Capitulo 10

Ya era la hora de despertarse por que unos malditos rayos de sol le molestaba dando en la cara. Se estilo bostezando somnoliento, no tenía ni idea de que hora era, pero pedía esos cinco minutos más para seguir durmiendo. Se tiro a la cama volviéndose a dormir a nivel record, espatarrado en toda la cama. Estuvo toda la noche vigilando y cuidando a Robin. No pego ojo.

Al descubrir que tenía la cama para él solo, se volvió a despertar violentamente. Alterado observo la habitación de arriba abajo preocupado de que Law hubiera entrado por la noche y que la hubiera secuestrado. De un salto salió de la cama buscándola, pero sin éxito alguno, no había señal de ella.

La habitación estaba en perfecto estado, no parecía nada fuera de sitio. No había rastro de Robin. Estaba a punto de ir tras de Law para pegarle su merecida paliza. Alguien se lo impidió.

Del baño de cuarto aparecía una radiante chica que iba hermosa. Zoro quedo en estado de shock, iba provocativa y preciosa, una cosa tan simple que enamoraba y que la mandíbula de Zoro rozara el suelo. Iba con un simple vestido playero de color blanco. No llevaba puesto nada especial, pero para Zoro estaba radiante, preciosa. Observo que en su rostro tenía un toque de maquillaje en los ojos que resaltaban sus ojos azules y un leve brillo de labios. Simplemente hermosa. Se fijó en un pequeño sonrojo en las mejillas haciéndola adorable. Sonrió inclinando un poco el cuello a un lado de forma coqueta. Chopper debería tener cuidado porque de monería Robin le iba pisando terreno.

-Espadachín.-chasqueo los dedos delante de sus narices intentando sacarle del trance pero él seguía observando la obra de arte que tenía delante de sus narices.-Eeh…Espadachín.-volvió a insistir.

-¿Qué? ¿Qué?... ¿qué ocurre?- salió del trance. Ella rio por la reacción del chico.

-Fufufufu. Te decía que si me hacías el favor de decirle a Sanji que no voy a desayunar.

-¿Por qué no? ¿Y desde cuando le llamas por su nombre, a cejas rizadas?- su molestia se notaba.

-Fufufufufu. He quedado. Y lo de Sanji desde ahora.-Zoro empezó a ponerse celoso. ¿Como que había quedado? ¿Con quién? Si no se había separado de ella y menos un hombre cercarse a ella. Los celos empezaban a reflejarse en el rostro del Marimo.

-¿Con quién?- los celos aumentaban de intensidad. –No me digas que no es Mark, ese que casi se propasa contigo.-ella negó enérgicamente.-No me digas con Law porque si no te ato a la cama.- sonó mal y lo peor es que se lo imagino sonrojándose, por pensar de forma pervertida. Él no se dio cuenta de que esas palabras se podían malinterpretar. Acaricio su frente asegurándose de que aún no tuviera fiebre.- ¿Te encuentras bien? ¿No tendrás fiebre? - Ella negó.- ¿Entonces con quién?- retomo el interrogatorio.

-Es un secreto.- intentaba disimular su furia pero lo empeoraba. Cogió su bolso y salió corriendo como una adolescente.-Adiós, Espadachín.- dio un portazo a la puerta.

La habitación quedó vacía, en silencio. Se sentó en la cama, después se tumbó bruscamente, pensando con quien había quedado la chica. Iba preciosa, arreglada y le ocultaba algo y si añadimos de que sonreía radiantemente. Estaba celoso porque su sonrisa se lo dedicaba a otro que no a él. Intento miles de veces, inconscientemente, que le sonriera con la misma intensidad, pero nunca lo consiguió.

Debía averiguar quien era la persona que le hacia sonreír de esa manera. Se vistió rápidamente, pero Nami le interrumpido en el camino. La verdad, le derribo.

-¿Adónde te crees que vas, idiota?- pregunto enfadada con los brazos de garra.

-Tengo que irme.-intento empujarla. Error. Al notar las prisas del chico aumento su curiosidad. Ahora no escaparía hasta que cantara.

-Espera…espera…espera.- cada espera lo pronunciaba más lento y haciendo más énfasis en la pronunciación. – ¿Qué haces vestido así?- reconocía que estaba guapo. Unos vaqueros y la camiseta negra que tanto salseo y conflicto ha dado. Por fin las clases de moda daban sus frutos.

-No tengo tiempo para hablar. Debo irme.

-Que esperes narices.-le golpeo en la cabeza. -¿Por qué vas con tanta prisa?

-Robin. Ha quedado con un desconocido y temo que la pase algo. ¿Contenta?- confeso a regaña diente.

-Sí, lo sé.

-¿Cómo lo sabes?

-Zoro, son las 12 de la mañana.

-¿Qué?- se sobresaltó. Cuantas horas había dormido, si solo había cerrado los ojos. Y tenía hambre, mas hambre que Luffy.

-Ella me aviso de que había quedado a tomar algo.

-¿Dónde?- los nervios y los celos le dominaban.

-En la plaza…pero…-Zoro salió corriendo a toda velocidad interrumpiendo a la chica.-Pero espera.- le agarró del brazo para golpearlo otra vez en la cabeza consiguiendo detener.-Escúchame de una maldita vez, joder.-puso una mano en la frente resignada.- No entiendo por qué te ayudo.

-Porque todo el mundo se enteraría el romance que tienes con Luffy.- sonrió de forma burlona. No tenía escapatoria, estaba obligada a ayudarle porque si no se enteraría todo el mundo de su romance. Pero lo que no sabía es que Law escuchaba con atención la conversación. Sonrió con malicia a descubrir cierta información.

-Te odio.

-El sentimiento es mutuo.

-Eres un caso.-suspiro agotada.- ¿Por qué no te declaras? – el frunció el ceño. No había dejado claro de que su plan era ponerla celosa y enamorarla. Una cosa muy simple.-Os estáis destruyendo mutuamente. Zoro confiésate, dile la verdad.

-¿Qué verdad?- interrumpido enfadado y asustando un poco a la chica.

-De que estás enamorado de ella y que hace unos días os besasteis. Díselo de una maldita vez. Porque estoy harta de que mi mejor amiga sufra por un idiota como tu.- el reflexiono, tenía razón pero el orgullo no se lo impedía. Quería ganar este juego. Pero era verdad de que estaban destrozando la relación que tenían. –Mira dile a todo el mundo mi relación con Luffy, pero no quiero seguir en este juego. Estas solos.- le dio la espalda para marcharse.

-Espera…Nami.- le agarró del brazo. – Tienes toda la razón, solo dame unos días más. Sino consigo nada terminare este maldito juego. Lo prometo.- el juego se les iba de las manos. No sabía ni siquiera que relación estaban. ¿Solo nakamas? ¿Amigos? ¿O nada? ni él lo sabía.

-De acuerdo, pero como sigas así, le diré toda la verdad. Te doy tres días. –el asintió sonriente. Ahora le tocaba jugar con ella, iba a suceder cosas malas, pero primero debía descubrir a ese idiota. – Ni un minuto más ni un minuto menos.

-Gracias.- rio tristemente. Ella le abrazo consolándole un poco. Era muy duro lo sabía, porque ella paso algo parecido para conquistar a Luffy. – Ten cuidado con Law, por favor. –susurro sin entender el motivo de sus palabras pero no le dio tiempo a preguntarse porque salió corriendo. No debía perder el tiempo.

-Shishishishi. ¿Qué ocurre?- le abrazo por detrás, no había nadie al sus alrededor.

-¿Dónde sacaste a ese estúpido?

-Shishshi. Atado en una cruz. ¿Por qué le preguntas?-no noto la ironía. Estúpido, pensó ella. Ni ella mismo sabía porque se enamoró de él. Pero aquí estaban. Los dos siendo novio y que no podían vivir sin el uno con el otro.

-Temo que esos dos idiotas se hagan daño.

-Confía en el. – le beso sonrojándola.

-Una cosa. ¿Law sigue aquí?- el asintió sin entender nada. Un poquitín celoso. –Vale, me ha dicho Zoro que tenemos que tener cuidado con él, pero no sé a qué se quiere referir.

-Tranquila. Es una aliando no creo que nos haga nada.-rio como un tonto. Odiaba que siempre fuera tan confiado. Si el supiera que intento violar a una de sus nakamas no reiría tanto, pero no tenía la culpa. Zoro no le dijo nada.

-Eres muy confiado.

-Si no hubiera confiado en ti, ahora mismo estarías con ese miserable de Arlong y no estaríamos juntos. – buen punto de vista. Tuvo que ceder porque tenía toda la razón del mundo. Le beso agradeciendo por todo. Él se extrañó.

-Te invito a un cacho de carne.- antes de que terminara la frase, el capitán la sujeto de la mano y corrió arrastrándola a la cocina.

Volviendo con Zoro.

El peliverde se encontraba perdido en la ciudad buscando a la morena, que no la encontraba por ni un lado. Pregunto a un montón de gentes, pero acababa corriendo por que era una fan y le quería secuestras. Pero por suerte en el camino se encontró a la chica de la última vez, la chica que era fan del zorobin al igual que nosotras y nosotros, pues ella. Le guio hasta la plaza de la ciudad. Al parecer había llegado antes que ella.

Se escondió cerca de allí fingiendo ser un turistas. Se tuvo que disfrazar por el motivo que hoy había mas fans locas por allí y por qué también había muchos marines, también había de altos mandos y tenryuubito. Como dijo el diseñador aquí había mucha gente de distintos sitios, tanto como marines, piratas y revolucionario. Rezo porque ninguno le pillara por allí. Si le pillaba los marines habría movida, si le pillaba Robin le mataba de la forma más psicópata que se le ocurriera su mente psicópata. No sabía a quién temer más.

Localizo a la chica que iba corriendo a un chico que se le hacía familiar. Se lanzó a los brazos del chico y que el girara sobre sí mismo. Cuando la bajo le dio un beso esquimal, sonrojando a la chica. Esto le mato al chico. Como se atrevía…al segundo le reconoció. Era el chico de la fiesta, el chico que bailo con ella y que casi le cortaba si no llegaba ser por la loca de su ex novia.

Centrémonos en la conversación de esos dos.

-¿Qué haces aquí?

-Bueno. He venido aquí de vacaciones.- se rasco la cabeza y las mejillas sonrojadas.-Pero me alegro de haberte encontrado aquí. – Se puso serio.-Debía hablar contigo urgentemente. –ella asintió.

-Claro.-el la sujeto de mano guiándola a una cafetería. A unos metros suyos con un periódico, una gorra y unas gafas de sol, se situaba un peliverde celoso.- ¿De qué quieres hablar?- pregunto seria la chica.

-Sabes perfectamente de lo que quiero hablar.- fue al grano. Ella trago en seco.

-¿Qué quieren tomar?-pregunto el camarero amablemente.

-Una coca-cola para mí y un café cargado con un toque de chocolate negro. Gracias.- el camarero sonrió y se marchó a por el pedido.

-Vaya, han pasado años y te sigues acordando como me gusta café.-nivel de celos de Zoro, nivel uno. En la poción que se encontraba podía escuchar todo a la perfección, si estaba a dos mesas detrás de ellos y como le daban la espalda no le percataron.

-Sí, parece como si fuera ayer que jugábamos al ajedrez y hacías trampas.

-Yo no hacia trampa. Fufufufufu. Solo que era mejor que tú. – rio.-Gracias.-agradeció al camarero. Sorbió un poco de su café, está perfecto.

-Ya…claro.- rio el también siendo contagiosa para la chica. Habían roto el hielo y puede que una bolsa de hielo le vendría bien al peliverde que ardía por los celos. –Robin tengo que decirte algo.- ella asintió y dejo el café en la mesa, su semblante había cambiado por completo.

-¿Es sobre él?

-Sí. Está en esta isla.

-¿Qué?- reacciono.-¿Cómo que está en esta isla?

- Escapo.- le lanzo un sobre de papel. Lo abrió con cuidado encontrándose un monto de folios sobre el chico y todo lo que había hecho.-Hace unos meses. Sigue en busca en captura, pero es como si la tierra se le hubiera tragado. La última pista está aquí. Ha cambiado de aspecto y de look, así que estamos totalmente ciegos.

-¿Estas infiltrados?- no aparto la mirada del informe.

-Sí. Quien diría que un almirante de la marina, esta fingiendo ser un modelo.

-Fufufufu. Eres muy guapo y siempre te lo he dicho.- no se sonrojo, si llega a ser Zoro se hubiera convertido en un tomate. Nivel de celos, nivel tres.

-Intentare atrapar a ese canalla. Mientras yo esté aquí nada te pesara.- le cogió de la mano.-No lo permitiré.- se acercó a sus labios dispuesto a besarla, pero el alguien le tiro un cacho de magdalena a la cabeza al chico interrumpiendo el beso. Miro por todos los lados para saber quién era, había un montón de gente. Ya sabemos quién era el culpable.

-¿Sigues sintiendo algo por mí, Edu?-el asintió levemente y algo triste.- Si no me hubiera enamorado de ese idiota.

-No estaríamos aquí, Rob. - elevo su baso de coca-cola, ella le imito.- Salud, por nosotros.-brindaron por su reencuentro.

-Señor.- saludo un soldado.- Tiene dentro de diez minutos una sesión de foto.

-Jooooo. Me lo estaba pasando bien. Esto de ser modelo es un coñazo.- se levante quejándose. Se lo estaba pasando genial, riendo con la chica. – Me tengo que ir Rob.- ella le abrazo y le susurro algo en el oído.- Ten cuidado, por favor. –le beso la mano.- Te manda saludos Kuzan.- ella se sorprendió por el nombrado. No sabía nada de el desde hace meses. –Nos volveremos a ver.

El chico guapo se marchó con su soldado. Seguía investigando al chico que le había ruinado la vida. Reconocía que había sentido algo por él, pero por un error se enamoró de otra persona y desde ahí el mundo fue un infierno para ella. Nunca pensó que volvería a ver al chico tan tímido con gafas convertido en un almirante y en modelo. Daba igual si eran piratas, delincuente o marine siempre seria amigos. Qué bonito. Los amores casi imposibles.

Suspiro recordando los buenos momentos con el chico y los malos. Por un estúpido error, todo se había ido a la mierda. Se acercó enfadada al chico que supuestamente estaba leyendo el periódico.

-¿Seguimos saliendo en el periódico, Espadachín?- el tono de la chica daba miedo. Y Zoro trago en seco. La había jodido. El no respondió, enfadada le arranco el periódico de las manos encontrándose con un Zoro asustado. Era su fin. Prefería un millón de veces enfrentarse a millones de monstruos que a la morena. - ¿Qué haces aquí?- sonó enfadada. Le recordó a Nami.

-Pues…eh…- estaba en blanco.-Me he perdido.- despediros de Zoro.

-Sí, claro.-suspiro relajándose. Estaba enfadada con él, le había espiado y eso podía significar que no confiara en él. Además desde que le vio a besar a la fan, no le veía con los mismos ojos. –Dime la verdad…-unos brazos fluer aparecieron detrás de el apunto de estrangularlo.-oooh.- apretó más su agarre.

-Te lo he dicho mujer.- rio temblorosamente. Le asustaba un poco.

-¿Has escuchado algo?- el negó pero todo lo contrario. Lo escucho todo. Suspiro liberando al chico. La noto triste.

Comenzó a andar para irse de allí, necesitaba unos minutos de tranquilidad. Y él también pero estaba celoso porque ese chico casi le besa en sus narices. No tenía derecho a encarárselo por el hecho que ella no era suya y podía hacer lo que le diera en ganas.

-Espera, mujer.-encontró valor para pedirle una cita. Daría el paso y se dejaría de tonterías. No más juegos, si no la verdad.

-Zoro.- una chica se abalanzo a Zoro y le beso en los labios delante de la chica.-Te estaba buscando.-volvió a besarla aprovechado de que se convirtió en piedra. A Robin se le cayó el cielo encima. Y por desgracia no entendió por qué no le dolió tanto, podía por ser el hecho de que se lo esperaba. Pero debería decírselo a Nami. Era su mejor amiga y debería decírselo.

-Me marcho.- y así fue. Celosa se marchó, no miro atrás, ni siquiera cuando Zoro le suplico que se detuviera para explicárselo.

Llego a la mansión, encontrándose a los chicos en el chiringuito que estaba en la piscina. Estaban a gusto jugando en la piscina. Lo primero que hizo fue saludar a los chicos, se asustó ver a Law hablando con Chopper. Le fulmino con la mirada en cambio él le guiño un ojo de forma picarona. Quería tanto matarle. Localizo a su mejor amiga que discutía con el capitán. Después hablaría con ella.

Sanji se encontraba en el chiringuito preparando los cocteles, se acercó a él, necesitaba olvidar este día. Puede que si se emborrachara otra vez perdiera la memoria.

-Hola.- saludo al cocinero.

-¿Qué quieres Robin…-chwan?- los ojos de la chica cristalinos, tristes, sin vida le dio la pista de lo que le sucedía.

-No…no lo sé.-no tenía ni idea que beber. Algo que tuviera lo suficiente alcohol que le dejara K.O de un solo trago.-Dame cualquier cosa.

-¿Te ocurre algo?- le miró fijamente para, analizándola con la mirada. Lo descubrió al segundo. –¿Marimo?- inhalo un poco de su cigarro. Ella otorgo silencio cogiendo el tinto que le había ofrecido.

-No quiero hablar del tema.-agito el vaso delante de sus narices como si el líquido rojo cereza tuviera la solución a sus problemas.

-Robin-chwan, recuerdo una chica hermosa que me dijo que no era bueno guardarse las cosas.- rio tiernamente.

Maldijo por dentro por decirla eso cuando le obligo a contarle cosas de su familia y de su infancia. Se aseguró que nadie le molestara.

Suspiro.- Ayer vi a Zoro besando a una chica más guapa que yo.-Sanji abrió los ojos como platos.- Paso después de hablar contigo. Y se acaban de besar delante de mis narices.- rio con malicia.-Ahora estas seguro de que debería confesarme de algo que no siento.- mentira.

-Lo siento.- le ofreció un cigarro. Ella negó con la mano.

-No…tranquilo. Y para rematar el dia, hoy me encontrado con un amor del pasado.

-¿En serio?- cada vez era más asombrado. Ella asintió más confusa y triste. Le relleno su copa. Él asintió para que prosiguiera.

-Cuando tenía dieciocho años yo trabajaba de profesora en una pequeña isla. Raro no. Allí no me conocía nadie y podía seguir investigando sobre los años vacíos. Además me encantaba ayudar a los pequeños. – sonrió nostálgica a recordar a los pequeños. -Un día, un chico se me acerco a mi empezó a tontear conmigo y en menos de una semana me acabe enamorando. El chico era muy guapo, simpático, listo y teníamos las mismas ficciones. Era perfecto, lo que soñé, pero me equivoque. – Vacío el vaso de un trago.-El tenia a un amigo llamado a Edu, era su mejor amigo, estaban siempre juntos. Tenía una relación parecida a la que tenéis Zoro y tu.- suspiro.-Estuvimos meses juntos y cada día me enamoraba más de él, pero siempre me ocultaba cosas y yo le preguntaba respondiéndome de la peor forma.- recordó cada discurso con el individuo que ahora le atormentaba. En su mente resonaba los gritos y las suplicas. Todo era mentira.- Nuestra relación fue empeorando por día.-bebió un sorbo del vaso recién llenado.-En eso aparece Edu intentando animarme y sintiendo algo por. Después me entere de que él era el jefe de una banda donde vendían drogas y armas.- quería volver atrás.- Muchas veces me propuso Edu que me marchara con el de la isla, pero estaba ciega. Tanto que no me di cuenta que se acostaba con cualquiera y solo me quería para acostarse conmigo para después venderme a la rata más miserable. – Le miró fijamente al cocinero.- ¿Aun sigues pensado que debía declararme cuando sé que voy a cometer el mismo error?-suspiro.- Todo por pensar que le conocía. – estaba un poco contentilla, pero era verdad lo que decía. Maldijo por dentro de que no le dejara en K.O.

-Robin… conozco bien al marino y sigo diciendo que deberías hablarlo con él. Dile que sientes por él y que si no te corresponde aun me tienes a mí.

-Gracias. Pero ahora quiero descansar. Estoy confusa después de revivir tantos acontecimientos de mi vida. Hoy cuando le vi sentí un alivio después de tanto tiempo…no se… estoy confusa. – se masajeo las sienes. Por qué le ocurre todo esto. Ella no quería enamorarse, no tener a nadie detrás de ella. ¿Porque todo era complicado? Solo quería tener una vida normal, buena, normal a lo que se quiere referir a sus nakamas y más adelante, si el mundo lo deseaba, formas una familia. –Me voy a la cama.-dejo el vaso en la barra. –Gracias, Sanji.

Se marchó dejando pensativo al chico. Quería matar a Zoro por dañar a su dama. Tan ciego estaba que no se había dado cuenta de que ella estaba enamorada de él. Y que su pasado le atormentaba. Ahora entendía mejor porque decía que no quería volver a cometer el mismo error. Observaba como dos de sus nakamas se iban destruyendo a fuego lento. Acabaría matándose.

-¿Qué ocurre?- pregunto Nami sustituyendo el sitio de la morena. Estaba preocupada de que entre ellos hubiera algo o que le ocultase algo.

-El Marimo ha besado una chica.

-¿QUE?- grito sorprendida. No creía que fuera capaz de hacer una cosa tan ruin. Si él no era así, si era muy tímido. No había besado en su vida y ahora se besaba y liaba con toda la vida.

- Delante de sus narices.-ahora sí que le mataba.- Nami-san, terminar esto vale. –ella asintió derrotada. Era la primera que terminara esta estupidez. Ya se habían hecho daño. Ahora jugaría ella con sus normas.

Robin llego a su habitación derrotada, lo primero que hizo es quitarse los tacones y tirarlo en cualquier sitio de la habitación. Encima de la cama encontró una rosa azul y una carta. Nerviosa cogió la rosa para olerla. Olía genial. Le saco una sonrisa. No tenía ni idea de quién podía ser, no había señales ni pistas. En un segundo pensó que era de Zoro, pero conociéndole sería imposible. Pensó en Edu y contenta abrió el sobre azul turquesa.

Sorpresa para ella, en el sobre contenía fotos comprometidas de Zoro, donde el salía abrazando esta mañana a Nami con cariño, ligando con las fans y más cosas. Furiosa rompió en pedacitos las fotos para luego ir corriendo al balcón y tirarlas. Los cachos se esparcían por el aire siendo iluminado por la luna. Una imagen preciosa acompañada de una lágrima de Robin y una sonrisa maléfica de Law.

El había sido en colocar las fotos dándole el golpe de gracia a la morena y confirmando lo que temía. Ella había tomado esto con madurez, no tenía derecho a meterse en la vida del peliverde, y que seguro lo que ha pasado esta mañana seria de una fan…

Se golpeó la cabeza por justificar las acciones del peliverde. Por qué no se dejaba de engañar y aceptaba lo más obvio, él estaba jugando con ella y sus sentimientos. No había duda. Pero una parte de ella no creía esa teoría. Era Zoro y durante estos años le había observado y conocido lo suficiente para dudar de que él estuviera jugando. Si era muy vergonzoso. Guapo era y sexy también, no lo negaba, pero él nunca tomo importancia y atención a una chica.

Siempre que iban juntos a tomar algo en un bar un montón de chicas le tiraban los tejos e intentaban ligar con él, Zoro las ignoraba y seguía bebiendo con ella.

Se decía un montón de veces de que era tonta por ilusionarse con él y ahora chocar contra un muro y en cambio, aunque doliera el golpe, debía sonreír y fingir madurez. Cualquier chica celosa le habría tirado del pelo hasta dejarla calva. Ella solo respiro profundamente y se fue de allí. Algunas veces deseaba llevarse por los impulsos.

Se cambió poniéndose su pijama y tumbarse en la cama. Observo la rosa con determinación, las flores le encantabas pero las rosas no que las odiases pero no le agradaba por que las rosas siempre tenían espinas dándole el significado de que eran traicioneras.

Algo dentro de la flor encontró un papel entre los pétalos de la rosa. Abrió el papel encontrándose una cosa. Sonrió viendo de quien era.

Entonces pico, seguramente el propietario de la carta era del maldito Law, porque Edu no se atrevería hacer eso. Se quedó mirando embobada la rosa tumbada en su cama pensando en las miles de posibilidades de haberle escogido a Edu desde el principio. Muchas posibilidades… que nunca experimentaría.

Quedo profundamente dormida pensando en las posibilidades pero después paso a Zoro, los buenos momentos vividos con Zoro, desea tanto que estuviera aquí abrazándola mientras dormía. Zoro tenía algo que le era distinto, el sentimiento era distinto, nunca había sentido lo mismo por nadie y ahora él estaba ligando con cualquier chica desconocida.

Zoro llego unos minutos más tarde de que Robin cayera en las manos de Morfeo. Estaba cansado, no había parado de correr por que, como siempre, se había perdido y hasta que se pudo librar de esa lagarta y de las locas de sus fans, llego a las tantas de la noche y solo quería dormir y beber hasta emborracharse. Le dolió mucho a ver el rostro de Robin cuando contemplo como se besaba con otra.

Si hubiera sido al revés, él le hubiera cogido del cuello y delante de ella le hubiera clavado una de sus katanas. Y en cambio ella se comportó de forma madura.

Observo a la chica durmiendo profundamente, acurrucada. Se veía preciosa para su único ojo. Parecía que no hubiera roto un plato en sus vida, pero realmente había roto muchos corazones y muchos huesos.

Todo le había salido mal, Nami tenía que toda la razón, aunque le costara reconocerlo, pero era verdad. Al principio todo iba bien, lo normal de ponerla celosa, pero ahora estaba confuso.

Ahora más que nunca quería besarla, abrazarla y hacerla suya, pasar todo el tiempo disponible de su vida para estar con ella.

La arropo suavemente, tan frustración y confusión sentía dentro de él que casi explota, que no se deleitó del cuerpo de la chica. No se lo merecía. Se removió un poco quitándole la respiración a Zoro, parecía que iba a despertar pero fue una falsa alarma.

Aparto un mechón de su pelo que le molestaba para después acariciar su pómulo con delicadeza por solo un segundo. Se sentó en la cama sin molestarla observándola como la noche anterior, asegurándose de que la fiebre no aumentara. Como estaba profundamente dormida y derrotada, no lo percato. En otra circunstancia se hubiera despertado desde el primer momento que hubiera pisado la habitación.

Percato la rosa que se encontraba en su mano a punto de caer al suelo. La sujeto con cuidado. Era hermosa, le llamo la atención el color azul. Si una rosa de color azul, extraño verdad. Se quedó mirándola como si fuera un estúpido, sin querer se le cayó un papel. Lo desenrollo con cuidado.

Sus ojos se abrieron como platos. Lo arrugo con fuerza. Por eso estaba sonriendo de esa forma enamoradiza. No era por el sino por el chico de esta mañana.

El juego había acabado, pero desde hace tiempo, esa nota lo había finalizado. Ahora comprendía todo, pero al igual que ella no se lo podía creer. Quería seguir jugando hasta que hubiera ganador. No sirvió de nada. Ella había ganado desde el principio.

Se aproximó a ella indeciso, una lucha interna se lo impedía, pero el deseo le ganaba. Acerco sus labios con los suyos, unos milímetros les separaban, iba a besarla en los labios. Desde hace dos dichosos días soporto las ganas de besarla y hacerla suya. La imagen de estar dormido los dos juntos era mejor que cualquier fantasía soñada. Lo deseaba tanto.

Declararse era lo único que se le ocurría, pero sería inútil si ya había encontrado a alguien. Se adelantaron a él. En el último segundo se arrepintió y poso sus labios en su mejilla, de forma muy leven que no parecía ni beso ni nada. Se había desinflado por completo.

Años atrás él no se le hubiera ocurrido besar a una chica, ni siquiera interesarse, pero ella no supo cómo, pero ya era demasiado tarde para olvidarla.

-Yo…yo…te…te…- las palabras se le tragaban, no se atrevía decirlo, los niervos le jugaba malas pasadas, le sudaba las manos.-A..a…-se rendido enfadado. Como se declararía sino podía cuando estaba dormida. Respiro derrotado. Parecía tonto.

Dejo la hermosa rosa en un florero de cristal y la nota a su lado. El juego había finalizado. No sirvió de nada el hecho de ser un sex simbol para las chicas, tener un club de fans que le querían violar, besar a una chica delante de sus narices aunque eso fui imprevisto…vale Zoro era pésimo poner celosa a la chica, lo reconocía, pero estaba desesperado. Creo que lo dije en el primer capítulo, estaba desesperado, muy desesperado, más que Sanji. Todo se había ido a la mierda.

Ella jugo mejor sus cartas. Gano ella.

La observo por un minuto más, cuando pisara un pie fuera de la habitación todo volvería a su normalidad. Solo nakamas, nada más.

Cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido. Camino por la oscuridad de los pasillos recordando las dos palabras escritas en el papel. "Te amo."

Dos palabras que significaba mucho. No sabía dónde ir, pero que más daba si acabaría perdiéndose por la mansión. Necesitaba un trago.

Destrozado, furioso y angustiado eran adjetivos que no reflejaban. Los pasos era lo único que les acompaña en su soledad.

No muy lejos de allí un chico llamado Edu, para Robin, Eduardo para sus soldados, de pelo oscuro y tatuaje en el brazo izquierdo se encontraba caminando por la playa después de salir de la sesión de fotos.

-¿Habéis encontrado algo?- pregunto por el den den mushi. Hablaba con un subordinado.-Nada.- grito molesto.-De acuerdo. Seguiremos buscándolo. Gracias.- colgó derrotado el chico. Desde que habían llegado allí no habían encontrado nada, siempre volvían a punto de partida.

Miro las estrellas pensando en la chica que le había robado el corazón hace unos años. Pena que el fuera marine y ella pirata pero para él le daba absolutamente igual. Seguía sintiendo algo por ella. Estaba más preciosa que nunca, sorpresa fue encontrarla en la fiesta de ese diseñador.

Volvió a la realidad pensando una forma de encontrar ese canalla. Nadie podía desaparecer tan fácilmente. Era imposible. No había ni una pista que dieran con su paradero actual, es como si la tierra se le hubiera tragado.

Sintió algo metálico en la nuca sorprendiéndole. No lo percibió con el Haki de observación. Escucho un clip que reconoció de inmediato. Quedo paralizado, un arma de fuego apuntaba su cabeza sin posibilidad de fallo. Como no se dio cuenta.

-Cuanto tiempo.- sonrió Eduardo fingiendo tranquilidad. Temblaba y apretaba sus puños disimulándolo.

-Sí, demasiado.- debía tener cuidado, el seguro estaba quitado y era muy peligroso.

Levanto las manos de muestra de paz, él le permitió que se diera la vuelta para que viera su cara. Quedo petrificado al ver el rostro que tanto estaba buscando. Se habían chocado un montón de veces en esta isla pero nunca pensó fue el primer hombre que le conoció.

-Se la pregunta que tienes en tu cabeza y te la responderé encantado.-su sonrisa psicópata era más peligrosa que el arma que tenía en su frente.

-¿Por qué?

-Vengo a por lo que es mío.- se desafiaron con la mirada. Un disparo resonó en la tranquila isla para que un cuerpo sin vida cayera al suelo con un disparo en la cabeza. Rio con malicia, le daba igual matar a su mejor amigo, quien era como un hermano. Estaba loco. –La siguiente eres tú, Nico Robin. Te hare mía. – su risa psicópata resonó por todos los rincones de la isla.

Todo estaba patas arribas el caos se acercaba, ahora nos encontramos que en este juego se había añadido dos jugadores más que iban hacer daño a la pareja. Que pasara. Es ahora donde las cartas están puestas sobre la mesa. Quien ganara definitivamente. Zoro o Robin. Quedaran los dos juntos o aprovechara Law para poder hacerla suya como tantas veces lo intento o el nuevo intrigante del juego.

¿Quién será el loco que quiere dañar a la morena? Se admite apuesta.

¿Qué pasara?

Continuara…

Review.

Review.

Review?

Hola gente. Seguro que la mayoría diréis que narices estoy escribiendo pero es que ya me conocéis, siempre hago una historia con una finalidad y es esta. Law desde el principio iba a salir pero quise dar caña al Zoro x Robin, pero que creo que ya lo he estirado tanto que ya no se le pueden poner celoso. Por qué a cualquiera le hubiera matado. No sé cuántos capítulos me quedaran, porque ahora mismo mi imaginación se ha ido de vacaciones y creo que hasta septiembre no vuelve.

No lo digo yo, si estoy más aburrida que una tortuga. A ver si mi inspiración vuelve, pero creo que dentro de poco descubriremos el final de esta historia. Lo siento pero ya no se me ocurre nada. Si queréis darme una idea estoy encantada y os lo dedicare, porque estoy sin imaginación. Esto no significa que lo voy a dejar o no volver a publicar un fic en mi vida. Digo que si vuelve mi imaginación escribiré.

Lo siento por la falta de ortografía. Bss y abrazos a todos los que me habéis apoyado desde el principio.

Aaah y una cosa más: he actualizado el fic: ¿Quién eres tú? Que esta en la fase final y también he subido dos fic corto de un capitulo para que os paséis y me mandéis un review.

Respondiendo review:

-Dnymp: No al parecer Law no aprendió la elección, pero seguro que alguien que conocemos se lo enseñara encantado. Me mato lo la castración total. Jajaja. A lo que te referías a lo de Zoro creo que has sido el único que te has dado cuenta. Además yo creo que Zoro y Robin han aguantado mucho. Por qué seguro que muchos hubieran saltado hace tiempo. A lo de tu idea creo que lo voy a utilizar en el siguiente capito y obviamente te dedicare la escena. bss y abrazos. Espero tu review.

Y no hay que responder más review por que fuiste la única en enviarme uno. Gracias. Espero que en este capítulo me mandéis más review, que me hace ilusión saber vuestros comentarios.