Si, matenme por no subir tan rapido la conti, pero ya saben los clasicos pretextos, pero por fin todo esta estable.
Gracias por su paciencia y demas.
Espero y lo disfruten, no olviden pasar a mi pagina oficial en facebook. Un beso para todos.
Enjoy it!
Sasuke dejó los papeles y se marchó a su casa, ya no tenía humor para seguir trabajando y después de lo que pasó menos. Se regañó mentalmente una y otra vez, ¿Cómo se le ocurría tratar de besar a la molestia? Definitivamente, estaba perdiendo la cordura en ese lugar, pero debía aceptar que la curiosidad lo invadía, quería sentir nuevamente esos labios para confirmar algo que ni siquiera él sabía.
Caminó sin rumbo fijo, completamente sumergido en sus pensamientos. La desesperación lo estaba invadiendo cada día más, necesitaba irse antes de que fuera demasiado tarde. Para su desgracia, no podía encontrar nada que le sirviera de esos famosos papeles, solo cosas que él ya sabía. Pensó que esto había sido un desperdicio.
—Si al finalizar esta semana no encuentro nada, me largo—determinó firmemente.
Siguió su andar y se sorprendió al ver muchas personas en la calle. Ya era tarde y se suponía que Konoha no era una ciudad nocturna. Miró un muro donde había un gran cartelón del festival de Konoha, ni siquiera se había fijado en eso. Bufó con fastidio y siguió su camino; aunque tal vez no sería tan mala idea, necesitaba distraerse y el festival se veía prometedor, más por el hecho de que había alcohol.
— ¿Te gustaría ir a dar una vuelta conmigo?
—Me asustaste, Sai—dijo Sakura tocando su pecho con ambas manos.
—Lo siento—dijo el pelinegro—. Ten, son para ti.
Sakura tomó aquel pequeño pero bello ramo de rosas, mordió ligeramente su labio inferior y miró a su compañero con algo de incredulidad.
— ¿Por qué las flores?—cuestionó la chica. No es que no le gustaran, pero si le sorprendieron y mas viniendo de él.
—La noche de la fiesta yo te pedí que me acompañaras, al final no regresamos juntos y leí en un libro que una buena forma de disculparse—explicó el ninja.
Sakura suspiró resignada, ése chico nunca cambiará.
—Además, venía a invitarte al festival de Konoha.
—Es cierto, es hoy—reaccionó la chica. Tsunade le había comentado varias veces sobre el evento, pero con tantas cosas, ayudando a Sasuke y enfocándose en tonterías, lo olvidó por completo.
—Entonces ¿Vendrás?
—Seguro, solo deja ir a mi casa para cambiarme—comentó la chica al ver que Sai ya traía puesto un kimono color negro. Sai asintió la cabeza y le indicó que la esperaría en el festival en una hora.
Sakura caminó a su casa regañándose mentalmente, desde que llegó Sasuke lo único que hace es enfocarse en él, dejando de lado cosas muy importantes. Decidió que por lo menos hoy se enfocaría en divertirse, era justo y necesario, además, ella lo merecía.
Llegó a su casa y tomó su kimono rosa con flores. Se arregló el cabello y trató de sonreír, se prometió pasarla bien y eso haría. Escuchó que el timbre de su puerta sonó y bajo a averiguar de quien se trataba. No pensó que fuera Sai, le había indicado que se verían en el festival. Abrió la puerta y se encontró una gran sonrisa de su rubio amigo.
—Sakura-chan—dijo el joven.
—Naruto ¿Qué haces aquí?—preguntó Sakura. Miró fijamente a su amigo y vio que él llevaba puesto un kimono amarillo con anaranjado.
—Bu-bueno, el festival comenzó y yo pensé que tú y yo…—trató de decir Naruto algo apenado.
—Seguro, podemos ir juntos—dijo Sakura adivinando la petición del rubio.
— ¿De veras?—expresó Naruto con mucha emoción.
—Si, Sai me está esperando allá. Ser agradable pasar el rato los tres juntos—comentó Sakura haciendo que la sonrisa desapareciera del rostro del Uzumaki.
No tuvo más remedio que aceptar, algo es algo ¿No? Sakura cerró la puerta de su casa y se dirigió al festival. Era más que obvio que Naruto no iba contento con la idea de compartir a Sakura con Sai, pero no le quedó de otra.
Caminaron juntos con rumbo al centro de la aldea, poco a poco se podía apreciar los adornos, gente celebrando, puestos de comida. Las personas se veían contentas celebrando el festival.
Naruto pensaba la mejor forma para poder estar a solas con Sakura, tenía que decírselo y seria hoy. Tal vez las cosas no saldrían como las planeó desde el comienzo, pero ya encontraría la manera. Si no dejaría de llamarse Uzumaki Naruto.
—No sé cómo lograste convencerme—dijo Karin cruzada de brazos.
El equipo Hebi había llegado al festival, todos vestidos de con su respectivo kimono. Juugo traía uno morado, Suigetsu uno gris y Karin vestía uno rojo. Suigetsu estaba más que feliz, cada vez le gustaba más ese lugar, después de todo no era tan aburrido. Mientras tanto, Karin estaba completamente enfurecida, no comprendía cómo había caído en el chantaje de Juugo.
El gigantón le dijo que si no iba la encerraría junto con Suigetsu durante toda una tarde. Era lo último que quería hacer la chica, así que accedió de inmediato. A los pocos segundos se enteró que Suigetsu también iría. Maldijo mentalmente; de haber sabido, pero ya había quedado.
La noche cayó y miles de luces iluminaron el lugar, la gente se divertida a lo grande disfrutando de todo lo que ofrecía ese festival. El quipo siete se entretuvo jugando en varios puestos. Naruto trataba de conseguirle un peluche a su compañera. Esos juegos comenzaron a volverse competencia ya que Sai hacia exactamente lo mismo, aunque no por las mismas razones.
—Ahora vuelvo—dijo Sakura algo aburrida por la absurda competencia.
— ¿A dónde vas?—cuestionó Naruto preocupado.
—Iré a dar una vuelta, sigan jugando—Sakura levantó su mano para despedirse. El rubio no iba a permitir eso, había venido con ella y no debía perderla de vista ya que tenía algo importante que decirle —que por culpa de Sai, aún no podía— pero no pudo objetar ya que Sai lo detuvo para que siguieran jugado.
Sakura caminaba lentamente, a pesar de que se estaba divirtiendo, no dejaba de pensar en lo sucedido con Sasuke. No encontraba una razón para que él lo hiciera, y cuando llegaba alguna respuesta, inmediatamente la descartaba por lo absurda que sonaba.
Se detuvo en un puesto con varios accesorios, pulseras y collares. Miró un collar muy llamativo y estiró la mano para tomarlo, pero no fue la única. Su mano topó con otra que tenia la misma intensión, Sakura giró para ver de quien se trataba.
— ¿Karin?
La pelirroja había visto de lejos aquella tienda y le llamó mucho la atención, caminó un poco más rápido dejando detrás a sus compañeros. Miró un collar, un poco grande con muchas de piedras y cadenas. Su mano chocó con la de alguien más, así que giró para ver quien osaba a quitarle lo que era de ella.
Por si fuera poca su mala suerte, se topó con Sakura haciendo lo que mejor sabía hacer: quitarle lo que le pertenece.
— ¡Sakura!—saludó Suigetsu al llegar con las chicas.
—Hola. No pensé que estuvieran aquí—comentó la de melena rosada.
—Nos enteramos tarde, pero aún así decidimos venir—agregó Juugo.
— ¿Vienes sola?—preguntó el de dientes de tiburón.
—No, vengo con Naruto y Sai, pero se quedaron…—recordó lo que hacían sus amigos, pero decidió omitir ese detalle.
—Bien, vámonos—dijo Karin caminando para alejarse. No tenía humor para soportar a esa mujer.
— ¿Quieres acompañarnos?—invitó Juugo.
—No hace falta—contestó Sakura—. Nos vemos después.
—Yo te acompaño.
Karin volteó para ver porque sus compañeros no la seguían, sólo vio como Sakura y Suigetsu se perdían entre la gente, mientras que Juugo la alcanzaba para irse con ella.
— ¿A dónde demonios va ese idiota?—preguntó muy irritada la pelirroja.
—Pensé que no querías estar con él—comentó Juugo.
Karin hizo un berrinche y caminó lo más rápido que sus piernas le daban para el lado contrario donde aquellos dos se perdieron. Trató de calmarse y no darle importancia, pero siempre era lo mismo. Esa chica arruinaba sus planes y no podía seguir permitiéndolo, algo tenía que hacer.
— ¡Por fin lo logré!—gritó Naruto victorioso.
Después de muchos intentos, por fin se ganó el peluche que tanto quería, un lindo gatito rosa. Lo miró con una gran sonrisa, ahora sí tendría el regalo perfecto para su declaración. Miró a todos lados y recordó que Sakura se había ido. La buscó con la mirada y pudo ver que se acercaba —como caído del cielo— Konohamaru.
—Naruto—gritó el pequeño.
—Konohamaru, me alegra verte—dijo Naruto—. Necesito que me hagas un favor.
—Claro, ya sabes que puedes confiar en mí—dijo el niño con un tono de seguridad similar al del rubio.
—Necesito que busques a Sakura-chan y le digas que la espero en el parque de la vuelta—explicó.
— ¿Para qué la necesitas?—cuestionó el pequeño Sarutobi con mucha intriga.
—Hoy… hoy voy a…—trató de explicar mientras un rubor lo invadía.
—Ya entiendo—dijo con un tono picaron.
—Entonces, ¿Cuento contigo?
—Sí, veras que no te fallaré.
El niño corrió lo más rápido que pudo en busca de la joven kunoichi. Naruto sonrió y se dirigió al parque para esperar a su próxima novia. Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no notó que Hinata había presenciado todo.
—Hace mucho que no asistía a un festival—comentó Suigetsu.
—Hacemos uno cada año celebrando la fundación de la aldea—comento Sakura mientras comía un algodón de azúcar rosa.
Ambos caminaron un buen rato disfrutando la compañía. Suigetsu se detuvo en un puesto con un juego de disparos, debía derrumbar unas botellas para ganar un premio. Decidió que probaría suerte.
Tomó una bola y la lanzo fuerte tirando todas las botellas, los pocos presentes aplaudieron al chico que se ganó un gran peluche de oso.
—Que bueno eres—dijo Sakura con una gran sonrisa.
—Toma, es para ti—Suigetsu alzó al peluche para dárselo a la chica.
—Pero tú lo ganaste—dijo ella muy sorprendida.
—Lo gané para ti, ¿No creerás que me la quede para mí o para Karin?—bromeó el chico.
—Gracias—dijo la de cabellos rosas con un leve sonrojo. Cargó al peluche y lo abrazó. Le encantaban los osos. De pronto sintió un una presencia, la vibra negativa que emanaba le daba algo de miedo.
Giró para confirmar de quien se trataba. A dos metros de ella se encontraba Sasuke mirándolos fijamente a los dos. Suigetsu alzó una ceja y guardo la compostura, mientras que Sakura abrazó fuerte al peluche, aún seguía muy confusa con todo y que llegara Sasuke con toda esa negatividad no ayudaba de mucho.
—Sasuke, no me imaginé que estarías aquí—comentó el de cabellos blancos.
—Hmp, ¿Qué demonios haces tú aquí?—cuestionó el pelinegro con una seriedad de ultratumba.
—Supongo que lo mismo que tu—atacó Suigetsu con una sonrisa.
—Sasuke-kun—susurró Sakura con algo de temor.
La escena estaba bastante tensa para todos, en especial para Sakura. Sasuke lograba poner a todos así. Sakura quería decir tantas cosas, pero no lograba combinar palabras que sonaran coherentes.
—Sakura-chan.
Todos miraron de donde venia el gritó. El pequeño Konohamaru se acercó a los shinobis algo agitado. Tranquilizó su respiración para poder hablar.
— ¿Qué pasa?—preguntó la chica con algo de curiosidad y agradeciendo mentalmente que alguien haya roto esa tensión.
—Naruto te está esperando en el parque que está aquí a la vuelta—explicó el pequeño.
— ¿No sabes para qué?
—Pues…—Konohamaru sonrió pícaramente, cosa que Sasuke detectó automáticamente.
Sakura ya no pudo escuchar la respuesta, Sasuke la cargó rápidamente como si fuera un costal haciendo que tirara el peluche. Suigetsu y Konohamaru se quedaron estupefactos ante tal acto y sólo pudieron apreciar cómo se perdían entre la ciudad.
— ¿Me puedes decir qué te pasa?—gritó Sakura al sentir el suelo.
Ambos ya se encontraban bastante lejos, donde nadie podía verlos. Sakura estaba sorprendida por la actitud que tomó Sasuke, mientras tanto, él estaba preguntándose el porqué de su acción. Y la verborrea llegó.
—Más bien ¿Qué demonios te pasa a ti?—dijo Sasuke algo alterado. Sakura abrió sus ojos muy pasmada—. Te advertí que te alejaras de Suigetsu.
—Yo no…—trató de defenderse en vano.
—Te lo dije, ¿Y qué es lo primero que haces?—el menor de los Uchiha parecía más alterado que antes—. Te dije que no te metieras en mis asuntos.
— ¿Qué no me metiera en tus asuntos?—ahora si Sakura se molestó—. Tú fuiste quien me pidió ayuda. Mi único error fue hacerlo.
Sasuke meditó por unos instantes lo que había dicho. Ella tenía razón, él le había pedido la ayuda, él la metió en sus asuntos. Pero no pudo evitarlo, tuvo un secuestro emocional y fue lo primero que salió de su boca.
—Dime qué es lo que quieres—exigió saber Sakura. Con un nudo en la garganta y unas inmensas ganas de golpear al pelinegro.
Era todo, su paciencia se agotó y no precisamente con ella o lo demás, consigo mismo. Estaba harto de sus pensamientos y acciones que hacía desde que llegó ahí. Tenía que solucionarlo ahora mismo.
Se acercó a Sakura, quien se encontraba furiosa, temblando de coraje. La tomó por los hombros, y en contra de todos sus objetivos y pensamientos, besó a Sakura. La chica abrió los ojos desmesuradamente, trataba de asimilar lo que sucedía, no creía que nuevamente Sasuke la besara, pero esta vez fue completamente diferente.
Por unos instantes, el roce de sus labios fue estático. Lentamente él comenzó a mover los labios, invitando a Sakura que hiciera lo mismo. Necesitaba tanto que la chica le correspondiera, quería comprobar algo y era el momento indicado.
La mente de Sakura era un completo caos, miles de ideas cruzaban por su cabeza. Cuando sintió que Sasuke movía sus labios su corazón latió a mil por hora y se dejó llevar, correspondió ese beso porque ella también necesitaba comprobar algo, a pesar de todo y muy en el fondo, quería volver a sentirlo cerca de ella. Como siempre lo soñó.
De lo último que fue consiente es que Sasuke la tomó por la cintura y la apretó fuertemente, ella lo abrazó fuerte enredando sus dedos a su sedosa y brillante cabellera y se dejó llevar por el momento.
