerpo estuviera completamente acostumbrado a su reiatsu.
-Así que yo regresaré y tú te irás en cuanto Unohana-taicho te diga que ya no hay problema.- resumió Ichigo después de la larga conversación que habían tenido respecto al tema.
-Sí, será mejor así.- acordó Rukia, sujetando con suavidad la mano de Ichigo. ¿Cuánto tiempo se supone que estarían separados ahora?
-Será más pronto de lo que crees, Rukia.
-Espero…
-¿Desde cuando te volviste tan insegura?
-¿Y tú desde cuando te volviste tan preguntón?
-Desde que estuve a punto de perderte, así que tendrás que soportar mi paranoia por un tiempo.- le dijo, arrancándole una sonrisa. Rukia era realmente hermosa cuando sonreía, lástima por el resto del mundo que veía contadas veces ese suceso.
-Estoy seguro de que eres paranoico desde antes de que esto pasara.
-Era celoso, no paranoico.
-También eras paranoico.
-¿Quieres que sea paranoico? Bien, era, soy y seré durante un buen tiempo un paranoico. ¿Feliz?- le preguntó con falso tono de molestia. Rukia solo soltó su mano y cruzó los brazos.
-No dije que tenías que fingirte paranoico. Lo que sucede es que no sabes perder.
-¡Mira quien dice! La señorita "soy todo orgullo y no sé perder".
Rukia le dio un golpe en el brazo antes de aumentar el paso.
-Deje de ser tan orgullosa hace tiempo.
-Pero no has dejado de ser orgullosa.- le dijo Ichigo, alcanzándola.- Realmente creo que eres más orgullosa que antes, pero sigues siendo mi enana.
-¿Alguna vez dejaras de decirme enana, idiota?
-El día que dejes de llamarme idiota.- le respondió con burla. Rukia suspiró con resignación y siguió caminando.
-¿En qué piensas?- le preguntó Ichigo al ver que llevaban un rato caminando sin decir nada.- ¿Rukia?
-No quiero que me esperes.- le dijo, girándose para mirarlo deteniéndose de repente.- Me quedaré no solo el tiempo que necesite para recuperarme, también el que requiera para recuperar mis habilidades. Podría tomarme años de nuevo, así que durante ese tiempo no quiero que me esperes.
-¿Qué rayos estás diciendo?- le preguntó confundido.- ¿ENTONCES PARA QUÉ RAYOS HARÍA TODO LO QUE HICE?
-Lo hiciste por nosotros, y realmente te lo agradezco. No quiero parecer una egoísta pero te lo pido por favor. Date tiempo, y si cuando regrese a Karakura ya pensaste las cosas mientras contemplabas la cicatriz de tu abdomen y aún quieres estar conmigo, entonces comenzaremos de nuevo.
-¿Estás bromeando, verdad? ¿CÓMO PUEDES PEDIRME ESO? Después de todo lo que hemos pasado juntos y de los sentimientos que nos unen…
-Sé que nos une algo, pero no sé qué tan fuerte sea. Quiero saberlo, y esa respuesta solo el tiempo y la distancia me la pueden dar.
-Yo puedo darte la respuesta. Mi cuerpo, mi alma, mi espíritu, mis fuerzas, mi todo te pertenece a tí. Mi corazón, realmente todo te pertenece a ti.
-Yo también soy tuya, pero por favor, necesito esto.- le dijo, apretando ambas manos.- Esto no es un adiós, ya te lo dije. Incluso si cambias de opinión seguiremos siendo amigos incondicionales.
-No quiero ser tu amigo incondicional y nada más por el resto de nuestras vidas.
-Yo tampoco, pero eso solo el tiempo lo decidirá.
-Te estaré esperando en Karakura, así que entrena duro y regresa pronto enana.
-Lo haré idiota, nos veremos pronto.
~~O~~o~~O~~o~~O~~
Ichigo regresó a Karakura tal como Rukia se lo pidió. Su herida fue tratada por su padre hasta sanar completamente. Sus amigos se asombraron de que Rukia no regresara con él, y aunque les explicó sobre el tiempo que tendría que quedarse en el Sereitei antes de volver, omitió la parte en que ellos estaban temporalmente separados.
Y eso era realmente, una separación temporal, porque aunque Rukia le hubiera dicho que tenía libertad de arrepentirse y no tenía que esperarla, él deseaba hacerlo.
-Así que… ¿cuándo volverá?- le preguntó Tatsuki. Estaban ambos caminando hacia la casa de Inoue quien, ya que era su último año de instituto, había organizado una fiesta.
-No estoy seguro, apenas han pasado dos meses.- le respondió con monotonía. Su amiga karateka le hacía diariamente la misma pregunta.- No nos hemos puesto en contacto, así que no tengo idea.
-O.K.
-¿Vas a preguntarme lo mismo todos los días?- le preguntó fastidiado.
-Sí, al menos hasta que me digas algo que me deje tranquila.
- Es molesto que me preguntes siempre lo mismo.
-Lo sé, pero entiende que yo también la extraño y no por eso me porto gruñón con todo el que me pregunte.
-Jaja, muy graciosa Tatsuki.- le dijo con sarcasmo. Sabía que todos extrañaban a la morena, incluso Inoue de vez en cuando le preguntaba lo mismo.
-Bueno, llegamos.- dijo la morena cuando llegaron al edificio donde vivía la castaña. Ambos subieron y entraron al departamento. Estaba abarrotado de amigos del instituto y, dado que era su último año juntos, muchos decidieron asistir sin titubear.
-¡TATSUKI-CHAN, KUROSAKI-KUN!- les dio la bienvenida Inoue.
-Llegamos, Orihime.- la saludo Tatsuki. Ichigo se limito a un saludo y una sonrisa antes de irse a buscar a sus amigos. Keigo estaba intentando ligarse a alguna chica, aunque el peli naranja no entendía por qué después de tres años de fracasos seguía intentándolo.
Mizuiro se encontraba enfrascado como siempre en su teléfono. A su lado Chad e Ishida conversaban con calma mientras bebían el contenido de sus respectivos vasos, girándose de vez en cuando para reírse de las tonterías de Asano. Cuando lo vieron acercarse le hicieron un gesto con la mano a modo de saludo.
-Que animados.- se burló Ichigo.
-No hay buena música, ¿qué quieres que hagamos? El único que se divierte es Asano.- comentó Ishida.
-Pensé que no vendrías.- le dijo Chad al peli naranja. Últimamente el sustituto se había visto muy apagado y gruñón.
-Decidí que no podía quedarme encerrado en mi casa. Además, pasará tiempo hasta que Rukia regrese y yo no puedo quedarme atrás, tengo que estudiar para los exámenes de admisión a la universidad.
-Así que, ¿para qué carrera aplicarás, Ichigo?
-Estaba pensando en medicina como mi padre, pero no sé si soy apto para eso.
-Deberías pensarlo dos veces, Ichigo.- interrumpió Tatsuki, quien venía con dos bebidas. Le ofreció a Ichigo una, tomó y un sorbo de la suya y prosiguió:- Eres poco paciente, egoísta y desesperado. Te pones de mal humor y de ahí no hay quién te saque.-Todos se quedaron en silencio, pensando exactamente lo mismo: SÍ que había alguien que le quitaba el mal humor y la depresión, pero ella no estaba ahora con ellos y si querían que Ichigo siguiera de buenas durante la fiesta lo mejor era no mencionarla. 'Curioso, Rukia le puede quitar el mal humor pero con solo nombrarla ahorita se pondría de malas…', pensó Tatsuki.- Como sea, de todos modos creo que también hay que ver tus cualidades: eres capaz de dejarte a ti mismo de lado para ayudar a los demás, eres dedicado e inteligente, y tienes una fuerza increíble.
-Gracias, Tatsuki.- le dijo el ojimiel, esbozando la primera sonrisa sincera desde que había regresado.- Definitivamente estudiaré medicina, es algo que me gustaría hacer. Ayudar a las personas de otra forma.
-Me alegro que quieras hacer algo con tu vida, Kurosaki. Comenzaba a imaginarte como un vagabundo, todos se impresionarían con tu barba naranja.- todos se echaron a reír ante el comentario de Ishida, y el aludido lo amenazó con la mirada aunque no podía evitar una sonrisa.
Definitivamente extrañaba a Rukia, quería verla, soñaba con ella cada noche, pero no podía estar sin hacer nada mientras esperaba a que regresara. Haría algo con su vida para que, cuando ella volviera, se asombrara de lo lejos que había sido capaz de llegar.
~~O~~o~~O~~o~~O~~
Rukia entrenaba junto con Renji en los jardines de la casa de los Kuchiki. Byakuya los observaba evaluándolos a ambos. Rukia aún tenía problemas para manejar su reiatsu pero iba mejorando rápidamente. Cuando el pelirrojo no tenía tiempo para entrenar con ella la ojivioleta le pedía el favor a él, y si no a cualquier otro shinigami, y visitaba a Unohana-taicho para revisiones de forma tan seguida que se habían vuelto buenas amigas.
Byakuya sabía la razón por la que la chica quería mejorar tan rápidamente. El día que él le insinuó a ambos que el peli naranja debía regresar, la pequeña chica le dijo que se quedaría para recuperarse. Él sabía que no era el motivo verdadero por el cual se separaron, porque la verdad a ambos les habría valido un reverendo cacahuate si Rukia se recuperaba mejor aquí o allá, el punto era pasar todo el tiempo juntos. No estaba seguro del por qué, pero le molestaba que hubieran decidido separarse justo cuando Genryusai había informado sobre la respuesta positiva para la relación de ambos shinigamis.
Escuchó una caída y giró la vista para ver a Rukia en el suelo. La chica tenía una ligera capa de sudor en la frente, las mejillas sonrojadas por el calor y respiraba agitadamente, pero se puso en pie rápidamente y volvió a adoptar la posición de batalla. Renji también se puso en posición y la atacó directamente. La chica evitó correctamente el ataque e hizo un movimiento muy rápido que el capitán apenas y pudo evitar.
El noble decidió que era suficiente por ese día, llevaban así por horas, y parte de la recuperación de Rukia consistía en el descanso.- Es suficiente por hoy.-los amigos se detuvieron abruptamente y lo miraron con algo de fastidio, pero se relajaron. Rukia le agradeció a Renji por ayudarla con el entrenamiento y lo invitó a cenar como agradecimiento.
Después de la deliciosa comida el líder del clan se retiró. Los dos shinigamis restantes se dirigieron a la puerta principal para que el capitán pudiera retirarse también.- Gracias de verdad, Renji.
-Claro, es un placer. Has mejorado mucho, Rukia.
-Gracias, quiero estar al nivel.
-¿De Ichigo?
-Algo así.
-Rukia…-dudó un segundo antes de preguntar:- ¿por qué se fue y tú te quedaste aquí?
-Decidimos que era lo mejor, por un tiempo.
-¿Por qué? Ustedes se quieren, ¿cierto?
-Nos amamos…pero siento que Ichigo estaba demasiado limitado a mi presencia. Quiero que tenga una vida "normal" y pueda pensar las cosas. Tal vez le guste más su vida cuando no estoy.
-¿Crees que cambie de opinión?- le preguntó con incredulidad. Rukia levantó una ceja:
-¿Tú no?
-No. Ichigo es decidido, y está decidido a estar contigo el resto de sus vidas.
-Eso es ahora porque hemos estado juntos mucho tiempo, pero puede cambiar. Todo puede cambiar.
-Lo que sientes por él no cambiará.
-No voy a discutir esto contigo.
-¿Porque estaba enamorado de ti?
-Porque somos amigos y esto no importa realmente. Además ya no estás enamorado de mí y lo sabes.
-Sí, lo sé. Y tengo un motivo para ayudarte.
-¿Así que no me ayudas porque eres mi amigo?
-No, lo hago porque cuando regreses a Karakura iré contigo. Hay alguien con quien tengo que hablar y espero hacerlo lo más pronto posible.- le dijo con picardía. Rukia sonrió, imaginando a quién se refería.
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Un sonido molesto y repetitivo lo despertó, pero no quiso abrir los ojos. Sentía su cuerpo cansado y definitivamente necesitaba dormir otros cinco minutos, pero si no se movía y apagaba su despertador no podría hacerlo. Cuando levantó su brazo y giró levemente el cuello sintió la punzada en la parte posterior: de nuevo se había quedado dormido sobre la mesa de la cocina de su pequeño departamento.
Hacía seis años que estaba viviendo solo; había entrado a la TODAI, por lo que tuvo que mudarse a Tokyo para llevar a cabo sus estudios. Ahora estaba en sus últimos años de la carrera antes de comenzar de interno, y definitivamente eran los peores. Los profesores que impartían clase eran todos Doctores que trabajaban dentro de los mejores hospitales del país, y eran más exigente que cualquier otro profesor que hubiera tenido durante la carrera.
Se levantó, de dio una ducha rápida, acomodó sus libros en la mochila, tomó un jugo y una manzana y salió del departamento para alcanzar el tren que lo dejaría en la universidad. Se despidió de la dueña del edificio, que vivía en el primer piso y en ese momento sacaba la basura, y corrió a la estación. Mientras hacía el viaje repasaba mentalmente todo lo que había estudiado para los exámenes de ese día.
Por fin terminaba el penúltimo año, después de los exámenes podría regresar a Karakura para ver a su familia. Sus dos hermanas estudiaban en la universidad, pero se habían quedado en su ciudad natal. Habían crecido mucho, pero sus personalidades eran básicamente las mismas.
-¡Buenas, Kurosaki!- lo saludo Ishida. Ichigo sonrió al ver a su amigo y compañero de clases con unas ojeras tan grandes como las suyas.
-¿También te quedaste dormido mientras estudiabas?
-Sí, y en el escritorio. Me duele el cuello.- dijo mientras se sobaba la parte posterior dándose un masaje. Ichigo se rió y caminaron juntos al aula donde tendrían el primer examen.
-Comienzo a pensar que moriremos antes de poder salvar a alguien.- comentó Ichigo con burla.
-No te quejes, Kurosaki. Has pasado por peores.
-Cierto.
-¿De qué hablan?- ambos chicos se voltearon para saludar a su amiga. Usami Ayu era su amiga y compañera, la habían conocido en el primer año de la carrera e inmediatamente habían encajado. La chica era de pequeña estatura, aproximadamente 155 cm, de piel tostada y cabello castaño con ojos chocolate; tenía una personalidad muy vivaz y solía ser increíblemente mal hablada.
Aunque al principio tuvieron malos malentendidos porque ella creía estar enamorada de él, lo superaron rápidamente y junto con Ishida formaron el trío más conocido de toda la carrera.-¿Estudiaste algo, Ayu?
-Pues según, pero la verdad es que me quedé dormida al poco rato de empezar.- les dijo sin preocupación. Ambos chicos ignoraron su falta de interés y siguieron caminando junto con ella.
Cuando el día terminó todos agradecían que lo peor hubiera pasado. Ahora lo único que tendrían que hacer era preocuparse por empacar. Ichigo se despidió de Ayu, ya que no la vería hasta entrando de vacaciones, y de Ishida solo le dijo hasta luego porque, de todos modos, se verían en Karakura.
Hizo la maleta, limpió el departamento, se hizo algo de cenar, se bañó y se acostó en la cama. Aunque necesitaba buenas horas de descanso y su colchón lo llamaba a perderse entre sueños, su mente tenía otros planes. Cada vez que podía relajarse aunque fuera un poco, su mente invocaba recuerdos sobre Rukia. Seis años habían pasado, y sus sentimientos no habían cambiado nada.
Cada vez que volvía a Karakura, cada vez que llamaba por teléfono para preguntar como estaban, cada vez que Inoue iba a visitar a su novio Ishida a Tokyo, preguntaba por ella, pero no tenían noticias sobre su regreso. Había comenzado a hacerse ideas extrañas, como que ahora era ella la que no quería estar con él y por eso no quería regresar, pero sabía que si seguía así definitivamente se volvería paranoico, como dijo la ojivioleta.
Finalmente su mente le permitió quedarse dormido, y descansar como tanto se merecía.
~~O~~o~~O~~o~~O~~
-¡Llegué!- avisó Ichigo mientras entraba a su casa. Nadie respondió, pero ese silencio era inquietante.
Tal como le decía su intuición, su padre lo atacó dándole la bienvenida como acostumbraba. Ichigo evitó el golpe con maestría y le devolvió la patada, aunque su padre también la evitó.- ¡BIENVENIDO A CASA, ICHIGOOO!
-Que ruidoso eres, viejo.- le dijo Ichigo con una sonrisa. Su padre estaba igual a como lo recordaba, a excepción de unas cuantas canas se veía como hacía seis años.
-¡Estoy feliz de que estás en casa!
-Lo sé, lo sé. ¿Dónde están Karin y Yuzu?- preguntó el chico, pero su padre ya había regresado a la sala y al periódico que estaba leyendo.
-Salieron.
Ichigo se extrañó ante la respuesta tan seca de su padre, pero su cara se escondía tan bien tras el periódico que no podría ver su cara:- ¿A dónde?
-Por ahí.
-¿"Por ahí"?- repitió Ichigo. Dejó sus maletas en el suelo y cruzó los brazos.- ¿Al menos sabes dónde están tus hijas?
-Lo sé. Pero no tardarán, así que no veo para que decirte dónde están.- Justo cuando el chico estaba por reclamar la puerta de la entrada se abrió. Las dos gemelas entraron con un montón de bolsas y riendo a carcajadas. Cuando lo vieron asomarse ambas corrieron a abrazarlo.
-¡REGRESASTE, ICHI-NII!
-¡Te extrañábamos, Ichi-nii!
-Claro, claro, ahora déjenme respir…-se cortó abruptamente al ver a la persona que se encontraba parada en la puerta.
Su cabello oscuro había crecido notablemente, aunque su característico mechón seguía cubriendo parte de su rostro. Sus facciones seguían prácticamente igual, aunque había crecido unos centímetros. Su cuerpo enfundado en un precioso vestido azul marino hasta las rodillas había cambiado hasta convertirse en una mujer de delicadas curvas. Su piel seguía igual de blanca y perfecta, y se veía igual de suave. Sus pequeños pies calzaban unas sandalias del mismo color del vestido. Sus ojos bajaron y subieron por su cuerpo para darse cuenta de que traía también bolsas con ella, y cuando llegó a su rostro la encontró sonriendo.- Hola, Ichigo.
Su voz era idéntica, no había cambiado nada…solamente su cabello lacio que caía por su espalda y sus curvas bien definidas le permitían observar que ella también había crecido. El peli naranja no le contestó, simplemente se adelantó hasta ella y tomó las bolsas que cargaba para dejarlas en la cocina.- ¿Por qué ayudas a Rukia-chan y no a tus hermanas?- le preguntó Karin con falsa molestia.
-Porque Rukia es mi novia y tú mi hermana.
-¿Qué no la familia es primero?
-Para mí mi futura esposa es primero.- todos se quedaron callados observando como la piel blanca de Rukia se tornaba rosa. Sonrieron con complicidad antes de comenzar a hablar con ella: querían saber por qué había tardado tanto en regresar.
Después de una corta explicación Ichigo decidió que era hora de apropiársela un poco, así después de subir sus maletas la tomó de la mano y caminó a la salida, excusándose sobre varios lugares y personas a los que tenían que visitar.
Rukia caminaba a su lado a paso lento, apretando su mano con calidez. Ichigo bajó la mirada para encontrarse los ojos violetas de Rukia examinándolo. ¡Tanto tiempo sin ver ese hermoso color de iris! Definitivamente era una de las cosas que más extrañaba:- Supongo que no necesito preguntarte si aún quieres estar conmigo, después de todo hasta dijiste que soy tu futura esposa.
-Te di suficiente tiempo libre, me parece que necesito acapararte un poco.- le sonrió. Rukia le devolvió el gesto junto con un apretón de sus manos entrelazadas. Se detuvieron en el parque vacío que estaba camino al instituto y se sentaron en una de las bancas.
-Tardaste.- Ichigo rompió el silencio con ese simple reclamo. La morena sonrió con suficiencia y cruzó las piernas. Ese gesto desvió la atención de Ichigo hacia esa parte del cuerpo de la ojivioleta: la extrañaba, emocional, mental, espiritual, físicamente.
-Quería darte suficiente tiempo, pero creo que fue demasiado.
-Si querías darme tiempo con unos meses hubiera bastado. Ahora que lo pienso, ¿cuánto tardaste en recuperarte?
-Un año más o menos. Unohana-taicho, Renji, Nii-sama, Ikkaku-san, y muchos otros, me ayudaron a entrenar.
-Qué amables.- dijo con ironía Ichigo.- Así que ellos tuvieron la oportunidad de apreciarte mientras cambiabas.
-Así es.
-En combates cuerpo a cuerpo.
-Esos son los mejores.
-Estás haciendo que me enoje.
-Enojado te ves lindo.- le dijo con sinceridad.- Te extrañaba demasiado, no podía pasar otro segundo sin ti, así que regresé ayer pero me salieron con que estabas en Tokyo y no sabían cuando volverías. Me alegra que no haya sido mucho.
-De haber sabido te hubiera hecho esperar más.- se ganó un golpe por su insensible comentario, pero él la abrazó con fuerza.
-Te amo, no tienes idea de cuánto.
-Creo que sí, porque yo también te amo.
~~O~~o~~O~~o~~O~~
Ogichi caminaba de un lado a otro buscando a la humana de ojos violetas. Últimamente se veía muy decaída y quería animarla con algo.
-Si estás buscando a Rukia, vas hacia el lado contrario.- le habló Zangetsu.- Sabes, podrías intentar alegrarla un poco.
-Justo para eso la estoy buscando, Viejo. No necesito que me lo digas.
-Bueno, pues ya te habías tardado.- dicho esto se alejó. El hollow corrió en la dirección que la zampakuto le había indicado y no tardó en dar con la chica.
La ojivioleta estaba paseando por ahí, tratando de amortiguar las dudas que tenía Ichigo sobre si Kuchiki Rukia-san regresaría algún día. Cuando sintió la presencia del hollow tras ella se giró para encararlo.- Ogichi-kun…
-Sé que estás triste por lo que le pasa a Ichigo, pero no puedes estar deprimida todo el tiempo. ¡Piensa un poco en mí!- Rukia esbozó una sonrisa ante el comentario del blanquito.
-Qué egoísta eres, Ogichi-kun.
-¿Y aún así me amas?- Rukia se extrañó un poco ante la pregunta del hollow.
-¿Lo dudas?
-No lo sé, tú dime.- Rukia sonrió de nuevo ante las evasivas del hollow.
-Te amo, Ogichi-kun, es solo que me preocupa Ichigo.
-Si decidiera olvidarla…¿te sucedería algo?
-No, pero dejaría de llenarme de tiernos momentos, y eso es algo preciado para mí.
-Yo puedo llenarte de recuerdos si eso es lo que quieres, no tienes por qué depender del Rey idiota.- Rukia ahora rió con alegría. Si había algo que Ogichi podía hacer a la perfección era alegrarla.
Su risa se cortó de pronto, y su cabello comenzó a crecer al igual que toda ella. El hollow la observaba hasta que el cambio terminó.- ¿Qué sucedió?
-Rukia-san ha regresado…¡Ha regresado!
-¿Regresó?
-Eso dije, Ogichi-kun.
-Y supongo que cambió un poco.- le dijo, examinándola con detenimiento. La chica se ruborizó ante el comentario y asintió levemente. El blanquito se acercó a ella con una sonrisa traviesa:- Así te me antojas más.
-¡Ogichi-kun!- exclamó escandalizada, nerviosa y definitivamente avergonzada.
-Es verdad, te ves más antojable que antes.
-¿Qué se supone que significa eso?
El hollow se acercó a ella, abrazándola por la cintura para pegar sus cuerpos, y le susurró al oído con voz ronca:- Significa que quiero hacerte el amor hasta que quedes inconsciente e inmensamente satisfecha.
Rukia se ruborizó, pero decidió que era tiempo de dejar de huir. Ella amaba al hollow, le agradecía a Ichigo haberle dado la oportunidad de conocerlo, y ella también quería hacer el amor con él. Levantó el rostro y lo besó en la comisura del labio. El hollow sonrió victorioso mientras se dedicaba a imaginar las mil maneras de hacer suya a esa pequeña humana.
~~O~~o~~O~~o~~O~~
-Si me amaras tanto te hubieras regresado más pronto.- se quejó Ichigo. Rukia lo abrazó con más fuerza mientras sonreía. Ella había cambiado, estaba consciente de eso, pero el chico no se había librado tampoco. Su cuerpo había terminado de adoptar una forma delgada pero increíblemente masculina y tentadora. Su aroma ahora se mezclaba con la menta de su crema de afeitar y su estatura se había incrementado aún más. Sus 160 cm no competían con el casi metro noventa del sustituto.- Hubiera deseado tenerte aquí antes.
-¿Por qué?- le preguntó preocupada.
-Porque tenía tantas ganas de hacerte el amor que ahora no te dejaré ni un minuto de descanso.
Rukia se separó bruscamente del chico, pero él la volvió a acercar a su cuerpo y la beso. Sus labios se acariciaron con lentitud, y luego con pasión y finalmente con desesperación. Sus lenguas ahora entraban a la batalla y ambos deseaban dominar. Sin embargo Rukia deseaba, por una vez, sentirse una mujer débil e indefensa ante su novio. Con lentitud fue cediéndole el control de la situación al ojimiel, quien disminuyó el ritmo del beso hasta hacerlo lento y suave, casi una caricia, para detenerse.- Déjame hacerte el amor, déjame convencerte de quedarte conmigo el resto de nuestras vidas.
-No necesito que me convenzas de quedarme, pero definitivamente me muero porque me hagas el amor.
Ichigo le sonrió antes de levantarse y guiarla entre los arbustos. Su cuerpo temblaba con anticipación. Se quedaron viendo ahí, parados entre los arbustos de aquel parque vacío que les brindaban protección de las posibles mirada.- Quería verte, deseaba desesperadamente que de pronto aparecieras frente a mí.- se confesó Ichigo acariciándole el cuello para descender por los hombros hasta sus muñecas y sujetarla con suavidad:- No dejaré que te vayas, incluso si te arrepientes y quieres irte no te lo permitiré, estás advertida.
Rukia solo levantó el rostro y lo miró con tanto amor que Ichigo sintió el nudo en su estómago apretarse. Inclinó el rostro hasta el de la ojivioleta y la besó. La despojó lentamente de sus ropas y se despojó a sí mismo de las suyas.
Rukia le propinaba caricias suaves mientras exploraba el cuerpo completamente desarrollado del sustituto, y él aprovechaba para recorrer las nuevas curvas del cuerpo de la morena. Aunque seguía siendo pequeña, su cuerpo era espléndido, y su cabello largo le daban un toque maduro y sensual a su piel. La adoraba, no había forma de que el tiempo y la distancia lo hicieran olvidar lo que sentía por ella, y no había mujer que lo hiciera sentir como Rukia cuando le susurraba al oído que lo amaba mientras lo acariciaba con lentitud.
Se acomodó encima de su cuerpo y la penetró con una fuerte estocada. Rukia gimió con alivio y comenzó a mover su cadera contra la del ojimiel. Ichigo le hizo el amor con calma, besando cada parte de su cuerpo con devoción, transmitiéndole todo lo que significaba para ella. Entre caricias y susurros de ambos nombres se transportaron hacia la cumbre de aquel acto.
Ambos cayeron rendidos entre la montaña de prendas que estaba justo debajo de ellos, y se abrazaron con dulzura. Ichigo la observaba con atención viendo cada una de sus reacciones al acariciarle diferentes partes de su cuerpo:- Extrañaba esto, te extrañaba a ti.
-Yo también te extrañaba, Ichigo. Definitivamente no nos separaremos nunca, hemos estado demasiado tiempo alejados.
-Fue tu culpa.
-¿De verdad quieres discutir?
-Claro que no. Prefiero…-se sentó y con cuidado la tomó del brazo para hacer que se sentara a horcajadas sobre él.-…hacerte el amor otra y otra y otra vez, hasta recuperar el tiempo que no pude.
-Me parece bien, después de todo esto no termina aquí, Ichigo.
-Lo sé, Rukia.- le dijo mientras la abrazaba por la cintura mientras Rukia pasaba sus brazos alrededor de su cuello y se levantaba lo suficiente para ser ella la que inclinara el rostro para besarlo.- Realmente te amo, Kuchiki Rukia.
-Yo también te amo, Kurosaki Ichigo.
Tal vez el destino los juntó, pero definitivamente lucharían contra él por amor, por permanecer juntos toda la eternidad, y prevalecer a través de la historia. Porque después de todo, ¿qué otra razón tenían Kurosaki Ichigo y Kuchiki Rukia para pelear?
Fin.
Sí, el Fin! Me alegra terminar este proyecto, jeje. Y ahora…
Kon esperaba pacientemente en el cuarto a que el shinigami sustituto subiera de nuevo a la habitación:-¡ ¡NEE-SAN!
Jaja, ahora sí se terminó XD
Muchas gracias de verdad por seguir la historia y leer el epílogo, nos leeremos en DEUDAS si Dios da licencia, jiji
Ruichi-chan, cambio y fuera..! ^.^
