Bienvenidos a un nuevo capitulo de mi fanfic.

Disfruten la lectura.


Con una mezcla de emociones, Richard caminó con las manos en los bolsillos, mirando hacia atrás ocasionalmente para asegurarse que ninguna poni lo siguiera, la razón, quería estar a solas con sus pensamientos que volvían a torturarlo.

Se preguntaba si todo lo que estaba viviendo era real o sólo un largo sueño, que cambiaba a pesadilla, y luego volvía a ser un sueño. Pelear contra los humanos, ¿Era algo que quería hacer? ¿Debía hacerlo? ¿Podía empuñar un arma y asesinar a aquellos que consideraba sus amigos, sus allegados, su familia y demás? Además, ¿Qué pasaba si el plan no resultaba y perdían la batalla? ¿Sería llamado traidor antes de morir fusilado? ¿Y si ganaban, volvería a la tierra? ¿Cómo podría vivir con la culpa, escondiendo la verdad de sus familiares y amigos? ¿O acaso viviría el resto de su vida en esta tierra de fantasía?

Llegó al final del túnel, donde la entrada no existía a menos que alguien como Twilight interviniera mágicamente. Recordó como trató a la única que, por ahora, podía llamar amiga, aquella que le dio su confianza cuando todos los demás querían hacerle daño, que intervino en momentos de conflictos con el grupo, que lo llamó aliado, en vez de esclavo o prisionero, y que representaba su última esperanza para tratar, de algún modo, de volver a la normalidad, aunque normal será un término relativo.

Su reloj biológico le indicaba que ya era hora de dormir, sin saber si era de noche o aun había luz solar, se sentó de espalda contra la "salida" y lentamente fue cerrando sus ojos, no sabía lo que le deparaba el porvenir, pero debía estar descansado para ello.

Dejando de lado los últimos sueños que tuvo, en su hogar nunca había tenido un sueño lucido, un sueño que pudiera controlar a voluntad y que, en el mejor de los casos, recordaría a despertar, pero allí estaba, de pie en un lugar blanco, donde no se distinguían formas ni dimensiones, a excepción del suelo donde estaba parado. Lo veía algo atónito y dudoso, ¿Qué se suponía que representaba?

—No temas, pronto podrás hacer lo que quieras aquí —dijo una voz misteriosa.
—¿Quién o que eres tú? —preguntó cauteloso, mientras buscaba la fuente de su voz.

Se sorprendió al ver una estrella brillante a lo alto, esta descendió lentamente hasta quedar casi al frente suyo. Algo temeroso, acercó su mano hasta casi poder tocarla, pero un brillo cegador lo obligó a retroceder y cubrir sus ojos, al abrirlos, la princesa Luna se había hecho presente.

—¿Princesa? ¿Qué hace aquí?
—No nos presentaron formalmente, soy la princesa Luna, cogobernante de Equestria y monarca de la noche.
—Soy Richard Senedor y soy… soy… ya no sé quien soy —dijo mientras se llevaba ambas manos a la cabeza.
—Escucha, antes de hablar, deberíamos ponernos cómodos —dijo Luna mientras se recostaba en el suelo.
—¿Cómodos?
—Claro, no sé si lo sabes pero este, es un sueño lucido, todo lo blanco que ves a tu alrededor es un lienzo que puedes pintar a tu gusto, inténtalo.

Viéndolo de ese modo, Richard alzó su mano y un brillo dorado la cubrió, cerró sus ojos para poder imaginar el escenario y sin dudarlo, disparó una corriente de magia dorada que recorrió una gran distancia y no parecía que se fuera a detener.

—No te preocupes Richard, el primer intento no siempre funciona, si lo intentas otra vez y te concentras, tal vez…

Pero no pudo terminar de hablar cuando una explosión llamó su atención y una onda de choque sacudió su estrellada melena, lo que obligó a que se tapara sus ojos con su casco. Al abrirlos, vio sorprendida como un paisaje único se había creado, Luna y Richard estaban en un arrecife mientras las olas chocaban violentamente y unas pocas gotas llegaban hasta arriba, tocando delicadamente el pelaje y la melena de la princesa, al mismo tiempo que un imponente sol se erguía en el horizonte, brillando de forma intensa, mas no segadora.

Satisfecho con los resultados, se sentó en posición india y sólo admiro aquel paisaje que aun lo tenía cautivado como la primera vez que lo soñó.

—Esto es… ¡maravilloso! —exclamó Luna fascinada.
—¿En serio lo crees? —preguntó.
—¡Claro que lo creo! Sólo unos pocos de mis súbditos supieron crear algo tan maravilloso su primera vez.
—Bueno, gracias, aunque sólo seas una ilusión de mi mente perturbada, te lo agradezco.
—Espera… ¿Crees que soy una ilusión? —dijo Luna mientras una ola se estrellaba contra el arrecife, haciendo que una gran pared de agua se elevara ante ellos sin mojarlos.

Richard no supo que responder ante eso, poniendo una cara de nervios.

—A veces olvido que no eres un poni —dijo con una risilla.
—¿De qué hablas? —fue lo único que se le ocurrió decir.
—Uno de mis poderes como princesa de la noche es poder ingresar a los sueños de mis súbditos y ayudarlos con sus miedos e inseguridades, desde un ambiente seguro como lo son los sueños.

Richard quedó con los ojos abiertos como platos, si se sorprendió con el hechizo de intangibilidad de Twilight, esto era algo inimaginable, impensado e imposible de realizar en su mundo. Sorprendido, le preguntó a la princesa.

—Si usted es real, ¿Qué hace en mi sueño?
—Vengo a hablar sobre lo que sucedió allá —dijo con una mirada seria.

Richard sólo puso una mirada seria mientras miraba al suelo.

—Escucha, no voy a pelear contra ellos, pensé que lo había dejado bien en claro, y tampoco me van a obligar —dijo seriamente.
—Lo sé —respondió la princesa—, hablamos entre todas y decidimos que no te obligaremos a hacer algo que no quieres. Pero hay algo que quiero saber, ¿Cómo es que llegaste hasta nosotras?

Richard miró confundido a la princesa, quería ser precavido con las preguntas que iba a responder, sin más, le contó lo mismo que a Twilight en su momento, desde el reporte hasta el golpe de Rainbow Dash, todo con lujo de detalle.

La princesa quedaba sorprendida por los sueños y pesadillas por las que tuvo que pasar para llegar ante ella, su determinación y por sobre todo, su voluntad, que no fue doblegada por los ideales militarista a la hora de cuestionar su deber como soldado.

Al finalizar su relato, Luna dijo:

—Veo que pasaste por mucho para llegar hasta aquí, pero lo más importante es que lo hiciste por tu propia voluntad, además me impresionó lo de mirar a la luna con devoción, me hizo sentir especial y querida.

Richard, que esperaba un sermón, escuchó curioso la declaración de la princesa.

—Especial… querida… ¿Acaso no es querida en su reino? —preguntó curioso.

Ante eso, Luna miró al suelo cabizbaja con mirada triste. Notando que no debió preguntar eso, Richard se apresuró a decir:

—Lo-lo lamento, no debí preguntar algo tan personal.
—Está bien, tienes derecho a saberlo de todos modos —respondió la princesa, retomando su compostura—. Hace mucho tiempo, había una malvada yegua que quería que la noche durara eternamente, su nombre era Nightmare Moon, pero cuando estaba a punto de lograrlo, su hermana usó algo llamado los elementos de la armonía para desterrarla por mil años en la luna. Al cumplirse ese tiempo, y con la ayuda de las estrellas, Nightmare Moon logró escapar de su prisión para volver a su objetivo inicial, traer la noche eterna, pero gracias a que Twilight y sus amigas se convirtieron en los elementos de la armonía, pudieron derrotarla y volverla a su forma original —concluyó Luna.
—Es una linda historia pero, si dices que volvió a su forma original, significa que antes era otra yegua y luego volvió a esa forma, entonces ¿Quién era Nightmare Moon?

Luna vio con algo de tristeza al humano, sabía que no era tonto y era en vano ocultarle la verdad.

—Eres más inteligente de lo que aparentas, si no hay más remedio —dijo con un suspiro cargado—, yo era Nightmare Moon, ¿Contento?

La tristeza la invadía, un nudo se formó en su garganta, quería estallar en lagrimas, los recuerdos de como casi dejaba que Nightmare Moon volviera a tomar posesión de ella la hacían sentir culpable y decepcionada de sí misma por casi caer en la tentación de la oscuridad, con mucha vergüenza, se llevó ambos cascos para tapar su rostro.

—Se que todavía hay ponis que me temen y no confían en mi como su gobernante, sin contar que a muchos no les gusta la noche que fabrico, y eso me deja una imagen de monstruo de mi misma —dijo entre sollozos.

De repente, el panorama del sueño cambió, el atardecer fue opacado por nubes de tormenta que taparon al deslumbrante sol y empezaban a lanzar rayos y relámpagos cuyo estruendo estremecía a Richard. Sabiendo que las lagrimas de lamento eran las responsables del cambio, Richard pensó lo primero que se le vino a la cabeza para ayudarla.

Los rayos y relámpagos cesaron cuando Luna sintió como Richard la abrazaba desprevenidamente

—¿Q-Que haces? —preguntó Luna sorprendida.
—Escucha, no eres un monstruo, eres una de los seres más importantes que tiene Equestria —dijo Richard en el hombro de Luna—, traes la noche misma, eres capaz de ayudar a tus súbditos en sus sueños, y aunque hayas estado en el lado del mal, lograste cambiar y dejar salir aquello que te hace única y especial.

Un agujero en las nubes dio paso a un haz de luz que cubrió la escena con su brillo.

—¿Pero qué hay de mis súbditos? —pregunto ella.
—Si hay algo que se dé política, es que los gobernantes son llamados de esa manera por dos razones, porque saben desempeñar su papel como líderes y porque tienen el respeto de sus súbditos, el primero ya lo tienes y el segundo, bueno, si quieres que ellos te quieran, debes acercarte mas y convivir con ellos, no creo que sea necesario recordarte que las cosas cambiaron en esos mil años que estuviste ausente, incluso las costumbres, las tradiciones y tus mismos súbditos.
—Gracias Richard —dijo Luna mientras que después de esa charla correspondía el abrazo afectivo—, a veces olvido que eres un humano.

Así, las nubes grises llenas de dudas y tristeza se desvanecieron, dejando el escenario tan perfecto como había comenzado, un hermoso atardecer. Permanecieron abrazados quien sabe por cuánto tiempo, hasta que Richard se separó lentamente del cuerpo de la alicornio, quien dejó al descubierto una sonrisa sin igual.

—Gracias por las palabras de aliento, sabes, mi hermana suele decirme eso todo el tiempo, y siempre creí que lo decía para hacerme sentir mejor, pero viniendo de ti, esas palabras no sólo son verdaderas, sino que las hacen más especiales.
—No tienes porque agradecer —dijo Richard—, pero, si no es mucha molestia ¿Podrías mostrármelo?
—¿A qué te refieres?
—A la noche, mejor dicho, a tu noche.
—Está bien, si insistes.

Luna hizo brillar su cuerno y disparó una corriente de magia similar a la de Richard, la cual viajó por el cielo y el mar, hasta chocar con el sol y explotar, provocando que todo el sueño cambiara, revelando una noche limpia, llena de estrellas brillantes y una luna salvaje, blanca y grande que iluminaba tenuemente el horizonte.

—Es hermoso… y tan majestuoso como lo recuerdo —dijo Richard maravillado.
—¿En serio lo crees? —preguntó sonrojada.
—Claro que si, tan espectacular como en el primer sueño luego de encontrar el reporte de Twilight.

Ambos miraron la luna llena por unos momentos, hasta que Luna tuvo que romper ese momento mágico.

—Escucha, creo que ya te quité demasiado tiempo en tu sueño, creo que debo retirarme —dijo la princesa mientras se ponía de pie—, pero piensa en la importante decisión que debes tomar, nosotras no te obligaremos a nada.
—Entendido princesa.
—Ah, una cosa más, sin importar que decidas, creo que le debes una disculpa a cierta unicornio.
—Tiene razón, ahora que estoy calmado no puedo justificar como traté a Twilight, no se lo merecía, pero cuando despierte iré a hablar con ella.
—Magnifico, con tu permiso, me retiro, que tengas dulces sueños —dijo Luna

Esta alzó su cuerno y lo hacía brillar, haciendo que su cuerpo se convirtiera en un polvo brillante de color azul que era llevado por el viento del mar.

Richard se quedó observando el paisaje por un rato hasta que decidió ponerse de pie sacudiendo el polvo de sus pantalones hasta que un sonido llamó su atención, miró hacia atrás y escuchó la risa de sus compañeros militares; era una risa de alegría y de festejos, acompañado del sonido de botellas y copas que chocaban entre sí en forma de brindis.

Curioso, caminó lentamente al bosque de donde provenían esos festejos, con cada paso, las voces de sus amigos y compañeros se hicieron más audibles, hasta que se detuvo en seco, al poder distinguir completamente lo que estaban diciendo.

—Fue demasiado fácil acabar con esos ponis —dijo David.
—Y que lo digan, nos costó un poco llegar al escondite, pero sí que valió la pena —dijo otro de sus camaradas.
—Claro que valió la pena, ahora que capturamos a sus líderes y a algunos de esos ponis como prisioneros, podremos continuar y conquistar todo este territorio —dijo alguien mas mientras el grupo empezaba a reírse.
—Caballeros, no quiero interrumpir su diversión pero ¿Alguien vio a Richard por algún lado? —preguntó Philip.
—No lo sé mi general, salió a dar una vuelta por los alrededores hace rato —respondió David.
—Seguro tiene mucho que pensar, quien sabe que cosas le habrán hecho las ponis salvajes mientras estuvo cautivo, debió ser traumante.
—¿Traumante? Olvídalo, son ponis de quienes estás hablando.
—Esos ponis dieron mucha resistencia, desde el principio se notaron como una especie poderosa, lástima que no les alcanzó para superarnos —dijo Philip mientras tomaba un sorbo de vino.
—¿Y ahora que sigue? —preguntó otro soldado.
—Los libros y mapas que me trajeron son suficientes para saber, que hay muchas otras ciudades mas allá de las llanuras, además que hay yacimientos minerales con todo tipo de piedras preciosas, si las explotamos podremos traer personal militar, equipos para explotar las minas, incluso podremos mudar nuestro campamento a Ponyville, incluso, se habla de otras especies además de los ponis, como grifos, búfalos entre otras —dijo el general dejando la copa en la mesa—, pero no se preocupen, si ya derrotamos a las líderes y tomamos su capital, el resto será pan comido, descansen mis hombres, se lo merecen —concluyó mientras se alejaba de ese grupo.

Richard no podía creer lo que escuchaba, estaba seguro que seguía dormido y esto era sólo un sueño, pero imaginar la situación y a sus camaradas mofarse y regodearse le trajo una sensación de asco y repulsión, no podía creer que todos estuvieran de acuerdo con toda esta matanza.

Un pensamiento inundó su cabeza ¿Qué habrá pasado con las princesas, con los elementos, con los demás ponis… con Twilight? Imaginarse la escena donde cada una de ellas estaba en el suelo, acostadas sobre un charco de sangre mientras las botas de los soldados dejaban huellas carmesí a donde quieran que vayan, le provocó que casi vomitara esos frutos silvestres que había almorzado.

Decidido, se dio media vuelta y volvió al mismo lugar donde estaba admirando el amanecer junto con la princesa Luna, se paró en la orilla de la montaña, miró las rocas y a las olas estrellarse en ellas, luego miró hacia atrás y observó el bosque donde los soldados seguían festejando. Con algo de miedo, llevó su pie derecho fuera, dejándolo en el aire mientras se balanceaba para no caer sin previo aviso.

—Si tuviera que escoger, escojo… escojo…

Y Richard se lanzó al vacío, desde la montaña que él había creado, decidido a hacer lo que él creía correcto para todos, pero para eso, necesitaba despertar de su sueño y no encontró otra manera más que suicidarse; la gravedad lo empujaba hacia las filosas rocas del fondo mientras recordaba la charla que tuvo con aquellos ponis de colores que lo consideraban su aliado, en especial, aquella unicornio violeta que lo llamaba "esperanza".

—Esperanza… soy… su esperanza —fue lo último que dijo antes de estrellarse contra las rocas puntiagudas.

XXX

Agitado y asustado, abrió sus ojos, despertando en el mismo lugar donde se había sentado a dormir, miró a su alrededor para reconocer el lugar y se levantó, estiró los brazos, se tronó los dedos y el cuello y comenzó a caminar para volver al escondite.

Rainbow Dash vigilaba el refugio desde el aire, volando en círculos alrededor de él, no le gustaba el hecho de estar quieta en el mismo lugar y esta era la única forma de evitar eso, no había nada fuera de lo normal, sólo ponis durmiendo juntos, excepto por Twilight que aun seguía sin aparecer, sus amigas intentaron hablar con ella, pero sólo eran rechazadas sin oportunidad de poder decir nada.

Mientras volaba, notó como una figura conocida asomaba la cabeza por uno de los túneles, rápidamente descendió en picada y aterrizó en frente de él.

—Vaya, vaya, pero mira quien decidió regresar —dijo Rainbow.
—No tengo tiempo para discutir Rainbow, necesito ver a Twilight lo antes posible —dijo Richard.
—¿¡Para que!? Para que vuelvas a tratarla como basura, yo no lo creo.
—Por favor Rainbow, quiero disculparme con ella, por favor —suplicó Richard.
—Bien, bien, no quiero que empieces a lloriquear aquí, se fue por ese túnel —le indicó Rainbow.

Desprevenidamente Richard abrazó a Rainbow, haciendo que esta quedara con los ojos abiertos.

—¡Gracias, gracias, gracias! Iré con ella ahora mismo.
—¡O-oye! Mejor apresúrate antes de que cambie de opinión —dijo Rainbow apartando a Richard a un lado.

Así Richard empezó a correr y se adentro en la cueva donde había ido Twilight la noche anterior. Al llegar un poco más de la mitad del túnel, decidió tomar un descanso para recuperar el aire, todavía no vio señales de Twilight por ningún lado, con mucha determinación, continuó corriendo a través de la cueva, donde sólo el sonido de su bota pisando el suelo rocoso y ocasionalmente un charco de agua era lo único que se escuchaba.

—¡Twilight! —gritó, esperando que lo escuchara.

Sin recibir respuesta alguna, volvió a gritar.

—¡Twilight!

Dejo de correr al darse cuenta que casi estaba al final del túnel, se quedó parado para hablarle desde allí, por si no quería verlo después de lo sucedido.

—Twilight, se que estas molesta y enojada y-y tienes todo el derecho de estarlo —dijo Richard que se acercaba lentamente—, pero vine hasta aquí para decir que… ¿Twilight?

Richard se percató que había mucho silencio. Se acercó rápidamente sólo para darse cuenta que no había nadie allí, pero algo en la pared llamó su atención, el mismo hechizo de intangibilidad que usó para ayudarlo a buscar su mochila se encontraba activo justo en frente suyo. Tomó carrera y lo atravesó. Una vez en el exterior, decidió buscarla pero sin gritar, ya que había una posibilidad de que hayan rondas de vigilancia dando vueltas todavía.

—Twilight, ¿Dónde estás? —preguntó sin levantar mucho la voz.
—Ven, ayúdame a cargarla —se escuchó a lo lejos.

Temiendo lo peor, Richard corre al lugar donde cree haber escuchado esa voz.

—Si que está pesada, no pensé que los ponis fueran tan pesados.
—Si quieres que sea más liviana, entonces ayúdame y deja de balbucear.

Al llegar, vio aterrado como un par de soldados parecian haber capturado a Twilight, no sabía si estaba viva muerta, pero sólo había una manera de averiguarlo. Se escabulló lentamente entre los árboles y arbustos para no ser visto, agarró una piedra del tamaño de su puño y aguardó el momento preciso para arrojarla.

—Espera que el general se entere que capturamos…

Silenciado por el golpe en la cabeza, el soldado cayó desmayado, mientras que su compañero miró en los alrededores en busca del responsable.

—¿¡Quien anda ahí!? —gritó mientras apuntaba con su arma.

Sintiendo movimiento en los arbustos el soldado se acercó y rápidamente los apartó con su arma, al ver que no había nada del otro lado, decidió seguir buscando, sin darse cuenta que Richard se posicionó detrás de él y le pegó con una rama de un tamaño considerablemente grande.

—Menos mal que no estaban con los cascos puestos —se dijo antes de ir por Twilight.
—¡Twilight, Twilight! —dijo Richard mientras la inspeccionaba para ver si tenía alguna herida— ¡Twilight, por favor! —dijo tratando de despertarla, puso su oído en donde creía que estaba su corazón, por suerte era el lugar indicado y escuchó sus latidos, también notó como aun respiraba.

Sin perder tiempo, la cargó en sus brazos y emprendió la vuelta al escondite, atravesó la entrada intangible y corrió más rápido que nunca para encontrarse con las demás ponis y solicitar ayuda, no importaba si los brazos o las piernas le dolieran, él seguiría hasta el final, porque así lo había prometido.

Las ponis seguían durmiendo plácidamente, o lo más que se podía en un lugar como ese, hasta que un grito las alertó.

—¡Ayuda! ¡Necesito ayuda aquí! —gritó Richard con todo el poder de su garganta.

Totalmente exhausto, se arrodilló en espera de que alguien más tomase a Twilight, pero hasta entonces la sostuvo y se mantuvo cabizbajo esperando que despertara.

Las princesas y los elementos se acercaron rápidamente, se asustaron al ver a Twilight desmayada en brazos de Richard, Celestia la envolvió con su magia y la puso gentilmente en el suelo.

—¡Necesitamos un doctor aquí! —exclamó Celestia desesperada.

Algunos ponis se despertaron por el alboroto y se acercaron a ver, aterrados porque el elemento de la magia yacía inconsciente en el suelo, impotencia seria la palabra correcta para describir a esos ponis. Una enfermera se acercó a la escena.

—Ay por el amor a Celestia ¿Qué le sucedió? —preguntó la enfermera.

Richard que empezaba a sentir dolor por su carrera al refugio, le contestó.

—Yo… fui a buscarla, pensando que estaría al final del túnel pero… se salió con uno de sus hechizos o algo así, y cuando la fui a buscar… un par de soldados la habían desmayado y tenían planeado llevársela y yo… los desmayé sin que se dieran cuenta de mi existencia y luego la traje aquí.

Las ponis intercambiaron miradas de sospecha, era algo muy difícil de creer.

—Escucha terroncito, no es que no confiemos en ti, es sólo que tu historia es… como decirlo…
—Es… poco creíble, si eso, poco creíble —dijo Rarity, sacándole las palabras de la boca a Applejack.
—No sean tas suaves —dijo Rainbow poniéndose en frente de Richard—, escucha, todas creemos que mientes.
—Esperen, ¿Cómo creen que les mentiría? ¿Están pensando que golpee a Twilight en la cabeza y luego vendría aquí a pedirles ayuda?

Las ponis razonaron por un momento, pero aun tenían sus sospechas.

—Escuchen, si las quisiera traicionar, hubiera escapado estando Twilight inconsciente, pero no lo hice, en vez de eso, la traje aquí para que recibiera primeros auxilios.
—O tal vez lo hiciste para engañarnos y hacer que los soldados entraran por la entrada hechizada mientras discutíamos contigo —dijo Rainbow acusadoramente.

Los ojos de Richard se abrieron enormemente al darse cuenta de ese detalle.

—¡La entrada! ¡Alguien debe ir y cerrarla antes de que la descubran!
—¿Princesa Celestia, usted que dice? —preguntó Rainbow.
—¡Por favor, deben creerme! —exclamó Richard.

La princesa miraba a sus súbditas y a Richard, debía tomar una decisión que afectaría el rumbo de las cosas, cuando estaba por dar un veredicto, una voz la interrumpió.

—Él dice la verdad —dijo Twilight mientras se levantaba con una venda en la cabeza.
—¿En serio? —preguntó Rainbow incrédula.
—Si Rainbow, en serio, yo estaba durmiendo al final del túnel cuando escuche pasos que se acercaban rápidamente, como no quería hablar con nadie, decidí salirme y correr, cuando pensé que nadie me seguía, un soldado me estaba apuntando y luego sentí un fuerte dolor en la cabeza, lo último que recuerdo es que Richard estaba a mi lado, revisando mis latidos y mi respiración… gracias por traerme devuelta aquí, es lo más valiente que alguien haya hecho por mi alguna vez —dijo Twilight, abrazando a Richard.

Al separarse, el soldado le dijo:

—Escucha, fui a buscarte porque quería pedirte perdón por mi actitud de ayer, no debí tratarte como te traté.
—No, soy yo la que debe disculparse, no debí obligarte a hacer algo que no querías, por un momento olvidé la difícil situación en la que estás y bueno, la presión pudo más conmigo —dijo Twilight.
—Debo insistir, fui yo él que…
—¡Ay por el amor de…! ¡Ya entendimos, quieren callarse, ya parecen una pareja! —dijo Rainbow.

Ambos se sonrojaron por el comentario, dándose a entender que todo estaba perdonado.

—Ah cierto, una cosa más, después de pensarlo un momento y gracias a la princesa Luna, he decidido que voy a ir al campo de batalla con ustedes.

Las chicas sonrieron y gritaron de felicidad, abalanzándose contra Richard en un abrazo grupal, todas excepto Twilight que miraba la escena algo alegre, desvió su mirada a Luna buscando una explicación sobre a que se refería con eso de que lo ayudó con esa decisión, ¿Pero por que le importaba tanto saber que hizo Luna con él?

Luna vio la mirada de Twilight y se acercó para susurrarle.

—No te preocupes, no pasó nada de lo que imaginas, después te lo contaré —dijo Luna guiñándole el ojo a la unicornio que la miró confusa. —Bien, creo que voy a cerrar la entrada antes de que nos descubran, ya regreso.
—Bien, arreglado este asunto y ahora que están todos despiertos, es hora de presentarles a alguien muy especial —dijo Celestia mientras levitaba ese cajón metálico grande y lo ponía verticalmente en el suelo—, con ustedes, uno de los mejores graduados de la U.T.M.E en ingeniería mágica, el doctor Iron Wrench.

Así, rompió el candado y liberó el cajón de sus ataduras de cadenas de hierro oxidadas, abriéndolo, para su sorpresa, el ingeniero cayó desmayado en frente de las ponis las cuales se sorprendieron.

—Ehm, ¿princesa…? —dijo Rarity, advirtiendo el estado del poni.
—Oops, sólo está jugando —dijo Celestia con una risita nerviosa mientras picaba al ingeniero con una vara.

Al principio no reaccionaba, hasta que fue despertando poco a poco por los piquetes de la princesa, rápidamente se reincorporó sobre si.

—Lamento que hayan visto eso, pero le dije a cierta princesa, ¡que abriera la caja apenas llegara a destino! —renegó Iron Wrench mirando acusadoramente a Celestia.
—Y yo te dije, que no iba a abrirla hasta más tarde, además no era necesario que hicieras esa entrada —dijo Celestia para defenderse.
—¡Pero me gusta hacer entradas espectaculares y lo sabes! —protestó Iron en forma de berrinche.

Las chicas observaron atónitas la discusión entre la princesa y el ingeniero, parecía que ya se conocían desde antes, tal vez era uno de los pocos amigos que venían fuera de la realeza.

Al parecer, la discusión no parecía terminar, así que Twilight tocio fingidamente para llamar su atención.

—Disculpen —dijo Twilight.

Ambos dejaron de discutir ante el pedido de la unicornio.

—Ruego que nos disculpen por la escena, es grato ver a un muy querido amigo después de tantos años —dijo Celestia.
—Oh Celestia, el sentimiento es mutuo y más cuando la ultima vez viniste sólo para pedirme un favor —respondió Iron con un tono arrogante.
—Por favor, sabes que lo hice de urgencia y era la primera vez que te pedía un favor —dijo Celestia, cuya voz dejo de ser firme para ser tierna y amistosa, una que pocas veces dejó salir.
—Espere, esperen… esperen —dijo Twilight—, ¿Exactamente de donde se conocen?
—La primera vez que lo vi fue cuando Iron visitó el castillo para una investigación, fue en ese momento que me di cuenta lo inteligente que era, me hizo una entrevista y gracias a eso aprobó con 100%
—En realidad aprobé con 95%, tuve ciertos errores —corrigió Iron.
—No importa, pero aprobaste que era lo más importante, la segunda vez fue en la ceremonia de graduación y después le ofrecí trabajo en el castillo en servicio de investigación de adelantos tecnológicos pero lo rechazó —dijo Celestia mirando a Iron.
—No quería sentir la presión de trabajar teniendo un jefe que juzgara mi trabajo, entonces decidí poner mi propio negocio y brindar mis servicios a aquellos que lo contraten, como en este caso, Celestia —dijo señalando a la aludida.
—¿Servicios? —preguntó incrédula Twilight.
—Así es mi fiel estudiante, después de su pelea con King Sombra me preocupé de que sus futuros villanos fueran más peligrosos y le pedí a Iron que forjara armaduras especiales para ustedes.

Así, del cajón de hierro sacó seis piezas de armaduras, cada una de distinta forma y color.

—Creo que comenzaremos con… Twilight —dijo Iron señalando a la unicornio.

Twilight se acercó y Iron rápidamente le colocó la armadura de torso, piernas y el yelmo, su traje era de un tono más oscuro que el de su pelaje con detalles en dorado en casi toda su extensión, el yelmo dejó salir su melena y las aperturas del frente dejaban entrever una parte de sus ojos junto con su nariz y boca.

La armadura cubría toda la zona media hasta su cutie mark, dejando al descubierto su cola y plot.

—Wow, está magnifica, además de ser ligera, es como si no llevara nada puesto —dijo Twilight mientras meneaba su plot.

Iron se sonrojó ante esa acción, pero mantuvo la compostura.

—En efecto, todas las armaduras son de un metal ligero y resistente al mismo tiempo, bien, ¿Quién quiere ser la siguiente?
—¡Yo yo yo yo yo, es mi turno! —dijo Rainbow acercándose rápidamente.
—Veamos…

Iron le colocó la armadura a Rainbow de la misma forma que a Twilight, esta era de un azul Francia con los mismos detalles dorados. Rainbow inspeccionaba su nueva armadura hasta que sintió como alguien tocaba sus alas, con enojo se puso en guardia.

—¿¡Que intentas gusano!? —preguntó Rainbow a Iron.
—Oye, no te alteres, si me dejas actuar, te pondré un aditamento especial para tus alas.

Rainbow bufó sin tener más opción. Con algo de cuidado, Iron levitó con su magia un par de partes desconocidas que colocó en las alas de la pegaso celeste que se encontraban pegadas a su cuerpo sin desplegar, se acercó para dar un par de golpes a esas extrañas piezas, accionando un mecanismo en ellas.

—Están listas, ahora despliégalas y asómbrate —dijo Iron con cierta confianza.

Rainbow desplegó sus alas rápidamente, dejando ver que estas estaban recubiertas con una armadura especial para ellas del mismo color que el resto de su armadura, dándoles un aspecto mecánico sin igual.

—Como pueden apreciar, las alas de Rainbow están cubiertas por una fina capa de metal refinado, tan flexibles que se ajustan al movimiento natural sin causar molestia alguna —mientras decía esto, Rainbow jugaba con la posición de sus alas para comprobarlo—, además de contar con una función extra, las puntas de las plumas tienen una parte sumamente filosa, por lo cual, puedes usar tus alas como si fueran espadas, por ejemplo, si vuelas a toda velocidad y tus alas entran en contacto con el enemigo, ten por seguro que le producirás un corte profundo.

Rainbow quedó asombrada y con una mirada de determinación alzó vuelo e hizo maniobras para probarlas, no había mucha diferencia y fácilmente podría controlarlas en el campo de batalla.

—Está bien, ¿Quién sigue...? Tu Applejack —dijo Iron señalando a la poni naranja.
—¿Yo? Está bien —dijo mientras daba un paso al frente.

Iron le colocó la armadura de torso y el yelmo, ambos de un color mandarina tango con detalles en blanco, la cola de caballo que la caracteriza, sobresalía por una ranura en la parte trasera del yelmo.

—Emm, ¿y donde corrales están las botas o las partes de las piernas? —preguntó Applejack.
—Allí están —dijo Iron señalando cuatro partes de piernas.

Applejack se acercó y asombró al ver el tamaño de las botas, el largo no era lo que le impresionaba, sino el ancho, tenía muchas partes metálicas que le daban un aspecto robusto, era algo muy exagerado.

—Sin miedo Applejack, no te van a morder —dijo Iron.

Con algo de dudas, Applejack trató de ponerse las botas, pero estas eran demasiado pesadas y no las podía mover, miró al ingeniero comunicándole el problema con la mirada solamente y este le respondió.

—Trata de ponértelas así nomas sin moverlas.

Algo confundida se posicionó en medio de las botas y metió las cuatro patas, encajando perfectamente, intentó en vano moverse pero aun eran muy pesadas.

—¿Cómo corrales quieres que me mueva si estas… cosas… no me dejan —dijo mientras mantenía el equilibrio.
—¿Ah? Perdón, me olvidé, ahora lo arreglo.

Se acercó a Applejack y dio dos golpecitos a cada pierna, tal como lo hizo con las alas de Rainbow, las botas empezaron a emitir un sonido de mecanismo, lo que hacía que las partes se empezaran a acomodar por si solas, haciéndose cada vez más pequeñas y ajustándose a la figura de las piernas de Applejack.

Al terminar, las partes quedaron como la sus amigas, Applejack trotó en el lugar para probar que tal eran.

—Bien, luego de esas, interrupciones, es hora de explicar lo especial de las botas.
—¿Son especiales? —preguntó Applejack.
—Por supuesto, verás, a pesar de que su tamaño se redujo aun tiene algo de su poder especial, mira, ¿Puedes pararte en dos patas?
—Por poco tiempo… si.
—Bien, ves aquella roca de allá —dijo señalando la gran roca donde Richard estaba atado al llegar—, bien quiero que te pares sobre tus patas traseras y le des un buen golpe.

Applejack se acercó a la roca, miró al ingeniero y este sólo asintió, se paró en sus dos patas.

—¡Toma esto! —gritó

El casco de Applejack impactó en la gran roca, estremeciéndola y dejando una marca un poco profunda del doble de diámetro de su casco. Todas se sorprendieron por el daño provocado, Rainbow quedó boquiabierta.

—Como verán, las partes de Applejack aumentan la fuerza de los golpes que ella propine, la princesa me contó que trabajabas en una granja de manzanas y que estabas acostumbrada a patear manzanos, entonces diseñé la armadura para que fueras más fuerte en la pelea cuerpo a cuerpo —presume Iron.
—Es increíble —respondió Applejack.
—Y eso no es todo, hay una pequeña placa de armadura sobresalida, quiero que la aprietes y le des otro golpe a la roca, si puedes en el mismo punto.

Applejack se preparó, tomó un poco de aire y apretó el botón que activó el mecanismo, se paró sobre sus patas traseras, gritó eufóricamente y cuando su casco estaba por tocar la roca en el mismo punto donde la había golpeado la vez anterior, un poco de aire comprimido salió de las rendijas del casco y esta parte de armadura se expandió velozmente volviendo a su forma original, gracias al impulso del golpe este no se desvió demasiado de su objetivo inicial por el peso repentino que había ganado, impactando en la roca de lleno, pero esta vez, la piedra explotó por la fuerza del impacto, destruyéndose en mil pedazos.

—¡No puede ser…! —exclamó Rainbow— es demasiado poder.

Lógicamente Applejack estaba impactada y asombrada, intentó moverse pero la bota todavía seguía en esa forma grande.

—No te preocupes —dijo Iron, justo en ese instante, la bota regresaba a su tamaño adaptado—. Te lo explicaré, con ese botón puedes hacer que la bota vuelva a su tamaño original y con él, su extraordinaria fuerza, que como te habrás dado cuenta era el responsable de que fuera tan pesado. Sólo tiene un pequeño inconveniente, mientras más impulso uses, más tiempo tardará en volver a su estado compacto aunque también implica que ganarás mucha más fuerza, es física simple, tu verás dependiendo la situación.
—Quien sigue… no, no me digan… Pinkie, se que estas detrás mío con ambos cascos levantados —dijo Iron adivinando lo que la poni rosa estaba haciendo.
—¿Cómo sabias lo que estaba haciendo? ¿Eres una especie de psíquico? ¿Puedes leer mi mente? ¿Puedes ver el futuro? ¿Puedes leer mi palma? ¿Pero que estoy diciendo? Yo no tengo palma, Richard es el único de aquí que tiene una palma, de hecho, ¡tiene dos!, así que podrás leer dos fortunas por el precio de una ¿Puedes, puedes puedes? —dijo Pinkie antes de ser callada por un casco de Iron.
—Sep, justo como Celestia te describió, aunque creo se equivocó con el tema del cabe…—fue interrumpido por las señales de las demás ponis para que dejara de hablar.
—¿Te refieres a mi cabello? No te preocupes, algún día volverá a ser el de antes, ¡pero ese no es motivo para estar triste! —dijo eufóricamente.

Las chicas se alegran que Pinkie vuelva a ser la de antes, al menos en cuanto a actitud, no se sabe si su cabello volverá a ser el mismo. Iron le colocó la armadura a Pinkie, esta era de un color rosa oscuro con detalles en blanco, su lacia y decaída melena sobresalía de su yelmo.

—¿¡Y esta que hace!? ¿¡Y esta que hace!? —preguntó Pinkie.
—Es una sorpresa, la armadura cuenta con muchos aditamentos ocultos que estoy seguro serán de tu agrado, se que los encontrarás y le darás mucho uso… bien, ¿Quién sigue? ¡Tu, la unicornio blanca!
—¿Yo? Ay perdona cariño, pero yo de ninguna manera voy a ensuciar mis cascos en una batalla y mucho menos lucir una de tus armaduras que tienen muchas funciones y poco sentido de la moda.
—Rarity… pensé que nos ayudarías—dijo Twilight poniendo cara de perrito triste.
—Perdona querida, creo que sobre exageré, si las voy a ayudar, pero de ninguna manera luciré esas barbáricas armaduras.
—Justo como Celestia te describió, pero relájate, esta armadura la hice especialmente para ti —dijo mientras le colocaba delicadamente la armadura en su cuerpo.

Rarity quedó con ojos abiertos y deslumbrantes al ver su armadura, era de un color gris hielo con detalles del mismo color que su melena, además de contar con un acabado brilloso que la dejaba asombrosa, el yelmo no arruinaba su bien cuidada melena ni restaba la belleza de la unicornio.

Spike miraba embobado a la poni, admirando su figura, analizándola cada centímetro de su esculpido cuerpo blanco como una perla.

—¿Y qué te parece, ahora está a tu altura? —preguntó Iron.
—Es… hermosa…—dijo Spike dejando escapar sus pensamientos, al darse cuenta de ello, se llevó ambas garras a la boca y se sonrojó.
—Spike tiene razón, esta armadura es hermosa, esplendida, magnifica, es digna de una reina que marcha al campo de batalla —dijo Rarity mientras hacía poses variadas.
—Bien, sigan admirando sus armaduras mientras atiendo a la ultima, ¿Fluttershy cierto?

Las chicas se miraron entre si preocupadas por su amiga, entendiendo la ignorancia del ingeniero sobre el delicado momento que Fluttershy estaba atravesando.

—Disculpe doctor Iron —dijo Twilight.
—Por favor, llámame solamente Iron, pequeña —insistió.
—Bien, Iron, Fluttershy no está en condiciones de pelear en la batalla, le agradezco que pensara e hiciera una armadura para ella —expresó Twilight.
—Oh, es una pena, esta era una maravillosa creación, pero no voy a insistirte —dijo Iron mientras guardaba la armadura en la caja, la cual era de un color verde.
—¿Y dónde está mi armadura? —preguntó Spike inocente.

Las demás lo miraron con una ceja levantada.

—¿Supongo que estás preguntando en broma no? —inquirió Twilight, esperando que realmente fuera una broma.
—¿De qué hablas? Estoy hablando cien por ciento en serio.
—¡Pues entonces estás loco, no hay manera de que te deje ir a esa peligrosa batalla! —exclamó Twilight.
—¡Pero Twilight…!
—¡Pero nada, tú te quedarás aquí con el resto de los ponis! —gritó enloquecida.
—¡Pero quiero ser útil de algún modo! Por favor chicas, ayúdenme con esto —rogó Spike de rodillas.
—Lo siento vaquero, pero en esta estoy con Twilight, no podemos permitirte ir —dijo Applejack.
—Mi querido Spiky Wykie, eres muy valiente pero no te permitiré dar un paso fuera de esta cueva —dijo Rarity.
—Las chicas tienen razón Spike, allá afuera se pondrá muy feo y no creo que sea el lugar adecuado para un bebe dragón —dijo Rainbow.

El dragón miró derrotado a sus amigas, de verdad quería salir y demostrar su valentía y su guerrero interior, con lagrimas de frustración dio media vuelta y caminó con rumbo desconocido, hasta que la cabeza del dragón anciano se hizo presente y lo detuvo.

—Hola pequeño dragón, ¿Por qué esa cara?
—Es… es que quiero ser parte de esto y mis amigas no me dejan, quiero ser útil —dijo Spike mientras secaba sus lagrimas con su garra.
—Si te sobreprotegen es porque te aman pequeño y sólo quieren que estés a salvo.
—Lo sé, lo sé, pero enserio quiero ayudar.
—Eso se puede arreglar, déjamelo todo a mi —dijo el dragón anciano.
—¿De verdad? —preguntó esperanzado.
—De verdad, sólo hay que esperar a que lleguen… Oh, parece que no tendremos que esperar.

De los otros portales, los gobernantes de las ciudades se hicieron presentes en la cueva, cada uno con su propia armadura de batalla.

—Oh Celestia, nuestras tropas ya están listas, sólo danos la orden y comenzaremos a movilizarlas —dijo Blue Fire con su característico tono formal.
—¡Mis pegasos y yo estamos listos para darles unas pataditas a esos humanos! —dijo Storm Cloud animadamente.
—Este será un espectáculo inigualable, mis guerreros de Fillydelphia están listos para cualquier cosa —dijo Silver Boss.
—Mis hermanos búfalos correrán a su lado en la batalla —dijo el jefe Thunderhooves
—Celestia, he podido reclutar valientes dragones para la causa, pero tenemos un problema, necesitamos un guía, alguien que nos dirija hacia el campo de batalla.
—No hay problema jefe dragón, estoy segura que algún poni estará más que dispuesto a guiarlos —dijo Celestia.
—Por favor monarca, llámeme por mi nombre, Kantrugajh, y no es necesario que busque a alguien, ya tengo a alguien en mente para la misión, sal pequeño, no tengas miedo —dijo Kantrugajh

De atrás de su cabeza, Spike salió tímidamente, Celestia no se inmutó ante eso, los elementos, en especial Twilight, sólo volvieron a retomar sus posturas.

—Spike… creí que ya te había dejado en claro que de ninguna manera, ¡irás al campo de batalla! —gritó Twilight quien estaba más enfadada que antes.

Anticipando la situación que nuevamente iba a acontecer, Celestia decidió tomar la palabra.

—Spike, apenas eres un bebe dragón y comprendo la actitud de mi fiel estudiante ante esta situación —dijo Celestia mientras que Twilight tenía una sonrisa triunfal—, pero también se, que estamos ante una realidad que demanda que utilicemos todos los recursos que tenemos disponible —Twilight cambio su expresión a una de duda y temor.

Con un nudo en su garganta, Celestia preguntó:

—Entonces Spike ¿Estas seguro de querer tomar el riesgo que implica ir a la batalla con nosotros?

La sorpresa por la proposición de Celestia dejo boquiabierto a todos, prácticamente sus quijadas llegaban al suelo, mientras que el dragón sólo observaba decidido a la monarca.

—Muy seguro princesa, quiero pelear a su lado —dijo Spike.
—Entonces que así sea, ¿Iron hay alguna forma de que le puedas fabricar una armadura para Spike?

Iron sorprendido por la pregunta, empieza a mirar alrededor en busca de su respuesta, hasta que su vista se detiene en ese viejo baúl de hierro donde trajo las armaduras de las chicas. Con un brillo en sus ojos, atrae el baúl con su magia, deja el traje de Fluttershy en el suelo y separa la tapa y los compartimientos, dejando solamente piezas de metal en la tierra.

—Me lo estas pidiendo de urgencia Celestia, pero creo que puedo hacerlo, Spike, ven aquí un segundo, tomaré tus medidas y fabricaré algo a tu medida —respondió Iron.

Spike caminó con el ingeniero, al pasar al lado de Twilight notó que tenía la cabeza gacha, una sombra cubría su fría mirada, su expresión a simple vista denotaba decepción.

—Twilight… yo…—dijo Spike tratando de explicarle la situación.
—No… no digas nada, si quieres salir allá y morir, no digas que no te lo advertí —Dijo Twilight secamente.
—Pero Twilight…
—No. Vete —dijo Twilight apuntando con su casco al ingeniero sin dirigirle la mirada.

Entendiendo su enojo, Spike se retira con Iron para comenzar a hacer su armadura, luego de unos segundos de completo silencio.

—Bien, ya tenemos arreglado el tema de sus trajes de batalla, ahora necesitamos una estrategia —dijo Celestia para romper el silencio.
—Esperen —dijo Twilight mientras observaba a Richard—, ¿Richard, que estás haciendo?

El humano estaba con la mirada al frente sin prestarle atención a las discusiones de las ponis con su mano derecha en su mentón, razonando hasta que la pregunta de la unicornio violeta lo sacó de su trance.

—¿Ah? Perdón, no escuché nada de lo que dijeron, sólo estaba pensando una estrategia.
—¿Una estrategia?
—Así es, esa era mi especialidad en el ejercito, ahora escuchen —dijo Richard, mientras los elementos, las princesas y los gobernantes se acercaron, el dragón anciano sólo inclino un poco la cabeza—, creo tener la forma de llegar al portal ¿Alguien escuchó la frase dividir y conquistar?

Todos asintieron excepto Rainbow.

—Bueno, no importa, estaba pensando que si pudiéramos hacer que el ejercito de la base fuera a pelear a otra parte, tendríamos más posibilidades de hacer lo que Twilight tiene planeado.
—¿Cómo una carnada? —inquirió Twilight.
—Exacto.
—¿Y como se supone que haremos eso humano? —preguntó Luna.
—No digo que sea fácil, pero podría engañar al general para hacerle creer que ustedes atacarán la base y tendrán al ejercito en las afueras del bosque, mientras que el resto iremos directo a la base cuando la cantidad de soldados se haya reducido drásticamente.
—Espera, espera, si los humanos son tan fuertes como dicen ¿Cómo dividiremos las fuerzas armadas para enfrentarlos? —preguntó Rainbow.
—Eso también lo tengo contemplado, como la mayoría de la fuerza armada irá a pelear afuera, entonces creo que será justo que la mayoría fuera a pelear allí, en ese grupo están, los búfalos, los dragones y los ponis de alguna de las ciudades, quienes serán dirigidos por los gobernantes de su respectivo grupo. El otro grupo estará conformado por los ponis de la otra ciudad, los pegasos y los simuladores, y estarán dirigidos por los elementos, las princesas, los otros gobernantes y Discord, ¿Qué les parece?

Todos se miraron entre sí, algunos compartían sus miradas conformes y otros disconformes.

—Parece un gran plan Richard, ¿Todos de acuerdo? —preguntó Celestia.
—También creo que es un gran plan muchacho —dijo Silver Boss—, pero creo que sería mejor si todos los gobernantes vamos en el mismo frente.
—Estoy de acuerdo con el señor Silver —dijo Storm Cloud educadamente—, me gustaría poder acompañar a los demás gobernantes en la noble misión de defender Equestria juntos.

Para este punto, muchos estaban confundidos por la actitud de la alcaldesa de Cloudsdale, en ciertos momentos era muy extrovertida y enérgica, en otros, era refinada y educada, nadie lograba entenderla salvo los otros jefes y las princesas que sabían con exactitud la causa de ese comportamiento errático.

—Pero si ustedes van al otro frente, ¿Quién dirigirá sus tropas? —preguntó Richard.
—Creo que Celestia y su hermana están calificadas para dirigir mis tropas, confio en ellas porque me salvaron reiteradas veces, ¿recuerdas Celestia? —dijo Silver riéndose.

Celestia sólo esbozó una sonrisa por esos recuerdos.

—En cuanto a mí, creo que conozco a la señorita más capacitada para el trabajo —dijo Storm mientras observaba a cierta pegaso cian—, oh señorita Rainbow Dash, ¿Querrías hacerme el honor de dirigir a tus hermanos pegasos en el campo de batalla?

La pegaso de melena multicolor abrió los ojos de la sorpresa y se llevó uno de sus cascos a su boca de la emoción.

—¿En-en serio quieres que-que yo dirija tus tropas?
—Absolutamente querida, eres lo suficientemente cualificada para la tarea que te encomiendo y… y…—Storm se enmudeció un segundo— ¡espero que salgas allá afuera y agarres a golpes a esos humanos! —dijo con su forma extrovertida.
—No la decepcionaré alcaldesa —dijo Rainbow haciendo un saludo militar, Richard sonrió al ver que sabían algunas costumbres.
—Entonces… la situación final sería que los gobernantes irán al frente en las afueras del bosque y los demás al bosque, si todos están de acuerdo, entonces sólo quedaría empezar a movilizar las tropas —dijo Richard.

Los ponis se miraron entre si y asintieron uno por uno, primero los gobernantes, luego las princesas y por último los elementos, finalizando con Twilight.

—Bien, ya tienen sus ordenes, ¡hora de moverse! —ordenó Richard.

Las ponis lo miraron con una ceja levantada, al darse cuenta, Richard se rascó la cabeza en forma apenada, por un momento se había olvidado con quien estaba lidiando.

—Quiero decir… sólo… olvídenlo —suspiró derrotado.

Sin más, los lideres se retiraron a sus respectivos portales para traer a los soldados para la batalla final.

Entre tanto, era hora de empezar con el plan.

—Si eres un terrible mentiroso, ¿Cómo engañarás al general para que envié a sus hombres? —preguntó Celestia.
—Eso se puede arreglar, voy a llamar a la base fingiendo estar esclavizado por ustedes y revelando su "plan"
—Aun no respondiste mi pregunta.
—En cuanto a eso, necesitaré que alguien me golpee en el estomago, lo suficientemente fuerte como para agonizar, pero no tanto como para desmayarme, ¿algún voluntario?
—¡Yo lo haré! —gritó Rainbow apartando a las chicas de su camino y acercándose a Richard.
—¿Alguien más? ¿nadie? Por favor, tiene que haber alguien más, ¿en serio, nadie? —dijo Richard nervioso y algo aterrado.
—No tengas miedo, te aseguro que será rápido, el golpe, el dolor no lo sé —dijo la pegaso con malicia.
—Si no hay de otra, adelante, pero te advierto que soy algo…

No pudo terminar de hablar porque Rainbow voló a toda velocidad y lo golpeó en el estomago, fue cuestión de un parpadeo, una gota de agua cristalina que caía en el pozo de agua del escondite, una palabra que se perdía en el viento. Richard estaba estático, procesando tanto el dolor como lo que acababa de su suceder, la única reacción presente fue quedar boquiabierto y tratar de pronunciar alguna palabra pero lo único que emitía era un quejido de dolor.

—Espero que haya sido lo que querías —dijo Rainbow satisfecha, deshaciendo el agarre y volviendo a su posición normal en cuatro patas.

Richard no puedo pararse por su cuenta y se desplomó en frente de todos, Twilight corrió a socorrerlo, al menos tuvo la certeza que aun estaba vivo.

—¿¡Estas loca Rainbow!? ¡Pudiste haberlo matado! —gritó Twilight enojada.
—Tranquila cerebrito, pude hacerlo pero me resistí, puede que haya exagerado porque olvidé por completo que aun llevaba puesta la armadura —dijo Rainbow riendo.
—¡Rainbow! —volvió a gritar Twilight.
—Tranquila… estoy bien… —dijo Richard moribundo, tosiendo saliva—, rápido… traigan mi mochila.

Rápidamente Twilight levitó el bolso del soldado hacia él, sacó el teléfono y coloco la bocina en su oído, meditando lo que iba a decirle una vez que el general levante la otra terminal.

—Base colonial, habla el General Philip Armander.
—Phil… ayúdame —respondió Richard, conteniendo sus ganas de vomitar.
—¿Rick, eres tú? ¿Dónde estás? ¿Qué te pasó?
—Me atraparon Phil… estoy herido.

Un escalofrió recorrió cada centímetro del cuerpo de Philip.

—¿Pero cómo fue que…? —tartamudeo el general.
—Me noquearon de sorpresa… desperté en una especie de cueva y-y…
—No te preocupes, enviaré a alguien por ayuda —dijo Philip alarmado.
—No… escucha… me escabullí entre ellos para decirte…—tosió un poco— que los ponis se están preparando… para atacar la base… por el norte del bosque.
—¿Cómo es que sabes eso?
—Me pusieron el mismo hechizo que a usted para interrogarme… no pude resistir general… lo siento.
—No-no lo lamentes, te prometo que cuando acabemos con esos ponis rebeldes iremos a buscarte, gracias por avisarnos, mejor cuelga antes de que te descubran y-y no hagas nada estúpido hasta que vayamos por ti ¿entendiste?
—Esta… bien Phil, mucha suerte —concluyó Richard colgando rápidamente el teléfono.
—Esto es malo, muy malo —dijo el general humano mientras apretaba un botón en su escritorio, lo que hizo que todo el asentamiento se alarmara por el sonido de una sirena de emergencia.

Agarró el micrófono plateado de su escritorio, activó los parlantes y dijo:

—Alerta roja, tenemos una situación bélica en proceso, todos los soldados alistarse para expedición, capitanes de las divisiones reúnanse en el centro de operaciones para discutir la estrategia de batalla.

Rápidamente salió de la tienda y caminó al centro de operaciones, perdiéndose entre el repentino ajetreo y movilización de los soldados disponibles.

En la cueva, Richard estaba pensativo mientras veía el teléfono, sabía que de ahora en mas no habría vuelta atrás.

—Rainbow…—dijo Richard sin mirarla— grábate esto, algún día te devolveré ese golpe… aunque sea lo último que haga.
—En la otra vida, tal vez —respondió Rainbow con una risa confiada.
—Ven Richard, te ayudaré a levantarte —dijo Celestia.

Este se apoyó sobre el cuerpo de la monarca del sol y luego abrazó su cuello con su brazo izquierdo, sosteniéndose de ella aun adolorido.

—Hola a todos —dijo la princesa Cadence.

Todos se voltearon a saludarla.

—Twilight, ¿me harías el favor de agrandar un poco mi portal? Necesito pasar algunas carretas.
—Claro, dame un segundo —dijo Twilight mientras hacía brillar su cuerno y agrandaba el portal.

Las carretas traían enormes cajas cada una, unos guardias del imperio de cristal descargaron una y la abrieron.

—En estas cajas están las armaduras especiales para los soldados, pero al parecer ustedes no las necesitan, ¡se ven increíbles! —exclamó Candece.
—Gracias —dijeron todas al unisonó.
—¿Pero que tienen de especiales estas armaduras? —preguntó Rainbow mientras sostenía una armadura de torso que le traía gratos recuerdos.
—Ups, casi lo olvido —dijo Cadence—, tengo que darles una demostración del poder de estas armaduras, ¿Quién quiere ser voluntario?

Los elementos miraron a un agotado Richard, este les advirtió:

—Ah no, no seré su conejillo de indias, ya tengo suficiente dolor que aguantar.
—Marica —susurró Rainbow sin ser escuchada.
—Creo saber quién será el perfecto espécimen para esto —dijo Twilight.

Encerrados en una burbuja de energía, el doctor Whooves y los ponis que lo habían ayudado a atacar a Richard estaban recostados mirando el suelo, meditando la situación.

—Oye doctor —dijo Twilight, este sólo la ignoró—, es hora de pagar por lo que hiciste, ponte esta armadura y acércate al centro.

El doctor miró la extraña armadura, pero no dudó en ponérsela y acompañar a la portadora de la magia.

Ya en el centro, Hooves es rodeado en un círculo, y de entre la multitud, salió Richard portando un fusil de asalto "M14" ajustado para fuego manual, el doctor se asustó ante esa arma desconocida para él, intentó correr pero algo se lo impedía, un bloque tridimensional rectangular de color violeta envolvía sus patas y lo mantenía fijo en el lugar.

—¿Qué es todo esto?—preguntó aterrado.
—Es sólo un pequeño experimento que estamos haciendo, si no te pones nervioso no saldrás lastimado.
—¿Saben lo que pasara si Dinky ve esta situación? —volvió a preguntar angustiado.
—No te preocupes —dijo Luna—, ellas ya está en la tierra de los sueños y no creo que se despierte.
—Bien Richard, procede por favor —dijo Twilight mientras ponía una barrera de protección para los espectadores.

Con un rápido movimiento, apuntó al doctor con su arma, intentó escapar de ese bloque violeta pero fue inútil, sólo apartó su cabeza y cerró sus ojos en espera de su muerte. El sonido de un disparo resonó en todo el refugio, los ponis miraron asombrados la escena, Cadence y Twilight tenían una mirada satisfecha por los resultados. Un muy confundido doctor abrió lenta y desconfiadamente sus ojos, sorprendiéndose de encontrarse ileso, observó el arma de Richard y el casquete de bala que yacía en el suelo.

—¿Q-que sucedió? —preguntó Whooves.
—Como habrá visto doctor, la armadura del imperio de cristal son únicas en su especie, están hechas de una magia que al fundirse con acero forman una armadura que es capaz de resistir ataques físicos en mayor escala que las comunes, Richard ¿te molestaría dispararle una vez más?
—Será un placer—dijo mientras volvía a dispararle al doctor sin darle tiempo de reaccionar.

Con el mismo resultado, Cadence continuó con su explicación.

—Como habrán observado, la magia de la armadura provocó que la bala se "desintegrara" completamente al entrar en contacto con ella, como si nunca la hubiera tocado, el único inconveniente es que esa magia es limitada y luego de una cierta cantidad de protección esta se desactiva, ¿alguna pregunta?

Todas quedaron boquiabiertas por la explicación, Celestia levantó su casco para preguntar algo.

—Si, Celestia.
—¿Cuándo te volviste experta en armería y magia de cristal?
—Anoche, cuando estábamos empacando las armaduras.
—Está bien. Doctor, espero que esto le sirva de escarmiento por sus precipitados actos anteriores y sin nada más que decir, todos los guardias reales que estén presentes deben venir a recoger un juego de armadura y cambiarse, partiremos lo mas antes posible al campo de batalla.
—¡Si Celestia! —gritaron los guardias.

En ese momento, los gobernantes se hicieron presentes y poco a poco, sus tropas empezaron a llenar el lugar.

—¿Y ahora que vas a hacer? No puedes ir al campo de batalla como humano —dijo Twilight un tanto preocupada.
—Bueno… pensé que ustedes me iban a ayudar con ese tema, ya sabes, con un hechizo o algo así —dijo Richard.
—Lo lamento, pero no tenemos hechizos para disfrazar, ni siquiera las princesas tienen algo parecido. Tonta, tonta, tonta, por no pensar en eso antes —dijo Twilight refregándose la cabeza con su casco—. ¡Ya se! Chrysalis puede convertirte en un poni con su poder de simuladora.
—¿¡Que!? No sé qué pasa por esa cabeza tuya poni, pero sólo los simuladores pueden tener esa habilidad —dijo Chrysalis.
—Oh, por favor, ¿puedes intentarlo? —preguntó Twilight.
—Una cosa es transformarnos nosotros en seres vivientes, pero usar nuestra magia para convertir a un tercero es algo que nunca se ha intentado.
—Nunca es tarde para probar, además es un intento, ¿Qué es lo peor que podría pasar?
—Emh, creo que perder mi vida ¡es una de ellas! —dijo Richard.
—Si ese es el único riesgo, lo haré —dijo Chrysalis con una sonrisa maliciosa.

Comenzó a cargar su cuerno, en la punta de este, se creó una pequeña esfera de magia de color verde, esta emitía unas pequeñas descargas eléctricas del mismo color, el sudor recorría la frente de la reina simuladora producto de la concentración de magia.

—Espero que estés listo —dijo Chrysalis.
—Bueno, la verdad es que no…
—¡Aquí va! —gritó la reina.

La pequeña esfera verde salió disparada del cuerno e impactó en Richard, al principio su cuerpo empezó a brillar deslumbrantemente del color del hechizo, no sintió dolor, sólo una gran presión en el lugar del impacto. Al cabo de unos segundos, unas llamas de color verde empezaron a girar en círculos en el suelo alrededor de Richard, estas se elevaron hasta taparlo en su totalidad y después de lo que parecía una eternidad, una pequeña explosión disipó aquel fuego verdoso, dejando humo en su lugar.

—¿Richard estás bien? —preguntó Twilight.

Pero no hubo respuesta, el denso humo no dejaba ver nada y la imaginación empezó a jugar con la mente de los ponis, en especial con Discord, que imaginaba un intento fallido de transformación dejándolo en una forma parecida a la de él. El sonido de un caminar de cascos torpes en el humo sacó a todos de su trance, dando por sentado que el hechizo fue todo un éxito.

—¿Richard, te encuentras bien? —volvió a preguntar Twilight.
—Creo…creo que sí, sólo que todavía no sé como caminar wooooow —dijo Richard mientras tropezaba en frente de la unicornio violeta y disipaba el humo.

Twilight sólo rió por el acto, en efecto, la transformación fue todo un éxito, dejando como resultado un unicornio de pelaje amarillo pálido, ojos café claros, melena y cola de color castaño medio con una franja verde y unos cascos de color negro sin cutie mark.

—Wow, salió mejor de lo que esperaba ¿En quién pensaste para transformarlo? —preguntó Twilight.
—Para ser franca, en nadie, sólo concentré la magia de simulación para que asegurar resultados positivos, aunque me extraña que haya salido unicornio —dijo la reina pensativa.
—Bueno, ahora que casi eres un poni, necesitas un nombre adecuado, ¿Tienes algún sobrenombre?
—Bueno, mis amigos más cercanos me dicen Rick.
—Rick… es un buen nombre pero necesita un toque más…—trató de razonar Twilight.
—¿Elegante y sofisticado? ¿Qué tal Fancy Rick?—preguntó Rarity.
—Mmm, no, necesita algo mas…
—¡Algo mas fiestero, llamémoslo Party Rick! —dijo Pinkie suplicando.
—No, es algo un poco mas…
—¿Que tal el feo y molesto Rick? —dijo Rainbow.
—¿No te conformaste con el golpe y vas a seguir molestándome? —preguntó Richard.
—¡Ya dejen de pelear ustedes dos! Trato de concentrarme…
—Creo tener el nombre perfecto para él —dijo Celestia—, ¿te gustaría llamarte Brave Rick?
—Brave Rick… Brave Rick… ¡es el nombre perfecto! Escógelo, escógelo —dijo Twilight animadamente.

Richard razonó la propuesta un momento, ese apodo no le parecía tan malo como para ir al campo de batalla,

—Está bien, de ahora en mas sólo llámenme Brave Rick.


Y hasta aqui llegó el capitulo señores, espero que les haya gustado.

Realmente, me gustó mucho escribir este capitulo, en especial la parte de Luna, desde que se hizo canon lo de viajar a los sueños pense en utilizarlo en algun momento y bueno, surgio la oportunidad.

Agradezco al usuario de DA Shadydark117 por dibujar a Brave Rick y a mi amiga sin DA por dibujar a Richard Senedor, sin ellos nada de esto hubiera sido posible.

Y en este apartado, doy las gracias a los reviews en el capitulo anterior por parte de:

FoxOxidian: Oh, claro que la batalla va a ser descomunal, y en cuanto al rescate de los ponis desaparecidos... creo que ellos ya son parte de la lista de bajas oficiales, excepto por una poni muy querida por el fandom.

Sg91: En algun momento tenia que tocar el tema no? xD

DarkKayser: Puede que haya exagerado con el tema de Twilight, espero que el capitulo haya resuelto el tema del conflicto interno de Richard.

Tailsy Chan: "Traidor" D: Richard se pondria triste si leyera tus reviews xD

payan: Esa pregunta la voy a responder mas adelante, pero en capitulos anteriores voy dando pequeños indicios que pueden suponer una epoca, incluso en mis respuestas a los reviews, sólo es cuestion de razonar un poquito.

Recuerden, si les gustó el capitulo dejen un review y compartanlo con sus amigos, si tienen alguna duda pueden mandarme un MP, no muerdo, tambien pueden darle like a la pagina de facebook "Exelion fanfiction" para estar enterados de avances y otras cosas, link en mi perfil o pueden buscarlo por fb.

Hasta la proxima, se despide, Exelion.